Etiqueta: fracaso

  • El ganador fracasa, el perdedor no.

    Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.

    Charles Dickens.

    Los seres humanos solemos ver a los fracasos como si fueran algo malo. Es más, tenemos miedo de ser unos «fracasados», por que generalmente los fracasos llevan implícito cierta dosis de dolor que a veces no es tolerable para el ser humano, porque tal fracaso puede implicar una pérdida o una desilusión que orillará a la persona a tomar el tortuoso proceso de duelo y asimilación de la pérdida.

    Cuando uno quiere salir de su zona de confort y quiere tomar un riesgo, sabe que existen dos posibilidades: El éxito y el sentimiento de gloria por el cumplimiento del objetivo, y el fracaso que no solo implica el no haber logrado tal objetivo, sino que puede implicar la pérdida de algo que ya se había obtenido antes, como puede ser cierta cantidad de dinero que se invirtió para un negocio.

    Los fracasos duelen, y por eso los seres humanos no siempre queremos arriesgarnos a sufrir uno. Porque creemos que si no logramos el éxito llegaremos a ser unos fracasados. Pero la realidad es todo lo contrario. El perdedor no es aquel que fracasa, sino aquel que siempre se queda en su zona de confort y que no dá un paso adelante para poder obtener algo más. El perdedor cree que si se queda ahí parado no va a sufrir, pero todo lo contrario.

    Alguna vez el perdedor verá como no logra obtener nunca lo que ha deseado, y se sentirá frustrado al igual que el que fracasa, pero a diferencia de este último, el perdedor sentirá un gran sentimiento de culpabilidad consigo mismo, porque el que fracasó al menos podrá de decir que lo intentó, y se puede ir con el honor en alto. El perdedor es el que ha perdido su honor.

    Los ganadores técnicamente son unos fracasados. Ellos fracasan mucho más veces que los perdedores, pero porque se arriesgan más veces, y de esos malos momentos generan la suficiente experiencia como para que luego puedan lograr sus objetivos. Pregúntale a cualquier ganador, y no va a haber alguno que niegue haber sufrido una depresión o un momento de angustia por no haber obtenido lo que quería, no va a haber alguno que no se haya sentido alguna vez derrotado porque no fueron lo suficientemente capaces para poder enfrentar la adversidad. Pero también te responderán que ahora recuerdan con alegría esos momentos, porque fueron jústamente esas ocasiones, donde aprendieron y adquirieron sabiduría para saber resolver sus problemas.

    El que fracasa no es un perdedor, porque los perdedores al no intentarlo nunca fracasan. Los ganadores en cambio, se la pasan fracasando, es más, ya se acostumbraron tanto, que lo ven como parte de su rutina diaria.

  • ¿Existe la suerte?

    He escuchado por ahí frases derrotistas que dicen: -me ha ido mal en la vida porque he tenido mala suerte, o -los demás han tenido mejor suerte que yo- o -es que así diosito lo ha querido. Si, frases de gente que no ha sabido tomar las riendas de su vida, y que creé que la casualidad tiene mucho mas fuerza que la causalidad. Pero ahora yo les voy a mostrar con el dato duro el por que esas personas están en el hoyo.

    Vamos a utilizar la misma lógica que se usa en la investigación cuantitativa, en donde los resultados aleatorios que arroja una pregunta siempre siguen un patrón, y en los cuales solo se pueden lograr cambios modificando las variables que lo condicionan. Tal vez suene crudo, pero así como en un estudio de mercado 90 de 100 personas dicen que no comprarían un Shampoo debido a que las variables no son las adecuadas (precio caro, mala calidad), o si en un muestreo estadístico de una fábrica se comprueba que 90 de cada 100 piezas salen mal fabricadas porque los empleados estan muy mal capacitados, entonces mediante la misma regla podríamos llegar a la conclusión de que 90 de 100 reclutadores deciden no contratarte porque no tienes los suficientes estudios o tienes una mala actitud.

    Es decir, existen variables positivas y negativas que determinan el resultado que vamos a obtener, tanto a la hora de ir por un trabajo, a la hora de llevarte bien con los amigos, a la hora de sostener a una familia etc… y como dijo Albert Einstein, si quieres obtener resultados diferentes, haz las cosas diferentes.

    Existen dos excepciones donde por la ley del azar pudiera existir la suerte (aunque veremos que en realidad esta «suerte» tiene un por que);En realidad de estas dos, solo una podría determinar el rumbo de la vida de una persona:

    Eventos Individuales:

    La gente dice ¿por que si yo estaba mas preparado para este puesto y tenía una actitud mas positiva, le dieron el trabajo a Alberto que es muy holgazán y poco preparado y no a mí?.

    Segun las leyes del azar, los resultados arrojadas de acuerdo a las variables suelen ser aleatorios, pero van formando un patrón que es resultado de las variables que provocan el resultado; como veremos en la siguiente tabla donde los resultados de Alberto dependen de las variables (Holgazán y Poco Preparado) y los resultados de «Yo» dependen de las variables (Preparado y Actitud Positiva).

    Como vemos, las variables anteriormente mencionadas nos dicen que Alberto será contratado 3 veces por cada 10 entrevistas (es decir un 30%) y «Yo» será contratado 8 veces por cada 10 entrevistas (es decir un 80%). Entonces respondiendo a la pregunta inicial, en el primer evento contrataron a Alberto y no a «Yo». Este resultado aparentemente se debió a un factor de suerte, pero esta suerte se anula tomando en cuenta que siempre existe un por que de este resultado. El entrevistador posiblemente no estaba bien preparado, o simplemente sintió mas empatía con Alberto porque es mas ameno (y a fin de cuentas son variables que condicionan el resultado).

    Por eso muchas veces pensamos que existe la suerte, dado que en los eventos individuales puede aparecer un resultado que no es igual al esperado. ¿Pero que pasa cuando ellos vuelvan a ir a mas entrevistas?, la posibilidad de que Alberto vuelva a tener suerte se va a ir reduciendo exponencialmente y «Yo» ganará casi todas las entrevistas, a menos que Alberto se de cuenta que está en desventaja y haga un esfuerzo por cambiar (lo cual modificará las variables).

    Bajo este ejemplo compruebo que la gente triunfadora no se diferencia de la perdedora por la suerte, se diferencia por las variables que condicionan los resultados.

    Variables externas.

    Llamo variables externas a las variables positivas o negativas tanto las que adquirimos al nacer (habilidades natas, temperamento), como la situación económica y social, la educación de los padres, o en eventos dados en los cuales nosotros no tenemos el control total de las variables. Por ejemplo, perder el automovil en un asalto (dado que el afectado podría no tener control sobre este hecho, porque que es responsabilidad de los cuerpos policiales reducir los asaltos al mínimo) podría ser dado por una variable externa.

    En este apartado es donde podríamos decir que la «suerte» puede marcar el rumbo de una vida, pero tambien esa «suerte» tiene un por qué; es decir, una persona puede tener un CI alto dado a la herencia genética que recibió, o una persona nació con poco dinero dado que sus familiares siempre han sido pobres, o porque su padre no se esforzó mucho.

    En estos casos sería injusto comparar a una persona pobre con una persona acomodada, o a un guitarrista nato con uno que no lo es; porque implica que una persona tenga que realizar un mayor esfuerzo que el otro para llegar al mismo punto. Pero lo que se pudiera hacer es tomar en cuenta cuanto avanzan dos personas desde sus diferentes puntos de arranque: por ejemplo podremos decir que una persona pobre que pasó a ser un clasemediero es mas exitosa que una persona que nació rica, y murió rica pero no millonaria.

    Normalmente cuando la gente achaca sus fracasos a la mala suerte, no se debe a las «variables externas», puesto que en la mayoría de las ocasiones, una persona conoce estas variables desde un principio; y el no conocer las variables externas implicaría una «variable negativa», dado que al no conocerse, toma un rumbo equivocado en la vida (por ejemplo un violinista sin muchas aptitudes que fracasó, pero que si se hubiera conocido mas hubiera sido un excelente pianista), o a la vez el conocer todas las variables externas implica una «variable positiva» (Roberto sabe que no ligará tantas mujeres como Juan, porque su caracter es mas reservado y sensible; pero entonces Roberto aprovecha su caracter sensible y cuando liga a una mujer, logra complacerla y ser feliz con ella, mientras tanto Juan que no se conoce tanto, no sabe como crear relaciones duraderas con las mujeres).

    Otras cosas a considerar.

    Para modificar las variables hay que conocerlas. Por ejemplo, si camino en la calle y me tropiezo, descubrí la variable negativa de «ser descuidado al caminar»; entonces como ya la conozco se como cambiarla; igual me vuelva a tropezar, pero al buscar cambiar la variable, los tropezones serán cada vez menos seguidos hasta que ya nunca me tropiece.

    Nadie es perfecto, y cambiar las variables no siempre es fácil; no es como cambiar una pregunta en un cuestionario para obtener un resultado diferente; porque en los humanos una variable negativa suele implicar otras que debemos de ir cambiando una por una. Ej (Variable Negativa 1) = Soy tímido. Soy tímido porque tengo miedo a que me rechazen (Variable negativa 2), y tengo miedo a que me rechazen porque de chico mis papás me abandonaron (Variable negativa 3). Entonces para solucionar a variable 1, debemos haber resuelto la Variable 2, y para haber resuelto esta debimos haber resuelto la 3.

    Conclusiones:

    Podemos decir que la «suerte» como tal no existe, puesto que todos los eventos que suceden tienen un por que. Si podemos ver que en algunos casos no podemos controlar de todo los resultados que obtenemos, solo las variables externas podrán modificar el resultado, si bien podemos tener ventajas y limitaciones reales para con los demás (que generalmente las reconocemos y valoramos nuestros triunfos y fracasos a partir de nuestro punto de partida real) podemos decir que el resto es causal y depende de nosotros.

  • El oro es pa’Miguelito

    En unas semanas mas se estará hablando del ya inminente fracaso olímpico, en el cual se auguran muy pocas medallas, y se buscará encontrar culpables. Se cortarán cabezas y las nuevas harán como que empiezan a trabajar, pero pasará el furor de las olimpiadas, y

    se enfocarán los reflectores a la selección mexicana.

    En Londres 2012 llegaremos igual, pocas medallas y búsqueda de culpables.

    Y los pocos que son, lograrán ganar esas pocas medallas en deportes individuales; y al retirarse, se apuntarán para dirigir o estar metido en la burocracia deportiva; pero ahora no se gana para los demás, se gana a costa de los demás. Y esos que se quejaron pie

    dras enel camino para llegar a donde llegaron como atletas, se darán el lujo de estar en el mismo lugar de quienes criticaron.

    Mientras saldán estrellas nuevas (tan pocas que tendrán exclusividad en Televisa por dos años) de las cuales solo un pequeño porcentaje triunfará de verdad.

    Y así se genera el círculo vicioso olímpico mexicano, una reflejo de la idiosincracia del país. Porque en México, «El oro es Pa’Miguelito».

    Y mientras, China con todo y su problema de derechos humanos y represión en el Tibet, avanza como conejito Duracell

  • El oro es pa'Miguelito

    En unas semanas mas se estará hablando del ya inminente fracaso olímpico, en el cual se auguran muy pocas medallas, y se buscará encontrar culpables. Se cortarán cabezas y las nuevas harán como que empiezan a trabajar, pero pasará el furor de las olimpiadas, y

    se enfocarán los reflectores a la selección mexicana.

    En Londres 2012 llegaremos igual, pocas medallas y búsqueda de culpables.

    Y los pocos que son, lograrán ganar esas pocas medallas en deportes individuales; y al retirarse, se apuntarán para dirigir o estar metido en la burocracia deportiva; pero ahora no se gana para los demás, se gana a costa de los demás. Y esos que se quejaron pie

    dras enel camino para llegar a donde llegaron como atletas, se darán el lujo de estar en el mismo lugar de quienes criticaron.

    Mientras saldán estrellas nuevas (tan pocas que tendrán exclusividad en Televisa por dos años) de las cuales solo un pequeño porcentaje triunfará de verdad.

    Y así se genera el círculo vicioso olímpico mexicano, una reflejo de la idiosincracia del país. Porque en México, «El oro es Pa’Miguelito».

    Y mientras, China con todo y su problema de derechos humanos y represión en el Tibet, avanza como conejito Duracell

  • La mentalidad del fracaso.

    No se si recuerdan esas épocas en que todo el pueblo gritaba ¡fuera Lavolpe!. El mundial a ojos de muchos se consideraba un fracaso, a pesar de los insuficientes esfuerzos por eliminar a los argentinos. Pues bien, llegó un populista, que criticaba a todo lo que tenía que ver con la selección, ese se llamaba Hugo Chávez, perdón, Hugo Sánchez, y con sus credenciales mostraba al pueblo futbolero que podía ser capaz de llevar a la selección al primer mundo.
    Ahora, nos ha demostrado que efectivamente es un populista, una persona que endulza al oído y reune gente pero sin preparación alguna mas que la motivación muestra su realidad. Y lo peor de todo es la verguenza de que en México solo se come futbol, y que este deporte es la forma de evadir la cruda realidad de las clases bajas.

    Y aún mas, es el reflejo del retroceso de todo nuestro deporte. No se habla ni de una Ana Guevara ni un Fernando Platas para Beijing. ¿Es toda esta ola de fracasos un reflejo de nuestro país?, ¿es México un país que no cree en si mismo?. Es penoso, que esto es lo que se represente allá afuera. Así como en la política, ocurre en el deporte, unos quedan enriquecidos (como los Vazquez Raña) mientras el orgullo queda en el suelo; y los que pueden ostentarlo, parecen ser casos especiales, y no un producto del trabajo de nuestros organismos del deporte (véase Lorena Ochoa o Ana Guevara).

    ¿Que nos pasa, que tenemos miedo a sacar al país adelante?, ¿que es?, ¿por que nuestro país no puede trabajar en equipo, y aquí todo es a ver a quien piso para sacar al país adelante?. Vergonzoso es. Y lo es a todos los niveles, no solo el empresario que no quiere competir para proteger sus millones, o el que destroza el deporte mexicano para lograr sus ambiciones. También lo es el secretario de gobernación que hace tratos oscuros con Pemex, el presidente que se hace el «guey» y que encubre a su amigo, el político que bloquea calles e inventa «complós» para atraer acarreados, son todos, y somos todos los mexicanos los responsables de que este país no avance, porque tenemos miedo al cambio, miedo a ser ganadores.