Etiqueta: hitler

  • El Mein Kampf de Hitler

    El Mein Kampf de Hitler

    A este libro, el controvertido Mein Kampf de Hitler por su trascendencia histórica, no le pongo calificación alguna, porque no se trata de publicar o no un buen libro, sino que más bien se trata de libro del mayor genocida del siglo XX.

    El Mein Kampf de Hitler

    El libro es interesante, recomendable. Pero es importante tener un criterio formado para leerlo. Hitler es contestatario y tergiversa verdades o verdades a medias para justificar todo lo que hizo (recordemos que el libro fue escrito antes de su ascenso al poder), y una persona sin criterio ni noción alguna podría quedar encantado o hasta enamorado del ideario de Hitler.

    En este libro uno entiende que los dictadores más sanguinarios no surgen de la nada, sino que es necesario un caldo de cultivo (la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial, el Tratado de Versalles, la crisis económica mundial de 1929) para que un dictador pueda llegar al poder. Hitler logró encontrar en la retórica del amor y el orgullo por la nación que los demás tenían abandonado (los socialdemócratas, los marxistas, y los burgueses) un pretexto para afianzarse.

    Hitler parte de algunas premisas que a mi consideración son ciertas (no todas). Si uno revisa la historia, verá que algunas razas llegan a mostrar cierta superioridad sobre otras. Una Europa caucásica ha dominado históricamente al África negra. El problema viene con una notoria falta de humanidad derivada seguramente de algún trastorno o algún grave problema, para poder justificar uno de los más grandes genocidios. Lo mismo sucede con la premisa de la supervivencia del más fuerte, acomodando y malinterpretando las teorías darwinianas a su manera, como si el ser humano no tuviera sentimiento alguno.

    Algo que se le debe agradecer en su texto es su «honestidad». Hitler no conoce eufemismos y declara a su movimiento como racista y afirma que su movimiento debe de ser intolerante para prosperar. ¡Cuantos políticos no ocultan rasgos indeseables bajo las falsas etiquetas de la democracia, la tolerancia y la igualdad!.

    Es interesante conocer la autobiografía de este personaje en sus primeras páginas, ver como el deseo de su padre para que fuera funcionario público, la muerte de su madre, la frustración recibida cuando dijeron que no tenía el suficiente talento para ser pintor, aquellos que influyeron en él, el nacimiento del odio al judaísmo y demás, fueron forjando a un hombre sumamente inteligente, pero provisto de los suficientes desequilibrios para hacer de una sana preocupación, una dictadura genocida.

    Los dos grandes enemigos de Hitler fueron el comunismo y el judaísmo. Despreció profundamente a la democracia y al parlamentismo al asociar la tolerancia y el pacifismo con la debilidad humana. En su tergiversación del súperhombre de Nietszche, optó por una tercera vía al comunismo y al capitalismo, sistemas que según Hitler, están controlados por los judíos, y que en algún momento el primero serviría para llegar al segundo. La intolerancia, la supremacía racial, el nacionalismo extremo y el racismo, fueron los pilares de su credo- Culpó a los marxistas, a los burgueses, al sistema parlamentario, sobre todo a los judíos, de la cruda realidad alemana en la que le tocó vivir.

    Es interesante también leer su análisis de la geopolítica en aras de hacer de Alemania, un estado supremo ario, el suficiente «espacio vital» para poder satisfacer a toda una población. También sus contradicciones como el hecho de hablar del hombre ario que se redime, independiente, libertario, pero al cual también hay que «adoctrinar, dogmatizar y masificar» con el fin de que su propósito funcione.

    No profundizo porque ello significa no permitir al lector que descubra a Hitler en su obra. Hay que saber leerlo, independientemente de que las letras vengan de un dictador genocida, hay cosas que quedan, cosas que sabiendo leerlas entre líneas, se le puede aprender.

    No, no tienes que ir con algún neonazi para que te den ilegalmente un ejemplar. San Google te facilita la tarea.

  • ¿La gente es buena por naturaleza?

    Hace un rato veía un artículo sobre AMLO donde este decía que en México se debía de crear una nueva moral, y daba por hecho que la gente era buena. Según Guillermo Sheridan, el autor de esta columna, comparaba a López Obrador con Rousseau (el famoso autor del contrato social)  y su romanticismo social y con Tolstoi, sugiriendo que AMLO está influenciado por este último personaje en su invitación a cambiar ese egoísmo donde todo mundo pelea por el dinero por una moral donde todo el mundo fuera bueno y feliz. Según el ex-candidato, solo basta que la gente sea buena para que esa nueva moral que el propone se logre. Pero aquí viene la pregunta. ¿De verdad la gente es buena por naturaleza?.

    Para hacernos esta pregunta debemos comparar al ser humano con los animales (como me encanta hacer siempre estas comparaciones). Es cierto que el ser humano es diferente de las demás especies porque tiene la capacidad de raciocinio e inteligencia, pero no deja de ser a fin de cuenta un mamífero que busca satisfacer sus necesidades tanto primarias como secundarias. Entonces aquí lanzo la pregunta ¿el animal es bueno por naturaleza?. No podemos determinar si es bueno o malo, solo sabemos que los animales buscan satisfacer sus necesidades, habrán algunos que a nuestros ojos sean más nobles y otros que sean más agresivos, pero el instinto es el que determina el comportamiento del animal. Ellos no hacen una diferenciación entre lo que es bueno y lo que es malo, no lo saben. Y si no nosotros se los hemos enseñado (mascotas como los perros) no es porque hayan aprendido a hacer esa diferenciación, sino porque hemos moldeado su instinto porque hemos condicionado su conducta por medio de reforzamientos positivos y negativos (premio o castigo).

    Con el humano la situación es parecida, me atrevo a aseverar que el humano no es bueno ni malo por naturaleza, basta ver la conducta de un bebé ante su entorno para comprobarlo. Más bien los conceptos de bondad y maldad lo hemos creado nosotros como si fuera una especie de contrato para que podamos satisfacer las necesidades respetando el derecho ajeno, así como nosotros exigimos que respeten el nuestro. Nuestra capacidad de raciocinio nos ha posibilitado construír un orden moral basado en la dicotomía de lo que está bien y lo que está mal. Se dice que un acto es bueno cuando es benéfico para uno y para los demás, se dice que es malo cuando es perjudicial para lo demás o también para uno mismo.

    Sabemos que los conceptos de bondad y maldad no son inherentes al ser humano, puesto que son aprendidos. A un menor se le enseña lo que está bien y lo que está mal, no lo aprende por sí solo. Se moldea la conducta del infante para que haga aprenda a ser el bien y respetar a sus semejantes. Igual como sucede con el condicionamiento conductual con los animales, nada más que diferencia de ellos, el ser humano si tiene la capacidad de asimilar que es «lo bueno» y que es «lo malo» y termina actuado de una forma, no solo porque ha recibido un reforzamiento positivo y negativo, sino porque ha asimilado y ha comprendido lo que está bien y lo que está mal.

    El ser humano aprende una escala de valores morales y éticos que son enseñados por la familia, por la religión o por el entorno social. Y se espera que su conducta esté basada en esa escala de valores morales. Hasta aquí podríamos suponer una cosa, que si bien el ser humano no es bueno o malo por naturaleza, tenemos la capacidad de hacer que el ser humano sea bueno. Pero aquí creo que valdría la pena detenernos y pensar si esto siempre es posible. Lamentablemente la historia nos dice que no.

    Muchos tienen diferencias entre sí para determinar que es lo bueno y que es lo malo. Para unos ser millonario es algo bueno porque habla del esfuerzo, es una virtud; para otros es algo malo porque es injusto que el posea muchos bienes mientras otros se mueren de hambre. Para unos, el matrimonio homosexual es bueno porque respeta las libertades del hombre, para otros es malo porque contradice la naturaleza humana. Es decir, cada ideología profesa su versión de lo que es la bondad y la maldad, y no solo eso, sino que a traves del tiempo las ideologías pueden mutar (un claro ejemplo lo vemos en la Iglesia que antes veía con buenos ojos las prácticas inquisitorias y ahora las condenaría). Entonces nos damos cuenta de que hay una discrepancia entre lo que es bueno y lo que es malo.

    Ya no podemos determinar si el hombre es bueno o malo porque entre los seres humanos, habrán diferencias entre esos conceptos. –Lo que es bueno para mí será malo para tí. Pero no solo eso.  ¿Que pasa cuando los valores morales limitan la satisfacción de las necesidades de los seres humanos?. Recordemos, la satisfacción de las necesidades es inherente al humano porque de estos depende su supervivencia y su razón por la que vive, pero los valores morales no son inherentes porque son aprendidos. Cuando sucede esto se corre el riesgo de que el ser humano sacrifique o haga a un lado los valores morales en aras de la satisfacción de las necesidades, o bien interprete erroneamente los valores morales para adaptarlo a sus necesidades (un ejemplo de esto, fué cuando Hitler malinterpretó la teoría evolutiva de Darwin para justificar el holocausto).

    En este caso, el humano puede mutar o tergiversar su escala de valores morales, para pensar que lo que está haciendo está bien. O bien, se puede dar el lujo de inventarse una escala de valores para justificar lo que a los ojos de otros está mal: -Yo exploto a mis empleados porque mi posición me lo permite y porque gracias a mi esfuerzo he logrado llegar más arriba que ellos, -no importa, al cabo negocios son negocios, -tengo derecho de robarle al rico porque yo soy pobre y el tiene de más con que comer.

    La gente será buena para las demás personas cuando su modus vivendi se adapte a la escala de valores de bondad de las demás personas y viceversa, la gente será mala para las demás personas cuando su modus vivendi sea opuesta a la escala de valores de bondad de las demás personas. La bondad de una persona puede pasar como eso, como bondad para una persona humanista, pero puede ser percibida como debilidad (un acto malo) para una persona nihilista. Existen valores morales que suelen ser casi universales, como el respeto a la vida por ejemplo, pero hay otros valores que son más ambiguos porque depende de la interpretación que le dé cada corriente de pensamiento (por un ejemplo el aborto, o la práctica de relaciones sexuales extramatrimoniales).

    Aquí es donde yo veo la utilidad de las religiones (y lo digo a pesar de que yo no soy muy religioso) porque le da al ser humano una base sólida de valores morales, porque al ser absolutos son más difíciles de tergiversar o corromper (aunque muchos a fin de cuentas terminan lográndolo). Por esa razón a pesar de no ser muy religioso he mostrado tolerancia hacia las religiones (no todas claro, ni las que llegan a ser extremistas) porque además de satisfacer las necesidades trascendentales del hombre, le proporciona una escala de valores morales a seguir (aunque yo no esté al 100% de acuerdo con ellas).

    En resumen yo no creo que el hombre sea ni bueno ni malo, sino todo lo contrario.

  • Facebook en 1939

    Quizá algunos de ustedes ya lo habrán visto si tienen cuenta en Facebook, pero la verdad vale la pena publicarlo. Se trata de una parodia de como sería Facebook en la Segunda Guerra Mundial. El que hizo esto la verdad hay que darle un aplauso por su creatividad (y más tomando en cuenta que relacionó correctamente los eventos con las fechas), y creo que para los fans de Facebook tienen una forma de aprender aunque sea algo sobre la Segunda Guerra Mundial.

  • De los que adoran a Hitler y del pueblo judío

    Por ahí dicen que los que ganan las guerras escriben la historia. Esta frase no está muy alejada de la realidad y por lo tanto sabemos que la historia está plagada de errores. Pero hay algunos que toman esta afirmación tan en serio para crear teorías de la conspiración donde afirman que los campos de concentración no existieron. Y es cierto que las potencias aliadas pudieron haber inflado los números y los hechos de lo que pasó en el asunto judío, pero creo que negar el holocausto se me hace una muestra de irresponsabilidad e ignorancia histórica.

    Es cierto que a Hitler se le pueden admirar algunas cosas como sus dotes de estratega, su inteligencia, su habilidad. Pero el terreno humano opaca totalmente aquellas virtudes que poseía el dictador, y cuyos defectos lo llevaron a la derrota. Hitler fué un dictador, que al igual que Mao, o Stalin, provocó daños a la humanidad, y eso es algo que no se puede ni se debe de negar, porque borrarlo del inconsciente colectivo podría provocar su repetición: «el que no conoce la historia está condenado a repetirla».

    Yo he conocido dos personas que se declaran abiertamente admiradores de Hitler. Uno de los que conocí estudiaba en la Universidad Autónoma de Guadalajara, que durante algún tiempo albergó (y todavía lo hace, pero con menos fuerza) un grupo secreto afín al nacionalsocialismo (nazi) llamado TECOS, nombre que no fué adoptado por el buho que tiene como mascota a la UAG, sino que está compuesto por siglas con algún significado relacionado con este movimiento. De hecho también un conocido (que no simpatiza con el movimiento nazi) que estudió en la UAG me dijo que le habían recomendado que en el examen propedéutico para entrar a la universidad pusiera que Hitler era su heroe porque era un gran punto a favor para ser considerado. Entró.

    Por lo que me contaba la primera persona sobre su participación en la universidad, y por lo que cuenta gente que estudió en la época de gloria de los TECOS, sé que esta persona aprendió a sentir una profunda simpatía por los nazis. En su biblioteca tiene el famoso Mein Kampf, y otros libros publicados los años 40’s y 50’s, que hablan de la conspiración judía y del movimiento nazi.

    La otra persona, no cuenta con un historial tan «atractivo», pero si es de notar que critica constantemente a los judíos, sabe que políticos o figuras públicas son masones y arremete contra ellos, además de que cuenta con libros que exhaltan el movimiento nazi. Una octrina, la cual, paradójicamente, hubiera eliminado de la faz de la tierra a estas dos personas porque no cuentan con los requisitos para formar la nueva raza que hubiera querido Hitler. Son blancos, pero no son arios, no son disciplinados ni trabajadores, «son bien mexicanotes».

    Estas dos personas, no se caracterizan por tener precisamente un estado emocional estable. Aunque los dos son de muy diferente edad, tienen rasgos personales parecidos. Los dos tienen una aversión fanática al comunismo y los movimientos de izquierda, sea radical o sea moderada. También tienden a ser muy religiosos (aunque sea de dientes pa’fuera).

    Los judíos siempre han sido un pueblo perseguido a través de la historia. Fueron despojados de su tierra, para después recuperarla por medio de la ONU. Esta realidad que vivieron a través de los años, hizo que por medio de instinto de supervivencia, buscaran una fuerte cohesión basada en la cooperación y lo mas importante, la religión. Es por eso que los judíos suelen ser celosos de sus tradiciones (en diferentes grados) y suelen colaborar mutuamente. Además han tenido que destacar para poder sobrevivir: Eso es lo que ha hecho que los judíos sean muy trabajadores y destaquen en diferentes ramas, a tal grado que (quitando todo ese cuento conspiratorio del nuevo orden mundial) tienen una amplia influencia en el mundo y ejercen presión en el quehacer político mundial. De hecho el comunismo y el capitalismo actual, se debe en gran medida a los judíos: Personajes como Marx, Trotsky, Rotschild, Alan Greenspan han influído en la economía mundial. También en otras ramas podemos encontrar judíos importantes como los científicos Albert Einstein, Carl Sagan, Niels Bohr, el pintor Marc Chagall, el director de cine Woody Allen, o escritores como Noam Chomsky.

    Los judíos, no están exentos de manchas de sangre en su historia. Como cualquier comunidad humana, también han cometido graves errores perjudiciales a la humanidad (como las noticias recientes en el conflicto con Palestina), y algunos no se han destacado precisamente por sus aportaciones a la humanidad, como Henry Kissinger, el cual ha sido muy criticado por el también judío Noam Chomsky. Pero creo que la persecusión que han sufrido, sobre todo por parte de los nazis, ha sido por la amenaza que representa un pueblo, que por su situación, ha tenido que aprender a destacar sobre los demás. En Alemania ellos tenían los mejores puestos y destacaban, y en eso Hitler fué donde vió un peligro, porque ¡eran mas chingones que los arios!.

    Los nazis eran ordenados, disciplinados, pero no eran talentosos. No aportaron mucho culturalmente, no hay músicos nazis conocidos, la arquitectura nazi era «muy sosa», no había escritores nazis (aunque si los había admiradores como Heiddeger), su intelectualidad se reducía a la «búsqueda de la supremacía de la raza aria». Su ideología estaba basada en prejuicios, mas que en conceptos filosóficos. Es por eso que necesitaban acabar con los judíos que las llevaban de ganar en esas áreas.Y era tal la influencia judía en el mundo, que los nazis buscaban erradicarlos, porque vislumbraban (así como los seguidores nazis) una conspiración mundial. Se sabe, como ya mencioné, que los judíos influyeron en el socialismo y capitalismo actual, en las logias masónicas, en la ciencia, en el mundo empresarial y en muchas otras áreas.

    Los nazis no dejaron legado positivo alguno en la humanidad, pero el negativo ahí sigue: Neo-nazis, Skinheads, organizaciones ultraderechistas y nacionalistas. La espiritualidad nazi es destructiva. Es el orden y la disciplina que desemboca en la destrucción. No hay espacio alguno para la tolerancia con otras ideologías: Los comunistas, los liberales, los judíos, los anarquistas, todos deben morir. No hay algún indicio de retroalimentación. El nazismo se pudre dentro de su ideología, porque no existe.

    Mientras tanto, en México algunos todavía están tercos en repetir el Sieg Heil