Etiqueta: Injusticia

  • Humanidad Jodida

    Hace dos semanas tuve cita con mi terapeuta y le estaba hablando de que pues estaba viviendo cambios bruscos en mi vida, que a veces me iba mal, a veces muy bien y así. Y yo le dije, ¿sabes?, -he aprendido algo, que la vida es caótica-. El me responde, -tienes razón, pero te falta una cosa, la vida es injusta-. Y no era la primera vez que me lo decía. Pero esa vez me fui de su consultorio reflexionando eso. Y pensé, tiene razón. En la Revolución Francesa inventaron ese lema masónico que dice: Libertad, Igualdad y Fraternidad. Algunos intelectualillos por ahí dicen que agregaron la fraternidad después, porque era difícil empatar las palabras libertad e igualdad.

    La Revolución Francesa inició en 1789, y han pasado 222 malditos años. Algo más de dos siglos, y me pregunto ¿El ser humano es realmente libre?, ¿existe igualdad en el mundo?, y aún ¿existe fraternidad entre los pueblos?. Si concebimos la libertad a la Viktor Frankl, que dice que siempre nos queda una libertad, una última libertad, puede ser cierto; pero también es cierto que tenemos muchos obstáculos y piedras en el camino para pensar que somos realmente libres, ¿existe la igualdad en el mundo?, pregúntenle allá a los «indignados de Wall Street o de España»  o bien, compara el modelo de vida que tienes que te permitió comprarte un iPad con el niño chino con trabajo precario que se encargó de fabricarla. ¿Fraternidad?. Mmm,  si entre países la cosa está medio fea, a nivel individual no me quiero imaginar. Si, 222 años no bastaron para calcar ese lema en las mentes de la humanidad.

    Los humanos estamos locos, lo tengo claro. El ser humano «normal» es solo un estereotipo al que se nos invita a llegar pero que en realidad no existe. En realidad nuestra locura es lo normal, y lo que consideramos normal, es inexistente, es una utopía. No existe lo perfecto, abundan los defectos, y no es que no exista lo bueno, pero lo bueno necesita de eso malo para que nos demos cuenta del valor de lo bueno. Y por eso cuando conocemos a personas bondadosas nos agraciamos de haberlas conocido, porque de que abunden, pues no. Más bien los humanos somos animales racionales en busca de la satisfacción de nuestras necesidades. Tenemos mecanismos e instintos de supervivencia, los cuales a veces chocan con eso de la «libertad» (porque a veces no nos conviene que los otros sean libres) «igualdad» (porque queremos siempre más y si es tener más que los demás aún mejor) y fraternidad (porque no queremos tolerar a los que piensan diferente a nosotros).

    Entonces ¿Está la humanidad jodida? Creo que si concebimos ese lema fumado de porro sacado de la frankmasonería como el ideal de lo que el ser humano debe ser, entonces si que estamos bien jodidos. Pero tal vez si nos ponemos a pensar que la vida por más que queramos es injusta, que no vas a obtener lo que quieres por poner una jodida carita feliz, que la vida es un sube y baja, que hay personas tanto buenas como gente que te va a querer destruír y que siempre la va a haber, que siempre va a haber injusticia social y pobreza, pero no solo eso, si nos damos cuenta que todos los humanos estamos locos, estamos zafados de la cabeza, que somos anormales, entonces yo creo que de esa forma podríamos entender a la humanidad, y nos daríamos cuenta que vivimos ahora si, en un mundo normal.

    ¿Cuanto tiene el ser humano en el mundo?, no recuerdo los miles de años, y estoy indispuesto a abrir Wikipedia (que intelectual soy, caramba) para averiguarlo. Pero si de para acá a ahora estamos como estamos, no es que esté saliendo algo mal, es que así somos, así es nuestra naturaleza. Si vives en un mundo de burbuja, abre los ojos. No te puedes quedar dormido, no puedes ser pasivo, no puedes dejar de luchar, tienes que aprender a ser independiente de todas las ataduras, dogmas y toda la basura que te han dicho «Todo lo que te han dicho es incorrecto«. Debes adaptarte para aprender a vivir en una vida caótica, si no en cualquier momento la burbuja truena y no sabrás como reaccionar. Tu papá que te mantiene podría perder su trabajo, tu país podría entrar en crisis o aun peor, en una guerra, pueden pasar muchas cosas, y esas cosas no van a dejar de ocurrir por tu careta de niño feliz. La vida no perdona a los bienintencionados ni a los malintencionados, los trata por igual. El fuerte sobrevive, el débil sucumbe, no es cuestión de bondad o maldad. Simples términos periféricos que definen una característica del ser humano, pero no nos dice nada de sus capacidades de supervivencia (Hitler fue malo, Stalin fue malo, Ghandi fue bueno, Mandela fue bueno), no, no tiene nada que ver. Lee sus biografías y verás que su carita feliz o su cara de malo no los hizo llegar hasta donde llegaron.

    Si no lo entiendes, percibirás que la humanidad está jodida, porque no es como te lo hicieron hacer creer. Pero si lo entiendes, sabrás adaptarte al oleaje y obtendrás más frutos.

  • Relato de la riqueza y la pobreza africana.

    Estaba en una cita con un cliente, con el cual estamos pensando en lanzar un nuevo proyecto. Mi cliente (o más bien socio) es africano, y si bien no les puedo contar en lo que consiste el proyecto (por razones obvias), si les puedo decir algunas cosas que me estuvo contando con su acento inglés afrancesado. El me mostró algunas fotos de como viven los hijos de los ministros y dueños de las riquezas en algunos países africanos. Las fotos me impresionaron porque los hijos de los grandes capitalistas africanos son más snobistas que los ricos mexicanos, por poner un ejemplo: Necesitan estar aparentando su riqueza con sus relojes, sus cadenas, sus joyas y su ropa de última marca, algo así como los raperos norteamericanos, pero con un mejor gusto. Y claro no pueden faltar las chavas con las cuales tienen relaciones sexuales, los yates, y los antros donde solo se puede entrar por invitación.

    El snobismo cae a tal grado, que si un artista como Ricky Martin va a tocar a algún país africano o a algún país donde se encuentren alguno de estos African Junior’s, estos últimos le pagarán a ese artista para que mencione su nombre en el concierto. Es tal el grado de querer llamar la atención de parte de estos hijos de millonarios que hacen lo imposible por mostrar su gran nivel de vida. ¿Y que dirán sus papás al verlos derrochando todo su dinero? Sentirán orgullo, porque los ministros y ricos de África compiten por mostrar quien tiene más riquezas y por lo mismo derrochan todo el dinero en sus hijos, están orgullosos de darles todo para que tengan una vida lo más placentera posible. ¿Mas Rolex, más metesaca con mujeres, más yates?, más motivos para que los padres se sientan más orgullosos.

    Es tan contrastante lo que viven los ricos africanos con el pueblo, que solo necesitan salir en su auto lujoso de su casa para ver la miseria que rodea al pueblo. Sus mansiones son tan grandes y lujosas, mucho más que lo que se vé en un país en México, son como ghettos privados en donde se ocultan de la realidad africana. Ellos son unos pocos afortunados en medio de millones de personas que no saben si el siguiente día van a comer. Esto hizo que formulara la siguiente pregunta. ¿Oye, y porqué la gente no se rebela contra ellos?. Me dice, ellos no se rebelan porque le temen al «Black Magic» (magia negra) y al vudú, no secuestran a los ricos porque creen que serán castigados por las fuerzas superiores, ¿y como no van a tener miedo, si en países donde hay todo tipo de enfermedades y malformaciones, y que entre la población se piensa que estos son atribuídos al castigo divino?. En Africa no hay una clase media que cuestione la riqueza como lo hay en México, la mayoría de los países todavía no son democráticos y los que si lo son, no tienen todavía las condiciones para formar un pueblo capaz de decidir por sí mismo.

    En resumen, los ricos en África, son muy pocos, pero en promedio son más ricos, que el rico promedio de México. Pueden llevar una vida tan placentera como las que llevan los millonarios mexicanos como Carlos Slim. Ya sean ministros, dueños del petroleo o de los diamantes. Aprovechan las condiciones miserables de su pueblo quien se quedará quieto a la hora de ir a buscar la fortuna, la mayoría no los juzgaran y muchos de ellos ni siquiera saben que existen.

    Creo que el caso de África nos debe de poner a reflexionar y a ser agradecidos. Porque a pesar de todas las carencias de nuestro país, podemos ver que tenemos muchas cosas valiosas que ellos no tienen. A pesar de todo se tiene una mejor distribución de riqueza si se compara con los países africanos; a pesar de tener un duopolio televisivo, hay medios independientes donde expresarse; tenemos seguridad social; tenemos más oportunidades de salir adelante. Es cierto, falta muchísimo por mejorar en nuestro país, pero tambien hay que aceptar que no estamos en el peor de los escenarios, porque tenemos a mi consideración, las herramientas para salir adelante que los pueblos africanos no tienen. Si los mexicanos nos lo proponemos, podemos hacer de este país, un gran país, claro, falta que todos actúen y se responsabilizen en el papel que a cada uno le toca y claro, ojalá algún día estos pueblos africanos logren despertar como pueblos.

  • Cuando la vida es injusta

    Cerebro a veces está de buen humor y con la frente en alto,  dispuesto a dar su maldita opinión sobre lo que acontece en el mundo y dispuesto a reflexionar sobre esas cosas que ocurren. Pero a veces Cerebro también se puede sentir de la chingada, y las neuronas le pueden hacer pasar un mal rato.

    Normalmente cuando escribo estoy de buen humor, pero ahora que me lleva el carajo he decidido escribir. A ver que pasa, a ver si de esa forma logro desahogar mis tensiones internas. Conste que lo que voy a hablar es algo totalmente subjetivo, y tal vez al siguiente día me arrepiento de escribirlo, y lo digo porque mis bajos momentos no duran mucho tiempo, (afortunadamente para mí). Yo me siento de la chingada un día, y al día siguiente estoy muy bien.

    Y es que es cabrón, si, es cabrón cuando sabes que te tienes que esforzar mucho para conseguir algo, y ves que los demás no hacen mucho para conseguirlo, es más, a veces les funciona por accidente. Y si, hay que admitir que algunos nacimos con mas habilidades para unas cosas y otros para otras, pero hay un punto en que ya se traspasa esa línea de tolerancia y a veces causa una gran frustración.

    Es frustrante saber que haz hecho un esfuerzo, al punto que desearías saber que no has obtenido los resultados por tu decidia y falta de dedicación, porque entonces si te dedicaras y te esforzaras al nivel que lo hacen los demás obtendrías eso que quieres. Pero si haces un esfuerzo y no obtienes eso que quieres, y ves que la graan mayoría de la gente no se tiene que esforzar tanto como tú. Perdonen, pero se siente de la puta madre.

    ¿Acaso la vida es justa?. El mundo no es una meritocracia, porque si triunfaran los que se esfuerzan más, veríamos que hay algunos albañiles millonarios, porque le pegan 12 horas diarias a la espátula, y es más, seríamos dominados por los chinos que trabajan más de 14 horas en las maquiladoras. Se esfuerzan mucho, incluso arriesgando su vida, pero en realidad el mundo no les retribuye ese esfuerzo. Si nos remitimos a los valores meritocráticos, la verdad es que ellos merecerían estar mucho mejor que yo, y eso que no soy un güevón.

    Mi madre me decía cuando era adolescente. Mira a Juan, siempre atiende a las personas de una manera muy cordial, es una persona muy trabajadora y muy luchona. Pero no tuvo papá que le pagara la universidad porque tuvo que trabajar, ah, y es morenito. Entonces Juan es a fin de cuentas un bodeguero, por más esfuerzo, dedicación, y ganas,  es un simple bodeguero. Al cual admiran por su gran actitud, pero que a fin de cuentas no lo ven igual por su clase social. ¿Acaso la vida es justa?.

    La vida es tan injusta que uno también es injusto sin darse cuenta. Es injusto con sus amigos, con sus colegas, es injusto con Michael Jackson caray. Y como el humano no acepta injusticias, entonces, si, las chaquetas mentales. Amos a darle creatividad a la cabeza pa no sentirnos mal.

    Por ahí dicen que no solo hay que esforzarse, sino saber como hacerlo. ¿Acaso la vida es justa?.