Etiqueta: Felipe Calderón

  • El saludo letal de Marcelo Ebrard

    Un día, a Marcelo Ebrard se le ocurre saludar de mano a Felipe Calderón. El Jefe de Gobierno de la Ciudad de México era el único mandatario de una entidad federativa que no reconocía el triunfo de Felipe Calderón en el 2006, pero ahora decide saludarlo. ¿Cómo se puede interpretar esto?. Fácil, no creo que Marcelo con esto haya aceptado los resultados electorales, simplemente quiso dar un mensaje. A mi forma de interpretar las cosas, quiere mostrarse al pueblo como un candidato izquierdista que quiere debatir, que esta abierto a las opiniones divergentes y que es un demócrata. Quiere alejarse de esa izquierda intolerante que representa para muchos López Obrador, que si bien tiene muchos seguidores, estos, al menos en su mayoría, no estarán dispuestos a votar por Ebrard.

    El saludo pone en evidencia el rompimiento con López Obrador. Aunque AMLO diga que el saludo entre ellos dos fue intrascendente. Ebrard ya sabe que irán por distintos caminos, y que cómo bien López Dóriga afirmó alguna vez, López Obrador va a aparecer en la boleta el 2012, llueve, truene, o relampagué. Las casas encuestadoras han jugado un confuso papel, mientras Consulta Mitofksy en sus estudios decía que en unas elecciones abiertas entre ellos dos, López Obrador ganaría (por muy poco, pero ganaría), la casa encuestadora GEA-ISA dijo que por el contrario, Ebrard tendría más posibilidades. ¿Qué metodología habrán utilizado ambas casas encuestadoras para que los resultados fueran tan diferentes?. Las huestes de AMLO ya hablan de un ‘compló’. “Otro fraude contra AMLO vía encuestas del CISEN”, cabeceó el SDP (Sendero del Peje), voz oficiosa del tabasqueño en la red.

    Ebrard la tiene difícil, sabe que no le podrá arrebatar a AMLO el capital político que tiene. Si Obrador se va por el PT o Convergencia, sus seguidores seguramente votarán por este partido. Marcelo Ebrard aspirará a obtener votos entre los indecisos, pero no puede obtenerlos de los dos extremos del espectro político mexicano. Ni de la derecha conservadora (por sus posturas liberales) ni de la izquierda dura (que siguen a López Obrador), tendrá que apostar a obtener votos del centro, pero muchos de estos estan acaparados por Enrique Peña Nieto, entonces tendrá que ver la forma de arrebatárselos. También estarán con el las minorías (homosexuales, feministas), pero son eso, minorías.

    Unos dicen que el saludo con FCH fue porque espera una alianza con el PAN en el 2012, lo dudo, lo veo muy difícil, los presidentes de ambos partidos ya han descartado esa posibilidad. Ebrard simplemente se quiere mostrar como el izquierdista demócrata, como si fuera un Zapatero o un Lula da Silva. El despido de Martí Batrés ante la crítica por dicho saludo a Calderón aclara todavía más el mensaje que le envía a López Obrador, aunque algunos lo tachen de autoritario por dicha decisión (no creo que le preocupe tanto a Ebrard sobre todo de donde vienen esas críticas).

    Si estuvieramos en un país con más convicción democrática, y mas madura socialmente, posiblemente Ebrard tendría más posibilidades. No por esto quiero decir que esté de acuerdo con todo lo que el hace. Pero creo que el voto duro (que beneficia a Peña Nieto y a López Obrador) va a hacer muy difícil que Marcelo gane las elecciones en el 2012. Creo que estratégicamente fue una buena decisión de distanciarse de López Obrador y mostrarse como una figura diferente a él. Pero repito, lo veo muy difícil, creo que Marcelo Ebrard no cabe en un país como México, el cual está más acostumbrado a preferir a políticos con cierto talante autoritario, y donde la mayoría de su población está descontenta con la democracia.

  • Cerebro Vs Enrique Krauze

    Enrique Krauze me cae bien, no lo niego, tenemos algunos puntos ideológicos en común (otros no tanto), es un gran historiador (si no es que el mejor de México), aunque también tiene sus bemoles. Es parte del consejo de Televisa y por ende, que yo sepa, nunca ha emitido crítica alguna contra esa televisora, el dice que si lo ha hecho, pero en una rigurosa búsqueda por Internet no encontré nada. Ese compromiso con la televisora se nota en las obras históricas que ha escrito. Explica muy bien sobre lo de Tlatelolco, pero nunca menciona el nefasto papel que tuvo la televisora al censurar lo realmente ocurrido. Lo mismo en las elecciones del 88 donde el acepta que hubo un fraude (encubierto por Televisa).

    También Krauze se ha caracterizado por ser muy complaciente con el gobierno en turno (la única vez que ví criticarlo fue relativo a los festejos del Bicentenario), a pesar de que su «supuesta linea ideológica» es diferente a la del Presidente. Krauze se define como «izquierda liberal», y Calderón es de la «derecha conservadora». Es cierto, ambas ideologías están abiertas a la globalización y al mercado (aunque la linea de Krauze supone la intervención parcial del gobierno en la economía), pero en lo social, deberían tener conceptos muy diferentes sobre el quehacer político, pero parece en la práctica que para Krauze no es así.

    La crítica que vengo a hacer ahora viene de un artículo que escribió llamado concenso contra el crimen (el cual pueden consultar aquí). El dice que su artículo que no hay un «repudio generalizado contra el crimen«, pero se contradice al mostrar las cifras. Dice que hay un 83% de la población que apoya el uso del ejército. Solo el 17% lo rechaza, y no significa que ese porcentaje no repudie al crimen, sino que no creen en que se deba sacar al ejército para combatirlo. A mi punto de vista, el concenso contra el crimen que menciona Krauze, si existe en la mayoría de la población, casi todos estamos en contra de los narcotraficantes y estamos hartos de la violencia que generan. El pone el ejemplo de la ETA en España y el caso de Colombia. De como el concenso de la población en contra de ellos ayudó para minar su poder e influencia.

    Dice Krauze, que lo que no permite generar ese concenso es el rechazo a la estrategia de seguridad de Calderón. En realidad solo un pequeño porcentaje de los mexicanos la rechaza por completo. Lo que criticamos muchos de los mexicanos no son los «qués» sino los «comos», hay un repudio hacia la estrategia de Calderón porque estuvo muy mal planteada desde su origen y ese mal diseño de la estrategia provocó una escalada de violencia, la cual no hubiera ocurrido (o hubiera sido más tenue) si la hubiera planteado de otra forma. El mismo Krauze dice, que el concenso nacional contra el crimen no supone en absoluto el apoyo a la política de Calderón y menciona las discrepancias que tiene Krauze con la política de Felipe Calderón: Se puede -es mi caso- criticar el énfasis en el ángulo militar del problema. Y se debe, con mucho mayor razón, deplorar la falta de resultados en temas cruciales como el lavado de dinero, la vigilancia de las aduanas o las ligas corruptas entre el poder y el crimen.

    Dice que se critica al gobierno y que a los criminales se les deja en segundo plano, los cuales tienen sus 15 minutos de fama, se desvanecen, van a la cárcel, y muchos recobran su libertad. Que yo sepa, todos sabemos quien es el JJ, La Barbie, o los Beltran Leyva; y también conocemos a narcos a los cuales no se ha tocado como el Chapo Guzmán. Todos sabemos quienes son los Zetas, conocemos su poder y su falta de escrúpulos, conocemos a La Familia (ahora templarios). Si algunos de los criminales recobran su libertad, es entonces responsabilidad del gobierno y de las débiles instituciones que permite que terminen fuera de prisión. Hay un concenso generalizado en que todos los queremos tras las rejas, e incluso muchos piden la pena de muerte.

    Es cierto, que cuando ocurre una tragedia relacionada con el narcotráfico normalmente los ojos de la población apuntan al gobierno y no a los criminales. Sucede por lo mismo, la gente ve estos atentados como resultado de una estrategia fallida en contra del narcotráfico. La población podrá condenar a los maleantes, pero sabe que ellos seguirán con su mismo propósito mientras las condiciones sigan igual. El que tiene el poder de cambiar las circunstancias del juego es el gobierno, y si a 5 años de haber iniciado una guerra contra el narcotráfico las cosas están saliendo así, es porque necesariamente se necesita replantear la estrategia. En este caso yo estoy de acuerdo con que la población recrimine al gobierno, por su capacidad de cambiar las cosas, porque él es el que tiene el poder para regresar la paz, habrán muchas teorías entre los ciudadanos, muchas discrepancias, pero lo que exigen al gobierno es la paz.

    Cita Krauze a Sicilia donde dicen: «Los delincuentes también son víctimas», aquí le tomo la palabra a Krauze y creo que Sicilia si peca de ingenuo. Yo creo que los delincuentes fueron víctimas hasta que decidieron transformarse en delincuentes, pasaron de ser de víctimas a victimarios, las personas tienen la decisión de pasarse al otro bando. Pero Sicilia tiene mucha razón al decir que hay que analizar el tejido social y ver porque los niños crecieron y se volvieron así. Ahí está el punto neurálgico, lo que se tuvo que combatir primero para evitar el engrosamiento de personas a las filas del narco. Eso Calderón no lo tomó en cuenta y por eso los resultados están como están.

    Sicilia hace una correlación entre pobreza y crimen, Krauze nos dice que esta correlación está basada en la teología moral católica, que llega a atenuar la gravedad del crimen mediante la comprensión de sus causas y determinaciones. Hay una correlación entre pobreza y crimen, la cual dice Krauze que es falsa, que hay narcotraficantes con estudios (los cuales en realidad terminan importando poco cuando hay falta de oportunidades). Yo creo que aquí no les doy la razón ni a Sicilia ni a Krauze, la correlación correcta sería entre desigualdad y crimen. Un ejemplo es si comparamos a Cuba con Brasil. Cuba es pobre pero es igualitaria y sus índices de criminalidad son bajos, Brasil es un país más rico que Cuba pero es muy desigual y los índices de criminalidad son altos. Lo mismo sucede si comparamos a Estados Unidos (más desigual) con varios países europeos (menos desigual).

    Es cierto que no nos podemos esperar a tener altos índices de educación y riqueza (yo le agregaría una mejor distribución de la riqueza). El problema ya esta ahí y hay que tomar medidas correctivas, no se puede negociar con los cárteles ni rendirse ante el narcotráfico. Pero también se necesita un cambio de estrategia. Krauze sugirió algunos puntos como el lavado de dinero y la seguridad en las aduanas. Pero hay que implementar desde ya las medidas preventivas para que cuando se empiecen a debilitar los cárteles, exista la menos gente posible que pueda engrosar sus filas.

    Es cierto, todo el estado tiene el deber de ejercer en un marco de la legalidad, la violencia para proteger al pueblo. Pero esta debe de ir acompañada de otras medidas. En una guerra contra otro país bastará con usar la violencia, pero cuando el problema es interno, se debe paliar el origen de raiz que provoca dicho problema. Y creo que ahí Calderón se equivocó. Antes de utilizar los métodos violentos, debió utilizar los «no violentos» para debilitar al crimen. Utilizando los sistemas de inteligencia, rastreando lavado de dinero, reduciendo la corrupción en las instituciones, y comenzar a recomponer el tejido social, para que así cuando se utilicen los métodos violentos, el crimen organizado esté debilitado, pero Calderón hizo las cosas al revés y están las consecuencias. Ahora que quiere meter una reforma sobre el lavado de dinero, queda parada por intereses políticos, cuando antes del 2009 hubiera podido pasar.

    El combate al crimen ya no se puede postergar porque ya «se metió la pata» y ya salieron las cucarachas. Los errores de Calderón durante 5 años trajeron esta escalada de violencia, pero puede recomponer el barco. Claro, los resultados tardarán en llegar, pero no existe otra alternativa. Para generar más concenso el presidente debería de ganar legitimidad, recordemos que el 49% de la población cree que ganó las elecciones por medio de unas elecciones fraudulentas y si decidiera recontar todas las boletas (en caso de que si haya sido el ganador) ganaría más legitimidad por parte de la población. Pero creo que ya es demasiado tarde  sabiendo que solo falta un año para que deje el poder. Creo que lo que más puede hacer es enderezar el barco y replantear la estrategia lo más que pueda a su alcance, para que el siguiente mandatario siga con ella.

    Krauze ignora o no menciona otro punto. El fenómeno del narcotráfico se debe a que el consumidor es Estados Unidos, mientras ellos no reduzcan el consumo, el narcotráfico difícilmente dejará de existir. El problema es muy complejo, tan complejo que no solo se puede solucionar por medio de la violencia, se necesitan otros métodos y es importante empezarlos a usar ya.

    El concenso creo que existe, pero es necesario que el gobierno nos demuestre que va por el camino correcto para que esto se fortalezca. Y yo también pienso que la sociedad se unirá cada vez más en contra del narcotráfico. Las autoridades tienen la palabra.

     

  • Pobre Presidente

    Más que el evento y el texto del mensaje con motivo del V Informe de Gobierno de Felipe Calderón, mismo que se convirtió en un acto de juicios, reclamos y justificaciones; la entrevista que el periodista Joaquín López Dóriga le hizo previo al mensaje del informe, revela de forma muy clara la soledad, el enojo y la intolerancia de un presidente que previo a su último año de gobierno, se siente incomprendido cual mártir.

    Odia que juzguen su sexenio por el tema de la inseguridad, maldice el juicio de la historia que él y sus decisiones han construido con ahínco. Le incomoda no poder hacer nada para cerrarle la boca a Vicente Fox. Repite y repite que es un “demócrata” y que le gusta la libertad de expresión, aunque admite que le molestan los excesos de libertad y crítica hacia su gobierno. Se siente incomprendido y abrumado por el desprecio social, ¡Pobre presidente!

    Dice sentir tristeza por las víctimas inocentes caídas en su propia guerra, pero para él, hay de inocentes a inocentes (no todos son iguales). Le entristecen las víctimas del ataque al casino Royale en Monterrey, pero “más me duelen” (palabras textuales) los policías federales, los marinos y los soldados caídos “en cumplimiento de su deber”.

    Siente que él, es el presidente que “más ha dialogado” con la sociedad mexicana y los movimientos sociales. Se dice un “transformador” pero no admite que sus transformaciones, tienen cinco años llevándonos a un profundo deterioro social. Se dice “el presidente más criticado en la historia del país” y siente que las críticas son injustas y en muchas ocasiones infundadas, ¡Pobre presidente!

    Justifica en todo momento su guerra con historias de policías y ladrones. Dice que ceder la plaza “a los criminales” nos hubiera llevado al envilecimiento de la sociedad, administrar la ilegalidad y simular la justicia. Parece que el Presidente no observa lo envilecida que está la sociedad que gobierna (con o sin crimen organizado).

    Calderón se ha encargado de construir un país con muchas heridas y una sociedad en donde la polarización y los estigmas nos enfrentan entre nosotros. Al presidente Calderón le duele él mismo. Le lastima nunca haber podido legitimarse. ¡Pobre presidente!, “nadie lo respeta”. Que penosa es su ausencia de autocrítica y que lastimoso es verle con tantas actitudes de intolerancia y desprecio. Cuando estaba en campaña, le gustaba llamarse “el hijo pródigo”, hoy, le gusta sentirse “el hijo incomprendido”. No es que le disguste el poder, lo que le disgusta es gobernarnos a nosotros y hacer como que nos escucha. ¡Pobre presidente!

    Calderón cerrará su último año de gobierno disgustado con sí mismo, pero más, con quienes nos atrevemos a cuestionarle. Terminará su sexenio con la sombra de la alternancia y con una permanente sensación de incomodidad y molestia. ¡Pobre del presidente!

  • Quinto Informe de Gobierno, nada que informar, nada que decir.

    Los mexicanos ya nos acostumbramos a la retórica de nuestros políticos. Solemos ya de alguna forma rechazar (o hacer caso omiso de) todos los logros que nos presumen han creado durante su mandato y nos basamos más bien en nuestras percepciones. El informe de gobierno nosotros lo creamos en el inconsciente de nuestro cerebro, percibimos lo que vemos en las noticias, lo que nos acontece en la vida diaria, lo que nos informan en las redes sociales, lo que dicen los líderes de opinión. Todo eso crea una especie de evaluación al mandatario en turno, que puede ser correcto o incorrecto, porque no necesariamente tenemos las herramientas necesarias para hacer una evaluación precisa sobre lo que acontece en nuestro país, esta evaluación puede estar sesgada por nuestras inclinaciones ideológicas, o por los medios de comunicación. Pero también hay algunos puntos que quedan a la vista de todos, y que cuando uno se dedica investigar en datos confiables como estudios estadísticos, cifras, y ve que concuerda con lo que percibe, se acerca a la realidad a la que se quiere llegar. Los más preparados e interesados podrán acercarse a esa realidad, los menos, tendrán una opinión más difusa. Pero sea la opinión que sea, para ellos será más válido que lo que diga el Presidente en su informe.

    Es por esto que el informe pasa a un segundo plano. Es cierto que la cobertura de salud universal (aunque sea chafita) se ha incrementado con el Seguro Popular, es cierto que cada vez más personas tienen acceso a la educación primaria (controlado por el SNTE  = chafita también), se ha mantenido una estabilidad macroeconómica, y la deuda externa no es muy grande. No podemos negar algunos de los avances que el Presidente nos presenta, pero todo lo acontecido en los últimos días opaca totalmente dichos logros y las estadísticas de progreso que nos presenta Felipe Calderón. La percepción de la mayoría de la gente es que México es un país inseguro, donde hay falta de oportunidades, una gran desigualdad y una carencia de valores. Esa percepción es tan fuerte que el informe que nos da Felipe Calderón no logra por ningún motivo cambiarla. Nos dice que ha detenido a 21 de los principales capos de la droga, pero la percepción de los índices de violencia continúa aumentando.

    Algo que en lo personal a mi personalmente me molesta es que Felipe Calderón no se pare a dar su informe en el congreso, frente a toda la cámara de diputados que lo conforman. Y decida hacerlo en el Museo Nacional de Antropología. Los políticos como Zedillo y Fox tuvieron la valentía de pararse y recibir abucheos y críticas por parte de los opositores. No se que tanto le preocupe a Felipe Calderón el riesgo de que diputados contrarios a el como Fernandez Noroña le grite que se robó las elecciones, le reclamen sobre la guardería ABC o algunos otros asuntos. Creo que el no ir a San Lazaro muestra que Felipe Calderón no se quiere enfrentar a su realidad, no quiere que lo señalen.

    A la gente no le importa lo que diga el Presidente, la gente quiere tener un mayor bienestar, tener más oportunidades de empleo, tener mayor seguridad, tener salud. Necesita tener las necesidades básicas satisfechas (es cierto, en parte depende de la gente, pero debe el gobierno proveer de una base sólida para que la gente pueda satisfacer sus necesidades) y ver que el país avanza por un buen camino, lo cual debe traerle más progreso a la gente. Pero eso la gente no lo percibe en un informe, lo percibe desde su casa, al salir a la calle, al enfrentarse con la realidad diaria. En el informe el mandatario dará la cara, y tal vez aceptará algunos errores, pero sobre todo buscará cuidar su imagen, muchos intereses políticos están en juego (más cuando estamos cerca al 2012).

    Por eso yo digo, en el Quinto Informe de Gobierno no hay nada que informar, nada que decir. Yo estoy más preocupado por lo que pasó en Monterrey, en Torreón o por lo que le acaba de ocurrir a un ser querido mío. Estoy más preocupado por lo que veo afuera. Sinceramente prefiero ver las encuestas de opinión y los estudios especializados que me dan una versión más aproximada de lo que es México a un Informe que por su naturaleza es sesgado y complaciente con el mismo mandatario que lo creó.

  • Casino Royale y las teorías de la conspiración

    Apenas han pasado pocos días, y ante la falta de credibilidad de un sector de la gente hacia los medios y el gobierno (sabemos que en México están los que se tragan todo y los que de plano les dan la vuelta) estos se han dedicado a crear sus propias versiones sobre lo acontecido en el Casino Royale. Ciertamente en estas versiones falta a veces ese sustento para que tengan credibilidad, pero también se basan en acontecimientos ocurridos anteriormente en otros lados (en este caso, tendríamos que referirnos a Estados Unidos) o simplemente se guarda un escepticismo exagerado conforme al actuar de nuestras autoridades.

    Muchas de las teorías de la conspiración con el tiempo se contradicen y resultan ser falsas, pero existen otras (una minoría) que terminan siendo verdaderas. Pongo por ejemplo la teoría de la conspiración del MK-ULTRA que se mantenía como tal hasta que la CIA desclasificó varios documentos que le daban la razón a los teóricos de la conspiración. Con lo de los atentados del 11 de Septiembre, varias teorías fueron confirmadas y varias fueron anuladas. Las que fueron falsas fueron las que decían que el mismo gobierno estadounidense había tirado las torres gemelas (aunque aun hay quien sigue creyendo en esa teoría), varios especialistas demostraron la veracidad de la versión oficial. Las que fueron más verdaderas son las que sugerían que los Bush había tenido nexos y negocios con los Bin Laden, y también la versión de que la invasión a Irak fue una guerra impulsada por varias corporaciones (en su mayoría petroleras) para extraer crudo y generar grandes ganancias.

    Nosotros empezamos a vivir ese tipo de teorías con la influenza, cuando el gobierno tomó medidas extremas para evitar la propagación de un virus que al final terminó siendo inofensivo. Se creía que se quería distraer a la población y asustarlas para en lo oscurito meter reformas que de otra forma no se hubieran logrado sacar, que estaba relacionado con la visita de Obama, que iban a aprovechar el momento para permitir que el ejército estadounidense entrara a nuestro país o fueran a privatizar Pemex. Es cierto que las precauciones que tomó Calderón fueron excesivas al grado que terminó afectando a la economía, pero después no pasó nada, por lo cual las teorías quedaron en el olvido, no hubo reformas, ni nada nuevo, todo siguió igual, la gente se olvidó de la epidemia, y todo siguió su camino.

    Ahora surge otra teoría de la conspiración. La que dice que en México se quiere imponer un estado de sitio por medio de una nueva ley de seguridad nacional, que se quieren coartar las libertades básicas de la sociedad, y que hay complicidades del gobierno con el narcotráfico para hacer esto. En un foro un usuario comentaba que en solo dos días habían dado con 5 de los Zetas involucrados y que estos habían confesado todo, lo cual se le hizo muy raro porque normalmente el gobierno no es tan eficaz cuando de buscar y atrapar gente se trata. También homologan lo sucedido en Monterrey y Torreón con el caso de George W. Bush, vamos a buscar un pretexto para que la gente entre en un estado de neurosis y termine aceptando leyes que coarten sus libertades. Si bien, el derribo de las torres gemelas a mi parecer si fue perpetrado por islamistas radicales, creo también que el gobierno estadounidense aprovechó el hecho para generar temor en la población y que estos aceptaran la restricción de libertades y garantías constitucionales, a esta restricción se le llamó Patriot Act.

    En México le llaman la Ley de Seguridad Nacional y parece que los principales partidos (PRI, PAN, y parte del PRD) están de acuerdo en su aprobación, diputados como Fernandez Noroña han mostrado su repudio, y el mismo dice que presentará pruebas de la manipulación del caso Casino Royale.

    Lo curioso es que mientras en Estados Unidos casi toda la población estuvo de acuerdo con la restricción de sus garantías con tal de acabar con el terrorismo (hasta que pasados los años se dieron cuenta del engaño en el que habían caído), en México la población está muy dividida. Esto creo por la desconfianza que tiene el mexicano hacia sus instituciones. Unos quieren mano dura, pero otros quieren el fin de la guerra y hasta la cabeza de Felipe Calderón. Si la verdadera intención es restringir las libertades en favor del gobierno, creo que tendrán que hacer muy bien los calculos porque si algo sale mal pienso parte de la sociedad puede terminar rebelándose y esto se puede salir de control.

    No hay pruebas contundentes que sugieran esta teoría, a la que se le han sumado otras más radicales que dicen que quieren crear un clima de inseguridad tal para que no se puedan realizar las elecciones en el 2012 para que Felipe Calderón prolongue su mandato como si de una dictadura se tratara. Lo que si hay son inconsistencias y cosas raras en el incidente en Casino Royale, y seguramente con el tiempo se aclararán unas y surgirán otras, nosotros como población, a pesar de todo el clima de inseguridad que existe, lo que nos convendría ser es ser cautos, tener cierto grado de escepticismo y no alarmarnos. Así como no creo conveniente «arrodillarse» ante lo que dicen las voces oficiales y el aparato mediático, tampoco es bueno caer en el pánico y la desconfianza total. Las dos posiciones están basadas en el miedo. Hay que tener criterio, hay que ser cautelosos, ser escépticos pero tratando de fundamentar nuestra postura ante la situación que estamos viviendo. El miedo es el que les conviene a ellos, a los cárteles, y si así fuera, al gobierno. Si la sociedad se muestra ecuánime y usa la razón en lugar de sus pasiones, seguramente ellos tendrán menos margen de maniobra.

    Suelto la pregunta ¿Felipe Calderón está llevando a cabo una sincera lucha contra el narcotráfico? o ¿Esta actuando atado a otros intereses superiores?, ¿Busca acabar con los cárteles?, ¿Tiene alianza con alguno de ellos?, ¿Que tanto de lo que nos dice es verdad?, ¿Debemos confiar en sus palabras?, ¿Nos está tomando el pelo?. Es difícil contestarlo, y si me remonto a la historia de México, todo indica que eso lo sabremos cuando todo se haya resuelto o cuando el daño esté hecho. Es tan difícil contestarnos esas preguntas que por eso nos inventamos nuestras propias historias basadas en conjeturas.

    A continuación les presento un video de una de las tantas teorías que la gente ha creado, que parece ser que es la que pudiera tener más bases, aunque todavía no las suficientes para dejar de ser eso, una teoría de la conspiración.

  • Felipe Calderón, a juicio.

    Yo recuerdo que uno de los motivos por los que no voté por López Obrador fue porque se me hacía una persona con una mentalidad cerrada, anacrónica y con una difícil adaptación a los cambios que siempre existen en el quehacer político. Tal vez no me equivoqué al elaborar mi juicio, de hecho se sigue comportando de la misma manera. Pero pareciera que Felipe Calderón está padeciendo del mismo mal ante el problema del narcotráfico. La estrategia de la guerra frente al narcotráfico sigue siendo la misma que hace unos años y los resultados son desastrosos. En solo una semana nos percatamos de la balacera en Torreón, y tristemente de la muerte de más de 60 personas en el Casino Royale en un ataque perpetrado por Los Zetas.

    Muchos dirán que se necesita mano dura, pero ya la ha habido, se sacó a los militares de sus bases para combatir al crimen y los resultados han sido nefastos. La violencia ha crecido, no porque sea sintomático de que el gobierno esté ganando la lucha. Claro ejemplo el del Casino Royale, no fue un atentado para amedrentar al gobierno, fue simplemente un ajuste de cuentas de Los Zetas que extorsionaban a los dueños del casino con $100,000 pesos semanales. La violencia ha crecido por la división de los cárteles, el crecimiento de estos, y porque las condiciones socioeconómicas en México (cuya falta de oportunidades y de valores ha provocado una disolución social) son como un germen que alimentan este mal. Esto aunado a que el principal consumidor (Estados Unidos) está «arribita» de nosotros. Lo peor es que los norteamericanos se hacen de la vista gorda cuando deberían participar más activamente dado que ellos en parte son responsables del crecimiento de los cárteles.

    Lo he repetido, mientras exista mercado y las actuales condiciones económicas, el problema seguirá existiendo. Eso no lo ha entendido Felipe Calderón, que curiosamente viene de la corriente «pragmática» del PAN y de lo que ha carecido, sobre todo en estos últimos años es de pragmatismo. No se ha dedicado a buscar alternativas ni a reconocer que la guerra estuvo mal planteada desde un inicio. Supongamos que los carteles pudieran ser exterminados por medio de un combate frontal (lo cual ya dije que es muy difícil dado las condiciones que mencioné). Lo prudente hubiera sido rastrear cuentas de bancos, combatir el lavado de dinero, tráfico de armas, todo esto sin que la sociedad lo supiera. De esta forma los cárteles estarían más debilitados a la hora de que comenzara la batalla. Calderón no lo hizo así, prefirió emprender la guerra desde el inicio y estamos llegando a un punto en que los mexicanos estamos empezando a conocer el terrorismo.

    También el presidente olvidó que se requería de una lucha integral que no solo incluyeran las «acciones violentas», era necesario resanar el tejido social y crear en la sociedad una escala de valores, para evitar que el narco se siguiera alimentando de ella (el entregar la educación a Elba Esther Gordillo lo cual empeoró la educación produjo el efecto opuesto al que se requería). Tan no se ha hecho nada que el narco ha penetrado dicha escala, tanto en su versión religiosa como en su versión laica. Calderón no solo se volvió un presidente cerrado al debate o a la autocrítica, sino que parece haberle dado la espalda a esos valores humanistas que presume el PAN.

    Muchos dicen que el narco quiere ver a un México dividido, que orille al gobierno a replegarse. No lo creo tan así. Más bien los narcotraficantes se encontraron con un México que ya estaba dividido desde el 2006. Es curioso que si bien no todos, la mayoría de los que apoyan o rechazan la lucha de Calderón son los mismos que estaban a favor o en contra de él después de lo acontecido en las elecciones del 2006. Aquí Calderón también se equivocó, si no hubiera existido el presunto fraude electoral. Si hubiera aceptado el recuento voto por voto, casilla por casilla y este demostrara su triunfo, más mexicanos seguramente lo hubieran legitimado y el país no estuviera tan dividido ante esta causa (recordemos que el 49% de la población cree que hubo fraude electoral en el 2006). Claro, muchos criticarían su lucha contra el crimen por razones prácticas y pragmáticas, y no por razones ideológicas o partidistas. Las redes sociales son un claro ejemplo de esto, muchos muestran su total apoyo al Presidente y pide que se combata enérgicamente y con todas las de la ley al crimen, otros no solo no lo apoyan, sino que llegan al punto de desear su muerte, lo cual se me hace realmente patético.

    Calderón no es el principal responsable del acto terrorista, a los primeros que hay que señalar son a los criminales, y son con los que nos debemos de sentir indignados. A Calderón le podemos reprochar que la barbarie está relacionada con una estrategia mal planteada, la cual el diseño en conjunto con su gabinete y le podemos exigir un cambio de estrategia como sociedad, pero sería demasiado culparlo directamente, el no fue el que prendió el fuego ni quien aventó los granadazos. Hay quienes lo quieren ver fuera de la silla presidencial de una vez, pero a la vez Calderón tampoco se quiere abrir al debate (la única vez que lo hizo y a medias, fue cuando recibió a Sicilia en el Castillo de Chapultepec). No hay alguna convicción democrática por ambas partes. El Presidente nunca ha querido crear un foro de debate como si se realizó con la reforma energética donde acudieron especialistas de todas ideologías. Parece que Calderón ha caído en el autoritarismo, como si eso fuera a mostrar a los narcos la dureza con la que va a actuar. Porque una cosa diferente es titubear y otra cosa es adaptarse a los cambios, y recomponer la ruta cuando las cosas se están saliendo de control, y Calderón no ha querido reconocer sus errores.

    Ya a estas alturas sería contraproducente meter al ejército a los cuarteles o pactar con el narco (como sugiere Vicente Fox), el problema ya se salió de control y hay que tomar otras medidas. Empezar también en reforzar el tejido social, empezar a combatir a los carteles también por vías no violentas (cuentas bancarias, evitar el tráfico de armas) para debilitarlos. ¿O por qué no, traer ayuda a la policía israelí, francesa o alemana como sugirió Carlos Fuentes?, e inclusive que Estados Unidos interviniera, máxime cuando son en gran parte responsables del crecimiento del narcotráfico en México, se hablará mucho de la soberanía, pero creo que lo más importante es regresar la paz al país y yo no vería con malos ojos la ayuda internacional.

    También está la posibilidad de la legalización de las drogas (tanto en México como en Estados Unidos), que si, terminarían debilitando enormemente la violencia que genera el narcotráfico al incluírlos en la economía nacional, se les podría poner un alto gravamen y usar ese dinero para desincentivar su consumo y a la vez aumentar la recaudación fiscal, pero también tendríamos que ver que repercusiones sociales tendría en la sociedad y si puede ser contraproducente. Es cierto, en Amsterdam funcionó, pero aquella ciudad vive un escenario socioeconómico muy diferente (superior) al nuestro; y también se puede mencionar la legalización del alcohol que acabó con los capos en Estados Unidos, nada más que la mayoría de las drogas son más fuertes y dañiñas que el alcohol.

    El Mandato de Felipe Calderón está a juicio. Su nombre resuena en la mente de todos los mexicanos cuando se habla de temas relacionados con el narcotráfico. Seguramente será recordado a través de la historia por la guerra que emprendió con los carteles, parece que el balance es malo, así lo sugieren las estadísticas. Tendrá un año para recapacitar y al menos enderezar la nave un poco para que la historia no sea tan cruel con él.

     

  • El Talk Show de Felipe Calderón

    Los mandatarios a veces quieren hacernos creer esa falsa ilusión de que están cerca de los ciudadanos apareciendo en los canales de televisión y respondiendo a las preguntas (siempre seleccionadas y pasadas por rigurosos filtros) de los ciudadanos. Eso es lo que hace el Presidente Hugo Chávez con su programa Aló Presidente, el cual tiene horas de duración, y es un monólogo donde también se dedica a responder varias preguntas de sus seguidores (no de sus detractores). De esta forma crea la falsa ilusión de cercanía y de democracia al hacer sentir que está cerca del pueblo. Nada más que se olvida una cosa, Chávez es un dictador.

    A pesar de los pesares, Felipe Calderón vió en esa fórmula (con algunas modificaciones en su temática) una oportunidad para acercarse a la ciudadanía. El gobierno Federal creó una especie de Talk Show donde Felipe Calderón se dedica a responder las preguntas de los asistentes, esto por medio de un moderador. Naturalmente se seleccionan a los participantes de forma que no vaya a afectar la imagen del presidente. Entre los participantes ninguno preguntó, por ejemplo, sobre las alianzas con Elba Esther Gordillo, o si se robó las elecciones del 2006.

    No se realmente de que sirven este tipo de «Talk Shows» donde el presidente lo único que hace es aparentar que está haciendo un buen trabajo y que está preocupado por la ciudadanía. Seguramente en ese tipo de programas no nos va a responder las tareas pendientes que tiene con la nación, sino que se va a vanagloriar de sus logros como si fuera una especie de «mini-informe». A mi me gustaría más que el presidente se dedicara a trabajar y a generar resultados, y los participantes deberían de estar también trabajando y no servir como una especie de aduladores que le hacen preguntas complacientes a Felipe Calderón.

    El problema es que Felipe Calderón hasta parece que te cae bien (lo mismo sucede con muchos chavistas al ver Aló Presidente), tengo que aceptar que tiene buena capacidad de oratoria, a pesar de que no es un hombre simpático. Sabe hablar bien y se adapta fácilmente al tipo de preguntas que le formulan (que claro, ninguna de ellas es polémica). Todo el show se percibe totalmente controlado, pareciera que estuviéramos con Cristina Saralegui o ya de perdis con Nino Canún.

    Curiosamente en el «diálogo ciudadano» habla de las guarderías, y de como las mamás se han beneficiado, pero jamás habla de la guardería ABC. Habla de los empleos, pero no dice por qué hay tanto desempleo en México. Felipe Calderón no se atreve a enfrentar su realidad porque saldría perdiendo y naturalmente el talk show le restaría puntos. Todo tiene un propósito y no es el de beneficiar a los ciudadanos, sino el de beneficiar la imagen del Presidente de la República. Hechó mano de los canales del estado como el canal 4, el 22 y el 40 para transmitir su Talk Show.

    Esto simplemente es una pérdida de tiempo. Me desespera que mandatarios como Chávez o el mismo Calderón usen el tiempo que le pagamos con nuestros impuestos (o los impuestos de los venezolanos) para mejorar su imagen ante la sociedad. El presidente debe (como lo dice el origen de su palabra) presidir a una nación, debe de ser el lider que conduzca el barco, no darse delirios de grandeza o buscar reafirmar su imagen, eso no ayuda nada a un país.

    A continuación les dejo el video. Este «Talk Show» ya lo había llevado a cabo hace algunos años (por lo que verán que habla de la influenza y otros temas relacionados), pero el mandatario lo ha decidido relanzar, más ahora que su imagen está de capa caída, y que vienen tiempos electorales.

  • En la cama con Elba Esther Gordillo

    ¿Qué se sentirá darle un beso en la boca a la lideresa del SNTE?, la verdad yo sentiría asquito, si me obligaran a eso (naturalmente sería eso o la muerte) pediría que me bendaran los ojos y que me anestesiaran la boca para no percibir todos los sinsabores que la maestra tiene dentro de su paladar. Pero hay quienes me atrevo a decir, se atreverían a hacerle favores sexuales a la maestra, porque vamos, en condiciones naturales no creo que nadie quiera acostarse con ella. Razones de peso deben de haber para que Elba Esther Gordillo a sus 66 años no se haya casado, su particular personalidad y por qué no decirlo, fealdad no creo que sean atractivos al género masculino.

    Pero si hay algo que podría hacer que los hombres hicieran fila para tener una aventura con ella, sería su poder. Imagínense, una relación carnal, apasionada de 15 minutos por 2 millones de votos podría valer la pena, algunos políticos podrían perderle el asco a tal personaje, con tal de lograr sus ambiciones. Me imagino que postura sexual habrá tomado Felipe Calderón cuando decidió negociar con ella para obtener los votos de los maestros, asumiendo que la estatura del «miembro de Felipe» es directamente proporcional a la estatura total del Presidente de la República, tuvo que haber hechado mano de una postura especial que no viene en el libro del Kamasutra. «Haiga sido como haiga sido» la maestra debió quedar muy complacida para soltarle todo el paquetazo que hizo que le arrebatara la presidencia a Andrés Manuel López Obrador.

    Pero parece que Elba Esther Gordillo también le entra al rollo lésbico. Tal parece que Felipe le sugirió a Luisa Calderón, o como le dicen de cariño, «cocoa», tener un encuentro para tener apoyo por parte de su partido Nueva Alianza. La panista apareció como abanderada de Nueva Alianza recomendada por su hermano. Tal vez usaron cocoa en lugar de cualquier lubricante para su encuentro. Las dos salieron satisfechas, sobre todo Luisa que tendrá los votos de Nueva Alianza en Michoacán.

    Muchos han quedado tentados a estar en la cama con Elba Esther Gordillo, dicen que han visto a Moreira, y también a Marcelo Ebrard en pleno faje con la maestra. Moreira, el presidente del PRI no lo niega, pero Ebrard dice que son solo rumores y no es cierto, menos cuando está recien estrenando matrimonio. Pero por ahí dicen que Ebrard es tan liberal que no le importaría tener parejas múltiples. ¿Será que su esposa le dará permiso de tener un encuentro con la Chucky con tal de ser primera dama?.

    Al que de plano le da asco la maestra es a López Obrador. Y eso que el ex-candidato presidencial tampoco tiene un cuerpo para presumir. Pero dice que por el bien de todos el no se acostaría con ella, de hecho propuso nacionalizar todo acto sexual, para que todo mexicano, independientemente de su fisonomía, tenga derecho a tener una relación sexual, con mujeres de mejor ver que la lideresa. Así, no importa que seas gordito, feo, tengas halitosis, puedas saber lo que es un encuentro sexual y no irte de esta tierra en castidad.

    Tiene 66 años, ya no puede procrear hijos, y tal vez ya no pueda llegar al orgasmo, pero el ofrecimiento ahí está. Quien tenga la fortaleza y el pudor para enfrentar y acariciar el cuerpo de la Chucky, tendrá seguramente migajas de su poder a cambio. ¿Y tú, te acostarías con Elba Esther Gordillo?.