Etiqueta: hipocresía

  • Make nuestra pinche hipocresía great again

    Make nuestra pinche hipocresía great again

    Make nuestra pinche hipocresía great again

    Lo voy a decir claro, si un Donald Trump mexicano surgiera dentro de nuestro territorio -esto es, una figura igual que el magnate estadounidense, pero adaptado o tropicalizado al contexto y la realidad mexicana- sería muy popular entre un considerable sector de la población, y hasta podría ganar. 

    Ahora ya entró la moda de subestimar a los estadounidenses, y sobre todo, de ser implacables con quienes votaron por Trump, aquellos de los apalaches, del rust belt, de las zonas más deprimidas de nuestra nación vecina. A veces las críticas se llevan a cabo con cierto tufo de superioridad moral: –mira que la «clase media ilustrada» mexicana está mucho más avanzada que esos white trash-. E incluso muy dentro de nosotros nos congratulamos de su condición porque haciendo la comparación ya nos sentimos tan mal. 

    La realidad es que incluso nuestras clases urbanas ilustradas, a diferencia de las estadounidenses, siguen siendo en gran medida apáticas, o bien, se limitan al activismo comodino. Si bien es cierto que la participación ciudadana en México ha aumentado en los últimos años, sigue siendo mayoría la que sigue sin involucrarse y no muestra responsabilidad alguna para con su comunidad. 

    Estados Unidos presenta una curiosa dicotomía, una aparente contradicción que es parte de su cultura y sus raíces y que de alguna manera siempre ha coexistido. Por un lado está el multiculturalismo, el país de migrantes. Por otro lado está el nativismo y el racismo. Uno vive dentro de las ciudades, otro dentro de las áreas rurales y suburbanas. Las segundas fueron olvidadas por el sistema, y desde un contexto decadente, de exclusión, de tejidos sociales rotos, votaron por un demagogo que les dio voz. 

    Los estadounidenses no niegan esa contradicción ni se la guardan. Por el contrario, la gritan. Las élites intelectuales y el multiculturalismo presumen su condición y sus ideales, los nativistas también. 

    Los mexicanos, por nuestra parte, no nos caracterizamos por ser directos. No sólo porque a veces llegamos a pecar de ser demasiado humildes como para poder terminar de presumir todas nuestras virtudes, sino que nos gusta esconder muchos de nuestros defectos y a hacer como que no existen. Esto ocurre mucho con el tema del racismo, muy presente en nuestro país. 

    La realidad es que si reconocemos nuestra condición tal y como es, podemos llegar a la conclusión de que nuestra situación es igual o posiblemente peor a la de los Estados Unidos. Posiblemente nosotros no tengamos red necks o nativistas que salen al pórtico de sus casas a decir que matarán al primer migrante que encuentren dado que no recibimos las olas de migrantes que los estadounidenses reciben. Pero la realidad es que nosotros también discriminamos a los migrantes.

    Eso sin importar la incongruencia que eso representa cuando criticamos el racismo y la xenofobia de Donald Trump.

    La Encuesta Nacional de Migración de UNAM realizó las siguientes preguntas: ¿estás de acuerdo en que se deporten a los migrantes centroamericanos? O ¿estarías de acuerdo en que se construya un muro en la frontera sur? Las respuestas fueron las siguientes:

    • La mitad está totalmente o parcialmente de acuerdo en que se construya un muro en el sur.
    • El 40% está total o parcialmente de acuerdo en que se deporten a los migrantes.
    • El 30% está de acuerdo en que los extranjeros paguen más impuestos que nuestros connacionales.

    Un Trump o una Marine Le Pen mexicana estarían frotándose las manos.

    Eso sí, cuando se habla de los migrantes mexicanos en Estados Unidos el consenso es unánime: no debe haber muro, no deben haber deportaciones.

    ¿Qué ésto no sólo es contradictorio, sino producto de un nacionalismo trasnochado y convenenciero, como ese que tanto le reclamamos a Trump?

    Peor aún, los mexicanos también somos selectivos con los extranjeros, y el criterio para hacerlo es muy parecido al del gobierno de Donald Trump, En esa misma encuesta, los mexicanos muestran más confianza ante estadounidenses, canadienses y españoles, en tanto estigmatizan más a los centroamericanos. Por más blancos y más limpios, son más bienvenidos.

    Incluso somos más tolerantes con los sirios porque no son sucios y porque gracias a los medios están de moda. Aplaudo que el esfuerzo de muchos haya dado la oportunidad a Samah, una siria que huía de la guerra, para que continuara con sus estudios y su proyecto de vida. Pero esa solidaridad no la muestran todos, ni siempre, ni con todos. 

    No debemos tampoco olvidar las manifestaciones de discriminación hacia los migrantes que es pan de cada día. En Guadalajara, muchas personas se opusieron a el establecimiento de una casa de paso para ayudar a los migrantes porque decían, afean sus colonias, son sucios, y traen inseguridad -a pesar de que han demostrado lo contrario-. De igual forma, en esta misma ciudad, algunos colonos han desplegado mantas donde invitan a los migrantes a retirarse de sus colonias. 

    Si queremos que otras naciones respeten a la nuestra debemos actuar con congruencia respetando no sólo a aquellos de otras nacionalidades sino a nosotros mismos. Lo primero que deberíamos hacer es aceptar nuestros defectos culturales en vez de verlos reflejados como un «lo que te choca te checa» en los defectos del vecino. 

    Duele, pero es la verdad. Y si queremos avanzar deberíamos primero ser conscientes de nuestra realidad. No, no somos tan incluyentes con los migrantes como pensamos y presumimos. Dejemos de pensar que lo somos porque a los extranjeros -predominantemente blancos- se les atiende con una cálida cortesía.

    Y vaya que sólo he hablado de los migrantes, porque hasta con nosotros mismos discriminamos. 

  • Quienes son demócratas de «a de veras» y quienes cuando les conviene

    Quienes son demócratas de «a de veras» y quienes cuando les conviene

    Es fácil hablar, es muy fácil usar cierta retórica para dar una imagen ante la sociedad de democracia, tolerancia y demás palabrería que son parte del supuesto progreso. Es todavía más fácil cuando las circunstancias externas te permiten utilizar dichos términos, sobre todo cuando los principios democráticos están del lado de la postura o de tus intereses propios.

    Quienes son demócratas de "a de veras" y a quienes cuando les conviene

    Desde antes del 2000 y hasta hace poco (quién sabe por qué) se empleó mucho el término «transición democrática» para hablar de los avances democráticos que se estaban llevando a cabo en en nuestro país. Aún en la actualidad hay agentes políticos y ciudadanos que van en el sentido de seguir con esta transición y acercar al país a una democracia cada vez más sólida, pero las tentaciones autoritarias son muy notables, y de los muchos que hablaban de «transición democrática» ahora sólo algunos hablan de este riesgo.

    Me refiero a las leyes secundarias propuestas por el Presidente relativas a la Reforma de Telecomunicaciones donde busca censurar el Internet con el pretexto de la seguridad. No son muchos los que hablan de este problema, en algunos medios alternativos como animalpolitico.com o sinembargo.mx sí han abordado el caso. También la periodista Carmen Aristegui lo ha hecho. Curiosamente (y lo digo porque muchos tratan de asociar todas las críticas hacia el gobierno con la izquierda) quien sacó este tema a la luz, fue el panista Javier Corral, al cual le llovieron críticas por aquellos que están contentos con la regresión o con los intereses de Televisa, diciendo que trabaja para Carlos Slim (aunque el historial del panista refleja lo contrario). Algunos otros a quien he visto alertar sobre esta situación es a Jesús Silva Herzog, Sergio Aguayo, Denisse Dresser, Jenaro Villamil entre algunos otros.  Algunas voces como la de Enrique Krauze han tocado el tema tal vez de una forma más discreta usando sus redes sociales.

    Otras personas, que pregonan la democracia, simplemente han callado. El principal caso es el de Sergio Sarmiento, libertario (es decir, apoya el libre mercado y las libertades sociales). El día de hoy toca el tema del autoritarismo y la censura debido a que Graco Ramírez, el gobernador de Morelos, canceló el concierto de Komander por razones «de seguridad». Pero Sergio Sarmiento jamás ha hablado del tema de las leyes secundarias ni hecho crítica alguna.

    Esta doble cara no exenta a ninguna posición política. Mientras el panista Javier Corral legisla para que esto no suceda, otro panista, Javier Lozano, Senador y Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones defiende esta ley y descalifica de una manera burlona a los críticos o escépticos. Algunos personajes que han estado muy «preocupados» por el gobierno dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela y la represión a los manifestantes, callan ante esta reforma y piden que se regulen las manifestaciones en México. Pero esto depende de la postura política y el ambiente. En San Luis Potosí un panista puede pedir su regulación y en Quintana Roo, al mismo tiempo, un panista defiende el derecho a manifestarse, porque la propuesta de regulación por parte del PRI, argumenta, es represiva.

    Y hablando de las mismas incongruencias vamos con los manifestantes y el tema de Venezuela, para ahora enfocarme a la izquierda mexicana. Muchos de los personajes que hablan de la «represión de Peña Nieto» y presumen como tatuaje la bandera de la izquierda, o apoyan a López Obrador, callan ante lo que sucede en Venezuela y no expresan solidaridad alguna, sobre todo los más radicales, quienes incluso se muestran del lado de Maduro contra «el imperialismo», justificando la represión hacia quienes se oponen (muertes incluidas).

    Igualmente, si gobernara López Obrador y al igual que lo vemos con Peña Nieto, buscara pasar leyes con fines de regresión, habría que ver, quienes de los que ahora gritan, terminarían callando y defenderían.

    Es más fácil defender los «principios democráticos» cuando estos satisfacen a uno y a sus intereses. Pero entonces el planteamiento se vuelve una falacia porque en realidad no se defendería principio democrático alguno, sino sólo los conductos para que «mis intereses y mi forma de pensar» puedan ser satisfechos.

    Para ser tolerante y aceptar el derecho de la libre expresión, sobre todo cuando se trata de posturas diferentes a la nuestra, falta madurez, tanto individual y colectiva. No basta con pronunciar la palabra «democracia» y defender el término, porque entonces nos habremos dado cuenta que de mil demócratas, ya sólo nos quedaron cien.

     

  • No eres buena persona porque…

    No eres buena persona porque…

    No eres buena persona porque...

    … digas que eres de izquierda y que te preocupen los pobres.

    … te preocupen los animales y las plantas, porque subas la foto de un perro a tus redes.

    … vayas a misa todos los domingos y te encomiendes a un santo.

    … harás un donativo (deducible de impuestos claro) a una casa de beneficiencia.

    … le abras la puerta del coche a tu novia.

    … critiques a EPN en Twitter.

    … critiques a todos los según tu imperfecto criterio, son malas personas.

    … digas que el gobierno es corrupto, que todos los políticos son corruptos, que todos los líderes sindicales son corruptos, que todos los empresarios son corruptos.

    … tengas una banderita de México en tu automóvil.

    … te opones al brainwashing continuo de Televisa.

    … subiste una foto de una persona perteneciente a una comunidad marginada «al feis» y le diste «like».

    … publicaste el artículo donde un chef comprueba que la comida de McDonalds es una basura.

    … compras café orgánico para que los campesinos no sean «tan explotados».

    … dices cómo es que México debe de ser más competitivo.

    … diste al Teletón después de ver las persistentes catarsis televisadas de Lucerito.

    … presumas en Facebook que haces todo lo anterior para que la gente te halague (con «likes») y te autoengañes diciendo que eres una buena persona.

    Hay mucha gente que al hacer «o parecer hacer» alguna cosa buena en su vida, ya es buena persona, mientras en todos los demás ámbitos de su vida es un hijo de puta. Está de moda «parecer» buena persona y estar presumiendo en las redes de una supuesta conciencia social que en realidad no existe, porque muchos de sus actos los hacen para ganar más aceptación. Así de simple.

    ¿Te quedó el saco?

  • Es doble moral cuando…

    Es doble moral cuando…

    Es doble moral cuando...1.- Esta existe cuando te conviene, y cuando no deja de existir.

    2.- Exiges que los políticos sean completamente rectos e incorruptibles cuando tu como persona no puedes hacer lo mismo con tu propia vida.

    3.- Agarras un iPhone5 de 64Mb con el plan más caro para mentar madres sobre el «capitalismo salvaje».

    4.- Afirmas que la homosexualidad es una aberración al mismo tiempo que eres más condescendiente con el narcotráfico e incluso les haces una película.

    5.- Abrazas a los árboles y quieres mucho a los animales, pero a los seres humanos los rechazas y los discriminas.

    6.- Te quejas del sistema político mexicano pero evades impuestos.

    7.- Afirmas que las personas de escasos recursos, de otras clases y/u otra raza valen igual, pero afirmas que no te llevas con ellos porque pues se mueven en «ambientes diferentes».

    8.- Predicas la palabra de Dios y hablas del respeto a los valores morales y familiares, pero tu casa o tu computadora están llenas de pornografía hardcore (yo conozco casos de esos).

    9.- Te burlas de cierto político que no supo mencionar tres libros, pero tu en realidad no has agarrado ninguno (TvNotas no cuenta como libro, tampoco Condorito).

    10.- Criticas a los franceses porque reciben con los brazos abiertos a Florence Cassez, pero eso sí, si liberan a un mexicano de Estados Unidos y las dos televisoras lo tratan como rey y hasta le dan un papel en una novela, entonces te sientes orgulloso.

    11.- Te quejas de la ignorancia de país y corres a sintonizar a Laura Bozzo.

    12.- Te crees un activista porque les das «like» a las causas sociales y reenvías las peticiones en sitios como Avaaz o change.org, pero nunca has participado en una A.C. y ya menos digamos una manifestación.

    13.- Criticas a los supersticiosos pero te saltas este punto porque da mala suerte.

    14.- Te quejas de la desigualdad, tienes mucho dinero y nunca donas o apoyas alguna iniciativa para ayudar a los sectores vulnerables.

    15.- Te crees inteligente, y a la vez hablas pestes de este blog.

    ¡Si, yo soy bien doblemoralimo! Y a mucha honra la neta.

    Por cierto, este no es un test tipo revista Eres donde sumas los puntitos y te das cuenta si eres «muy doble moral» «algo doble moral» o «totalmente honesto». Esto es nada más para ver en cuales puntos (seguro que muchos) te queda el saco. Por cierto, voy a mi concierto de Justin Bieber, ¡Caray, ni Arjona escribe tan padre y eso ya es mucho decir!.

  • Hipócrita

    hipocrita1.- El término hipócrita viene del griego hypokrites, que significa actor, pero si profundizamos más, esta palabra está compuesta del prefijo «hypo» (debajo de), y «Krynein» de donde se desprenden las palabras criticar y crisis), significa «alguien que critica por debajo»

    2.- La hipocresía, a diferencia de la mayoría de los antivalores, no se percibe al primer instante, porque paradójicamente el hipócrita trata de evitar que los demás lo reconozcan como tal. Se necesita una buena percepción para reconocer a una persona hipócrita o bien ser víctima de las hipocresías de dicha persona para darse cuenta que esta es hipócrita.

    3.- La gente hipócrita es gente insegura y acomplejada, porque tiene miedo a mostrarse como es y utiliza técnicas evasivas para sacar ventaja de las situaciones ante la incapacidad de aceptar su naturalidad y su condición.

    4.- La gente hipócrita a veces se esconde bajo la máscara de evitar hacer daño al otro (al evitar cualquier acto de sinceridad con sus semejantes), pero en realidad no solo le hace más daño del que cree, sino que en realidad no busca evitar hacer daño al otro, sino evitarse problemas a sí mismo. Por eso el hipócrita teme decirle alguna verdad a algún ser querido suyo, pero generalmente les cuenta dichas verdades a terceras personas con lo cual daña aún más la integridad de aquella persona.

    5.- La hipocresía es peor que la mentira (aunque claro, la hipocresía es una manera de mentir), porque una mentira puede ser accidental y la hipocresía es permanente y deliberada. El hipócrita jamás dejará de serlo hasta que haya resuelto sus conflictos emocionales, y hasta que haya aprendido que la relación con sus semejantes es de fraternidad y no es un pragmatismo utilitario donde se busca sacar el mejor beneficio de las demás personas.

    6.- El hipócrita no tiene honor y dignidad, al serlo rebaja su condición humana, porque pisotea su esencia a cambio de recibir beneficios superfluos; para él, los demás son una especie de objetos a utilizar para satisfacer sus necesidades. El hipócrita puede llegar a ser admirado mientras los demás no se den cuenta que su virtud es un disfraz, a partir de ahí, sera repudiado e ignorado por los demás, por simple instinto de supervivencia (no me junto con aquellas personas que me hacen daño)

    7.- El hipócrita finge tener mucho interés en tí, y a veces te puede llegar a hacer creer que su sentimiento es genuino, pero en cuanto esta persona por la cual finje interés pasa por un problema, el hipócrita se aleja. También lo hace cuando deja de serle útil.

    8.- Si una persona pierde posición social, económica, entra en un estado de sufrimiento (que pudiera romper con la imagen que se tenía de la persona), la gente que termina dando la espalda es la gente hipócrita, porque solo estuvo ahí por interés.

    9.- La gente hipócrita no solo es hipócrita para con los demás, tambien suelen serlo con ellos mismos. El hipócrita también se mentirá y se ocultará la verdad, se pisoteará a sí mismo al igual que como pisotea a los demás.

    10.- El hipócrita no tiene una escala de valores, pero es la persona que finge tenerla con más vahemencia. Un hipócrita se puede arropar en una religión sin ningún problema, aunque estos son los primeros que pasan a ser llamados «doble moral», es decir, tiene dos morales diferentes que entre sí se anulan y por lo tanto termina siendo una persona inmoral.

    11.- Ciertamente, todos los seres humanos alguna vez hemos cometido algún acto de hipocresía, pero la diferencia entre el que es hipócrita y el que no lo es, es que el primero hace de la hipocresía un estilo de vida, mientras que el segundo termina reconociendo su error y busca recomponerlo (aunque pueda volver a incidir, porque si alguien tropieza dos veces con la misma piedra es el ser humano)

    12.- Finalmente, la hipocresía es un antivalor subestimado, pero debería ser demasiado importante porque es la raiz de los otros antivalores más denostados, e incluso el hipócrita disfraza esos antivalores ocasionando que el que intime con el hipócrita se encuentre en un serio peligro sin saberlo.

  • Hugo Chávez, un capitalista burgués.

    Hugo Chávez es de esos políticos populistas que se ha dedicado a despilfarrar dinero para ayudar a los pobres, sus políticas han sido más bien asistencialistas en lugar de utilizar ese dinero para que progresen y se vuelvan independientes económicamente. Pero eso no cabe en la cabeza de Hugo Chávez, para el cual, «ser rico es malo». Pero Hugo Chávez se contradice, no solo al gozar de sus inmensas riquezas (que seguramente vienen de los impuestos de la población y de los excedentes petroleros que genera PDVSA). Resulta que la primera familia de Chávez, de cuya esposa se divorció, cuyos miembros viven como burgueses, contradicen la filosofía de Hugo Chávez, y basta con ver el modo de vida que llevan los hijos de Hugo Chávez, si así vive su primera familia ¿cómo no vivirá la segunda?.

    Y es que en las fotos se muestra a una familia que tiene todos los beneficios de la clase alta, y para su modus vivendi, adquieren productos fabricados por el país «imperialista» y no solo eso, sino que visitan dicho país, como se puede constatar en las fotografías. También realizan albercadas y otras actividades típicas de las clases altas. No quiero imaginar como vive Hugo Chávez, pero está claro que se aprovecha del propio sistema «socialista banabolivariano» que ha creado para tener fortuna y vivir cómodamente. No es que le pidamos a Hugo Chávez que viva en una fabela, pero al parecer muchos de sus hijos viven mucho mejor que la vida que llevan algunos de los hijos de otros expresidentes de otros países, los cuales no llevan el falso tatuaje de «primero los pobres».

    Veamos las fotos y juzguen ustedes (recuerden, son de su primera familia):

  • Hipocresía.

    ¿Que prefieres, que te digan pendejo en tu cara, o que te sonrían y digan a tus espaldas que eres un pendejo?

    La hipocresía es una de las actitudes negativas del ser humano que mas detesto, porque a diferencia de todas las demás (maldad, agresividad, rencor, humillación, etc..) el afectado no tiene una capacidad de reacción inmediata (es decir, a menos que sea muy astuto, no lo percibe en el instante), y además por el grado de cobardía que esto implica. La hipocresía es uno de esos antivalores que al aparecer te humillan con mas fuerza puesto que esto significa un rompimiento repentino de parte de tu caja de creencias (creí que ella me amaba, creí que le caía bien, creí que era mi amigo). 

    Mientras que los otros antivalores pueden surgir mediante un malentendido, un error, o una muestra de inestabilidad emocional, y que por lo tanto puede sanar; la hipocresía descarta ese malentendido per sé; puesto que  implica un mal concepto del hipócrita para con la otra persona, y al mismo tiempo implica que el afectado también cambie repentinamente el concepto que tenía del hipócrita. Es decir, un veneno suficiente para romper los lazos recíprocos entre dos personas, por lo cual una amistad puede dejar de tener sentido.

    El mundo moderno a veces nos invita a ser hipócrita, y a veces pareciera que fuera parte de nuestra lucha por la supervivencia. La gente quiere saber ser compasiva y filantrópica de acuerdo a sus valores religiosos y morales, pero cuando se trata de negocios no pueden tener compasión, porque a veces esta «compasión» podría significar un descalabro (aunque hay unos descarados que no son compasivos ni cuando el serlo no los perjudica), y a veces es difícil huír de esta dualidad, dado que es mas fácil (y tal vez mas práctico) ser blanco en algunas situaciones y negro en otros, que ser siempre «blanco» o siempre «negro».

    Hipocresías a nivel social como este último, en algunos casos son mas perdonables puesto que en muchos casos son difíciles de evitar, y en algunos el «hipócrita» no se da cuenta de ello, porque no se da tiempo de reflexionar. Pero cuando hablamos de una hipocresía a nivel personal, ya habla de una destrucción total de la integridad de la persona hipócrita y del lazo que la unia con otra.

    Por eso yo prefiero a una persona que me insulte en la cara a una que hable mal de mí a mis espaldas; porque de esta forma puedo saber quien es, y si es necesario, puedo defenderme.