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  • Qué quede bien claro, Fue el estado

    Qué quede bien claro, Fue el estado

    Hoy la Selección Mexicana «se vengó» de Holanda y a casi nadie le importó. Se habló del golazo de Carlos Vela quien regresaba después de 3 años a la selección y del Chicharito. Pero no hubo esa catársis que muchos (algunos convenientemente) esperaban. Al menos en las redes sociales nadie trajo a colación el #NoEraPenal, ni se habló del que algún momento fue el enemigo nacional (Arjen Robben). Eso es sin duda una buena noticia, no porque esté mal que la gente siga el futbol, sino porque sabe que en estos momentos hay otras prioridades que buscar la «revancha» contra Holanda. Porque 43 muertos en una masacre son mucho más importantes que un penal que no fue (o eso dicen).

    Qué quede bien claro, Fue el estado

    Ahora muchas voces han salido a relativizar los hechos de Ayotzinapa. Y es que dentro de la natural indignación de la sociedad, hay también una batalla electoral. No miente el Padre Solalinde cuando afirma que el Gobierno ha manejado éste profundo problema con tintes políticos y electoreros. En realidad lo que podemos ver es una batalla entre PRI, PRD e incluso MORENA. El PRI creyó que Ayotzinapa iba a manchar al PRD. Por eso Peña Nieto, después de varios días cuando habló del tema, lo mencionó como «ese asunto que ocurrió solamente allá en Iguala». El PRD y López Obrador han señalado a Peña Nieto como el principal responsable «de esta tragedia», a pesar de que Abarca militaba en el PRD y a pesar de que AMLO apoyó la candidatura de Abarca, o al menos no hizo nada cuando le contaron de sus antecedentes.

    La realidad es que hay muchos responsables. La realidad es que sí «Fue el estado». Como menciona Juan Pablo Becerra-Acosta en su columna, el Diccionario de la Lengua Española lo define así: «Conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano«. Quien mató a los estudiantes fue el gobierno de Iguala que es parte del Estado.

    No se vale, como muchos hacen, relativizar la masacre apuntando a que fueron unos simples delincuentes o policías como si se hubiera tratado de un hecho aislado. No, el gobierno mató, el culpable aquí es el gobierno. El Gobierno de Iguala es una ínfima representación del estado, pero es parte del estado, y para encontrar una solución a este problema, tenemos que empezar por reconocer que quien mató a los estudiantes de Ayotzinapa fue el estado.

    Quienes tratan de relativizar la masacre, quieren crear la idea de que «un gran número de personas maquiavélicas o cuando menos ingenuas e ignorantes» piensan que Peña Nieto fue el asesino. Yo creo que esa idea la tiene más bien una ínfima minoría (muy gritona, sí). Esa aseveración la hacen en base a los reclamos de los manifestantes que piden que renuncie Peña. Si hubiera sido Peña Nieto el autor intelectual, no estarían pidiendo su renuncia, estarían pidiendo la cárcel y pedirían que fuera procesado por delitos de lesa humanidad en La Haya, esto no es así.

    Con todo y que algunos políticos y líderes quieran hacer creer interesadamente que con la renuncia de Peña se soluciona Ayotzinapa, la mayoría de quienes quieren que Peña Nieto se vaya, lo quieren por la ineptitud con la que ha manejado el conflicto, lo hacen porque desde su llegada la impunidad y la violencia ha aumentado, lo hacen porque un cúmulo de resentimientos explotaron: Las elecciones del 2012, la Reforma Fiscal, el intento frustrado de censura con la Reforma de Telecomunicaciones y un sin fin de molestias de los ciudadanos para con el gobierno. Podemos debatir si es prudente pedir su renuncia o no, pero los motivos que provocan dicho deseo son genuinos y razonables.

    Quienes intentan relativizar la masacre buscan encasillar para de esta forma desprestigiar. Dicen que quienes afirman que fue el estado y que desean que Peña renuncie, son necesariamente izquierdistas ligados a López Obrador. Ciertamente López Obrador busca, al igual que lo hace el PRI, usar la masacre para obtener la mayor rentabilidad política (o bien, para control de daños). Pero basta que cada uno revise sus redes sociales para constatar que quienes hacen esas afirmaciones, lo hacen desde distintas posturas ideológicas y no se trata de una consigna de un personaje.

    La gente está muy molesta, en el Amsterdam Arena donde jugó la selección se escuchó el grito de justicia. Ayotzinapa recorre el mundo, la indignación es total. Los medios internacionales son implacables con Peña Nieto (y quienes intentan relativizar la masacre no creo que puedan encasillar a The Financial Times, The New York Times o a El País en esa misma masa de izquierdistas pro AMLO). El gobierno debe de lidiar con una fuerte crisis de legitimidad (al que se suma el penoso asunto de la Casa Blanca de Angélica Rivera), el problema es que ya nadie cree en el gobierno, y los ciudadanos se sienten solos.

    Y algunos todavía tienen el empacho de afirmar que ese resentimiento con un gobierno que no trabaja para ellos tiene que ver con una campaña de odio, y con sentimientos negativos que deben de ser paliados con florecitas en Facebook.

     

  • Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Abarca y su esposa, los presuntos autores intelectuales del crimen fueron encontrados en una casa en Iztapalapa. Dato curioso que esta casa se encontrara sólo a 15 minutos del centro de mando de la Policía Federal.

    Abarca y su esposa debajo del colchón de Iztapalapa

    Quien crea que con su detención el asunto está resuelto se equivoca.

    Porque las preguntas siguen al aire ¿Dónde están los 43 estudiantes desaparecidos? ¿Ya murieron o no, y si fue así, quienes fueron todos los culpables? ¿Cómo explican las fosas clandestinas que siguieron apareciendo? Llevamos más de un mes y no hay respuestas. La detención del alcalde y su esposa no hará mucho, sobre todo porque el problema de Guerrero (que proviene desde la Guerra Sucia de los años 70) va mucho más allá, y éste alcalde es más que la creación del problema, la manifestación del problema.

    Es natural que el asunto de Ayotzinapa se le salió de control al gobierno. Hemos tenido una de las manifestaciones más grandes de los últimos tiempos, y es que la gente no sólo está molesta por lo sucedido en Iguala, las inconformidades con el gobierno actual son muchas y vienen tanto de la izquierda como de la derecha. Llegamos al punto en que personajes como Eugenio Derbez (que trabaja en una televisora oficialista) arremete contra el gobierno, y se publican columnas como la de Jorge Ramos en el Reforma cuyo titular habla sobre «La renuncia de Peña Nieto».

     

    El gobierno busca por todos los medios que esto les afecte lo menos posible, aunque parte del daño a su alicaída imagen ya está hecho. Para ellos la detención de Abarca y su esposa puede ser una buena noticia desde el punto de vista mediático. Pero la gente se sigue preguntando dónde están los estudiantes, la gente no ve la masacre como un incidente aislado cometido por Abarca y su esposa, sino como lo que es, un problema que está enquistado en todos los niveles de gobierno, narcotráfico, impunidad, corrupción.

    Que los partidos creen un Pacto contra la Inseguridad es poco menos que insultar a los gobernados. Primero, porque los partidos han tenido mucho que ver en las manifestaciones de violencia actuales, y parte de lo sucedido es consecuencia de sus decisiones. Segundo, porque el Pacto por México firmado hace dos años tenía un propósito que traería resultados distintos a los que hoy vemos. Gracias a este se aprobaron reformas cuya calidad está en tela de juicio, y porque fue una estrategia que al final trató de beneficiar la imagen del gobierno actual en detrimento de los otros partidos. Gracias a ese pacto, Peña Nieto se presumió como el reformador (sin otorgarle ningún crédito a los otros partidos) aunque ese hype ha sido ya completamente opacado por Tatlaya y Ayotzinapa. A esto hay que traer a colación los miles de acuerdos y apretones de manos que sólo han servido para la foto.

    La detención de Abarca y su esposa sólo es una pequeña cosa de las tantas cosas grandes que se deberían de hacer. Creer que el asunto estará resuelto con la detención es minimizar lo ocurrido y evadir culpas y responsabilidades. Porque lo de Ayotzinapa no es un hecho aislado de un alcalde, es la punta del iceberg de un sistema que no funciona bien. Porque atrapar a un alcalde otorga un efecto poco menor a detener un capo de la droga para después ver que el narcotráfico sigue creciendo a niveles alarmantes. Porque debería ser sólo una anécdota, y porque supondríamos que la detención e interrogatorios deberían de ayudarles a dar con los desaparecidos (vivos o muertos) pero mientras no suceda, esto es poco menos que nada.

    Poco menos que nada.

    P.D. Al tiempo que termino de escribir este artículo, aparece una nota en el portal de aristeguinoticias.com que afirma que los integrantes de guerreros unidos fueron quienes dieron la orden de matar a los 43 estudiantes: http://aristeguinoticias.com/0411/mexico/integrantes-de-guerreros-unidos-confiesan-ejecucion-de-normalistas/

  • Relativizar la masacre

    Relativizar la masacre

    Hay hechos que no se pueden relativizar, una masacre no se puede relativizar, Ayotzinapa no se puede relativizar, personas asesinadas por el gobierno no se pueden relativizar, el perico es verde por donde se le vea.

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    -Cerebro, es que los normalistas a veces se portan como vándalos, bloquean las autopistas, muchas veces tienen ideologías pseudomarxistas y están manipulados-.

    Yo diría que hay que separar las dos cosas.

    Si se portan como vándalos y bloquean autopistas, la ley les tiene que caer conforme a sus actos. Si corresponde multa, multa, si corresponde cárcel, cárcel. Pero, ¿matarlos?

    Entonces entiendo la solidaridad con los estudiantes. Que estudiantes sean matados por el Gobierno (sea local, estatal, federal, global, o como le quieras llamar) es algo que no tiene nombre y es algo que nos regresa a las décadas de la guerra sucia.

    Luis González de Alba, ex líder del 68 y a «quiennosabemosquelepasódespués» escribió en el Milenio un lamentable artículo dónde lamenta más las formas de las normalistas que la masacre. En estos momentos esas formas deben de quedar en un segundo plano, lo que importa son la vida de los manifestantes y el hecho de que el gobierno mató. Y ni siquiera el Gobierno Federal reacciona ¿Están en shock o no calcularon bien?

    Y si los normalistas y los familiares quemaron oficinas del gobierno. No lo justifico de ninguna manera, pero entiendo la rabia, la comprendo, si mataran a un amigo o familiar querido, ganas de hacer lo mismo no me faltarían.

    La masacre es absoluta, la crítica a la teoría marxista o a los camiones incendiados no pueden atenuar el dolor que sufrió quien fuera desollado (es decir despojado violentamente de su piel).

    La victimización de la que hablan. Como resultado los «malos cálculos», más que aplacar a los normalistas (lo que se pudo haber hecho por medio de la ley) lograrán que se victimicen y que puedan usar el argumento de la represión cuando les apliquen la ley. Pero ese tema es secundario en estos momentos, y el Gobierno será el principal responsable de que eso suceda, porque el gobierno no puede garantizar ni un ápice de justicia ni de gobernabilidad.

    ¿Y como transformar a México? ¿Cómo presumir las cacareadas Reformas, si las reformas son leyes y no hay ley?

    Y yo lo dije, que Peña era un Peligro para México, sólo dos años bastaron para tener la razón. Cierto que la matanza ocurrió en un estado gobernado por el PRD, pero viendo el panorama general sabemos que a Peña se le ha salido el país de las manos (está también el caso del Estado de México, Michoacán)  México está hecho un caos.

    Y bueno, el chupacabras no existía, pero ¿Qué tal el ébola? Me imagino que un contagiado alertaría a la sociedad y de paso pues, la masacre, este -Hoy realizaremos la cobertura total de Juan Pérez, el primer contagiado de ébola en México, tenga mucho cuidado, quédese en su casa-..

     

  • Vivos se los llevaron, vivos los queremos

    Vivos se los llevaron, vivos los queremos

    ¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

    Los gobernantes podrán criminalizar la protesta, podrán crear hastío en la población para que no tenga capacidad de reacción, pero cuando haces «encabronar» a la sociedad, por más técnicas de manipulación de masas que uses, todo se te puede salir de control.

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    Y hoy la sociedad está encabronada, de hecho yo estoy encabronado.

    Y la sociedad está en las calles, eso que parecía impensable, porque ni las reformas que calaban en cierto sector de la sociedad, ni siquiera los intentos de censura en la Reforma de Telecomunicaciones habían logrado tanto. Pero hay un momento en que esas líneas que dividen a la sociedad, ese clasismo, esa diferencia de posiciones sociales se olvida y regresa ese sentimiento de solidaridad para que la sociedad se defienda de sus enemigos, y lamentablemente en estos casos, el Estado pareciera ser parte de los villanos y no de los buenos (como dicen que en el papel debería de ser).

    Que si estaban coludidos con el narcotráfico, que si el Gobernador era perredista o que si antes era priísta; que si el alcalde es responsable, que si lo es el Gobernador, que si el Gobierno Federal tiene responsabilidad. Lo cierto es que el Estado mató estudiantes. El Gobierno mató, lo repito, el Gobierno mató, mató a personas inocentes. 

    ¿Como esperar de México un país reformador cuando esta bazofia de Estado de Derecho no sirve? ¿Cómo esperar que la gente cumpla cabalmente con sus obligaciones fiscales cuando sus impuestos se han usado para matar inocentes, sí, para matar?

    Y los políticos relativizan lo que ha ocurrido. no le dan mucha importancia. Peña Nieto en lugar de trabajar y buscar esclarecer en el asunto se toma selfies en Monterrey. Peña Nieto sonríe, pero su semblante desgastado lo delata. El Presidente, el que está al timón del barco llamado México, no parece importarle mucho lo que sucede. Sus imágenes junto con las regiomontanas terminan siendo insultantes a la vista.

    Agreden a Cuauhtémoc Cárdenas (cosa que se me hace injustificable), quien seguramente no tiene relación alguna con los hechos y quien trató ser parte de la manifestación. Lo agredieron, no importaba si era «de izquierda», la gente está harta, está «hasta el queque» de los políticos, les tiene una desconfianza profunda, tremenda.

    Los gobernantes quieren jugar a la simulación: -Mira, detuve al capo; -Mira, me atreví a salir a hablar con los estudiantes del «Poli». Ya nadie se la cree, los políticos están tan alejados que los ciudadanos sólo pueden confiar en ellos mismos. En política ya no hay líderes, los que pretenden serlo, se tratan de «colgar» para recibir simpatías pero reciben pedradas, ¿López Obrador? Ni quién se acuerde de él, la gente quiere respuestas, quiere justicia, no quiere «teorías del compló».

    Que si los reclamos de los normalistas son absurdos, que si sus métodos son criticables, son cosas que se pueden discutir y señalar. Pero eso no se compara con lo que ha sucedido. Para que en pleno siglo XXI alguien tenga la capacidad de desollar a otro semejante, es que algo debe de estar mal no sólo en su psique, sino en el sistema del cual es parte.

    El encono sigue aumentando, la indignación también. Peña Nieto evade la realidad con felices selfies. Dicen que el país se le puede salir de sus manos, aunque deberíamos preguntarnos si alguna vez lo llegó a tener. Desde el gobierno de Calderón afirmaba que el país era una olla de presión, pero en esos tiempos al menos había cierto control y la sociedad tenía un poco más de confianza en su gobierno. Ahora la olla brinca, se tambalea, como si en cualquier momento pudiera explotar.

    «Vivos se los llevaron, vivos los queremos» La gente quiere respuestas. El Presidente debería de estar en juntas interminables para solucionar estos problemas, deberían de haber respuestas rápidas, deberían haber ya castigados. Aquí no importa si los masacrados eran «chairos o derechosos» aquí importa que son seres humanos, que son mexicanos, y que merecen que les respeten sus derechos y su integridad. ¡No se vale lo que ha sucedido!

    El Gobierno de Peña Nieto se cae a pedazos. Pero lo que más duele es que México lo hace también. La gente pierde la confianza, se siente triste, frustrada, no sabe en quien confiar, tiene recelo a sus autoridades, no se siente escuchada.

    Me da tristeza. Me da tristeza porque pensé que esto era cosa del pasado, me da tristeza porque yo quería ver a México en otro punto, me da tristeza porque me siento vulnerable igual que todos los mexicanos.

    Y con un carajo, yo quiero ver vivos a todos los que se llevaron.

     

  • México, rumbo al estado fallido

    México, rumbo al estado fallido

    ¿Cómo puede explicarnos el Presidente la matanza de la Normal de Ayotzinapa si no supo explicar de qué murió su esposa? – Anonimo

    Mexico Army Slayings

    México se encuentra en un camino recto sin piedras, sin obstáculos, hacia el estado fallido; más bien ese camino está empinado hacia abajo para que la bajada sea lo más fácil posible. México se descompone, la linea entre las autoridades y los maleantes es cada vez más difusa. López Obrador ya no tiene que venir a mandar al diablo a las instituciones porque ellas se encargan de hacerlas solitas. ¿Qué le pasa a mi país? No, no sólo es el PRI ni «todo es culpa de Peña Nieto» es todo, son perredistas, panistas, todos se pudren en la misma miseria. Los ciudadanos observamos los hechos pasmados y ya ni siquiera tenemos la capacidad de indignarnos.

    Si el 2 de octubre recordamos la matanza del 68, la que sucedió en Iguala Guerrero no se queda atrás. México vive momentos negros en su historia, pero de verdad negros. Los mexicanos tenemos la costumbre de decir «la situación está difícil» aunque no lo está tanto, pero ahora la situación sí está muy difícil. ¿Qué podemos hacer? ¿Qué podemos hacer cuando policías locales pueden trabajar para sicarios para matar a estudiantes?

    ¿Cual va a ser la verdadera razón de esta masacre? ¿La vamos a conocer? ¿Cuál fue el móvil de los sicarios para perpetrar esta masacre? ¿Fueron los sicarios? ¿Nos va a explicar Peña Nieto lo que en realidad sucedió en lugar de hacer comunicaciones banales e insulsas como las de hoy? ¿No se ha dado cuenta Peña Nieto que el país se le esta cayendo a pedazos? ¿No se da cuenta que si «no se pone las pilas» se convertirá el peor Presidente en la historia moderna de México? ¿A quién le conviene esta masacre? ¡Explíquenos Señor Peña Nieto, haga su tarea como Presidente, y como usted es mi empleado yo estoy en mi maldito derecho de pedirle cuentas! ¡Qué nos explique también el Gobierno de Guerrero! Es su obligación, por Dios.

    Qué nos diga el Gobierno ¿Por qué medios extranjeros tienen mayor capacidad de narrarnos los hechos que los que tiene el propio Gobierno?

    Mientras el gobierno presume que detuvieron a X o Y Capo de la droga, el país se cae, hasta los mismos políticos son víctimas del resultado de sus políticas públicas, ahí tenemos el ejemplo del priísta levantado en Tlaquepaque Jalisco.

    Y todo eso hace que los mexicanos pierdan todavía más confianza en las instituciones, lo cual genera más delincuencia, corrupción, y todo termina en un círculo vicioso.

    El gobierno no puede tapar el sol con un dedo. En México no pueden ocurrir tragedias como las de Guerrero, en un país que se dice se está transformando y que se va a desarrollar con las reformas no se pueden dar estos eventos.