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  • El informe de Peña. Del Realismo Mágico al Realismo de México

    El informe de Peña. Del Realismo Mágico al Realismo de México

    El Realismo Mágico es un género literario que incluye elementos fantásticos en la narración y dichos elementos son percibidos como normales dentro de los personajes. Obras como Pedro Páramo de Juan Rulfo o Cien Años de Soledad del recién difunto Gabriel García Márquez son ejemplos de este tipo de género que estuvo en boca en Latinoamérica por mucho tiempo. Algo parecido ocurre con Peña Nieto y sus reformas, a las cuales les incluye elementos fantásticos que son percibidos por él y sus cercanos como reales.

    reforma

    No cabe duda que desde una perspectiva política, las reformas fueron un logro para el gobierno de Peña Nieto, el problema es que ese mundo de fantasía donde se nos dice que México se está transformando no se percibe en la población. Los ciudadanos son como los lectores del la historia, que vista desde un punto de vista externo, se puede diferenciar lo mágico y lo ilusiorio de la realidad, mientras que los personajes, que son quienes integran el gobierno, nos hacen pensar que lo fantástico es algo normal: -Se está transformando a México-, dicen.

    En el próximo Informe de Gobierno. Peña Nieto ya podrá presumir logros, y es que como repito, visto desde una perspectiva política, los tiene. Su equipo logró orquestar un aparato llamado «Pacto por México» que al final fue algo así como: -Voy a juntar a la oposición para sacar adelante «mis reformas»-, y logró lanzar innumerables reformas, de las cuales algunos puntos se aplauden y otros se cuestionan. El problema es que no se trata de reformar por reformar, se trata de que esas reformas beneficien a todos los mexicanos, cosa que los gobernantes nos insisten en que va a ocurrir: Peña dice que la transformación de México es un proceso y no es algo que vaya a ocurrir un día en específico, un martes o un jueves.

    El problema es que la aprobación del Presidente no va en concordancia con la grandilocuencia con la que se quieren presentar. La gente percibe que México está muy mal, que la economía no avanza, que hay mucha corrupción, que el gobierno puede ser tan injusto como para encerrar a Mireles y apapachar a Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, que existe mucha inseguridad, violencia.

    El Informe servirá como parte de ese desplante mediático con la finalidad de convencer a la población de que están bajo un gobierno transformador y progresista. Lo que no han podido logran en hechos, lo quieren hacer en spots diarios e invasión de Internet a través de banners autocomplacientes. Incluso en el informe se anunciará una «sorpresa», la cual seguramente será el anuncio de la construcción del nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Y es que no sólo se trata de mostrar a la población que se trata de un «Gobierno que sí hace». Saben que la economía es primordial, saben que los beneficios de las reformas tardarán un tiempo en verse, y saben que la inversión en obra pública es el camino más corto para crear cierto crecimiento en la economía, lo suficiente para que se note antes de las elecciones del 2015. El Aeropuerto, la línea 3 del Tren Ligero de Guadalajara, carreteras, puertos y demás obras son clave para generar esta percepción.

    Seguramente Peña Nieto será aplaudido por los suyos. Su informe parecerá incluso una reedición del informe de Salinas de 1990 donde se habló de modernización e inversión privada. El problema está en los comos. El gobierno es una fiesta, mientras la ciudadanía sale a la calle vestida de negro, como si viviera una especie de luto.

  • Informe presidencial de Peña Nieto, nada que decir

    Informe presidencial de Peña Nieto, nada que decir

    Cada año, los presidentes rinden cuentas ante la población sobre lo que ha sido su trabajo anual (aunque esta primera etapa consta más bien de 10 meses). Uno supondría que es un mecanismo para obligar a los mandatarios a trabajar bien, pero están tan preparados en el arte de la demagogia, que cuando lo hacen mal ya saben como disfrazar números, pronunciar sofismas, hablar de un futuro promisorio ante una actualidad negra, dar esperanzas. Y algo así tal vez es lo que tendrá que hacer Peña Nieto, porque en su primer informe presidencial, no tendrá mucho que decir, ni presumir.

    Informe presidencial de Peña Nieto, nada que decir

    Quienes somos críticos de Peña Nieto y no tuvimos buenos pronósticos sobre lo que podría ser su gobierno, lamentablemente parece que nos han dado la razón estos primeros diez meses. Incluso algunos suponían que en el primer año se iba a generar un aparente clima de que las cosas iban bien, pero esta sensación apenas existió y se difuminó muy rápido. Artículos como el de The Economist donde se hablaba del «Mexican Moment«, la detención de Elba Esther Gordillo como el quinazo del Siglo XXI, el Pacto por México, y la gente simplemente ya no se convenció. Después vinieron las exoneraciones de Raúl Salinas de Gortari y las liberaciones de Caro Quintero, las atropelladas elecciones estatales con lo cual la gente asumió que estaban ante un régimen, parecido cuando menos, a los anteriores del partido tricolor.

    La economía no está bien, es notoria la complicidad de los medios con el gobierno de Peña Nieto, ni las estrategias mediáticas han ocultado el hecho de que siguen muriendo miles de personas por el combate al narcotráfico que tanto le recriminaron a Calderón, las reformas que podrían haber dado el beneficio de la duda, terminaron siendo, en palabras de Denise Dresser: cambios para seguir igual. Incluso por más traten de contener a la CNTE, la reforma educativa será algo demasiado pequeño para pensar en que los niños recibirán una educación mucho mejor.

    Naturalmente en el informe, Peña Nieto hará hincapié en las reformas, porque cuantitativamente son muchas, son tres aplicadas en un solo año. Pero cualitativamente no hay demasiada diferencia entre eso y no haber hecho nada. No sé si hablará de un presunto clima de reducción de la inseguridad, que en realidad es falso porque los medios ya callan y no hablan. Hablará (lo sugieren sus spots) de sus giras internacionales con los mandatarios de otros países, aunque seguramente no mencionará cuan fructíferas fueron dichas reuniones. Hablará del combate a la pobreza, pero sin mencionar el asistencialismo electorero que ha habido en la Cruzada contra el Hambre.

    Fuera de la detención de Elba Esther Gordillo (que al final fue una decisión más política que la aplicación de la justicia) y la capacidad de haber unido fuerzas para firmar un pacto (que al final terminó siendo político también), no hay nada de lo que se pueda reconocer a Enrique Peña Nieto. Tal vez por eso el exagerado nacionalismo en los spots relativos al informe, rememorando los símbolos mexicanos, los colores de la bandera, el escudo, la ridícula frase donde Peña dice que » Nadie duda que el águila le ganó a la serpiente». Incluso las frases riman en los spots como si se tratara de poesía. Pero al menos en los spots no nos habla de sus logros, y más bien parecieran videos sobrantes de campaña electoral.

    Peña Nieto es una persona muy disciplinada, y por eso cuando entrena suele comunicar muy bien, su dicción es perfecta y su movimiento de manos es elocuente. Pero al final es notoria su ínfima capacidad de improvisar y pensar. Pero al final su discurso parece una presentación final de Toastmasters y no un acercamiento honesto del Presidente para con el pueblo No es casualidad que casi nunca haya sido entrevistado. Debido a esto, algunos somos escépticos con el hecho de que él esté ejerciendo todas las funciones como Presidente de la República.