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  • Felipe Calderón ¿Qué Elba Esther Gordillo ahora se llama Providencia?

    Felipe Calderón ¿Qué Elba Esther Gordillo ahora se llama Providencia?Felipe Calderón no puede hablar mucho, se encuentra en veda y no puede promocionar todo lo «bueno» que ha hecho su gobierno. Lo podrá hacer ya que no sirva de nada, es decir, después del primero de Julio. Pero eso no le impide salir con algunas declaraciones un tanto fuera de lugar que incluso inspiran un poco a ese mesianismo presente en muchos políticos mexicanos. Calderón como buen católico dijo que la Providencia lo puso en el lugar adecuado, que esta decide poner a la gente acertada en el momento adecuado. Si le creyera a Felipe Calderón la verdad es que llegaría a la conclusión de que no existe Dios, o que en realidad Providencia es el verdadero nombre de Elba Esther Gordillo, quien operó para que Felipillo ganara las elecciones del 2006.

    No se si 50,000 muertos después sería prudente creer que Felipe Calderón llegó en el momento adecuado. Si ha tenido algunos aciertos como la cobertura universal del Seguro Popular (ideado por el gobierno de Vicente Fox para contrarrestar la fuerza de López Obrador) o el programa Oportunidades (programa heradado del PRI que comenzó con Solidaridad y ha ido cambiado de nombre), también ha mantenido las finanzas sanas (política que también inició Zedillo) y cerró una empresa paraestatal ineficiente como el SME con todos los costos políticos que implica. Pero de ahí en más no podemos hablar muy bien del Presidente, y  como veo a México en la actualidad creo que no es ni la persona adecuada ni el momento adecuado.

    Si se refiere a la lucha contra el narco, creo que tendríamos que ponernos a pensar si el que lo colocó fue Lucifer. No solo porque la guerra ha sido ineficiente y mal planeada (lo que se traduce en tantos muertos), sino porque le entregará el poder a la oposición seguramente y estos (suponiendo que Peña Nieto va a ganar), cambiarán la estrategia, desde la toma de medidas preventivas (cosa que no hizo Calderón), o bien, a la vieja usanza del PRI, a negociar con los cárteles. La educación terminó secuestrada por el SNTE, educación tal que les ayudará a «sus beneficiarios» tal vez para trabajar de obrero en una maquila, o en el mejor de los casos, tener un puesto administrativo de bajo rango; claro, esto si consiguen empleo, porque pues el comercio informal da más, y que decir del mismo narcotráfico.

    Por eso pienso que Providencia es el verdadero nombre de Elba Esther Gordillo. Porque el fue el hombre correcto colocado en el momento correcto para los intereses de su magisterio, un peón, que exige mano dura contra el narcotráfico, pero que moja los pantalones cuando le hablan de combatir monopolios (públicos y privados), o hacer que todos paguen impuestos. Su trabajo fue tal, que el PRI regresará a casa tal y como la dejó. En 12 años no se avanzó mucho. La libertad de expresión creció desde épocas de Zedillo, donde ya se podía uno burlar de los mandatarios (como lo hacíamos con Salinas), y de lo democrático que avanzó el país se debería tocar el tema de transparencia. Pero esos avances se pueden echar atrás fácilmente. los priístas tienen toda la maquinaria reluciente, no solo la guardaron durante 12 años, sino que la fueron puliendo, y ahora que va a llegar Peña Nieto y todo lo que esto implica, deberíamos preguntarnos si acertó la Providencia.

    Calderón se irá por la puerta de atrás cuando le entregue la investidura presidencial a Peña Nieto, será como un símbolo de derrota para un partido que luchó por décadas para hacer de México un país democrático, y que terminó siendo un mal chiste en el poder. El PAN ya no tiene ningún hombre emblemático o reconocido, no hay un Castillo Peraza, un Manuel Clouthier, un Luis H Álvarez (todavía vive pero ya está muy grande), y menos hablar de Gómez Morín. Incluso se parecen más a su más ferviente oposición en varias de sus prácticas. Ciertamente con el PAN no han existido esas crisis por la irresponsabilidad financiera o los genocidios de 1968, pero se han mostrado complacientes. Nunca castigaron a aquellos que criticaron. Salinas huyo del país cuando Zedillo lo sustituyó, pero con la llegada del PAN, el expresidente regresó tranquilamente. El PAN tuvo la oportunidad histórica de castigar a Echeverría por la masacre de 1968 y no lo hizo. Calderón criticó fuertemente a Mario Marín y a Ulises Ruiz tachándolos de delincuentes y al llegar a la presidencia, hasta se tomó la foto con ellos.

    El PAN y Calderón podrán argumentar pragmatismo, pero los resultados les fueron adversos, «los chamaquearon», trataron de «negociar» a base de sacrificios, y esos mismos les bloquearon las «necesarias reformas estructurales» no fueron lo suficiente inteligentes, ni las alianzas ni las concertasesiones hicieron que el PAN recorriera su camino, se quedaron a la mitad de él, y espero que no pase, pero eso que lograron recorrer podría echarse «pa’tras». Dicen que no es bueno ser honesto y estúpido; pero el PAN al final terminó siendo peor, terminó siendo deshonesto y estúpido, lo cual es una desventaja ante el deshonesto y listo.

    Por eso es que no encuentro esa Providencia de la que habla Felipe Calderón. Y lo peor para el PAN es que ante la falta de propuestas nuevas y ante la falta de «pantalones» para desmembrar el régimen corporativista del PRI, será difícil que se recupere en un buen tiempo. Incluso el PRD, quien nunca ha estado al poder, y de donde surgen figuras más reconocidas como Marcelo Ebrard, Enrique Alfaro o Mancera, podría tener más argumentos para hablar de un cambio. No se si la gente vuelva a darle el beneficio de la duda a un PAN en el que muchos creímos, el cual dejó el trabajo hecho a medias. Yo no veo la Providencia. Y lo digo, parece que Calderón con esa aseveración, está empecinado en demostrar que Dios no existe.

  • ¡Es la estrategia, estúpido!

    El día de ayer en la Expo Guadalajara. Si, ese mismo lugar donde Emilio González nos mentó la madre, y donde Peña Nieto no supo decir cuales eran los tres libros que habían influenciado su vida, Felipe Calderón, quien fue a declarar oficialmente que el proyecto de «Ciudad Creativa» sería asignado a la capital jalisciense, fue increpado por un joven llamado Tonatiuh Moreno quien visiblemente nervioso le gritó que cuantos muertos más iban a haber en la «guerra», y también le preguntó a donde se iba a ir a vivir cuando acabara su mandato. Pero Tonatiuh Moreno pues no hizo el ataque de una forma inteligente, y Felipe Calderón con un auditorio a su favor (muchos eran panistas) logró tranquilizar el asunto y de alguna manera salió avante y ganón en la discusión. Logró justificar su cruzada contra el narco, su retórica fue de lo más adecuada e incluso le respondió al joven empresario que se iría a radicar a Guadalajara.

    El joven se equivocó en las formas, sobre todo porque en su posición era muy difícil generar un debate para poder poner en cuestionamiento la estrategia del Presidente. Calderón tenía el micrófono mientras que el joven tenía que gritar para que se le entendiera (y aún así no se le entendió bien) y lógicamente el mandatario pudo «ganar la discusión» ante la imposibilidad técnica del joven para poder contraatacar. Peor aún, se desesperó y le dijo al Presidente que lo esperaba en la salida, tal cual un alumno de escuela secundaria. Pero el joven en realidad en el fondo no estaba mal y lo que reclamaba era legítimo. En la guerra contra el narcotráfico de Felipe Calderón, han habido 60,000 muertos, en una cruzada que a veces pareciera parecer más una limpieza social que un combate efectivo. A pesar de la «valentía» del Presidente, los resultados le son adversos y aunque le diéramos 6 años más para que continúe atacando de esta forma al crimen no se vería la luz al final del túnel.

    Calderón, siempre que es cuestionado, tiende a ser reduccionista y encasillar a todos sus críticos como personas que quieren que detenga totalmente su estrategia y que ya no haga nada. De hecho creo que en realidad no son tantos los que piensan así. La gran mayoría de la población está rotundamente en contra de la violencia generada por los cárteles de la droga y en todas las manifestaciones por la paz donde se reclama al gobierno, generalmente también se reclama a los mismos cárteles. El problema no es que Calderón haya desatado una cruzada, e incluso se podría aplaudir su valentía; el problema es que la estrategia estuvo mal planteada, mal diseñada y los resultados están a la vista de todos.

    Creo que la gente está todo su derecho en cuestionar al Presidente, máxime que no está dispuesto en lo más mínimo en reconsiderar su estrategia, una estrategia que no ha funcionado y que por sus necedades, Calderón no se ha molestado en hacer una autocrítica y un replanteamiento justificándose en (o al menos es lo que nos quiere hacer creer) que se trata de una guerra del bien contra el mal, cuando en realidad en las guerras esa diferenciación no es suficiente para ganar, sino que debe de haber una estrategia inteligente e impecable, cosa que en el combate encabezado por el Presidente, no lo hay.

    Pariodando la célebre frase de Bill Clinton: ¡Es la estrategia, estúpido!

  • Felipe Calderón es un patético.

    Hace unos pocos días, Felipe Calderón se encontraba en San Luis Potosí inaugurando un centro comercial propiedad de Grupo Carso (Carlos Slim) y este se aventó un «speech» de prácticamente doce minutos donde habló sobre la generación de empleos que dicho centro comercial iba a generar (recordemos que fue su frustrada promesa de campaña), y sobre todo explicó como los centros comerciales han venido a suplir las tradicionales plazas hace décadas donde los hombres caminaban hacia la dirección contraria a las mujeres, esto con el afán de encontrar a su prometida (a lo cual le dio una connotación positiva). No se si esté bien asesorado económicamente, pero independientemente de que este centro comercial vaya a crear empleos, no es como que vaya a detonar un boom económico en la ciudad potosina, más bien, estos centros se construyen para satisfacer la demanda potencial que ya existe en los habitantes de una ciudad, de lo contrario, Grupo Carso, ni de asomo hubiera invertido su dinero ahí.

    El Presidente de la República se atrevió a aseverar que con esta plaza, los potosinos ya no tendrán que ir a Estados Unidos de compras, lo cual se me hace súmamente ridículo. En Guadalajara, la ciudad donde vivo, por su tamaño, tiene mayor número de plazas, son más grandes y dirigidos a casi todos los segmentos de la población. Aún así, mucha gente de la ciudad (sobre todo la que tiene la capacidad económica de viajar) va a Estados Unidos a realizar sus compras (especialmente las navideñas), por el simple hecho de que los precios son más baratos. ¿O qué, se decretó que «El Buen Fin» se aplicará permanentemente en la plaza?. En las palabras del presidente hay mucha demagogia: Habla de las sanas finanzas de la economía, y que es cierto, ha sido uno de los puntos positivos en el régimen panista, pero esto no se ha traducido en nada.

    Mientras el Presidente hace esto, y va a una plaza de Cancun a comprar el DVD de «Los Miserables» aprovechando «El Buen Fin«. Su querida hermana «Cocoa» promueve en Michoacán lo que en el 2006 el principal adversario de Calderón pidió, el «voto por voto, casilla por casilla», porque que no está de acuerdo con el voto y asegura que el PRI le cometió un fraude electoral. Sinceramente esto a mí ya se me hace un chiquero, no se si reír o llorar. Pero cada vez que veo a Felipe Calderón en televisión, me da como un sentimiento de lástima, como que lo que dice ni el mismo se lo cree, y lo veo poco preparado para lo inminente, porque el será el encargado de entregarle la investidura presidencial a Enrique Peña Nieto, como una fehaciente muestra de que el PAN «no pudo con el paquete» en los 12 años. Aunque también cabe otra mínima posibilidad, la cual sería entregársela a su acérrimo enemigo Andrés Manuel López Obrador (aunque yo creo que Calderón optaría por la primera opción).

    No es de gratis que tengamos una terna presidencial tan «jodida» y ensombrecedora para el 2012. Es casi un hecho, por el PRI irá Peña Nieto, por el PAN Vázquez Mota y por el PRD López Obrador. Por Twitter le dije al analista Eduardo Ruiz Healy, ¿oye, que opinas de estos candidatos por los cuales tendremos que votar, que hago?, el pobre analista me recomendó anular mi voto, lo cual hice ya en el 2009 con la esperanza de que el movimiento anulista despertara un «poquito» de conciencia en los políticos, pero no fue así. Aunque pensándolo bien, no estaría mal volver a hacerlo, más en un país donde los políticos le llaman democracia a un sistema donde los ciudadanos se limitan a votar, voto que no siempre se respeta, se impugna o se mal contabiliza, y donde el presidente el turno al tomar al poder se dedica a inestabilizar el país, ya sea económicamente como lo hicieron los candidatos del PRI, o en la cuestión de la seguridad con el gobierno actual.

    No quiero ser agresivo, simplemente quiero decir lo que siento, Felipe Calderón es un patético. Ya hasta resultó más necio y cerrado que el peje con su chocorrepública amorosa y su supuesta recoinciliación con Televisa (el Peje hablando de amor, por el amor de Dios). El presidente simplemente ha cavado la tumba del PAN para el 2012. En este país con una democracia «simulada» creo que es hora de que el ciudadano tome un papel activo en el quehacer público y se deje de borreguismos y paternalismos, es la única forma de esclarecer un poco el oscuro panorama que se nos viene para el próximo sexenio. Si dejamos que los políticos hagan, de plano estaremos jodidos. Y no, no necesitamos un líder, ya basta de estar como borregos creyendo que tenemos que seguir a alguien más, la ciudadanía tiene que crear su propio liderazgo y debe de ser autónoma.

    No se que vaya a sentir Felipe Calderón al terminar su mandato, no se como lo vaya a juzgar la historia (muy bien no creo), pero ya basta de charlas demagógicas que a nadie interesa, que simplemente se ponga a trabajar, en lugar de presumirnos sus precarios logros como presidente.

  • La muerte de Blake Mora y la teoría de la conspiración.

    Yo no se quien es más bueno para inventar teorías de la conspiración, si el pueblo mexicano o el gobierno. Porque con todo lo que ha acontecido con lo relacionado a la muerte de Blake Mora, parece que la «teoría de la conspiración» es la del accidente. Y si, yo se que las avionetas y los helicópteros no son la forma más segura de viajar, pero me pregunto ¿que el estado mexicano no tiene la capacidad de tener pilotos bien adiestrados y aparatos en buenas condiciones para salvaguardar ya no la seguridad de sus elementos, sino los de sus propios Secretarios de Gobernación?.

    Coincidencia también que en un sexenio, donde se está librando una guerra contra el narcotráfico, dos secretarios, claves en el gobierno de Felipe Calderón, no solo por su posición estratégica, sino por sus lazos de amistad, mueran en accidentes similares. En el primero (la muerte de Mouriño) no esclarecieron bien como fue el accidente, que si fue la estela de otro avión, que si fue el clima. En el segundo es todavía menos creible, hablan sobre una supuesta neblina, ¿Que no se supone que un piloto bien adiestrado debería saber enfrentar esas contingencias?.

    No solo eso, la PGR cometió el error mediático de detener a un tuitero que «predijo» la muerte de Blake Mora (aunque también hubo otro cuyo tuit fue más famoso y a ese no lo detuvieron). La PGR le preguntó al joven que si conocía a gente que supiera como destruír un helicóptero, con eso queda más que claro, que al menos en el gobierno, la versión más creíble es que fue un atentado.

    Cuando el PRI gobernaba, la costumbre eran inventar teorías oficiales de accidentes, y era entendible porque los atentados los cometían ellos. Pero en este caso, no es el gobierno el que está matando a sus secretarios. Y yo digo, ¿Para qué ocultar la verdad a la gente?, si ya nos acostumbramos a ver narcofosas, decapitados, asesinatos en masa, cuerpos tirados en avenidas, alcaldes ultimados. Con todo esto yo creo que la muerte de un alto funcionario ya ni debería de sorprendernos. A veces me pregunto, ¿Que será de la vida de Felipe Calderón cuando deje de ser presidente? ¿Tendrá que salir del país?

  • Baños de Pureza

    Gran controversia generó la entrevista que concedió Felipe Calderón al The New York Times, donde hizo comentarios duros cuestionando la pasividad de Estados Unidos en la guerra contra las drogas, y aseguró que El Chapo Guzmán está o estuvo en dicho país para el nacimiento de sus gemelos.

    Pero por más incendiarias que pudieran parecer estas declaraciones, fue la opinión de que había “…mucha gente en el PRI que piensa que los arreglos de antes (pactar con el crimen organizado) funcionarían ahora…”, lo que le valió una queja del mencionado partido político ante el IFE.

    Lo que a mí me llama la atención es que Calderón Hinojosa también dijo que “hay mucha gente en el PRI que coincide con la política que yo tengo… aunque públicamente digan otra cosa…”. La declaración del Presidente fue tan amplia que se podría aplicar a cualquier partido político, a México entero, donde un porcentaje apoya sus decisiones, mientras otro considera que debería pactar con el narcotráfico. Se podría aplicar incluso al PAN, donde se podrían citar las declaraciones de Vicente Fox recomendando esta práctica.

    Sin embargo, el simple hecho de que Felipe Calderón dijera esto, aun cuando dio un ejemplo para sustentar su argumento, hizo que la moral de algunos tricolores se inflamara al grado de responder con una indignación tal que resulta sospechosa.

    Las declaraciones del exmandatario Fox Quesada le dan un indicio a la ciudadanía de que él sí hizo o permitió tratos con el narcotráfico a cambio de una paz relativa, pero el poder acumulado por estos grupos se aprecia tan grande que resulta imposible creer que en los tiempos en que el PRI gobernaba no se hubiera gestado ninguna complicidad, o de que actualmente no existan gobernadores que prefieran hacerse de la vista gorda para evitar conflictos.

    Los y las mexicanas no creemos en las vestiduras rasgadas del priismo que se ofende como si en sus filas jamás se hubiera dado un acto de corrupción, como si estuvieran hechos de una moral indestructible. El mismo presidente de la República cita a Sócrates Rizzo, exgobernador de Nuevo León: “Tiene unas declaraciones maravillosas. ‘Que nosotros nos arreglábamos con los criminales y no pasaba nada’”.

    La realidad de la denuncia presentada ante el IFE en contra de Calderón es la de pretender darse un baño de pureza que no les va ni se les cree, así como mostrarse como víctimas de una guerra sucia emprendida por el gobierno oficial, para ganarse la simpatía de la sociedad, la cual suele identificarse con los grupos oprimidos.

    No se trata de estar de acuerdo con la política del Presidente, con ser panista o gobiernista; no se trata ni siquiera de coincidir con su estrategia en la guerra antidrogas, sino la de poner las cosas en su debido contexto, sin emprender una persecución derivada por la opinión de un hombre que ante todo está protegido por su derecho constitucional a la libertad de expresión.

    Más aún, el tiro les podría salir por la culata a los priistas, pues algo que cada vez lastima más a la gente es que los partidos se vean a sí mismos como un bloque infalible que defiende a sus integrantes sin poner a la ley y a México por delante, contribuyendo a la impunidad y a la corrupción que es el verdadero cáncer que padece este país.

    En lo personal, yo no creo en la invulnerabilidad de los partidos, pues me queda claro que éstos están conformados por personas susceptibles de cometer errores. Podrá haber en ellos, en todos, integrantes dignos, honestos, que crean en ayudar a su nación por medio de su gestión política; pero la experiencia enseña que también hay quienes ponen sus intereses personales por encima de los ideales partidistas, y que prefieran hacerle creer a sus gobernados que vivimos un sueño de paz haciendo pactos con criminales.

    La mejor forma en como el PRI podría hacer que Felipe Calderón se tragara sus palabras no es mediante la censura, ni intentando lucrar políticamente sacando sus declaraciones de contexto, sino aprobando la Ley de Seguridad que está atorada en el Congreso y asumiendo su responsabilidad en los estados que dirige, sumándose a la guerra contra el narcotráfico sin esperar que la Federación haga todo el trabajo, mientras le apuesta a su derrota con la intención de recuperar así el poder federal. Paradójicamente, esta conducta sí podría traducirse en un acuerdo indirecto con la delincuencia organizada.

  • Después del huracán

    Fue el martes cuando entró Jova a Colima. Después de haber bajado de categoría 4 a 2 y de desviarse ligeramente hacia el norte, los colimenses esperábamos que su llegada a Colima fuera relativamente pacífica. Se podían prever vientos y lluvia, por supuesto, aumento del caudal en los ríos y fuertes marejadas, pero la realidad fue muy distinta.

    Por encontrarme fuera del estado no me tocó vivir en persona la pesadilla del martes, pero pronto pude darme cuenta de la situación que imperaba en Colima gracias a las fotografías, videos y reportes con los que se iban actualizando las redes sociales. Fue impresionante ver la cantidad de agua chocolatosa que corría por las calles; el mar embravecido golpeando furioso las paredes de los restaurantes; carreteras cubiertas de escombros por los derrumbes, o trozos desaparecidos en algunas rutas; puentes destruidos y autos sumergidos. Un desastre absoluto.

    La destrucción fue más visible al día siguiente, cuando el agua comenzó a ceder dejando al descubierto la magnitud de la misma y los números de damnificados comenzaron a ascender exponencialmente, en lo que seguramente es el mayor desastre que ha vivido esta entidad desde el terremoto de 2003.

    La naturaleza es cambiante y caprichosa, a la cual toda la humanidad está expuesta, pero no es completamente impredecible, menos con la tecnología con la que contamos actualmente. Cada localidad tiene sus propias plagas que la golpean consecutivamente; en Colima las dos fuerzas mayores a las que somos susceptibles son los sismos y huracanes. La lógica diría entonces que cada edificación debería de adecuarse a estas circunstancias para que los daños sufridos sean menos y mínimos. Pero aunque la madre naturaleza opera con cierta lógica, nuestras autoridades no lo hacen, cayendo en un desdén negligente que pone en peligro a la ciudadanía entera.

    Un ejemplo es el de los puentes. No es explicable y menos justificable que éstos estuvieran sucios y obstruidos en plena temporada de lluvias y de ciclones, ni que la construcción del desaparecido paso en avenida De los Maestros se hubiera programado para esta época. ¿Por qué no levantarlo durante el tiempo de secas? Se podrán dar y fabricar versiones diciendo que esta edificación ayudó a que la Clínica del IMSS no se inundara, y muchas más para evitar la queja social, pero si en realidad este paso apenas se estaba construyendo ¿cómo entonces disminuyó los efectos del huracán?

    Claro que no todo pudo ser evitado, sería injusto querer afirmar esto, pero aquellas situaciones que sí pudieron serlo y no fueron impedidas hablan del egoísmo de nuestros representantes populares, quienes por centrarse en sus carreras políticas aprueban obras públicas sin un riguroso estudio previo, o por estar atendiendo asuntos personales descuidan a una población entera en vísperas de un importante fenómeno natural.

    Puedo entender la alegría que significa la llegada de un nuevo integrante a la familia, pero no me cabe en la cabeza que un mandatario (ojo con la palabra, significa que trabaja para la ciudadanía) se desaparezca por varios días cuando había dos huracanes viajando en dirección a nuestras costas. No sé cuánto duró el parto de su hija, pero segura estoy de que fueron sólo horas, sin embargo, el gobernador se ausentó durante varios días, descuidando además un compromiso local y otro nacional. Me cuesta trabajo enternecerme con la venida de su nieto cuando existen tantas familias que lo perdieron todo, lo cual pudo haberse evitado.

    No me trago tampoco el irónico llamado a no lucrar políticamente con esta tragedia, cuando esto se ha convertido ya en una tradición en México de parte de todos los políticos. ¡Vaya!, me parece que quienes insisten en ello ni siquiera reconocen lo que significa, pues desde siempre, cada declaración, cada acción, las hacen desde la bandera de un partido político, desde un nombre, desde una fotografía. Las ansias por permanecer en el poder siguen siendo más grandes que la empatía que puedan sentir por sus votantes.

    Quien en verdad parece no haber tenido intenciones de lucrar con el dolor ajeno fue el presidente Felipe Calderón, a quien le tomó varios días el decidirse a venir a dar su apoyo a las personas afectadas, pero estuvo puntual en la inauguración de los Juegos Panamericanos, en una ciudad a tan sólo un par de horas de la nuestra. Sus prioridades quedaron ahí claras; de cualquier forma, Colima sólo representa una ínfima cantidad de votos.

  • Felipe Calderón, a la Corte de La Haya por “crímenes de guerra y lesa humanidad”

    Había soltado tremenda carcajada cuando Felipe Calderón se había autonombrado «humanista», porque a pesar de que se dice que el PAN es un partido humanista, el gobierno de Calderón no me lo ha parecido tanto, porque las políticas económicas neoliberales (como lo ha sido en la mayor parte de su gestión exceptuando algunos rubros como el Seguro Popular o el Programa Oportunidades) no son humanistas, obedecen a interes económicos. También su combate contra la delincuencia no es humanista, no porque no lo sea combatir a los criminales, sino porque se ha olvidado de reforzar las bases (educación, oportunidades de empleo, reconstrucción del tejido social) como una medida complementaria para atacar al narcotráfico.

    Pero creo que existen personajes en México que se están llendo al otro extremo al demandar a Felipe Calderón por «crímenes de guerra y lesa humanidad». Entre esta gente se encuentra el periodista de la revista Proceso Julio Scherer, el productor Epigmenio Ibarra, y el sociólogo John M. Ackerman. ¿Por qué al otro extremo?, porque están culpando directamente al Presidente de la muerte de ahora más de 50,000 personas. Es cierto que ese es el resultado de su estrategia fallida contra el narco, pero tampoco he visto que Felipe Calderón haya mandado matar a esas personas lo cual marca una gran diferencia. Me pregunto, ¿Por qué nadie tuvo el atrevimiento de mandar a esta Corte a Díaz Ordaz por la masacre del 68 o a Salinas de Gortari quien mandó a matar no se cuantos perredistas?. Esos si eran casos para someterlos a juicio ante una autoridad internacional.

    Hago una paradoja. Imagínense a un empleado de una importante firma. El tiene autonomía en su puesto de trabajo y el puede tomar ciertas decisiones sin autorización de su jefe. Tiene que diseñar un plan y lo hace mal, toma la decisión equivocada, la empresa empieza a perder dinero y el empleado necio creyendo que su decisión es la correcta no cambia de parecer. La empresa termina perdiendo muchos millones de dólares, por lo cual decide no solo despedir a su trabajador, sino que lo demanda penalmente y este termina en la cárcel. ¿Sería justo?. Claro que no.

    Felipe Calderón nos debería responder muchas preguntas, sobre todo lo relacionado con los grupos paramilitares que comienzan a aparecer (como los Matazetas), los cuales supuestamente están financiados por empresarios, y algunos sugieren que incluso hay intervención gubernamental. El Gobierno Federal lo niega, pero está a la vista de todos. Y si bien algunos podrían pensar que esos paramilitares ayudarán a combatir al narcotráfico, lo deberían de pensar dos veces, porque algo así sucedió en Colombia y cuando estos vencieron, se quedaron con el negocio de la droga.

    También que decir del caso de Rápido y Furioso donde se comprobó que autoridades norteamericanas abastecieron a cárteles de la droga con armas, y muchas otras cosas que oscurecen más el panorama ya de por sí negro en el asunto del narcotráfico. Pero no, no va por ahí, el que Felipe Calderón termine bajo las rejas no solucionará de ninguna manera el problema del narcotráfico. Me preguntaría si esto es una iniciativa ciudadana o más bien, tiene propósitos políticos. Y está bien que se le rinda cuentas al presidente, que se le exija o recrimine, pero creo que llegar a estos extremos nos habla de la intolerancia que todavía predomina en México, el buscar atacar a una figura pública en vez de buscar el bien común.

    De seguro, no existirá sentencia alguna por la Corte de la Haya, más aún cuando Felipe Calderón forma parte de los «aliados» y todavía más aún cuando esta corte no logró poner a dictadores sanguinarios como Pinochet tras las rejas.

    P.D. Sobre la pena de muerte

    En Guatemala como tienen problemas de narcotráfico, el candidato derechista quiere implantar la pena de muerte. Se me hace una reverenda tontería, más cuando los narcos están sentenciados a la pena capital (y de una forma mucho más cruel que la que implementaría un estado) por parte de los cárteles rivales y aún así siguen haciendo de sus fechorías.

  • Saturado de Felipe Calderón.

    Les cuento, hace 3 días (a partir del día que escribo este artículo) había recibido una requisición del SAT porque no había declarado el IEPS, un impuesto que no debería declarar, pero que por un error de Hacienda me lo metieron en mi lista de obligaciones (de hecho tengo pleito con ellos porque ha sido engorroso el trámite para aclararles que por mi giro yo no debo de declarar dicho impuesto. Bueno, sucede que cuando te llega una requisición por una omisión de declaración corresponde una multa de mínimo 8,000 pesos. Dicha multa la puedes evitar si presentas la declaración el mismo día en que te llegó dicha requisición. Y eso hice, declaré el IEPS en ceros para no tener ningún problema. Pero dos días después me llega una carta del SAT. Mi primera sensación fue de susto, de que tuviera una irregularidad y me hubiera llegado una multa. Pero oh sorpresa, cuando abro la carta veo que se trata de todo lo contrario.

    La carta era una felicitación por parte de Felipe Calderón por haber cumplido con mi declaración anual, el presidente me tutea: Te felicito por presentar en tiempo y forma tu Declaración Anual ante el SAT. Gracias por ser un contribuyente cumplido. Después de eso, la carta está llena de demagogia y de proselitismo político. Dice que ha simplificado el procedimiento para presentar la declaración anual (pero no dice que ha complicado los demás trámites como las declaraciones mensuales, y el IETU, además de que la programación de la página es un asco, solo funciona en Internet Explorer). Dice que gracias al cumplimiento de mis obligaciones, estamos construyendo un México más fuerte, habla de sus obras, proyectos como Oportunides o el Seguro Popular que se sustentan gracias a nuestros impuestos. Después de terminar con su discursito, me manda un saludo y firma la carta. Obviamente es una carta automatizada la cual se envía a todos los contribuyentes, pero los del SAT ni siquiera se molestaron en revisar bien mi nombre porque lo escribieron con faltas de ortografía.

    Me pregunto ¿Para qué me mandan esta carta desde Los Pinos?. ¿Qué el Presidente que me va a simpatizar más por haberme felicitado y por haberme tuteado?. A mí lo que me provoca es hastío y una enorme saturación. Porque de cara a las elecciones del 2012 por alguna razón Felipe Calderón se está haciendo mucho proselitismo, no solo con su informe que fue opacado por los recientes hechos violentos, sino con sus Talk Shows, y recientemente con su programa «Pregúntale al presidente». Quiere mejorar su imagen, quiere dar el aspecto de que es un mandatario democrático, con apertura a las ideas diferentes y que escucha las necesidades de la gente, aunque incluso gente que fuera de su mismo partido como Manuel Espino lo tacha de autoritario y antidemocrático.

    No solo eso, también Felipe Calderón ha aparecido practicando deportes extremos para promocionar el turismo del país. Utiliza mucho su imagen, aunque no sea una figura carismática, pero parece que solo se dirige solo a aquellos que creen en el, solo a un tercio de México que está alineado con el Presidente. Pero para la mayoría de los mexicanos, esto nos satura, nos satura escuchar los supuestos logros en contra del narcotráfico en la radio, nos satura todo. Parece que le preocupa más la forma en que la historia lo juzgará que realizar un buen mandato en el año que le queda. Obviamente parte de la apuesta es política, porque necesita mejorar su percepción ante la ciudadanía para que de esa forma, los candidatos de su partido tengan más peso político de cara a las elecciones, aunque su gallo, Ernesto Cordero, es ya un pez perdido.

    Y creo que en este sitio últimamente he hablado mucho de Felipe Calderón, y la razón es que ha dado mucho de que hablar. Espero darle un descanso al tema del Presidente y hablar de otras cosas más interesantes. Pero si, quería expresar que yo estoy saturado de Felipe Calderón.