Etiqueta: Izquierda

  • La izquierda y su autodestrucción.

    México necesita de una izquierda, no cabe duda. Tantos años de gobiernos neoliberales de derecha han traído ya muchos vicios que se han venido sumando a los heredados por el priato autoritario de antaño. Tenemos un capitalismo que no funciona bien, donde no hay libre competencia pero si hay monopolios, concentración de riqueza, pobreza en exceso. De hecho me atrevería a dudar que nuestro país es una nación plenamente democrática, un país donde se llevan a cabo elecciones dudosas como las del 2006, o donde a través de la televisión buscan enajenar a la sociedad para que voten por un candidato e imponer a quienes más les interesa a la cúpula para seguir detentando el poder (me refiero a Peña Nieto).

    Es natural que en una nación así surjan corrientes adversas a un sistema que muestra su disfuncionalidad y su incapacidad para generar riqueza y justicia social. Surgió en 1988 con las crisis sufridas en los años 80’s, surgió en el 2000 donde la nación fué engañada con un mal chiste llamado Vicente Fox, y de nuevo, volvió a surgir en el 2006 con AMLO cuando la gente se dió cuenta de la decepción del gobierno panista. Todas esas «corrientes adversas» han sido reprimidas o neutralizadas, ninguna ha llegado a lograr su cometido, de acabar con la disfuncionalidad del sistema, pero ¿que pasa cuando esas corrientes adversas también son disfuncionales?.

    La izquierda mexicana parece ser necia y también parece tener poca capacidad de autocrítica. Desde el 2006 se han dedicado a todo menos a construir. La izquierda está dividida y fracturada, están los chuchos que presumen de ser la izquierda moderada, y por el otro lado la izquierda dura que representa López Obrador; esta segunda izquierda parece ser la más fuerte y lo estamos viendo en el Estado de México donde han colocado a Encinas como su candidato y han desechado la opción de los chuchos de hacer una alianza con el PAN. En un sentido ideológico le doy más la razón a AMLO porque se me hace totalmente incongruente que la izquierda se alíe con la derecha con un único fín: El de ganar las elecciones. Pero si lo vemos en un sentido pragmático, le están regalando la gobernatura al PRI de Peña Nieto, la única forma de ganarles es por medio de una alianza PAN-PRD, no creo que a Encinas le alcance para ganar el Estado de México por sí solo.

    Pero no me refiero a eso con su autodestrucción. Sino con el papel que están desempeñando en el que hacer del país. Abunda la crítica pero escasea la propuesta. Estuve en estas semanas analizando varios videos donde aparecían varios personajes izquierdistas participando en la política y esa es la constante. Son tajantes, son crueles, no se guardan nada, llegan a los insultos y a las agresiones verbales, pero nunca escuchamos que pueden ofrecernos ellos a cambio. Un claro ejemplo lo hemos visto con dos personajes muy cercanos a López Obrador que pertenecen a su gobierno legítimo: Gerardo Fernández Noroña y Mario Di Constanzo. Cada vez que se presentan en el congreso o a una comparecencia arman polémica y les dicen todas sus verdades al adversario que tengan en frente. Basta con ver la participación de estos dos diputados petistas al enfrentarse al infame Juan Molinar Horcasitas (videos que pueden consultar en Youtube).

    No digo que esté mal que denuncien lo que están haciendo sus opositores, creo que en parte está bien y es parte del ejercicio de la democracia. De hecho a uno le da gusto que pongan en su lugar a gente como Molinar Horcasitas, que fué responsable de la muerte de 49 bebés en la guardería ABC, pero me voy con los sentimientos encontrados cuando llega alguien como Fernández Noroña a insultar a sus adversarios como lo hace con Felipe Calderón, a quien cada rato lo llama idiota, usurpador, Felipe del «Sagrado Corazón de Jesús» Calderón Hinojosa, o alcohólico. Yo entiendo que haya fricciones y resentimientos después de lo sucedido en el 2006, pero creo que mantener la constante del odio no creo que sea algo que ayude a construír en el país. Y no solo eso, Fernández Noroña muestra también signos de autoritarismo al no respetar los lineamientos sobre los que se lleva a cabo la comparecencia.

    Fernández Noroña cada rato critica (y con razón) a los monopolios privados, pero a la vez defiende a los monopolios públicos como lo es la SME de Luz y Fuerza del Centro, alegando que son patrimonio de la nación, pero que han demostrado ser ineficientes. El sesgo ideológico es notable, lo podemos comprobar en su cuenta de Twitter está siguiendo a usuarios marxistas y de izquierda radical. ¿Si Noroña no es un radical de izquierda, entonces que es?. Yo se que Noroña es una especie de ídolo para muchos mexicanos porque sienten que con él desahogan la frustración que es causada por la impotencia y la injusticia. Pero ¿que el propone a cambio para sacar adelante a este país, alguna vez lo ha dicho?.

    El otro caso es Mario Di Constanzo, también del PT, Secretario de Hacienda del gobierno legítimo de López Obrador. Di Constanzo es un caso muy peculiar, porque es un economista del ITAM (universidad cuna de economistas neoliberales), pero que por azares del destino terminó siendo un economista de izquierda. A diferencia de López Obrador y de otros personajes, este economista parece ser una persona muy estudiada; estudia muy bien los casos de sus opositores con números y cifras para darles en el clavo y dejarles sin habla. Es un poco menos agresivo que Noroña pero también es duro e implacable con sus adversarios. Pero así como tiene muchos conocimientos y fondo para criticar, parece que no lo tuviera para proponer. ¿Cual seria la propuesta económica de Mario Di Constanzo?. Nadie lo sabe.

    La izquierda ha caído en el juego de solamente criticar al establishment, algo que ya sabemos porque la crítica es deporte olímpico en México. Pero no ha habido propuestas. Es cierto que Calderón no tiene un proyecto de nación, ¿pero a caso la izquierda nos ha presentado alguno?. Parece que la izquierda solo quiere encausar todo el resentimiento y el rencor de las clases afectadas para su beneficio, pero no veo propuesta alguna para beneficiar realmente a los que ellos tienen. Las propuestas de AMLO son inocuas, las de Noroña y Di Constanzo prácticamente no existen.

    ¿Que pasaría si AMLO y sus compinches llegaran al poder?. Yo creo que les pasaría lo que a Villa y a Zapata. No tendrían ni idea de que hacer. Y mientras la izquierda siga en esta constante destructiva, se continuarán destruyendo a ellos mismos, cuando México más los necesita para que nos aporten un mejor proyecto de nación que los que tienen los que ahora nos gobiernan.

  • López Obrador y Fidel Castro

    Normalmente los que relacionaban a Andres Manuel López Obrador con Fidel Castro o con Hugo Chávez, eran los opositores; los que estaban en contra de AMLO. Con Fidel Castro no había tenido ningún contacto (lo más cercano era la presencia de Carlos Ahumada en Cuba, lo cual desconocía Fidel Castro), con Hugo Chávez tampoco lo había. Aunque Chávez en una entrevista realizada para una cadena estadounidense había mencionado que efectivamente se había cometido fraude electoral en México y que había ganado López Obrador, nunca menciono que tuviera un acercamiento con él.

    Hasta el momento no sabemos de acercamientos entre López Obrador y la izquierda dura de Latinoamérica (representada por Castro, Chávez, Evo, Ortega y algun otro que se me escapa), ellos se habían mantenido distantes y ese lazo solo parecía existir en el inconsciente colectivo paranoico de los opositores de AMLO. Tuvieron que pasar 4 años, si, 4 años, para que les pudieramos encontrar una relación. Y ni siquiera se trata de un acercamiento oficial. Sino que se trata de una reflexión que emitió Fidel Castro en el periódico cubano Granma sobre el libro de Andres Manuel López Obrador  «La mafia que se adueñó de México y el 2012» y donde invita al «Presidente Legítimo de México» a evitar la guerra nuclear que podría desatar Barack Obama en contra de Iran. También el dictador cubano señaló que no conoce a López Obrador personalmente, pero que será la persona con más autoridad moral y política de México cuando el sistema y el imperio se derrumben.

    ¿Que nos dice esta especie de halago de Fidel hacia López Obrador?. No los quiero comparar, pues se me hacen muy diferentes y viven realidades muy distintas. Pero es cada vez más obvio que en algún momento López Obrador podría tener el apoyo del grupillo de mandatarios camaradas que preside Fidel. Creo que Castro se vió identificado con la retórica de López Obrador: «El ataque hacia la oligarquía, hacia los ricos, el desprecio por la desigualdad social y las injusticias», aunque también vale mencionar que rara vez López Obrador ha emitido ataques contra el «imperialismo estadounidense» que tanto odia Castro. De hecho alguna vez AMLO le envió una carta a Obama y mostró sus preferencias hacia él en las pasadas elecciones estadounidenses.

    Por supuesto que el apoyo de Castro es un indicio negativo (aunque no determinante). Se podrá decir que Fidel Castro es una persona inteligente y que es uno de los íconos de la América del Siglo XX. No lo niego. Pero también es un dictador que mantiene a su pueblo bajo condiciones «relativamente» miserables y que se ha negado a dejar el poder bajo un sistema comunista que ya nos mostró el fracaso desde hace décadas. Exceptuando la asistencia médica y el terreno deportivo (que últimamente ha venido a la baja), el sistema comunista cubano no ha rendido los frutos que muchos idealistas esperaban hace algunos años (muchos de los cuales se arrepintieron y tumbaron sus posters del Che Guevara que tenían en sus recámaras), aunque los aferrados aseguren que dicho fracaso fué provocado por los boicots implementados por Estados Unidos.

    Es un indicio negativo, no porque crea que Andres Manuel López Obrador se vaya a convertir en un dictador comunista (como algunos quieren pensar), sino porque en dado momento podría recurrir a los «amigos de Fidel» o a las redes chavistas buscando cierto apoyo para buscar vencer a sus adversarios en México, más ahora que ya sabe que cuenta con la simpatía de Fidel Castro. Aunque también hay que tomar en cuenta que a estas alturas se antoja muy complicado el regreso de López Obrador después de haber estado muy cerca de conseguir la victoria en el 2006.

    Andres Manuel López Obrador se mostró un poco ambiguo hacia la política que hace Fidel Castro, pero lo reconoció como un grande a la hora de agradecer los comentarios de Fidel sobre su libro: –Agradezco los comentarios y opiniones en la distinguida personalidad del comandante Fidel Castro, y estemos o no de acuerdo con sus ideas y con su práctica política, es sin duda uno de los más importantes dirigentes del mundo de nuestra época, como lo fueron Gandhi, Roosevelt, Winston Churchill, Charles de Gaulle, Martin Luther King, Ho Chi Minh, Salvador Allende y nuestro bien amado Nelson Mandela.

  • Que la izquierda te dé de comer o que la derecha te proteja, escoje…

    Estaba hablando con un amigo colombiano sobre las elecciones que se están llevando a cabo en su país. El me confesó que votó por Mockus del Partido Verde (de reciente creación y no una basofia como nuestro Partido Verde Cuasiecologista), un político de centro que tiene como bandera la educación, y claro ¿como no lo va a ser?, si tal candidato es político, filósofo y matemático. Antanas Mockus esta contendiendo contra Juan Manuel Santos del Partido de la U, derechista y quien fuera ministro de defensa durante la época de Alvaro Uribe, quien ha logrado debilitar a las FARC y al narcotráfico gracias a su política de «mano dura» (algo como lo que está haciendo Felipe Calderón, pero con resultados).

    Mi amigo me dijo que iba a votar por Antanas Mockus por sus propuestas, y porque dice que Juan Manuel Santos tiene un pasado sombrío, lo cual le da desconfianza. Y a pesar de que está contento con el trabajo que ha hecho el presidente actual, Alvaro Uribe, que yo mismo digo, es uno de los pocos presidentes derechistas con los que simpatizo (junto con el frances Sarkozy), Santos tiene algo que da desconfianza a pesar de que está dispuesto a seguir la línea de mano dura del actual presidente. Además la propuesta por mejorar la educación de Colombia por parte de Mockus le convence. Pero todo dice que el que va a ganar las elecciones va a ser Santos, porque a pesar de que no logró mayoría absoluta y tuvieron que ir a segunda vuelta, logró una ventaja considerable ante Mockus.

    Yo le pregunto a mi amigo, si Mockus tiene mejores propuestas que solucionan más de fondo el problema de la sociedad a la que perteneces, ¿porque la gente prefiere a Santos a pesar de su pasado sombrío?. El me dice, -es que todos quieren la mano dura, además, al ser de derecha, se piensa que va a seguir oponiéndose y conteniendo al chavismo fuera de las fronteras de Colombia.

    Esta conversación que tuve con mi amigo colombiano me hizo pensar: Como las dos corrientes políticas, la izquierda y la derecha apelan a las necesidades primarias y no racionales para atraer votos. Si vemos la pirámide de Maslow, vemos que las necesidades fisiológicas (entre los que está la alimentación) y las de seguridad son las primeras que el ser humano tiene que satisfacer. Según Abraham Maslow, solo una vez que se hayan atendido las necesidades de la base (de la parte mas baja) de la pirámide, entonces se puede pensar en satisfacer la siguiente. Por esa razón los pobres (que no han atendido sus necesidades fisiológicas) suelen votar por la izquierda, y la gente de las clases altas (que ya atendieron sus necesidades fisiológicas) suelen votar por la derecha, porque les prometen satisfacer sus necesidades de seguridad.

    Esto se vuelve bastante obvio cuando vemos el desempeño de los mandatarios derechistas e izquierdistas. Un Chávez o un López Obrador prometen comida y servicios a los pobres, inclusive Obama o Lula da Silva que serían algo así como de izquierda moderada promete cobertura médica para los que no tienen con que pagar un seguro y también más intervención del gobierno para combatir la pobreza. Por otro lado vemos a la derecha, a un George W. Bush que promete luchar contra eje del mal para preservar la seguridad de los estadounidenses, o a Felipe Calderón y Alvaro Uribe (con muy diferentes resultados) combatir el narcotráfico para garantizar la seguridad de sus pueblos.

    Como la seguridad y el alimento son primordiales en el ser humano, la población tiende a dejarse llevar por su «instinto» para elegir tal o cual partido o candidato. Quieren que se solucione de manera inmediata, y entonces los candidatos más populistas apelan a promesas que resuelvan sus necesidades básicas: «Primero los Pobres» o «Mano Dura Contra la Inseguridad» prometen como slogans de campaña. ¿Pero que pasa cuando un candidato promete satisfacer dichas necesidades a largo plazo por otras vías como la educación, el combate a la corrupción, inversión en desarrollo económico, ciencia y tecnología, combate al narcotrafico utilizando mecanismos de inteligencia?. Simplemente fracasan, porque a pesar de que son soluciones posiblemente mucho más efectivas que la demagogia populista antes mencionada, no logran dar los resultados que espera la población en un corto plazo. Y yo creo que esa es tal vez una de las razones por las cuales Mockus tiene una desventaja sobre el contendiente Santos, y más cuando su antecesor Alvaro Uribe si logró satisfacer en cierto grado las necesidades de seguridad de su población. Pero las necesidades básicas se pueden anteponer inclusive a la reputación de un candidato, o a los riesgos colaterales que pueda haber al subirlo a la silla presidencial.

    También existen otros motivos (posiblemente más racionales) por los cuales, la derecha y la izquierda logran ganar electorado. Uno de esos es el agotamiento de los modelos. En Europa el agotamiento del estado de bienestar (Suecia es un claro ejemplo) ha hecho que la derecha tome más fuerza al prometer mejores soluciones en la economía que sus contendientes izquierdistas, y por su parte, en Estados Unidos, la misma crisis mundial ha provocado el agotamiento del neoliberalismo y el libre mercado en extremo, que la gente se ha decidido por un candidato más intervencionista en la economía. Es curioso ver como una misma crisis económica mundial ha hecho reaccionar de diferente manera a distintos países, porque ha evidenciado el agotamiento de modelos económicos distintos.

    Por ahí muchos se atreven a decir que los términos de izquierda o la derecha ya no existen. Yo pienso que los términos están más vigentes que nunca, más bien, lo que sucede es que las dos posiciones han desechado casi en su totalidad a sus versiones extremas (empezando a la izquierda por el comunismo y a la derecha por el fascismo) y las dos se han acercado al centro. Y es cierto, también ocurre que varios mandatarios tienen una forma tan ambigua de gobernar que pueden parecer tomar otra ideología (Me viene a la mente el frances Jacques Chirac que llegó al poder siendo un derechista conservador y terminó implementando medidas más propias de la izquierda), pero eso no significa el acabose de dichas ideologías. Mientras haya diferencias entre la población, mientras haya ricos y pobres, habrá diferentes ideologías políticas, y como la diferencia de clases es inherente a la humanidad, entonces tenemos garantizada a la izquierda y a la derecha para la eternidad. Bueno, a menos de que seamos dominados por una dictadura totalitaria mundial.

  • Lo que la izquierda se debe replantear.

    La izquierda en México es necesaria, como lo es en todos los países. Pero creo que en nuestro caso, la izquierda es un tanto débil. No tiene el suficiente peso como en otros países. La derecha en México es representada por el PAN y por un sector del PRI (por ej, Peña Nieto), la izquierda es representada por otro sector del PRI menos poderoso (ahí podría entrar Beatríz Paredes) y por el PRD. En México desde hace varias décadas ha gobernado la derecha, y creo, a mi punto de vista que es necesario un cambio de rumbo en el país. Vemos como en Europa, las dos posiciones siempre se alternan la presidencia.

    Miedo a la Inversión Privada

    ¿Pero, que es lo que le falta a la izquierda para poder ser una opción coherente para el país?. A veces le falta un poco de coherencia y sentido común, pareciera que le hace falta modernizarse un poco más para poder ser una opción que realmente convenga a los intereses de la nación. Me venía a la mente un artículo que escribió Sergio Sarmiento. Sucede que Marcelo Ebrard está lanzando una convocatoria para construír una vía en Santa Fe (en el Distrito Federal) y para lo cual se están buscando recursos privados y se cobrarían cuotas por su uso. Entonces Manuel Oropeza, el presidente del PRD en el DF se quejó porque no era de izquierda aceptar «recursos privados», ni cobrar «cuotas a la población».

    Sergio Sarmiento critica excelsamente lo que dijo Oropeza, y es que si la izquierda defiende a los pobres, habría una contradicción. Porque si el financiamiento de tal vía fuera público, todos los capitalinos tendrían que pagar con sus impuestos una obra de la cual se van a beneficiar solamente la gente adinerada del país (Santa Fe, que es una de las zonas mas exclusivas de la capital), hasta el más pobre. En cambio al ser privado por medio de un sistema de cuota, se le dice al rico automovilista que reside en Santa Fe: -¿Quieres tu vía privada pa’ llegar más rápido a tu casa?, entonces tendrás que pagar ese lujo.

    A mí me parece que Marcelo Ebrard está acertando y está actuando como un buen dirigente de izquierda moderna. Porque creo que la mira de la izquierda debería estar en ayudar a los pobres, y no en contrariar al capital privado. Cuando la izquierda supere esos traumas pseudomarxistas, creo que podrá ser muy útil como opción política en el país.

    Abajo el populismo y arriba los pobres.

    Muchos confunden el populismo con la ayuda a los sectores más necesitados. El populismo es una estrategia política donde se utilizan las necesidades y carencias de los pobres para atraer votos y poder; y ya hemos visto como ese tipo de posiciones políticas más que ayudar al pobre, lo embrutece y corroe los mecanismos productivos de un país. Eso es algo que estamos viendo en Venezuela con Hugo Chávez, país que no ha caído en una crisis profunda solo por las reservas de petroleo que tienen.

    En cambio una izquierda moderna puede ayudar a los más necesitados sin necesidad de acarrear masas y utilizarlas para sus propios intereses. En Europa vemos como hay muchos países que tienen un sistema de salud con gran cobertura para toda la población, un estado de bienestar que protege las vulnerabilidades de los que menos tienen y acceso a sistemas educativos eficientes para todos. Este tipo de izquierda es la que necesita un país como México. Es una izquierda la cual no solo no se impone a la propiedad privada, sino que se ayuda de ella para poder beneficiar a la mayoría de la población. Es decir, confía en el dinamismo del mercado para distribuír la riqueza para todos.

    En conclusión

    Cuando la izquierda mexicana termine de asimilar sus errores y modernizarse, tendremos una izquierda por la cual valdrá la pena entregar nuestro voto. En mi opinión creo que Marcelo Ebrard (a pesar de que yo no estoy a favor de la adopción de niños por parte de parejas gays) si ha mostrado ser un político de izquierda moderna. Creo que en México hay pocos. Todavía muchos se cobijan bajo los mitos revolucionarios que ya caducaron en nuestro país, o aún peor, todavía sueñan con los postulados comunistas de Marx y Lenin que, si, sonaban muy bonitos, pero que fracasaron rotundamente. Ahí tenemos a la URSS, a Cuba y a Corea del Norte.

  • La alternancia en México

    En Chile, después de 20 años de gobiernos de centroizquierda, el derechista Sebastián Piñera le ganó las elecciones a Eduardo Frei, de la misma coalición que se ha mantenido en el poder desde la caída de Augusto Pinochet. Independientemente de la corriente política que simpatize uno, lo que sucedió en Chile es algo totalmente sano y deseable (a pesar del éxito de los últimos gobernantes que tuvo el país andino), porque de esta forma se promueve la alternancia de poderes, y se evita que el partido en el poder heche raíces dentro de las instituciones de un país.

    En los países altamente democráticos se puede ver este fenómeno. La derecha y la izquierda se alternan el poder durante cierto tiempo (en algunos casos, entre cada toma de poder). Así lo podemos constatar en países como Inglaterra, España, Francia, Brasil, o también Estados Unidos, que después de 8 años de gobierno republicano, llegó al poder Barack Obama con ideas contrapuestas a lo que se había manejado últimamente en esta nación.

    ¿Pero que pasa cuando esta alternancia no se da, a pesar del cambio de partidos (que parecieran compartir la misma afinidad ideológica) en el poder?. De esta forma es más difícil erradicar los vicios y las profundas raíces dejadas por quien ha detentado tanto tiempo el poder. Y de esta forma es más difícil lograr el equilibrio necesario en temas económicos y morales que necesita una nación para su sano crecimiento.

    Al menos en lo económico, no ha existido alguna alternancia. Hemos tenido un gobierno de derecha desde la época de La Madrid, con sus diferentes matices, si, pero donde estructuralmente el planteamiento económico ha sido el mismo. Tal vez en lo moral haya una ligera diferencia entre las últimas décadas del PRI y los dos sexenios del PAN. Pero podemos afirmar que en los últimos 20 años, hemos visto una gran desregulación del comercio en materia económica y en el terreno social, se ha mantenido cierto conservadurismo, al menos a nivel federal.

    No significa que esas posturas sean malas, por el contrario, son parte de aquellas fuerzas necesarias que tienen que estar jalando y empujando para llegar a un equilibrio en el largo plazo. Lo malo es que en México no se ha logrado una alternancia real, que significaría en nuestro caso, que un gobierno de izquierda o centro-izquierda tome el poder.

    Existe alguna probabilidad de que se dé esto. El PRI siempre ha sido un camaleón ideológico, pero podemos ver una distinción entre los diversos candidatos. Beatriz Paredes podría abanderar la alternancia al representar a la izquierda del PRI, pero en cambio Enrique Peña Nieto, o Manlio Fabio Beltrones serían considerados más de derecha, y con ellos no se podría esperar una alternancia real dentro del país. El PRD tiene dos posibilidades de representar una izquierda institucional y democrática, uno es con Amalia García, y otro es con Marcelo Ebrard (a pesar de sus pesares); en tanto que la izquierda más dura como AMLO tiene ya pocas posibilidades de contender al poder.

    Con el PAN no se puede hablar de alternancia, porque el PAN es un partido de derecha, y sus divisiones políticas internas van de centro-derecha (que es el ala que ha estado gobernando al país), a la derecha dura (o como popularmente se les dice, los del Yunque). Y aunque Partido Accion Nacional no tiene definidas sus candidaturas, pareciera que se irían por el mismo camino. Se oyen voces que dicen que Vazquez Mota podría ser una de las contendientes.

    Lo que si es necesario en México es la alternancia, que ya se pedía a gritos del 2006 (pero que fué mal representada por López Obrador). Una de las dificultades para que se dé es que México es una sociedad mayormente conservadora, si nos comparamos con países como Chile, Argentina o España. Los valores religiosos y morales tienen mucho peso, y el liberalismo social solo es palpable en algunas entidades como México D.F.

    En caso de que la izquierda (ya sea la del PRI o la del PRD) gane, no la tendrán fácil en el terreno moral. La influencia de la Iglesia y los sectores conservadores es muy fuerte en México, y tal vez tendrán que negociar en caso de que lleguen al poder. Pero lo más importante será su trabajo en el aspecto económico, tendrán tareas importantes que resolver como la gran brecha de desigualdad, o el moribundo estado de bienestar que existe en México. Es hora de que llegue a México una izquierda institucional, tal vez como la del éxitoso presidente brasileño, Lula da Silva.

  • No es injusta la desaparición de Luz y Fuerza del Centro

    luz y fuerza del centro

    La Izquierda debe de defender derechos, y no privilegios

    Denisse Dresser

    ¿Justicia Social?

    ¿Que pasa cuando una empresa privada es ineficiente?. Esta, al no lograr satisfacer las necesidades del mercado, desaparece,  y consigo desaparecen puestos de trabajo antes existentes. La última obligación de la empresa, será liquidar a los empleados, no solo como una forma de otorgarles una especie de protección para que el golpe no sea tan fuerte y tengan margen de respuesta ante la situación, sino como una forma de otorgarles un derecho por el cual han luchado generaciones anteriores.

    ¿Que pasa cuando una paraestatal es ineficiente?. Aún sin satisfacer plenamente las necesidades del mercado, esta ineficiencia puede ser subsidiada por el gobierno, por medio de los impuestos generados por el esfuerzo de todos los ciudadanos. Los empleados de dicha paraestatal no perderán su empleo, y dicho sea de paso, por medio del sindicato, tendrán más privilegios que quienes se enrolan en la iniciativa privada, los cuales solo gozarán de los derechos mínimos que exige la ley.

    Es cierto que con la desaparición de Luz y Fuerza habrá perdedores. El gobierno busca evitarles un duro golpe dándoles una liquidación privilegiada (de más de 2 años), para que este no solo no sea fuerte, sino para evitar cualquier respuesta violenta por parte de los opositores a la medida. Y si, a fín de cuentas, ellos serán desempleados, y la pérdida será mas grande que la ganancia para la mayoría. Solo aquellos que tengan el suficiente ingenio para reinvertir parte del dinero de su liquidación en algún negocio, o aquellos que sean los más capacitados (y que sigue siendo un gran número) logrará hacer de este fenómeno, algo positivo que los empuje adelante. Y según la ley de la selección natural, los más débiles son los que sufrirán más este golpe.

    Muchos podrán pensar que por estar a favor de la liquidación de Luz y Fuerza del Centro, soy un derechista. Pero si nos ponemos a analizar bien, el estar en contra de la desaparición de Luz y Fuerza del Centro, no debería caber tampoco dentro de una ideología de izquierdas, ¿por qué?.

    Porque el subsidio de una empresa ineficiente viene de nuestros impuestos. Parte del dinero que pagamos por los impuestos va a parar a una empresa que no está cumpliendo con los requisitos mínimos para justificar su existencia. Y por eso, la izquierda mexicana no debería oponerse a la liquidación de Luz y Fuerza, porque solo está viendo por los empleados de una empresa, y no por todos los ciudadanos, los cuales exigimos que los impuestos que paguemos terminen siendo útiles a la sociedad por medio de obras de infraestructura, ayuda social, y programas que impulsen el crecimiento del país, no que los detengan.

    Por otro lado, cuando una persona recibe mayores prestaciones que las que recibe un empleado normal, se dice que está siendo privilegiada. Este privilegio puede ser justificado en caso de una empresa privada, porque los accionistas aportan sus ganancias a estas prestaciones, que van generalmente encaminadas a buscar un mejor desempeño del trabajador. Y no es que me oponga a que los trabajadores del gobierno puedan recibir alguna prestación extra, pero en el caso de Luz y Fuerza del Centro estas eran exageradas, tanto que con tener 50 años, un empleado se podía jubilar. Y esas prestaciones, ¿de donde salen?. En gran parte de los impuestos que nosotros pagamos.

    De los sindicatos:

    También la izquierda se equivoca a defender al sindicato de electricistas. No es que sea malo que existan sindicatos. El trabajador debe tener los mecanismos para poder exigir un trabajo digno, el cual además tiene que justificar con su esfuerzo. El trabajador debe tener los mecanismos para exigir que se respete el horario máximo de trabajo de 35 horas, debe exigir que se le liquide cuando se le despida, debe exigir que sea tratado con respeto y dignidad dentro de su empleo. Y por eso es lo que debe luchar la izquierda, por buscar que todos los ciudadanos tengan derecho a un trabajo digno que les alcance para vivir.

    Pero cuando el sindicato busca que la gente tenga demasiados privilegios, a un punto en que desinhiban el esfuerzo por trabajar, entonces no está apoyando a los ciudadanos. Los está perjudicando, porque estos empleados están aprendiendo a vivir bajo una demanda de trabajo menor que el resto de la población, y entonces cuando pierdan ese privilegio, les costará trabajo integrarse al mundo laboral común y corriente, y no solo eso. Están perjudicando a los ciudadanos porque están recibiendo un servicio por el cual los que lo proveen realizan un esfuerzo menor que el esperado, lo que hace que su calidad sea deficiente.

    La situación de la LyFC en torno a la realidad mundial

    Para que un país aspire a tener una mayor calidad de vida, es necesario buscar un equilibrio entre la competitividad y los derechos sociales; es decir, entre el capitalismo y el socialismo. Un ejemplo de estados que se han acercado a este equilibrio son los estados europeos. Ellos gozan de mayores derechos sociales que nosotros los mexicanos, pero también es cierto que son más competitivos. Dos ejemplos donde existe un desequilibrio es en Cuba, donde se privilegia al colectivo sobre el individuo, lo cual genera poca competitividad y por ende, pocos recursos que repartir. Y en el otro lado tenemos a Estados Unidos, donde existe mucha competitividad y muchos recursos, pero la distribución de la riqueza es muy baja, por lo cual vemos más pobres en Estados Unidos que en Europa.

    En el caso de Luz y Fuerza del Centro, el fenómeno es más bien parecido al cubano. Se buscan dar derechos tan por encima de lo que permite la competitividad, que terminan desestimulando esta última, porque el exceso de privilegios hace que los empleados trabajen menos que la media nacional, y al final,  habrá menos recursos que repartir. Un caso contrario sería una empresa donde el patrón no respeta las prestaciones mínimas y exige demasiado a sus empleados, quienes estarán incómodos con el trabajo y terminarán rindiéndose, o bien, no se desempeñarán correctamente.

    Es decir, cuando hay un desequilibrio entre competitividad y justicia social, la insuficiencia del uno termina saboteando el exceso del otro hasta hacerlo insuficiente. Pero cuando hay un equilibrio entre las dos partes, se terminan complementando, la competitividad alimenta a la justicia social y viceversa.

    Es por eso que la decisión del presidente es buena. Porque se busca de esta manera acabar con ese desequilibrio que representaba Luz y Fuerza del Centro, donde el exceso de privilegios o «justicia social» hacía que se produjera menos, y por ende hubiera menos que repartir, y no solo eso, sino que parte de la distribución de la riqueza traducida en impuestos iba a alimentar esos exagerados privilegios en relación con los derechos de la media nacional.

    Y a eso solo se le puede llamar de una forma a los privilegios del sindicato de la LyFC: «Injusticia Social». Entonces es absurdo que la izquierda se oponga a la liquidación de esta empresa tan ineficiente como lo es Luz y Fuerza del Centro porque su ineficiencia no solo sabotea la competitividad del país, sino los derechos sociales por las cuales la izquierda debe luchar.

    La izquierda más bien debería concentrarse en acabar con los monopolios que no permiten el desarrollo de la competencia en el país, que es lo que generará los recursos para distribuír y generar una sociedad más equitativa. No solo hay que buscar combatir monopolios como Telmex, el monopolio televisivo (Televisa y TV Azteca), sino los monopolios estatales, como Luz y Fuerza del Centro.

  • Los camaleones ideológicos de México

    Por ahí dicen que como México no hay dos, y ahora que aprovecho para mofarme tanto de los izquierdistas como de los derechistas haciéndoles su propio diccionario, habría que pensar si en México tanto la izquierda como la derecha defienden sus principios y creencias para ponerlas en práctica.

    A veces parece que los principios quedan en el papel, y lo único que diferencia a la izquierda tanto a la derecha son sus defectos, y no sus virtudes. El populismo de la izquierda y el anacronismo social de la derecha es lo único que parece diferenciarlos, porque en las demás características parece que se toman prestadas sus formas de pensar.

    No es que esté a favor del neoliberalismo. Pero mientras con Obama vemos que sus recetas económicas son características de un presidente demócrata (socialdemócratas), con Felipe Calderón, no se dá eso. El otrora presidente a favor de la economía de mercado, parece ser un «estadista» al elevar impuestos para combatir a la pobreza e inventarse nuevos (como el IETU) que creyera que el país necesita una considerable intervención del estado para poder solucionar los problemas que aquejan a México.

    Los pro-mercado que votaron por Calderón están muy decepcionados porque el presidente ha hecho todo lo contrario de lo que prometió. No se bajaron los impuestos, ni se apoyaron a los emprendedores ni se eliminó la tenencia. Sucedió todo lo contrario; la intervención gubernamental está al por mayor. Parece ser que ni la atracción de inversión extranjera ni los empresarios mexicanos que eran pilares en la campaña del panista ahora hacen buen ojo al presidente.

    Pero no solo Felipe Calderón entra en esa incongruencia ideológica. Hemos visto al señor López Obrador y a algunos perredistas criticando los impuestos «que tanto castigan al pueblo», cuando los izquierdistas (sobre todo los mexicanos) estarían a favor del aumento de impuestos para ayudar al pueblo por medio de programas sociales.

    Estas actitudes de ambas partes hacen confundir al electorado, que ya de por sí el grueso no conoce los términos derecha e izquierda. El liberal o el socialista no sabrá por quien votar porque el exceso de pragmatismo es lo que sobresale en los partidos. Los panistas critican a López Obrador, pero apoyan a otro populista peor como Juanito, para «ponerle en la madre al primero». El peje que tanto critica al sistema electoral, lo sigue utilizando para imponer a la candidata que le plazca, y hasta los priístas se dicen ser honestos. ¿Entonces ahora a quien le vamos a creer?.

    Los políticos son unos camaleones, se transforman en lo que sea y como sea para tener hueso y poder, se cambian del PRD al PAN, del PAN al PRI, y del PRI al PRD. No importan los términos, no importan los valores, ni la ideología, lo unico que les importa a estos camaleones, es, el poder.

  • El Des»Peje»

    En la actualidad se habla mucho de la «Izquierda Moderada», de la socialdemocracia y del liberalismo social. Muchos radicales dicen que han sucumbido ante las tentaciones capitalistas de la derecha (para los cuales poder vender una manzana ya es capitalismo). Esos radicales son cada vez menos después de las repetidas ocasiones en que el comunismo mostró su inviabilidad (desde gobiernos sanguinarios y autoritarios como el de Jose Stalin hasta el «narcocoumismo» de las FARC) e incluso los mismos radicales han decidido crear nuevos sistemas socialistas, según ellos inmunes a los errores del pasado (como el Socialismo del siglo XXI).

    La gran mayoría de los partidos de centroizquierda, fueron en pasado comunistas, o creyeron en algo cercano al comunismo (los partidos socialdemócratas de antaño tenían ideología marxista, pero diferían con los comunistas en las formas). Este es el caso de partidos como el PSOE de España, el SPD de Alemania, y muchos otros, los cuales aceptaron que sus dogmas anteriores eran inviables, y decidieron buscar la justicia social dentro de un marco democrático.

    El PRD parece que apenas está pasando ese proceso. El partido izquierdista que en un principio fue clave (junto con el PAN) para la llegada de la democracia en México, se contaminó por un Andrés Manuel López Obrador que buscaba a como dé lugar la Presidencia de la República,  el cual fue creciendo conforme crecía la inconformidad de los sectores bajos de la sociedad ante la falta de oportunidades. Como muchas veces ocurre, cuando el problema es fuerte, muchas personas buscan soluciones urgentes para solucionar sus malestares, no importa si se ponen en riesgo los valores democráticos, o si el político que «ha llegado al rescate» propone soluciones fundamentadas, o son contraproducentes.

    Dadas las formas pocas democráticas de AMLO y en general las actitudes radicales que recordaban a Chávez (también magnificadas por los medios conservadores), un gran sector del país, no solo empresarios, sino ciudadanos; buscaron en la medida de lo posible que López Obrador no llegara. Algunos otros todavía tenían fe en que AMLO pudiera terminar siendo como un Lula da Silva, el cual fué considerado algún momento como un radical, pero al llegar al poder, terminó moderándose y pasó de ser un radical a un buen presidente.

    AMLO no solo es el líder mesiánico «Peligro para México» de la extrema izquierda que desea quebrantar a las instituciones (mas bien, solo a dudar de ellas y descalificarlas). AMLO es una manifestación provocada por los malestares de nuestro país, él es la manifestación de los problemas de la educación, de las desigualdades sociales, del racismo, del clasismo, del sospechosismo, del paternalismo, de aquellos que están acostumbrados a ser enajenados mediáticamente y de la idiosincrasia mexicana común.

    Un considerable pedazo de República Mexicana desea que este hombre desaparezca de una vez por todas, y en parte puede que tengan razón a sus reclamos, dado que el Peje ha dado pié con sus actos infantiles, victimistas, y también con su espíritu autoritario heredado de la PRIctadura. Pero el que cree que el fenómeno «peje» es creado por el peje mismo, está muy equivocado. Hubo muchas personas que le dieron pie a crear historias magnificadas que se convierten en las palabras que atraen a la gente, hubieron esos conservadores que dicen ver a Dios cuando solo miran su ombligo, hubieron esas empresas que pudiendo pagar sus deudas se beneficiaron del Fobaproa, hubieron televisoras que tienen como objetivo no el entretenimiento, sino la enajenación (López Obrador como su competencia directa); AMLO juntó estas verdades, las magnificó y fabricó su teoría del «compló».

    ¿Existiría López Obrador si los empresarios hubieran pagado sus impuestos?, ¿existiría López Obrador si aquellos «conservadores» en realidad tomaran las enseñanzas de la Biblia que tanto presumen y que nunca aplican?, ¿existiría López Obrador si nuestro país hubiera más oportunidades y menos desigualdad social?, ¿existiría López Obrador si no existieran los términos «fresa» y «naco»?, ¿existiría López Obrador si no hubiera medios de comunicación que recetan soma a las clases bajas?, ¿existiría López Obrador si no diéramos mordidas?, ¿existiría López Obrador si hubiera más amor por nuestro país?.

    Si alguien es capaz de meditar esas preguntas, estaría colaborando al Des»peje». Porque en los países con izquierda moderna, las respuestas a esas preguntas, no son tan notorias como en nuestro país.

    «El Peligro para México», es el mexicano mismo.