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  • El México persignado.

    Escrito por Alquedrez:

    Fue una hábil negociación entre Agustín de Iturbide, que representaba  a la aristocracia de la Nueva España, harta ya de los baches que le ponía la corona española a su crecimiento económico y político, y Vicente Guerrero, último líder insurgente de la guerra por la independencia lo dio a luz a una nueva nación, pues la rebelión que inició el 16 de septiembre de 1810 sólo sirvió para desangrar a la entonces colonia y para retrasar la proclamación de una independencia  que ya se estaba gestando en manos de las clases altas de la Nueva España que veían en la autonomía de las colonias españolas un nuevo orden político basado en un verdadero libre comercio España-América, el cual terminaría por beneficiar a todos los países libres involucrados.

    Por medio de El Plan de Iguala y Los Tratados de Córdova se le dio la independencia a la Nueva España, que heredó del periodo colonial un territorio de 5 millones de kilómetros cuadrados, con fronteras al norte con los territorios ingleses de Oregón y al sur con Colombia ¿cómo hoy en día tenemos menos de 2 millones de kilómetros cuadrados de territorio?

    La historia oficial nos cuenta que después de la guerra de independencia México se convirtió en un país maduro  que luego fue víctima de los planes malvados de conservadores y extranjeros, teoría que se cae inmediatamente al echarle un vistazo al uno de los tratados que hizo a México independiente; El plan de Iguala o de Las Tras Garantías sostenía que la nueva nación:

    1. Establecer la Independencia de México de España.
    2. Establecer la Religión Católica como única.
    3. Establecer la unión de todos los españoles y americanos.

    Un país que establece una religión única no puede llamarse maduro, y menos sabiendo que fue la Aristocracia política, influenciada por las ideas de la Revolución Francesa, la que tuvo que ver en la obtención de la independencia. Es lógico entonces que el nuevo país estuviera completamente sujeto a los dogmas de la iglesia católica, los cuales, al mismo tiempo, estuvieran limitando la libertad política y filosófica, y por lo tanto el progreso social.

    La primera mutilación que sufrió México fue durante el corto imperio de Agustín de Iturbide cuando las territorios centroamericanos declararon su independencia, no hubo ningún intento de negociación ni mucho menos una guerra para mantener a dichos  territorios anexados al país, simplemente se dejaron ir. En 1836 Texas declara su independencia, en esta ocasión el dictador Santa Anna trató de conservar Texas realizando una matanza en el Álamo, sin embargo es sorprendido durmiendo a orillas del río San Jacinto, es apresado y obligado a firmar la independencia de Texas, hay que recalcar que Texas estaba poblada por inmigrantes protestantes y mexicanos hartos de las doctrinas católicas, era entonces  previsible que el seguir imponiendo una religión como la única y la inapelable terminaría por  causar lo que sucedió; México no perdió Texas sólo por el anti nacionalismo de los texanos, lo perdió principalmente por la cerrazón de mente de sus pobladores sin exceptuar a ninguna clase social.

    En 1857, justificando un conflicto entre mexicanos y estadounidenses en la frontera EUA le declara la guerra a México, es este el momento histórico que urge analizar: Mientras México prefería destinar su enorme producción de plata en altares a la virgen de Guadalupe (otro mito religioso que le ha hecho daño al mexicano) Estados Unidos utilizaba sus recursos para enriquecer su ámbito militar, hay que decir que en 1783 el conde Aranda le escribió al rey de España  acerca de los recién independizados EUA  “Mañana será gigante, conforme vaya consolidando  su constitución y después un coloso irresistible en aquellas regiones…La libertad de religión, la libertad de establecer las gentes en territorios  inmensos y las ventajas que ofrece aquel nuevo gobierno, llamarán a labradores de todas las naciones y dentro de pocos años veremos levantado al coloso que he indicado… cada día se van desarrollando más y más las ideas ambiciosas de esta república y confirmándose sus miras hostiles contra España” (México era Nueva España) “Vuestra excelencia se haya enterado ya, por mi correspondencia , que este gobierno no se ha propuesto nada más que fijar sus límites en la embocadura del río Bravo, siguiendo su curos hasta el grado 31 y desde ahí tirando una línea recta hasta el mar Pacífico…parecerá un delirio este proyecto a toda persona sensata, pero no es menos seguro que el proyecto existe”…Nogales, Sonora, nuestra frontera actual se encuentra en el paralelo 31; Se sabía desde 1873 los planes ambiciosos de los Estados Unidos contra México pero ni los gobiernos virreinales ni los gobiernos mexicanos hicieron algo pues la pelea por el poder político era más importante

    A ninguno de los gobiernos que tuvo la Nueva España desde 1783 hasta 1821 ni México desde su independencia hasta 1846 se le ocurrió mandar poblar los territorios del norte, al contrario, dejaron que a dichos territorios llegaran extranjeros que en su mayoría eran anglosajones, poco a poco estos habitantes  fueron practicando más y más sus costumbres y tradiciones hasta el punto de sustituir a las mexicanas; la religión y las ideas políticas ya eran otras, es decir, desde antes de que la bandera de EUA ondeara en Palacio Nacional México ya había perdido sus territorios. Pésele a quien le pese el conde de Aranda tenía mucha razón “La libertad de religión, la libertad de establecer las gentes en territorios  inmensos y las ventajas que ofrece aquel nuevo gobierno, llamarán a labradores de todas las naciones y dentro de pocos años veremos levantado al coloso que he indicado”…

    Durante la guerra contra los EUA en 1847 la Iglesia, lejos de decirle a sus feligreses que salieran a combatir a los invasores, convenció a la gente que la invasión estadounidense era algo positivo, ¿por qué?; dice Francisco Martín Moreno en México Mutilado que los generales gringos (palabra que, por cierto, nació durante la Batalla de El Álamo, Texas en 1836, en donde los mexicanos les gritaban Greens, go!, Verdes, váyanse, a los colonos estadounidenses,  los cuales vestían uniforme verde) prometieron que si la Iglesia lograba que la resistencia de los habitantes de Ciudades importantes como Puebla fuera nula no se atentaría contra ninguna de las propiedades del clero: Traicionado por la Iglesia, traicionado por los gobernantes corruptos que lejos de preocuparse por la invasión se peleaban por la silla presidencial, traicionado por los generales militares que se vendieron y traicionado por el mismo pueblo ignorante que en plena guerra insistía en realizar le procesión anual de la virgen de Ocotlán  el conflicto contra EUA no tenía más futuro que perderse; el 13 de septiembre de 1847 el ejército estadounidense entró a la Cd. de México y colocó su bandera en Palacio Nacional, el cual ya estaba saqueado por…los propios mexicanos, al tercer día los libros y las actas se vendía por dos reales… Sin embargo hay que alegrarnos de que EUA no reclamara todo el territorio como suyo, se dice que esto no pasó  gracias a las ideas denigrantes que tenía el entonces presidente gringo James K. Polk sobre los mexicanos; él quería las tierras no a los indígenas.

    Como se dijo anteriormente la Historia oficial nos convence de que los mexicanos hemos sido víctimas inocentes de la maldad externa que, si bien no es del todo incorrecto, oculta que nuestra larga lista de derrotas como nación es causada por la cerrazón de ideas y las traiciones entre mexicanos, ¿cómo podemos avanzar  hacia un futuro mejor cuando, a todos los niveles, los mexicanos nos ponemos el pie como grupo para avanzar como individuos?, ¿cómo podemos salvar a nuestro país de las garras de un capitalismo feroz cuando en nuestra cabeza abundan los mitos, ya sean religiosos, políticos o históricos, que nos hacen creer en un futuro que no tiene ningún sustento para lograrse?

    Por último pido que estas palabras no sean mal interpretadas como intolerancia religiosa por parte del autor, simplemente que la cerrazón de la iglesia católica, no sólo en México sino en todo el mundo, ha traído consecuencias como las que anteriormente se expresaron.

    LOS PROBLEMAS CON ARMAS DERRAMAN SANGRE, PERO DE LAS DISCUCIONES CON PALABRAS SE ELIMINAN TELARAÑAS.

  • La Trilogía de la historia nacional de Enrique Krauze

    Calificación: 4.5 de 5

    Hoy vengo a reseñar no un libro, sino tres, que forman todo un compendio de la historia mexicana narrado por uno de los mejores historiadores: Enrique Krauze. Libros que todo mexicano debería leer para conocer su historia, libros que le darán respuestas a todas esas preguntas que el mexicano se hace como: ¿por qué los mexicanos somos así?.

    Creo que es mas útil reseñar toda la colección como una cosa y no libro por libro porque siguen una misma linea narrativa. Pero si explicaré que «Siglo de Caudillos» abarca desde los inicios de la lucha por la independencia (1810) hasta Porfirio Díaz. «Biografía del Poder» abarca la revolución mexicana hasta que se institucionaliza (desde Madero hasta Cárdenas que fué el último presidente verdaderamente revolucionario), y «La Presidencia Imperial» abarca desde los inicios de ese PRI postrevolucionario (corruptil y demagógico) hasta la fecha en que Krauze termina este último libro (1997, 3 años antes del inicio de la democracia y la caída del régimen priísta).

    Uno de los principales aciertos de esta colección, es que «humaniza» a todos los actores históricos de México. L0s baja del pedestal mítico al que los subió la historia oficial y revolucionaria que nos hemos tenido que tragar en la escuela, pero tampoco cae en el otro extremo de convertir a los buenos en malos o los malos en buenos (como ha intentado hacer la derecha).

    Esta colección, dentro de lo que cabe es objetiva. Es de notar que el autor Enrique Krauze se esforzó por ser lo mas objetivo posible, y basó su tesis en los hechos, los testimonios y su conocimiento, mas que en su ideología y creencias. Vemos como aún siendo liberal, Krauze reconoce al conservador Lucas Alamán, y no se la piensa dos veces por mencionar los errores de aquellos liberales por los cuales el mismo Krauze siente admiración (el autor no niega que Benito Juárez estuvo apunto de regalar la soberanía de nuestro país a Estados Unidos en el tratado McLane-Ocampo o que alguna vez cometió fraude electoral).

    También humaniza a los revolucionarios. Los podemos lograr entender más gracias a este esfuerzo de Enrique Krauze. Y también a los priístas, que a la vez que eran autoritarios y antidemocráticos, también eran humanos y se comportaban como tales. No solo se analiza el comportamiento de los actores en el poder, sino desde su infancia y juventud, para que de esta manera podamos conocer a fondo como eran.

    La línea histórica es continua, lo cual nos permite ver como se van conjugando las cosas para llegar hasta nuestro estadio actual. Krauze recurre a la figura del Tlatoani para explicar el sistema autoritario del PRI, y también la cultura del  «pan o palo«, que se originó con Porfirio Díaz, y que siguió vivo durante todo el régimen priísta (y que tampoco han hecho a un lado ni el PAN ni el PRD). Cultura que consistía en dar pan (favores, dinero, puestos etc…) a los opositores para apaciguarlos, o palo (represión, muertes) para el mismo efecto.

    Aquí no solo podemos aprender sobre la historia de México, porque además Krauze menciona lo que sucede en el mundo (o sucedió) y la influencia que tuvieron esos acontecimientos en nuestra historia: La Revolución Francesa, las guerras mundiales, la guerra civil estadounidense, la guerra entre el comunismo y el capitalismo y las repercusiones que tuvo el combate de ideologías en el país. El lector también aprenderá sobre formas de pensar ideológicas sin necesidad de haber tenido un conocimiento previo, y más bien, lo ayudará a que posteriormente consulte otras fuentes para conocerlas.

    Al ser un intelectual, Krauze nos muestra también la historia de la intelectualidad mexicana. Como interactúan con el poder, y la influencia que tuvieron y tienen en el país. Podemos conocer desde intelectuales como Lucas Alamán, hasta Cosío Villegas, Carlos Fuentes, Carlos Monsivais u Octavio Paz, y su participación a lo largo de la historia del pais.

    Creo que el único fallo es no mencionar el papel de la televisión en las últimas décadas, la cual fué muy importante. Se mencionan mucho los medios impresos como la revista Siempre!, Vuelta, periódicos como El Universal, Excelsior. Pero por alguna extraña razón la TV queda totalmente del lado, ¿no será por sus capítulos de México XXI en Televisa?.

    También me dejó con las ganas de conocer mas sobre la relación de Juárez y Díaz con la masonería. Krauze habla de la influencia masónica y sus diferentes corrientes con profundidad, pero casi no menciona nada sobre la influencia que tuvo esta corriente en Benito Juárez y Porfirio Díaz. Krauze menciona que  «a la vuelta de la casa donde vivía Juarez había un centro de reunión masónica» sugiriendo que fué masón (igual con Porfirio), pero cuando crees que Krauze lo va a contar todo, termina sin decir nada mas, dejando al lecto con la expectativa. ¡Me cae que también eres masón Krauze!.

    Esta es una grán colección que nadie se debe perder. Y más ahora que está de moda sacar libros históricos con un fuerte sesgo ideológico.