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  • Por qué Bruselas nos duele

    Por qué Bruselas nos duele

    ¿Y dónde está la banderita de Siria, de los muertos de Ayotzinapa? Era predecible, sabía que tarde o temprano iba a escuchar ese tipo de reclamos. Había despertado el día de ayer, estaba consternado porque lo primero que vi en mi muro de Facebook en el celular fue el atentado perpetrado por los mismos: DAESH (no ISIS), o ISIS si le quieres llamar así al Estado Islámico. Me molestó, porque estaba consternado y este tipo de personas insistían en «que no tenía derecho a hacerlo». Personas que publican este tipo de tweets para parecer inteligentes o tratar de separarse de «la masa», como si yo no tuviera el derecho a sentirme mal por lo ocurrido.

    Vale Belga la vida

    No dilucidan la amenaza que esto significa para el mundo global. Es falaz pensar que no nos importe lo que pasa en Siria, ver las ciudades principales de aquel país completamente destruidas me genera un vacío en el estómago. Pensar que el ser humano puede llegar a tanto porque no puede conciliar sus diferencias, porque está cegado al fanatismo.

    Y si los atentados belgas nos impactan más, no es porque seamos “hipócritas”, es por la proximidad, es un instinto de supervivencia. Es porque la amenaza se ve más cercana cuando las víctimas del atentado se encuentran en un país occidental, y más en la ciudad donde residen los poderes de la Unión Europea.

    No sólo se trata de lamentar lo ocurrido, de reprobar esta barbarie, este acto inhumano que sólo podría ser entendido por medio de una enfermedad psíquica patológica, o por un fanatismo tan impregnado a la mente que atrofiado su capacidad de razonar (parece ser esto último). Se trata de ver las repercusiones que esto puede tener a largo plazo. Este tipo de atentados pueden ser una amenaza a la democracia liberal puesto que, ante el miedo, los ciudadanos pueden clamar por figuras más autoritarias que les proporcionen un mayor sentido de seguridad. Ahí está la extrema derecha haciéndose un espacio en Europa. Partidos xenófobos y nacionalistas ocupando cada vez más escaños en los congresos de sus propios países.

    Este acto terrorista le viene como anillo al dedo a Donald Trump, quien no tardó en reaccionar:

    Los demagogos encuentran en estos actos una gran oportunidad para ganar simpatías. Porque ciertamente, es técnicamente imposible que DAESH logre extender el «Estado Islámico» por el mundo. Pero lo que sí puede hacer es orillar a los países occidentales a buscar gobiernos más anti democráticos para combatirlos. Quienes salen perdiendo más son los árabes y los refugiados, quienes huyeron de los propios terroristas. – Hay que correrlos, hay que deportarlos, hay que construirles muros, son terroristas en potencia, discrimínalos.

    No sólo se trata del resentimiento que tienen contra Occidente, porque ciertamente los occidentales «no nos hemos portado muy bien» con ellos a través de la historia. Se trata también de un repudio visceral a nuestros valores que son incompatibles con su dogma. Es decir, su deseo es imponer su dogma a través del mundo. Porque el dogma es un poder, y es un poder mucho más sofocante y represivo que el que puede ejercer un gobierno occidental o un cúmulo de empresas transnacionales.

    Cuando lo primero que formulan estos «críticos» al ver un atentado de estas dimensiones, es el argumento ideal para reprochar a quienes manifiestan sus condolencias (a veces en una expresión de cinismo, afirman que la gente se indigna por moda), están ignorando todas las repercusiones que tienen este tipo de atentados, ignoran que nuestra vida, y nuestra forma de organización social y política, por más imperfecta que sea, pende de ciertos equilibrios (de poderes) los cuales están siendo trastocados por el Estado Islámico.

    No sólo no ignoramos lo que pasa en Siria, por el contrario, tememos que algo así pudiera llegar a pasar en Occidente. Tan no lo ignoramos que muchas personas en Europa acogieron con los brazos abiertos a los refugiados, porque lograron ser empáticos con ellos.

    El grado de solidaridad no es selectivo, más bien está supeditado a la proximidad como mecanismo de supervivencia. También es falso que no nos hayamos solidarizado con los estudiantes de Ayotzinapa. Estos «críticos» de igual forma nunca hablan sobre los cristianos que son ultimados por el Estado Islámico y también son «más solidarios» con unas cosas que con otras. Esperar que el ser humano se consterne exactamente de la misma forma por un acto ocurrido en una u otra parte del mundo, cuando estamos divididos en culturas, las cuales tienen diferentes órdenes morales, es algo descabellado. Es casi como pedir a un señor que sufra igual con la muerte de su esposa, que con la muerte de una mujer tailandesa cuya noticia apareció en la segunda plana de un diario digital extranjero.

  • Je Suis Français. París, y la civilización contra el fanatismo

    Je Suis Français. París, y la civilización contra el fanatismo

    No sé si estoy más enojado por lo sucedido en París, o más bien tenga algún sentimiento encontrado porque cuando estos grupos de fanáticos islámicos de bestias malparidas a las que ya no se les puede catalogar como seres humanos asesinan a niños cristianos por no querer convertirse parece que no nos indigna tanto. París es más mediático por ser una ciudad global (para unos la capital del mundo) y unos de los pilares de Occidente ciertamente. Pero eso no significa que no te deba de doler. Somos parte de Occidente, y los terroristas han atentado contra su corazón. Y posiblemente vayan por más, es su intención. Ellos quieren poder, quieren destruir al mundo occidental para sumir al planeta en una nueva época oscura y dogmática (aunque creo que son algo ilusos al pensar que lo van a lograr).

    Je Suis Français. París, y la civilización contra el fanatismo

    El fanatismo hace mucho daño, casi debería tratarse como una enfermedad o un trastorno psicológico. Algunos dirán que el fanatismo genera cohesión social. Sí, pero cohesiona en detrimento de los que no son parte de. Los bestias del estado islámico (mayúsculas deliberadamente omitidas) podrán estar muy unidos entre ellos mismos, y vaya que lo están, dado que dicha cohesión se debe a un proceso de adoctrinamiento ejercido por unos pocos quienes tergiversan el credo musulman para hacerse de poder eliminando a quienes no piensan como ellos.

    El estado islámico (recuerden que he decidido omitir mayúsculas) es un cáncer de la humanidad. Algunos me dirán que Occidente también ha hecho esto y aquello, que si en algún momento han tratado mal al pueblo árabe, entre muchas historias más; y posiblemente Occidente en algún momento haya colaborado de alguna forma para aumentar el odio que estas personas tienen. El problema es que un individuo u organización que asesina inocentes no puede asumirse como víctima. Yo no recuerdo, que en la historia moderna, un ejército de algún país de Occidente haya entrado a una sala de conciertos a asesinar a más de cien inocentes para causar terror, como lo hicieron estas bestias al interrumpir un concierto de Eagles of Death Metal en Le Bataclan.

    Occidente no te asesina por profesar alguna religión, si alguien lo llegara a hacer sería llevado a prisión. En Occidente una persona tiene derecho a profesar la religión que elija. ISIS (o el estado islámico, es que no le puedo poner mayúsculas) te obliga a alinearte si no quieres que terminen con tu vida, estos terroristas pueden acabar con la vida de tus niños si no profesan el Islam. No hay punto de comparación.

    Una persona sana no tiene la capacidad emocional de cometer este tipo de actos. Sólo dos personas pueden hacerlo, una persona con severos daños mentales y una persona que fue parte de un proceso de adiestramiento por un considerable lapso de tiempo.

    Pero el estado islamico no son todos los musulmanes. La gran mayoría de los musulmanes son buenas personas, varias de las cuales han emigrado a Europa en busca de oportunidades. La gran mayoría de los musulmanes no tienen nada que ver con este grupo cuya influencia y poder se acrecenta cada vez más. Sería irresponsable linchar a los musulmanes por lo que hace una minoría. Una generalización así sólo aumenta la tentación de organismos ultraderechistas que apuestan por la intolerancia y el nacionalismo.

    Y los franceses muestran por qué son una de las ciudades más avanzadas del mundo, los taxistas están trasladando gratis a las personas a sus hogares o a alguna zona segura, los parisinos ofrecen sus casas a quienes no pueden llegar a la suya , salen a la calle a decir que no tienen miedo. Los galos se han comportado a la altura, como sociedad civilizada que son.

    Je Suis Français. París, y la civilización contra el fanatismo

    Y sí, las bestias extremistas volvieron a vulnerar todos los sistemas de seguridad (Francia ya estaba en alerta, de hecho). Un aspecto negativo de la fragmentación del poder que es una constante en el mundo (y de las democracias) es que, según Moises Naím, las naciones se vuelven más vulnerables ante los ataques de estos movimientos extremistas que no juegan con las mismas reglas. De la misma forma sucedió cuando Al-Qaeda atacó Nueva York. Posiblemente habrá que darles un trato diferente.

    Y así como los franceses se solidarizaron con nosotros por el asesinato de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, nosotros nos solidarizamos por los más de 100 muertos. Estamos con ustedes, van a salir adelante, los buenos somos más.

    Je Suis Français

  • ISIS y el adoctrinamiento islámico

    ISIS y el adoctrinamiento islámico

    Como decirlo, todos los seres humanos que vivimos dentro de una sociedad hemos recibido cierto adoctrinamiento. Y esto se ha hecho para poder mantener el orden de las cosas, para crear cohesión social, y sí, muchas veces con el fin de beneficiar ciertos intereses. Desde un panfleto socialista, hasta una película de Rocky o una iglesia cristiana situada en un segundo piso de un complejo multifamiliar. Las mentes débiles por así decirlo, son quienes pueden ser adoctrinadas más fácilmente debido a que se cuestionan menos las cosas, aunque no es algo demasiado raro que alguien con una mayor capacidad mental pueda sucumbir, o incluso utilice su inteligencia para promover los más nocivos dogmas.

    ISIS y el adoctrinamiento islámico

    Hasta cierto punto incluso se puede pensar que el adoctrinamiento no es algo malo, por el contrario le da cohesión a la sociedad y una estructura y porque la mayoría de las personas no tienen la capacidad o no están dispuestas a replantearse todo su orden de valores. De esta forma es más fácil recibir un orden ya dado y creado, para después cuestionarlo y perfeccionarlo. Incluso quienes se claman librepensadores se cuestionan las cosas desde un orden de ideas que les fue dado.

    El problema es cuando el adoctrinamiento inhibe a las personas de su capacidad crítica y les cancela su libertad con lo cual le ceden el poder a los tiranos depositarios de las ideas más radicales que son justificación para hacer daño a terceros. Eso es lo que pasa con ISIS o el ahora llamado Estado Islámico.

    Me dirán, -Cerebro, los gringos también lavan el cerebro, acuérdate de George W Bush, la guerra contra Irak. Y sí, en todos lados se cuecen habas, pero la diferencia estriba en que los estadounidenses podían disentir y criticar a su gobierno sin que eso les trajera represalias. Y muchos lo hacían.

    Con el Estado Islámico no pasa eso. Este grupo que está creciendo preocupantemente en Siria y en Irak coarta las libertades de las personas con el fin de hacer valer sus creencias y usarlas como fuente de poder. Se aprovechan de la fe de las personas, pero no sólo eso, utilizan la violencia como método de represión en contra de aquellos que no piensan como ellos. Los niños adoctrinados hablan de matar a los «infieles» (o sea, a los que no pensamos como ellos), decapitar cristianos o extranjeros, dicen que la violencia armada es una condición necesaria y tienen una capacidad de enrolamiento impresionante, al punto que existen personas de origen europeo o estadounidense dentro de esta organización (muestra de la crisis por la cual pasa la democracia liberal occidental).

    Muchos hablan de la fe como pilar de la espiritualidad, pero hay casos en que podemos hablar de la fe como arma de destrucción masiva e ISIS es un claro ejemplo. Se les hace creer que están llamados por Alá a matar a quienes no piensan como ellos, cuando en realidad ello tiene un fin político con lo que algunos se benefician, los que tienen el poder.

    Al final del día millones de personas son capaces de matar en nombre de Dios, con lo cual quedan espiritualmente absueltos de cualquier sentimiento de culpa. Basta que alguna persona u organización de personas malintencionadas los adoctrinen para que crean que así es, y por lo tanto sirvan como carne de cañón para intereses de otros.