Etiqueta: inseguridad

  • Los delincuentes no son víctimas

    Los delincuentes no son víctimas

    Hay quienes piensan y aseguran que los delincuentes son víctimas. Sí, son víctimas del sistema, son víctimas de la corrupción, son víctimas de sus padres, son víctimas de la desigualdad rampante en nuestro país, de la falta de oportunidades, de los medios de comunicación, del gobierno. Y como son víctimas, se transformaron en delincuentes.

    Los delincuentes no son víctimas

    Es cierto que todas esas razones influyen para que un individuo se convierta en delincuente. Ciertamente si queremos combatir la delincuencia deberíamos de pensar en el tejido social de la comunidad, en crear más oportunidades para los jóvenes, en generar una economía más justa y demás. En efecto, esas medidas preventivas son muy necesarias si queremos combatir la delicuencia. Pero…

    Pero, los delincuentes no son víctimas. El problema viene cuando se piensa que los delincuentes lo son exclusivamente por estas causas. Otros son los culpables, sus papás, las autoridades, los monopolios, la pobreza…

    Eso sería negar el libre albedrío que tenemos los seres humanos. Los delincuentes no son autómatas ni seres que no tienen capacidad más allá de responder a un estímulo. Los delincuentes deciden delinquir.

    Hace unos días robaron la casa de una amiga mía, a punta de pistola se metió el delincuente y amenazándolas con violarlas las despojó de casi todas las propiedades de su casa. Hace poco tiempo a una conocida la golpearon unos delincuentes en la vía pública para despojarla a ella y su amiga de sus pertenencias. A ella la golpearon en el ojo, a la otra la patearon en el suelo. Son historias que parecen cotidianas hasta que le ocurren a uno, o a seres queridos cercanos.

    Y en efecto, estos delincuentes no son autómatas que responden a estímulos como un ratón de laboratorio para replicar un experimento de Skinner. Tan es así que muchas veces planean muy bien la forma en que van a delinquir.

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    Los delincuentes deben de ser tratados como tal. Los delincuentes al privar a otras personas de sus derechos deben de perder los suyos. Los seres humanos vivimos en sociedad por medio de un contrato social. Tú cedes ciertas libertades al soberano (las autoridades o el Gobierno, elegidas democráticamente y quienes están encargadas de velar por el bienestar de sus gobernados) con fin de que la sociedad pueda vivir en paz y pueda crear su proyecto de vida. Al mismo tiempo adquieres derechos: A la seguridad, la integridad, el derecho a poseer bienes personales.

    Si un delincuente priva de esos derechos a otra persona, está rompiendo dicho contrato social. Entonces con ello debería perder sus derechos.

    El problema viene cuando tenemos un sistema donde el Gobierno es incapaz de garantizar en un grado aceptable los derechos de los demás. Más cuando algunos de esos delincuentes son policías.

    Yo me opongo a la pena de muerte por el simple hecho de que una sociedad con tasas altas de crimen tiende a tener un Estado de derecho lo suficientemente distorsionado como para usar sus leyes de forma errónea y ventajosa (además de que este tipo de penas en realidad no reducen la delincuencia como algunos presumen), y si una sociedad tuviera un Estado de derecho sólido, los niveles de criminalidad se reducirían al punto en que no se necesitaría alguna medida de este tipo.

    Eso no significa que esté a favor de la vida de los delincuentes: Si un individuo es asaltado con violencia, agredido o violado, de tal forma que el delincuente ponga en peligro su legitimidad, el primero debe tener el derecho de asesinar al delincuente en defensa propia.

    Incluso, como acaba de suceder en mi ciudad. Una persona fue despojada de 200,000 pesos a punta de pistola. El asaltado persiguió en su automóvil a los delincuentes y los atropelló. Los dos quedaron lesionados y recuperó su dinero.

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    Lo idóneo es que las autoridades tengan la suficiente capacidad como para que los afectados no tengan que hacer justicia por cuenta propia, porque cuando una autoridad es débil, esto inclusive conlleva riesgos. Pero ante la falta de autoridad, el individuo tiene derecho a defender su vida y su integridad despojando al otro de la suya. ¿Por qué?

    Porque los delincuentes no son víctimas. Porque muchas personas que se desarrollan en familias disfuncionales o en condiciones adversas logran llevar una vida digna. Prueba irrefutable de que el delincuente posee de libre albedrío y puede decidir no serlo.

    Y porque todos los seres humanos sabemos que despojar a otro de sus bienes está mal, sabemos que agredir a otra persona, que violarla o asesinarla, está mal. Son nociones tan básicas que se repiten en todas las culturas de la humanidad.

     

  • Cómo hacer que te quieran y no morir en el intento

    Cómo hacer que te quieran y no morir en el intento

    La semana pasada tuve una experiencia, por decirlo así, en el Tinder. Fue algo que me tomé muy a la ligera, como un juego, como una forma de buscar alguna mujer en otros círculos distintos al mío. Hace un mes había usado la aplicación y me había aburrido un poco, le decidí dar oportunidad otra vez, ese mismo día hice tres matches con otras mujeres (que es cuando coincide que tanto tú como la otra persona le han dicho a la aplicación que se interesan mutuamente aprobando una fotografía). De esas tres a una no le respondí, otra persona no me respondió y sí logré establecer una conversación con la tercera. Por principios no daré el nombre real de la mujer (la llamaré María) y no describiré rasgos que la puedan delatar porque mi intención no es exhibir públicamente a nadie.

    Cómo hacer que te quieran y no morir en el intento

    Comencé a conversar con María en el chat que tiene Tinder. En pocos minutos nos pasamos a Whatsapp debido a la deficiencia del chat de la aplicación, lo que implicó que ella me diera el teléfono. Me sorprendió un poco que me pasara su número telefónico tan rápido cuando ni siquiera habíamos conversado bien, pensé que podría ser una mujer desinhibida, o bien que de verdad el chat de Tinder es tan malo (que podría pensar que es a propósito para que los interesados den el siguiente paso y así no gasten tantos recursos de sus servidores). Empezó la conversación, fue algo que yo me tomé muy a la ligera, no es que presuma ser un «don Juan», para nada, ni siquiera soy muy hábil en el tema femenino; pero le he perdido el miedo a las «citas a ciegas» y tal vez en los últimos años haya adquirido cierta seguridad personal como para ver en esta dinámica algo meramente cotidiano.

    Al principio María me parecía un tanto interesante. Le gustaba leer, parecía ser una mujer inteligente (siento decir que la ignorancia es una razón de peso para que considere a una mujer como no atractiva), a juzgar por las fotos era una mujer un tanto gordita con bonita cara. Hablamos de varios temas y cuando comenzó a hablar de películas, pensé en invitarla al cine. Es cierto, es una regla no escrita no invitar a una mujer al cine por primera vez, pero fue algo sumamente espontáneo, tanto que ni me di cuenta que la había invitado cuando al mismo tiempo ella denotó algo de nerviosismo; lo cual asumí como normal, porque es algo que a mí me ha pasado. A pesar de ello, ella aceptó y nos veríamos el día siguiente.

    Ligando en el Tinder

    El desencanto llegó precisamente ese día antes de verla. La busqué por Whatsapp para recorrer una hora la cita dado que me agendaron una cita de trabajo. A partir de ahí se empezó a mostrar sumamente nerviosa e insegura. En repetidas ocasiones me dijo que se sentía nerviosa, yo le decía que no se preocupara que no pasaba nada. Me preguntó cuantas veces «había ligado» en Tinder, ella asumiendo que tenía experiencia dado que me sentía muy tranquilo y ella no. Me contó brevemente sus experiencias en Tinder (me las relató como un fracaso) y me preguntó por qué ella era «la afortunada» (no sé si se pueda considerar afortunado alguien que apenas vas a conocer y casi no tienes idea de como es) y para redondear, se ofreció a pagar los boletos del cine. Todo eso en conjunto me friqueó. No es que sea necesariamente malo que una mujer sea sincera y te diga que se encuentra algo nerviosa, o que te pregunte en son de broma por qué es la afortunada, tampoco que ofrezca pagar las entradas como un detalle, el problema es el contexto que se deja entrever con todos estos eventos. A partir de ahí perdí casi cualquier atisbo de ilusión y asistí por educación y esperando con una mínima ilusión, valga la redundancia, que el concepto que me había formado de ella fuera erróneo.

    Llegué al centro comercial que elegimos por mutuo acuerdo y la busqué en el establecimiento acordado. La mujer era más gordita de lo que pensaba (que no necesariamente tiene que ser un problema, alguna vez he llegado a desfallecer por una mujer con sobrepeso), y su cara, a pesar de que tenía bonitos ojos y en general era un tanto bonita, no la percibía como atractiva, concordaba con la idea que me hice de ella, no era un prejuicio mío. Cuando caminé con ella me sentía incómodo, no era una mujer que me hiciera sentir orgulloso; por el contrario, pasó por mi mente huir de ahí, esconderme, pero soy lo suficientemente respetuoso como para no hacer eso, traté de ser cortés, platicamos un rato, pero la incomodidad seguía ahí y nunca se fue. No era su sobrepeso, no era su aspecto físico, era, la inseguridad que irradiaba.

    Y yo soy lo suficiente malo para fingir que me la estoy pasando, que a pesar de que fui amable, ella se dio cuenta de mi desinterés y entonces percibí una decepción progresiva de su parte.

    No puedes usar a otra persona para que «llene» tus vacíos. Son pocas las personas que desarrollan una infancia perfecta, la mayoría de los mortales tenemos cierto tipo de complejos mentales (o traumas) y en varias ocasiones buscamos que sean otras personas las que llenen el vacío que estos problemas dejan, que si el papá fue de esta forma, que si la madre no ponía mucha atención, que si teníamos problemas en la escuela. Pero muchas personas aprenden a sobrellevar esos problemas y a pesar de ellos, logran tener una vida sana y estable. Es totalmente notorio que María tiene un gran vacío que necesita ser llenado, lo peor para ella, es que después de cada fracaso (tomando en cuenta sus historias previas que narró) alimenta más esos rasgos y malas estrategias que la hacen fracasar.

    Inseguridad personal

    María muy posiblemente sea una muy buena persona, posiblemente sea una persona interesante; pero la realidad es que en las relaciones sentimentales, quienes tienen más éxito son las personas más fuertes y aptas y no quienes intentan aparentar ser buenas personas. Conmigo se exhibió como una persona insegura y dejó de ser atractiva. Posiblemente si la hubiera conocido en otro contexto donde ella no se exhibiera como insegura, como «amiga de alguna amiga» y no en plan de ligue en una fiesta por un ejemplo, podría haber llegado a otra conclusión, – ¡Ah, esta María tiene buena conversación o es inteligente o sus ojos son bonitos!, pero no, el contexto es que nos conocimos en un ejercicio donde conocemos varias personas hasta dar con la indicada para formar una relación sentimental, esa era la dinámica, y a mis ojos, perdió.

    Cuando dicen (de forma errónea) que a las mujeres hay que maltratarlas, tiene que ver más bien con que las personas seguras de sí mismas, que se dan su espacio y se respetan son mucho más atractivas que las personas que usan todas sus energías en buscar la aprobación de la otra persona. Simples leyes biológicas.

    Sentí a María urgida de formar una relación para llenar esos vacíos y me dejó de interesar, las personas que denotan eso dejan de ser atractivas y tienen constantes problemas para encontrar pareja. En algún momento eso me ha llegado a pasar, no puedo verlo desde una perspectiva egoísta e improvisada dado que yo alguna vez en mi vida tuve el problema de María y me preguntaba por qué no era interesante para las mujeres y tenía pocas amigas. Tal vez se me hizo familiar el problema de María porque se parecía un poco a mi «yo» de hace unos años, y al «yo» que muchas personas (posiblemente la mayoría) llegan a ser alguna vez en su vida.

    Ambos sexos (en lo ideal) buscamos una pareja con quienes tengamos cosas en común, con quienes podamos compartir proyectos y nos complementemos, de quienes nos sintamos orgullosos. María debería de saber que si con esa autoestima baja logra involucrarse en una relación sentimental, se va a decepcionar completamente; posiblemente más que «llenar esos vacíos» padezca más la relación, y estos vacíos se hagan más grandes. María debería ocuparse más en ella antes de pensar en buscar alguien que la quiera. Si fuera así, no se sentiría forzada a quedar bien con quien pretende salir.

    Al final salimos del cine, la acompañé al lugar donde se había quedado y nos despedimos con un beso cuyo mensaje era que nunca nos volveríamos a ver y en ese momento terminaba todo (aunque en mi caso, la historia había terminado mucho antes).

  • El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    La mayoría de los ciudadanos no hemos sufrido un crimen de tal magnitud como el señor de 60 años que fue agredido y lesionado severamente por una pandilla de motoladrones, quienes con motocicleta y pistola como herramientas de trabajo, asaltan a diestra y siniestra a ciudadanos en una ciudad de Guadalajara violentada, gracias a un entorno corrupto, y a la displicencia de las autoridades. Muchos hemos sido asaltados, e incluso con pistola. Pero el video filmado en el cruce de la Avenida Américas y Colomos, causó una fuerte indignación de la sociedad, que se sintió inmediatamente identificado con el agredido, que nada pudo hacer ante un ser humano descompuesto que está dispuesto a dañar a sus semejantes a cambio de un ingreso.

    El caso de Américas y Colomos. Crónica de un crimen común

    Guadalajara es una ciudad cada vez más insegura, debido a las deficientes estrategias de seguridad implementadas por los últimos gobiernos. Y no se trata de calles oscuras, sino de lugares transitados como la Colonia Americana (aunque este tipo de mafias se ha extendido por toda la ciudad) donde es común escuchar sobre robo de automóviles, smartphones (uno de los crímenes más comunes de estos tipos de bandas), y agresiones físicas.

    El caso del mayor de edad agredido no es el único, pero la grabación causa una fuerte indignación e impotencia. Muchas personas han sido víctimas de estos criminales, usar un celular en la Colonia Americana o en el Centro Histórico es riesgoso cuando debería ser seguro. A estos criminales no les importa asaltar a la luz del día, pareciera que la policía no existe cuando ellos «trabajan». Y hay una razón, y es que los tapatíos sabemos que algunos policías están coludidos con estas bandas. Algunas personas prefieren no levantar denuncia porque es «riesgoso» hacerlo.

    Una constante es la displicencia de la policía. Hace poco tiempo unos motoladrones sustrajeron un iPhone a un joven en la Colonia Americana. La policía soltó inmediatamente a estos motoladrones previamente capturados porque dicen, no habían agredido físicamente a la víctima. A una amiga que le robaron ese mismo aparato en otra colonia, le sugirieron borrar todo lo que había en su iPhone, ¿Y como si ya no lo tenía, estaba robado? Los policías dijeron que no podían hacer nada a pesar de que les describió a los delincuentes.

    El Alcalde de Guadalajara agregó 3 patrullas más a la Colonia Americana como medida preventiva (como si eso fuera suficiente). En realidad sólo han habido detenciones aisladas, pero este tipo de crímenes sigue creciendo. La sociedad tapatía se siente impotente debido a que no sabe a quien recurrir.

    Los ciudadanos se desesperan y en su cabeza desean medidas enérgicas:

    1. Qué los ciudadanos podamos armarnos: Cierto, si yo tuviera un arma en mis manos y viera a un criminal agrediendo violentamente a un señor, yo le dispararía sin importar si le quito la vida. Pero ¿Qué pasaría si tuviéramos un mayor acceso a las armas? Los delincuentes también lo tendrían y aumentaría el riesgo de que pueda caer en manos de una persona que pudiera hacer mucho daño. Nada más hay que ver a los estadounidenses.
    2. La pena de muerte: El problema no tiene que ver tanto con la severidad de los castigos, sino con la impunidad. ¿De qué servirá este tipo de penas cuando es raro, bastante raro, que un criminal sea detenido y sentenciado? A esto le agregamos que en un país con una corrupción inmensa como el nuestro, medidas severas podrían aprovecharse en beneficio de algunos.  

    En alguna ocasión (hablo de décadas), en nuestra ciudad proliferaron los robachicos. En una ocasión a un mayor de edad le intentaron robar a sus hijos y con un arma mató a los delincuentes. El susto para estos criminales fue tal, que estas bandas menguaron. ¿Sería necesario que algo así pasara para que estas personas dejaran de asaltar? Lo veo difícil, e incluso arriesgado ante personas armadas, que se pueden defender y en muchos casos hacerlo mejor. Los ciudadanos nos podemos organizar, asociaciones de vecinos, de vigilancia. Pero el mayor problema está en la corrupción de las instituciones. Si los policías hicieran bien su trabajo, si el gobierno pusiera más atención y tomara medidas más enérgicas, posiblemente este problema se reduciría cuando menos, pero el problema es que hay poca voluntad.

    La impotencia es muy grande, la desesperación también. Se trata de personas enfermas, que se despojaron de su humanidad en un tejido social dañado (medidas preventivas insuficientes) y que delinquen con impunidad total (medidas correctivas insuficientes). Muestra del deterioro social que se vive en la ciudad, donde la ineptitud de las instituciones rebasa a las loables iniciativas ciudadanas (y en algunos casos adaptados por algunos gobernantes con algo de mayor conciencia) que buscan resanar el tejido social.

    El video es fuerte, no tanto por las imágenes (no vemos sangre o gritos), sino por lo que significa, por lo que transmite, pero eso es lo que sufren varios ciudadanos diariamente.

    ¡YA BASTA!

  • Secuestradores y pseudohumanos vivientes

    Secuestradores y pseudohumanos vivientes

    ¿Qué fregados tienen en la cabeza? ¿Cómo puedo concebir que alguien tenga el empacho de robar a un niño o jóven inocente para los intereses más oscuros y siniestros dentro de los cuales puede estar la privación de la vida, tráfico de órganos o trata de personas? De verdad, ¿Cómo un ser humano puede descomponerse hasta ese grado? Estas preguntas nos los hacemos muchos al ver lo que está sucediendo en la Ciudad de Guadalajara estos secuestradores, municipio cada vez más inseguro donde parece haber cada vez mayor tolerancia ante los criminales y aquellos sectores de gente que vive al margen de toda ley, ética y moral.

    Secuestradores y pseudohumanos vivientes

    En esta ciudad se emitió la alerta AMBER, que para quien no sepa que es eso, es un mecanismo implementado en varios países del mundo para notificar a menores de edad desaparecidos, y propagar la información lo más rápido posible. Resulta que tres menores de edad fueron secuestrados. Uno de ellos le fue arrebatado a su madre en la avenida Lázaro Cárdenas, otros dos, Andrés Barba, y Luis Antonio Ortiz, desaparecieron en Plaza Ciudadela, de donde se iban a dirigir a su escuela.

    Historias de menores de edad secuestrados o robados hay muchas. Recuerdo a una joven que conocía en un trabajo que tuve, que fue secuestrada en las inmediaciones de la Arena VFG en Tlajomulco con el fin de utilizarlas para pedir dinero y prostituírlas. Esta joven tuvo suerte de ser rescatada antes de que los parásitos mal llamados humanos, pudieran hacerle algún daño mayor. Igual he conocido historias de niños que son secuestrados y mandados a otra ciudad para pedir dinero en la calle.

    Gente que ha dejado de ser humana y se ha convertido en animal. Lo primero que uno pensaría ante estos hechos son penas duras y drásticas (que los maten, que los mutilen), pero en la práctica con la impunidad y corrupción, medidas así sirven más bien de poco y podrían ser hasta contraproducentes. ¿Qué pasa con el tejido social para que personas dejen de ser personas y se conviertan en algo peor que animales? Una país con una distribución de la riqueza insultante es caldo de cultivo para la generación de estos criminales. Gente que en un entorno adverso, se despojan de cualquier orden ético y moral, pierden cualquier sentido de sensibilidad y se dedican a destruir para obtener recursos. Es cierto que hay gente que nace con algún mal que lo hace actuar así, pero la mayoría de estas «personas» se vuelven así, dejan no solo de ser productivos a la sociedad, sino que buscan destruirla.

    Pero el que el entorno sea adverso no significa que estos animales se conviertan en víctimas, más aún cuando tienen eso que llamamos libre albedrío. Son gente inadaptada que al despojar a los demás humanos de sus derechos deben de perder los suyos. Es gente cobarde porque buscan sacar provecho de personas vulnerables que tienen muy poca capacidad de defenderse. Gente que debe de ser repudiada y condenada, no solo penalmente, sino dentro de la sociedad.

    No solo la víctima de estas «personas» sufren. Sufren sus familias, y terminan afectando a la sociedad cuyos niveles de ansiedad aumenta ante el miedo de ser ultrajados y creando un estado de paranoia. Personas que ya se la pensarán dos veces para ir con sus hijos al centro comercial o salir con ellos en la calle.

    Si quieren ayudar y propagar esta información aquí pueden encontrar más información: http://www.lajornadajalisco.com.mx/2013/06/23/lanzan-alerta-por-tres-desaparecidos/

  • Pobre Presidente

    Más que el evento y el texto del mensaje con motivo del V Informe de Gobierno de Felipe Calderón, mismo que se convirtió en un acto de juicios, reclamos y justificaciones; la entrevista que el periodista Joaquín López Dóriga le hizo previo al mensaje del informe, revela de forma muy clara la soledad, el enojo y la intolerancia de un presidente que previo a su último año de gobierno, se siente incomprendido cual mártir.

    Odia que juzguen su sexenio por el tema de la inseguridad, maldice el juicio de la historia que él y sus decisiones han construido con ahínco. Le incomoda no poder hacer nada para cerrarle la boca a Vicente Fox. Repite y repite que es un “demócrata” y que le gusta la libertad de expresión, aunque admite que le molestan los excesos de libertad y crítica hacia su gobierno. Se siente incomprendido y abrumado por el desprecio social, ¡Pobre presidente!

    Dice sentir tristeza por las víctimas inocentes caídas en su propia guerra, pero para él, hay de inocentes a inocentes (no todos son iguales). Le entristecen las víctimas del ataque al casino Royale en Monterrey, pero “más me duelen” (palabras textuales) los policías federales, los marinos y los soldados caídos “en cumplimiento de su deber”.

    Siente que él, es el presidente que “más ha dialogado” con la sociedad mexicana y los movimientos sociales. Se dice un “transformador” pero no admite que sus transformaciones, tienen cinco años llevándonos a un profundo deterioro social. Se dice “el presidente más criticado en la historia del país” y siente que las críticas son injustas y en muchas ocasiones infundadas, ¡Pobre presidente!

    Justifica en todo momento su guerra con historias de policías y ladrones. Dice que ceder la plaza “a los criminales” nos hubiera llevado al envilecimiento de la sociedad, administrar la ilegalidad y simular la justicia. Parece que el Presidente no observa lo envilecida que está la sociedad que gobierna (con o sin crimen organizado).

    Calderón se ha encargado de construir un país con muchas heridas y una sociedad en donde la polarización y los estigmas nos enfrentan entre nosotros. Al presidente Calderón le duele él mismo. Le lastima nunca haber podido legitimarse. ¡Pobre presidente!, “nadie lo respeta”. Que penosa es su ausencia de autocrítica y que lastimoso es verle con tantas actitudes de intolerancia y desprecio. Cuando estaba en campaña, le gustaba llamarse “el hijo pródigo”, hoy, le gusta sentirse “el hijo incomprendido”. No es que le disguste el poder, lo que le disgusta es gobernarnos a nosotros y hacer como que nos escucha. ¡Pobre presidente!

    Calderón cerrará su último año de gobierno disgustado con sí mismo, pero más, con quienes nos atrevemos a cuestionarle. Terminará su sexenio con la sombra de la alternancia y con una permanente sensación de incomodidad y molestia. ¡Pobre del presidente!

  • ¡Ya basta!

    Hace poco comentaba en este blog sobre la descomposición social que está viviendo nuestro país, ahora quiero ser más específico y hablar sobre cosas que han ocurrido en mi entorno que nos habla, valga la redundancia, de esta descomposición que se está viviendo y que estamos palpando en la ciudad de Guadalajara. La intención de lo escrito es para buscar concientizar a la ciudadanía sobre lo que está ocurriendo en nuestra ciudad y en nuestra nación. Y es que los ciudadanos ya no podemos tolerar más los niveles de delincuencia que estamos viviendo.

    Mientras las autoridades y el gobierno se hacen de la vista gorda al decirnos que no hay problemas fuertes de inseguridad, en Guadalajara estamos viviendo una ola de crímenes que están acabando con la tranquilidad de los habitantes. Cada vez es más común escuchar sobre balaceras, conocidos que han sido asaltados, asesinatos, etc. El fenómeno se recrudece en las cercanías de la Zona Chapultepec (para los del D.F. vendría siendo algo así como «la Condesa» de Guadalajara) y sus alrededores. Esta zona se ha vuelto cada vez más comercial, con cafés, antros y bares de moda, y a pesar de que uno pensaría que esto traería más vigilancia, por el contrario, el gobieno ha descuidado la seguridad en esta concurrida zona que ha pasado ser un gran atractivo para los amantes de lo ajeno.

    Precisamente en las cercanías de esta zona, se encuentra el Instituto Arnulfo Villaseñor (para conocer más sobre este instituto, leer al final del blog). Que al ser una institución sin fines de lucro, sus integrantes se han tenido que esforzar mucho por conseguir las herramientas para llevar a cabo sus actividades. Pues lamentablemente existe gente a la que no le interesa saber de todo ese esfuerzo y sin ningún cargo de conciencia se dispusieron a robar computadoras, discos, impresoras y cámaras que se habían conseguido con mucho sacrificio.

    Este instituto nos facilitó a Movimiento Propuesta Ciudadana (asociación civil a la que pertenezco) sus instalaciones para poder llevar a cabo todas nuestras actividades sin compromiso alguno. Es una institución que por lo que he visto está seriamente preocupada por ayudar a la ciudadanía y me da mucho coraje que haya sido una víctima más de gente que solo estorba en la sociedad, que merecerían estar un buen tiempo en la carcel readaptándose (aunque sabemos que nuestras prisiones no sirven para readaptar personas). Me da coraje ver como hay gente que no le importa todo el esfuerzo que ha llevado a cabo una institución para salir adelante y a las que solo les interese los bienes materiales que ni siquiera se han ganado con su dinero.

    También por otra parte, un amigo mío fué baleado en su negocio de la Avenida Moctezuma (esto ya fuera de la colonia Chapultepec) por un psicópata que ya es conocido, que tiene tiempo en las calles y que las autoridades no han logrado dar con él. Afortunadamente mi amigo está estable y solo recibió un disparo en el hombro. Pero esta persona sigue haciendo de las suyas impunemente.

    ¿Y donde están las autoridades a las que les pagamos con nuestros impuestos para que nos protejan?. Realmente no sabemos. Pero los testimonios son alarmantes, aquí les dejo una lista de testimonios que me di el lujo de tomar del diario Milenio, sobre los habitantes de la Zona Chapultepec:

    ROCÍO AMÉZQUITA
    Empleada del Instituto Vocacional Enrique Díaz de León

    “Hay un tipo que diario, en la mañana, y en la noche también, se exhibe o toca a las alumnas. Seguido viene la policía y hace rondines, pero no se lo llevan. A algunos alumnos los han asaltado con cuchillos sobre Robles Gil, nada más atravesando Vallarta, sobre todo en la mañana”

    ELENA ROBLES
    Vecina de Prisciliano Sánchez

    “Acaba de pasarme: abrieron un vidrio de la casa y se metieron, a finales de mayo. No me había pasado antes y ya voy para 60 años en la colonia. En la junta de vecinos ha habido muchas quejas de robos, quejas contra los lavacoches y contra muchos indigentes que vienen por aquí”

    GABRIELA VELASCO
    Café La Nacional, de Chapultepec

    “Lo más recurrente es el robo de autopartes, ya es demasiado: a mí anoche me tocó ver, aquí en La Paz, cómo estaban abriendo un carro. Hay quien me los ha contado a las dos de la tarde o a las siete de la noche. En una casa de Montenegro, una persona me reportó tres robos en diez meses y que a sus vecinos de enfrente también se les metieron, con la gente allí mismo dormida. A un chico lo asaltaron y golpearon, la policía no le hizo caso y fue a denunciar y en el Ministerio Público le dijeron: ‘Si no sabes quiénes te asaltaron, no puedo levantarte la denuncia’”

    SARA
    Empleada de La Cafetería

    “Toda la colonia se volvió conflictiva. Ya no veo pasar a los policías; tengo un año trabajando aquí y antes sí había. Nosotros tuvimos que poner vigilancia privada. Por aquí han asaltado a gente varias veces, a amigos a que les quitaron cámaras, que los robaron en su coche”

    CARLOS
    Encargado de un puesto de frutas en la plazoleta Libertad

    Acaban de robar a la señora del puesto de revistas, van dos veces. En ese edificio y enseguida del Oxxo (calle Colonias) también se metieron a robar. Ha estado bien duro aquí, y no era así, tiene unos tres meses para acá”

    LUIS ALBERTO
    Lavacoches en La Paz

    “En ese negocio, hace como mes y medio, se metieron a robar; llamamos a la policía y llegaron bien tarde. Así, ¿pues qué seguridad?”

    Esperemos que las autoridades hagan algo, nosotros los ciudadanos ya no estamos dispuestos a aguantar más, y creo que ya es hora de que nosotros empecemos a tomar cartas en el asunto. Comparte este texto con quien tu quieras y difúndelo lo más que puedas. Tenemos que lograr que toda la gente se entere de lo que está pasando en su ciudad.

    Sobre el Instituto Arnulfo Villaseñor, para quien esté interesado:

    Es un instituto cultural multidisciplinario, que busca ser una escuela de formación política, desde una perspectiva integral (formación cultural, social, acádemica, etc), con la intención de preparar a los futuros cuadros políticos que participarán en diversos escenarios: función pública, ambito cultural, social y empresarial.


    Sin ningún tinte partidista y abierto a toda expresión ideológica que busque que nuestro Estado sea punta de lanza y referente para el cambio social anhelado en el País.


    El Lic. Eugenio Ruiz Orozco, con otros amigos se propusieron fundar este instituto, donde puedan transmitir a los jóvenes sus conocimientos y que sea una especie de retroalimentación pues los fundadores son jóvenes en actitud y espíritu, abiertos a todo tipo de iniciativa joven, innovadora y revolucionaria, y sabemos que han sido contagiados también de la chispa de los jóvenes que participamos en el Instituto.


    El Instituto Cultural Arnulfo Villaseñor ha albergado a diversos movimientos y organizaciones sociales: activistas, políticos, personas con fines culturales, emprendedores empresariales y sociales, y demás personas proactivas que quieren un entorno mejor.


    Nosotros como miembros de la organización civil Movimiento Propuesta Ciudadana A.C., estamos agradecidos con los fundadores del Instituto, por habernos brindado un espacio físico de trabajo y todo su apoyo para las aventuras y locuras que se nos ocurren, es por esta razón nuestra indignación y solidaridad, externando todo nuestro apoyo, saldremos adelante juntos.

  • México militarizado.

    Creo que uno de los errores de la derecha mexicana es tratar de combatir al fuego con fuego, y no tratar de solucionar el problema de fondo. Respeto la intención del Presidente Felipe Calderón de buscar acabar con el narcotráfico (lucha que probablemente le hizo perder a su amigo Juan Camilo Mouriño), pero está quedando demostrado que eso de usar la fuerza para combatir un mal canceroso tal vez no es la forma más correcta de eliminarlo. Es cierto, a los narcotraficantes les está «incomodando» las acciones del gobierno, pero siguen vivos y coleando, al grado que están más preocupados por sus competidores (los cárteles opuestos) que por los militares que los tratan de combatir. E incluso me atrevo a decir, que dentro de la lucha armada el gobierno se está equivocando, porque quiso hacer una guerra directa y frontal en lugar de utilizar los servicios de inteligencia. Eso lo vimos cuando Calderón llegó al poder, lo primero que hizo fué declararle la guerra al narcotráfico, y yo lo que veo es un país hecho un desmadre.

    Su opositor, el presidente «legítimo», Andres Manuel López Obrador, no tiene la misma percepción que Calderón en el combate al narcotráfico. Es cierto, la solución que propone AMLO es simplista y vaga, pero en el fondo hay algo de razón y creo que logra un poco entender el trasfondo de este asunto. El dice: La respuesta debe empezar con un cambio en la política económica y la creación de empleos y oportunidades educativas para los jóvenes; eso es hasta más barato que enfrentar a la delincuencia sólo con la fuerza.

    Ya cuando trata de profundizar AMLO, como que empieza a cojear y a fallarle la lógica, pero hay algo importante en sus palabras iniciales. Y es que la pobreza es un germen activo que está propiciando que muchos decidan entrar al negocio del narcotráfico. Si se hiciera más para que la gente pobre tuviera más oportunidades, es cierto, no se acabaría el narcotráfico, pero habría menos incentivos para ser un narcotraficante. ¿Por qué no pensar en darle a la gente educación de calidad?, ¿más oportunidades para salir adelante?. Eso creo que es lo que le está fallando al gobierno, el cual no ha hecho nada por la educación (la cual cada vez está en un estado más deplorable) ni ha hecho mucho por redistribuír la riqueza en nuestro país. Porque vamos, México es un país con una distribución insultantemente desigual. Y creo que si el gobierno tomara algunas acciones para redistribuír un poco más la riqueza (sobre todo para darle oportunidad a la gente para que se enseñe a pescar), se avanzaría aunque sea un paso adelante en la lucha con el narcotráfico.

    Hay otro problema. México es un puente entre Sudamérica y los Estados Unidos. Y parece no haber mucho interés por parte del gobierno estadounidense en combatir el consumo de la droga, lo cual sería crucial para que disminuyera el narcotráfico en nuestro país. Es simple lógica, mientras haya demanda, va a ver oferta. Tendrían que crear un estado de sitio en México (y aún así lo veo imposible) para evitar que México siga funcionando como puente para que la droga llegue a Estados Unidos. Entonces lo único que queda, es que los mismos estadounidenses hagan algo por disminuír el consumo de estupefacientes en su país.

    Lo que si se puede hacer, es desalentar el consumo de la droga en México, porque parte de la droga que se trafica se queda aquí. Hay varias propuestas, algunas de ellas van hasta el extremo de sugerir la legalización de las drogas y obligar a los narcotraficantes a que compitan en un mercado legal. Otro sería buscar que la gente deje de consumirlas en el mayor grado posible y evitar que las drogas sean tan fáciles de conseguir como lo son ahora.

    Cambiando un poco el tema, el problema más grave de seguridad en México no está dado por el narcotráfico, sino por la delincuencia organizada, los secuestros, los asaltos a mano armada, los robos a casas. Todo ese tipo de crímenes nos afectan más que el narcotráfico mismo y no veo un combate serio por parte del gobierno. Parece que el combate al crimen organizado no narcotraficante ha quedado relegado a un segundo término. Y creo que esa inseguridad es la que está esperando el pueblo que se solucione. Otra vez entraríamos al debate de como solucionarlo, ¿por la fuerza o por medio de las oportunidades?.

    A mi se me hace triste ver a un país en guerra, un país militarizado, donde a fin de cuentas los narcotraficantes siguen saliéndose con la suya, y ahora afectando a terceros (como en el atentado de Morelia). Espero que la batalla contra el narcotráfico se gane, pero creo que el gobierno deberá de replantearse la estrategia si de verdad quiere ganar esta batalla.

  • Javier Aguirre dice: Estamos Jodidos

    El día de hoy estaba desconectado de los medios en general y no sabía lo que pasaba. Prendo la televisión para ver el 7-1 que los rojinegros del Atlas le aplicaron a los alicaídos Indios de Ciudad Juárez, y los comentaristas de este partido hablaban sobre unas declaraciones que había hecho el técnico de la selección nacional y sobre la indignación del público sobre esos comentarios. Yo suponía que se refería a eso de que al terminar el mundial de futbol, se iba a ir a dirigir al continente europeo. Yo pensaba -pues que chillones los del público. Pero resulta que el técnico dijo unas cosas, que sin dejar de ser reales, calan al mexicano que sigue muy atentamente y a veces enajenadamente, el progreso de la selección mexicana en torno al mundial de Sudáfrica.

    Javier Aguirre se atreve a decir que estamos jodidos (cierto), que se están generando muchas expectativas en el seleccionado mexicano cuando ciertamente en los últimos mundiales, México se coloca entre los lugares 10 y 15 en los últimos 4 mundiales (cierto), que México es un lugar muy inseguro donde puedes ser víctima de un ajuste de cuentas del narcotráfico o como le sucedió al futbolista Salvador Cabañas (un poco paranoico, pero cierto). También dice que todos los locales en los mundiales avanzan a la segunda ronda, por lo cual solo le queda un boleto a Uruguay, Francia y México (los sudafricanos son muy malos, pero con la ayuda de FIFA puede ser cierto), dice que tiene gente muy joven y gente muy vieja en el seleccionado (también cierto).

    Todo lo que dice es cierto, pero también es cierto que deja un halo de pesimismo de cara al mundial que se organizará en Sudáfrica, y no solo eso, deja un sentimiento de rechazo al decir que en México estamos jodidos, y que sus hijos viven en Madrid porque la inseguridad en México está brutal. Las declaraciones son polémicas y son muy duras, ¿fué insensible el entrenador nacional?, ¿simplemente fué racional y dijo la verdad?, se lo dejo a usted querido lector.

    Aprovechando que tocamos el tema de futbol, al Vergara con todo y sus chivas enrachadas le llueve sobre mojado, y es que le han quitado los derechos sobre el uso del nombre de chivas. Hay mucha incertidumbre sobre lo que pasará con el equipo que está muy próximo a estrenar su nuevo estadio, pero bueno, cuando uno hace negocios turbios, luego se le viene…

    Aquí la entrevista de Aguirre con la Cadena Ser de España: