Etiqueta: innovación

  • La generación de los Millennials. Ser Esteban Godínez antes que Steve Jobs

    La generación de los Millennials. Ser Esteban Godínez antes que Steve Jobs

    Este texto podría desilusionar a algunas personas. Pensé alguna vez si era injusto que las tratara de bajar de su nube desde donde sueñan cuando yo mismo siempre he insistido en no repetir los patrones que todo el mundo repite y en tratar de ser algo diferente a lo común. Pero en realidad mi propósito no es matar los sueños de nadie, sino simplemente contarles con base en mi punto de vista y experiencia cómo son las cosas, o cómo me he dado cuenta que son en realidad, y que para perseguir esos sueños se necesita algo más que soñar.

    La generación de los Millennials. Ser Esteban Godínez antes que Steve Jobs
    makia.la

    Vivimos en una era paradójica, al mismo tiempo que es homogeneizadora te invitan a «pensar fuera de la caja». ¡Sé diferente para que seas igual! La generación de los millennials somos el futuro, somos los que la vamos a romper, somos los que traemos ideas diferentes. Aunque bueno, eso siempre sucede, las nuevas generaciones siempre traen «ideas nuevas y diferentes», ocurrió con los Baby Boomers y con la Generación X. Es un proceso completamente normal cuando hablamos de las nuevas generaciones y así ha sido al menos desde los tiempos de la Ilustración.

    Dentro de este contexto, sabemos los millennials son aquellos que dicen que van a salir, van a romper esquemas y van a inventar algo nuevo. Los millennials no son empleados, son emprendedores, traen otro chip. Mark Zuckerberg es un millennial que dejó la universidad para crear Facebook (ni Steve Jobs ni Bill Gates lo eran), hay jóvenes que se han hecho ricos con sus inventos, hay quienes han revolucionado el mundo. Entonces ¡yo soy millennial y lo puedo hacer! Muchos de ellos salen de la universidad con su idea rompedora, se imaginan volviéndose millonarios mientras trabajan desde su casa en pijama inventando ese nuevo invento que va a marcar un parteaguas en la industria.

    Cierto, los millennials apuestan cada vez menos a ser «simples empleados», quieren mayor libertad, no quieren jerarquías sino estructuras horizontales. Tiene sentido, una organización burocrática weberiana con horarios estrictos ya no es muy funcional en la era de la información que requiere cada vez más del «músculo intelectual», que a la vez requiere mayor flexibilidad para poder desempeñarse de mejor forma. Las necesidades de la sociedad van por ese sentido, las clases medias realizan trabajos cada vez más especializados en vez de trabajos monótonos y repetitivos que están siendo reemplazando por robots o mecanismos más automatizados.

    Otra cosa es pensar que ser millennial te hace ser algo especial. No, no lo eres, y si lo eres no es porque seas un millennial. Y no, tampoco vas a cambiar el mundo con tan solo soñar. Cuando se trata de hablar de aquellos que siguieron sus sueños, la mass media se enfoca más en su carácter irruptivo, en lo que los hizo diferentes a los demás, más que en todo el esfuerzo que debieron emplear y en aquello que los hace iguales a los demás. Hablan del esfuerzo sólo cuando está relacionado con su «irrupción» y no tanto de la disciplina o la rutina diaria de estos personajes que son modelos para muchos.

    Por eso entiendo que te imagines cambiando el mundo en pijamas. Como si se tratara tan solo de «inventar algo nuevo» y pelearte con todos los que no creen en tu idea y no entienden que eres especial para ¡vualá!

    Pero así no funciona el mundo.

    El genio es 1% inspiración y 99% transpiración – Thomas Alva Edison

    Primero hay que entender el contexto. Ni México ni todos los países latinoamericanos tienen un mercado dinámico como el estadounidense. Eso hace más difícil de inicio el surgimiento de «entrepreneurs genio». A pesar de algunos esfuerzos por crear una comunidad de innovadores de tecnología de punta (como sucede en Guadalajara), estamos todavía en pañales.

    La realidad es que para crear un proyecto irruptivo, se necesitan adquirir muchas habilidades. Cuando sales de la universidad la realidad es que no sabes nada, lo que aprendiste allá dentro posiblemente sea valioso porque son las bases de tu profesión, pero al mismo tiempo es minúsculo en comparación con todo lo que vas a aprender en el mercado laboral. Entonces, si quieres romperla, primero tienes que aprender «cómo romperla».

    Existirán algunos «genios» como Bill Gates que casi no trabajaron en algún otro lado antes de comenzar con su proyecto (otros como Steve Jobs sí lo hicieron). Pero vaya, el genio que se salió de la universidad para emprender su negocio es un caso demasiado excepcional. Es la excepción, no la regla. Por ejemplo, el guitarrista de Nirvana, Kurt Cobain, no era ni de lejos el mejor guitarrista de la historia y se convirtió en una leyenda. Muchísimas personas tocan mucho mejor que él en su recámara y no trascienden, menos lo van a hacer si no se preocupan mucho por su técnica como ocurrió con Kurt. Y la realidad es que si quieres tener una banda que trascienda, lo más probable es que te debas preocupar por refinar tu técnica en vez de esperar a tener demasiada suerte como Cobain.

    Dentro de esa misma tesitura, entonces tienes que entender que vas a tener que aprender a trabajar. Si quieres crear un negocio o proyecto propio, necesitas adquirir habilidades que sólo vas a poder adquirir dentro de un trabajo.

    The Huffington Post
    The Huffington Post

    Y cuando de esto se trata, muchos caen en el error de buscar un trabajo bien pagado en vez de uno donde puedan aprender. Muy posiblemente al salir de tu carrera sigas viviendo con tus padres y ellos sigan financiando varios de los recursos que necesitas: comida, ropa y tal vez hasta gasolina. Entonces ganar mucho no es prioritario, aprender a trabajar sí.

    Porque la realidad es que necesitas adquirir disciplina de trabajo (lo cual una empresa te puede dar) porque ser autodisciplinado es todavía mucho más costoso, crear un horario o agenda sin que alguien te lo imponga, es sumamente difícil. Necesitarás aprender a lidiar con tu jefe y tus compañeros (lidiar con socios y colegas es todavía más difícil). Necesitarás además aprender sobre la industria donde «la quieres romper», trabajar en ese ramo naturalmente te dará mayor experiencia.

    Ya cuando hayas adquirido las habilidades necesarias dentro de tu trabajo, puedes pensar en crear tu proyecto. Posiblemente dejes tu empleo o te decidas por alternar horas (lo cual suena más sensato a menos de que hayas ahorrado lo suficiente para emanciparte por completo del mundo godínez).

    Ya estás fuera, ya tienes en tu mente tu proyecto innovador. ¿Ahora qué?

    El inicio va a ser muy diferente al que pensabas. Porque no sólo se trata de soñar, sino de ejecutar ese sueño, que es lo que hace que muchos ilusos se rindan y regresen al mundo godínez.

    Necesitarás conocer gente que haya recorrido de alguna forma el camino que tú quieres recorrer, necesitarás un mentor. Muchos de los «genios» que admiras tuvieron alguno.

    Muy posiblemente no tendrás vida social. Vas a estar tan ocupado en tu proyecto, que eso de las fiestas, saliditas o ligues, va a ser algo muy esporádico. A veces ni siquiera tendrás tiempo de publicar en Facebook que estás en una relación con tu mano izquierda.

    Vas a tener que trabajar duro, mucho más duro que en tu pasado empleo godínez. Vas a tener que aprender a relacionarte, necesitarás conocer a gente de tu ramo, hacer networking, establecer relaciones estratégicas. Vas a tener que topar con pared una y otra vez. La mayoría de las puertas que toques se te cerrarán y te las restregarán en tu cara. Muchos no creerán en tu proyecto (posiblemente ni tu familia), perderás algunos amigos, unos por falta de tiempo, otros por conflictos, algunos relacionados con tu proyecto. Habrán momentos de infinita frustración, sentirás que el mundo se te viene encima. Y sólo es el principio.

    Ah, y tendrás que hacer mucha talacha, al menos hasta que tengas la experiencia y capacidad económica de delegar esas responsabilidades. Es decir, tu mayor tiempo no lo gastarás soñando, sino llevando a cabo tareas repetitivas. Pregúntaselo a Steve Jobs. Él, junto con Wozniak, hacían mucha talacha al armar las computadoras una y otra vez, empaquetarlas, llevarlas en automóvil, pegar etiquetas, abrir, cerrar. Te tendrás que levantar muy temprano y dormirte a deshoras para terminar de hacer estos trabajos.

    Despertar, abrir, cerrar, llevar la contabilidad, levantar el auricular del teléfono, colgar, comer, pagar, comprar, cargar, levantar, escribir, dormir.
    Despertar, abrir, cerrar, llevar la contabilidad, levantar el auricular del teléfono, colgar, comer, pagar, comprar, cargar, levantar, escribir, dormir.
    Despertar, abrir, cerrar, llevar la contabilidad, levantar el auricular del teléfono, colgar, comer, pagar, comprar, cargar, levantar, escribir, dormir.

    Y sólo soñar de forma muy esporádica…

    Entonces te darás cuenta que ésto no se trataba de soñar tu proyecto en pijamas sentado frente a tu Mac mientras ves memes y videos de Youtube.

    Se trataba de «pegarle duro», de esforzarte hasta el cansancio, al punto en que estarás a punto de abandonarlo y dejarlo todo una y otra vez.

    Y aún así no será garantía alguna, aparte de esfuerzo y decisiones bien tomadas, necesitarás un poco de suerte. Porque como expuso Malcolm Gladwell en su libro Outliers, los triunfadores requirieron también algo de suerte, que ciertos eventos ocurrieran y que el entorno fuera favorable. Por ejemplo, en su libro menciona que no es casualidad que estos genios del oeste de Estados Unidos hayan nacido casi en el mismo año, por ejemplo, Bill Gates o Steve Jobs (ambos de 1955), para que después no surgiera alguno durante un periodo prolongado de tiempo hasta la nueva generación como la de Mark Zuckerberg, Google y Youtube.

    No es que no haya surgido gente con el talento de Jobs en ese periodo prolongado de «ausencia de genios». Ello se debió al comportamiento de la industria de la computación. Jobs, Gates, Bezos y Zuckerberg nacieron en la fecha indicada para que su edad de mayor capacidad creativa, coincidiera con ciertos cambios en el ramo en que se desempeñaban.

    Entonces te tendrás que quitar esa aura de que eres especial, y que como eres especial, entonces vas a triunfar. Olvídate de ser arrogante, de que puedes tratar mal a tus cercanos, a tus socios, o a tus nuevos empleados porque traes una idea bien chingona que muy posiblemente ni hayas estructurado bien.

    The simpsons / FOX

    No, no estoy sugiriendo que mates tus sueños. Te estoy contando cómo es todo esto en realidad.

    De hecho, se entiende por completo que sueñes, porque necesitarás hacerlo y mucho para poder soportar psicológicamente todo el desgaste, toda la chinga, todas las críticas, todas las puertas restregadas en tu cara, todos los fines de semana sin salir, toda la talacha. Sólo soñando y teniendo tu meta muy clara podrás permitirte hacer todo eso.

    Y aún haciendo todo esto, no tendrás nada seguro. No hay fórmulas mágicas, tú tendrás que encontrar la fórmula por ti mismo.

    Así que quítate la pijama, métete a bañar y vístete decentemente porque vas a tener que trabajar todo el día.

  • Campus Party ¿Por qué es importante para el futuro de México?

    Campus Party ¿Por qué es importante para el futuro de México?

    Campus Party ¿Por qué es importante para el desarrollo de México?

    Este año, a diferencia de los dos anteriores, apenas tuve tiempo de asistir a Campus Party. Mi amiga Fernanda me regaló un pase, pero apenas lo pude aprovechar para ir a la ponencia de Guy Kawasaki, darme una vuelta por algunos stands y poco más. ¿La causa? Esta semana tuve trabajo, cursos de inglés y otros asuntos que atender.

    Mi visita express me hizo reflexionar sobre lo que este tipo de eventos significan para México. Claro, conozco Campus Party de pe a pa, porque los años anteriores fui un asistente asiduo.

    Para resumir, Campus Party es un evento tecnológico y de emprendimiento que se desarrolla de forma alterna en varios países del mundo. En este año se llevó a cabo en 7 países, y en el caso de nuestro país, fue hospedado por Guadalajara por tercera vez consecutiva (debido a la importancia que tiene nuestra ciudad en lo que tiene que ver con IT, tecnologías e innovación).

    Y es que el contraste entre lo que hay dentro de Campus Party y fuera de éste es abismal. Lo que se vive dentro no checa con lo que se vive afuera, y eso es bueno. Porque esto nos habla de una nueva ola de emprendurismo e innovación que tiene muy poco que ver con las formas tradicionales de hacer las cosas en México.

    Muchas empresas grandes allá afuera son poco innovadoras. El contrato con el gobierno se aplaude más que el atrevimiento de algún empleado o miembro para desarrollar algún producto o servicio innovador. Muchos empresarios se jactan de tener buenas relaciones con gente clave dentro de la política, de tener buenos abogados para que la ley no sea pareja en su favor. No son del todo culpables, esa es forma de hacer las cosas que ha prevalecido en nuestro país.

    Pero cuando entras a Campus Party, entras a una realidad completamente distinta. Allá dentro hay jóvenes con muchas ganas. Jóvenes que compran su pase para el «evento más esperado del año», jóvenes que se llevan su computadora, hacen networking, presentan un producto innovador (no importa que sea un churro, la innovación consiste en hacer muchos churros para que uno de esos sea el bueno), comparten conocimiento con otras personas, o hacen negocios. Vaya, una forma muy diferente de hacer las cosas.

    Campus Party

    Además, a Campus Party asisten expertos (algunos de talla internacional y reconocidos a nivel mundial) a compartir su información y experiencias. Esta transferencia recíproca de conocimiento hace que los jóvenes se empoderen y entren al mundo de los negocios y el emprendurismo con otra mentalidad.

    Esta nueva generación es tan evidente, que el gobierno (tanto el del Estado de Jalisco, como el de Guadalajara) ha decidido tomar un papel más activo. No sólo al crear todas las facilidades para hospedar Campus Party y participar activamente en éste, sino al crear eventos propios orientados a la innovación, como lo es el caso de Epicentro Festival.

    Un pequeño ecosistema incipiente de emprendedores e innovadores que son asiduos del Campus Party y que organizan en Guadalajara eventos tecnológicos como Hackers and Founders, sirve como «prueba piloto» de un nuevo modelo de emprendimiento, más horizontal, innovador y democrático.

    Cuando asistí a Hackers and Founders (una iniciativa cuyo origen se remonta a 2008 en San José, California), me topé con una grata sorpresa. No sólo eran las dinámicas de networking donde los programadores, diseñadores o individuos con deseos de invertir en una startup podían buscarse ente sí (cada uno identificado con su propia calcomanía), también eran aquellos que se atrevían a presentar sus proyectos en público. Algunos eran interesantes, a otros les faltaba planeación o incluso pecaban de ingenuidad. Pero esto no es nada malo, al contrario…

    Es algo muy bueno, porque así se deberían a empezar a hacer las cosas, y porque tampoco podemos esperar que de de la noche a la mañana, México (en este caso Guadalajara) se convierta en un Sillicon Valley mexicano (además que las comparaciones de este tipo me parecen odiosas).

    Es una grata sorpresa ver a jóvenes que salen de su zona de confort, que en lugar de buscar el empleo seguro, la palanca, o el modelo de negocio que todo mundo repite porque está probado que funciona bien sin que le tengas que pensar, prefieran lanzarse, arriesgarse e innovar.

    Hackers and founders

    Y créanme, cuando esta generación de emprendedores tome la batuta, México va a ser otro país.

    Y lo va a ser porque uno de los mayores lastres de este país es la relación del gobierno con la gente de dinero. Ésto no sólo ha incentivado la corrupción, sino que también ha creado un mercado poco competitivo y monolítico, el cual no sólo ha rezagado a nuestro país, sino que es en gran medida responsable de la desigualdad económica, donde unos pocos tienen la mayoría del pastel.

    En cambio, este nuevo modelo de hacer negocios tiene que ver poco con los privilegios, y mucho con la innovación. Los emprendedores de las nuevas generaciones se preocuparán por buscar nuevas fórmulas y nuevas formas de hacer las cosas. Serán más ciudadanos que sus antecesores, y compartirán sus conocimientos de una forma más abierta que sus antecesores.

    Pero para que esto suceda y este proceso se acelere, también es importante que se lleven a cabo cambios estructurales, sobre todo los que tienen que ver con la educación (que privilegie a los ingenieros y a los creativos), y que personas con un menor poder adquisitivo tengan la capacidad de acceder a un conocimiento tal que los ayude a desarrollarse y puedan escalar posiciones en la pirámide social. A estas necesidades hay que añadir una mayor penetración de Internet y que las autoridades creen las condiciones necesarias para que este ecosistema crezca y más personas se beneficien de ella.

    Por ejemplo, una persona que antes estuviera condenada a trabajar en un empleo mal pagado y vivir al día porque no tiene los conocimientos académicos suficientes, podría adquirir los suficientes conocimientos técnicos para desarrollar una propuesta de producto o servicio, para entonces ir a comunidades como Hackers and Founders a presentarlo, y que algún inversionista se interese en su proyecto.

    No cabe duda que la innovación es el motor de desarrollo de un país. Los avances tecnológicos han sacado de la pobreza a muchas personas. Si este ecosistema crece lo suficiente, habremos creado las condiciones para un nuevo modelo de mercado que por su naturaleza beneficiará a mas personas, y creará oportunidades para quienes ahora no las tienen.

    Por eso, es que eventos como Campus Party son una muy buena noticia para México.

    Imágenes: Fan Page de Campus Party y Hackers and Founders.

  • Epicentro: La innovación a la calle

    Epicentro: La innovación a la calle

    Opinión invitada:

    Cuando pensamos en el Internet, la red de redes que ha cambiado no solo la comunicación si no la manera en que muchos seres humanos se relacionan día a día. Tendríamos que pensar cuál fue la filosofía, ideas o preceptos que originaron dicha maravilla. Algunos se quedarían hoscos al saber que su origen fue la guerra. Arpanet el abuelo de Internet se concibió como una estrategia de defensa en Estados Unidos ante la guerra fría.


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    Pensemos que Rusia había enviado misiles con ojivas nucleares a Cuba y que podía destruir bases completas de información. La única manera de no perder información ante un ataque nuclear era la posibilidad de conectar 3 bases que pudieran compartir la “misma información” si una era destruida: quedaban otras 3. El inicio del Internet fue bélico, pero su entrega posterior de la guerra hacia las universidades y a los jóvenes programadores (como una transferencia tecnológica) de la red le dio el carácter lúdico que ahora conocemos.

    Cuando Freeman Dyson, científico publicó “El Sol, El Genoma y el Internet” se preguntaba si los motores de la ciencia solamente eran la industria de la guerra o nuestro sistema de empresas buscando competir e “innovar” en su competencia económica descarnada.

    Para Dyson el motor real de la ciencia debían ser las problemáticas sociales: ¿Cómo resolver el problema de exclusión en todo sentido de las favelas o villas miseria? Se podría tomar el Sol como fuente de energía para estos asentamientos humanos, el genoma para transformar los arboles en recolectores de energía y el internet como un espacio de educación e inclusión para los habitantes de las favelas. Esta simple (y muchos dirán imaginativa formula) podría ser el motor para buscar resolver el problema de la exclusión con ciencia e innovación.

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    Pero hacer que nuestro motor innovativo como civilización sea la resolución de problemáticas sociales, públicas, ambientales, culturales, etc. solo el principio. Hay muchos retos que como humanidad nos deberíamos plantear: ¿Cómo damos soporte a todos los hacedores, innovadores, generadores de nuestra sociedad? ¿Cómo democratizar la innovación lo suficiente para que este llegue a la base de toda la sociedad?

    En una reciente reunión de laboratorios ciudadanos de Iberoamérica en el Media Lab Prado, escuche una de las definiciones mas lindas y con sentido que existe de la innovación. En palabras de Laia Sánchez del Citilab en Barcelona: “La innovación es el derecho a cambiar lo que ya no funciona y poder hacerlos nosotros mismos”. Pasamos de una capacidad relegada a los laboratorios de guerra o las grandes empresas, a un derecho ciudadano: el poder transformar la realidad con nuestra imaginación.

    Hace apenas dos años que un grupo de innovadores sociales, empresas de impacto no tradicionales, y gobiernos buscamos empezar a establecer un festival que pudiera tener uno de los retos más imaginativos posibles: llevar la innovación a la base social, llevar la innovación a la calle.

    El reto fue grande y más si pensamos que festivales como la Feria Internacional del Libro, El Festival de Cine de Guadalajara o el de Morelia y otros han tratado de lograr su cometido acercando lo más posible la cultura a la gente. Nuestro reto era llevar algo tan dinámico y poderoso como la innovación en forma totalmente gratuita a la calle y mezclarlo con la alegría y potencia de la música. El resultado fue el Festival Epicentro.

    Del primer festival recuerdo un poderoso concepto remix: se inundaron las calles de Guadalajara, Zapopan y Tlaquepaque con conferencias, conciertos y talleres de personajes tan variopintos como Jimmy Wales (creador de Wikipedia), Los Angeles Azules (el grupo máximo de cumbia sondear), Lauri Järvilheto (un filósofo que buscaba trascender la educación por medio del juego y apoyado por Rovio de Angry Birds), Azul Violeta (legendario rock tapatío), etc.

    Es un orgullo que del 4 al 7 de noviembre este festival de nuevo vida y se repita tratando nuevamente en la calle para tratar de conectar ideas, la innovación y la música entre los ciudadanos de a pie.Este año la cartelera viene recargada con Sean Hewens y Luisa Cavaría de IDEO; un centro de diseño centrado en las personas para acabar con la pobreza; los rockeros incorrectos de Plastilina Mosh; Edgard Gouveia el creador de un videojuego llamado “Play the Call” para educar a los niños en la cooperatividad, el medio ambiente o la economía de la abundancia; el cuarteto San Juan Project los creadores de un nuevo género de jazz. ¿Quieres conocer el programa completo? Accede a: http://epicentrofestival.com/

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    Actualmente nuestra época es un tiempo de muchas revoluciones: la revolución urbana, la revolución cívica, la revolución innovativa. Todas producidas por la imaginación, la resistencia y el gusto por compartir nuevos derechos para poder crear. Epicentro Festival es un excelente espacio para poder conectar con todas estas ideas y lo mejor de todo: es un festival gratuito y en la calle en el Occidente de nuestro país.

    Por Gustavo Acosta

    @cyber_gusy

    Fundador y coordinador de Incuba Social y Zapopan Lab.

  • Vivir sin capitalismo

    Vivir sin capitalismo

    Me despierto un lunes por la mañana para ir a una sesión del consejo de Mural (Grupo Reforma). Quienes somos parte de éste consejo, fuimos invitados por el Mural debido a que tenemos cierto perfil que les puede ayudar a mejorar la calidad de la información del periódico; es una relación de ganar ganar, porque ser parte del consejo de Mural es un prestigio (además del desayuno gratis) y tus sugerencias muchas veces se ven reflejadas en ese medio. Mural gana calidad y al mismo tiempo no tiene que invertir tanto dinero en hacer estudios de mercado, eso incide en las ventas del periódico.

    Vivir sin capitalismo

    Después tengo una cita con un amigo en Zapopan, el cual quiere crear un sitio en línea y para eso necesita un desarrollador web, o sea ¡yo! El me contrata y yo gano dinero (lo necesito para vivir decentemente), si le gusta mi proyecto me recomendará con otras personas, y si la calidad de mi trabajo es bueno, le ayudaré a satisfacer sus necesidades de una forma más óptima, lo cual a él también le genera dinero. Pero no sólo se trata del dinero porque la vida no es sólo dinero y no debería de serlo, yo al trabajar crezco profesionalmente lo cual me trae una satisfacción (lograr cosas, cumplir metas). Si el proyecto de mi amigo funciona, él se sentirá satisfecho consigo mismo. No es sólo cuestión de dinero, sino de autorrealización.

    La libertad económica (que en México es muy imperfecta) te permite realizar tu propio proyecto de vida mediante acuerdos que mantienes con terceras personas de tal forma que se teje una infinita red donde todos los puntos tienen cierta correlación. Somos un punto en un sistema que funciona de forma autónoma; si queremos satisfacer nuestras necesidades, tenemos que satisfacer las de los demás; si quiero un auto tengo que trabajar (satisfaciendo las necesidades de otros) para obtenerlo, al tiempo que el automóvil que deseo comprarme es fabricado por otras personas que tienen una motivación específica para ganar dinero y/o autorrealización personal.

    La dependencia del individuo con el Estado atrofia la capacidad de iniciativa del primero y le da más poder al segundo para que siga atrofiando más mentes.

    El sistema es imperfecto, pero es el que mejor funciona. El sistema en algunos casos puede necesitar algunas regulaciones (la ortodoxia económica muy posiblemente no sea el modelo óptimo), por ejemplo: yo pienso que el Estado debería de garantizar la salud, la educación, el agua y ciertos servicios básicos. También deberían existir mecanismos para evitar la creación de monopolios y fomentar la competitividad.  Pero el Estado sólo se debe de limitar a eso, a intervenir sólo en aquello en que el mercado no pudiera funcionar de forma óptima.

    Cuando el Estado interviene en lo que no debería de intervenir, las cosas se ponen mal. En Venezuela con el exceso de intervención estatal se ha lacerado el mecanismo que hace que las cosas funcionen. En ese país, quienes tienen trasplantes de órganos tienen que consumir medicamento para animales equivalentes porque hay escasez de medicinas. A pesar de que los Venezolanos han reducido sus niveles de desigualdad, lo han hecho empobreciendo a los ricos y no enriqueciendo a los pobres. Si un pobre tuviera educación, salud, y un mercado más abierto, tendría más posibilidades de escalar socialmente que si el Estado lo mantiene (con un beneficio e interés para éste último, porque los seres humanos nunca hacemos nada si no tenemos algún interés en ello) porque el Estado paternalista inhibe su capacidad para salir adelante.

    No, no estoy diciendo que los pobres son pobres porque quieren. México es un país desigual donde unos pocos ricos concentran casi todo y muchos tienen poco. Pero ¡adivina! La desigualdad no es producto del capitalismo, sino de la intervención del Estado en éste. Carlos Slim, Emilio Azcárraga y demás magnates no tendrían lo que tienen sin la complicidad del Estado. Televisa, por un ejemplo, fue creada por empresarios muy cercanos al Estado y como lo dijo Azcárraga Milmo, eran soldados del PRI. Gracias a esa complicidad se enriquecieron, tenían el monopolio de la información. Telmex de Carlos Slim, fue privatizada de una forma muy ineficiente, el monopolio público se convirtió en monopolio privado. Debido a las complicidades, quienes crecen en el mundo de dinero lo hacen por las «relaciones y palancas» y no por su capacidad de innovar. En México casi no hay empresas que hayan empezado en un garage y que se hayan beneficiado de la libertad económica para crecer y volverse pioneras en el país.

    Los taxis son otro claro ejemplo, el monopolio del taxi se mantuvo debido a que el mercado no tenía forma de ofrecer un servicio más eficiente. Pero gracias a los avances tecnológicos (las aplicaciones y smartphones), la iniciativa privada encontró una forma de satisfacer de una forma más eficiente las necesidades de un minoritario sector de éste mercado (quienes tienen tarjeta de débito o crédito, y un smartphone), y la resistencia del monopolio sólo ha logrado exhibir la pobredumbre (característica de los monopolios) en sus entrañas, sindicatos, mafias, grupos de interés.

    El capitalismo es dinámico y cambiante, nos obliga a adaptarnos y a actualizarnos. Si el Estado controlara la economía tendríamos que por principio, ser sumisos al Estado quien nos proveería de todos los recursos para sobrevivir, lo cual generaría un Estado autoritario gobernado por déspotas (casos en la actualidad hay muchos), el Estado controlaría nuestras vidas y nos diría como vivir (ahí está el caso de Corea del Norte, y de esas características fueron todos los gobiernos comunistas).

    Bien se le achaca al capitalismo su ineficiencia para crear un estado igualitario, y la acusación hasta cierta punto puede ser verdadera. Pero también es cierto que el mismo capitalismo puede también crear mecanismos para generar cierta justicia y ayudar a quienes se encuentran en situaciones más vulnerables. Las empresas sociales son un concepto relativamente nuevo, pero son una realidad y han estado creciendo en los últimos años; las empresas sociales son una forma en que las sociedades pueden autorregularse sin la necesidad de que un estado rector lo haga.

    Para contrarrestar la desigualdad en México no necesitamos más intervención estatal, por el contrario, necesitamos gente que crezca desde abajo, gente con ideas, que la moneda de cambio sea la innovación y no el compadrazgo con los gobernantes, que su objetivo sea someterse a las necesidades del mercado y no que sean «soldados del PRI, o de algún otro partido o gobierno, que la transferencia de conocimiento las impulse y no las licitaciones amañadas. El Estado puede colaborar por medio de una mejor educación y con un sistema de salud más sólido para tener una sociedad más sana, pero la iniciativa personal es la que debe de ser el motor para que una sociedad crezca.

  • Apple después de Steve Jobs

    Apple después de Steve Jobs

    ¿Podría Steve Jobs ser comparado con Tesla o con Alva Edison? No sé realmente, de hecho sus perfiles son un tanto diferentes. A Jobs se le puede reprochar no haber creado tantas cosas por su cuenta, pero es que en el Siglo XXI el innovador no es sólo el que crea el producto, sino el que sabe como ponerlo en las casas de todos los consumidores. Seguramente Jobs será recordado después de varias décadas.

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    Si Steve Jobs no tuviera méritos propios, veríamos a Apple con el mismo ritmo de innovación de hace algunos años. Que si un técnico inventó x o y cosa y Jobs sólo lo hizo producto final, por lo cual no tendría mérito alguno ¿Por qué entonces ya no se ven tanto esas innovaciones de dichos técnicos? Steve Jobs fue un grande, aunque no te guste.

    Que Apple supo crear culto a la marca es cierto, que lo creo al punto de generar una comunidad que se va a formar a las Apple Store para comprar el último iPhone, es cierto. Algunos lo ven como un defecto, hasta hablan de manipulación de masas, y ello lo mencionan para recordarle a la gente la «estafa» que es Apple. Pero es una estrategia comercial exitosa, lo suficientemente exitosa como para preguntarte si serías de crear algo así y me des una respuesta negativa. La genialidad no sólo tiene que ver con crear, tiene que ver con el cómo saber vender lo que creas.

    Con todas esas críticas, aunadas al carácter de Steve Jobs y la forma en que trataba a sus empleados; mientras él estuvo al frente de Apple se producieron las suficientes innovaciones como para hablar de un fuerte cambio en como consumimos productos tecnológicos. iPad no fue la primera tablet (recordemos el fiasco de Microsoft) pero Apple fue quien supo ponerla en el mercado, supo satisfacer las necesidades de los consumidores en vez de crear un simple capricho tecnológico.

    Steve Jobs fue tan importante que su pérdida está afectando mucho a Apple. Con Jobs, Apple innovaba y los demás (entre ellos Android) se adaptaban a esos cambios. Ahora pasa al revés. Apple lanza iPhones de diferentes tamaños (algo que posiblemente Jobs hubiera considerado una aberración) respondiendo a las tendencias que marcan los competidores (como Samsung o Sony).

    Apple sigue haciendo grandes productos, sigue perfeccionándolos, pero ya no son muy innovadores, no marcan un antes y un después. El «Watch», posiblemente será un accesorio bonito, y puede ser que ocupe el primer lugar de ventas, pero ya no se trata de una innovación, se trata de una respuesta hacia la innovación que hicieron otros. Muestra de la dependencia que tenía Apple para con el cerebro de Steve Jobs.

    Algunos me dirán: -Cerebro no seas tonto, el mercado de los celulares ya está totalmente saturado, ponte a comer más manzanas a ver si así te pones a pensar. Pero cuando Apple lanzó el iPhone, el mercado del celular estaba completamente saturado; de hecho habían más modelos que los que hay en estos momentos; igualmente cuando se lanzó el iPod. Quienes logran ser recordados por sus innovaciones lo son porque innovaron en un momento en que creían que ya no se podía innovar.

    Se trata de pensar fuera de la caja.

    Y si Apple no se pone las pilas, en un día no tan lejano…

    Por cierto, hablando de quienes ya no innovan.  A favor de Apple puedo decir que siguen lanzando productos muy buenos. No así de U2 quienes lanzaron gratis su último disco en iTunes en medio de la presentación de Apple, un fiasco total.

     

  • Made in Chismo

    Made in Chismo

    Recuerdo cuando era niño, se lanzó una campaña para alentar la compra de productos nacionales. Hace poco me acordé de ella, y es que eso ocurrió hace 20 años. Traté de buscar en Internet y sólo encontré un extracto de un libro que hace alusión a esta campaña. Y era una campaña curiosa, porque apelaba al ya tradicional nacionalismo que todavía tenemos en nuestras venas gracias al adoctrinamiento oficial. Y es que no es difícil de deducir que el «Chismo» hace referencia posiblemente a «Made in China» pero también a «malinchismo» y es que ese término nos lo inculcaron para odiar lo extranjero, para verlo como una traición.

    Made in Chismo

    Lo curioso es que esta campaña fue lanzada hacia el final de sexenio de Carlos Salinas de Gortari, poco antes del levantamiento del EZLN. Sí, por ese Carlos Salinas, arquetipo del neoliberalismo mal orquestado, de las privatizaciones, y del fin del proteccionismo. Pero me pregunto, ¿Es saludable escoger productos nada más porque son mexicanos? ¿O deberíamos de comprar los productos que nos satisfagan nuestras necesidades?

    Naturalmente consumimos muchos productos mexicanos, ya que forman parte de nuestra cultura (como nuestra deliciosa, picante y en ocasiones, engordante comida), o bien, porque nos enfrentamos a una condición monopólica (como algunos servicios) y en el más positivo de los casos, porque esos productos tienen muy buena calidad, o son los óptimos en la cuestión calidad-precio.

    Pero, si veo un producto gringo de mejor calidad que el mexicano que aparece al lado, o que satisface mejor mis necesidades. ¿Atento contra México si lo compro? ¿Soy un antipatriota? ¿Un mal agradecido con la nación?

    Algunos me dirán que sí, algunos izquierdistas, algunos priístas que viven del pasado, e incluso hasta algún panista perdido. Pero yo creo que no, es más, por el contrario, a la larga se le hace un gran favor a la industria mexicana.

    ¿Qué pasaría si compráramos si discrimináramos a los productos extranjeros con el fin de beneficiar a «nuestros compatriotas? Fácil, desincentivaríamos el desarrollo de las empresas mexicanas. Haríamos que fueran menos competitivas porque no tendrían motivos para innovar y ponerse al tú por tú con las empresas extranjeras, y se limitarían a competir sólo con las empresas nacionales.

    Lo peor para los nacionalistas, es que es prácticamente imposible que una sociedad sacrifique calidad o precio por comprar un producto mexicano. Incluso cuando la esquizofrenia nacionalista temporal nos invade, cuando se decide hacer un boicot por un día para «darle en la madre a los gringos», -Pos hoy no hay que comprar Coca ni ir al McDonalds- termina compensando en los días anteriores o siguientes. En lugar de comprar una Coca, compro dos, para así no comprar el día del boicot -¡Qué inteligentes somos!-.

    Creo que mejor cariño por la nación se puede mostrar alentando a los empresarios a innovar más, a sentirse orgulloso de aquellos que tienen la capacidad de competir fuera, aquellos que se quitan los paradigmas de que el mexicano es de segunda, aquellos que no necesitan que «papá gobierno» defienda sus intereses y los ayude a ser millonarios porque al menos «son mexicanos» (ejem, Televisa, ejem Slim).

    Defender al mexicano para que continúe siendo débil y mediocre es una absoluta contradicción. Entiendo ese chip, ese nacionalismo derrotista que nos metieron con los libros de historia. Porque nuestra historia es tan fea, que se levantan estatuas para erigir a «héroes míticos» que ganaron una batalla, pero que perdieron la guerra. Y es que nuestra historia puede ser mejor, sólo si empezamos a construir una nueva, y no si malcontamos la historia del pasado.

  • Los programas sociales, entre el bienestar y el asistencialismo

    Los programas sociales, entre el bienestar y el asistencialismo

    Es completamente natural que en una sociedad de mercado, donde la búsqueda de acumulación de capitales sea la constante económica, se vean disparidades en la distribución de la riqueza. Por eso es que los gobiernos deben de impulsar políticas con el fin de que esta disparidad se reduzca al mínimo posible, siempre y cuando no desincentive la generación de riqueza y la iniciativa. Algunos gobiernos pugnarán por más programas sociales que otros, pero la gran mayoría de los políticos saben que estos son necesarios inclusive para que no se deteriore el tejido social. El problema es que cuando no se usan bien (ya sea por desconocimiento, dogma, o como un acto deliberado) más que ayudar a la población, la puede perjudicar.

    Los programas sociales, entre el bienestar y el asistencialismo

    Los programas sociales deben de tener el fin de proporcionar a los ciudadanos cierta protección social con el fin de que los vaivenes del mercado no provoquen un fuerte deterioro en su modo de vida, a su vez que se busca garantizar las necesidades más básicas. En ese sentido se entienden las pensiones, la salud, las liquidaciones laborales, y en varios países también el seguro de desempleo. Estos programas sociales mejoran el nivel de vida de la población y de alguna forma ayuda a paliar las grandes diferencias que hay en la distribución de la riqueza. El problema con los programas sociales es cuando se genera una relación de dependencia entre el ciudadano de gobierno , y se agrava cuando el gobierno aprovecha esa relación deliberadamente.

    El que el ciudadano tenga cierta protección social no implica que no deba de tener incentivos para buscar generar innovación y riqueza. Con los programas asistencialistas se desincentiva la cultura del esfuerzo, debido a que el gobierno más que otorgar protección al ciudadano, busca condicionar esta a cambio de favores que se transforman en poder. De esta forma se han entendido muchas veces los programas sociales en México, que son más pequeños que en naciones desarrolladas, pero generan una mayor dependencia, porque estos son condicionados a la lealtad con algún partido. -Gracias a nosotros, tú tienes bienestar en tu familia-. Pero las políticas de estos gobiernos no ayudan mucho a que estas personas busquen salir adelante por sí mismas.

    En tiempos del PAN, el programa Oportunidades tuvo varios defectos y era perfectible, pero tenía la cualidad de que varios de estos beneficios eran condicionados a cambios de un esfuerzo por parte del ciudadano que los recibiría. Por ejemplo, se pedía altas calificaciones de los hijos a cambio de un ayuda económica. La Cruzada contra el Hambre, tiene una visión mucho más asistencialista y ventajosa. Sobre todo porque parece estar orientada a la creación de una relación paternalista gobierno ciudadano, con el final de que el primero obtenga votos mientras que el segundo pueda cubrir sus necesidades básicas.

    Este tipo de relación termina perjudicando al ciudadano, porque su bienestar dependerá completamente de las dádivas del gobierno y no de su esfuerzo. Mientras que el gobierno tendrá menos incentivos para aplicar políticas públicas para incentivar dicho esfuerzo personal, debido a que si tiene una sociedad con más herramientas para progresar, entonces habrán menos personas sujetas a esa relación asistencialista, y por lo tanto, el partido en el gobierno no tendrá este útil recurso para mantenerse en el poder.

    Esta relación paternalista que incluso puede ser explicada por antecedentes históricos de siglos atrás, es una de las tantas respuestas que hay cuando cuestionamos el hecho de que no logremos ser un país desarrollado. Un sector de la ciudadanía sigue esperando «todo» del gobierno, porque así se le enseñó que funcionan las cosas, un gobierno proveedor a cambio de lealtades. No se trata de los programas sociales, se trata del enfoque que estos tienen. Si vemos a los programas sociales como una base de bienestar donde a partir de esta, el ciudadano decida innovar y esforzarse para incrementar su nivel de vida, tendremos buenas noticias. Si las vemos como una nociva relación donde las autoridades aparecerán como las encargadas de satisfacer sus necesidades, entonces estaremos en graves aprietos, y en realidad lo estamos.

  • Ciencia y Tecnología. La acertada apuesta de Peña Nieto

    Ciencia y Tecnología. La acertada apuesta de Peña Nieto

    Advertencia: No me he vendido, no me enviaron cheque, ni mi tarjeta de Soriana con dinero para pagar el hospedaje de la página. Para quienes me han leído mucho creo que alguna vez vieron que soy un convencido de que la la inversión en Ciencia y Tecnología es un pilar para que este país avance. Y dentro de todas las cosas que hemos criticado aquí del gobierno que acaba de llegar, este apartado creo yo, es promisorio.

    Ciencia y Tecnología. La acertada apuesta de Peña Nieto

    Miren que hablando de Peña Nieto, les voy a contar mi anécdota en el Estado de México (hace mucho creo haberlo mencionado). Estuve trabajando temporalmente en una empresa de investigación hace 5 años. A esta empresa la contrató el COMECYT (algo así como el CONACYT del Estado de México) para hacer un estudio muy meticuloso sobre la inversión en Investigación y Desarrollo (I+D) de las PyMES (es decir, pequeñas y medianas empresas; de 10 a 250 empleados en el sector industrial). Todavía recuerdo todos esos documentos foliados con el «logo ese» de «compromiso con el Estado de México», y todo el discurso típico priísta impreso hasta en las páginas web, pero me daba gusto que se hicieran investigaciones porque al menos se mostraba algo de preocupación en el tema.

    En ese estudio estuve a cargo de muchas cosas, desde justificar parte de este en base a datos de la OCDE hasta ir al Estado de México a levantar las encuestas. Naturalmente mi impresión del Estado de México no fue buena, vi muchos «Peña no cumple» por doquier. Pero el ámbito empresarial me dejó un tanto decepcionado, y eso claro, no es problema del Estado de México, sino es un problema cultural de casi todo el país. Muchas de estas empresas veían innecesario invertir en I+D  aunque a juzgar por lo que producían creo que era al revés, algunos esperaban apoyos del gobierno, y muchos de los casos eran empresas en una zona de confort fabricando con la «misma fórmula de siempre» pero sin apostar al futuro.

    Viendo esa cultura, es donde digo que urge hacer una apuesta en la Ciencia y Tecnología. El gobierno de Peña Nieto parece que sí tomará en cuenta este apartado (olvidado por los anteriores). Afirmó que al final de su sexenio, el país ya estará invirtiendo el 1% del PIB que recomienda la OCDE. Hizo un acertado nombramiento en frente de la CONACYT y esta dependencia es la que más incremento de presupuesto recibió. La apuesta parece a priori ser correcta, se busca invertir tanto en ciencia básica como aplicada y crear lazos con el sector empresarial.

    Nuestro país necesita innovar, se necesitan políticas que incentiven la innovación. No se puede dejar este apartado a los vientos del mercado, porque en caso de estar en desventaja (nuestro caso) tendríamos siendo los «pescaditos comidos». Creo que tenemos que empezar a trabajar «desde dentro» si queremos ser competitivos allá afuera. Claro ejemplo es el de Corea del Sur que gracias a políticas gubernamentales para impulsar la innovación fue que se creó todo ese sector empresarial que ahora es exitoso a nivel mundial. Si con esto se hiciera una buena apuesta por la educación, podríamos decir que iríamos por buen camino.

    Falta ver como se implementa esta apuesta. Podría hacerse de una forma acertada, o bien podría terminar lleno de corrupción e intereses. El hecho de pensar que es el régimen priísta quien impulsa esto tal vez desilusione a alguno, pero creo que habrá que dar el beneficio de la duda, y sobre todo estar vigilantes de que las cosas se hagan bien. Sea quien sea, es buena noticia saber que hay una apuesta a este apartado.

    Por cierto ¿Se acuerdan de Carlos Mota? Les traeré pronto una nueva de ese «columnista» tan querido en este blog.