Etiqueta: Izquierda

  • La reforma energética, un simple artículo

    La reforma energética, un simple artículo

    ¡Quesque el petróleo es de todos los mexicanos! ¡Quesque con la apertura nos vamos al primer mundo! #Posmeencuero #Pospongovallas. Hasta ahora, todo lo que ha sucedido es previsible y es consecuencias de muchas cosas. Consecuencia de haber malusado nuestros recursos, consecuencia de haber repetido por décadas esa frase de «el petróleo es de todos los mexicanos» al punto de convertir la expropiación petrolera en un día festivo. Consecuencia de la mala forma en que actúan los políticos, consecuencia de Peña Nieto. Consecuencia de todo. Todo el ambiente que rodea a la Reforma Energética podría ser objeto de estudio para entender la idiosincrasia del mexicano.

    La reforma energética, un simple artículo

    Como siempre sucede (y no es algo que solo ocurra en México) el tema está polarizado. Para los izquierdistas, la derecha + PRI son traidores, vendepatrias, criminales. Para los derechistas, estos primeros son terroristas que no quieren el avance de la nación. En las redes sociales, no es tan diferente. Las posturas son muy en pro o muy en contra. En realidad, las encuestas dicen que la mayoría de los mexicanos están en contra de la apertura de Pemex. La forma en que tanto proponentes como opositores han planteado sus puntos de vista, ha sido a mi parecer, escueta. Al menos en mi particular opinión, los primeros no lograron darme la suficiente certidumbre, y los segundos se aferraron a dogmas históricos.

    ¿Cuál es mi postura? Yo he estado a favor de la apertura de Pemex. En varias décadas no logramos apuntalar el desarrollo del país con el petróleo, incluso dejamos ir oportunidades históricas, como las que le tocó a López Portillo. También alguna vez mencioné, que casi todos los países que tienen mayores reservas son antidemocráticos y que en la mayoría de los casos, el oro negro creaba corrupción debido a la facilidad de obtenerlo. También es cierto que los «como» pueden hacer la diferencia entre una apertura que catapulte al país al desarrollo y literalmente un desfalco. Con la Reforma Energética me quedan algunas dudas. Los Senadores del PAN Javier Corral y Ernesto Ruffo Appel votaron en contra, no por estar en contra de la apertura, sino por la forma en que ésta se estaba llevado a cabo (sobre todo por la premura y muchos otros detalles), y creo que vale la pena escuchar su opinión. Porque no sólo se trata de abrir Pemex, se trata de hacerlo bien, por lo que acabo de comentar.

    Las izquierdas mantienen una postura intransigente basada en dos premisas, una que comparto, y otra que no comparto. La que no comparto es la del dogma de «Pemex es de todos los mexicanos«, de la mitificación de Lázaro Cárdenas. El dogma de no querer cambiar por símbolos históricos y no características técnicas. La premisa que puedo compartir más es la del escepticismo, de que en el pasado las privatizaciones no se hicieron bien, que el Gobierno de Peña Nieto es un gobierno corrupto, que las petroleras transnacionales no dejan de ser corruptas por ser privadas, y pongo el ejemplo de aquellas petroleras como Haliburton que fueron partícipes de la Guerra de Irak y la falsa ideas de que este país tenía armas químicas, aunado a desastres ocasionados en países como Nigeria.

    Por eso es que a pesar de que esta reforma era necesaria, debe de ser bien implementada. Y la izquierda mexicana, bajo su cerrazón dogmática, se priva de poder contribuir a que esta reforma esté bien hecha, y que esa inversión privada coadyuve en bienestar para la nación, y no que dicha inversión privada sea un lastre. En la actualidad ya se saquea a Pemex, lo hace Carlos Romero Deschamps, lo hace el sindicato, los aviadores, el gobierno mismo, los que no trabajan. Y en lo particular, aún minando la corrupción, no creo que Pemex esté en condiciones para explorar en aguas profundas. Creo que haber de alguna manera participado hubiera ayudado más que el reventar sesiones, bloquear entradas, o encuerarse en el atril.

    La apertura de Pemex es un tema lo suficientemente delicado como para polarizarse y basar opiniones en dogmas para cualquiera de las dos posturas.  Los ciudadanos debemos exigir transparencia y certeza. Pero me quedo con las palabras de Einstein: Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes. Y por años hemos estado haciendo lo mismo, a veces cada vez peor.

    ¿Aplaudir a Peña Nieto? No dudo que su gobierno ha sabido «hacer política» (digo su gobierno porque conocemos las capacidades intelectuales del Presidente), aunque con todo y eso, hemos visto reformas poco más que mediocres, y ni que decir de la Reforma Hacendaria. Pero no se me olvida, que cuando el partido del mexiquense fue oposición, bloqueó por 12 años esas mismas reformas. Es decir, al PRI sólo le interesa el bienestar de nosotros los mexicanos, cuando les conviene y obtienen un beneficio de ello.

    Seguramente habrá continuación…

  • En la reforma laboral, Izquierda decepcionante ¿Es izquierda?

    En la reforma laboral, Izquierda decepcionante ¿Es izquierda?

    Si haces siempre lo mismo, no esperes resultados diferentes. Albert Einstein

    En estos últimos días, ha quedado constatado por qué nuestra izquierda (con sus excepciones) es muy pobre. Los petistas y una facción de los perredistas (esos cercanos a Bejarano) tomaron la tribuna, con lo cual no iban a evitar que pasara la reforma laboral. Para esta facción de los izquierda, no se debe aprobar nada, debemos de seguir en lo mismo. A pesar de mis dudas en algunos puntos de la reforma laboral (hay algunos temas en los que no estoy de acuerdo), y que no creo que esta nos va a llevar al desarrollo así nada más como lo he aclarado varias veces, y como lo han tratado de vender sus impulsores, no creo que sea mala, creo yo que es más buena que mala (no me voy a explayar porque ya he escrito mucho sobre ella).

    La izquierda busca o debería buscar la equidad social. Pero no veo que esta reforma vulnere mucho dicha equidad. Tal vez el punto donde se permita a las empresas despedir a los empleados por correo suene patético, pero la izquierda reclama los puntos que harán ley lo que ya es de facto, y eso que incluso ellos utilizan en el Gobierno de la Ciudad de México (outsourcing). No solo eso, pareciera que está tan poco informada o preparada para emitir una opinión sobre la reforma que correligionarios suyos como Mario Di Constanzo han corregido y desmentido.

    La izquierda pudo mejorar la reforma, pero hizo todo lo contrario. Le hizo el trabajo sucio al PRI porque un diputado del PT decidió votar en contra de la reforma que transparentaría a los sindicatos y le diera voto libre y secreto a los ciudadanos. Uno de los puntos que eran más positivos para la reforma. El PRI ahora está muy contento con esas izquierdas que reclamaban con justa razón, la «cochinez» de las elecciones».

    Se vale estar en contra de la reforma por principios ideológicos. Pero tomar la tribuna y cancelar la posibilidad de diálogo me parece una tontería. Peor lo que hizo el diputado del PT que se comportó como palero del PRI. Naturalmente esto genera recitencias, dudas, pero creer que esta reforma se hizo adrede para «joder a los trabajadores», y creerlo sin siquiera analizarla bien, es una tontería. Así como hay puntos que dejan dudas sobre si benefician al trabajador, o sobre si está cargado a favor de las empresas, hay unos otros que benefician a los trabajadores y de los cuales no dicen nada, un ejemplo es que los padres de familia tendrán 10 días libres con goce de sueldo cuando nazca su hijo (o los que sean) o que se podrán hacer contratos de trabajo para aquellas personas que trabajen a domicilio por Internet.

    Mi crítica siempre ha ido en función de que a veces las autoridades parece que creen que con esta reforma México va a saltar al desarrollo, y eso es completamente falso si no se implementan otras medidas en las cuales no los veo tan preocupados. La reforma funcionará en tanto se apliquen estas otras medidas. Y creo que las izquierdas deberían estar preparando propuestas cuando ni siquiera parece han pedido una reforma educativa, por citar un ejemplo.

    La izquierda no estuvo a la altura. Algunos se salvaron, la facción más cercana a Ebrard por un decir, se portó más decentemente y a la altura, también Ricardo Monreal, el jefe de la bancada de MC y ex coordinador de campaña de AMLO mostró decencia al elegir irse por el debate y negarse a la toma de la tribuna. Pero los bejaranos y los petistas decidieron sin ningún titubeo, tomar la cámara para mostrar su inconformidad ante una reforma en la cual ni siquiera lograron incidir. La reforma laboral iba a pasar de todos modos. Y esa facción «ultra» de la izquierda se quedó parada en el dogmatismo donde toda la reforma, absolutamente toda es mala porque la planteó Calderón. Una cosa es desconfiar de los políticos que están acostumbrados a trabajar para ellos, y otra cosa es no analizar lo que proponen, no tiene que ser malo en automático. Esa facción de la izquierda se dejó llevar por las emociones.

  • Ebrard 2018

    Ebrard 2018

    México necesita de una izquierda moderna, progresista, representada por un estadista. Marcelo Ebrard con sus defectos y sus virtudes creo que es el más capaz para comandarla. En un momento donde varios sectores políticos están en crisis, ha llegado el momento de darle oportunidad a esta izquierda.

    Ebrard 2018

    Fue algo extraño, hasta hace algunos años (principios del año 2000) no me gustaba mucho viajar al DF, no me gustaba estar en la ciudad. Pero hubo un momento en que esto empezó a cambiar, que comenzó a ser una ciudad más agradable con todo y los problemas de tráfico. La seguridad fue el tema que más me impresionó. En estos últimos años viajé constantemente a la capital, algo así como una vez al año. De pronto empecé a notar que la gente se notaba más tranquila, relajada (antes la sentía muy a la defensiva), me sentía más seguro en las calles de la ciudad. Y quise averiguar si era me imaginación así que le pregunté a un taxista que me llevó del Foro Sol al hostal donde me había hospedado. Este me comentó que la ciudad era mucho más segura que antes, que el gobierno del DF había tenido mucho que ver, pero también la participación ciudadana y el involucramiento de la gente había ayudado a bajar los niveles de seguridad. Pensé que igual el taxista hablaba muy bien del gobierno, por naturales razones.

    Después le pregunté a unos amigos capitalinos y me comentaron que la seguridad había mejorado. Luego, en Internet encontré que Marcelo Ebrard había sido muy reconocido por este tema, hasta el punto en que el puesto que le dieron en la ONU, se lo dieron precisamente por su destacable mejoramiento de la seguridad en la capital. Claro que no es un oasis, todavía tiene problemas, y con esto no quiero invitar a la gente a ir a caminar a la Buenos Aires por la noche. Pero es notorio porque antes el DF era la capital más insegura del país, y ahora entre que se ha vuelto más segura y otras se han vuelto más inseguras por el tema del narco, la capital ya ni siquiera figura en las listas.

    Ebrard es un claro ejemplo de estadista. Claro, no comparto todas sus ideas, sobre todo las relacionadas con el aborto. Cierto que durante su gestión no todo fue perfecto, como las supervías que implicaron un atentado contra la naturaleza y que generó el repudio de los vecinos. Pero al final del día su trabajo en el Distrito Federal fue lo suficientemente destacable para haber sido nombrado el mejor alcalde del mundo. Si algo me ha llamado la atención de Marcelo Ebrard, es el fuerte involucramiento que tiene con todas las políticas públicas realizadas en el DF. Mientras en el Estado de México (esto lo vi en Atizapán), cuando tapan un bache, colocan como 20 lonas publicitarias con el slogan de «Compromiso en el Estado de México» y «Peña Nieto te cumple» al más puro estilo viejo PRI. En el DF Marcelo Ebrard explica con lujo de detalle, como se realizará cierta política pública, desde un programa social, una obra vial.  Marcelo Ebrard a veces parece incluso involucrarse en temas que otros políticos delegarían.

    Muchos critican a Marcelo Ebrard de ser snob (por ser de clase media-alta) y decirse de izquierda. A menos que se trate de un comunista radical, no veo el problema. Ni siquiera en que un empresario, o una persona bien acomodada pueda ser de izquierda, porque tiene que ver más con una convicción que con una posición económica o social, porque vaya, entonces todos los que se dicen de izquierda tendrían que vivir en las cavernas. Otros claro, dicen que no es de izquierda porque estar dentro de una izquierda moderada para ellos es ser de derecha.

    Creo yo, Marcelo Ebrard es alguien con mayor preparación política que la mayoría de esos que dicen gobernarnos. Es un hombre pragmático en el buen sentido de la palabra (ese pragmatismo cuyo fin es el mejoramiento de la sociedad que del poder), sabe negociar, trabajar junto con sus opositores con el fin de beneficiar a su entidad gobernada (así lo hizo con Peña Nieto tomando en cuenta que las políticas públicas implementadas en el Estado de México, específicamente en el área conurbada, afecta al Distrito Federal y viceversa). Marcelo Ebrard mostró su profundo desacuerdo con el fallo del TEPJF en las elecciones, pero sabía que en su posición, lo más prudente no era  desconocer al «Presidente Electo» durante 6 años (reconocer su posición no implica de ninguna manera, reconocer su triunfo legal y legítimo). Tomó una decisión prudente donde los panistas primero critican y luego se arrastran ante el «Presidente Electo», o los obradoristas que lo desconocen a un grado en que no cabe ningún margen de negociación. Tal vez para grupos sociales como los del #YoSoy132, lo más prudente sea insistir en que las elecciones fueron fraudulentas. Pero muchas veces los políticos tienen más margen de maniobra usando el poder que les confiere su puesto para buscar mejoras, que el simple desconocimiento de una «figura pública» (entre comillas porque a Peña Nieto le queda grande ese nombre).

    Espero de corazón que en el 2018 veamos a izquierdistas como a Marcelo Ebrard, a Mancera o De La Fuente. Creo que la izquierda se tiene que renovar,  y ahora más porque ya tienen «menos compromisos».

  • AMLO no es toda la izquierda

    AMLO no es toda la izquierda

    Espero, si las circunstancias lo permiten, tomar un poco de receso en torno a la política (a veces creo que no va a ser así). Mientras tanto continuaré con mi análisis y crítica cuando más se necesita. Más ahora que vivimos en un momento coyuntural.

    AMLO no es toda la izquierda

    No es sorpresa que AMLO decida hacer lo que siempre ha sabido hacer, organizar manifestaciones. No reconoció el fallo del TEPJF, pero eso no es algo reprobable, creo que es hasta coherente (aunque creo que debe de haber autocrítica al aceptar que varias de sus pruebas no estuvieron bien armadas). En el 2000, Al Gore estuvo en total desacuerdo con el fallo de los tribunales en Estados Unidos cuando le dieron el triunfo a Bush, aunque a diferencia de López Obrador,  aceptó las circunstancias y ya no volvió a alegar más. También es cierto que Estados Unidos es diferente a México, las instituciones son diferentes, todo es diferente.

    López Obrador me recuerda a mí de chico cuando iba en la primaria, que ante una injusticia (que existía, en efecto) hacía todo un berrinche y me hacía notar. Al hacerlo sentía dentro de mí que peleaba por lo justo, pero al final del día me daba cuenta que ser visceral no servía de mucho. Muchos dentro de su partido no están de acuerdo con el fallo y se han parado en la tribuna de San Lázaro (ahora que entró la nueva legislatura) a manifestar su posición en torno al fallo. Pero su posición también es seguir adelante y trabajar. El PRD habla de agendas y propone temas interesantes, y creo que ese es el camino a tomar, el tema es construir, buscar reformas, entre ellas, algunas que eviten que se vuelva a imponer a un presidente con la compra de votos, televisoras y encuestas.

    AMLO no es toda la izquierda, y a veces parece serlo. Ciertamente es un líder, es el líder más importante que tiene México a un punto que posiblemente termine siendo más importante en la historia que uno que otro Presidente de la República. Pero eso no quiere decir que deba representar el solo a toda una ideología política. AMLO quiere ser todo, dueño de las causas de los agraviados, dueño del enfado con las instituciones, quiere apropiarse de movimientos como #YoSoy132. Posiblemente esa posición no sea maquiavélica y puede ser en cierto punto honesta, pero en un país que pretende ser plural y democrático, se debe aceptar que hay otros actores, y que la izquierda no es él. López Obrador cree que con su altivez moral, con su trayectoria menos corrupta que el político medio, tiene la autoridad moral de «ponerse por encima».

    Algo de lo que le hace falta López Obrador es autocrítica. Su «gran moralidad» a veces lo transforma en un necio y arrogante. Es cierto que se percibe una actitud maniquea. Dentro de las elecciones nunca habló de error alguno. Ciertamente al estar en un constante in crescendo, podemos hablar de un bastante buen papel dentro del proceso. Pero podemos ver muchos errores atrás, antes de las elecciones, hace 3 años, hace 6 años, los bloqueos de Reforma, Juanito y el bochorno de Iztapalapa. Cierto también es que a veces sorprende y sabe negociar hasta con los mafiosos (ej, Carlos Slim). Lo vimos en el Gobierno del Distrito Federal. Pero es curioso porque mientras al estar en un puesto público puede ser hasta cierta medida pragmático (en el buen sentido de la palabra), fuera de él, pareciera ser lo contrario.

    López Obrador dice que no dejará de luchar hasta que la patria sea de todos y no solo de 30 potentados. ¿Cómo es que sería la patria de todos? ¿De todos, de él? ¿Qué pasará con esos potentados, se acabarán, o entrarán unos por otros?. También me pregunto de su constante afirmación de la existencia de una «mafia en el poder» (que falso no es), mientras tiene una relación cercano, con el potentado mayor, con el mafioso de mafiosos, con Carlos Slim. Como si un gobernante de Estados Unidos criticara y se opusiera a las mafias del alcohol, pero tuviera a la vez, una relación no mala con Al Capone. ¿Por qué el tiene que adueñarse de algo que muchos mexicanos percibimos? ¿Por qué si afirmo que las elecciones fueron sucias, o que Televisa hace esto, a fuerzas, tiene que entrar la relación con López Obrador?

    Entiendo lo que está pasando el país. Y está muy bien que decida colaborar desde su posición de líder social, pero no adueñarse de toda la causa. Su diagnóstico no es bueno, es muy bueno, es el único que ha dado en el clavo, y por eso precisamente mucha gente lo admire. Pero diagnosticar no es tan difícil, si muchos lo siguen es porque los demás también tuvieron el mismo diagnóstico. Y los otros políticos no lo tienen porque son parte del problema. Pero no por haber dado en el clavo entonces se es dueño de la causa. También es cierto que otros políticos no han sabido como tomarla, no han sabido ser líderes; tampoco se ven líderes ciudadanos. Ante la ausencia de liderazgos en el país, López Obrador tiene todo el terreno limpio.

    La izquierda depende de su liderazgo. Pero también la izquierda debe de buscar diversas opciones para mejorar al país. Y muchas veces no es actuar visceralmente. Es cierto  que existe un descontento generalizado, es cierto que no es tan disparatado creer que puedan existir estallidos sociales. Pero entonces las izquierdas deben también trabajar en el congreso, proponer leyes, reformas. Deben construir. Y no se trata de darle vuelta a la página, no debería dársele vuelta a la página de lo que sucedió en las elecciones. Pero hay dos opciones de abordar dicha página. Una es, desconocer al nuevo Presidente y hacer manifestaciones; y otra es buscar ser una real oposición que proponga y que logre ser una contención ante el autoritarismo antidemocrático. Si me preguntan a mí, me iría por la segunda opción.

    Por cierto hablando de falta de autocrítica, vi a Ernesto Cordero ser entrevistado por Javier Solórzano y lo primero que dije fue, AMLO, no te empataron, te dieron la vuelta. Se refirió a la presidencia de Calderón como lo mejor que le ha pasado a México en toda su historia, no hubo mención ya no de un error, sino de algo que se pudiera haber hecho mejor. Para terminarla de acabar, ya me estaba alabando a Peña Nieto. Dijo que esperaba una buena presidencia por lo que dijo Peña en campaña. ¡Díganle a Cordero que las campañas son demagogia!, porque al observarlo, veo que cree que la gente es tonta. Vaya que Cordero con toda la tez de un Mr Bean que no mata ni una mosca, también es demagogo, y cree que los ciudadanos se van a tragar cualquier cosa, y todo sea por defender a Calderón, la facción pro Peña del PAN. Yo me prefiero quedarme con la facción del PAN que da un poquito de atisbos (un poco solo) de lo que fue el PAN de antes.

  • Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierda

    Del caudillismo al racionalismo, por una nueva izquierdaSeguramente López Obrador pasará a estar en los libros de historia décadas después a pesar de no haber llegado a la presidencia, generalmente la historia es benevolente con los luchadores sociales. También será benevolente porque al no estar presente, ya no existiría ese miedo que genera en algunos, y al no existir dicho miedo, la gente abordará su figura de otra forma (no toda la población claro). Pongo un ejemplo, Emiliano Zapata. La historia lo ha juzgado positivamente, a un punto en que ha inspirado movimientos contemporaneos (el EZLN), si le preguntas a la mayoría de la gente sobre Zapata, te dará una respuesta positiva de él. Pero si lo traes a la actualidad y lo haces candidato, seguramente será aplastado por los medios, los empresarios, algunos intelectuales; más porque Zapata es un hombre de armas tomar.

    Pero independientemente de este beneficio que recibirá López Obrador de la historia, no significa que sea el político que deba tener México. Naturalmente tiene un historial de luchador social, pero el mundo no se cambia con buenas intenciones, y menos cuando un personaje se aclama una superioridad moral la cual es difícil de sustentar. Ciertamente AMLO es menos corrupto que el político promedio, pero tampoco es una persona totalmente limpia, ciertamente tiene el mejor diagnóstico de los problemas del país, pero su receta es malita, y a veces también peca de incongruente, sobre todo con su relación con Carlos Slim. Ciertamente tiene una vocación para mejorar al país, pero al no controlar dichos impulsos y al dejarse llevar por ellos, se transforma en una megalomanía, que deja rastros caudillistas y redentoristas. Y esto podría resultar contraproducente, porque a la hora de querer «cambiar las cosas» podría caer en la necedad de querer cambiarlas a su manera.

    Los cambios no siempre son benéficos (aunque sean bien intencionados), por lo cual es importante tener líderes capaces que tengan dominio de sí mismos, y donde predomine el uso de la razón. Al haber un cambio, se configura una nueva estructura (no necesariamente se deshace de la anterior, donde se debería procurar conservar las cosas buenas) y para que esta estructura crezca sanamente, se necesita mucha inteligencia y prudencia, si no la hay, crecerá viciada y de esta forma el «cambio» habrá sido en vano. Es aquí donde me pregunto si López Obrador tendría la capacidad de liderar un cambio y aquí es donde tengo mis reservas. Precisamente por ese espíritu caudillista que emana. Que aclaro, no significa que en automático las cosas saldrían mal, podrían salir bien o mal (y dependería de él), podría sorprendernos y convertirse en el Humala, en el Miterrand mexicano (algunos de ellos fueron considerados caudillos y al llegar al poder fueron más pragmáticos), o por el otro lado, podría poner en jaque al país, este riesgo es el que muchos mexicanos no quieren asumir (yo voté por él, porque prefiero el riesgo a la seguridad de que con Peña nos irá mal).

    Pero creo que las izquierdas deben de dar el paso al racionalismo, de la figura predominante donde existe un líder y luego lo demás, a un estadista, alguien que logre cambiar las cosas de una forma efectiva y acertada, y creo ver a un Ebrard o un Mancera en esa necesaria posición. No es que el liderazgo no deba existir, por el contrario, pero este no debe de llegar de un redentorismo donde «el líder hará todo, el líder es el que tiene toda la autoridad moral». Se necesita más bien gente capaz, que gente que despierte emociones. Aunque en una sociedad racional y preparada un político capaz por consecuencia debería despertar emociones. Claro está que muchas de las políticas de AMLO son consideradas populistas, y en realidad no lo son tanto, un claro ejemplo lo vemos en el Presidente de Francia François Hollande,

    Esta diferencia que comento la noto entre López Obrador y el también izquierdista Enrique Alfaro, ex candidato a Gobernador por el Estado de Jalisco. Los dos impugnaron las elecciones y buscan la anulación de la elección (y con razón). Los dos generan esperanza en la sociedad, pero a Alfaro se le ve como un estadista moderado, y a AMLO como estadista más o menos y moderado no. Esto se nota en el discurso de cada uno, a pesar de que buscan el mismo objetivo. Alfaro es un líder, más no es un redentor.

    La izquierda deberá hacer esta transición, más que cada vez aparecen políticos interesantes que en un futuro podrían liderar al país. Por esto, creo que el PRD deberá apostar por sangre nueva. Todos los partidos de izquierda en el mundo ahora considerados moderados han dado este tipo de transición, el PRD tiene que dar en este caso una transición de una izquierda dura (más bien revolucionaria y con aroma a viejo PRI) a una izquierda moderna, que digo, acá en México por más moderna que sea, creo que algunos la querrán ver como peligrosa, porque digo, si un candidato propone políticas como el francés Hollande, seguramente será visto como no sé, dictador venezolano.

  • ¿Que hicieron mal el PRD y López Obrador?

    ¿Que hicieron mal el PRD y López Obrador?

    ¿Qué hicieron mal el PRD y López Obrador?Había hablado unos días acerca de lo que hizo mal el PAN para perder la Presidencia, y ciertamente el PAN es el que más va a sufrir (aunque el Peje hará más rudio) por la derrota. A semana y media parece que va quedando más claro que Enrique Peña Nieto será el próximo Presidente de la República, sobre todo porque AMLO ha empezado a caer y el PRI ha logrado lo que quería, mantener a los dos opositores divididos en partes iguales. Cuando Josefina iba arriba, el PRI dirigió la guerra sucia contra Josefina; cuando se intercambiaron los lugares, las armas apuntaron en contra de López Obrador; y así nos han mantenido divididos a la mayoría de los mexicanos que no queremos que el viejo PRI regrese a Los Pinos. Pero si el PAN tuvo muchos errores también hay que ver los del PRD, en especial los de López Obrador.

    López Obrador fue presuntamente víctima de un fraude electoral. Viendo lo que le pasó a Cuauhtemoc Cárdenas en 1988 y lo que ocurrió en las elecciones posteriores (donde terminó en un humillante tercer lugar en ambas ocasiones), pensó que una estrategia cardenista no iba a funcionar, el optó por tomar Reforma para pedir el recuento, lo cual causó indignación en la población mexicana, especialemente en la que «no vivía en la Ciudad de México». Esto aunado a sus declaraciones polémicas como esa de «al diablo con sus instituciones» se puso de pechito para que sus «adversarios» lo calificaran como un político autoritario, que no tiene respeto alguno por dichas instituciones, y que va a destrozar la economía del país. Se autonombró Presidente Legítimo, lo cual fue severamente criticado y terminó siendo contraproducente para él, aunque en realidad fue un nombramiento simbólico, algo así como el «gabinete en la sombra» creado por el PAN, nada más que con un tinte un poco más mesiánico. Todos estos actos que tal vez pueden parecer legítimos, terminaron siendo contraprudentes, y es que si bien López Obrador habla de las mafias y de las élites que lo persiguen, parecía que actuó como si estas no existieran.

    López Obrador cometió muchos errores postelectorales, eso no se puede negar; las formas no fueron las más adecuadas, y si desde ese momento tenía el fin de buscar la presidencia en el 2012 (que seguro así fue), se equivocó. Ciertamente AMLO es el lider social que tiene México, pero las peculiares formas de ese liderazgo no gustan a muchos. En el 2009 volvió a jugar con las instituciones como con el caso de Juanito, un personaje demasiado «sui géneris» el cual iba a tomar protesta en la delegación Iztapalapa para que declinara en favor de Clara Brugada, ya que los perredistas la habían despojado de su candidatura. Técnicamente López Obrador jugó con Juanito al cual le dijo -No te la vas a creer-. AMLO hizo de esas cosas buenas que parecen malas, muy malas, y tampoco de la forma que lo hizo fue muy buena, porque Juanito fue evidentemente utilizado y por el solo hecho de que Juanito es Juanito. Ni para hacer estas jugadas se concibe que una persona con una ignorancia al punto de que se presentó afuera de la Expo Guadalajara para decir que el quería debatir porque tenía ¡15 millones de votos!, ese acto fue deleznable, desde el punto que se le quiera ver, AMLO sacó lo peor de sí, incluso creo que esto es mucho más reprobable que el bloqueo de Reforma excesivamente satanizado.

    Su poco sentido del pragmatismo sentenció a AMLO y a las izquierdas. En el caso de las alianzas PAN y PRD argumentaba que era una contradicción ideológica y hasta tal punto lo puede ser, pero a veces en la política es necesario el sentido pragmático para evitar un mal mayor. El PAN y el PRD gobiernan en coalición en los estados donde gobernaban los nefastos Mario Marín y Ulises Ruiz, y seguramente un gobernador que representara el continuismo de estos dos, era mucho menos deseable que Moreno Valle y Gabino Cué respectivamente. En el Estado de México la coalición no se dió porque López Obrador no quiso, con la llegada de Peña al poder lamentarán el gobierno del priísta Eruviel Ávila, en cambio una coalición hubiera hecho que Peña no tuviera las dos entidades federativas más pobladas del país (y hay posibilidades de que no tenga la tercera, Jalisco), lo que hubiera sido un contrapeso para el régimen peñista que se avecina. Ciertamente no se puede entender mucho una alianza entre derecha e izquierda, pero en 1988 se aliaron contra el fraude porque tenían una cosa en común, su sentimiento democrático, al igual que en los gobiernos de coalición que lograron sacar a regímenes autoritarios. Igual podría decirse que era una contradicción total que Roosevelt y Churchill se aliaran con Stalin en la Segunda Guerra Mundial para acabar con el nazismo. Si Roosevelt hubiera dicho -por principios no me alío con comunistas- o Stalin hubiera dicho también que -Yo no me junto con capitalistas voraces- el nazismo se hubiera expandido y quien sabe que hubiera ocurrido. A pesar de sus grandes diferencias tenían un punto de vista en común de mayor peso (ya luego al vencer a Hitler, estos se convirtieron en acérrimos enemigos).

    Cierto, no es imposible que López Obrador gane en las elecciones, pero se antoja difícil. Y algo también es cierto, AMLO llegó a este escenario por circunstancias de la vida más que por sus propios méritos (entre los que se encuentra la presentación de su gabinete, más que eso de la república cojelona), el hecho de que explotara la inconformidad contra un candidato como Peña Nieto (que se veía venir desde meses atrás) le ayudó, más estando en el segundo lugar y que por alguna razón muchos jóvenes al estar hastiados de gobiernos mediocres del PAN y no querer el regreso del PRI lo vieron como la mejor opción (o la menos peor). Los golpes de la campaña de Peña Nieto (no saber tres libros y equivocarse en sus autores, manifestaciones masivas en su contra) en conjunto con una pésima campaña de Josefina Vázquez Mota (que ni siquiera supo capitalizar la aceptación «a secas» que tiene Calderón) revivieron a López Obrador. Muchos nos preguntamos ¿Qué hubiera pasado si ahí estuviera Marcelo Ebrard?, ciertamente no tiene el empuje que tiene AMLO, pero dada la coyuntura se hubiera podido ubicar sin problemas en el primer lugar, porque seguramente prácticamente todos los que le darán su voto a AMLO se lo hubieran dado a Marcelo Ebrard, y este último hubiera acaparado el voto útil a su favor (dejando a Josefina solo con el voto duro del PAN).

    No sabemos por qué se eligió a López Obrador en el PRD, quien el algún momento estuvo a punto de ser expulsado de ese partido. Tal vez fue un error de cálculo (en esos tiempos la victoria de Peña era más inminente y no querían mojar el cartucho llamado Marcelo Ebrard), o posiblemente si a López Obrador le hubieran negado la candidatura, se hubiera ido por su cuenta por el PT y Movimiento Ciudadano, dividiendo el voto de las izquierdas. Lo cierto es que a la izquierda le tocaba llegar al poder y no pusieron precisamente al mejor candidato. Ciertamente López Obrador se ha esforzado demasiado en buscar la presidencia, tan es así que visitó todos los municipios del país, y en varias ocasiones más de una vez. Pero aquí no se trata de votar por el político que «le eche más ganas», sino por aquel que esté más capacitado, y en ese sentido Ebrard hubiera sido una mucha mejor opción.

    A diferencia del PAN, partido que va en declive, el PRD de cierta forma entendió la humillante derrota en 2009 y a pesar de la mala elección del candidato, se vislumbran cosas buenas para la izquierda en México; sea como sea, el PRD se muestra como un partido unido (vaya que se hayan alineado todas las tribus en torno a AMLO ya es de llamar la atención), y no solo eso, sino que los mejores políticos están emanando de la izquierda, los otros dos partidos no pueden presumir de tener gente como Ebrard o Mancera, e incluso Enrique Alfaro (aunque este todavía no tiene la trayectoria de los primeros dos); las esperanzas están naturalmente fincadas en la izquierda, porque es el gobierno que nunca hemos tenido en la presidencia, y porque poco a poco se nota una renovación dentro del PRD con gente que entró a este partido sin haber pisado anteriormente el PRI (como el caso de Miguel Ángel Mancera). Cometieron a mi juicio un error al postular a AMLO, pero el partido va creciendo, y es muy probable que en 2012 sea ya la segunda fuerza en México desplazando al PAN hacia el tercer lugar.

  • Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castigo de Dios?

    Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castigo de Dios?

    Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castido de Dios?De unos años para acá, hemos sabido de varios presidentes en el mundo que han padecido cáncer. Lo curioso del caso es que han sido cinco presidentes que simpatizan con su izquierda (en sus diferentes modalidades) los que han sufrido este padecimiento. Entre ellos están Fernando Lugo, Lula da Silva, Cristina Kirchner, Dilma Roussef y Hugo Chávez. Claro que esto para algunos conservadores (especialmente estadounidenses) fue una «muy buena noticia» y lo quisieron interpretar como si fuera un castigo de Dios. Pero si nos ponemos analizar y nos despojamos de fanatismos veremos que es una mera coincidencia el que los afectados hayan sido presidentes de izquierda, aunque eso sí, algunos se atreven a afirmar que Estados Unidos está detrás de esto, incluso el propio Hugo Chávez.

    Para empezar, no creo que Dios o algún ser superior castigue a los mandatarios simplemente por tener ideas de izquierda. Luego, en la izquierda hay varias corrientes y es muy diferente la izquierda progresista del Brasil de Lula, país que ha crecido gracias a sus exitosas políticas, a la izquierda bananera de Hugo Chávez. Luego tendríamos que preguntarnos el por qué izquierdistas totalitarios como Kim Jung-il de Corea del Norte murió ya grande de causas naturales, o por qué Fidel Castro a sus 85 años sigue vivito y coleando. Además tendríamos que ver la relación de los mandatarios con la religión, por ejemplo, Chávez que varias veces se enfrentó al clero, siempre ha profesado la religión católica y de hecho mostró un mayor acercamiento cuando padeció cáncer, enfermedad de la cual no sabemos si se va a curar. Y Fernando Lugo, el presidente paraguayo ya es otro cantar, porque el antes de ser presidente de su país fue un obispo católico que dejó los hábitos para asumir la presidencia (porque al igual que en México, un clérigo no puede ejercer funciones públicas), el mismo Vaticano le concedió el permiso para poder dejar dichos hábitos e involucrarse en la política.

    De los 5 presidentes de izquierda tres han tenido un buen desempeño como Lula, Dilma y Fernando Lugo. El trabajo de Cristina Kirchner ha sido más dudoso y bueno, de Hugo Chávez, pues es Hugo Chávez. Yo sinceramente no creo que un ser superior castigue a las personas por sus ideas. Al final de sus vidas posiblemente sean juzgados por sus actos, pero no creo que el cáncer sea una forma efectiva de castigar a aquellos humanos que a juicios de algunos ultraconservadores estadounidenses, están destruyendo la humanidad. Me pregunto en ese caso el por qué Stalin a pesar de sus borracheras, estado en el que mandó matar mucha gente, gozó de buena salud hasta los 74 años cuando sufrió una apoplejía provocada por la hipertensión (al menos eso dicen las fuentes oficiales).

    De estos mandatarios, la mayoría al parecer han librado el cáncer, y eso no fue porque se arrepintieron y se hicieron de derecha, sino porque se sometieron a un tratamiento. Simplemente la naturaleza a veces es caprichosa, y la naturaleza no discrimina a las personas por sus ideas o incluso si son buenas o malas; cualquier persona puede sufrir cáncer o morir tempranamente independientemente de si es una buena persona o es una mala persona. Incluso en la religión se dice que Dios decidió que murieran tempranamente por alguna razón (que no es coercitiva, sino más bien todo lo contrario). Creo que estos ultraconservadores no solo fantasean demasiado y se dejan llevar por el fanatismo, a veces creo que ni siquiera conocen a fondo la religión que tanto defienden, porque al menos en Occidente, en el mundo contemporaneo, no conozco Dios alguno que castigue a un ser humano por su forma de pensar.

  • AMLO: El hubiera no existe

    AMLO: El hubiera no existeEstoy convencido de que López Obrador es una persona bienintencionada, no ha robado, sus rastros de corrupción (asumiendo que puede tener algunos actos que no salieron a la luz pública) son menores que los del político promedio, y tiene convicciones. Tal vez las formas son el problema, dicen que a pesar de sus «buenas intenciones» es propenso a pasarse por encima a las instituciones, en la búsqueda de sus ideales y de lo que cree que es mejor para la sociedad y el país, también algunas de sus propuestas son «bienintencionadas» pero son inviables. A menos que en este rubro esté siendo pragmático al ofrecer soluciones con un talante populista, que sabe que no va a cumplir, al menos al 100% si llega a la presidencia (más por las mayorías en el congreso).

    A la fecha no he visto un estudio de cambio de intención de voto por estratos sociales para poder fundamentar lo que quiero decir, pero noto que el voto que tiene López Obrador ha cambiado de lugar. Ya no son todos los pobres que votarán por él (estos ahora los tiene Peña), pero yo he notado un incremento en las clases medias que piensa darle su voto, gente que en el 2006 posiblemente no pensó en votar por él, pero ahora viendo el panorama actual, un PAN que ha decepcionado, y un Peña Nieto que pues… ¿Cuántas cosas no se han dicho ya de Peña Nieto?, parte de las clases medias las que no tomó en cuenta AMLO en el 2006, piensan darle su voto. Estos no caen en el juego de la polarización ni ven a AMLO como su mesías, más bien entre los tres candidatos lo ven como «el menos peor», o piensan que ya es hora de darle una oportunidad a la izquierda.

    Aquí es donde digo que «El hubiera no existe«, porque si bien ha captado gente de otros estratos, a todas luces es insuficiente. Convenció a algunos con su «moderación», pero las cosas hubieran sido distintas si no hubiera cometido tantos errores en el 2006 principalmente. Es cierto, que hubo cierto «complot» (o compló como el dice) para que no llegara a la presidencia. Incluso los funcionarios del IFE quienes asegura que en su papel realizaron unas elecciones limpias, dicen que si hubo una maquinaria que hizo lo posible para que López Obrador no llegara. No es la primera vez que le sucedía esto a López Obrador, le sucedió con el fraude que sufrió en las elecciones de Tabasco en 1994, procesos como los del desafuero, lo que hizo que automáticamente cayera en una paranoia de sentir que todos están contra él. Pero si para algo ha tenido problemas López Obrador, es para la negociación y el uso del pragmatismo. Los bloqueos de Reforma, su nombramiento como Presidente Legítimo, el caso de Juanito y Clara Brugada, fueron pésimas decisiones que hacen que en el 2012 termine en el fondo peleando el segundo lugar con Josefina.

    Si no se hubiera equivocado, si su postura ante el fraude que dice que le cometieron hubiera sido diferente, si hubiera tomado en cuenta que habían intereses que querían acabar con él y hubiera actuado en consecuencia, posiblemente López Obrador tendría grandes posibilidades de llevarse la presidencia, y lo constatamos porque con todo y sus errores ha logrado convencer a algunas personas de las clases medias que voten por él. Sin estos errores hubiera sido más gente a la que hubiera convencido, y más porque la percepción del trabajo de Felipe Calderón no es muy buena. Incluso si hubiera actuado con más prudencia en estos momentos si hubiera podido atacar con mas enjundia a intereses como los que representa Televisa, ya que las clases medias y altas en su mayoría, ven ahora a Peña Nieto como el nuevo peligro y asumen que Televisa está detrás de su campaña.

    Tal vez lo trae de sangre, con tal de seguir sus convicciones, que al menos según él son legítimas, es reacio a negociar, y propenso a mandar al diablo a las instituciones. Es como un rebelde sin causa que protesta contra todo lo que está mal, pero cuando se está dentro de la política las formas cambian. Si no se hubiera equivocado podrían ser buenas noticias para la izquierda mexicana, ya que el tendría posibilidades de llegar a la presidencia, y en caso de que tuviera un buen desempeño (esto merecería un artículo aparte para discutir), en el 2018 posiblemente lo secundaría Marcelo Ebrard. Si no gana las elecciones del 2012 (cosa muy difícil) lo recomendable es que se retirara, o buscara luchar desde una trinchera. Si su intención era pasar a los anales de la historia, debe estar tranquilo, porque estoy seguro que de aquí a 100 años, la gente sabrá que existió un López Obrador, y posiblemente la historia lo juzgue mejor de lo que un gran sector de la sociedad lo juzga ahora.