El Internet afortunadamente nos trajo a la sociedad una forma de compartir información, sin tener que depender de los medios de comunicación «monolíticos«. Sobre todo en su versión 2.0, cuando aparecieron los Blogs, Twitter y demás redes sociales que ya todos conocemos. Después del éxito de Obama que basó su campaña en estas, todas las celebridades, sean políticos, artistas, columnistas, etc. Han querido incursionar en este medio para sentir un sentimiento de cercanía con la gente. Quisieron entrar en la conversación.
Pero se dieron cuenta que en las redes sociales también había quienes no simpatizaban mucho con ellos, lo que causó su molestia, al grado de que algunas personas como Aleks Syntek decidieran cerrar sus cuentas. Con los políticos es algo diferente, porque dado que a diferencia de las celebridades tienen el poder de legislar y promulgar nuevas leyes que puedan promover la censura en Internet (y otros medios) para salvaguardar su imagen. El caso de Arturo Zamora es un ejemplo, el lanzó una propuesta para censurar las redes y penalizar a quien criticara a los políticos, luego Javier Duarte, Gobernador de Veracruz que se animó a reformar el Código Penal de esta entidad para poder reprimir ya no solo los falsas alarmas de terrorismo, sino a quienes disientan con el gobierno.
Pero la llamada izquierda mexicana también ha caído en el mismo juego de buscar la censura y mostrarse recitentes al debate, a pesar de que ellos siempre se han creído portadores de la libertad de expresión. Yo mismo tuve una experiencia así con el diputado Gerardo Fernández Noroña, cuando le dije que porqué se oponían al recorte de subsidios a las gasolinas cuando los que salen más perjudicados son las clases medias y altas. y no los pobres que tanto defienden. El diputado me dijo que era un «gran imbecil» y me bloqueó de su cuenta de Twitter. Pero Mario Di Constanzo, también del PT y cercano a AMLO, ha ido más allá. Desde hace unas semanas, denunció que el grupo del publicista Antonio Solá (el creador de la campaña «Peligro para México» en el 2006) había mandado crear trolls en Twitter para desacreditar a su movimiento. Di Constanzo dijo que iba a denunciar a esos trolls y así lo hizo, pero al parecer, no todos los que denunció eran trolls, sino que algunos eran personas que simplemente no comulgaban con su persona y lo criticaban, causando la molestia de algunos usuarios de Twitter al sentirse insultados.
Por esto, Di Constanzo está buscando regular el anonimato en Internet, supuestamente para detectar quienes son esos Trolls y denunciarlos, pero de esta forma se está coartando la libertad de expresión. Porque bajo un ente anónimo, la gente puede expresar sus ideas sin que pueda ser perseguido, sin el anonimato por ej, los narcotraficantes podrían saber quienes son los que hablan mal de ellos y descuartizarlos. Parece que Di Constanzo no sabe que en Twitter hay una opción donde puedes bloquear a los usuarios molestos. Así lo han hecho varios políticos como Felipe Calderón, el cual debido a la lluvia de críticas que caen sobre su persona en Twitter, simplemente bloquea a dichos usuarios y punto, sin usar un recurso legal para perseguirlos. Porque al igual que la derecha, no dudo ni poquito que la izquierda use trolls para desprestigiar al gobierno. Los trolls son un mecanismo ya muy utilizado en las redes sociales, especialmente cuando se acercan las campañas políticas.
Parece que en México y en el mundo, muchas personas no están contentas con el empoderamiento que les está dando a los ciudadanos el Internet, por eso la presión por parte de empresas y gobiernos para firmar el ACTA, y la búsqueda de regular y presionar a los proveedores de servicios de Internet, como Twitter y Facebook. Un ejemplo ocurrió en las manifestaciones de Wall Street donde en todo el mundo aparecía el Trend Topic #OccupyWallStreet pero este no aparecía en las cuentas de Twitter de los estadounidenses. Twitter habló que no habían sido presionados y que simplemente había ocurrido por la forma que trabaja su algoritmo, pero la realidad nos indica lo contrario.
Tanto gobiernos de derecha o de izquierda están descontentos con las facilidades que da Internet a la sociedad, porque la empodera. Pareciera que se trata más de mantener el Status Quo y sus cuotas de poder, que de trabajar para los ciudadanos. Yo lo he dicho, vivimos en una época a nivel mundial donde los gobiernos se han alejado de sus gobernados y únicamente se mueven por intereses y cotos de poder.

Estimado Diputado Gerardo Fernández Noroña. Debido a los recientes acontecimientos, he decidido escribirle una carta como ciudadano mexicano que cada mes debe de pagar sus impuestos, y por eso tengo derecho a hacerlo, estoy en mi ejercicio de la libertad de expresión que tanto usted ha defendido tanto en la cámara de diputados, como en la calle a la hora de censurar simbólicamente MVS.
La historia comienza cuando el diputado petista Fernández Noroña, en un acto meramente infantil y absurdo saca una manta donde llama borracho al presidente Felipe Calderón, ¿cual es la reacción en las redes sociales?, la mayoría de los usuarios de Twitter, Facebook, blogs y otros medios descalifican al diputado, le dicen que se ponga a trabajar, que es un vividor, y solo los seguidores del «movimiento legítimo» (que cada vez son menos) lo apoyan. El rumor sobre el presunto alcoholismo del presidente queda entre estos. Luego Carmen Aristegui saca el tema en su programa de MVS y hace la pregunta a la Presidencia: ¿Tiene Felipe Calderón o no un problema con el alcohol?. El rumor sobre el alcoholismo de Felipe Calderón todavía queda entre algunos cuantos mexicanos. El gobierno, se presume, decide censurar a la periodista por medio de presiones a MVS quien asegura que Aristegui rompìó el código de ética. Aristegui termina en la calle, MVS sin su conductora de mayor audiencia, pero el rumor sobre el alcoholismo de Felipe Calderón se vuelve un asunto nacional.
Hace unos cuantos posts atrás había hablado sobre el
México necesita de una izquierda, no cabe duda. Tantos años de gobiernos neoliberales de derecha han traído ya muchos vicios que se han venido sumando a los heredados por el priato autoritario de antaño. Tenemos un capitalismo que no funciona bien, donde no hay libre competencia pero si hay monopolios, concentración de riqueza, pobreza en exceso. De hecho me atrevería a dudar que nuestro país es una nación plenamente democrática, un país donde se llevan a cabo elecciones dudosas como las del 2006, o donde a través de la televisión buscan enajenar a la sociedad para que voten por un candidato e imponer a quienes más les interesa a la cúpula para seguir detentando el poder (me refiero a Peña Nieto).