Etiqueta: éxito

  • Macho Alfa

    Macho Alfa

    De pronto un individuo cree injusto que al otro le vaya mejor que a él si también se ha esforzado y le ha «echado ganas». ¿Por qué esa otra persona es más querida que yo, si soy un pan de Dios? Creen que la bondad y el esfuerzo lo justifica todo (que no sólo se trata de esforzarse, sino como, y para qué esforzarse), que con estas dos cualidades basta para salirse con la suya en la vida. Soy buena persona y le echo ganas ¡Véngase todo para mí!. Y cuando se cree esto, entonces vienen los recelos hacia la gente que le va mejor: -No debe de ser tan feliz, seguramente se está pudriendo por dentro-.

    Macho Alfa

    Falso señores, falso. Las personas autorrealizadas no tienen la culpa de serlo, al contrario, sería una irresponsabilidad no serlo o evadirse ante dicho éxito dadas sus habilidades desarrolladas. En algún momento de mi vida me di cuenta que esas personas, al igual que yo, no van a dejar de usar sus cualidades a su favor. Así como yo tampoco dejo de usar mis cualidades para tratar de sobresalir en las áreas en las que puedo. Al ser humano le gusta superarse y ser lo más apto para satisfacer sus necesidades, y ojo, no significa que con ello queramos «estar por arriba de los demás para verlos de arriba hacia abajo» porque eso puede denotar la artificialidad de dichas cualidades. No implica una competencia donde tenga que pasar por encima de los demás.

    Mucha gente con poca confianza en sí misma suele guardar cierto resentimiento hacia aquellos que «les va bien». En realidad es una forma de autoboicot, debido a que se generan falsas ideas sobre aquellas personas con lo cual crean una sólida e impenetrable barrera. Pero por lo contrario, la gente segura de sí misma suele ser más accesible y tiene una mayor disponibilidad para ayudar y para cooperar. Hay quienes pretenden ser personas seguras y de alguna manera logran tener un cierto éxito, para lo cual pisotean y humillan a los demás. Estas personas en realidad no son tan seguras como lo aparentan ser, porque el afán de pasar por encima de los demás es símbolo inequívoco de algún rasgo negativo, una expresión de inseguridad camuflado por otras cualidades. La gente segura de sí misma sabe distinguir entre estas personas seguras y esas personas que pretenden ser seguras pero no lo son tanto. En parte porque se identifican con el primer grupo, mientras que el otro les causa mucha desconfianza.

    Las personas inseguras, sobre todo las que guardan recelo y se sienten fracasadas, tienen dificultades para notar dicha diferencia. O en algunos casos, por conveniencia, lo omiten, para pensar que toda la gente «exitosa» no lo ha sido de buena fe, y puedan quedarse satisfechos con su mediocridad. Para ellos, si una persona es líder, lo es porque «está manipulando a los demás». Si una persona tiene muchos amigos, lo es porque «es superficial y todos sus amigos también».

    Las personas que sienten valer poco, son las que ante la supuesta impotencia de emerger, critican a los demás, hablan a sus espaldas, o critican constantemente sus opiniones en los comentarios de una red social o blog donde opinen, en un afán destructivo para tratar de convencerse que «esa persona» es igual o más desgraciada que ellos, cuando dentro de ellos les importa mucho dicha persona, tienen una extraña e inexpresable admiración hacia sus cualidades lo cual les provoca molestia por lo cual tienen que estar al pendiente de lo que hacen. Como actuaron como buenas personas y pretendieron «ser justas» (hágase hincapié en la pretensión), creen merecer todo. Pero en realidad quienes tienen la mejor capacidad de adaptarse al entorno, son quienes logran sentirse satisfechos consigo mismos.

    La gente a «la que le va bien» (y me refiero en un aspecto general y amplio y no al económico) lo menos que le importa es en envidiar a las demás personas, tomando en cuenta que siempre habrá gente en una mejor posición que nosotros. La gente a que le va bien se esforzó por tener las cualidades que le permiten satisfacer sus necesidades como ser humano, y gracias a su seguridad y al no tener la obsesión de compararse ante los demás, tiene mayor disposición para compartir sus habilidades con los demás. Se siente orgulloso de sus cualidades adquiridas, que le hacen muy bien a su psique compartirlas para que les ayude a los demás.

    Ese es un Macho Alfa.

  • El mito del chico bueno Pt II

    Ya había hablado en anteriores ocasiones sobre el mito del chico bueno, donde mucha gente cree que por el solo hecho de ser bueno y «echarle ganas» iba a triunfar en la vida, como si esta se encargara de hacer justicia y colocar en las mejores posiciones del escalafón humano a los hombres buenos y a los hombres trabajadores. Esto me trae un recuerdo, hace unos años acompañé a mi madre a una tienda donde surten ropa al mayoreo (porque ella se encarga de venderla al menudeo) y me dijo que el «chalán» le causaba admiración, porque era una persona que siempre estaba dispuesta a trabajar duro y nunca dejaba de expresar una sonrisa a toda persona que le pidiera un favor. Se veía que era una persona positiva, enérgica, trabajadora, iba de aquí pa allá, pero a pesar de todo, era el chalán, era el que tenía el puesto más bajo en la empresa de ropa.

    Me pregunté ¿Entonces de que sirve ser bueno, si veo que esta persona no puede aspirar a tener más del puesto que tiene?. Veo muchas personas que trabajan y se la rajan más que nosotros y tienen un nivel de vida mucho más bajo, como los albañiles, muchos de los cuales incluso arriesgan su vida, que no tienen otra escapatoria de sus vidas rutinarias más que el alcohol y el futbol. Hay personas que tienen valores y la disposición de esforzarse pero no trascienden en sus vidas, no tienen éxito con las mujeres, algo pasa. Si el mundo fuera justo, entonces algo debería estar funcionando mal.

    Veo también a la gente rica y poderosa, y muchos de ellos no son precisamente un ejemplo a seguir en cuanto a valores humanos se refiere, muchas veces su ambición va por encima de los valores humanos (aunque si existen algunos que son ejemplares). Ellos quieren poder, dinero, y muchas veces lo consiguen. Esto ha sido a través de la historia de la humanidad, y por más que nos busquemos inventar un nuevo sistema social y económico, esa disparidad entre gente privilegiada y gente no privilegiada seguirá existiendo. ¿Entonces, porqué muchos se empecinan en ser buenos con el mero objetivo de tener más éxito en la vida?, eso se me hace una hipocresía, porque la bondad es un valor humano, que es muy independiente del éxito o fracaso de las personas.

    El éxito no se mide a partir de la bondad o la maldad de las personas. Se mide a partir de su fortaleza y la capacidad de adaptarse a su entorno. Lo decía, el humano es un animal superior, a cual a diferencia de sus pares, fue dotado de raciocinio e inteligencia. Pero aún con esos dones que lo diferencian del animal común, el patrón sigue siendo el mismo, aquel animal que sea más fuerte y que logre adaptarse a su entorno más fácilmente obtendrá más frutos, no hay más. Muchos creen en la justicia divina, creen que siendo buenos serán premiados. Quizá eso sea al finalizar la vida, pero en la vida terrenal no es así.

    Con esto no quiero decir que «ser una mala persona» te va atraer éxito, es igual de absurdo. El éxito, ya sea en los negocios, en la vida personal, con las mujeres, en la intelectualidad, en todo, es algo totalmente independiente (o casi). Por eso hay gente exitosa tan disimil entre sí cuando hablamos de sus valores, si comparamos por ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta con Adolfo Hitler, los dos tenían un esquema de valores totalmente opuestos y los dos llegaron a ser reconocidos y marcaron historia en la sociedad. Creo que más bien la bondad o la maldad puede estropear el camino a una vida plena cuando sus impulsos emocionales sobrepasan a la razón.

    La vida es un juego, y hay que aprender a jugarla. La vida es caótica y cambiante, no es estable, no se puede vivir en una zona de confort con ideas rígidas, en este caso el hombre sucumbirá. El hombre exitoso, que destaca sobre los demás sabe adaptarse a los cambios, no solo requiere de esfuerzo, sino de inteligencia (de las dos, tanto de la cognitiva como de la emocional). No podemos estar esperando a que la providencia o quien sea venga y resuelva nuestros problemas o nos guíe a nuestro pleno autodesarrollo. Y es cierto, que los factores externos importan, no es lo mismo nacer en un seno familiar con comodidades que en uno precario, eso puede determinar el futuro de una persona en un «algo» pero no en un «todo».

    El ser bueno con las demás personas y mostrar siempre una sonrisa se agradece, pero no por eso las demás personas se van a encargar de levantarte hacia el éxito. El éxito o autorrealización es una necesidad en el ser humano. Hay quienes lo niegan, pero de todos modos lo buscan. Hay quienes dicen no estar interesados en el dinero, y puede ser cierto, pero buscan el éxito en otros ámbitos, en la influencia sobre las demás personas, en la capacidad de hacer un cambio por la sociedad, en la intelectualidad, en cualquier cosa, pero el hombre siempre busca sobresalir, no podemos negar esa condición innata a nosotros.

    Hay quienes basan su éxito en valores bondadosos (Ghandi, Madre Teresa, etc.) y hay quienes lo basan en antivalores (Hitler, Stalin), otros son más ambiguos. Pero no es la bondad o la maldición las que los llevó a su autorrealización. Fue la fortaleza y la capacidad de adaptarse al entorno, la inteligencia. Los valores fueron un fin, no un medio como muchos piensan. El valor de la bondad fue creado para procurar una sana convivencia entre la humanidad, no para promover a lo seres humanos a un punto superior. Entonces el mito del chico bueno queda desterrado. No por ser bueno serás bueno en los negocios, obtendrás a la mujer de tus sueños, serás admirado, serás reconocido. Si te quedas con ese mito como modelo de vida, simplemente pasarás a ser un donadie.

    Ver primera parte aquí

  • ¿Quién dijo que hay que tener una imagen de éxito?

    Me han dicho que para tener éxito uno debe de proyectarlo con la imagen. Redundando un poco, uno debe de tener una imagen de éxito. Debe ser parecido, debe tener buena ropa, una buena compostura y guardar las apariencias. Pero al navegar un poco por internet y ver a las personas exitosas, me doy cuenta de que muchas veces no es así. Muchas de las personas triunfadoras no solo no son narcisistas, sino que se saltan todos los códigos de etiqueta existentes en el mundillo empresarial.

    Para un especialista en modas, dar un discurso en pantalones de mezclilla sería un tremendo pecado, pero Steve Jobs lo hace. Mark Zuckerberg, dueño de Facebook rara vez anda en saco y corbata, y que decir del CEO de Microsoft, Steve Ballmer, quien actúa como loco y pierde la compostura, que brinca y patalea en público, y no solo eso, tiene una peculiar forma de burlarse de la competencia (como cuando se rió porque el entonces nuevo iPhone no tenía teclado) que falta el respeto, pero aún así, es uno de los hombres de éxito.

    Parece que las apariencias se han reducido al grupo de los ejecutivos de nivel medio. Los grandes logran sacar sus dotes muy por delante de su imagen personal.

    Mientras estoy aquí soportando el calor veraniego, les dejo el video donde Steve Ballmer se vuelve loco, y sí, es una de las personas más ricas del mundo:

  • 10 consejos para tener éxito en la vida

    ¿Que se tiene que hacer para tener éxito en la vida?. Bueno, a veces es un misterio. Pero se me ocurrió que podría hacer una lista que pueda al menos orientar a la gente a que busque el éxito. ¿Pero, qué es el éxito?. Para muchas personas es distinto. El éxito es diferente para un camionero, para un futbolista, o para un blogger. Pero todo sabemos que el tener éxito sería algo así como llegar a la autorrealización como persona, y es en lo que esta lista está basada. Algunos puntos los pueden encontrar en los clásicos libros de autoayuda, algunos otros puntos son más crueles y directos, otros son mas cómicos, pero bueno, empezamos.

    1.- Saber que quieres en la vida.

    ¿Como fregados vas a tener éxito si no sabes que es lo que quieres?. Por algo puse este punto como el primero, porque todos los demás puntos dependen de este. Saber lo que quieres es muy importante, porque de esta forma podrás planificar tu vida en torno a lo que quieres de ella. Si quieres ser un médico exitoso, empezarás por estudiar medicina; si quieres ser un «as» en la cama, empezaras por aprenderte todas las posiciones sexuales, vamos. Es muy simple.

    2.- Soñar.

    Este va de la mano con el primero. Si tienes un objetivo en la vida, tienes que soñar, tienes que visualizarte triunfando, logrando tus objetivos. Si no sueñas, tal vez es porque tus objetivos son mediocres y de corto alcance. Atrévete ir más allá, imagina como sería tu vida si lograras tus metas. No tengas miedo ni te limites, eso es muy importante.

    3.- Ponerte metas cortas que juntas se conviertan en una meta grande.

    Este punto sirve para sentar cabeza respecto de los dos primeros artículos. Porque si bien es importante soñar y saber que se quiere de la vida, hay que saber ser realistas y saber que todo objetivo lleva un proceso. Imagínate que soy un guitarrista novato y quiero tocar como Steve Vai (guitarrista famoso). Me puedo poner como objetivo tocar como Steve Vai y está muy bien, pero ¿que pasa si a los 5 días no logro tocar como él?, entonces me agarra una frustración muy grande. Entonces lo que debo de hacer es ponerme metas más pequeñas, por ejemplo, aprenderme los acordes en un mes, aprenderme las escalas en tanto tiempo, ir subiendo poco a poco la velocidad en la digitación, aprenderme primero temas fáciles, y luego que haya adquirido más habilidad, empezar con temas más difíciles. Si hago eso con un método y en un orden, posiblemente en unos años, ya sabré tocar como Steve Vai. Como ven, se trata de ponerse pequeñas metas que juntan hagan una más grande. No desespereis.

    4.- Creer en tí

    Para lograr todo eso mencionado, debes tener la autoestima alta y debes de creer en tí. Si crees que eres un pendejón, o le hechas la culpa a los demás de tus desgracias, entonces estás en el fondo del hoyo de tu vida. En cambio si crees que vales y que te mereces algo más, entonces estarás en el camino correcto.

    5.- Competir contra tí mismo y no contra los demás

    Este punto, lo admito, me ha costado trabajo entenderlo y aplicarlo. Pero es muy cierto. Todas las personas somos distintas e irrepetibles. Por lo cual unos tendremos más facilidad para unas cosas y otros para otras. Los demás nos pueden servir tal vez como una referencia, pero no podemos medir nuestro éxito comparándolo con el del vecino. Tal vez a mi vecino de enfrente tiene más facilidad para jugar a las canicas y por más que yo me esfuerze no lo puedo alcanzar, pero a la vez yo puedo ser más bueno para aguantar más tiempo tomando alcohol sin ponerme pedo que el, porque simplemente mi cuerpo es más resistente. Por eso mejor, compito contra mi mismo y trato de superar mis retos personales, si no voy a caer en un mar de frustraciones.

    6.- Ser humilde.

    Ser humilde significa valorar los triunfos, los fracasos, las virtudes y los defectos como lo que son. Se puede llegar al éxito sin ser humilde, pero ese tipo de personas generalmente suelen perder piso (como por ejemplo Hitler), porque no reconocen sus limitaciones y terminan cayendo ante ellas. En cambio el humilde logra aprovechar más los recursos que tiene a la mano, aprende de los demás, escucha consejos, y por lo tanto cuando triunfa, sabe bien donde está parado, y no se conforma. Sigue adelante.

    7.- Ser ambicioso.

    Hay por ahí algunas personitas que creen que la ambición es pecado. Que estúpidos, ese tipo de gente es la que se escuda en las religiones y quien sabe en que otras cosas porque tiene miedo al éxito. La verdad es que para triunfar se debe de ser ambicioso, querer cada vez más y más. Es más, se puede ser ambicioso en lo espiritual. Querer conocer más a Dios es un tipo de ambición, así que eso no debe de estar peleado. Pero regresando al tema. Si quieres ser millonario y deseas ambicionar dinero, está muy bien; si quieres ambicionar cultura, mujeres u hombres hermosos, un puesto de trabajo cada vez mejor, una mejor familia, está muy bien. Es bien sabido que la naturaleza del hombre es querer cada vez más y más. Los que ambicionan poco, los podemos considerar como gente debil, si no quieren ambicionar es porque tienen miedo a hacerlo o porque no creen en ellos.

    8.- Evitar las chaquetas mentales.

    Hay que diferenciar las chaquetas mentales de los sueños. Mientras los estos últimos son una forma de imaginarse el éxito que se desea alcanzar, las chaquetas o puñetas mentales vienen a sustituir aquello que no he podido lograr como persona en forma de historias y cuentos creados en la imaginación de las personas. Si me imagino que soy un empresario exitoso, está bien cuando uno se haya propuesto el objetivo de conseguir serlo. Pero si me imagino que soy un empresario exitoso porque en realidad creo que nunca lo voy a ser, entonces es una chaqueta mental que me está impidiendo alcanzar mi meta, porque estoy evitando luchar por ella por medio de cuentos fantasiosos que no traen nada bueno a la mente.

    9.- Tener equilibrio en la vida.

    Hay que buscar estar equilibrados en todos los aspectos de la vida si queremos llegar al éxito, tanto física como mentalmente. Por más esté uno equilibrado, más herramientas tendrá para lograr sus metas. Por eso es importante tener un cuerpo y una mente saludable, convivir con gente saludable, tener una disciplina y un orden en la vida. Fácil de decirlo, pero a veces muy difícil lograrlo.

    10.- Saber moverse.

    Mientras los otros puntos tienen que ver con la actitud hacia la vida, este tiene que ver con la estrategia. No solo con las ganas se logra triunfar en la vida. Se necesita tener una estrategia, estar en el lugar indicado a la hora indicada con las personas indicadas. Se trata de saber moverse, crear relaciones, saber vender las virtudes que tiene la persona respecto de la meta que se quiere lograr. La vida es como la guerra, triunfan aquellos que tienen la mejor estrategia. Y grábatelo muy bien, luego no me vengan a reclamar a este blog, porque si siguieron de cabo a rabo los otros 9 puntos y a este no le hicieron caso. Este punto es esencial, pero para eso es básico haber cubierto los otros 9 puntos. Es ¿como decirlo?, como la cereza del pastel del éxito.

    Conclusión.

    Ojalá les sirvan estos consejos que me saqué de la manga analicé concienzudamente y espero que todos ustedes logren lo que quieren en su vida. Yo se que el camino es difícil, pero si en la vida todo fuera fácil ¿que chiste tendría?.

    Un consejo nada más. Si logran tener éxito, van a ver muchos envidiosos que los van a querer tumbar. También hay que tener un poco de cuidado con esa gente mediocre, porque será mediocre y pendeja, pero es muy peligrosa, así que cuidado.

    Y como siempre les digo a mis queridos lectores, si quieren ver donde están parados, contesten el Loserómetro, es efectivo y totalmente realista

  • El ganador fracasa, el perdedor no.

    Cada fracaso enseña al hombre algo que necesitaba aprender.

    Charles Dickens.

    Los seres humanos solemos ver a los fracasos como si fueran algo malo. Es más, tenemos miedo de ser unos «fracasados», por que generalmente los fracasos llevan implícito cierta dosis de dolor que a veces no es tolerable para el ser humano, porque tal fracaso puede implicar una pérdida o una desilusión que orillará a la persona a tomar el tortuoso proceso de duelo y asimilación de la pérdida.

    Cuando uno quiere salir de su zona de confort y quiere tomar un riesgo, sabe que existen dos posibilidades: El éxito y el sentimiento de gloria por el cumplimiento del objetivo, y el fracaso que no solo implica el no haber logrado tal objetivo, sino que puede implicar la pérdida de algo que ya se había obtenido antes, como puede ser cierta cantidad de dinero que se invirtió para un negocio.

    Los fracasos duelen, y por eso los seres humanos no siempre queremos arriesgarnos a sufrir uno. Porque creemos que si no logramos el éxito llegaremos a ser unos fracasados. Pero la realidad es todo lo contrario. El perdedor no es aquel que fracasa, sino aquel que siempre se queda en su zona de confort y que no dá un paso adelante para poder obtener algo más. El perdedor cree que si se queda ahí parado no va a sufrir, pero todo lo contrario.

    Alguna vez el perdedor verá como no logra obtener nunca lo que ha deseado, y se sentirá frustrado al igual que el que fracasa, pero a diferencia de este último, el perdedor sentirá un gran sentimiento de culpabilidad consigo mismo, porque el que fracasó al menos podrá de decir que lo intentó, y se puede ir con el honor en alto. El perdedor es el que ha perdido su honor.

    Los ganadores técnicamente son unos fracasados. Ellos fracasan mucho más veces que los perdedores, pero porque se arriesgan más veces, y de esos malos momentos generan la suficiente experiencia como para que luego puedan lograr sus objetivos. Pregúntale a cualquier ganador, y no va a haber alguno que niegue haber sufrido una depresión o un momento de angustia por no haber obtenido lo que quería, no va a haber alguno que no se haya sentido alguna vez derrotado porque no fueron lo suficientemente capaces para poder enfrentar la adversidad. Pero también te responderán que ahora recuerdan con alegría esos momentos, porque fueron jústamente esas ocasiones, donde aprendieron y adquirieron sabiduría para saber resolver sus problemas.

    El que fracasa no es un perdedor, porque los perdedores al no intentarlo nunca fracasan. Los ganadores en cambio, se la pasan fracasando, es más, ya se acostumbraron tanto, que lo ven como parte de su rutina diaria.

  • ¿Existe la suerte?

    He escuchado por ahí frases derrotistas que dicen: -me ha ido mal en la vida porque he tenido mala suerte, o -los demás han tenido mejor suerte que yo- o -es que así diosito lo ha querido. Si, frases de gente que no ha sabido tomar las riendas de su vida, y que creé que la casualidad tiene mucho mas fuerza que la causalidad. Pero ahora yo les voy a mostrar con el dato duro el por que esas personas están en el hoyo.

    Vamos a utilizar la misma lógica que se usa en la investigación cuantitativa, en donde los resultados aleatorios que arroja una pregunta siempre siguen un patrón, y en los cuales solo se pueden lograr cambios modificando las variables que lo condicionan. Tal vez suene crudo, pero así como en un estudio de mercado 90 de 100 personas dicen que no comprarían un Shampoo debido a que las variables no son las adecuadas (precio caro, mala calidad), o si en un muestreo estadístico de una fábrica se comprueba que 90 de cada 100 piezas salen mal fabricadas porque los empleados estan muy mal capacitados, entonces mediante la misma regla podríamos llegar a la conclusión de que 90 de 100 reclutadores deciden no contratarte porque no tienes los suficientes estudios o tienes una mala actitud.

    Es decir, existen variables positivas y negativas que determinan el resultado que vamos a obtener, tanto a la hora de ir por un trabajo, a la hora de llevarte bien con los amigos, a la hora de sostener a una familia etc… y como dijo Albert Einstein, si quieres obtener resultados diferentes, haz las cosas diferentes.

    Existen dos excepciones donde por la ley del azar pudiera existir la suerte (aunque veremos que en realidad esta «suerte» tiene un por que);En realidad de estas dos, solo una podría determinar el rumbo de la vida de una persona:

    Eventos Individuales:

    La gente dice ¿por que si yo estaba mas preparado para este puesto y tenía una actitud mas positiva, le dieron el trabajo a Alberto que es muy holgazán y poco preparado y no a mí?.

    Segun las leyes del azar, los resultados arrojadas de acuerdo a las variables suelen ser aleatorios, pero van formando un patrón que es resultado de las variables que provocan el resultado; como veremos en la siguiente tabla donde los resultados de Alberto dependen de las variables (Holgazán y Poco Preparado) y los resultados de «Yo» dependen de las variables (Preparado y Actitud Positiva).

    Como vemos, las variables anteriormente mencionadas nos dicen que Alberto será contratado 3 veces por cada 10 entrevistas (es decir un 30%) y «Yo» será contratado 8 veces por cada 10 entrevistas (es decir un 80%). Entonces respondiendo a la pregunta inicial, en el primer evento contrataron a Alberto y no a «Yo». Este resultado aparentemente se debió a un factor de suerte, pero esta suerte se anula tomando en cuenta que siempre existe un por que de este resultado. El entrevistador posiblemente no estaba bien preparado, o simplemente sintió mas empatía con Alberto porque es mas ameno (y a fin de cuentas son variables que condicionan el resultado).

    Por eso muchas veces pensamos que existe la suerte, dado que en los eventos individuales puede aparecer un resultado que no es igual al esperado. ¿Pero que pasa cuando ellos vuelvan a ir a mas entrevistas?, la posibilidad de que Alberto vuelva a tener suerte se va a ir reduciendo exponencialmente y «Yo» ganará casi todas las entrevistas, a menos que Alberto se de cuenta que está en desventaja y haga un esfuerzo por cambiar (lo cual modificará las variables).

    Bajo este ejemplo compruebo que la gente triunfadora no se diferencia de la perdedora por la suerte, se diferencia por las variables que condicionan los resultados.

    Variables externas.

    Llamo variables externas a las variables positivas o negativas tanto las que adquirimos al nacer (habilidades natas, temperamento), como la situación económica y social, la educación de los padres, o en eventos dados en los cuales nosotros no tenemos el control total de las variables. Por ejemplo, perder el automovil en un asalto (dado que el afectado podría no tener control sobre este hecho, porque que es responsabilidad de los cuerpos policiales reducir los asaltos al mínimo) podría ser dado por una variable externa.

    En este apartado es donde podríamos decir que la «suerte» puede marcar el rumbo de una vida, pero tambien esa «suerte» tiene un por qué; es decir, una persona puede tener un CI alto dado a la herencia genética que recibió, o una persona nació con poco dinero dado que sus familiares siempre han sido pobres, o porque su padre no se esforzó mucho.

    En estos casos sería injusto comparar a una persona pobre con una persona acomodada, o a un guitarrista nato con uno que no lo es; porque implica que una persona tenga que realizar un mayor esfuerzo que el otro para llegar al mismo punto. Pero lo que se pudiera hacer es tomar en cuenta cuanto avanzan dos personas desde sus diferentes puntos de arranque: por ejemplo podremos decir que una persona pobre que pasó a ser un clasemediero es mas exitosa que una persona que nació rica, y murió rica pero no millonaria.

    Normalmente cuando la gente achaca sus fracasos a la mala suerte, no se debe a las «variables externas», puesto que en la mayoría de las ocasiones, una persona conoce estas variables desde un principio; y el no conocer las variables externas implicaría una «variable negativa», dado que al no conocerse, toma un rumbo equivocado en la vida (por ejemplo un violinista sin muchas aptitudes que fracasó, pero que si se hubiera conocido mas hubiera sido un excelente pianista), o a la vez el conocer todas las variables externas implica una «variable positiva» (Roberto sabe que no ligará tantas mujeres como Juan, porque su caracter es mas reservado y sensible; pero entonces Roberto aprovecha su caracter sensible y cuando liga a una mujer, logra complacerla y ser feliz con ella, mientras tanto Juan que no se conoce tanto, no sabe como crear relaciones duraderas con las mujeres).

    Otras cosas a considerar.

    Para modificar las variables hay que conocerlas. Por ejemplo, si camino en la calle y me tropiezo, descubrí la variable negativa de «ser descuidado al caminar»; entonces como ya la conozco se como cambiarla; igual me vuelva a tropezar, pero al buscar cambiar la variable, los tropezones serán cada vez menos seguidos hasta que ya nunca me tropiece.

    Nadie es perfecto, y cambiar las variables no siempre es fácil; no es como cambiar una pregunta en un cuestionario para obtener un resultado diferente; porque en los humanos una variable negativa suele implicar otras que debemos de ir cambiando una por una. Ej (Variable Negativa 1) = Soy tímido. Soy tímido porque tengo miedo a que me rechazen (Variable negativa 2), y tengo miedo a que me rechazen porque de chico mis papás me abandonaron (Variable negativa 3). Entonces para solucionar a variable 1, debemos haber resuelto la Variable 2, y para haber resuelto esta debimos haber resuelto la 3.

    Conclusiones:

    Podemos decir que la «suerte» como tal no existe, puesto que todos los eventos que suceden tienen un por que. Si podemos ver que en algunos casos no podemos controlar de todo los resultados que obtenemos, solo las variables externas podrán modificar el resultado, si bien podemos tener ventajas y limitaciones reales para con los demás (que generalmente las reconocemos y valoramos nuestros triunfos y fracasos a partir de nuestro punto de partida real) podemos decir que el resto es causal y depende de nosotros.