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  • La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante Parte 2

    La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante Parte 2

    México es el país más ignorante del mundo.

    La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante Parte 2

    Bueno, eso es lo que algunos encabezados de algunas páginas web sugieren erróneamente para llamar la atención del público. Muchos lo creyeron y muchos lo compartieron como si esa afirmación fuera cierta.

    Es paradójico que trate de exponer el problema de ignorancia que tenemos en nuestro país con un encabezado sensacionalista que sugiere que somos el país más ignorante del mundo.

    Muchas personas compartieron esa nota en las redes sociales. La vi varias veces en mi muro de Facebook, y bastó con hacer una búsqueda en Twitter para ver la resonancia que tuvo.

    En realidad la gente no se molestó en leer, o abrieron notas cuyos escritores no se molestaron en leer bien el estudio original.

    Sin ver el estudio, haciendo un juicio a priori, sé que esa afirmación es una falacia.

    Cierto, somos un pueblo muy ignorante. Pero existen países más pobres y con mayor falta de recursos que México (de hecho son más los más pobres que los más ricos), que por lo tanto tienen un sistema educativo más raquítico que tiene a su población sumida en la ignorancia. Sería absurdo pensar que el pueblo de Burkina Faso o Malawi es más culto que el de México.

    Eso es tan fácil de concluir, no necesitas haber ido a la universidad para saberlo.

    Pero mucha gente lo dio por sentado. Vieron la frase junto con el nombre de una institución, y vualá, lo dieron por hecho.

    Y aquí todavía no me he molestado en ver de que trata todo esto. Pero bastó con un razonamiento simple para explicar la trampa en la que cayeron muchos: «Si un cabezal lo dice, entonces es cierto». No sólo no verificaron la fuente ni mucho menos leyeron el contenido, sino que ni siquiera cuestionaron el contenido del cabezal.

    Bueno, ahora vamos al estudio. Supongo que sabes algo de inglés de tal forma que puedas entenderlo.

    Primer punto, dicho estudio tomó en la muestra a 33 países (de 197 países reconocidos en el mundo), la mayoría de dichos países son desarrollados, o bien, tienen cierto peso en el concierto de las naciones (como India o China). Cierto, estar en el fondo de esa lista no es nada halagador, pero eso de ninguna forma muestra que seamos el país más ignorante del mundo.

    Segundo punto, ese estudio no toca la ignorancia como un todo (solamente con relación al entorno de las poblaciones estudiadas). Más bien lo que cuestiona es que tan precisas son las percepciones de la población sobre algún tema frente a la realidad medible y cuantificable. El abstract del estudio relata el caso de la Gran Bretaña donde a los encuestados se les realizó preguntas cuantitativas sobre diversos temas como obesidad, población no religiosa, empleo femenil. En el caso de la isla, la gente piensa que en promedio el 1% más rico  tiene el 59% de las riquezas cuando en realidad es el 23%, o bien, creen que el 60% de las mujeres trabaja cuando en realidad lo hace el 69%.

    El propósito final del estudio no es exhibir que país es más ignorante que otro (aunque de alguna forma lo haga), más bien trata de medir las discrepancias entre la percepción y la realidad (que sí, a más amplia sea, el número de ignorancia es mayor) para determinar por qué esto sucede. Cito:

    There are multiple reasons for these errors – from our struggle with simple maths and proportions, to media coverage of issues, to social psychology explanations of our mental shortcuts or biases. It is also clear from our “Index of Ignorance” that the countries who tend to do worst have relatively low internet penetrations: given this is an online survey, this is therefore likely to reflect that this more middle-class and connected population generalise from their own experience rather than consider the much greater variety of circumstances in the full populations of their country.”

    Entonces tenemos tres conclusiones contundentes.

    1.- Que el cabezal por sí mismo es falso, y eso se puede comprobar mediante un razonamiento lógico sin siquiera ver el contenido.

    2.- Que la muestra del estudio abarca a 33 de 197 países.

    3.- Que no mide la ignorancia como un todo, más bien lo que hace es medir que tan bien está informada la población confrontando su percepción contra la realidad.

    Insisto, no necesitas ser un letrado para darte cuenta, una persona sin estudios universitarios tiene la capacidad de detectar la gran falacia, que es exhibida punto por punto.

    Aún así, hay quienes (posiblemente para vender más o para obtener más clics) colocaron ese título tramposo, manipulador, y falso per sé.

    Lo peor es que hay quienes se lo creyeron. Vieron el cabezal e inmediatamente abrieron sus redes para esparcir la idea de que México es el país más ignorante del mundo.

    Y algunos incluso con un dejo de arrogancia lo hicieron. O para mostrar que tan mal gobernados estamos y cómo es que este país no funciona.

    «Bean como estamos sumidos en la hignoransia».

    Si tomáramos los resultados de las pruebas PISA de la OCDE donde se evalúa la educación de los países miembros, podríamos tener en nuestras manos un resultado más contundente. No es que demerite este estudio de IPSOS, más bien es que este mide una variable en específico, y el de PISA mide diferentes habilidades adquiridas por medio de la educación.

    Pero para mucha gente lo importante no fueron las métricas ni las estadísticas (que tampoco vaya, es algo difícil de entender) ni mucho menos el abstract, sino el título sensacionalista.

    Es tan tramposo el título, que si tomamos el factor de que México fue el peor evaluado de 33 de los países más importantes del mundo, y tomando en cuenta que en total son 197, podría crear un encabezado que diga «México es uno de los países más cultivados del mundo», y en términos estadísticos podría ser cierto. De hecho ese encabezado sería menos falaz que el de «México es el país más ignorante del mundo».

    Y seguimos con lo mismo, nadie revisa las fuentes, nadie se cuestiona nada, y entonces muchos son susceptibles a la manipulación. Cualquiera los puede engañar (aunque algunos se jacten de ser intelectuales críticos de la ignorancia y la manipulación de los medios).

    Umberto Eco tenía razón.

  • La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante

    La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante

    No son todos, pero sí los suficientes como para preocuparnos

    Algunos estaban felices con la noticia de que en México se leen, según el Conaculta, 5 libros al año. Esta institución afirmó haber aplicado una metodología diferente, y yo la verdad creo que el incremento de libros leídos se debió a dicho cambio más que otra cosa.

    La verdad debe decirse. México es un pueblo muy ignorante

    Yo no, yo no estoy feliz con el nivel de cultura que tenemos en México. Más bien me llega a dar algo de pena. De verdad que somos un pueblo muy ignorante.

    Lo noté cuando el huracán Patricia, y lo noté más con los atentados en Francia. En estos dos lamentables sucesos (más el segundo que el primero) como se dice cotidianamente, sacamos el cobre.

    Hablo de la ignorancia entendida no sólo como escasez de conocimiento, sino también como actitud. Puedo entender que una persona pobre que no terminó la primaria sea ignorante, pero no puedo entender que alguien con un título universitario y que tuvo los recursos humanos y económicos para prepararse, lo sea.

    De verdad me encontré un cúmulo de opiniones penosas en las redes sociales, sobre todo en Twitter donde los usuarios entran a ese espacio para mostrar su dizque perfil docto y cultivado.

    Muchos creen que ser intelectual es llevarle la contra a la opinión pública. Es decir, si «los borregos» todos creen lo que se dice, entonces voy a afirmar lo contrario para mostrar mis dotes de intelectualidad, por ejemplo:

    – Yo estoy en contra de Peña Nieto porque no sabe decir los 3 libros que ha influenciado su vida; ergo, yo derrocho cultura.

    Porque es muy distinto ser crítico (con la opinión pública o un gobierno) que simplemente llevar la contra. Ser crítico implica todo un proceso de razonamiento; llevar la contra es eso, nada más decir negro cuando dicen que es blanco, es un ejercicio muy fácil y simplón.

    Y lo triste es que esta demostración de ignorancia no sólo se denotó en las personas comunes, sino en algunos que presumen ser escritores o muestran sus títulos. Escritores medianamente conocidos hablando de teorías de conspiración sin ninguna prueba y mucho sesgo ideológico.

    Hace unas horas (tomando como referencia la hora de publicación de este artículo), un twittero me reprendió por publicar una foto de una de las mexicanas fallecidas, reclamándome por qué no he subido fotos de todos los mexicanos asesinados. ¡Es un absurdo! Tan absurdo que raya en lo cómico y se convierte en una autoparodia.

    Y mucha gente se subió al barco sin entender bien que es lo que ocurre en Francia. Incluso algunos se enojaron con los franceses por declararle la guerra a Siria, cuando los galos le declararon la guerra al Estado Islámico. Y desde esos argumentos comenzaron a hacer reclamos. Nos llamaron «manipulados» cuando nosotros siempre hemos sido conscientes del papel (histórico y actual) que ha jugado Occidente en Medio Oriente para llegar a la realidad actual y de la gran responsabilidad que tiene.

    Otros comenzaron a narrar teorías de la conspiración absurdas que se imaginaron para venderlas como la verdad absoluta. – El Ocsidente te está manipulando Cerebro.

    Sí, puede ser sesgado que redes como Facebook coloquen la bandera de Francia y no la de Siria u otros países no occidentales (que como comenté, es un error si pretende ser una empresa global que de Internet a los países más pobres), por muchas razones. Facebook es un negocio que da servicios al público a cambio de publicidad de los anunciantes, no una empresa altruista, y naturalmente tenderá a reflejar sus valores occidentales. Usarla no convierte a las personas en ignorantes, aunque posiblemente sería prudente alertar de ese sesgo y entender que esa red social es un negocio «pro-occidental».

    Quienes reclamaron a quienes se solidarizaron, lo hicieron desde la ignorancia. Como si los ciudadanos occidentales estuvieran de acuerdo con lo que sus gobernantes han hecho en Medio Oriente. Generalizaciones, conjeturas, palabras al aire. Esa ha sido la constante.

    Dentro de la basura que hay en las redes sociales, hay información muy buena que puede ayudarte a entender el conflicto de una forma fácil y sencilla. Parece que ni eso sirve.

    Y me da coraje, y escribo esto porque estoy enojado, y decepcionado.

    Porque dentro de nuestra ignorancia hemos sido malagradecidos. Sí, hemos sido malagradecidos con el pueblo francés; muchos les han negado la solidaridad que ellos nos dieron cuando mataron a 43 estudiantes en Guerrero, y lo han hecho por ignorancia (y porque quieren seguir montados en ella). Nos hemos visto mal como pueblo, hemos sacado el cobre. Me da pena.

    Un amigo me comentaba molesto por la decadencia que percibe en la educación en Guadalajara. En la Universidad de Guadalajara, dice, los alumnos sólo se preocupan por la fiesta y hacer relaciones (pero eso pasa en todos lados).

    Y entonces salen de la escuela sin la vocación de adquirir conocimientos. No leen, no estudian, les preocupa sólo la fiesta, el dinero (y no es que quienes se preparan no vayan a fiestas, sólo que no es su única prioridad). Al final terminan siendo personas sin criterio propio que se tragan todo lo que ven. O bien, son aquellos que se creen intelectuales por darle la contra a todo sin construir argumento sólido alguno (esos que peyorativamente denominan chairos).

    Sí, se vale ignorar, nadie tiene conocimientos absolutos; se vale equivocarse en las argumentaciones, no somos perfectos. Lo que me molesta es que la gente opine sin saber nada pretendiendo que saben y cuando nunca se han molestado en saber. Desde ese punto es que la gente te reclama por solidarizarte con los franceses, casi te tachan de antipatriota.

    Cuando discuto con otras personas cultivadas me doy cuenta que ignoro muchas cosas, incluso cuando platico con gente que no tiene tanta cultura; pero eso me gusta, porque les aprendo. Muchas personas no, muchas personas bajo su ignorancia descalifican a los demás, por medio de frases gastadas, predecibles y repetitivas. Basta con entrar a Twitter para ver dichos argumentos repetidos que no entiendo por qué no usaron la función del retweet para no gastar energía en el teclado.

    Entonces me doy cuenta de que no puedo debatir con mucha gente.

    Y eso me frustra. Incluso la cultura en un momento dado te puede hacer sentir aislado e incomprendido (y ojo, estamos hablando de alguien como yo cuyo nivel cultural debería ser considerado promedio, pero no lo soy porque soy un vil tuerto en un mundo de ciegos, cojos y mancos al mismo tiempo).

    Y entonces entiendo por qué estamos como estamos como país, entiendo por qué tenemos a los gobernantes que tenemos.

    Entonces entendemos que más o menos sí tenemos el gobierno que merecemos. Que gente tan ignorante como Peña Nieto, López Obrador, El Bronco, y sin irme más lejos, Carmen Salinas o Cuauhtémoc Blanco, sean de los políticos más relevantes.

    Me duele. Curiosamente los dos artículos pasados tratan sobre eso, la reacción de mucha gente ante los atentados, y yo, con mis limitados recursos, tratando de señalar contradicciones que me parecen muy evidentes. De verdad me desesperé, por lo que todo esto refleja y dice de mi país.

    Esta tragedia (y no lo digo con algún afán cínico o de modo insensible) pudo ser aprovechada para que aprendiéramos más sobre lo que pasa en Medio Oriente, para conocer como es que Occidente prácticamente creó varios países en esa zona, lo cual generó un territorio inestable que ha derivado en lo que conocemos ahora. Pudimos aprender sobre cómo es que un extremista llega a serlo. Sobre como Estados Unidos colaboró indirectamente (sin querer) para armar al Estado Islámico. Pudimos aprender sobre Kurdistán (territorio de los kurdos, clave en esta dinámica geopolítica). Pero no lo hicimos, nos dejamos llevar por lo fácil, por las descalificaciones. Por repetir las mismas frases que todos repiten y que no quiere mucho raciocinio porque si muchos lo dicen, entonces es verdad.

    Y prefiero decirlo, aunque duela, y aunque me critiquen. Estoy muy enojado, pero creo tener los argumentos para estarlo. Enojado porque esta ignorancia se convirtió en una ingratitud no sólo para nuestros hermanos franceses, sino para las mexicanas que fallecieron en Francia, que pagaron los platos rotos, por estar en Francia y porque una de ellas es hija de un empresario.

    Es triste, y es nuestra dura realidad. Que aunque le pese a muchos, debe decirse.

  • Los prejuicios de ser, o pretender ser culto. Sobre todo cuando no lo eres.

    Los prejuicios de ser, o pretender ser culto. Sobre todo cuando no lo eres.

    Dice uno: -No entiendo como hay gente que va y paga miles de pesos para ver pasar en chinga unos carros en una pista.

    Luego dice el otro: -Y yo no entiendo como es que a muchos les gusta ver a once monitos patear una pelota. Y luego gritan gol cuando uno de esos monitos meten una bolita dentro de tres palos. No le veo el sentido. Son puros borregos.

    Los prejuicios de ser, o pretender ser culto. Sobre todo cuando no lo eres.

    En realidad, que no entiendas las aficiones del otro no implica que quienes las disfrutan sean personas ignorantes. Incluso una postura así puede denotar lo contrario, que quien emite ese tipo de juicios, tiende a hacerlo desde la ignorancia.

    Esos juegos de carritos que corren y de monitos que se pasan una bola tienen ciertas reglas y rituales que le otorgan cierto espíritu a dicho juego, afición o deporte. Naturalmente quienes hacen ese tipo de juicios desconocen dichas reglas.

    A mi no me gustan mucho las carreras de automóviles, pero entiendo que por alguna razón muchas personas disfrutan de ella. Y esa razón tal vez pueda justificar el desembolso una cantidad mayor a los 10,000 pesos. No todos somos iguales ni tenemos los mismos gustos.

    Si te parece que sabes mucho y entiendes muy bien, ten por cierto que es mucho más lo que ignoras. Tomás de Kempis

    Puedo ser crítico de algunas expresiones culturales como el reaggetón y algunas formas de expresión en la música banda, porque hacen apología al machismo o al narcotráfico, pero no al mero hecho de ser aficionado a ese tipo de música, sino a la aceptación de los antivalores que promueven (no es algo aplaudible disfrutar letras que hagan apología al narco o que denigren a la mujer). Y si hay estudios serios que afirman que los oyentes del reaggetón tienden a ser menos inteligentes (una tendencia, no una generalidad; es decir, no porque escuches ese tipo de música eres necesariamente un tonto; incluso puedes ser inteligente) tiene que ver más con la aceptación de dichos antivalores y la poca capacidad de crítica ante ellos. Por ende criticar y etiquetar a priori a quienes escuchan a este tipo de música puede ser irresponsable.

    Estos tipos de música también tienen sus normas y sus rituales. Incluso para rastrear el origen de la música banda (música que no tolero), tendríamos que irnos a ese «docto y culto continente» que se encuentra al otro lado del charco.

    Yo hace unos años fui a un concierto de U2 y me formé 8 horas para encontrar un buen lugar (no acampé fue porque trabajaba el día anterior; y por cierto, no me tocó la pizza gratis que Bono mandó llevar a las casas de campaña). U2 no es Rachmaninov, ni son virtuosos en sus instrumentos; es más, no es necesario tener una gran habilidad en la guitarra para aprenderse todas sus canciones (un músico tarda más en dar con el sonido de The Edge que en aprenderse sus piezas); pero la esencia de su música, sus rituales y características le imprimen eso especial que hace que vaya a un concierto y lo disfrute en demasía. Y eso no me convierte en un ignorante.

    Ignorancia

    Conforme adquieres conocimientos, lees más y amplías tu cultura, te vas forjando de un criterio propio; empiezas de alguna forma a volverte más exigente con lo que percibes. Te empiezas a dar cuenta que una pieza de Mozart es mucho más compleja y tiene más matices que una pieza pop. Para disfrutarla necesitas desarrollar ciertas habilidades en tu mente, pero no por eso, la música más simple se debe forzosamente de dejar de disfrutar.

    Pero aquí viene la diferencia entre quienes tienen criterio y entre quienes «pretenden tenerlo» o pretenden imponer su «nueva virtud «para demostrar su supuesta superioridad moral. Hay quienes buscan en su pretensión por ser cultos (que no es lo mismo que ser culto) de desdeñar todo aquello que es simple. Para ellos, un intelectual no puede disfrutar de un partido de futbol, ni mucho menos un director de orquesta puede escuchar música pop o rock ligero, aunque muy posiblemente no conozcan a ninguno, y si conocieran a alguno se podrían llevar una sorpresa.

    Que se tenga la capacidad de saber disfrutar e interpretar lo complejo, no implica que se deba de dejar disfrutar de aquello que es simple.

    Gerardo Esquivel es doctor de economía por Harvard; hace poco publicó un reporte con Oxfam sobre la desigualdad en México, reporte que fue lo suficientemente relevante como para que toda la comentocracia lo tomara como referencia: Economistas, politólogos, periodistas; todos hablaron de su trabajo.

    Hace unos días, Gerardo Esquivel lamentó el desempeño del Cruz Azul (su equipo predilecto) en la Liga MX. ¿Eso lo demerita? Por supuesto que no.

    Muchas personas no gustan del futbol, y es válido. A otros les gusta y también lo es. Hay quienes por medio de ese deporte demuestran su ignorancia (barristas violentos, o quienes llevan su afición hasta un grado de enajenación), pero su ignorancia no está dada por la afición a ese deporte.

    De igual forma conozco gente muy inteligente que escucha a Luis Miguel, o que fue a ver a Kabah + OV7 para recordar su infancia. Y esas mismas personas fueron al Teatro Degollado a escuchar a una orquesta sinfónica.

    Las mentes más brillantes necesitan descansar (el cerebro es un músculo), y lo simple les puede traer un momento de placer a su mente sin forzarla ni hacerla trabajar demasiado. Para un matemático destacado, ver una comedia ligera en el cine puede ser algo reconfortante.

    Quien de verdad es culto, quien de verdad busca adquirir conocimientos para crecer como persona y no para imponerse frente a los demás, tiene la capacidad de disfrutar las cosas simples. Quien busca satisfacer su ego, las rechaza para reforzar la idea de que es culto, aunque si se ponen a pensar bien, esto último es un contrasentido.

    SFGS

    Y volviendo al principio, hay quienes al tratar de presumir su supuesta cultura criticando las aficiones de los demás con argumentos como los carritos que corren o los monitos que patean bolas. De ignorantes es criticar algo que no conoces.

    La cultura es algo que se debe de poner al servicio de la sociedad, no al servicio de uno mismo. Los cultos hacen lo primero, los ignorantes que pretenden ser cultos hacen lo segundo.

    Y no es necesario ser culto para saberlo. Yo no me puedo considerar uno, me queda un largo camino por recorrer. Tal vez tú tampoco lo seas, pero posiblemente estés menos lejos que aquellos que pretenden restregarte su cultura en tu cara.

    P.D. No es lo mismo ser culto que inteligente. El culto posee una gran cantidad de conocimientos asimilados, la inteligencia tiene que ver con la capacidad del cerebro de realizar ciertos procesos y tiene varias vertientes, como la inteligencia racional, emocional, espacial, musical y un sinfín más.

  • 10 puntos para saber si eres un ignorante

    10 puntos para saber si eres un ignorante

    La ignorancia es como el mal aliento, muchas veces todos lo notan menos el que padece el mal. Y cuando me refiero a ignorancia, me refiero a una ignorancia generalizada. Es decir, todos somos ignorantes en algo, posiblemente Stephen Hawking sea un ignorante en futbol; pero yo me refiero como ignorante a aquella persona cuyo nivel de cultura es muy pobre y su concepto del mundo es muy elemental.

    10 puntos para saber si eres un ignorante

    Es algo precipitado clasificar a personas en cultas e ignorantes cuando en la vida real hay muchos matices. Yo no soy una persona ignorante pero posiblemente tampoco sea una eminencia cultural y también me falte mucho conocer de diversos temas que ignoro. Pero aquí «me doy el permiso» de hacer la distinción para detectar aquellos patrones comunes en la gente que tiene muy poca cultura.

    1.- Te cuesta trabajo saber quien es ignorante y quien no:

    Cuando dejas de ser ignorante y adquieres cierto nivel de cultura, te das cuenta de dos cosas. Comienzas a darte cuenta de quien es una persona ignorante y te das cuenta también quien es más culto que tú. Lo primero lo detectas porque al tú tener cierta cultura, terminan siendo evidentes las limitaciones de los demás. De lo segundo te das cuenta porque al tener un grado de cultura, ambicionarás tener más, y una persona más culta que tú será interesante por su «tesoro de conocimientos». Si no te puedes dar cuenta de todo esto, es que muy posiblemente adoleces de ignorancia.

    2.- Tus conversaciones son muy elementales y predecibles:

    Puedes ser el alma de la fiesta, puedes tener mucha labia, puedes ser una persona extrovertida y hacer reír a todo el mundo con tus graciosos chistes de Pepito. Pero analiza tus conversaciones, si vas a las fiestas siempre a hablar de las otras fiestas, a hablar sobre otras personas o hablar sobre lo que está en la tele y platicas de lo que «todo el mundo» platica, preocúpate. Posiblemente seas un ignorante.

    3.- Tiendes a percibir a las personas cultas como arrogantes.

    Es cierto que en algunos sectores puede haber cierto esnobismo. Pero una persona culta suele sentirse atraída por los temas de las que hablan otras personas cultas, sobre todo cuando quiere aprender más de los temas de los que se hablan. Una persona inculta e ignorante, al no entender bien de que hablan, se sentirá automáticamente relegada y podrá desarrollar una especie de resentimiento: -Ay no, ya van a empezar a hablar del niche ese-, -ya van a empezar con sus ñoñadas, seguramente no tienen vida social-.

    4.- No lees.

    Esto es elemental, ¿Cómo puedes ser una persona culta si no lees?. Cierto que la cultura no sólo se adquiere en los libros (viajes, conversaciones) pero una persona que busca cultivarse sí o sí adquiere el hábito de leer. Algunos me dirán, -Ah es que en el campo a 1000 kilómetros de la ciudad conocí a x o y persona que a pesar de ser pobre tiene cultura-. Pero ese tipo de personas, a pesar de tener el espíritu de cultivarse, no tiene acceso a los libros y al Internet ni a la educación que tú sí tienes.

    5.- Tienes mala ortografía. 

    «Hiba, haiga, haber eso, ira, iva. Esto de alguna forma se relaciona con el punto anterior. Si no lees, se verá reflejado en tu ortografía. Tal vez algunos tienen mayor facilidad innata para la ortografía que otros, pero al final un lector no comete errores tan evidentes a la hora de escribir. A menos de que seas disléxico, si cometes errores ortográficos constantemente seguramente eres una persona ignorante.

    6.- Te molesta que te corrijan errores ortográficos.

    Las personas más cultas pueden llegar a cometer uno que otro error de ortografía (tampoco es que la gente sea perfecta y los errores son más discretos que los que comete la gente ignorante), en especial aquellos que están en proceso de ser cultas y van en el camino correcto. Al tratar de ser personas cultivadas agradecerán que les señalen los errores que puedan tener. Por el contrario, las personas que tienden más a la ignorancia se molestarán más cuando se les señala sus errores y aquí podríamos regresar al punto 3.

    7.- Te cuesta trabajo asimilar que eres ignorante.

    Esa frase que afirma que mientras más se sabe más se ignora no es del todo falsa. Conforme adquieres más cultura te vas dando cuenta que te hace falta saber muchas cosas y que ignoras muchas otras, lo cual lleva a un círculo virtuoso donde el individuo busca cada vez más cultura para saciar esas lagunas. Las personas ignorantes no se dan cuenta de que lo son, y menos se dan cuenta cuando en la sociedad la ignorancia es algo demasiado común que se convierte en mayoría, y no sólo eso, sino que es promovida.

    8.- Subestimas y denigras a los ignorantes.

    Este punto tal vez pueda chocar un poco, pero es necesario decirlo. Una cosa es que se vea la ignorancia como algo no deseable y otra cosa es que denigres a la gente que consideras ignorante solamente porque tu nivel de cultura es «un poco mayor» que la de ellos (pero no lo suficiente como para que ya no seas ignorante). Una persona culta desearía que todas las personas fueran cultas, una persona ignorante que se asume como culta, en el fondo desearía ser culta al tiempo que desea que los demás sean ignorantes para alimentar su complejo de superioridad. Dicen que lo que te choca te checa.

    9.- Eres intolerante. 

    La intolerancia proviene del desconocimiento, la persona tolerante podrá no estar de acuerdo con una postura o ideología incluso su postura podrá ser determinante, pero tendrá la suficiente cultura para comprender a sus opuestos (aunque no comparta su forma de pensar). Mucha gente que adquiere conocimiento moldeado para ser arrastrado a un dogma ya se considera culta por ello, pero en realidad no tiene la capacidad de analizar los diferentes puntos de vista. El sectarismo religioso, o el que prevalece en algunas corrientes ideológicas (como la izquierda nacionalista en México y su cerrazón) es muestra de ello. El ignorante no es necesariamente intolerante, en muchos casos no lo es; pero el intolerante generalmente sí tiende a ser ignorante.

    10.- No tienes ambición por aprender cosas nuevas.

    Cierro con esto porque es un punto muy básico que resume todo. Una persona que aspira a adquirir cultura tendrá la ambición de buscarla, leerá, se informará, debatirá y discutirá de temas. Una persona ignorante no tendrá la intención de hacer eso. Y se trata de una actitud y no de una predisposición genética. Si bien las personas inteligentes tienden a ser más bien cultas que las que no lo son (existe gente muy inteligente que al mismo tiempo es muy ignorante), la cultura es algo que cualquier ser humano puede adquirir, se trata de tener voluntad propia para hacerlo. El problema es que la cultura no se promueve mucho (por aquello del pensamiento crítico) y mucha gente tiene pocos alicientes para serlo sin entender los grandes beneficios que le podría dar a su persona.

  • La RAE y el amigovio del papichulo

    La RAE y el amigovio del papichulo

    -Si mi hija usara términos como «papichulo» le lavaría la boca con jabón-.

    La RAE y el amigovio del papichulo

    Se supone que vamos evolucionando como especie, pero parece que el lenguaje no va necesariamente en la misma línea evolutiva. Por el contrario, parece que éste se va empobreciendo con el tiempo. Algunos me argumentarán simplicidad, y posiblemente en algunas áreas un lenguaje más simple tiende a ser más efectivo, pero la forma en que los humanos vamos degenerando los idiomas que hablamos hace que tengamos menos recursos para expresarnos y darnos a entender.

    Simplicidad no implica escribir con faltas de ortografía. «Si yo hiba a decir k la RAE apesta» no estoy simplificando, simplemente estoy mostrando mi ignorancia. Si abuso de los «emoticons» en los chats y los uso para suplir el lenguaje en vez de usarlos como complemento, no estoy simplificando, estoy mostrando mi incapacidad para expresarme porque mis recursos lingüísticos son muy pobres.

    Que la RAE admita en su diccionario palabras como amigovio, papichulo, o basurita, términos coloquiales y corrientes usados por ciertos sectores de la población; nos habla de como se está permitiendo que la lengua española se degenere. Se entiende que se incluyan términos como wifi o hackear, que son anglicismos que ya han penetrado demasiado en nuestro idioma. Pero eso no significa que se deba de admitir cualquier palabra corriente, utilizado por un personas con una cultura magra y con desconocimiento de su propio idioma.

    El idioma español es un idioma muy rico (mucho más que el inglés) que nos permite expresarnos de diferentes formas, el problema es que el buen uso del lenguaje se limita ya sólo a algunos círculos mientras que la gran mayoría (sobre todo en el tercer mundo) no sabe dominar bien su propio idioma, y por lo tanto inventa estos términos raros y coloquiales (una forma eufemística de decir corrientes). El problema es que estas organizaciones como la Real Academia Española que se suponen son las que velan por el idioma, deberían de promover su buen uso, en vez de se adapten a la degradación causada por las masas.

    Las nuevas tecnologías deberían de ayudarnos a mejorar nuestro lenguaje, no a empeorarlo. Y en lo personal no creo que sea culpa tanto de las tecnologías sino de las personas que las usan. No sé ustedes, pero a mi me molesta ver que muchas personas escriban palabras como «hiva» o «haber dime» y luego te argumenten que es porque en el chat (Whatsapp, Facebook y similares) tiendes a escribir más rápido.

    Con el uso del idioma es fácil deducir si con quien estás hablando es una persona cultivada o es una persona ignorante. Si una persona «ezcrive hasí» para plantear un argumento, automáticamente perderá legitimidad ante los demás debatientes incluso si dicho argumento es correcto. El problema es que el fomento para que la gente sea más culta es menor que el que hay para que las personas sean más ignorantes (y por lo tanto, más fáciles de manipular).

    Pero la coyuntura le dio al grandilocuente papichulo la inverosímil oportunidad para que su extendido uso en el pópulo coadyuve en su aparición en el supremo diccionario de la RAE.

  • No sólo los maestros, también los medios

    No sólo los maestros, también los medios

    No estoy de acuerdo con la CNTE, ni las formas de manifestarse de esta organización. Estoy de acuerdo en que los maestros sean evaluados y que las plazas no se compren. Pero entender todo el conflicto solamente con el argumento de «los maestros flojos y güevones» es ver el problema muy superficialmente y dejar limpios a otros de los actores responsables del problema educativo de México.

    No sólo los maestros, también los medios

    Los medios oficialistas (Televisa y TV Azteca) parecen tratar de generar un clima donde se legitime el uso de la violencia contra los maestros. Videos de automovilistas enojados, maestros bloqueando. Y estoy de acuerdo en que la gente se enoje con la forma en que los maestros se manifiestan. El problema es que los medios son en parte también responsables de la ignorancia actual de la sociedad. Entonces ¿Con qué autoridad pueden criticar a los maestros con el que comparten el mismo problema?

    No es tan diferente el maestro mal preparado que escriba una frase en el pizarrón con una falta de ortografía que La Rosa de Guadalupe tratando de «educar» a los jóvenes televidentes. Habrá que preguntarse que es más grave, si el bloqueo del aeropuerto de la Ciudad de México, o el bloqueo del avance democrático del país al promocionar indebidamente a un candidato durante varios años para que éste llegue a la silla presidencial para después alinearse completamente con el gobierno en su condición monopólica.

    Se podría decir que algunos de los argumentos de estos medios sobre la reforma educativa o la CNTE pueden ser válidos. Pero ¿Qué tanta autoridad moral le deberíamos dar a un medio que ha fomentado la ignorancia en la población? Fomentar el discurso de la fuerza absoluta en contra de los maestros en su caso, sería algo equivalente a pedir que nacionalizaran a la televisora (lo cual es erróneo en ambos casos). Ciertamente una televisora tiene el objetivo de ofrecer entretenimiento a los televidentes, pero cuando ésta cumple con una función estratégica, de comportarse como vocera del gobierno cuando presume pluralidad, cuando busca deliberadamente mantener a la población en la ignorancia, entonces no sólo no está cumpliendo su función ética como medio, sino que está violentando de alguna forma, el progreso social.

    El bloqueo del Aeropuerto Benito Juárez es reprobable porque impide el libre tránsito a las personas, lo cual significa alguna vulneración de sus derechos. Las consecuencias son que una persona pueda perder su vuelo, lo cual haga que tenga menos días de vacaciones, no pueda llegar a su cita de trabajo, los efectos son tangibles. Pero de igual manera pensemos en un capítulo de La Rosa de Guadalupe donde se deja el mensaje de que ver pornografía no es malo para los jóvenes y que hay que verlo como «parte de su desarrollo sexual». La imagen de un capítulo producido comparada con una imagen de maestros mal vestidos es contrastante. La primera es bastante más agradable que la segunda. Pero las consecuencias en ambos no sólo son malas, sino que a largo plazo, la más atractiva termina siendo la más nociva.

    La CNTE es sólo uno de tantos elementos que se deben reformar para mejorar la educación en México. El problema es que estos medios que acusan, son también aquellos otros que comparten la responsabilidad de la tragedia educativa. Cierto que la CNTE por medio de estas manifestaciones ha querido evitar que se pasen leyes necesarias, aunque tal vez algo cuestionables en algunos de sus puntos, pero necesarias. Pero igualmente las televisoras tienen a diputados que forman parte de la telebancada legislando. Las televisoras también logran bloquear leyes necesarias para el avance de nuestro país. También han usado la violencia como cuando TV Azteca despojó de sus instalaciones al canal 40. ¿Y a ellos quien los juzga? ¿Por qué no les enviaron porros vestidos de anarquistas? ¿Por qué no hubo mano dura? Lo único que hubo fue el -¿Y yo por qué? de Vicente Fox.

    El problema educativo tiene muchas aristas. Creer el discurso de las televisoras es algo así como atacar a un cáncer sin darse cuenta que se está tratando de hacer crecer otro del mismo tamaño o mayor.

  • Mejor ponte a leer Parte 2 (el mexicano como ignorante)

    Mejor ponte a leer Parte 2 (el mexicano como ignorante)

    ¿Ortega y Gasset? ¿Qué no era la famosa dupla del River Plate?

    Mejor ponte a leer Parte 2 (el mexicano como ignorante)

    Creo que esto amerita una segunda entrega. Me gusta ser insistente en la cuestión de la lectura, porque de verdad veo muy difícil que un pueblo profundamente ignorante pueda salir adelante si no se logra hacer un cambio. Son muchos los factores, la educación, las instituciones, la cultura, pero parte también es responsabilidad de las personas que deciden no leer. El título es sugerente, hablar del mexicano como ignorante es confrontativo, y muchos incluso me dirán que es un insulto. Pero el título está basado en estadísticas fundamentadas. En México no se leen más de 2 libros por promedio. En Alemania, el 60% de la población tiene el hábito de la lectura, en Japón el 91%, en Argentina el 17%, en Chile el 18%, ¿Y en México? Sí, 2%. Solo 2 de cada 100 personas tiene el hábito de la lectura y la verdad, se nota.

    Creo que hay que asimilar donde estamos parados, y nuestra realidad es dura. Parece un insulto, pero no es mi afán, más bien la realidad es insultante. Leer en México parece una cuestión de minorías, -¡Los que leen son intelectualoides desadaptados, hipsters, tetos, teólogos persignados, rojillos subversivos! ¿Cuándo van a sacar la fiesta papaloy?-.

    Triste es ver como otros países latinoamericanos nos rebasan por goleada, símbolo de que su cultura se fortalece más que la nuestra. Argentinos, chilenos, brasileños. ¿Qué estamos haciendo mal? Yo creo que muchas cosas. No se trata de leer con el fin de «mejorar nuestras estadísticas», se trata de que tengamos una sociedad más cultivada. No importa que tengamos herramientas a la mano si no hay voluntad. Lugares para comprar libros los hay pero poca gente va a adquirir uno, bibliotecas no hay tantas por la poca demanda, pero varias escuelas y universidades poseen una. Y qué decimos de Internet que es un mar de conocimiento y lo que abundan son personas pidiendo vidas para Candy Crush en Facebook, tomándose fotos con Instagram en el baño.

    ¿Qué nos hace falta para interesarnos un poco más por la sabiduría? ¿Los mexicanos habrán entendido ese ignorance is bliss y por lo tanto no se quieren amargar con tanto conocimiento? No lo creo. Es la falta de cultura y la falta de voluntad. No hemos aprendido a valorar la lectura, han existido iniciativas que emergen desde la izquierda o hasta de afines a la derecha política, pero no se ha hecho lo suficiente.

    No sé si tiene que ver también con los esfuerzos para cultivar este hábito. Muchas personas me comentan que sienten aversión a la lectura porque cuando iban en la secundaria porque les pusieron a leer El Quijote. Yo creo más bien que se deben de introducir a los niños y jóvenes a la lectura con libros no solo de su edad, sino que les pueda gustar. Un libro que me ayudó a meterme en la lectura fue El Diario de Ana Frank. Tenía 15 años solamente y la verdad que el libro me impresionó, así también a varios de mis compañeros.

    Lamentablemente en México el ambiente no incentiva mucho el hábito por la lectura. Doña Tele (Televisa sobre todo) fue nuestra nana. Y digo, entiendo perfectamente que nos hayamos identificado con caricaturas o películas que marcaron nuestra infancia, es algo totalmente sano. Pero Televisa ha generado una especie de cultura nociva sobre la sociedad, como el casi único medio poseedor de toda la verdad. Incluso algunos comerciales ridiculizaban la intención de cultivarse intelectualmente. Además, al tener una sociedad que no lee y ve mucha televisión. No habrán muchas personas que nos inviten a tomar un libro.

    No sé que tan fácil sea salir adelante si no tenemos el hábito de leer. Una sociedad ignorante es una sociedad poco educada, es una sociedad manipulable, y no solo eso, es una sociedad con menos herramientas para ayudar a que su país salga adelante. Algunos me dicen ¡Mira a los argentinos, se creen muy cultos, y tienen un gobierno tan corrupto con los Kirchner! Yo les digo, sin afán de ensalzar a los argentinos que ya de por sí tienen un autoensalzamiento de nacimiento: ¡Si ellos que son relativamente más cultos que nosotros están así ¿Entonces cuanto nos hace falta a nosotros?!

    Tarea, pónganse a leer e incentiven la lectura en sus seres más cercanos.

  • En política las formas importan más que el fondo

    En política las formas importan más que el fondoCuando la gente criticó la pifia de los 3 libros de Enrique Peña Nieto, señalaron algo que ciertamente era preocupante ver en un candidato, porque se asomaba un problema de fondo; pero también es cierto que muchos de los que hicieron esas críticas se burlaron de la «pifia» y ni siquiera se fijaron en dicho transfondo. Se burlaron porque se equivocó. Luego llueven críticas sobre Josefina Vázquez Mota al decir que «fortalecería el lavado de dinero» en lo que a todas luces fue un lapsus. Tal vez con López Obrador eso no ha sucedido porque se ha cuidado demasiado. Lo peor del caso es que esos «lapsus y errores» terminan costando puntos en la intención de voto. Los candidatos se tienen que ir con mucho cuidado porque poner una «c» donde va una «s» podría marcar diferencia en el resultado final.

    Me pregunto, si todas las personas que critican las «pifias» de los candidatos conocen las propuestas. No se si sepan la estrategia para apuntalar el mercado interno de Josefina Vázquez Mota, que Enrique Peña Nieto quiere establecer un sistema de bienestar universal, o que Andrés Manuel López Obrador propone democratizar los medios de comunicación y crear más competencia. Lo curioso es que estas propuestas no parecen importar mucho porque al menos en México, en política las formas importan más que el fondo. Las propuestas quedan en un segundo término cuando se trata de contender por la Presidencia, y lo peor es que al menos desde que tengo edad para votar, las propuestas no son las que han llevado a un candidato a la silla presidencial. En el 2000 la gente votó por Fox porque querían un cambio, en el 2006 votaron por Felipe Calderón por el miedo a la llegada de López Obrador, y si las tendencias no cambian radicalmente, Enrique Peña Nieto llegará por la impecable campaña publicitaria y mediática que tiene detrás de él.

    El hecho de que la gente se preocupe más por las formas que por el fondo, es lo que hace que tengamos un nivel de campaña muy bajo. Los políticos no pueden improvisar so pretexto de tener más posibilidades de errar, entonces los guiones escritos funcionan mejor aunque no digan nada (esto es notorio con Josefina y con Peña Nieto). Cuando a Josefina la dejan ser, se vuelve una mujer más atractiva, pero sus asesores para evitar caer en riesgos le recomiendan usar una oratoria tal (tan acartonada digna de usarse como somnífero) que Josefina deja de ser ella. Esto naturalmente vuelve a la campaña no solamente menos atractiva, sino que limita el flujo de información para que la gente conozca las propuestas. Porque incluso cuando las presentan, se tienen que cuidar en «como lo dicen», porque cualquier confusión podría terminar con la candidatura de un político. La política no es realidad, es percepción.

    En México nos hace mucha falta madurez política. La gran mayoría de la sociedad (y no solo la gente pobre, sino mucha con altos ingresos) no tiene conocimientos básicos sobre la política, un claro ejemplo es el estudio de Excelsior que hizo un estudio donde llegó a la conclusión que los afiliados al PRI eran los más conservadores, mientras que el PAN y el PRD se encontraban casi en el mismo punto (cosa que no tiene que ver con las ideologías del partido). La gente dice odiar la política, pero no solo lo dicen por la baja calidad que esta tiene, sino que para interesarse en ella es necesario «pensar», y caemos en un círculo vicioso, porque los politicos hacen campaña asumiendo que la gente sabe poco de política, y entonces las formas son las que terminan pesando.

    Muchos me tacharán de antidemocrático o elitista pero creo que se debería implementar una licencia para votar. Aunque si ven en el fondo no tiene nada de estas dos cosas. Por ejemplo, asumimos que todos tenemos derecho a manejar, simplemente para hacerlo tenemos que cumplir con ciertos requisitos; yo no he conocido a nadie que diga que por pedir licencias de conducir se esté atacando a la democracia. Tampoco es elitista, la gente más ignorante no siempre es la más pobre, y al igual que para tramitar la licencia de conducir se podría tomar un curso de política básica, para después aprobar un exámen (estos serían creados por un organismo autónomo sin tendencia política alguna). Dirán que la gente pobre no puede ir a esos cursos, pero si pueden ir por su credencial de votar, podrían tomar en un fin de semana un curso de 6 horas por ejemplo. Así al menos se reduciría el índice de gente que vota de manera irresponsable.

    Mientras la ciudadanía no madure políticamente, seguiremos teniendo este tipo de políticos y este tipo de campañas. Si las campañas telenoveleras o las guerras sucias (o amorosas) son más redituables que usar como eje de campaña las propuestas, es que estamos en un problema, y eso explica por qué nuestra democracia no ha terminado de cuajar.