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  • Capitalismo, una Historia de Amor – Michael Moore

    Calificación: 3 de 5

    Muchos teóricos, analistas y académicos concuerdan en una cosa, desde la llegada de Ronald Reagan al poder en Estados Unidos las cosas cambiaron, el estado de bienestar se desmanteló y los estadounidenses tuvieron que endeudarse para poder seguir manteniendo el nivel de vida que tenían antes. Es común escuchar que casi todos los estadounidenses deben su casa, sus coches y que estos los estarán pagando de por vida. Desde la llegada de Ronald Reagan en 1980 hasta la salida de Bush, en 2009, la presidencia ha sido republicana (a excepción de Bill Clinton), han recortado el gasto del erario, aumentado los impuestos a las clases medias, mientras bajan los de los ricos, porque de esa forma asumen que generarán más riqueza.

    Michael Moore hace una crítica a esta etapa del capitalismo (neoliberal) estadounidense. Nos habla de como los estadounidenses debido a la crisis inmobiliaria han perdido sus casas, como algunas empresas crean pólizas de seguro para que en caso de que sus empleados fallezcan reciban dicho dinero sin que el empleado vea nada, como empresas como Goldman Sachs se benefició con la quiebra de varias instituciones bancarias en el 2008 y varios directivos ocuparon cargos en el gobierno, coptándolo y haciendo que este ofreciera un rescate con el cual se beneficiaron, hicieron hasta lo posible para sacar el mayor dinero posible antes de la llegada de Barack Obama donde las cosas iban a estar más difíciles para los grandes empresarios. Michael Moore nos dice que en «América» se ha inculcado la idea de que cualquiera esforzándose mucho, puede aspirar a ser rico, pero según él esto es una falacia y la mayoría de las grandes corporaciones se han aprovechado del pueblo en aras de obtener la riqueza.

    La denuncia de Michael Moore es legítima, pero me parece un poco vaga, y aunque pone en evidencia la corrupción de algunas empresas estadounidenses y un sector del gobierno, pareciera hacer falta fundamentos en temas en los cuales Michael Moore no es especialista, como en la economía por un ejemplo. Esa falta de fundamentos hace que no logre consolidar un gran filme, y quede en una película, la cual no ha sido tan reconocida como otras obras que ha hecho Michael Moore.

    Toda persona con cierta preparación política sabe que Moore es una persona de Izquierdas, el se denomina socialdemócrata. Pero creo que al estar en un país donde se promueve el capitalismo y la ideología del «Self Made Man», Michael Moore cuida su linaje y eso hace que su crítica termine viéndose más suave. Un ejemplo es el cierre de la película, cuando dice: El capitalismo es un mal, y el mal no se puede regular. Hay que erradicarlo, y reemplazarlo por algo que sea bueno para todos. Ese algo se llama democracia. La frase de por sí es vaga porque el capitalismo y la democracia pueden coexistir. Más bien parece que no se atreve a tocar las palabras como «intervención estatal» y otras frases socialistas para no herir susceptibilidades.

    Michael Moore cuidó en hacer esta obra para el pueblo estadounidense, utiliza métodos parecidos a los que utilizan los medios de comunicación, como el apelar a las emociones, presentar uno o dos casos como si estos representaran el grueso de la población, abordar los temas superficialmente como si de una película estadounidense se tratara. Tal vez los que vivimos en México o en Europa hubieramos esperado un film con más investigación profunda de lo que está sucediendo con datos y análisis. Pero parece que este modelo es el que funciona para el estadounidense. Si Moore hubiera presentado un documental más «profundo» tal vez hubiera tenido menos recepción. Porque hay que admitirlo, el estadounidense promedio no es muy culto que digamos, y por lo tanto entiende más por medio de las emociones que por las razones. Tal vez por eso Michael Moore pidió opiniones de sacerdotes y curas tanto católicos como protestantes, por la influencia que ejercen sobre el pueblo estadounidense.

    Aún así el filme no tuvo el éxito esperado. No ganó premios como si lo hicieron los primeros filmes de Michael Moore como «Bowling for Columbine», tal vez Michael Moore es demasiado izquierdista para la idiosincrasia estadounidense. En los foros una norteamericana contaba que a pesar de que varios de sus conocidos estaban de acuerdo con lo que decía Michael Moore, no lo bajaban de rojo o comunista. El discurso de Moore llega a rosar el la demagogia y se nota por momentos que está afectado por sus preferencias políticas, a pesar de que puso sobre la mesa, casos de corrupción e injusticias que son mal vistas a los ojos de todo mundo. Aunque reitero que Moore también trató de ser cuidadoso en ese aspecto, sabe con que auditorio está tratando y trata de hacer una obra de tal forma que tenga la mejor recepción posible.

    El filme no es malo, pero creo que he visto otros mejores que explican la corrupción y la injusticia que han provocado varias empresas estadounidenses bajo el modelo neoliberal, un claro ejemplo es «The Corporation«. El film de Moore se queda corto, y más cuando el film resulta ser no tan innovador  como sus otras películas.

    Si quieren ver la película, la pueden ver aquí mismo, está dividida en dos videos:

    Parte 1

    Parte 2

  • ¿Cómo parar la violencia en México?

    México se está volviendo un país cada vez más violento. Es cierto, en Latinoamérica existen otras entidades más violentas. Según la BBC mientras en México hay 15 homicidos por cada 100,000 habitantes, en Brasil hay 21, en Colombia hay 34, y en Venezuela hay 57. El caso de Venezuela es extraño, porque si bien, se cree que la violencia aumenta con la desigualdad, según la CEPAL Venezuela ha logrado reducir la desigualdad y la pobreza en el mandato de Hugo Chávez, pero la violencia se ha disparado. Si comparamos a Estados Unidos (más desigual) con los países Europeos (más igualitarios), o bien países como Brasil con Cuba, la teoría de que la violencia aumenta con la desigualdad es cierta. Pero Venezuela es un caso excepcional, desde luego hay otras variantes, cómo un estado de derecho: La presencia de cierto número de policías, la educación, y otros factores, tal vez sea el caso de Venezela, no lo sabemos. Tampoco sé que certeras sean las cifras de CEPAL, las cuales son similares a las del gobierno venezolano. Pero hay que tomar en cuenta que CEPAL a pesar de ser una dependencia de la ONU, siempre ha tenido una marcada ideología socialista (un claro ejemplo es que Alejandro Encinas tuvo un buen puesto en dicha organización) y puede haber un sesgo a favor de el gobierno de Chávez, como igual lo puede haber en contra cuando hablamos del FMI o el Banco Mundial.

    Pero ahora vamos a lo que nos atañe. México. No, México no es el país más violento, pero ciertas características hacen que parezca que sea eso. En países como Venezuela o Brasil, los homicidios son más de «tipo común» (asaltos, pleitos entre pandillas), en cambio en México con el fenómeno del narcotráfico la estela que deja la violencia es más visible, porque hablamos de decapitados, descuartizados, balaceras afuera de los estadios, granadas, bombas, y eso desde luego provoca el pánico en la gente. A pesar de no ser el país más violento, la violencia continúa aumentando a pesar de los constantes esfuerzos que ha hecho el gobierno para acabar con los cárteles del narco.

    Tal vez ahí estaría un error, en que el gobierno se ha focalizado en acabar con los cárteles y no con la violencia que estos generan. No se trata de sentarse a negociar con los cárteles como algunos proponen, sería un tremendo error, más cuando tenemos el ejemplo de lo sucedido en Colombia. Cuando el ex-presidente Pastrana decidió negociar con ellos, los cárteles colombianos hicieron lo que quisieron y la violencia aumentó. Se trata mas bien de cambiar la estrategia con que se les combate orillándolos a que dejen el uso de la violencia y que no penetren dentro del aparato político. Lamentablemente la «desaparición» de los cárteles es una tarea casi imposible, porque mientras exista mercado potencial (que se encuentra en Estados Unidos) y existan condiciones socioeconómicas que orillen a la gente a enrolarse al narco, el problema no va a desaparecer. Se debe de ir al fondo del problema, desde las cuentas bancarias de los narcotraficantes, hasta la reconstrucción del tejido social, el trabajo será arduo y durará mucho tiempo. Porque México tiene que crecer económicamente y en base a ese crecimiento lograr un mejor reparto de riqueza para desincentivar que más personas se conviertan en narcotraficantes o delincuentes. Tiene haber mayor justicia social, más oportunidades de empleo y de crear riqueza por parte de la sociedad.

    Muchos hablan del éxito de Colombia donde el narcotráfico se ha debilitado. Pero hay que ponernos a analizar bien. Mientras las autoridades colombianas (con ayuda de Estados Unidos) acababan con líderes del narco como Pablo Escobar, en México comenzaron a surgir los Chapo Guzmán, los Beltrán Leyva. Es decir, el mercado meta (que se encuentra en Estados Unidos) no cambió, si no que los proveedores cambiaron de manos, Colombia le pasó «la bolita» a México, quien se convirtió en el principal proveedor de estupefacientes a los Estados Unidos. Para acabar con el narcotráfico ¿deberíamos pasarle la bolita a otro país?. No creo, más siendo México vecino de los Estados Unidos. Los norteamericanos naturalmente se van a cuidar para que el problema del narco no cruce la frontera, por eso a veces se hacen de la vista gorda.

    Lo que nos tiene que preocupar no es si existe narco o no. Si los cárteles de la droga se dedicaran solo a traficar droga a Estados Unidos, sin la necesidad de violentar a la sociedad, de matar, de descuartizar o de penetrar en las áreas del gobierno, no tendríamos que estar preocupados, porque si bien el fenómeno del narcotráfico se da aquí, los que lo padecen son los norteamericanos, que son los que consumen los estupefacientes. y ellos son los que deberían en este caso implementar medidas para que la droga no pase.

    Y reitero, no se trata de negociar con ellos, sino limitarlos, acabar con cualquier tipo de violencia que estos generen. Esta claro, que el narcotráfico debe de estar penalizado, pero no fue una decisión correcta la de llevar una guerra frontal en contra de ellos. Estamos pagando la mala decisión de Felipe Calderón, balaceras afuera de un estadio, granadazos en un casino, muertos civiles, daños colaterales. Muchos dicen que es el precio que se tiene que pagar. Pero me pregunto, ¿hay señales de que esta guerra, ya no que si se este ganando, que esté dando pasos al frente?.

    La estrategia se debe de cambiar, Colombia no solo bajó sus niveles de inseguridad por las acciones bélicas de Álvaro Uribe, también lo hizo porque en ciudades como Medellin, gente como Sergio Fajardo se dedicó a reconstruír el tejido social, a invertir en escuelas, en mejorar las colonias. Medellín antes era una ciudad a la que no se podía entrar, y ahora si bien tampoco podemos presumir que es la ciudad más segura de Latinoamérica, ya no se corren los riesgos que se corrían antes.

    Quien definirá si el narcotráfico sigue existiendo o no en México es Estados Unidos, ellos son los que han creado el mercado, y de hecho se encargaron de hacer crecer los cárteles del narcotráfico en México porque la CIA negoció con ellos a cambio de que llevaran armas ilegalmente a Nicaragua en el caso Iran-Contras. El gobierno estadounidense es responsable de si su sociedad se sigue drogando, los mexicanos no tenemos que pagar con muertos y degradación de nuestra sociedad por un problema que nosotros en parte no creamos.

    El día en que se focalicen los esfuerzos en acabar con la violencia que los narcos y delincuentes generen, comenzaremos a ver frutos, tal vez pasará algún tiempo y costará mucho esfuerzo. Pero es más redituable a combatir al narcotráfico mismo, que es como una especie de bestia al cual le salen más tentáculos cuando le mutilas uno.

  • Nueva York, Nueva York

    Siempre hay ciudades que marcan la diferencia en un país o una región, ciudades que por alguna razón no tienen que ver mucho con el resto de las poblaciones de dicha entidad. Nueva York es un claro ejemplo de lo que estoy hablando. Sobre todo si hablamos de infrasestructura, porque mientras en casi todo Estados Unidos se ha privilegiado el uso del automóvil sobre el transporte público (véase ciudades como Los Ángeles, Dallas, Las Vegas) en Nueva York ha sido todo lo contrario, el automóvil queda relegado a un segundo plano ante el antiguo, pero muy eficiente transporte público que transporta a la mayoría de los habitantes y turistas de Manhattan.

    Recuerdo la primera vez que llegué a la ciudad y pude admirar por el avión de noche la Estatua de la Libertad y la isla de Manhattan con sus inmensos rascacielos. Era una emoción increible estar viendo por aire la probable capital del mundo (distinción que siempre se ha disputado con ciudades como París, Tokio o Londres), pero lo más impactante fue al estar en tierra y empezar a interactuar con la sociedad cosmopólita en medio del frío de la noche del mes de abril. Decidí quedarme en un hostal de Manhattan y no quedarme en las afueras porque quería vivir Nueva York, quería sentirme aunque fuera por tres días como un neoyorquino más, y ¿saben?, creo que lo logré.

    En la mañana antes de orientarme hacia las zonas turísticas (aunque vaya, prácticamente todo Manhattan es turístico) caminaba por las calles del Middle-Town de Manhattan, era increíble lo que veía, pilas de casas con una gran variedad arquitectónica, relativamente pequeñas, pero imagino que sumamente caras por la zona en que estaban. Había una gran variedad multirracial digna de una sociedad incluyente, cosmopólita y liberal como lo es Nueva York, en la calle habían latinos, negros, chinos, árabes, caucásicos, gente de todo tipo interactuando entre sí. También me llamaba la atención como a pesar de las supercadenas de tiendas que existen en esa ciudad que podrían monopolizarlo todo, todavía sobreviven las clásicas tiendas de abarrotes, florerías, tiendas de ropa (como las que existen en México). Aunque cabe mencionar que me gusta más el surtido de las tiendas de abarrotes mexicanas que las estadounidenses.

    El metro (o subway) estéticamente es feo, los túneles son tétricos y casi no han recibido remodelación alguna desde su apertura (a veces pareciera que sus paredes se están cayendo). Cuando uno desciende al sistema colectivo, el panorama cambia, ni siquiera pareciera estar en un país desarrollado; es más, aseguro que el Metro de la Ciudad de México es más estético que el de Nueva York, pero este último es tan eficiente y seguro que uno se puede olvidar del automóvil en Manhattan. De hecho es tan poco necesario usar el transporte privado que abundan los taxis amarillos sobre los automóviles particulares.

    Nueva York es la capital del «capitalismo», es muy difícil encontrar una empresa paraestatal en la ciudad, pero las empresas privadas aparecen por doquier. Los carteles y pantallas inundan el time square como si fuera una obra artística, el ser humano se siente tan pequeño e insignificante ante aquella publicidad que trata de vender algo o posicionar una marca en la mente del consumidor. El consumismo es latente, Nueva York es la ciudad del consumo, de la compra-venta, donde todo mundo está buscando obtener una ganancia o retribución a cambio de ofrecer un producto o servicio. En las calles todo mundo trata de venderte algo, mapas, souvenirs, aperitivos, todo lo que tenga que ver con la gran ciudad de Nueva York que mercadotecnicamente es un mounstro.

    Pero Nueva York también tiene su lado oscuro. La herida de los atentados del 2001 sigue ahí, pero parece que los neoyorquinos la han asimilado y han hecho de ella una expresión cultural ¿y por qué no?, un pretexto para vender, vender y vender. En la zona cero abundan los museos y las remembranzas al atentado terrorista que sufrieron, pero no solo eso, también son muchos los puestos que aprovechan la ocasión para lograr jugosas ganancias al vender libros sobre la historia de los atentados, banderas de Estados Unidos (apelando al nacionalismo que quedó herido) y souvenirs relacionados con el acontecimiento.

    Cabe mencionar que todavía se huele un aire a paranoia en la ciudad. En el subway, por citar un ejemplo, hay carteles y avisos impresos en los boletos donde se advierte a la gente sobre paquetes sospechosos y que los reporten inmediatamente a las autoridades para evitar cualquier atentado. Y tal vez está demás mencionar los controles de seguridad en los aeropuertos, pero todos los que hemos viajado a Estados Unidos los conocemos.

    No sobra hablar de las expresiones culturales. Se dice que Estados Unidos es un país utilitarista donde el arte y la cultura quedan relegados, pero también en este caso Nueva York es la excepción. Museos como el Metropolitano de Nueva York o el Museo de Arte Moderno (MOMA) nos muestra gran parte de las mejores obras artísticas que se han creado en el mundo. Y que decir de las obras de teatro en Broadway. No por nada muchos expositores europeos han encontrado en Nueva York su refugio para seguir elaborando sus obras de arte.

    Nueva York es una ciudad que vale la pena visitar. Es una gran ciudad y una de las más importantes del mundo. Creo que toda persona debería visitar al menos una vez en su vida esta gran ciudad que lo tiene todo para hacer una experiencia inolvidable.

     

     

  • Wikileaks llega a México. Narcotráfico y financiamiento de Chávez a López Obrador en el 2006

    ¿Que creen?, esto se pone más candente. Había hablado la forma en que Wikileaks había cambiado para siempre la diplomacia mundial al sacar los trapitos sucios de varios países, entre ellos, los Estados Unidos. De México no sabíamos nada de nada, pero ahora ya empiezan a llegar los primeros cables de Wikileaks donde México está inmiscuído, y casi todo es en relación a las relaciones diplomáticas de Estados Unidos. Los cables tratan sobre la preocupación de los Estados Unidos en asuntos que ocurren en nuestro país:

    El gobierno mexicano admite que ha perdido el control de ciertas zonas.

    Felipe Calderón y su gobierno nos dice que se están logrando avances en materia del narcotráfico, pero los cables de Wikileaks parece que revelan lo contrario. Según el diario El País, los altos mandatarios de México aprovechan cada reunión con los Estados Unidos para solicitar ayuda en materia tecnológica y de formación, a veces de manera angustionsa. De hecho, el subsecretario de Gobierno de la Secretaría de Gobernación Jerónimo Gutiérrez reconoce: «Tenemos 18 meses, y si no conseguimos un éxito tangible que sea reconocible por los mexicanos, será difícil aguantar la confrontación en la próxima Administración»

    No solo eso. También Hillary Clinton (qué es quien está saliendo más quemada en todo este asunto) solicitó informes sobre Felipe Calderón: Solicitó un informe detallado sobre como estaba afectando al Presidente de México en su personalidad noticias adversas como la guerra contra el narcotráfico en México, la caída de la economía, y la derrota de su partido en las elecciones intermedias. Por lo que veo lo que revelan los cables de Wikileaks no hay una congruencia con lo que dice el gobierno federal, que se está ganando la batalla contra el narcotráfico. De hecho el gobierno mexicano admitió que ya perdió el control en ciertas zonas del país. Aunque bueno, eso ya todos lo sabemos.

    Estados Unidos desconfía de la capacidad de México para luchar eficazmente contra el narcotráfico debido a la rivalidad entre los cuerpos de seguridad, la «generalizada» corrupción oficial y la incapacidad manifiesta del Ejército para reunir pruebas que incriminen a sus detenidos

    Financiamiento de Hugo Chávez a López Obrador en el 2006

    Parece que las comparaciones de López Obrador con Hugo Chávez no solo fueron parte del show mediático de la derecha, sino que estaban en el inconsciente colectivo panista antes de las elecciones del 2006. Felipe Calderón habló con el entonces director de inteligencia de los Estados Unidos Dennis Blair preocupado sobre la influencia de Hugo Chávez en Latinoamérica, y no solo eso, sino que se aventuró a decir que Hugo Chávez podría haber financiado al PRD en las elecciones del 2006.

    Felipe Calderón también mostró su preocupación sobre la influencia de Irán sobre Venezuela y sobre América Latina. Lo que nos habla un poco más sobre como se está acomodando la geopolítica mundial y la importancia que está empezando a tener el país iraní en los asuntos internacionales; por eso probablemente se pueda desatar un conflicto armado entre Iran y Estados Unidos, sobre todo porque los primeros tienen armas nucleares y están invirtiendo mucho dinero en investigación de ese ramo.

    Mientras todo esto ocurre, las autoridades estadounidenses están haciendo todo por cerrar Wikileaks. Amazon, quien es uno de los que ofrecía hospedaje en sus servidores a Wikileaks, recibió presiones por parte del comité del Senado de Seguridad Nacional de Estados Unidos para expulsar a esta organización de sus servidores y así lo hizo. Mientras tanto, ya ubicaron al presidente de Wikileaks, Julian Assange en Inglaterra, quien está acusado en suecia de delitos sexuales.

    Veremos ahora cual es la capacidad que tienen «los poderosos» de censurar información en Internet. Esta filtración ha puesto a prueba la tan presumida neutralidad de la red. Mientras la información se esparce por los buscadores y las redes sociales, las autoridades estadounidenses tendrán la tarea de ver como le hacen para que esa información se filtre lo menos posible.

  • Wikileaks y la diplomacia

    No cabe duda que después de la filtración de los documentos clasificados de Estados Unidos, la diplomacia tendrá que cambiar en su forma para seguir siendo eso, diplomacia. La diplomacia internacional (valga la redundancia) es algo así como los chismes de vecinas de lavadero, entre ellas parece que se respetan, pero se critican a sus espaldas; y que decir cuando hablan de los enemigos, hay que destruírlos a como dé lugar. Lo que aquí sucedió es que un pillo le dijo a las vecinas de lavadero todo lo que se dice detrás de ellas y ahora corren el riesgo de agarrarse del chongo.

    Sinceramente, a mí, esos documentos me parecen un show de Ventaneando con Paty Chapoy pero a nivel internacional. Por un lado se dirá que la salida al público de esa información es parte del ejercicio democráctico, donde todo mundo tiene derecho a saber como se manejan las cosas en la esfera global. Otros dirán que ponen el riesgo la reputación de varios países y políticos de estos, y no solo eso, sino que varios de los documentos podrían poner en riesgo la vida de algunas personas. Aunque ya los medios como The New York Times y el País se pusieron de acuerdo para decidir que noticias se van a publicar y cuales no para evitar lo anterior.

    Gracias a estos documentos nos enteramos que Hillary Clinton dudó de la estabilidad intelectual de Cristina Kirchner y que realizó labores de espionaje dentro de la ONU, que Pakistan presta apoyo encubierto a redes terroristas, que Evo Morales tenía un tumor grave en la nariz, que a E.E.U.U le incomoda el estilo impulsivo y autoritario del presidente francés Nicolas Sarkozy, que Espías cubanos actúan libremente en Venezuela y trabajan con Chávez y muchas noticias más.

    Lo que deja en claro es el papelón que ha hecho Estados Unidos en cuestiones de diplomacia, no solo del gobierno de George W. Bush, sino también del actual, sobre todo por el papel que desempeñó Hillary Clinton en la información vertida por Wikileaks (al grado que el presidente de dicho sitio web está pidiendo que Hillary dimita de su cargo). A pesar de que esta filtración de información es histórica (nunca que recuerde, se había ventilado información de calibre tanto en cantidad como en calidad) muchos políticos, sobre todo latinoamericanos, dicen que la información revelada en dichos documentos es intrascendente, e insignificante, como afirmó Lula da Silva.

    Wikileaks nos muestra una vez más el poder que tiene la Internet dentro de la sociedad global. Es claro que Internet es un poder descentralizado que ha venido a cambiar las reglas del juego en el mundo. La pregunta es si Internet hará de esta sociedad, una sociedad más democrática, o bien, como en todo se empezarán a conglomerar monopolios de poder que tengan en sus manos información tan valiosa como para ser respetados y temidos, como es el caso de Google o Facebook.

  • Memorias del 11 de Septiembre

    Recuerdo que estaba en las clases de Ingles que nos impartían dentro de la carrera de mercadotecnia de mi universidad. Parecía que la noticia no tenía gran importancia pero la maestra a la mitad de la clase nos decía: –han estrellado aviones contra las torres gemelas. Por la forma de la noticia creí que no había sido nada grave, creí que había sido un accidente o algo así. Al terminar la clase me dirigí con mis amigos al salón de usos múltiples de la universidad, donde habían colocado una pantalla para seguir las noticias del suceso. La cosa era mucho más grave de lo que parecía, las dos torres gemelas estaban ardiendo en llamas y mi intuición me decía que esas torres se iban a caer.

    Después de ver eso decidí irme a mi casa (ya se habían acabado las clases) y tuve el «espantoso» privilegio de ver en vivo como se caían las torres una por una. No me lo explicaba, el concepto que tenía de los Estados Unidos implacables donde nada malo podía suceder se resquebrajaba. En el momento en que se caían las torres ya se barajeaba la posibilidad de un atentado, se buscaban culpables. Pero lo impresionante en ese momento era ver lo que estaban sufriendo los estadounidenses. Ni me quería imaginar el número de víctimas de ese espantoso atentado. Todo el día me quedé viendo las noticias porque no podía explicarme lo que estaba sucediendo. La paranoia de alguna forma me había invadido como lo hizo con mucha gente.

    El suceso marcó un antes y un después en la historia mundial. El atentado perpetrado por Osama Bin Laden nos mostró que Estados Unidos podía llegar a ser un país vulnerable ante los ataques del exterior. También nos trajo los problemas que sucedían en el medio oriente a Occidente. Anteriormente veíamos con indiferencia todo lo que sucedía en esas zonas del mundo al considerarlas ajenas a «nuestra región y zona de influencia», pero en ese momento nos demostraron que existían y no se iban a tentar el corazón en hacérnoslo saber. No importa si tenían que morir más de 10,000 personas para mostrarnos las supuestas injusticias que ellos habían sufrido a causa de occidente. Al-Qaeda y todos los que se encargaron de perpetrar este terrible atentado también tenían su «destino manifiesto«. Si, los sectores radicales musulmanes querían hacer de este mundo, un planeta regido por las creencias musulmanas.

    ¿Quienes fueron los culpables de este atentado?. Todo apunta a Al-Qaeda, más cuando Bin Laden se adjudicó los atentados. Pero tampoco hay que restar culpas al gobierno estadounidense. Su ambición imperialista ha traído muchos problemas y muchas veces se han metido donde nunca se debieron haber metido. Alguna vez los estadounidenses (el gobierno) fueron «amigos» de las células de Bin Laden, sobre todo cuando querían combatir la influencia del comunismo en esa región, pero se enemistaron por los propios intereses de Estados Unidos que posteriormente tuvieron en esa zona y por algunos atropellos cometidos por el país norteamericano. Tampoco hay que olvidar que la familia Bush y la familia Bin Laden alguna vez llevaron a cabo negocios en el ramo petrolero.

    A partir de los sucesos han surgido muchas teorías de la conspiración. Algunas algo absurdas a mi parecer. Y es que por ahí dicen que los propios estadounidenses demolieron sus torres para reactivar su economía. Que no les preocupaba porque casi todas las empresas que estaban en las torres eran extranjeras y por lo tanto no iban a morir tantos ciudadanos norteamericanos. Que si las torres gemelas tenían bombas colocadas antes de la explosión, porque según algunos, un avión comercial no tenía la capacidad de derribar las torres gemelas. Que si el avión que se estrelló en el pentágono era en realidad un misil. En fín, hay por ahí muchas teorías absurdas que han creado gente con mucho tiempo libre y que han buscado conspiraciones donde no las hay.

    ¿Que pasó después?. El terror no acabó ahí, sino que se trasladó a oriente. George W. Bush decidió invadir a Afganistan y posteriormente a Irak para buscar supuestas armas de destrucción masiva que nunca existieron. Lo que si existió fue una gran cantidad de civiles muertos y muchos atropellos a los derechos humanos. La guerra no solo fué un fracaso en el sentido humano, sino también en el aspecto político y comercial. La guerra no logró reactivar la economía estadounidense (se supone que es uno de los fines) y la percepción de Estados Unidos ante el mundo terminó siendo nefasta, sobre todo el que se llevó todas las vililpendiadas fué el presidente Bush.

    Creo que los sucesos del 11 de Septiembre nos deben de llevar a la reflexión, no solo a los estadounidenses sino al mundo entero. En pleno siglo XXI todavía existen muchas injusticias y atropellos a naciones que están desperando la ira de algunos que tal vez no sean millones en cantidad, pero que son muy peligrosos por su capacidad de destrucción. Nos debemos de preguntar si debemos imponer nuestra forma «libre y democrática» de vivir a los que no lo son, o debemos de dejarlos en paz con sus sistemas que a nuestros ojos son arcáicos y retrógradas. Yo me inclinaría por lo segundo, creo que tenemos que dejar que las evoluciones evolucionen según su curso y no debemos imponerles nuestra forma de pensar.

  • Los ultraconservadores estadounidenses contra Obama

    ¿Que pasaría si pusiéramos en una licuadora la intolerancia de López Obrador, un magnate millonario y al cardenal Juan Sandoval Íñiguez?. El resultado sería algo así como un ultraconservador estadounidense. ¿Por qué como López Obrador?. Porque los «neocons» son muy nacionalistas e intolerantes con la oposición, ¿por qué como un magnate millonario?, porque pregonan el neoliberalismo más radical como el único sistema económico que funciona, y ¿Por qué como Juan Sandoval Íñiguez?, porque estos son muy religiosos y creen que han sido enviados por Dios para salvar a norteamérica de sus enemigos.

    Todos sabemos que Obama está haciendo una buena presidencia en Estados Unidos (creo que junto con Lula uno de los mejores de Ámerica). Está cerrando Guantánamo, está retirando progresivamente a las tropas de Irak (cuya guerra fué un gran fiasco) y por fín está implementando un sistema de salud en el país norteamericano (sabemos que el sistema de salud público de Estados Unidos es mucho más deficiente que los europeos, y me atrevo a decir que hasta el IMSS es mejor) donde más de 30 millones de personas no tienen seguro médico. Pero parece que hay un sector al que no le parece que el presidente norteaméricano esté tomando este tipo de medidas, y estas críticas vienen de la rancia derecha estadounidense.

    Los de la derecha con su clásica intolerancia al estado (a pesar de que el neoliberalismo ha demostrado su fracaso total) están criticando a Obama de querer implementar el socialismo en Estados Unidos, lo han llamado racista, musulman y lo han comparado con Sadam Hussein (por tener el mismo apellido). Ahora los ultraconservadores, por medio del movimiento de los Tea Parties, han conseguido aglutinar a su rebaño (a miles de estadounidenses derechistas) en el monumento a Lincoln, el mismo lugar donde Martin Luther King pronunciara su discurso «I Have a Dream» (tengo un sueño). El que se muestra al frente de este movimiento es el famoso comentarista conservador de la Fox Glenn Beck, quien fué el que hizo la convocatoria donde se invita a la gente «a restablecer el honor y los valores que fundaron esta gran nación».

    Naturalmente todos los líderes históricos del movimiento de Martin Luther King están encolerizados (es como si el Cardenal hiciera el viacrucis en el monumento a Juárez, algo así de incongruente). Y si bien parece ser que es Glenn Beck el que está detras de esto, en realidad hay varias empresas en este movimiento antiobama. Entre los principales responsables están los hermanos David y Charles Koch, dueños de campos petroleros, refinerías, oleoductos y complejos petroquímicos, quienes afirman que Obama está encaminando al país hacia el «abismo comunista». ¡Háganme el favor!.

    No entiendo como en pleno siglo XXI existe gente con esta mentalidad. Porque ellos son los mismos que dicen que la evolución no existe y que los dinosaurios se extinguieron hace mil años. Da mucha pena y verguenza saber que en un país como el estadounidense siga existiendo gente tan radical que ya ha demostrado el fracaso de su pensamiento tanto en lo social como en lo moral. Por más que Obama haga una gran presidencia, este tipo de gente intolerante nunca se va a quedar callada, lo que los mueve no es la razón, sino el fanatismo.

  • Insulto a México

    Vamos a terminar la semana con algo de verdad aberrante, no respondo si rompen el monitor por la indignación que les podría causar el siguiente video pero que se puede esperar de un comentarista estadounidense ultraderechista como este.

    Y ojo, yo entiendo lo que piensan muchos estadounidenses sobre los indocumentados que atraviesan ilegalmente la frontera a los Estados Unidos, es cierto que no tienen la obligacion de mantenerlos ni nada por el estilo. Pero esto es un insulto, sobre todo cuando este conductor llama a los indocumentados «aliens» y cuando habla sobre la división de países siendo que Estados Unidos se inmiscuye en muchas de las cosas que pasan en nuestro país.

    Corre video: