Etiqueta: Fanatismo

  • Ya bájale a tu pinche odio en las redes

    Ya bájale a tu pinche odio en las redes

    En esta semana de huracán me di cuenta en las redes de algo. No, más bien ya me había dado cuenta de ello pero la reacción en las redes en tiempos de huracán fue la gota que derramó el vaso.

    Ya bájale a tu odio en las redes

    Hay gente a la que no le importa que a México y a su gente le vaya mal con tal de ver caer al Presidente.

    Muchos somos muy críticos con Peña Nieto, no nos gusta en lo absoluto su Gobierno lleno de ineficacia, corrupción, conflictos de interés, inseguridad, economía deprimida y un sin fin de tópicos más (en un país más desarrollado posiblemente estaría en la cárcel). Pero su gobierno nos indigna precisamente por eso, por lo que representa para nuestro país. Somos muy críticos con Peña porque somos críticos con las corrupción o los conflictos de interés.

    Pero hay quienes tienen una postura de odio fanática contra el Presidente. Y no son pocas las personas (basta echarse un clavado en Twitter).

    Es decir, más que «odiar» a Peña por lo antes mencionado, lo odian por odiarlo, o porque su político favorito (AMLO) no llegó a la Presidencia en 2012. Entonces toda acción que él haga es medida con una vara donde no se puede reconocer nada bueno, porque es imposible que nuestro «antípodas» haga algo bueno. Y no sólo eso, para ellos es inaceptable que haga algo bueno. Si hace una mala acción, más que indignarse, sienten cierto placer al ver como las críticas le llueven al Presidente.

    Cierto, en este sexenio han pasado tan pocas cosas buenas, que cuando nuestras autoridades tienen un acierto (como fueron las acciones preventivas del Gobierno frente al huracán Patricia) hasta nos sorprendemos. Pero quienes queremos a México tenemos la capacidad de aceptar e incluso de reconocer cuando se ha hecho algo bueno. Aunque no simpaticemos con Peña, ni con el Gobierno ni su partido.

    Ese tipo de fanatismo destruye y polariza. Porque no es propositivo, es destructivo. Aunque dudo que exista algún tipo de fanatismo propositivo.

    Algunos incluso esperaban ansiosamente los desastres del huracán y los muertos para tener un pretexto y hacerse que se indignan para saborear las mieles de lo que muy dentro de sí considerarían un triunfo «¿Cuántos muertos más Peña Nieto, cuántos más? ¡Peña los mató! Se decepcionaron al ver que los desastres fueron mucho menores y comenzaron a crear teorías de las conspiración. Que si el gobierno nos engañó, que si nos manipuló. No podía caber ninguna posibilidad donde el Gobierno terminara bien parado.

    Lo triste es que ellos, a su respectiva escala, se terminan convirtiendo en algo peor de lo que critican. ¿Como gobernarían este tipo de personas si se les diera poder? Personas a los que no les importa el bienestar de sus semejantes con tal de ver a una facción política caer. En el mejor de los casos serían igual que ellos.

    Habrá que ver si este tipo de personas tienen conflictos emocionales que descargan en las redes. Hablan de un «gobierno represor» pero no admiten críticas y descalifican a quienes los cuestionan con etiquetas, estereotipos e insultos.

    Y si tenemos un Gobierno que está haciendo las cosas mal, la actitud de estas personas simplemente lo hace peor. Porque no son una oposición real. Simplemente son personas que hacen ruido, pero nadie los oye.

    Y nadie tendría por qué escucharlos, cuando no tienen nada que decir.

  • Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicano

    Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicano

    Cuando el futbol es lo más importante de las cosas más importantes para el mexicanoDecía Valdano que el futbol es lo más importante de las cosas menos importantes en la vida.

    1.- Todo el mundo está preocupado por el accionar de la Selección Mexicana. Se hacen intensos análisis sobre qué es lo que está ocurriendo con la selección. Cuando se habla de política mucha gente se aburre, huye cuando oye palabras como “reforma” y “congreso” como si se fuera a hablar de un tema demasiado técnico, cuando en realidad no es necesario tener tantos conocimientos para tener una noción general de lo que sucede en nuestro país.

    2.- Todo el mundo la hace de técnico, le dice al Chepo de la Torre que alineación debe de utilizar, todos se creen expertos en la materia. Cuando se tocan temas como economía, educación, inversión, y demás temas relacionados con el país, entonces nadie sabe nada. Quesque la economía es para economistas, la educación para docentes.

    3.- Todo el mundo conoce la alineación de la Selección Mexicana, el número y la posición de cada uno de los jugadores. Conoce el historial de cada jugador, en que club juega, en que clubes ha jugado y dónde nació. Pero no saben quién es su diputado federal.

    4.- Todo el mundo sabe que es un 4-3-3, 5-4-1, el ataque total, el catenaccio. Pero muchos no conocen a ciencia cierta los conceptos de izquierda, derecha (y menos posiciones ideológicas más concretas).

    5.- Todo el mundo recuerda los últimos marcadores del México – Brasil. Cuantos goles lleva el Chicharito en la Selección Mexicana. Saben usar la fórmula matemática para sacar los coeficientes del descenso en la liga, calculan cuantos puntos necesita su equipo para entrar a la liguilla. Pero si les preguntas que es el PIB, el Coeficiente de Gini, o el IDH, creen que les estás hablando en otro idioma.

    6.- ¿Qué pasaría si la selección no califica al mundial? ¿Cómo afectaría nuestras vidas? Seguramente no pasa de una frustración momentánea al momento de la eliminación (a menos que de verdad seas un enajenado del futbol). ¿Qué pasa si esos numeritos “técnicos” que no entiendes (más bien no te molestas en entender) o esos conceptos no van bien? La economía se puede venir para abajo, puedes perder tu trabajo, tu casa, y hasta tu tele. Es decir, no vas a poder ver a la selección en el mundial, porque será prioritario encontrar comida para tus hijos.

  • Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redes

    Los Fans del Peje en las redesSiempre lo he dicho, uno de los defectos de López Obrador, no es él, sino algunos de sus seguidores (no todos aclaro). Y estos seguidores dan la muestra palpable del mesianismo que llegó a mostrar López Obrador (tal vez ahora menos pero «ay ta»), estos seguidores ven como a López Obrador como dueño de la verdad, todo lo que está dentro del Peje es verdad, y todo lo que sale de él es una mentira absoluta y una conspiración; es decir, ni siquiera analizan la información que les llega porque para ellos todo el que critica a López Obrador carece automáticamente de autoridad moral para hacerlo. Este tipo de seguidores carecen de una conciencia crítica y se han apegado dogmáticamente al Lord López Obrador, como si fuera a ser la solución de todos los problemas del país.

    Uno de estos tipos, tumbó la cuenta de una amiga mía, la cual volvió a abrir otra cuenta la cual le volvieron a tumbar. Naturalmente no les pareció que ella hablara mal de López Obrador, porque digo, podemos estar de acuerdo o no cuando la gente hable bien o mal de un candidato, pero no podemos negar el derecho a expresarlo y al menos creo que uno puede esperar respeto hacia la persona. Este tipo de seguidores naturalmente no le hacen bien a López Obrador porque reforzarán la idea de que el izquierdista es un intolerante. Un ejemplo fue cuando se corrió el rumor del alcoholismo de Felipe Calderón (que vaya, no se si tenga problemas de alcohol, pero a mi me preocupa más sus resultados como servidor público que sus problemas de salud), cuando despidieron a Carmen Aristegui (y que entiendo la molestia de su despido porque solo preguntó si había algún problema de alcohol y Calderón reaccionó mal al buscar despedirla para lo cual seguramente rectificó porque en una semana ella volvió a su trabajo) se crearon ataques contra Calderón tachando de alcohólico, ciertamente no solo por parte de los seguidores de AMLO, también opositores de FCH fueran priístas o apartidistas; pero los más rudos fueron los seguidores duros de AMLO, lo curioso es que el mismo López Obrador se mostró más tolerante que sus seguidores al minimizar el supuesto problema del presidente con el alcohol y verlo como algo secundario y sin importancia.

    La mayoría de estos seguidores, son de los de antaño. Porque al menos los que «ahora van a votar por AMLO» son más tolerantes y más abiertos a las críticas. Pero los seguidores tradicionales han dogmatizado a la izquierda que representan, y lejos de estar en el debate de las ideas, agreden a quienes piensan diferente a ellos.

    Y no, quienes tenemos reservas sobre el Peje en ciertos temas, no somos vendidos, ni somos conductores ocultos de Tercer Grado. Cierto que existen periodistas vendidos (Televisa por ejemplo) que ahora en la coyuntura buscan acabar con AMLO (y que también lo hicieron con Josefina) para que Peña Nieto llegue al poder. Pero el discrepar en algunos temas con López Obrador no significa que se esté enajenado por las televisoras, simplemente por nuestro criterio propio llegamos a nuestras conclusiones. Y en lo personal si alguien se molesta conmigo porque no estoy de acuerdo en algunas cosas con AMLO, a mi, pues no me importa. Incluso algunos a estas alturas del artículo se estarán preguntando como es que yo muy posiblemente le de mi voto a López Obrador. El que apueste por él (más porque no llegue Peña que por otra cosa) no significa que en algunos puntos tenga mis reservas o no esté de acuerdo, como lo he hecho notar en artículos anteriores.

    Si la gente cree que AMLO es Hugo Chávez (cosa que yo no comparto) tiene el derecho a tener esa postura y lo que más se puede hacer es debatir con esas personas (debatir, no descalificar), si piensan lo contrario, lo mismo. Pero creo que si se aspira a tener una sociedad democrática hay que actuar en consecuencia, y agredir a personas que no son totalmente obradoristas no es una muestra de ello, y mucho menos tumbar una cuenta de Twitter.

    Lo que hace falta es una sociedad crítica y no dogmática e intolerante. Y este tipo de agresiones lo único que hacen es manchar el nombre del candidato a quien defienden o dicen defender.

  • Fanatismo Político

    Fanatismo Político

    Fanatismo PolíticoCaray, a veces parece que si a los mexicanos le dicen que se avienten a un pozo se avientan. Es penoso, porque apenas empezó la «guerra sucia» y el país ya está más polarizado que en el 2006 y la gente empieza a radicalizarse en sus posiciones frente a uno u otro candidato, ¡un solo día! Las reacciones de ambas partes caen en el dogmatismo y en la falta del uso de la prudencia y la razón ante la situación. Es más, hasta con el mismo Peña Nieto, que ciertamente podría representar un retroceso democrático aunque no se toma en cuenta que las circunstancias no permitirían la instauración de un régimen tan asfixiante dadas las nuevas tecnologías y un movimiento tan amplio y tan horizontal como el #YoSoy132 que sería muy difícil de absorber como lo hicieron con el movimiento del 68 (que era más vertical). Ahora ha regresado eso de «yo estoy ciegamente con López Obrador, lo admiro, es el mejor político de la historia mexicana, es el Lula, no, el Roosevelt mexicano» o el «odio a AMLO, es peligrosísimo, nos vamos a hacer una nueva Venezuela, Cuba, es más, Corea del Norte».

    La dicotomía entre malos y buenos, como lo hace López Obrador donde lo que está con él es bueno y lo que no está con él es malo, genera división y polarización en el país. La guerra sucia en base a verdades, medias verdades, mentiras, información manipulada y spots creados de tal manera que busquen aterrar a la gente y logren generar miedo en ella (porque una sociedad temerosa es más fácil de controlar) también por supuesto, dividen al país, y polarizan la sociedad; y es más, no solo aterran a un sector de ella, sino que los más fieles de aquello que se injuria (AMLO), se aferran más a ello. Esta situación no da cabida a la reflexión, y fomenta el fanatismo y el dogma. Se invita al mexicano a no pensar y a aferrarse a su posición política, como si las preferencias políticas fueron equipos de futbol, equipos, claro, con un muy bajo nivel de juego y que buscan ganar los partidos tratando de faulear a los rivales.

    Esa cancelación del pensamiento crítico en el que a veces llegan a caer algunos «quesqueanalistas» de derecha y de izquierda, le termina haciendo daño al país, pero el individuo también es responsable; porque su pensamiento es rígido, la autocrítica y la retroalimentación no tiene cabida y al no tenerla, descalifican a la otra parte (solo necesita ser otro individuo con una posición opuesta) y llevan lo que podría ser un debate a una especie de agresión personal donde «tu eres un pendejo izquierdoso radical que no trabaja» o «un ignorante manipulado por los medios de comunicación».  De esta forma controlar al individuo es fácil, porque para tomar alguna posición no tiene que pensar, de hecho es lo que menos quisieran nuestros políticos. De hecho me sorprende que sabiendo de la baja calidad política que tenemos en México, estas posturas que rayan en lo fanático sean la regla y no la excepción.

    Incluso en el asunto de Peña Nieto, hay casos donde la crítica llega a la obsesión, donde pareciera que las personas están desahogando sus problemas personales. Entiendo por ejemplo que los movimientos se hayan manifestado contra el regreso de un partido donde en una parte de su tiempo (y digo una parte, porque hay que recordar que el PRI con todo lo que se diga, tuvo buenos presidentes, en especial tomando esa etapa que empieza con Lázaro Cárdenas y termina con López Mateos) se canceló la libertad de expresión y se manejó muy mal la economía, y se manifiesten contra los medios de comunicación, porque no es precisamente un ejercicio democrático que un medio de comunicación diseñe la imagen de un candidato, la exponga (para lo cual debería haber existido una sanción por parte del IFE) y sumando esto el acarreo, y la posible coacción de votos, lo hagan llegar a la presidencia. Pero aún así, la gente termina haciendo de esta inconformidad una obsesión, utilizan las redes sociales para burlarse constantemente del candidato, pero a la vez ni siquiera participan en alguno de los movimienetos y todavía menos, son parte de una organización civil o participen de alguna forma en el quehacer público.

    A veces suele molestar incluso, ver el muro de Facebook o el timeline de Twitter, lleno de insultos contra Peña Nieto, López Obrador, Felipe Calderón o quien sea. Se genera un clima de odio, un clima de destrucción, y es donde ya no me parece sano. Creo que existen límites entre el manifestar una inconformidad o una posición frente a un candidato, y el mostrar un odio obsesivo contra este. Lo peor es que mucha gente generaliza y al llevarse de calle a un candidato, se lleva de una vez a todos sus seguidores. Afirmaciones que rayan en lo ridículo como decir que toda persona afiliada al PRI es corrupta, como si al entrar a un partido, el individuo recibiera una especie de cocowash sectario; es cuestión de meterse un poco a los partidos (al que sea) pera ver que hay gente honesta y con buenas intenciones.

    La gente odia, critica, se burla, pero no propone ni construye. Una persona que si lo hace tiene más autoridad moral para criticar, una que no lo hace no la tiene. No se me haría mal hacer un estudio preguntando a este tipo de gente, si quisiera colaborar con una causa benéfica, sea una colecta, ayudar a reforestar un bosque, participar en una organización que busque incidir en asuntos públicos o políticos, quisiera ver cuantas de estas personas quisieran ayudar y cuantas personas dirían: -no tengo tiempo, otro día, mejor ponte a trabajar-. Mucha gente cree lamentablemente que entrar a Twitter y promocionar el hashtag #Candidatotalchingatumadre es hacer activismo, ¡Por Dios!. La gente más fanática es aquella que se aferra a una realidad alterna que no existe y por lo tanto, no participa en la construcción de un país, porque al cancelar el uso de la razón, elimina toda capacidad de construir.

    Lo he repetido varias veces, y es que la gente se queja tanto de los políticos y los critica tanto, pero lo último que hace es ver que el típo de política que tenemos es producto directo de la sociedad y al estar dentro de ella automáticamente hace al individuo responsable de la situación. Y este fanatismo, este clima de odio, intolerancia, es el que hace que el no país avance, que ese «México progresando» que tanto anhelan se vea cada vez más lejos, caen en una gran contradicción, como si se tratara de una persona que debido a su victimismo cae en una depresión, que se repite a diario el por qué su vida es tan trágica pero al repetírselo tanto pareciera buscar que eso fuera real y se comporta como así fuera, logrando que en algún momento se haga realidad.

    Primer paso ¡relájanse por favor, tranquilos!.

  • Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castigo de Dios?

    Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castigo de Dios?

    Presidentes de izquierda y el cáncer ¿Coincidencia o castido de Dios?De unos años para acá, hemos sabido de varios presidentes en el mundo que han padecido cáncer. Lo curioso del caso es que han sido cinco presidentes que simpatizan con su izquierda (en sus diferentes modalidades) los que han sufrido este padecimiento. Entre ellos están Fernando Lugo, Lula da Silva, Cristina Kirchner, Dilma Roussef y Hugo Chávez. Claro que esto para algunos conservadores (especialmente estadounidenses) fue una «muy buena noticia» y lo quisieron interpretar como si fuera un castigo de Dios. Pero si nos ponemos analizar y nos despojamos de fanatismos veremos que es una mera coincidencia el que los afectados hayan sido presidentes de izquierda, aunque eso sí, algunos se atreven a afirmar que Estados Unidos está detrás de esto, incluso el propio Hugo Chávez.

    Para empezar, no creo que Dios o algún ser superior castigue a los mandatarios simplemente por tener ideas de izquierda. Luego, en la izquierda hay varias corrientes y es muy diferente la izquierda progresista del Brasil de Lula, país que ha crecido gracias a sus exitosas políticas, a la izquierda bananera de Hugo Chávez. Luego tendríamos que preguntarnos el por qué izquierdistas totalitarios como Kim Jung-il de Corea del Norte murió ya grande de causas naturales, o por qué Fidel Castro a sus 85 años sigue vivito y coleando. Además tendríamos que ver la relación de los mandatarios con la religión, por ejemplo, Chávez que varias veces se enfrentó al clero, siempre ha profesado la religión católica y de hecho mostró un mayor acercamiento cuando padeció cáncer, enfermedad de la cual no sabemos si se va a curar. Y Fernando Lugo, el presidente paraguayo ya es otro cantar, porque el antes de ser presidente de su país fue un obispo católico que dejó los hábitos para asumir la presidencia (porque al igual que en México, un clérigo no puede ejercer funciones públicas), el mismo Vaticano le concedió el permiso para poder dejar dichos hábitos e involucrarse en la política.

    De los 5 presidentes de izquierda tres han tenido un buen desempeño como Lula, Dilma y Fernando Lugo. El trabajo de Cristina Kirchner ha sido más dudoso y bueno, de Hugo Chávez, pues es Hugo Chávez. Yo sinceramente no creo que un ser superior castigue a las personas por sus ideas. Al final de sus vidas posiblemente sean juzgados por sus actos, pero no creo que el cáncer sea una forma efectiva de castigar a aquellos humanos que a juicios de algunos ultraconservadores estadounidenses, están destruyendo la humanidad. Me pregunto en ese caso el por qué Stalin a pesar de sus borracheras, estado en el que mandó matar mucha gente, gozó de buena salud hasta los 74 años cuando sufrió una apoplejía provocada por la hipertensión (al menos eso dicen las fuentes oficiales).

    De estos mandatarios, la mayoría al parecer han librado el cáncer, y eso no fue porque se arrepintieron y se hicieron de derecha, sino porque se sometieron a un tratamiento. Simplemente la naturaleza a veces es caprichosa, y la naturaleza no discrimina a las personas por sus ideas o incluso si son buenas o malas; cualquier persona puede sufrir cáncer o morir tempranamente independientemente de si es una buena persona o es una mala persona. Incluso en la religión se dice que Dios decidió que murieran tempranamente por alguna razón (que no es coercitiva, sino más bien todo lo contrario). Creo que estos ultraconservadores no solo fantasean demasiado y se dejan llevar por el fanatismo, a veces creo que ni siquiera conocen a fondo la religión que tanto defienden, porque al menos en Occidente, en el mundo contemporaneo, no conozco Dios alguno que castigue a un ser humano por su forma de pensar.

  • Las Peñaliebers

    Me permito modificar el término «Beliebers» que hace alusión a las fanáticas de Justin Bieber, término que ellas mismas se han ajudicado. Y lo hago para explicar el nivel de fanatismo que hay alrededor de la figura de Peña Nieto con el término Peñaliebers. Y es que me parece increíble, porque si bien Justin Bieber es un producto mercadológico que como único fin tiene el de cantar, lanzar discos y hacer conciertos; el segundo bajo el mismo talante, quiere llegar a ser Presidente de la República, lo cual se me hace peligroso cuando menos.

    Podríamos hacer una comparación con el fanatismo de algunas personas hacia López Obrador  (que al menos en lo que yo vi, no fue tan descarado como que el que genera Peña Nieto) y es que al menos, el que causó el Peje fue debido a sus propuestas de cambio (independientemente de si tenían sustento o no), pero el que genera Peña Nieto no tiene nada que ver siquiera con política, es un fanatismo como si de un artista se tratara, pero ni actua, ni canta, ni hace nada. Pero aún así, con su copete bien estilizado por un buen gel, y una figura caucásica y parecida, logra hacerse de un gran séquito de fanáticas peñaliebers; fanáticas que de seguro ni siquiera conocen sus propuestas de campaña, ni saben que hay detrás de este títere.

    Las Peñaliebers seguramente votarán por Enrique Peña Nieto, el ir a las casillas será un ritual parecido como cuando las jovencitas fueron a comprar sus boletos para el concierto de Justin Bieber. Pero las Peñaliebers no se encontrarán con la desagradable sorpresa de que los boletos se han agotado, por el contrario, con solo tener su IFE podrán votar por su figura de barro para que llegue a Los Pinos. Y eso se me hace bastante preocupante, porque no se trata de votos razonados, ni siquiera estarán preocupadas por buscar «la mejor opción» para el país por medio de su voto; están más preocupadas por poder ver «más seguido» a su ídolo, y que mejor que con la gran exposición mediática que tendrá si llega a ser presidente.

    En los videos que pueden ver más abajo, podrán notar el nivel de fanatismo entre muchas mujeres. Una se emociona porque dice que lo alcanzó a rasguñar, y otra porque fue una de las madres afortunadas que recibió su licuadora por parte de Peña Nieto. Muchas de estas mujeres tienen un linaje mestizo e indígena, una no tiene siquiera su dentadura completa. Y no es que sea algo malo, pero es de notarlo, porque estas mujeres deberían saber que un hombre como Peña Nieto, quien a través de la educación que le dió a su hija, demuestra un desprecio por las clases vulnerables, que seguramente por su talante clasista y racista, no se prestaría ni de loco a tener una aventura sexual con alguna de estas mujeres (como me imagino muchas de estas si han tenido al menos en su imaginación), porque de seguro sentiría «asquito».

    Es preocupante, no solo porque de seguro no les importa que Peña sea un candidato con un nivel preocupante de ignorancia, o que detrás de él están Moreira, Montiel, Salinas o Elba Esther Gordillo. Sino porque ejercerán su voto así como cuando contestan las encuestas de TV y Novelas.

  • Festejando lo ridículo

    No puede ser, no, no me cabe en la cabeza, no lo asimilo. Pero es verdad, y ahora si Cerebro no va a tener piedad en criticar. Pero ¿como es posible carajo?, no lo puedo entender. Ahora resulta que tanto en el Angel de la Independencia como en la Minerva en Guadalajara, cientos de aficionados fueron a festejar el amargo empate contra Sudáfrica. ¿Festejar que?, ¿un empate?, ¿un partido que se debía haber ganado?, ¿un partido que nos deja con un pie fuera del mundial?. Caray, es que no lo puedo entender, no puedo comprender tanta mediocridad.

    A ver, es que México tuvo un pésimo partido que no se acerca nada a lo que mostró con Italia, es más ni siquiera con Inglaterra. Es cierto que México dominó en el primer tiempo, pero a partir de que les metieron el gol, los sudafricanos,  si, los débiles sudafricanos les pusieron un baile y hasta el árbitro les perdonó un penal. Si, luego llegó el gol de México y la selección se recompuso, pero en un contragolpe, los débiles bafana bafana se quedaron a un milímetro de meternos un gol que pegó en un poste. Si, nos salvamos gracias al poste y al árbitro (que supuestamente iba a conspirar contra nosotros). ¿Eso es lo que festejan?.

    Yo no me opuse a que Felipe Calderón viajara a Sudáfrica, pero es hora de que ya regrese. Ya no tanto por lo de la guardería ABC o por las huelgas de Cananea, no, es que parece que hay una plaga que parece ser más peligrosa que la influenza, y es la plaga de la mediocridad que está azotando las principales ciudades de México y parece que se necesitan tomar medidas urgentes. No se, tal vez hay que poner en cuarentena a estos tipos que se les ocurre festejar partidos que deberían quedar para el olvido. Me recuerdan a Lagrimita en su programa de Vamos a Jugar cuando decía ¡Perdiiiimos!. Perdonen, pero es que no lo entiendo y me da coraje, me da coraje que haya gente que sea tan conformista. Y si se conforman con un juego de futbol, ¿con que no se conformarán con las cosas que realmente importan en este país?, ¿festejarán también la corrupción, la desigualdad, las injusticias, a los políticos mediocres?.

    Creo que hay gente que ya no solo sabe diferenciar entre lo que es un espectáculo o una religión, sino que ya no tiene la capacidad de diferenciar entre lo que es un éxito y lo que es un fracaso. Y creo que eso ya es un problema grave, esto nos habla de que algo en la sociedad no está bien, no es normal para que me entiendan porque no tiene ninguna lógica, no tiene razón de ser.

    También he visto como algunos medios son tan condescendientes con un partido que se jugó mal. En mediotiempo, pusieron en el encabezado «Nos salvamos al 89, milagro verde». ¿Que milagro hizo México o que?, más bien se salvó de una hecatombe que hubiera significado la eliminación temprana del mundial. También por otro lado han habido críticas muy duras de quienes ponen en entredicho el futuro de la selección en el mundial como José Ramón Fernández y sus compañeros comentaristas de ESPN quienes no han tenido ninguna piedad con la selección mexicana, y quienes afirmaron inclusive que los sudafricanos merecían ganar.

    Espero no volver a ver a aficionados festejando derrotas o empates amargosos porque soy capaz de ir con mi carro a la minerva y… pitarles con el claxon.

  • Las barras de futbol, el cancer del espectáculo.

    En México siempre han existido las tradicionales porras de futbol familiares que apoyan a sus equipos, ya sea cuando juegan en su estadio, o bien, cuando salen a otra ciudad a enfrentarse a otro rival. Las barras de antaño habían inventado varias «porras» que son muy recordadas en el inconsciente colectivo del mexicano. Todos sabemos que es «a la vivo, la vavo a la simbomba», o el muy cursi «a la chiquitibum». Porras que son utilizadas incluso en las fiestas para hecharle ánimos al festejado. Pero por muy cursis que fueran, esas porras eran pacíficas y no hacían daño a nadie. Simplemente buscaban alentar al equipo, y las únicas trifulcas que se veían en las tribunas eran discusiones de aficionados con algunas «chelas de más».

    Pero en algun momento, como buenos mexicanos, quisimos adoptar lo que había afuera. Hubo un momento en que el aficionado tenía que saciar las insatisfacciones de la vida; el estrés; y la rutina. Mientras en Inglaterra se lograba neutralizar al menos un poco el fenómeno hooligan (sobre todo por algunos trágicos acontecimientos que acontecieron en un partido en Liverpool), en México se buscaba una forma de violentar el fútbol, y que mejor idea que copiarles la idea a los argentinos, los cuales han hecho de los estadios, un circo de la decadencia humana donde o se es parte del equipo, o se es el enemigo. Es un poco incierto quienes empezaron a importar la idea, sin más no recuerdo, fueron los de la Barra Ultra Tuza del Pachuca (que actualmente no es ni de las más fuertes, ni de las más peligrosas), de los que se dice que inclusive invitaron a argentinos para que les enseñaran «como se debían hacer porras». Le siguieron barras como La Rebel de la UNAM, la Barra 51 del Atlas, la Legión 1908 de Chivas, o La Monumental del América, entre muchas otras.

    Las barras adoptaron los cánticos ya populares en Argentina como «como no te voy a querer»; «olé olé olá, que cada día te quiero más» o «vamos rojinegros, esta noche tenemos que ganar». Incluso la barra del equipo que se mofa de ser el mas mexicano, la barra Legión 1908 de las Chivas, también adoptó los cánticos argentinos como «dale dale rebaño» que entonan cuando su equipo están ganando. Hasta aquí pareciera que no hay nada de malo o extravagante. Pero el problema empieza con la violencia e intolerancia que muestran estas barras con sus adversarios.

    Un claro ejemplo es la Barra 51 del Atlas. Al parecer esta barra surgió por iniciativa de unos jóvenes de clase media que estudiaban en el Instituto de Ciencias de la ciudad de Guadalajara, eran jóvenes que simplemente querían apoyar a su equipo, pero esta organización se fué infiltrando por personas desadaptadas, pandilleros, e incluso criminales hasta convertirla en una de las barras más peligrosas del futbol nacional. Los fuegos artificiales y humarolas rojinegras caracterizaban a esta peculiar barra (hasta que fueron prohibidos los fuegos pirotécnicos en los estadios), pero también los golpes y las agresiones a los contrarios.

    Las porras de la UNAM como la Rebel y la Ultra, tienen cierta historia, al remontarnos a la época de los porros que ha existían décadas atrás, y que hechaban pleito en los partidos de futbol americano entre los partidos de los Pumas y el Politécnico del Distrito Federal. Ya tenían la violencia en la sangre, pero la influencia de las nuevas barras las hicieron más intolerantes y más violentas. A pesar de que siguen cantando el «Goya Goya», también muestran ser agresivos, sobre todo con la barra del América.

    Y precisamente, el caso del América es de llamar la atención. Porque la Barra Monumental fué creada por el propio club (o sea, Televisa) para tener un grupo de animación, en esa época cuando las barras todavía no sacaban el cobre. Pero el experimento se les fué de las manos, y engendraron un mounstro de fanáticos enajenados sin vida. No solo son la barra más violenta del país, sino que han participado en manifestaciones de lo mas ridículas mostrando total enajenación como cuando en una ocasión, un arbitro se equivocó en detrimento del América. Los de La Monumental declararon huelga de hambre, y se fueron a manifestar (como si fuera tema de interés nacional) a las oficinas de la Federación Mexicana de Futbol. Fué tan vergonzoso el acto, que cuando arribó el ex-presidente del América Perez Teuffer, este mostró una cara de verguenza e incredulidad ante lo que podían llegar a hacer los aficionados por un simple marcaje arbitral.

    Hay otras barras que a pesar de ser de cuidado, no se han dejado influenciar tanto por la «onda argentina» y han decidido inventar sus propios cánticos para no perder el folclor mexicano. Un ejemplo claro de ellos es la Porra Perra Brava del Toluca, inventores del muy popular «yo si le voy le voy al Toluca», que fué adoptado por casi todos los aficionados de todos los equipos.

    Pero no solo el peligro de las barras reside en el agresivo comportamiento de sus aficionados, sino en las herramientas que utilizan para apoyar a sus equipos. Por ejemplo, en el Estadio Jalisco, un aficionado perdió un ojo al caerle un fuego artificial de la Barra Legión 1908, o también tenemos el caso del lider de la Perra Brava de Toluca, quien perdió el brazo por un coheton, que a pesar de la tragedia, siguió siendo el principal animador de la barra del Toluca.

    Algunas de sus manifestaciones ya han cruzado fronteras, como la mofa que se llevan los porteros rivales cuando despejan el balón. En el mundial del 2006 escuchamos el famoso «eeeee puto», el cual seguramente se repetirá en el mundial de Sudáfrica 2010.

    En algunos clubes, han sabido controlar un poco este fenómeno o los han evitado, pero en otros casos las cosas ya se han salido de control, haciendo que algunos estadios sean un peligro. Actualmente se disponen de lugares especiales para las barras de ambos equipos (las cuales son colocadas en ambos extremos del estadio), se les pide que no salgan al mismo tiempo del estadio, y son resguardadas por elementos policiacos (sobre todo esto sucede con La Monumental del América). Pero a pesar de todo, las autoridades no siempre logran que las barras no se logren enfrentar.

    Las barras son un cancer, y si bien generan ambiente dentro de los estadios, muchas veces la violencia sobresale más que el mismo ambiente que ellos generan. No les importa «mentar la madre» al equipo contrario, incluso si es para burlarse de una tragedia, como hace la Rebel de la UNAM al burlarse del disparo que recibió cabañas y que pueden ver en el siguiente video: