Etiqueta: Infarto

  • ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    Como todos ustedes saben. El día de hoy, 3 de Diciembre, el ex candidato Andrés Manuel López Obrador sufrió un infarto agudo al miocardio, que terminó en un susto gracias a que fue atendido a tiempo. Este hecho generó diversas opiniones, incluso algunas personas, entre ellos algún diputado despistado, le desearon la muerte, mientras en el lado contrario se mostró mucha preocupación, ante el que es sin duda, sea para bien o para mal, el líder más importante en la actualidad del país.

    ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    Como ustedes saben, desearle la muerte a alguien es muestra de una pobredumbre espiritual. Sea Margaret Thatcher, Hugo Chávez, AMLO, Peña Nieto, Calderón y un largo etcétera. Y de paso aprovechamos para desear que el líder de MORENA se recupere. Pero lo que vino a mi mente después de este hecho fue la pregunta ¿Cómo sería México sin López Obrador?

    A López Obrador se le ama o se le odia (aunque en las elecciones pasadas consiguió un considerable número de votantes indecisos), sin duda es un personaje importante de la historia moderna de México. Y así como en vida, el tabasqueño es motivo de polarización, posiblemente la historia que lo juzgue lo hará de manera similar, con algunos enalteciéndolo y otros condenándolo (como ya pasa con varios hechos históricos de nuestro país). Pero lo que viene a la mente es qué va a pasar con el país si AMLO ya no estuviera. López Obrador representa una esperanza para algunos, un sector de la población lo defiende tomando posturas en varios casos dogmáticas y maniqueas. Patrón que en algunos casos se repite con sus detractores.

    El que AMLO ya no esté, no implicaría ni la desaparición de la izquierda (el cual el ha tratado de representar al punto de sentirse su dueño), y posiblemente ni de su causa. Lo que sí veríamos es una completa reestructuración de los poderes cercanos a él. Porque cuando un poder desaparece, queda un vacío, y ese vacío tiene que llenarse. Cotos de poder competirían para llenar dicho vacío, algunos tal vez con intenciones más sanas mientras otros tendrán un objetivo obscuro o maquiavélico. Los seguidores de López Obrador tendrían que buscar un nuevo camino, posiblemente pensar en un nuevo líder (que hasta el momento no tengo idea de quien podría ser), formar algún grupo entre ellos, seguir de cerca a un MORENA que buscaría basar su influencia en la remembranza de Andrés Manuel. O incluso, ante la falta de un poder que reprueba públicamente el uso de la violencia pública (no la verbal u otro tipo de manifestación de ésta) que pueda existir cierta radicalización, ya sin un líder que insista en la palabra «pacifico».

    Seguramente muchos de sus reclamos seguirán ahí. Los señalamientos a los poderes fácticos, «los de arriba», «los mafiosos» seguirán siendo pronunciados. En realidad, sus detractores no estarían tan tranquilos como creen con su partida. Porque López Obrador es una manifestación de diversas características de la sociedad mexicana, y sin él, dichas características no desaparecerán. El vacío de poder que dejaría López Obrador solo podria desaparecer, en tanto desaparezcan o se atenúen considerablemente los motivos que dieron fuerza al tabasqueño.

    Después de este suceso, algunos se preguntan si podrá seguir en su «eterna campaña», si continuará o si tendrá que hacerse a un lado (conociéndolo pronostico la primera opción). Pero también esto es una muestra de que hasta aquellos tan aguerridos que se dan el placer de actuar como mesías terminan siendo seres humanos vulnerables e imperfectos.

     

  • Soraya Jiménez y el club de los atletas muertos

    Soraya Jiménez y el club de los atletas muertos

    Quien no cree en la magia ni en asuntos astrales, se dará cuenta que es mera coincidencia que en el lapso de solo dos meses, mueran dos e los atletas que obtuvieron una medalla en los JJOO de Sidney 2000. En Enero murió Noé Hernández poco después de recibir un disparo en un tiroteo. Ahora muere Soraya Jiménez de un infarto al corazón. Las dos historias son trágicas. En el primer caso, el medallista de plata, recibió una bala que le destruyó el ojo izquierdo y deterioró el derecho. La recuperación fue rápida según palabras de su doctor y en pocos días dio declaraciones al público. Pero pocos días después falleció inesperadamente, posiblemente a consecuencia de un estrés severo que le ocasionó una muerte súbita.

    Soraya Jiménez y el club de los atletas muertos

    El caso de Soraya Jiménez es más doloroso. Después de su éxito en Sidney 2000, su vida vino a pique. Salió positivo en el control antidopaje en 2002, por lo cual fue inhabilitada 6 meses. Tuvo conflictos severos con Joaquín Vargas. Luego se le de acusó falsificar documentos de la UNAM que la acreditaban como pasante de la Licenciatura en Administración de Empresas para poder participar en la universiada del 2002 en Izmir, Turquía. Pero esos actos que pusieron en entredicho la reputación de Soraya Jiménez fueron los males menores. Soraya comenzó a enfermar mucho, le han operado 14 veces la pierna izquierda. Su ortopedista Antonio Miguel afirmaba que su pierna era la de una octogenaria. Debido a la influenza A/H1NI de la que enfermó varias veces y cayó en coma 15 días, tuvieron que retirarle un pulmón. Con todo eso, afirmaba correr 15 kilómetros diarios, nadar y levantar pesas.

    Aún así seguía esforzándose, estudió un diplomado para titularse como abogada, daba asesorías en asuntos legales para mantenerse, y fue patrocinada por Grupo Uribe, su único patrocinador por cierto, quien le da una beca mensual y cada dos años le renovaban su Mercedes Benz. Lamentablemente fue víctima de un infarto, producto posiblemente de su deteriorada condición. Su última aparición pública fue en el funeral de Noé Hernández precisamente.

    Era una noche del año 2000 en el que yo padecía de insomnio, y en la madrugada prendí la televisión para ver las olimpiadas (por la diferencia de horarios). Vi competir a la mexicana pensando en que iba a hacer una papel decoroso y nada más, porque nunca se habían logrados grandes cosas en halterofilia. Después de varios turnos nos dimos cuenta que había asegurado medalla y los cronistas de la televisión se sentían conformes con el color que fuera, porque ganar la de oro sería algo inesperado. Tenía que levantar 127.5 kilogramos para vencer a la norcoreana que se enfilaba al oro y lo logró, convirtiéndose así en la primera mujer mexicana que ganaba la medalla de oro en la historia de los Juegos Olímpicos y causando un gran júbilo en muchos de nosotros.

    En cambio, en el caso de Noé Hernández, el sabor fue agridulce. Llegó en tercer lugar en la marcha de 20 kilómetros, siendo el primer lugar para el mexicano Bernardo Segura. Pero cuando este último recibía una llamada de felicitación del entonces Presidente Ernesto Zedillo, un juez le mostraba la cartulina roja que lo descalificaba, para que de esta forma Noé se quedara con la plata. Aún así, Televisa y TV Azteca (que en entonces eran un poco más competidores y un poco menos duopólicos) pelearon para obtener una entrevista en exclusiva por medio de un volada.

    A veces la vida es ingrata, y más que la consumación del éxito posterior, la vida de Soraya Jiménez, así como la de algunos otros atletas, se fue a pique. Por errores suyos, sí, pero sobre todo por sus padecimientos. Murió joven, a los 35 años. Se va de este mundo consumada en el deporte al conseguir un oro histórico, no tanto así en su vida.

    Descanse en paz Soraya Jiménez. Seguramente será más recordada por sus aciertos, que por sus desaciertos.