Etiqueta: futbol

  • Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Y retiemble el eeeeeh puto en las gradas.

    El país vive momentos de júbilo, no, no te confundas, la economía no ha repuntado, ni la corrupción ha desaparecido, ni la inseguridad ha sido erradicado. Se trata de un grupo de 11 futbolistas junto con los suplentes y su peculiar entrenador, que representando a nuestro país, han vencido a su similar de Croacia, ese equipo que viste a cuadros tal cual mantel de día de campo, como el que se dio la selección en el segundo tiempo.

    Y si el amor por México fuera en los 365 días del año

    Hace mucho no veía a los mexicanos tan unidos por una sola causa. No es que en temas políticos todos deban de opinar o pensar lo mismo, pero sí pueden tener el mismo fin de ver bien a su país. Eso que ni los partidos políticos ni la sociedad por iniciativa propia, la hizo un equipo de futbol que representa a México en un mundial, y a sus dueños, y los intereses que hay detrás. En la apariencia pareció que los aficionados quieren demasiado a su país y gastan todos sus ahorros para estar ahí con su selección que hasta hace pocos días, estaba muy por debajo de las expectativas, y que ahora al menos ya merecieron ser apoyados.

    No está mal apoyar a la selección, celebrar los goles de Oribe Peralta, el Chicharito, los desplantes del peculiar «Piojo» Herrera. El problema viene cuando ese amor se muestra solamente al equipo de futbol y no al equipo en su conjunto. De esta forma se termina convirtiendo en un falso nacionalismo, simbólico, que se apoya en tres pilares cuyos otros dos son el grito y la defensa del petróleo.

    ¿Qué pasaría si la energía para gritarle «puto» a los porteros del equipo rival se utilizara además para hacer de este país una sociedad mejor? ¿Qué pasaría si esa crítica permanente al estilo de juego de la selección se convirtiera en una sana autocrítica?

    Cuando llegué al aeropuerto de la Ciudad de México (sólo a mí se me ocurre empalmar mi vuelo con el horario del partido del cual sólo pude disfrutar el primer tiempo) una de cada cuatro personas vestía una camisa verde alusiva a la selección. Algunos incluso tenían la cara pintada. Se veía una cohesión, una unión que generalmente no se ve durante cuatro años. Personas de distintas clases sociales, que en días comunes suelen rechazarse, compartían una misma pasión. El tricolor, y la esperanza (cumplida) de ver a su selección en los octavos de final.

    Al sentarme en el restaurant donde comí antes de abordar el avión, otra persona compartió mesa conmigo para poder ver el partido. Platicamos de ello e incluso me terminó invitando a un evento en el cual participaría él en mi ciudad, Guadalajara. Ese patrón se repetía a mi alrededor. Un deporte podía unir a los mexicanos. ¿Por qué no podemos hacer eso por nosotros mismos?

    Al final el fútbol es un espectáculo, te proporciona grandes júbilos, pero son efímeros y tienen poca duración. Al menos se podría esperar que este efímero sentimiento de gloria sirviera como aliciente para cambiar las cosas, y no para evadirlas como sucede en muchos casos.

    Al final del día, los indicadores del país siguen siendo magros, los problemas existen. Y como alguna vez dijo algún comentarista de Televisa (sí, de Televisa), el mérito es de ellos y los ganadores son ellos. Este fenómeno de la gran afición que apoya orgullosamente en un mundial, es una muestra de que los mexicanos podrían unirse por un bien común. Pero pareciera que no tenemos los incentivos para mantener ese júbilo los 365 días del año, y así como el aficionado hace profundas críticas sobre el funcionamiento del cuadro titular, deberíamos hacerla también sobre el funcionamiento de nosotros como sociedad.

  • Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Ahora que tenemos el Mundial de Brasil a la vuelta, se ha intensificado el debate sobre el papel del futbol en la sociedad. El tema suele ser polarizante. Por un lado el aficionado que siempre se pone la verde y grita apasionadamente los goles aunque tenga que ir vestido como botarga publicitaria, y por el otro lado aquel que se siente superior a los demás, porque no entiende como es que la sociedad se enajena viendo a «veintidos monitos pateando a un balón» e invierten en un deporte inútil cuyos recursos deberían ir a combatir la pobreza y no a «distraer a la gente de lo que importa».

    Futbol. ¿Pan y Circo, o entretenimiento genuino?

    Déjenme decirles que ambas posturas en ciertos puntos tienen razón y en otros no. Voy a empezar, los seres humanos necesitamos de alguna forma actividades que nos distraigan un poco de la realidad. A veces la vida puede ser difícil, monótona, o el entorno en el que se vive (político, social, económico) no es el óptimo. En cierta medida es sano hacerlo para la psique del individuo. Pero como en todo hay un límite, y este «escape de la realidad» no significa que el individuo deba ignorarla o hacer caso omiso de ella, más bien, debe descansar un poco de ella, siendo consciente de ella. Es decir, el individuo no debería usar al fútbol para ignorar las cosas que importan, sino para descansar un poco de ellas.

    El empalmar las discusiones de las reformas con los partidos del Mundial de Futbol va más bien en el segundo sentido. La intención es tratar de que el individuo deje de prestar atención a las discusiones de las reformas. Es cierto que los más preocupados por el acontecer político de todos modos estarán al pendiente. Pero no sólo se trata de prender el Canal del Congreso y ver las discusiones. Éstas generan ruido en las redes sociales debido que diversos medios las propagan y los individuos la comparten, con los aficionados al pendiente del México contra Brasil, la información podrá tener menos relevancia que la que podría tener para muchos y eso da más margen de maniobra a los políticos, debido a que la masa ciudadana estará más apacible.

    El futbol no fue un deporte hecho para distraer a las masas. Los deportes y espectáculos en gran medida fueron creados para satisfacer ciertas necesidades humanas. Pero también es cierto que diversas entidades aprovechan este tipo de espectáculos para obtener un beneficio. De ahí la máxima derivada del Imperio Romano «al pueblo, Pan y Circo».

    Al final, el futbol es un espectáculo como cualquier otro, que en cierta medida también puede ser benéfico al canalizar las energías del individuo a un entorno de simulación. Es decir, esos deseos nacionalistas que pueden derivar en una guerra, se trasladan a un campo de futbol donde el aficionado se viste con los colores de su equipo y lleva su bandera. El individuo tiene la posibilidad (aunque algunos no lo quieran reconocer) de ser aficionado, y al mismo tiempo estar pendiente de lo que importa. Así también el individuo tiene la capacidad de ponerse límites (o debería tenerla) y ver a su deporte favorito como un espectáculo y no como una religión enajenante, donde puede festejar el triunfo de su equipo, sabiendo que al siguiente día deberá regresar a su rutina normal.

    Por otro lado, los gobiernos y poderes fácticos tratarán de sobreestimular la intensidad con la que se vive este deporte para obtener un beneficio propio. Lo pueden usar para promover falsos nacionalismos, para obtener beneficios políticos (Peña Nieto sintiéndose parte de la selección, o Evo Morales jugando en la liga de cara a las elecciones). También lo podrán usar como distractor o para obtener un beneficio económico.

    Ciertamente la afición por un equipo de futbol no es igual a la relación entre el consumidor y el producto. Si el consumidor recibe un producto de mala calidad, dejará de consumirlo. El aficionado no lo hará necesariamente y tratará de alentar a que su equipo mejore debido a la relación filial que existe. Pero naturalmente hay límites. El excesivo apasionamiento con una Selección Mexicana cuyo nivel está muy por debajo de lo que se podría esperar de uno de los países más futboleros del mundo y que en otras instancias ha podido mostrar que capacidad la tiene (selecciones menores y Juegos Olímpicos) es una muestra de conformismo y poca capacidad de exigencia. Debido a esto, los dirigentes y quienes están detrás no tendrán necesidad de dar un producto de mejor calidad para rentabilizar el deporte, con que pasen al Mundial, el negocio ha sido redondo.

    Al final del día, la afición al futbol no es mala ni necesariamente perjudicial (a veces al contrario). Más bien tienen que ver los comos, como el aficionado lo es, y como los poderes pueden utilizar y manosear el deporte para satisfacer sus intereses a costa de los aficionados.

     

  • Cuando Peña se pone la verde

    Cuando Peña se pone la verde

    Es entendible que el Presidente invite a los niños trikis a Los Pinos para reconocerlos, es entendible todavía que el Presidente se comunique con aquel que ha ganado una medalla de oro en las Olimpiadas, o bien, a una selección que ha hecho un logro importante en un Mundial de Futbol. Hasta cierto punto estos actos se pueden entender como una forma de cohesión social con el fin de enaltecer el patriotismo poniendo como ejemplo a personas que tienen éxito y logran trascender. Claro que luego habrá que preguntarnos que tanto los que están en el gobierno, siguen el ejemplo que quieren inculcar.

    Cuando Peña se pone la verde

    Pero de ahí a la solemnidad con la que se quiso abanderar a la Selección Mexicana que participará en el Mundial, hay un trecho. No es tanto el qué (me imagino que no somos el único país donde se hace eso) sino el como. Giovanni Dos Santos al lado de Osorio Chong, Oribe Peralta al lado de Peña Nieto. Gran parte del gabinete presente en una muy solemne y pomposa despedida a una Selección Mexicana cuya constante ha sido la mediocridad, que va muy de acorde con los mediocres (en el mejor de los casos) resultados del gobierno.

    La escena irrita, porque la molestia de los ciudadanos para con su gobierno es mucha, debido a que no dan resultados, y debido a que con actos mediáticos tratan de tapar la realidad. Irrita porque en vez de ver respuestas concretas a las preguntas de Alfonso Cuarón, contrataron a Kevin Spacey para que Peña y su gabinete se tomaran una selfie. Irrita porque deberían estar muy preocupados buscando soluciones ante un estado de las cosas que ni con las reformas prometidas han logrado apaciguar. Irrita porque éste gobierno ha ignorado olímpicamente a los ciudadanos, pero pretenden acercarse artificialmente a ella con algo que algunos se sienten identificados, el futbol.

    Peña Nieto con una impecable dicción, sabiendo jugar con los tonos de voz, pero sin lograr ocultar el hecho de que las palabras no salen de él, con una mirada perdida y falsa, exaltó a una selección sin los merecimientos para estar en una Copa del Mundo por lo mostrado en las eliminatorias. No sólo eso, utilizó la misma corbata que los seleccionados portaran como para dar el mensaje de que es parte del equipo (no me imagino a Peña jugando de medio, pero tal vez hasta Oribe Peralta podría desempeñarse mejor que algunos de los miembros de su gabinete que han quedado a deber) . Al final se tomó una selfie, que de acorde a las formas de este Gobierno, se hizo con una cámara profesional y no con un celular.

    Tal vez la escena no hubiera sido tan molesta si se hubiera tratado de un Presidente con mayor legitimidad y credibilidad, o tal vez no hubiera sido tan molesta si se estuviera abanderando a una selección ganadora, con fuertes posibilidades de hacer historia y avanzar a las finales. Y posiblemente no lo hubiera sido si el acto no hubiera sido tan solemne, como si se tratara de un tema de importancia nacional para el Gobierno (puede que posiblemnente sí lo sea si tomamos en cuenta que la aprobación de las leyes secundarias de las Reformas irán empalmadas con las fechas en que la Selección Mexicana juega).

    Pareciera que los gobernantes no han entendido que la sociedad ya no es la de hace veinte años, y por eso siguen haciendo espectáculos mediáticos como siempre los han hecho. Los mexicanos, sobre todo la clase media, somos más analíticos y exigentes (aunque falta muchísimo) y nos importan más los resultados que el show, que el circo, que el pan y circo.

    Y lo resalto, el futbol al final es un espectáculo, donde sí, equipos representan a sus naciones, y donde los aficionados festejan a los suyos. Pero recordémoslo, es un espectáculo.

    Y México no va a ganar la Copa del Mundo como asegura Peña Nieto que sucederá, y si la selección pierde no pasará nada, ni se modificarán los niveles de aprobación del Presidente.

  • Las barras del futbol, un espacio para el desadaptado

    Las barras del futbol, un espacio para el desadaptado

    El futbol es parte de la cultura mexicana, y cierta mayoría de mexicanos tiene predilección por un equipo. Posiblemente el futbol logre neutralizar ciertos impulsos nacionalistas donde el juego parece simular una guerra o confrontación entre naciones (aunque en algunos casos el juego pueda servir de pretexto para respaldar cierto nacionalismo). Ahí están los paralelismos, la cancha es el espacio donde se lleva a cabo la guerra, los espectadores que cargan la bandera de su equipo, que en muchos casos podría pasar por la de un país. Hay ganadores, hay perdedores. Nada más que en esta simulación no hay un riesgo a la integridad de la persona que defiende un color ¿o sí?

    Las barras del futbol, un espacio para el desadaptado

    Hace no mucho tiempo (menos de 20 años) el futbol era un deporte familiar donde el padre llevaba a sus hijos para ver ganar (o perder) a su equipo predilecto. Pero algunos voltearon a esas coloridas y ruidosas tribunas argentinas y decidieron que «eso» daría más espectáculo al futbol. Nada más que dentro de esos cánticos, luces, y papelitos, se esconden muchas historias de violencia e intolerancia. Los clubes fomentaron esas formas de organización y ahora no saben que hacer con ellas.

    El sábado, en el clásico tapatío entre el Atlas y las Chivas que terminó en un empate después de un emocionante juego, la barra de las Chivas del Guadalajara agredió despiadadamente a policías que resguardaban la seguridad de los aficionados. Dos de ellos están en estado grave.

    Habría que hacer un análisis del por qué muchos pseudoaficionados se comportan de esa manera. Algunos podrían explicar que esto se debe a que en el país existen muchos problemas y los individuos buscan sacar sus frustraciones de esta forma. Pero este lamentable fenómeno también se puede dar en países desarrollados como el Reino Unido. Podríamos hablar de problemas psicológicos (que seguramente los hay), alienación o enajenación (que un aficionado llegue a ese punto para mostrar su apoyo a un equipo sí o sí es un enajenado) y muchos otros factores. Yo haría hincapié en este último punto, el de la enajenación.

    No veo nada de malo que un individuo apoye un equipo, se compre la camiseta, vaya al estadio y grite los goles de su equipo. Que muchos individuos y medios de comunicación utilicen al futbol para distraer a la gente de lo que realmente importa, no implica que ser aficionado sea malo per sé. Por el contrario, se puede ser aficionado y a la vez estar completamente al pendiente de los temas que importan al país. Se puede ser aficionado y ser culto. El problema viene cuando esa afición sobrepasa la línea de la racionalidad y el individuo entrega su ser a un equipo del cual sólo es parte por simpatía. Esta enajenación es reflejo de un trastorno de la personalidad, y es reflejo de una mente que no está sana.

    Estos que se dicen ser simpatizantes de las Chivas seguramente tienen problemas, y en muchos casos el entorno que los rodea no es lo suficientemente amigable, con lo cual pueden desarrollar un perfil donde hay mucho resentimiento y donde por conducto de esta enajenación, intentan paliar sus frustraciones en contra de terceras personas. Cierto que no se puede culpar a toda la barra ni pensar que todos sus integrantes son así, pero sí es cierto que estos fenómenos, estos grupos sociales se han convertido en el pretexto para que los desadaptados puedan saciar sus conflictos perjudicando a terceras personas.

    No creo que los clubes de futbol tengan capacidad económica como para preocuparse por aquellos motivos (personalidad, problemas sociales) que originan esta violencia, y por lo mismo creo que deberían de limitarse a prohibir la entrada a los estadios a estos individuos, y al menos, regular este tipo de grupos sociales y condicionarlos a que no usen la violencia. Pero sí es un llamado de atención para la sociedad porque es un reflejo de que algo no está del todo bien porque este tipo de personas pueden desatar su ira no sólo en el estadio, sino en muchas otras partes.

  • Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    La música en el Siglo XXI, a menos que se aspire a ser una figura mediatizada, o que logre ser un hit internacional (sea buena o no), es una carrera ingrata que conlleva mucha disciplina y muy pocos ingresos. La ley de la oferta y la demanda no se compadece de los músicos, y no necesariamente porque sea mala per sé, sino porque la sociedad tiende a demandar poco un espectáculo presidido por un virtuoso de la música.

    Una orquesta cuesta menos que un jugador de futbol

    Vivimos en un mundo donde hay una tendencia a embrutecer a la gente, donde las artes y la música son las primeras que aparecen en la lista de recortes, porque posiblemente no las consideran directamenente productivas en base a ecuaciones micro y macroeconómicas. Pero posiblemente en una sociedad con acceso a grandes canales de información, se puede pensar prudente embrutecer a la gente para que no tenga la capacidad de asimilar la información que le llega. No es lo mismo un internauta que busca artículos de divulgación científica en Internet, o se informa de la actualidad política, que uno que sube memés chuscos en Facebook y navega en páginas porno.

    Si viviéramos en un mundo donde la gente tuviera cierta cultura, donde estuviera preparada, una economía de mercado, por el contrario, retribuiría a los talentosos, en este supuesto donde la gente tiene la capacidad para elegir lo que considere de más calidad o talento. Pero no es así. En una sociedad embrutecida, las fórmulas sencillas donde la creatividad no está puesta en el producto, sino en la imagen, en el branding y en el empaque, son lo que funciona. Esto es así, porque para poder valorar ciertos talentos, es necesario estar preparado para ello, y conlleva un esfuerzo el generarse la capacidad de apreciar el arte. La gente embrutecida es incapaz de poder apreciar la belleza de muchas expresiones artísticas, y si lo hace, es de forma generalizada, sin poder apreciar los detalles que marcan la diferencia entre una obra majestuosa y otra común y corriente.

    Las personas que saben apreciar el arte, son personas que tienden a ser mucho más críticas, y tienden a cuestionarse más el entorno que los rodea. No sólo eso, suelen ser más creativas e incluso más productivas. Una persona talentosa y cultivada tiene más capacidad de generar cambios benéficos en la sociedad, ya sea un pensador, un empresario, un científico. La gente embrutecida sólo podrá estar limitada a ser parte del sistema tal cual engranaje.

    Un jugador de futbol cuesta bastante más y gana bastante más que un músico o toda una orquesta junta porque es más demandado y despierta más pasiones. Ciertamente al igual que el músico, el futbolista debe de esforzarse para llegar lejos, no es de ninguna forma culpable de este contraste. Pero el músico sólo tendrá en la tribuna a una minoría, cada vez más minoría, que aprecia su talento. La gente embrutecida se aburrirá, no entenderá lo que hace y sólo podrá apreciar el sonido de las cuerdas o del clarinete, sin entender bien a bien, que es lo que se quiere expresar, ni mucho menos podrá entender los detalles que le dan ese toque a la obra.

    Pero en una sociedad global cada vez más embrutecida, se entiende entonces, como los precios de las transacciones de los jugadores de futbol rompen record, mientras que los músicos talentosos deben de buscar una segunda opción para sobrevivir.

  • Una final de futbol, dos monopolios, y la desinformación de Televisa

    Una final de futbol, dos monopolios, y la desinformación de Televisa

    Advertencia: Este no es un intento para «distraerte» del tema de la Reforma Energética. En esta semana escribiré sobre el tema. Mientras puedes ver mi opinión sobre el tema del petróleo aquí y aquí.

    Tal vez estés harto de oír temas de futbol. Pero en este caso es pertinente tocarlo. No, no vamos a hablar de las alineaciones del América y León y de la posibilidad de que las águilas se conviertan en el equipo más ganador de la historia. Vengo hablar de como los medios como Televisa son capaces de manipular y engañar a la gente con el fin de obtener un beneficio. Y que más que hacerlo en un futbol que es muy rentable para sus bolsillos. Como si no bastara todo el aparato mediático a favor del equipo de casa aparentando objetividad, ligándolo incluso con el heroico triunfo de la selección ante la «potencia neozelandesa» del cual del América fue base.

    Una final de futbol, dos monopolios, y la desinformación de Televisa

    Así empieza la historia. Resulta que Azcárraga y Carlos Slim están peleados. Esta pelea está motivada por intereses económicos y de poder, por repartición de mercado, e inclusive ha permeado en la política mexicana. Carlos Slim sería el perdedor en este affaire Televisa – Peña Nieto que se tradujo en una Reforma de Telecomunicaciones donde habrá un beneficio a medias para los mexicanos (en la telefonía), pero donde Azcárraga gana y Carlos Slim pierde. Carlos Slim por su parte ha querido incursionar en el futbol donde posee dos equipos, León y Pachuca, con el fin de restarle poder a Azcárraga en este deporte que deja muchísimo dinero, a pesar de la mediocridad en el que el balompié está sumido.

    Con estos antecedentes, llegamos a la final del futbol América vs León (Azcárraga vs Carlos Slim) El León es el único equipo que tiene contrato con televisión restringida. Lo que implica que el partido de ida de la final sólo se verá en TV de paga y en el portal de internet www.mediotiempo.com. Esto fue una estrategia del otro monopolista Carlos Slim con el fin de darle un golpe al monopolio televisivo, en gran parte porque históricamente, tanto Televisa como TV Azteca (que no quiso pagar al León para transmitir sus partidos) han hecho lo posible para que no entre una tercera cadena a la televisión.

    Así, Televisa, por medio de su conductor Javier Alarcón, que con todo respeto, ha escalado posiciones en Televisa Deportes debido a que es el más se ha alineado a los intereses de Azcárraga, iniciaron una campaña de linchamiento contra el club de León y su directiva por no transmitir el partido de ida en la televisión abierta.

    Javier Alarcón, que alguna vez dijera que la Selección Nacional era una segunda madre para los mexicanos, apeló a los sentimientos de la gente con el fin de linchar a la directiva del León. Empezó diciendo que no transmitir el partido era una decisión que había tomado la directiva (sugiriendo que era en perjuicio del pueblo), aunque ciertamente desde que ascendió el equipo de Guanajuato, se habían manejado de esta forma, y por ende, aunque quisieran cambiar de parecer, por razones de contrato, no se puede transmitir la final porque Fox Sports tiene los derechos. En cambio sí se transmitirá por Medio Tiempo, lo cual hará que un número mayor de personas lo pueda ver.

    Lo que no te dice Javier Alarcón, es que si Televisa y TV Azteca no hubieran en todos estos años tratado de evitar la aparición de nuevos competidores (incidiendo en política y colocando a personas clave para conservar su poder), al haber más canales de televisión abierta, entre las que posiblemente una de ellas sería propiedad de Slim, la final se vería por este medio. El duopolio pierde dinero con la imposibilidad de transmitir el partido de ida, y por esta razón apelan al pueblo, a las mayorías, entrevistan a la gente para televisar sólo las opiniones favorables y lo muestran como una encuesta.

    El mensaje que quieren dar es que Televisa sí vela por las mayorías, mientras que la directiva de León, o sea, Carlos Slim, no. Me pregunto si Televisa tiene autoridad moral para hacer este tipo de afirmaciones. Si en verdad ellos velan por las mayorías también, si les preocupa «el pueblo», o «la voluntad de la gente», al que abordan con una retórica cuasiopezobradorista.

    Aquí el susodicho video:

  • Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Hoy en mi Fan Page de Facebook, subí una ilustración polémica donde doy a entender que México le ganó a Nueva Zelanda en futbol, pero que los neozelandeses nos ganan en temas mucho más trascendentales. Inesperadamente esta ilustración se viralizó al grado de que hasta el momento en que escribo este artículo, ha llegado a los ojos de 200,000 personas. Los comentarios sobre dicha ilustración fueron muy variados, a favor, en contra, algunos que tal vez no comprendieron bien el motivo de dicha ilustración y creyeron que traté de decir que -es malo apoyar a la Selección- lo cual es erróneo. Pero al final del día se generó debate, que es lo que me interesa.

    Reflexiones sobre la calificación de México al mundial

    Con esta ilustración, con un tono sí, un poco sarcástico, traté de hacer hincapié en el hecho de que no podemos darle prioridad a un deporte sobre las cosas que realmente importan en un país que tiene muchos problemas, los cuales incluso se ven reflejados en la Selección Mexicana (desde directiva, poderes fácticos, jugadores). De alguna forma también lo hice para señalar el conformismo que existe entre la afición, y que de alguna manera refleja nuestra cultura. Me sorprende que parezca que una eliminatoria vergonzosa, producto de las malas decisiones, de los intereses económicos, de la actitud de los jugadores, se olvide con un sólo partido cuyo éxito no se debe a la planeación o a un cambio en las estructuras, sino a una decisión improvisada (entiendo que fue así por la premura del tiempo) que igual salió bien, pudo salir mal (traer al «Piojo» Herrera y a la base del América).

    ¿Es malo apoyar a la Selección? ¿Es malo irle a un equipo? Por supuesto que no. Así como puedo gustar del cine o de la música, otros pueden gustar del futbol. A mí, aunque no demasiado, me gusta. El problema viene cuando esto es un pretexto para evadirse de los problemas que tiene nuestro país. Que siendo objetivos, tiene muchos y hay que ver los indicadores y las estadísticas para constatarlo. Y no es producto de la casualidad que la Reforma Hacendaria haya sido aprobada en la Cámara de Diputados en el momento que se jugaba el partido entre México y Panamá hace pocas semanas.

    Países como Alemania e Inglaterra son muy futboleros, sus aficionados son muy apasionados, como nosotros. Pero hay dos diferencias:

    1.- Ellos no dejan de prestar atención a los temas que importan por ver futbol. Los alemanes pueden ir todas las semanas a ver su equipo en la liga, en la copa, en la Champions League, saberse todas las alineaciones, pero no por ello dejan de estar al tanto de lo que sucede en su país. El futbol no los distrae de las cosas que importan.

    2.- Son exigentes. Exigen que sus equipos tengan un muy buen nivel, sobre todo sus selecciones. Yo no recuerdo haber visto a los ingleses cantar de alegría, por un decir, en un partido en que Letonia o San Marino los esté humillando en Wembley (como sucedió en el partido México contra Honduras en el Estadio Azteca).

    Está bien que la gente vea futbol, que lo siga y se apasione, pero nunca debe de ser pretexto para usarlo como evasión de lo que realmente importa. Y menos debe conformarse con poco, con una selección producto de intereses mezquinos. Tan fácil es como si uno va a ver a un pianista y éste toca mal, uno lo deja de ir a ver. Igual el futbol, es un espectáculo donde el aficionado debería exigir más, donde esa «lealtad» debería estar condicionada al compromiso de quienes integran, ya sea directa o indirectamente la selección.

    Tratar de tener una actitud positiva, ser alegre, no significa evadir los problemas, no significa disfrutar de un triunfo so pretexto de ignorar los problemas que nos rodean. Una persona positiva asume los problemas (por más fuertes que sean, como es el caso de nuestro país) y le sirven incluso como motivantes para tratar de hacer algo por esta nación. Y para cambiar tenemos que aceptar la realidad de nuestro país por más fuerte que sea. Más de un país, que creo que tiene todo para ser un país fuerte y grande.

     

     

  • Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicano

    Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicano

    Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicanoDecía Valdano que el futbol es lo más importante de las cosas menos importantes en la vida.

    1.- Todo el mundo está preocupado por el accionar de la Selección Mexicana. Se hacen intensos análisis sobre qué es lo que está ocurriendo con la selección. Cuando se habla de política mucha gente se aburre, huye cuando oye palabras como “reforma” y “congreso” como si se fuera a hablar de un tema demasiado técnico, cuando en realidad no es necesario tener tantos conocimientos para tener una noción general de lo que sucede en nuestro país.

    2.- Todo el mundo la hace de técnico, le dice al Chepo de la Torre que alineación debe de utilizar, todos se creen expertos en la materia. Cuando se tocan temas como economía, educación, inversión, y demás temas relacionados con el país, entonces nadie sabe nada. Quesque la economía es para economistas, la educación para docentes.

    3.- Todo el mundo conoce la alineación de la Selección Mexicana, el número y la posición de cada uno de los jugadores. Conoce el historial de cada jugador, en que club juega, en que clubes ha jugado y dónde nació. Pero no saben quién es su diputado federal.

    4.- Todo el mundo sabe que es un 4-3-3, 5-4-1, el ataque total, el catenaccio. Pero muchos no conocen a ciencia cierta los conceptos de izquierda, derecha (y menos posiciones ideológicas más concretas).

    5.- Todo el mundo recuerda los últimos marcadores del México – Brasil. Cuantos goles lleva el Chicharito en la Selección Mexicana. Saben usar la fórmula matemática para sacar los coeficientes del descenso en la liga, calculan cuantos puntos necesita su equipo para entrar a la liguilla. Pero si les preguntas que es el PIB, el Coeficiente de Gini, o el IDH, creen que les estás hablando en otro idioma.

    6.- ¿Qué pasaría si la selección no califica al mundial? ¿Cómo afectaría nuestras vidas? Seguramente no pasa de una frustración momentánea al momento de la eliminación (a menos que de verdad seas un enajenado del futbol). ¿Qué pasa si esos numeritos “técnicos” que no entiendes (más bien no te molestas en entender) o esos conceptos no van bien? La economía se puede venir para abajo, puedes perder tu trabajo, tu casa, y hasta tu tele. Es decir, no vas a poder ver a la selección en el mundial, porque será prioritario encontrar comida para tus hijos.