Etiqueta: folclor

  • Gritarle al portero rival en el estadio

    Gritarle al portero rival en el estadio

    El grito del «eeh puto» tuvo su origen en el seno de la Barra 51 del Atlas. Dice la leyenda que se originó cuando Oswaldo Sánchez (ex portero de Atlas) fue transferido del América a las Chivas (rival acérrimo de su primer club). Como respuesta a la traición, los miembros de la Barra 51 comenzaron a usar la palabra «puto» cada vez que Oswaldo despejaba desde su arco.

    Al parecer tuvo tanto éxito que fue utilizado en el preolímpico rumbo a Atenas en 2004, y y «ha sobrevivido» tres mundiales: Alemania 2006, Sudáfrica 2010 y Brasil 2014. En éste último, es donde el grito comenzó a llamar la atención. Aficionados de otros países lo comenzaron a utilizar sin saber su significado, e incluso personas de países en el otro extremo del globo terráqueo subieron videos del grito que ya se había vuelto famoso a nivel mundial:

    https://www.youtube.com/watch?v=B74EHL5A4zA

    Pero a partir de ahí, las críticas al grito no se hicieron esperar. La FIFA condenó el grito, y amenazó con sancionar a México. Fue la primera vez que el máximo órgano rector del balompié levantaba una advertencia. ¿La razón? Era un grito homofóbico, decían.

    La palabra puto siempre ha generado controversia en nuestro país. No sólo porque es un palabra agresiva y una grosería «mayor». Pronunciarla en un salón de clases puede ser motivo de suspensión.

    Pero también ha generado controversia cuando se trata de determinar qué tan «homofóbica» es la palabra. Y ésta viene porque en ese sentido, el término «puto» (que básicamente es una abreviación de «prostituto») es ambiguo. Sí, se usa mucho para discriminar homosexuales, pero también se usa constantemente para insultar a otra persona sin alguna connotación homofóbica, apelando más bien a la cobardía.

    Gritarle al portero rival en el estadio

    Algo así pasó con la canción de Molotov llamada «Puto». Aunque usaban este término e incluso añadían el de «maricón», los integrantes se defendieron alegando que su intención no era discriminar a la comunidad gay, y posiblemente tengan razón, no fue su intención, como se muestra en su video.

    Pero por otro lado, la canción de Molotov expresa muy bien el sentido que generalmente se le da a la palabra:

    “¿Qué, muy machín no?,  ¿A muy machín no?, Marica nena, más bien putino”

    Es decir, la letra no tiene intención alguna de discriminar a un homosexual, pero sí lo hace con quienes se considera «poco hombres», como si ser mujer «marica nena» fuera una condición inferior al hombre: «No seas niña, los niños no lloran». Hace más de 15 años, cuando Molotov compuso la canción, posiblemente no fueron conscientes de lo que esa letra implicaba. En ese entonces decirle «nena» o «puto» a un hombre con mucha sensibilidad era una conducta considerada normal.

    Bajo el mismo entendido tenemos que abordar el grito de «puto» dentro de los estadios, el cuál ahora ha causado polémica por ser usado en un partido de la Copa América poco después de guardarse un minuto de silencio por el asesinato dentro de un bar gay en Orlando. Diarios como The Guardian y The New York Times abordaron el caso. No entendían como después de un momento como ese, la afición seguía coreando el «puto».

    https://www.youtube.com/watch?v=VMFAgoA9aOE

    Pensar en que hay una intención de «odio homofóbico» cuando el aficionado grita «puto» al portero sería no entender el contexto. Yo no creo que los aficionados (al menos la mayoría) que hacen ese grito tengan la intención de agredir a la comunidad gay. De hecho pienso que la mayoría ni siquiera les pasa por la mente un homosexual a la hora de gritar. Lo ocurrido en la Copa América es prueba de ello, seguramente los aficionados no relacionaron el grito con un insulto a la comunidad gay y no vieron algo malo en gritarlo pese a que se había guardado un minuto de silencio.

    Pero a pesar de esto, a que no hay una intencionalidad de parte del aficionado por discriminar a los gays, sí estoy muy de acuerdo en erradicar ese grito del estadio; sobre todo tomando como parámetro el caso de Molotov. No deja de ser un ataque y una forma de discriminación a cierto tipo de personas.

    A pesar de esa «no intencionalidad homofóbica», muchas personas homosexuales han sido agredidos con ese término. Amigos míos que tienen preferencia por personas del mismo sexo sufrieron de un severo bullying dentro de su escuela y fueron discriminados por sus compañeros. Puto, puto, puto, les decían, hasta hacerlos romper en llanto.

    También existe esa correlación entre homosexual y cobarde. Según la idea que todavía pernea en el inconsciente colectivo, un homosexual es sensible, y entonces es cobarde, y poco hombre; es nena. Puto es una forma peyorativa de describir a un homosexual, y también es una forma de denigrar a quien es sensible y cobarde. Entonces se entiende el término de la palabra. Puto se usa para denigrar a los «cobardes y poco hombres» porque los gays «son cobardes y poco hombres», aunque luego se le quitó la «connotación homosexual» y se usó para «denigrar a los cobardes y poco hombres» sin el propósito de denigrar una persona homosexual.

    https://www.youtube.com/watch?v=SX16nN1Ugug

    Acusar a los «gritantes» de homófobos e incitar al odio es erróneo, injusto, y lo único que causaría es más odio y confrontación. Pero sí se puede generar una mayor conciencia en la sociedad sobre el uso del término y los efectos que puede tener en algunos sectores. Ese es el primer paso que se debería seguir si se quiere erradicar el grito de los estadios.

    El grito de «eh puto» se ha convertido en un grito de guerra. Recordemos que el futbol es la recreación de una batalla, donde cada bando toma simbolismos, banderas propias del equipo, así como rituales. El grito de «eh puto» es algo que se extiende más allá de de los bandos y se convierte en parte del folclor mexicano. Pero no en uno muy deseable (como sí lo es la ola, por ejemplo) sino en uno más bien vulgar. Lo mejor que puede pasar es que ese grito desaparezca de los estadios.

    No va a ser algo fácil de erradicar, en tanto ese grito ya es parte del «folclor del futbol». No se puede esperar a que eso ocurra de la noche a la mañana, pero sí se tiene que hacer un esfuerzo por generar conciencia.

  • ¡Queremos Halloween!

    ¡Queremos Halloween!

    El Halloween es una muestra de como una cultura relativamente nueva (y por ende más escasa) pueda terminar absorbiendo a una más rica. Y esto no sucede porque la primera sea más fuerte, de ninguna manera. Esto sucede más bien porque la primera viene acompañada de un imperio y la segunda de una nación relativamente débil. Eso explica porqué los niños gritan ¡Queremos Halloween!.

    ¡Queremos Halloween!

    No tengo nada contra el Halloween. Pero a mí en lo particular me agrada más el día de muertos y se me hace más rico culturalmente. Ese folclor que le rodea, ese significado que tiene dicho rito prehispánico (que se mezcló de una u otra forma con el cristianismo), el cual habla de nuestra cultura, de una cultura que tiene la costumbre de burlarse de las desgracias (aunque con una tesitura fina y prudente, pero eso es el día de muertos). A pesar de que el día de muertos es una tradición de exportación y es algo que admiran muchos extranjeros que vienen a visitar nuestro país, algunos lo han cambiado por el Halloween, al cual no quiero desestimar sus orígenes celtas pero al menos como se celebra aquí y en los países anglosajones, el Halloween tiene más de «marketero» que de tradicional.

    Algunas corrientes religiosas han relacionado al Halloween con el satanismo (que vaya que con las brujas y las calaveras luego se pueden hilar argumentos). Esto posiblemente preocupe a los religiosos practicantes, pero no a aquellas personas que no son «tan practicantes» o que bien que no tienen religión alguna, dado que estos últimos no creerán en dichas acusaciones por las mismas razones que hacen que no crean en alguna religión. El día de muertos también habla de la muerte, pero esta celebración más bien es una forma de honrar a aquellos que se han ido, de burlarse de la muerte a la cual estamos resignados por medio de las famosas «calaveritas».

    En lo particular yo prefiero ver un altar de muertos que unas calabazas afuera de mi casa. Y no se trata de nacionalismo, más cuando muchas de nuestras tradiciones y creencias fueron importadas. Sino que México tiene una cultura rica y exquisita que muchas veces no sabemos valorar. A la cual a veces incluso hacemos menos debido a nuestra deteriorada autoestima colectiva.

    Si la gente quiere celebrar Halloween, que lo celebre, está en todo su derecho. Pero yo prefiero quedarme con el día de muertos. A pesar de que no soy una persona religiosa, muchas de nuestras tradiciones ricas y folclóricas están relacionadas con la religión o influenciadas de alguna u otra manera con esta. Incluso el Halloween lo estuvo (a pesar de que ya se ha convertido en una campaña de mercadotecnia más que nada, y que se ha convertido en una tradición totalmente secular).