Etiqueta: futbol

  • Rotaciones de mentalidad

    Rotaciones de mentalidad

    Rotaciones de mentalidad

    Me llama la atención que en un país donde reina la pasividad y donde la participación ciudadana, aunque creciente, todavía es muy minoritaria, algunos (pseudo)aficionados vayan a recibir al entrenador Juan Carlos Osorio y a la selección mexicana para insultarlos y mentarles la madre. 

    Que están encabronados por el escandaloso fracaso y por las famosas rotaciones que tanto molestan a muchos. He escuchado la palabra «rotaciones» más veces que la palabra corrupción últimamente y eso que no soy un aficionado de hueso colorado ni mucho menos.

    Pero vamos a poner las cosas en contexto:

    La Copa de Oro, un negocio que es lo suficiente lucrativo como para realizarse cada dos años en vez de cuatro como todos los torneos continentales porque básicamente los mexicanos llenan los estadios para ver a su selección (por eso se procura que siempre llegue a la final) y los ingresos son en dólares, es un torneo donde participan selecciones menores que no tienen mucho peso. Ninguna de las selecciones, ni México, ni Estados Unidos ni Costa Rica, son selecciones de élite ni mucho menos. Rara vez podemos colocar a alguna de ellas entre las diez mejores selecciones del mundo. No es un torneo atractivo y ni debería de serlo porque además de esas 3 selecciones que son «las mejorcitas», las demás suelen ser de ínfima calidad. Es un torneo donde ir y ganar el título es cumplir un trámite.

    Luego, la selección mexicana fue con una selección B porque llevó a la principal a la Copa Confederaciones donde tuvo un desempeño regular. Cuando llevas una selección B a un torneo, por más sea de la Concacaf, sabes que el desempeño no será el mismo que el que una selección A te puede dar. Recuerdo que hace varios años, en esa misma copa, la selección mexicana goleó 5-0 a Estados Unidos que llevó a una selección B caminando y sin despeinarse. Cuando los equipos llevan a selecciones alternativas (con excepción de Alemania, claro) el desempeño siempre es menor.

     México lleva a esa selección B y pierde contra Jamaica, lo cual ciertamente no deja de ser un resultado bastante malo (tampoco históricamente malo como algunos dicen), y entonces se desata la indignación.

    Una derrota en un torneo que no tiene importancia alguna con una selección B contra otra selección irrelevante como es Jamaica es suficiente incentivo para ir al aeropuerto y gritarle al entrenador Juan Carlos Osorio: «pendejo, vas a chingar a tu madre, estamos hartos de tus putas rotaciones».

    https://www.youtube.com/watch?v=HTu6nkDHjgo

     ¿De verdad, no tienen una vida propia?

    Es cierto, que aunque el futbol es un espectáculo (que es lo que debe de ser y nada más), el aficionado tiene derecho a criticar y exigir a su selección o equipo predilecto. Pero insultar y agredir (cosa que ya no es válida) a un entrenador por perder con una selección alternativa una copa a quien nadie le importa más que a los hombres de pantalón es algo demasiado penoso.

    Más triste, es que ni para el futbol muchos de estos aficionados tienen el criterio para exigir y criticar. No me quiero imaginar cuando se trata de cosas que sí importan como la vida pública y política del país. Piensan que, con correr a un entrenador, ¡sorpresa! la selección va a trascender. Los medios de comunicación les han metido a la cabeza a los aficionados que la selección tiene el mejor equipo de la historia, que tenemos unos jugadorazos, que hay muchos de ellos en Europa y quién sabe qué más.

    La realidad es que de los que juegan en Europa, ningún jugador es de élite, cosa que sí puede presumir la selección de Chile y ya no se diga Argentina y Brasil. Los únicos jugadores de élite que la selección ha tenido son Hugo Sánchez y Rafael Márquez cuando estuvo en el Barcelona. Todos los que juegan en Europa juegan con equipos medianos, o si llegan a jugar en equipos grandes (como Chicharito en Real Madrid) no son titulares indiscutibles. No son malos, tienen calidad, pero no se encuentran entre los mejores jugadores del mundo. 

    Pero los aficionados, como los que fueron a mentar madres al aeropuerto, creen que tenemos una selección de primer nivel con un pésimo entrenador, creen que basta con traer a Bielsa o al entrenador de las Chivas para construir una selección que haga historia. No entienden que México no tiene una selección ganadora porque toda la estructura que sostiene al futbol está viciada, y que para empezar, dicha estructura tiene que ser reformada desde abajo y una vez hecho esto, se debe crear un plan a largo plazo (sí, hay que esperar). Pero eso se oye más difícil porque implica construir, sugerir y aportar. Pedir una cabeza es muy fácil, inmediato y comodino.

    Y me podrán preguntar qué es lo que tiene de relevante este tema. Mucho, porque si la gente no puede tener el criterio suficiente para pedir que se mejore la calidad de un espectáculo, menos lo va a tener para exigir a sus gobernantes; peor aún, para involucrarse en temas sociales y políticos.

    Este tipo de eventos nos muestran donde estamos parados como país y como sociedad. 

  • Lo que el futbol dice de la cultura de un país

    Lo que el futbol dice de la cultura de un país

    Lo que el futbol dice de la cultura de un país
    Patrice CALATAYU

    Islandia perdía con Francia 4 a 0 en el primer tiempo. La selección nacional de ese pequeño país de poco más de 300,000 habitantes (la mitad del Estado de Colima) venía de eliminar a Inglaterra. El sueño de Islandia se esfumaba, técnicamente eran muy inferiores a los franceses y parecía que se llevarían una goleada histórica. Al final el partido terminó 5-2. Los islandeses entregaron todo en la cancha, y lo que pudo haber sido una goleada de proporciones históricas, terminó siendo una desventaja de 3 goles.

    Islandia no podía aspirar a mucho más, porque un país de 300,000 habitantes cuyo deporte principal no es el futbol, no puede aspirar a tener el talento de países que albergan a millones de personas en su territorio.

    Islandia es un país ganador, están acostumbrados a ganar porque su autoestima colectiva es alta. Y si se pueden dar el lujo de ser goleados por Francia es por su escasez de recursos, no de mentalidad. Islandia es uno de los países más desarrollados del mundo de la misma forma que su calidad de vida es una de las más envidiables.

    Viendo la Eurocopa, me vino a la mente cómo es que hasta en el futbol se imprime la cultura de un país. Basta ver la forma de juego de los equipos, su reacción ante la adversidad, y la forma de festejar los goles.

    Por ejemplo: el pueblo alemán, debido a las constantes y largas guerras que vivieron en siglos pasados (desde Prusia), tuvo que crear una burocracia muy disciplinada y efectiva; lo cual creó un país muy disciplinado y metódico. Ese espíritu se refleja en el equipo de futbol, que a pesar de perder 2 a 0 con Francia (y a pesar de dominar el partido), siempre respetaron su método, su forma de hacer las cosas, nunca se desesperaron y fueron fríos hasta el final. La cultura alemana es una de esas que nunca se descompone, ni cuando le toca perder.

    Italia, por su parte, muestra su esencia latina al festejar con efervescencia cada gol que anota. A pesar de ser disciplinados en la cancha (aunque no tanto como los alemanes), son muy expresivos y muy ruidosos. Los brasileños (exceptuando su selección actual, la cual es un fiasco), son muy alegres, y ellos no se preocupan tanto por la disciplina, sino por el jogo bonito. A Brasil también le ayuda la gran cantidad de habitantes, el físico, y el hecho de que acostumbran a jugar en la playa (gracias a la arena, adquieren mayor destreza para los regates).

    Y los mexicanos, pues…

    … perdieron 7 a 0 con Chile.

    Nuestra cultura es un lastre cuando de futbol se habla. Por ejemplo, los mexicanos son muy alegres, muy entregados y muy luchones (al igual que su afición), se le ponen al tú por tú a los grandes para después acordarse de la falta de autoestima y boicotearse. La selección mexicana se le puede plantar en la cancha a Alemania, Holanda o Argentina y ponerlos en aprietos en un rato, pero en algún momento dado, los grandes siempre mostrarán su superioridad.

    No es difícil tejer la relación del comportamiento de los jugadores dentro de la cancha con la cultura de nuestro país.

    También los cánticos hablan mucho de la cultura de los países. La gran mayoría de los países europeos tienen un gran historial bélico. Eso explica en gran medida los cánticos de los aficionados, la forma de agruparse, los símbolos propios de los aficionados.

    Los cánticos de los ingleses o los alemanes suelen ser muy imponentes, El famoso «uh» vikingo islandeses,  que se popularizó en la Eurocopa y que en realidad tiene su origen en Escocia, es muestra de esa cultura europea que fue forjada por medio de las guerras. Recordemos que de alguna forma, un partido de fútbol es una simulación de un combate bélico dentro de una cancha.

    En cambio, los cánticos latinoamericanos, como los argentinos (muy adoptados en México), aunque muy estridentes, no tienen su origen en esa cultura bélica tan propia de los europeos. Por ejemplo, en un combate bélico del siglo XIX sería mucho más fácil imaginar un grito vikingo o un cántico inglés que el «cómo no te voy a querer…» de los argentinos, el «chiquitibúm o el «eeeeh puto» de los mexicanos.

    Los países cuyos aficionados entonan porras y cánticos de carácter bélico, son en general más fuertes y democráticos que quienes no lo hacen. Esto es porque los países europeos tuvieron que crear una burocracia sólida y disciplinada que pudiera sostener y financiar a su nación en medio de una guerra. Un gobierno así era necesario para poder recaudar impuestos y para forjar soldados más disciplinados.

    Cuando estos países transitaron a la democracia, mantuvieron un gobierno e instituciones sólidas, lo cual no sólo contribuyó a fortalecer a la democracia recién adquirida, sino a su nación como tal.

    En cambio, los países más «alegres» como México, Argentina o incluso Italia, nunca lograron crear una burocracia firme y sólida porque no se vieron en la necesidad de hacerlo en el transcurso de su historia. Ni México ni Argentina combatieron tanto como los alemanes, los ingleses o los franceses, y transitaron a la democracia con instituciones débiles, lo cual fomentó más bien una red clientelar entre gobierno y ciudadanos que no ha permitido a dichas naciones consolidar su democracia, ni desarrollarse como quisieran.

    Vaya que el futbol sirve para entender a los países, una selección nacional no sólo está representando una bandera o unos colores, sino toda una cultura e idiosincrasia propia de un país.

  • Gritarle al portero rival en el estadio

    Gritarle al portero rival en el estadio

    El grito del «eeh puto» tuvo su origen en el seno de la Barra 51 del Atlas. Dice la leyenda que se originó cuando Oswaldo Sánchez (ex portero de Atlas) fue transferido del América a las Chivas (rival acérrimo de su primer club). Como respuesta a la traición, los miembros de la Barra 51 comenzaron a usar la palabra «puto» cada vez que Oswaldo despejaba desde su arco.

    Al parecer tuvo tanto éxito que fue utilizado en el preolímpico rumbo a Atenas en 2004, y y «ha sobrevivido» tres mundiales: Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. En éste último, es donde el grito comenzó a llamar la atención. Aficionados de otros países lo comenzaron a utilizar sin saber su significado, e incluso personas de países en el otro extremo del globo terráqueo subieron videos del grito que ya se había vuelto famoso a nivel mundial:

    https://www.youtube.com/watch?v=B74EHL5A4zA

    Pero a partir de ahí, las críticas al grito no se hicieron esperar. La FIFA condenó el grito, y amenazó con sancionar a México. Fue la primera vez que el máximo órgano rector del balompié levantaba una advertencia. ¿La razón? Era un grito homofóbico, decían.

    La palabra puto siempre ha generado controversia en nuestro país. No sólo porque es un palabra agresiva y una grosería «mayor». Pronunciarla en un salón de clases puede ser motivo de suspensión.

    Pero también ha generado controversia cuando se trata de determinar qué tan «homofóbica» es la palabra. Y ésta viene porque en ese sentido, el término «puto» (que básicamente es una abreviación de «prostituto») es ambiguo. Sí, se usa mucho para discriminar homosexuales, pero también se usa constantemente para insultar a otra persona sin alguna connotación homofóbica, apelando más bien a la cobardía.

    Gritarle al portero rival en el estadio

    Algo así pasó con la canción de Molotov llamada «Puto». Aunque usaban este término e incluso añadían el de «maricón», los integrantes se defendieron alegando que su intención no era discriminar a la comunidad gay, y posiblemente tengan razón, no fue su intención, como se muestra en su video.

    Pero por otro lado, la canción de Molotov expresa muy bien el sentido que generalmente se le da a la palabra:

    “¿Qué, muy machín no?,  ¿A muy machín no?, Marica nena, más bien putino”

    Es decir, la letra no tiene intención alguna de discriminar a un homosexual, pero sí lo hace con quienes se considera «poco hombres», como si ser mujer «marica nena» fuera una condición inferior al hombre: «No seas niña, los niños no lloran». Hace más de 15 años, cuando Molotov compuso la canción, posiblemente no fueron conscientes de lo que esa letra implicaba. En ese entonces decirle «nena» o «puto» a un hombre con mucha sensibilidad era una conducta considerada normal.

    Bajo el mismo entendido tenemos que abordar el grito de «puto» dentro de los estadios, el cuál ahora ha causado polémica por ser usado en un partido de la Copa América poco después de guardarse un minuto de silencio por el asesinato dentro de un bar gay en Orlando. Diarios como The Guardian y The New York Times abordaron el caso. No entendían como después de un momento como ese, la afición seguía coreando el «puto».

    https://www.youtube.com/watch?v=VMFAgoA9aOE

    Pensar en que hay una intención de «odio homofóbico» cuando el aficionado grita «puto» al portero sería no entender el contexto. Yo no creo que los aficionados (al menos la mayoría) que hacen ese grito tengan la intención de agredir a la comunidad gay. De hecho pienso que la mayoría ni siquiera les pasa por la mente un homosexual a la hora de gritar. Lo ocurrido en la Copa América es prueba de ello, seguramente los aficionados no relacionaron el grito con un insulto a la comunidad gay y no vieron algo malo en gritarlo pese a que se había guardado un minuto de silencio.

    Pero a pesar de esto, a que no hay una intencionalidad de parte del aficionado por discriminar a los gays, sí estoy muy de acuerdo en erradicar ese grito del estadio; sobre todo tomando como parámetro el caso de Molotov. No deja de ser un ataque y una forma de discriminación a cierto tipo de personas.

    A pesar de esa «no intencionalidad homofóbica», muchas personas homosexuales han sido agredidos con ese término. Amigos míos que tienen preferencia por personas del mismo sexo sufrieron de un severo bullying dentro de su escuela y fueron discriminados por sus compañeros. Puto, puto, puto, les decían, hasta hacerlos romper en llanto.

    También existe esa correlación entre homosexual y cobarde. Según la idea que todavía pernea en el inconsciente colectivo, un homosexual es sensible, y entonces es cobarde, y poco hombre; es nena. Puto es una forma peyorativa de describir a un homosexual, y también es una forma de denigrar a quien es sensible y cobarde. Entonces se entiende el término de la palabra. Puto se usa para denigrar a los «cobardes y poco hombres» porque los gays «son cobardes y poco hombres», aunque luego se le quitó la «connotación homosexual» y se usó para «denigrar a los cobardes y poco hombres» sin el propósito de denigrar una persona homosexual.

    https://www.youtube.com/watch?v=SX16nN1Ugug

    Acusar a los «gritantes» de homófobos e incitar al odio es erróneo, injusto, y lo único que causaría es más odio y confrontación. Pero sí se puede generar una mayor conciencia en la sociedad sobre el uso del término y los efectos que puede tener en algunos sectores. Ese es el primer paso que se debería seguir si se quiere erradicar el grito de los estadios.

    El grito de «eh puto» se ha convertido en un grito de guerra. Recordemos que el futbol es la recreación de una batalla, donde cada bando toma simbolismos, banderas propias del equipo, así como rituales. El grito de «eh puto» es algo que se extiende más allá de de los bandos y se convierte en parte del folclor mexicano. Pero no en uno muy deseable (como sí lo es la ola, por ejemplo) sino en uno más bien vulgar. Lo mejor que puede pasar es que ese grito desaparezca de los estadios.

    No va a ser algo fácil de erradicar, en tanto ese grito ya es parte del «folclor del futbol». No se puede esperar a que eso ocurra de la noche a la mañana, pero sí se tiene que hacer un esfuerzo por generar conciencia.

  • Alan Pulido y el mal humor social

    Alan Pulido y el mal humor social

    A veces no dimensionamos el tamaño del problema hasta que nos toca, le toca a algún familiar o amigo querido, o a un futbolista (o cualquier persona considerada héroe o modelo a seguir). Todos hablamos de lo mal que está México, pero nos hemos acostumbrado a ello. Es decir, el México «cuasi-fallido» es ya la regla y no la excepción.

    Alan Pulido y el mal humor social

    El secuestro de Alan Pulido nos recuerda un poco lo que se vive en el país y de pronto olvidamos, o ya damos por sentado. Lo que ha ocurrido al futbolista es lo que le ocurre a miles de mexicanos.

    También nos recuerda cómo es que trabaja la justicia en México. La justicia es selectiva, y su trabajo es directamente proporcional al impacto que cada caso pueda tener en sus intereses. Es decir, si es una persona famosa, un artista, un político, toda la maquinaria se pone a trabajar, si no, no.

    Alan Pulido es privilegiado. Y no es su culpa, yo no puedo «no congratularme» por haber sido liberado un día después. La maquinaria trabajó porque es un jugador importante, independientemente de que posiblemente haya escapado por cuenta propia.

    Lo que me preocupa es que tuvo que ser Alan Pulido para que el gobierno se pusiera a trabajar. Que el crimen atente contra un jugador de futbol relevante, es algo imperdonable a los ojos de la opinión pública. Si por ejemplo, Pulido hubiera muerto, el gobierno hubiera quedado exhibido en todos los niveles, y el tema hubiera tenido repercusiones internacionales; porque es un jugador importante y juega fuera de nuestro país (en Grecia).

    Y porque a todo el mundo le gusta el futbol. Para muchas personas, un jugador es una suerte de héroe que lo saca de su vida rutinaria cada semana. No sólo es la tragedia, sino pensar en quien lo va a reemplazar en la alineación cuando la selección vaya a la Copa América Centenario.

    El Gobierno, por ejemplo, no reaccionó cuando desaparecieron los 43 estudiantes de Ayotzinapa. Se pusieron a hacer algo (o al menos simularon) cuando toda la opinión pública estaba volcada hacia ellos, cuando todo México quería respuestas. Pero la intención nunca fue resolver el caso, las acciones fueron resultados de su estrategia de control de daños (que ni eso les salió bien). Hay que invitar a los familiares con el Presidente para dialogar, hay que traer al GIEI para que los quejosos piensen que estamos haciendo algo, para luego sacarlos a patadas cuando se vuelvan incómodos a nuestros intereses.

    Los estudiantes no tienen muchos recursos, no son gente de poder, no son gente de influencia, son comunistas, son morenitos (por no decir, naquitos, de acuerdo a la jerga usada para discriminar a las demás personas). No importaron, y sólo importaron (dizque), cuando la presión de la sociedad los asfixió.

    ¿Se ha resuelto el caso? No.

    La justicia en México es para los privilegiados, para quienes tienen los mejores abogados, para quienes tienen dinero, influencia o poder con los que al gobierno no le conviene pelearse; para quienes tienen «conectes» en el partido en el gobierno. El Estado de derecho existe para unos pocos, las personas de a pie no importan mucho, si son pobres menos. A las personas de escasos recursos se les detiene constantemente por fumar un porro. Es que los policías tienen que cumplir con sus cuotas:

    – Mira Julián, ahí agárrate a ese bato que parece que trae un porro en la mano, así ya cumplimos nuestras cuotas el día de hoy. – Oye, ¿pero ese bato no es el defensa del Puebla? – No, disculpe señor, lo confundimos, no vuelve a pasar; mi hijo ve sus partidos, oiga ¿no me puede dar un autógrafo? Mi hijo va a llorar de la emoción. Ya sabe, cuando necesite algo de la ley, pues ai tamos, pa’poyar a la Franja, y si alguna vez tiene un pedo, que andaba chupando y manejando, ahí nos da un pitón. Pero no con el pito de Mancera, ¡por favor!

    Gracias a estos organismos de justicia selectivos que no tienen que rendir cuentas, es que México es un país compuesto por unas élites privilegiadas y por una gran masa de mexicanos para los cuales, el gobierno no trabaja. Nuestro país no es meritocrático, el sistema no está hecho para premiar a quien se esfuerza más, sino a quien es más leal al sistema y a quienes se benefician de éste. Pero no sólo ganan recursos, influencia, y poder. También tienen privilegios en aquello que debería de ser «para todos», la justicia trabaja mejor para ellos, incluso los defienden de gente inocente. Pueden madrear gente y casi esperar que la víctima termine tras las rejas. El sistema no sólo consiente a las élites, las refuerza.

    Figuras como López Obrador se entienden perfectamente en este contexto. En México no es difícil crear el discurso de la mafia en el poder, discurso aprovechado por demagogos como el tabasqueño para reemplazar a las élites actuales, por otras.

    Y todo esto, si es que este secuestro no fue una puesta en escena porque pues… elecciones.

  • Agua de Jamaica como remedio para quitarse los piojos

    Agua de Jamaica como remedio para quitarse los piojos

    Ojalá México pierda la final de la Copa de Oro.

    No, no soy antinacionalista, ni soy negativo, ni tengo problemas psicológicos. Quiero que México pierda la final, no quiero que aficionado alguno apoye a la selección. Me sentiría mal por los que celebren el campeonato.

    mexico

    No, no fue un error del árbitro. Andreas Brehme tiró el penal mal marcado en la final de Italia 90 contra Argentina, porque fue eso, un penal mal marcado. Acá se trató de un árbitro que favoreció inexplicablemente a la selección. Andrés Guardado (quien afirmó ante cámaras que pensó fallarlo) debió lanzar el balón al tiro de esquina o a cualquier otro lado. No es el principal culpable ni creo prudente hacer una campaña de linchamiento contra él, pero el Piojo se lo debió haber ordenado: -Fállala Andrés, si la metes, los intereses económicos prevalecerán sobre el futbol y seguiremos fomentando la corrupción dentro del balompié (esperen, no creo que el Piojo tenga un léxico más allá de nivel primaria, creo que exageré).

    La selección se parece a la política mexicana (si «selección» debiera ir en mayúscula, entonces es una omisión a propósito): El Piojo, que podría ser un símil del Presidente en este juego de comparaciones (bueno, ni Peña Nieto logra ponerse tan fuera de sí), y quien hizo un berrinche en el #NoEraPenal del mundial pasado (dudamos que en realidad no haya sido penal) dijo: -Si se equivocan a favor, aprovechas. ¡Qué gandalla el Piojo! Entonces si el Partido Verde te da dinero para violar la veda electoral ¡Aprovechas! ¡Qué mediocre, qué corto de miras, qué cinismo! No, no es cultural, el Piojo es así, se desarrolló en esos ambientes donde todo se vale.

    Pero dicen que es normal, que la corrupción es cultural.

    Me dio mucho gusto ver la indignación que hubo en Twitter. León Krauze, a quien respeto y a quien me gusta leer, pero que no comparto en absoluto su postura en este caso. Él dijo:

    Al contrario, a mí me pareció un muy buen acto de los aficionados. No sólo hay que indignarnos cuando nos perjudica la injusticia, también cuando nos beneficia. Una pifia del árbitro es parte del juego sí, pero que el árbitro marque descaradamente a favor de un equipo (una final Panamá vs Jamaica no vende) ya no es parte del juego, y ese tipo de injusticias se deben de reprobar, sin importar si son en tu beneficio o perjuicio.

    Una injusticia de ese tamaño a tu favor demerita tu triunfo y le quita todo su valor. ¿A quién le gustaría festejar una victoria que no debió de ser y que se orquestó para que fuera?

    Y el acto es bueno porque demuestra, por el contrario de lo que nos quieren hacer creer (que somo corruptos casi por naturaleza) que mucha gente está en contra de sacar ventajas a través de una injusticia. Muchos de los aficionados en las redes sociales no sólo comprendieron la frustración de los panameños, sino que se pusieron de su lado.

    Posiblemente influya el estado actual de nuestro querido país, cuando en el futbol el aficionado ve repetidas las mismas formas de las cuales se indigna: -No voy a festejar un triunfo espurio si es más o menos lo que aquí sucede en México con nuestros políticos, – Dirá alguno. Parece que los organismos que rigen el futbol viven desfasados de la realidad como sucede con nuestra clase política; creen que pueden hacer arreglos sin que nos demos cuenta, porque también es su caso: No entienden que no entienden.

    Tanto el seleccionado de Costa Rica como el de Panamá merecen estar indignados. A pesar de que la FIFA fue expuesta ante actos imperdonables de corrupción, se sigue haciendo lo mismo.

    Lo mejor que puede pasar es que México pierda la final. Y eso que el futbol es un tema «no tan importante», porque en las cosas más importantes puede que estemos peor.

  • El futbol, esa cosa tan corrupta

    El futbol, esa cosa tan corrupta

    Un aficionado del futbol te hablará de la alineación del Barcelona, debatirá sobre si es Messi o Cristiano Ronaldo el mejor jugador del mundo. Dentro del estadio le dará indicaciones a los futbolistas como si ellos pudieran poner atención a los gritos individuo dentro de más de veinte mil que vociferan: -Pásala Márquez, no mames, no la cagues-. El futbol despierta pasiones, sí, su forma de juego es sencilla, digerible y apasionante, lo suficiente como para ser considerado el deporte más popular del mundo. Veintidos monos corriendo tras un balón para colocarlo en una portería, eso es el futbol y eso ha sido suficiente para escribir libros, teorías, para que entrenadores se puedan convertir en una suerte de intelectuales (Menotti o Valdano), para hacer guerras, para levantar la pasión de mucha gente, para divertirse en familia, para muchas cosas.

    El futbol, esa cosa tan corrupta

    Pero el futbol es un deporte tan corrupto. Sorprende como situada en un país considerado tan ejemplar y tan democrático como Suiza, la FIFA sea una entidad sumamente corrupta, tanto que hasta los partidos políticos de México pegarían un grito al ver que es lo que sucede ahí. La FIFA, como dice David Faitelson, no es un organismo, es una empresa corrupta, es una dictadura perfecta. Y vaya que éste organismo ha sido experto en sacar provecho económico de la organización de los eventos, puede chantajear a gobiernos, puede llegar a incidir a su manera en la política de diversos países. La organización interna de la FIFA parece estar diseñada para sacar lo peor del ser humano. Joseph Blatter tiene casi 20 años en el poder, como si se tratara de un dictador. Los jugadores no pueden demandar a la FIFA, porque no hay donde demandarla.

    Un deporte tan popular como el futbol deja mucho dinero. Y en una organización tan vertical y podrida es fácil hacer negocios personales con los derechos de televisión y con la publicidad. Tan corrupta es la federación que Emirates, la línea aérea que patrocina a equipos como el Real Madrid, ha decidido dejar de ser sponsor oficial por muchas razones, entre las que se encuentra la corrupción a la hora de elegir las sedes del mundial.

    Qué decimos del mundial de Qatar, un país sin tradición futbolera alguna y con un clima sumamente adverso para jugar al futbol. La revista France Football afirmaba que hombres poderosos de Francia habrían llegado a acuerdos con miembros del país asiático para rescatar de la ruina al Paris Saint-Germain y tratar de debilitar al emporio mediático Canal+. Sí, Qatar, Ese país tan insignificante en el mapa pero tan lleno de petróleo.

    Tuvo que ser el aparato de justicia de Estados Unidos quien destapara la corrupción en la FIFA en una operación donde detuvieron a 7 dirigentes y se procesaron a 14 personas acusados de corrupción, lavado de dinero y sobornos. Estados Unidos se atrevió, pero muchos otros países no lo han hecho, y si lo hicieran, podríamos conocer el tamaño real de la corrupción de esa institución que por un lado obliga a salir a los equipos de futbol con la bandera y el himno del «Fair Play» pero por otro lado hacen grandes negocios con la publicidad y los derechos de transmisión en tanto que los organizadores de los mundiales como Brasil se percatan de que no les cuadran bien las cuentas.

    Detrás de un gol, de una jugada de Ibrahimovic, un penal cobrado a lo Panenka, hay un directivo de la FIFA que se hace rico, un alto miembro que se corrompe, un votante que vende su voto a cierto país para que éste último sea sede de un mundial. Detrás del deporte más popular y para muchos más bello del mundo, está una de las organizaciones globales más corruptas de la historia. Pero muchos aficionados son tan leales que lo pasan tan alto, tan leales que aquí en México apoyan a un equipo que acaba de ascender para ser después vendido y llevado a otra sede.

  • Cuauhtémoc Blanco, un peligro para Cuernavaca

    Cuauhtémoc Blanco, un peligro para Cuernavaca

    Bueno, no es tan peligroso si tomamos en cuenta que el PSD sabe de antemano que lo promovió no para hacerlo alcalde de la ciudad de la eterna primavera, sino para conservar su registro. El PSD (Partido Socialdemócrata) fue un partido, si no lo recuerdan, que estuvo vigente desde 2006 cuando postuló a Patricia Mercado (que deslumbró a más de uno con sus ideas liberales) hasta el 2009 cuando perdieron su registro a nivel nacional, aunque lograron mantenerlo en algunas ciudades.

    Cuauhtémoc Blanco, un peligro para Cuernavaca

    Supongo que el PSD busca resurgir o al menos mantenerse el registro de Morelos para poder seguir el negocio, porque como ustedes saben, los partidos pequeños son un negocio particular más que otra cosa. Si bien varios de ellos tienen cierta ideología que pregonan, ésta queda supeditada a la capacidad de transformar el dinero del erario en beneficios para unos pocos.

    ¿Qué podría hacer Cuauhtémoc Blanco como político? Nada. Su perfil no da para estar dentro del servicio público. Deportistas con un poco más de fuelle nos han demostrado constantemente que en el momento clave no dan el ancho, y que lo que los hizo a llegar ahí fue su fama y su reputación que les ha dado ser deportistas: Exitosos, ganadores, pero eso no es suficiente en el mundo de la política; y en el caso del Cuau, se trata de un personaje del cual podemos dudar de su reputación.

    Cuauhtémoc es (o fue, o acaba de ser) un jugador muy hábil, excepcional, de los mejores del futbol mexicano. Como persona no es tan ejemplar, y como político no tiene preparación alguna. Sus gambetas o su cuauhtemiña no le servirán para mejorar a Cuernavaca por goleada, ni mucho menos podrá driblar a la oposición, aunque posiblemente sí cometa muchos fuera de lugar.

    El video que se ha viralizado donde en plena campaña se equivoca y dice que apoyen al PRD lo dice todo, no sólo por el lapsus, que es lo de menos (más es un error importante), sino porque en el transcurso del video vemos que no tiene ni idea de lo que quiere hacer. En su sitio web vienen algunas propuestas (seguramente creadas por su partido o su equipo de campaña), pero en la calle ni siquiera habla de eso, sólo se limita a usar palabras altisonantes para insultar a los «políticos» (-Qué no se hagan pendejos) lo cual emociona a una sociedad lo suficientemente ignorante como para votar por un candidato por el único hecho de que fue su ídolo del futbol.

     

    Su spot de campaña emula lo sabe hacer (que no es ser político ni alcalde), ser deportista; y lo hace emulando al Rocky de Silverster Stallone, porque vamos, con su rudeza y mal carácter característico, no podríamos decir que le hace falta ver más box:

     

    ¿Tu crees que una persona que se burla de una autoridad, en este caso del prognatismo de un árbitro, podría gobernar una ciudad?

     

    Y si logra vencer a la oposición, ¿hará el festejo del perrito? ¿agrederá por la espalda a los demás como lo hizo con David Faitelson?

    Si Cuauhtémoc Blanco es una opción para ganar votos en una elección es que electorado debe de ser, pero muy ignorante. Con todo respeto.

  • Una selección de futbol con motivos políticos

    Una selección de futbol con motivos políticos

    En América Latina las selecciones nacionales suelen ser utilizadas por sus gobiernos para tratar de generar cohesión social, o bien para que esta cohesión signifique la permanencia en el poder del gobierno en turno, la mejora de la percepción de los mandatarios en las encuestas o la aspiración de políticos a cargos importantes. En América Latina a su vez, la gente tiene más dificultades para separar al equipo de futbol de su país, y de alguna forma piensan que si a su selección le va bien, al país le va bien. Países como Brasil, México, Argentina, Colombia, incluso otros países menores como Guatemala.

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    A diferencia de las Olimpiadas donde técnicamente los participantes sí representan a su país como tal (los organismos nacionales tienen dependencia con el Gobierno), en los mundiales no sucede exactamente lo mismo. En realidad quienes van a competir son las federaciones de cada país, que suelen ser más bien privadas. Por eso es que a diferencia de las olimpiadas, en los diseños utilizados en las transmisiones se utilizan los escudos de las federaciones y no las banderas de los países. Igualmente en los jerseys de los equipos se utilizan dichos escudos.

    Esto es importante notarlo porque una selección nacional no es producto de las políticas de algún gobierno de un país. Más bien es un ente formado por instituciones privadas y los resultados de una selección tienen que ver con el manejo que estas le hagan. Entonces tratar de relacionar los triunfos y los fracasos de una selección con los de un país, haciendo una analogía, sería como relacionar la economía de México con los números de la empresa Bimbo.

    Pero al final los gobiernos en los países subdesarrollados tratan de utilizar mediáticamente el futbol para su beneficio. Y el problema es que no siempre sale bien, como les ha ocurrido a los brasileños. El gobierno de Dilma Rousseff lo sabe, porque desde un principio, la organización del mundial le trajo muchas críticas y dolores de cabeza, y lo sabe porque las goleadas que la selección brasileña sufrió por parte de Alemania y Holanda seguramente serán una goleada para sus aspiraciones de reelección. Esa intentona por relacionar al futbol con la política hace que los brasileños sientan que no fue el fracaso de su selección, sino de todo su país. Al pensar en la palabra Brasil, no pensarán en el BRIC, ni en Lula, ni en las playas de Copacabana, sino en la goleada ante Alemania.

    Los alemanes se sienten orgullosos por la aplanadora que su su selección fue en semifinales, y tal vez lo recordarán por muchos años. Pero los alemanes no sienten que su país esté mucho mejor por dicha goleada. Incluso las caras de los jugadores en la semifinal lo dice mucho. Los alemanes saben que es un juego de futbol, muy apasionante sí, por eso es que lanzan cánticos con sus tarros de cerveza, pero saben que el futbol es una cosa y el país es otra cosa. En cambio para los brasileños, esa derrota de alguna forma hablará sobre el dudoso futuro de Brasil después de varios años de ilusiones y promesas.

    El Gobierno de México no tiene tantas cosas que lamentar puesto que la Selección Nacional salió avante después de que todos pronosticaron (o más bien pronosticamos) que harían el ridículo y serían despachados en la primera fase. Peña Nieto se podrá sentir tranquilo, porque su apuesta de hacer un pomposo homenaje a la selección y portar su corbata verde, no resultó contraproducente. Aunque el tratar de colgarse de la selección para aumentar sus números tampoco le trajo muy buenos dividendos, sobre todo por su editada y ensayada llamada a Miguel Herrera para felicitarlo por su calificación a la siguiente ronda.

    Tal vez esto puede explicar un poco esa percepción que existe en países como en México de que el futbol es un distractor, mientras que en los países desarrollados los aficionados saben separar su desbordante pasión por el futbol, de la política y de su país. Y también tiene que ver con que en países donde hay carencias y falta de esperanzas, el futbol es un aliciente para que la gente se sienta, al menos, un poco mejor.