Etiqueta: Estados Unidos

  • Donald Trump y buenas noches. Cómo la ignorancia puede tumbar a EEUU

    Donald Trump y buenas noches. Cómo la ignorancia puede tumbar a EEUU

    A veces creo que idealizamos mucho a los países desarrollados. «Mira, en México pasa esto, en cambio en Estados Unidos, o Dinamarca, o Suecia». En esa excesiva idealización olvidamos que la especie humana es la misma, que aquello que es diferente es la evolución de las instituciones con las que se gobiernan, la cultura, el nivel de educación (producto de lo primero) o que ellos tienen acceso a más insumos porque tienen una mayor capacidad de producir más. Dicha evolución es producto, por lo general, de decisiones tomadas en momentos coyunturales.

    Donald Trump y buenas noches. Cómo la ignorancia puede tumbar a EEUU

    Pero los habitantes de los países desarrollados tienen las mismas necesidades físiológicas y psíquicas que un nicaraguense, un tailandés o el jefe de una tribu africana. Es decir, tienen la necesidad de recibir afecto, de alimentarse, de tener sexo o de autorrealizarse.

    Tal vez explicando esto podría entender un poquito más por qué la gente de Estados Unidos tiene la capacidad de hacer que Donald Trump sea un contendiente serio para la Presidencia de Estados Unidos. Ésto se podría explicar aceptando que el ser humano no es infalible y puede fallar, pero no sólo eso, Estados Unidos, por más potencia hegemónica que sea, no es la cultura más avanzada de este planeta, ni es el país más desarrollado. Un ejemplo es la educación, en la prueba PISA, Estados Unidos no obtiene muy buenos resultados. En lectura está apenas encima de la media de la OCDE (lugar 17) y en matemáticas se encuentra muy debajo, en el lugar 27, mucho más cerca de México (último lugar) que de Corea del Sur (primer lugar).

    Estados Unidos tiene una clase intelectual relativamente sólida, tiene muy buenos físicos, matemáticos, científicos, filósofos, politólogos. empresarios. Muchos de ellos tienen alguna relación con la Ivy League, así llamado al conjunto de universidades más destacadas de Estados Unidos. Parece que más allá no hay mucho que mostrar: la educación es mala, no es digna siquiera de un país desarrollado. Esto nos podría explicar en cierta parte, que Donald Trump pueda contender a la candidatura.

    Pero aún así una nación verdaderamente desarrollada no está completamente inmune a los populistas, en los países escandinavos han aparecido grupos extremistas. Es mucho más difícil manipular a una persona educada, pero tampoco es completamente imposible. Pueden darse diversas circunstancias para que el docto pueda caer en la trampa. Pero ciertamente es mucho más difícil y el alto nivel de educación funge como un escudo relativamente eficiente frente a los demagogos.

    Pero no es el caso de Estados Unidos, porque al menos en su mayor parte, la ignorancia en el país norteamericano es lo que ha hecho que Donald Trump pueda llegar a ser Presidente. Trump les ha dado una voz a aquellos que no tienen un lugar en la sociedad estadounidense, en parte porque no tienen una gran educación y tampoco tienen una gran preparación para desarrollarse profesionalmente. Parte de su electorado son aquellas personas que ante la huida de sus empleadores a otros países para tercerizar la mano de obra (una de las razones por las que México es vilipendiado de Donald Trump) y el arribo de otras razas o estratos sociales que amenazan su «zona de confort» han visto con buenos ojos a los caudillos populistas (sí, igual que en Venezuela o Bolivia). Dicha masa tiende a ser muy tradicionalista y suele tener rasgos autoritarios, porque éstos son los que les permite defender su estilo de vida de lo que consideran «amenazas» como los latinos, terroristas, matrimonios gay o capillas de otras religiones:

    Trump_poll2.0.0

    Estados Unidos está pagando caro no haber procurado una buena educación para sus ciudadanos, la vasta ignorancia en ese país está poniendo en riesgo esas estructuras creadas a través del tiempo y que le permitieron erigirse como potencia política y económica. La ignorancia puede poner en riesgo los principios democráticos del país.

    Y no sólo eso, la presencia de Donald Trump deja a los Estados Unidos en una franca contradicción. Ese país que tanto ha criticado a los populistas latinoamericanos se está dando el lujo de hospedar uno en su territorio para que pueda contender por la presidencia. Los republicanos, quienes han criticado más a este tipo de políticos, callan frente a la presencia de un magnate demagogo en su propio partido. A muchos no les gusta Trump, pero la mayoría de ellos (incluso Rubio y Cruz, los más cercanos competidores) dicen que lo apoyarán si termina siendo el candidato elegido por su partido.

    https://www.youtube.com/watch?v=5NzhQWcc7h4

    ¿Cuáles son los alcances de Trump? No lo sabemos. No lo sabemos porque Trump es poco predecible y porque las instituciones estadounidenses nunca se han puesto a prueba con un presidente demagogo que raya en el fascismo. Algunos afirman que todo sólo se trata de una estrategia de campaña y que no deberíamos preocuparnos, pero las declaraciones de Donald Trump son lo suficientemente fuertes como para subestimarlas. No son pocos los casos en que los medios subestiman a aquellos candidatos antidemocráticos bajo ese argumento. Sólo hay que recordar el primer artículo que escribió The New York Times sobre Hitler, donde afirmaban que su «anti-semitismo» sólo era una estrategia para atraer votantes y tenían fuentes confiables que les confirmaban que en realidad Hitler no era así. Ya vimos lo que pasó:

    CclFZopWEAAAtl2

     

    Si Trump gana, Estados Unidos pierde mucho. De hecho su calidad de potencia hegemónica estaría en peligro. El discurso sobre la democracia y las libertades es lo que todavía hace fuerte a ese país. Con Trump en la Casa Blanca, dicho discurso, en una presidencia que en el más benévolo de los casos sería contundente con los inmigrantes y establecería políticas económicas proteccionistas más de corte corporativista, ya no tendría sentido, o al menos quedaría en entredicho.

    También tendríamos que ver que efectos tendría el hecho de que la nación que presumió de ser el referente de democracia ante el mundo, por su capacidad de influencia, termine orillada por un régimen más cercano al fascismo. En caso de que Donald Trump, quien ha terminado por fracturar al Partido Republicano, termine radicalizándose en la Casa Blanca (una posibilidad), la «idea» de la democracia en el mundo perdería fuerza, al ya no haber potencia que la defienda (ni Rusia, ni China son países democráticos). Esto podría ser, sí, un gran problema.

    Trump metería a Estados Unidos en una cerrazón, con sus empresas obligadas a no tercerizar mano de obra en el extranjero y al expulsar a la mayor cantidad de migrantes. Ese país que se caracterizó por desempeñar un papel activo en todo el mundo, al influir sobremanera en los demás países, pero al permitir hasta cierto grado también, que otros países y culturas (entre ellos México) influyeran sobre éste, terminaría en el aislacionismo.

    No es gratuito que los medios de Estados Unidos ya se estén preocupando ante la posibilidad de que este magnate llegue a la Casa Blanca. La libertad de expresión no parece muy asegurada, más cuando Trump afirmó que tomará medidas con los medios que lo han estado criticando:

    trump-cover

    Y todo esto no es producto de eventos cíclicos en el mundo. Parece ser, más bien, producto de la ignorancia y la irracionalidad. Porque un país desarrollado no puede permitirse tener debates parecidos más bien a la lucha libre, y menos a un espacio para confrontar ideas de gobierno. Porque sí, el GOP (Partido Republicano) ha dejado patente la ignorancia que prevalece en amplios sectores del pueblo estadounidense, porque un circo es más atractivo, gritos, insultos, bromas, sarcasmos.

    Estados Unidos parece estar en franco declive. Si bien, Obama ha logrado hacer una buena presidencia, no ha podido por sus fuerzas contener los efectos de una cadena de errores cometidos en los últimos tiempos y que han puesto a Estados Unidos en una situación delicada, ésto aunado al surgimiento de nuevos actores en este delicado mundo de la geopolítica.

    Lo peor que podría ser el electorado estadounidense es votado por Donald Trump, porque no hará grande a Estados Unidos de nuevo (como reza su slogan), posiblemente lo condenará a no volver a ser grande jamás.

    https://www.youtube.com/watch?v=66duYXWEhqw

  • ¡Pum! La bomba

    ¡Pum! La bomba

    Hace 70 años, el bombardero Enola Gay lanzó la bomba Little Boy en la ciudad de Hiroshima. Se trató de uno de los eventos más aberrantes en la historia moderna y mediáticamente los estadounidenses salieron bien librados (que decían que era necesario, que les habían atacado Pearl Harbor y que si no lo habían el conflicto iba a escalar de forma que se iban a perder muchas más vidas que las que se perdieron por las bombas arrojadas y demás chocoaventuras). El Washington Post afirma que es un mito el hecho de que las bombas terminaran con la Segunda Guerra Mundial, y que más bien la Unión Soviética entró inesperadamente a la guerra en contra de Japón el 8 de agosto (con quienes habían firmado un pacto de no agresión anteriormente) y debido a eso, los nipones decidieron rendirse.


    hiroshima-1948

    Dios mío, ¿Qué hemos hecho? – Capitán Robert Lewis, copiloto del bombardero Enola Gay.

    Historias más, historias menos. El bombardeo nuclear de Estados Unidos contra Japón debería de ser considerado como una de las estupideces más grandes de nuestra historia como especie. 166,000 civiles murieron en Hiroshima y 88,000 en Nagasaki, aunque sólo la mitad murieron los días de los bombardeos, los demás fueron muriendo con el tiempo debido al envenenamiento de la radiación. Hiroshima era un próspero enclave comercial, y ahora lo es de nuevo, pero las cicatrices no se han borrado. Basta con googlear «Hiroshima» para percatarse de que casi todas las fotos son relacionadas con el bombardeo nuclear a pesar de que en la actualidad es una de las ciudades más importantes de Japón.

    A pesar de que las armas nucleares siguen teniendo cierta importancia en el concierto geopolítico de las naciones, parece que hemos madurado, aunque sea un poco, en la forma en que resolvemos nuestras diferencias como naciones. Es inconcebible que el ser humano pueda llegar hasta esas instancias para defender sus intereses (porque las guerras casi siempre tratan del conflicto de intereses de unos pocos que son defendidos por las masas a las que gobiernan):

    Al reincorporarse Tsuboi, su camisa, pantalones y piel colgaban de su cuerpo, donde las heridas abiertas dejaban los vasos sanguíneos al aire, mientras que parte de sus orejas habían desaparecido. Estaba cubierto de sangre y quemaduras.

    Tsuboi recuerda haber visto a una adolescente con el ojo derecho colgando de su rostro. Cerca de allí, una mujer intentaba en vano contener sus intestinos dentro de su propio cuerpo.

    «Había cadáveres por todas partes», «algunos sin miembros, todos carbonizados», recuerda este superviviente, que se preguntó: «¿Son humanos?».

    Dicen que la historia la escriben los ganadores, y así parece ser. La historia no colocó a Harry Truman como alguna especie de villano, y la historia tampoco etiquetó a los Estados Unidos por el lamentable hecho, ni los marcó. La gente recuerda a Estados Unidos por muchos motivos antes que recordarlo por haber matado a poco menos de 200,000 japoneses en un bombardeo.

    A pesar de todo, Japón resurgió de sus cenizas y ahora es uno de los países más desarrollados. Nagasaki e Hiroshima ahora son ciudades prósperas, pero la huella quedará ahí, para siempre.

    A los supervivientes aún les esperaba una serie de aterradoras enfermedades provocadas por la radiación: sangrado de encías, caída de dientes y cabello, cáncer, nacimientos prematuros, bebés con malformaciones y muertes repentinas. Y, además, el rechazo de sus compatriotas, que temían contagiarse.

  • México, Estados Unidos, y la igualdad social

    México, Estados Unidos, y la igualdad social

    No, la sociedad norteamericana no es mi preferida. A pesar de su cacareado desarrollo, hay racismo e intolerancia en algunos sectores (minoritarios pero ruidosos) de su sociedad. También la percibo un tanto ignorante para el nivel de desarrollo que posee. La sociedad norteamericana no es una sociedad muy culta y fuera de sus «top reconocidas a nivel mundial» su educación deja mucho que desear.

    DSC03734

    Pero a pesar de esto, los estadounidenses nos ganan por goleada. Bastaron 3 días de estancia en Washington D.C. (mi tercer viaje a este país) para darme cuenta que México no va lograr superar nunca a Estados Unidos, o al menos no lo vamos a ver en vida; y si lo vemos es porque alguna catástrofe de proporciones inmesurables acabará con esta nación, lo cual se antoja poco probable. La verdad es que a pesar de cercanía y de su influencia (mucho más la que la estadounidense ejerce sobre la cultura mexicana que el caso contrario), es que son dos sociedades muy diferentes. No es lo mismo analizar a la sociedad estadounidense a través de películas hollywoodenses y productos de consumo, que sumergirse en ella, y convertirse, al menos por un momento, en parte de la masa norteamericana.

    Es cierto, no nos podemos exigir ser una copia de Estados Unidos. No tenemos su desarrollo y somos dos sociedades distintas. Pero hay muchos detalles donde los gringos nos superan, los cuales sí tenemos, al menos en teoría, la capacidad de modificar. Y paradójicamente muchos de esos detalles tienen que ver con la inclusión y la desigualdad. Sí, Estados Unidos nos gana si hablamos de igualdad social, a pesar de que ellos valoran más la libertad, y a pesar de que ellos no tienen un discurso revolucionario, ni tienen una izquierda tan ruidosa (aunque poco efectiva) como la nuestra, e incluso son más desiguales que sus pares europeos quienes los critican.

    Pongo un caso, y es el trato que se le tiene al peatón en la ciudad. Sé que no todas las ciudades norteamericanas no pueden presumir lo mismo, pero al menos las que yo conozco (Las Vegas, Nueva York y Washington) tienen en su medida alguna consideración para con el peatón. Las banquetas en Washington son muy grandes; están hechas para que el peatón pueda trasladarse cómodamente. En nuestro país pareciera que las banquetas son un estorbo, los automóviles las invaden, y en muchos casos no pueden caminar por ellas dos personas juntas.

    La zona metropolitana de Washington es plana, es decir, no tiene muchos edificios altos y la zona corporativa (donde se encuentran las torres más altas que no rebasan los 30 pisos) conocida como Rosslyn y que se encuentra al este de Arlington, separada del National Mall (donde se encuentra el Capitolio, Casa Blanca y demás) por el río Topomac, nos muestra la gran diferencia relativa a inclusión si la comparamos con sus similares mexicanas como Santa Fe, Puerta de Hierro o San Pedro. Las tres zonas de las principales ciudades mexicanas cuentan con torres más altas que las que posee la zona corporativa de Arlington, pero a nivel calle las diferencias son diametralmente opuestas. Las ciudades mexicanas discriminan al peatón, han sido diseñadas exclusivamente para los autos, y las pocas banquetas sólo fueron pensadas para la servidumbre que de alguna forma tiene que pasar por ahí. En cambio, Rosslyn tiene banquetas grandes con accesos amplios para personas discapacitadas en todas las esquinas (y no una «méndiga» rampita), tiene acceso al metro y al transporte urbano. Es patente que esa zona fue planeada pensando en el peatón y pensando en que muchas personas se trasladarán ahí en camión o en el metro (cuya estación posee la tercera escalera eléctrica más grande del mundo). Desde esa zona salen camiones al aeropuerto (milagros esperar que eso ocurra en Santa Fe) y a la Universidad de Georgetown.

    Diferencia entre las banquetas de Rosslyn Arlyngton y Puerta de Hierro Zapopan:

    Washington - Guadalajara

    La Universidad de Georgetown, católica, y la más importante de Washington (de ahí egresó Bill Clinton) se encuentra al oeste del mismo barrio que a su vez está ubicado al noreste a algo así como dos kilómetros del National Mall. Tuve la oportunidad de conocerla, y en una muy pequeña inspección, no me encontré a ningún mirrey con su shampoo y sus lobukis. Mientras en México, algunos universitarios de las élites están preocupados solamente por tejer relaciones (en el sentido anacrónico tradicional y no en el sentido del networking actual), en Estados Unidos los universitarios buscan adquirir conocimiento que les ayude a lograr sus metas, quieren ser los nuevos Steve Jobs, quieren ser campeones en el lacrosse. En México gran parte de las élites se sostienen por herencia, en Estados Unidos gran parte de ellas lo hacen por méritos.

    Y la diferencia del Estado de derecho es notable. Los estadounidenses respetan las normas y las señales de tránsito, transitan por los pasos peatonales (los cuales no son invadidos por los automóviles) y no a la mitad de la avenida. La ciudad planeada pensando en los peatones también ayuda a que estos no arriesguen sus vidas cruzando a la mitad de la calle.

    La cultura y la fortaleza de las instituciones ayuda a que el país norteamericano pueda mantenerse como país desarrollado. Los estadounidenses confían en sus instituciones, y si bien, han llegado a tener alguno que otro mandatario repudiado y deleznable (Bush, cof cof), o algunos de sus gobernantes tienen altos niveles de desaprobación, respetan sus instituciones porque de alguna forma las instituciones también lo hacen. Mientras, nosotros estamos atorados en un círculo vicioso donde no nos sentimos representados por nuestras instituciones y por eso a la vez, también pasamos por encima de ellas.

    Si bien, Estados Unidos no es un país perfecto y tiene defectos, creo que hay muchos ámbitos en los que se les puede aprender. Si queremos llegar a ser una sociedad más igualitaria, tenemos que ponerlo en práctica con una sincera preocupación por nuestros semejantes y no por prácticas asistencialistas o mitos revolucionarios que más que lograr acortar la brecha entre pobres y ricos, han logrado acrecentarla.

  • Edward Snowden y la libertad made in United States

    Edward Snowden y la libertad made in United States

    Durante años, Estados Unidos se erigió como el país salvador del mundo, argumentando la lucha por la libertad de los pueblos. Llegó a ser muy común ver películas que tenían la intención clara de crear el maniqueo mensaje de que ellos eran los héroes que nos iban a salvar contra los enemigos (el bloque comunista). Un ejemplo fue la película de Rocky IV, donde el personaje interpretado por Sylvester Stallone buscaba retirarse del boxeo hasta que llegó Ivan Drago, el nuevo ídolo de la Unión Soviética. Rocky vence a Drago en su propio país ante una arena llena de propaganda comunista, al final da un discurso de reconciliación (cuyo verdadero mensaje era el triunfo de Occidente) y muestra a un régimen comunista totalmente vencido. De esta forma, por medio de Hollywood, se buscó crear el discurso de los estadounidenses salvadores. Otros filmes mostraron que quienes salvaban al mundo eran estadounidenses (Día de la Independencia) o incluso presidentes se volvían héroes.

    Edward Snowden y la libertad made in United States.

    Ante la amenaza comunista, era natural pensar en que este discurso occidental iba a tener éxito. Pero ante la caída del Muro de Berlín donde se estableció casi como pensamiento único, y ante una falta de contrapeso, se empezaron a notar las fallas, las incongruencias, y el caso de Edward Snowden es un claro ejemplo de ello. Este jóven estadounidense empleado de la CIA pidió días de descanso para recibir tratamiento para su epilepsia. Viajó a Hong Kong y desde ahí filtró documentos del programa de vigilancia PRISM, donde reveló como el gobierno estadounidense mantenía un estado de vigilancia donde invadían la privacidad de las personas en medios electrónicos (contrario naturalmente, al discurso de libertad), lo cual hizo porque se le hizo indignante que el gobierno registrara las actividades de todas las personas cuya información puede usarse para intereses no muy sanos.

    El gobierno interpretó el acto de Snowden como una traición, aunque muchos ciudadanos estadounidenses, y sobre todo, no estadounidenses, lo vieron como un héroe. Estados Unidos busca hacer lo posible para extraditarlo y enjuiciarlo. Lo más cuestionable es la forma en que lo está haciendo. Países como Francia, Portugal y España no permitieron que el avión presidencial de Evo Morales, Presidente de Bolivia, sobrevolara sus tierras dado que se especulaba que Edward Snowden podía ir ahí, cosa que fue falsa. La decisión de estos países, muy seguramente presionados por los EEUU, fue algo ilegal. Un mandatario volar en un avión presidencial, goza la misma inmunidad e inviolabilidad de libertades que tendría en su país, según Antonio Romero, Catedrático de derecho internacional en la Universidad Autónoma de Madrid. Este avión solo se podría detener o desviar cuando el Presidente está siendo perseguido por un delito internacional, lo cual no se justificaría aún si Edward Snowden fuera dentro de ese avión.

    ¿Qué pasaría si Edward Snowden se llamara Eduardo Nieves, fuera Venezolano y hubiera filtrado información sobre como el gobierno de Nicolás Maduro vigila a los ciudadanos? Seguramente la postura estadounidense hubiera sido algo no muy lejano a la de héroe o defensor de la libertad. Pero el caso es que siendo el Gobierno de Estados Unidos el evidenciado, entonces termina siendo un villano. Lo cual pone en evidencia que el discurso de la libertad que ha mantenido el gobierno de Estados Unidos, tiene que ver más con un concepto de libertad moldado a los intereses del Gobierno del Estados Unidos.

    Sería un error caer en una postura maniquea y al ver este actuar del gobierno del país de las barras y las estrellas, entonces sus opositores pasan a ser buenos. Pero en cuanto a Edward Snowden, éste le hizo un favor al mundo al mostrarle a la gente como está siendo utilizada su información. Que claro, no es algo que ya nos deba sorprender mucho debido a las altas especulaciones, pero estas especulaciones se terminan convirtiendo en información oficial.

    Paradójicamente Edward Snowden se tendrá que refugiar en un país opuesto a los Estados Unidos, que no necesariamente promueven más la libertad que ellos, como pasa con Julian Assange habitando en la embajada de Ecuador en Londres. El problema es que para pedir asilo, los países le piden estar dentro de su territorio para hacerlo, y otros prefieren no dárselo para evitarse problemas.

    El discurso estadounidense de la libertad podría deteriorarse a menos que el discurso esté más apegado a los hechos. Tal vez actualmente este discurso no es tan necesario como en la época de la guerra fría. Pero el mundo da vueltas y cuando quieran que la población tanto estadounidense como no estadounidense cierren filas, podrían verse en un serio problema.

  • III Guerra Mundial, Corea del Norte, Kim Jong-Un y sus seguidores del PT como Alberto Anaya

    III Guerra Mundial, Corea del Norte, Kim Jong-Un y sus seguidores del PT como Alberto Anaya

    Se respira tensión, se percibe una inminencia de guerra (claro está, en la historia moderna hemos vivido muchas «inminencias» que no han llegado a concretarse), y algunos aseguran que está cerca esa chispa que desentonará la tan esperada «III Guerra Mundial». Los mandatarios de Corea del Norte han sido conocidos por abrir la boca de más, y la retórica beligerante es lo que dicen que funciona, en aras de preservar sus intereses. Si esa retórica les funciona dentro de su país, ¿Por qué no les iba a funcionar fuera? Si no ocurre una guerra, su retórica entonces tuvo efecto en la gente occidental que ni siquiera es parte de su secta colectiva comunista juché que se vive en su país. Si ocurre una guerra entonces han de ser palabras sinceras. Pero la tensión acumulada desde la guerra de las coreas y bajo el auspicio estadounidense, podría estallar en cualquier momento, más cuando las reglas no son justas y Corea del Norte sale perdiendo contra occidente.

    III Guerra Mundial, Corea del Norte, Kim Jong-Un y sus seguidores del PT como Alberto Anaya

    Se habla, como siempre, de una III Guerra Mundial. Para que esto ocurra tienen que pasar tres cosas: Que Corea del Norte ataque, que sea verdad la posesión de las armas atómicas listas para destruir ciudades surcoreanas y norteamericanas, y que países que puedan hacer un fuerte contrapeso a Occidente como China, Rusia, e incluso Irán, se unan a la causa de los norcoreanos. Si Corea del Norte no tiene las armas logrará hacer nada. Si tiene las armas y las usa, ya sea contra una base militar norteamericana, el centro de Nueva York o Seul por un ejemplo, Corea del Norte simplemente desaparecerá del mapa por naturales razones. Si pasa algo así será una tragedia difícil de olvidar, pero no será una Guerra Mundial sin el apoyo de otros países. Veríamos una parte de una ciudad importante desaparecida, y Pyongyang lo mismo pero completamente. Sí China o Rusia toman una postura favorable, o un conjunto de países que juntos hagan contrapeso, entonces ahí sí, podríamos hablar de una nueva tragedia humana.

    Desde un punto de vista moral sería difícil ponerse a favor de un bando. Corea del Norte es una tragedia humana bajo la sombra de un comunismo manipulado, Estados Unidos está muy lejos de ser un santo en la geopolítica mundial y siempre trata de preservar sus intereses sin importar si perjudica a los demás, es un imperio y actúa como tal. Pero desde un punto de vista práctico, preferiría a los estadounidenses que a los norcoreanos. Me pregunto, ¿Qué pasaría si países como Corea del Norte, China o Irán aumentan su influencia en el mundo? ¿Les gustaría que a la larga viviéramos en un régimen más autoritario? ¿Un régimen donde no tuviéramos libertad de expresión, donde el Internet estuviera fuertemente controlado por el estado? La verdad que yo no.

    Por eso mismo, no entiendo como Alberto Anaya del PT alaba a Kim Jong-Un. ¿Qué tiene en la cabeza? Se puede hablar de dictaduras, de Hugo Chávez por ejemplo, donde al final del día la gente puede pensar lo que quiera. Es más, hasta con Videla o Pinochet. Corea del Norte es el 1984 orwelliano llevado a la práctica. Sus habitantes son adoctrinados en masa, se adora a sus líderes como si fueran dioses. En sus casas obligatoriamente deben de estar dos cuadros: Uno del Presidente Eterno, y otro del recién fallecido Kim Jong-il. Viven para el estado, no tienen autonomía. Una de las formas para provocar (véase la foto) es una imagen de centenas de miles de norcoreanos militares adoctrinados acomodados en «filita» en la plaza más importante de Pyongyang. Los humanos no son seres humanos, son autómatas al servicio del estado. Si algunos critican al capitalismo actual como enajenante que orienta a las personas al consumo, el comunismo juché de Norcorea, le da tres vueltas.

    Podrá gente como Alberto Anaya afirmar que en Corea del Norte hay menos pobres que en México. Pero me pregunto si se le puede llamar vida a «ciudadanos» totalmente alienados cuyas vidas (valga la redundancia) están completamente controladas. Me pregunto si la lamentable masacre del 68 se puede comparar con las miles de personas que mueren en los campos de concentración en Corea del Norte. Anaya dice que todos los «progresistas» están orgullosos de las «grandes hazañas» de Kim Jong Un. Pero me pregunto si en la palabra «progresismo» cabe un gobierno retrógrada, enclavado en un pasado autoritario totalitario. Y también cuestiono cuales son esas grandes hazañas, de un presidente demasiado joven como para pensar que es el que toma todas las decisiones finales, y que por su corto periodo se le pueda atribuir alguna hazaña. Mientras que incluso ex candidatos presidenciales abanderados por su partido como AMLO (criticado por muchas cosas, como su postura dura y beligerante) comentó en un debate que había que mirar a Estados Unidos (un guiño amistoso a los norteamericanos, al menos en la retórica), otros «dizquierdistas» siguen viviendo en un algo que los humanos superamos. Igual a Alberto Anaya y sus compinches dueños de un partido creado, sí, por Carlos Salinas, les podríamos pagar con dinero del erario el viaje a Pyongyang para que se queden ahí unos años para que de regreso nos cuenten las maravillas que se viven en Corea del Norte (aunque temo que no los van a dejar salir, y menos tendrán iPads para comunicarse).

  • Obama, Romney y el huracán Sandy

    Obama, Romney y el huracán Sandy

    Obama, Romney y el huracán SandyEn realidad he estado un poco desconectado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Creo que esto se debe a muchas razones. Primero, las elecciones en 2008 fueron más emocionantes porque se trataba de sacar con una patada a los republicanos que «comandados» por George W Bush pusieron al país y al mundo en un grave aprieto. Obama además representaba ese cambio. Un candidato que vino desde abajo, que al principio ni siquiera parecía tener posibilidades de ganar las elecciones primarias, y que se convertiría (y a la postre, lo hizo) en el primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos. Si bien Obama lo hizo mejor que su antecesor, creo que no cumplió las expectativas, al punto que no logró sacar a Estados Unidos de la crisis. Y para finalizar también influye el hecho de que los mexicanos vivimos unas elecciones muy agitadas, que a veces hablar de otras parece empalagoso.

    Pareciera que Obama lleva las de ganar sin ser nada todavía seguro. Mitt Romney sorprendió en el primer debate a Barack Obama, pero este último se repuso en los otros dos (debates, claro, mejor hechos que los mexicanos pero por mucho). Romney cometió algunos errores como decir que 47% de los estadounidenses se sentían víctimas y dependientes del gobierno. Un colega suyo del Tea Party (Richard Mourdock) incluso afirmó que en algunos casos las mujeres eran violadas porque Dios así quería que ocurriera. Naturalmente este conservadurismo duro y prejuicioso es el que hace que los republicanos tengan menos posibilidades de ganar que los demócratas. Más que muchas veces tienden a radicalizarse cuando se sienten en aprieto (John McCain en 2008).

    Obama hizo bien al abortar un rato la campaña (recordar que estamos en la recta final) debido al Huracán Sandy que azotó el oriente de Estados Unidos, teniendo a Nueva York como uno de sus principales afectados. Que vaya que es curioso ver a la «capital del mundo» sufrir un huracán, la Quinta Avenida inundada, los primeros pisos de edificios emblemáticos tapiados. Es la primera vez que vemos a la ciudad de Nueva York susceptible. Ah no esperen, sería la segunda vez, si fuera la primera se hubieran mandado a tapiar las torres gemelas.

    Y sinceramente espero que se reelija Obama. No tanto porque sea un gran Presidente. Sino que los republicanos son… republicanos. Están un poco tocados, tan es así que las religiones que apoyan a estos grupos hacen que los niños adoren a George W Bush y lo vean como el enviado de la divina providencia.

  • La american güey of life

    La american güey of life

    La american güey of lifeMe tiene algo impactado el asesinato perpetrado por un loco malnacido en un cine allá en Denver Colorado, donde los asistentes se disponían a ver la nueva película de Batman «The Dark Night Rises», cuando en eso este tipo dispara contra ellos, mata a 12 personas y hiere a 50. El tipo llevaba una máscara que recordaba a uno de los personajes de la serie Batman. La noticia causó tanta conmoción que el estreno mundial de la película en Francia fue pospuesto, y el equipo de la película ha cancelado todos los compromisos que tenían en ese país.

    ¿Por qué será que siempre es en Estados Unidos donde ocurren estas cosas? La masacre de Columbine, el coreano Cho Seung Hui que mató a varios estudiantes en Virginia y así me puedo ir. Es que la verdad la sociedad norteamericana es algo peculiar y tiene unas tradiciones un tanto extrañas (que no pareciera serlo tanto cuando son la cultura dominante), sobre todo la relacionada con las armas, donde según eso todos los americanos tienen el «derecho a defenderse» y toda esa cultura de asociaciones infames como la NRA que promueve su uso (cuya sede, curiosamente se encuentra en Virginia). A esto le sumamos las fricciones que tiene una sociedad norteamericana que vive del consumo, que para el desarrollo económico que posee, el nivel de cultura es bastante pobre (al punto que muchos no pueden ubicar a Rusia en un mapa).

    Se habla de Estados Unidos como un ejemplo de desarrollo, y tal vez en el ámbito económico lo puede ser, pero la verdad que en el ámbito social como que no tanto. La violencia es uno de los males endémicos de este país, y es que al igual que en países subdesarrollados, existen demasiadas áreas por la cual es mejor no acercarse para evitar un asalto, ser agredido o algo peor. La sociedad de Estados Unidos está acostumbrada a consumir cultura chatarra, la cual es determinada por la oferta y la demanda. Ciertamente no podemos negar que parte de su legado ha dado la vuelta al mundo en el cine y la música, pero el nivel cultural suele ser bastante más pobre que su contraparte europea, pero para suerte de los estadounidenses, han aprendido a vender tan bien sus productos que aún así, tienen un impacto mundial.

    No es gratis que un presidente como George W Bush haya podido gobernar y reelegirse, y es que también la cultura política con todo respeto pero es más pobre que en la de otros países desarrollados. Ciertamente al haber poca protección del estado, en Estados Unidos proliferan las asociaciones civiles como un mecanismo para reemplazar lo que en otros lados es el papel del estado. Pero la participación ciudadana activa en el quehacer político hasta hace poco era muy pobre sino fuera por el #OcuppyWallStreet.

    La sociedad americana tiene muchas virtudes, pero a mi gusto, dista muchísimo de ser una sociedad perfecta o una sociedad modelo a seguir. Me preocupa que México tome como principal aspiración a Estados Unidos, Máxime cuando esta sociedad tiene muchas carencias, y sobre todo, muchos problemas.

  • Combate al narcotráfico. Sobre mentiras e hipocresías

    Combate al NarcotráficoLa violencia se incrementó de nuevo en 2011; empezó a reducirse al concluir el año, pero no pienso que hay ninguna conclusión que se pueda derivar de eso. Entonces, los mexicanos están en en lucha difícil con un enemigo brutal y adaptable, y a mi parecer, no han titubeado. Están llevando la lucha a las organizaciones criminales trasnacionales, pero aún hay mucho trabajo que hacer, y estamos ansiosos de continuar otorgando el apoyo que ellos soliciten en esa lucha… Yo pienso que es muy temprano para hacer una estimación sobre si se está ganando o perdiendo. Sé que el gobierno mexicano tomó una decisión valiente, una decisión extraordinaria, de poner a sus militares en las calles”.

    General Charles Jacoby, jefe del Comando Norte (Northcom).

    Lo que hace un mes era “lento pero seguro”, según las declaraciones de la secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton, hoy, para el general estadounidense Charles Jacoby, es dudoso. La guerra contra el narcotráfico, emprendida en el 2006 por el polémico mandatario mexicano Felipe Calderón Hinojosa, y que ha sido calificada por diversas personalidades yanquis como “valiente y acertada”, es, en realidad, un infierno para el grueso del pueblo mexicano.

    Acepta, el general, que la violencia aumento en el 2011, pero concluye su oración con palabras reconfortantes: “empezó a reducirse al concluir el año”; habrá que incomodar al jefe del Comando Norte cuando se le informe de los 16  recientes narco bloqueos en el estado de Jalisco, en los que se quemaron cerca de 25 vehículos… Se podría hacer una antología con  las declaraciones de funcionarios mexicanos y extranjeros que afirman la decadencia de los carteles mexicanos, resulta interesante que tantas voces sean arrasadas por una sola noticia:

    Los cárteles del crimen organizado mexicano han penetrado a países como Italia, admitió el fiscal Adjunto de la Procuraduría Antimafia de Palermo, Antonio Ingroia… Dijo que existe una penetración fuerte de los carteles de la droga en Italia, principalmente de la organización criminal “Los Zetas”… Apuntó que los cárteles mexicanos tienen en estos momentos el impacto, poder e importancia que hace muchos años tuvieran los de Colombia. Su llegada a países europeos como Italia es reciente, empezaron a llegar hace poco tiempo y han desplazado a los colombianos.”

    -MILENIO: “Cárteles mexicanos incursionan en Italia, afirma Procuraduría Antimafia de Palermo”, por Isabel Zamudio.

    2 MARZO 2012

    Comentaría, el “presidente” Felipe Calderón, que su estrategia ha sido tan exitosa que los cárteles de la droga  han tenido que huir a otros mercados…

    La pobreza, el desempleo, la corrupción, la deficiencia  en la educación y la gran impunidad que caracterizan a México hacen imposible una lucha eficaz contra el negocio de las drogas, además, la cerrazón del gobierno a legalizar las drogas complica la recuperación de los adictos.

    Está claro que  la narco violencia, lejos de menguar, ha  aumentado, y no es necesario que algún personaje extranjero los planteé, México sabe de qué se está muriendo…

    Es grosero que, de nueva cuenta, el gobierno estadounidense se ponga “al servicio” de las necesidades mexicanas en la guerra contra el narcotráfico, ya que, si el negocio de las drogas ha prosperado del tal manera en los últimos años es por la gran demanda de narcóticos de los mismos Estados Unidos. La ayuda que ofrecen los generales yanquis es únicamente con operativos militares, que, paradójicamente, ponen en peligro la soberanía de la nación mexicana; ejemplo de ello es al Plan Mérida, con el territorio mexicano se considera como zona de seguridad de Estados Unidos y con esto, el estado nacional,  le cede la iniciativa a los yanquis en temas importantes como la inmigración y el narcomenudeo.

    Cuado los mismos líderes estadounidenses, que son los encargados de sostener el tambalenate gobierno de Felipe Calderón,  dudan públicamente de los resultados de la guerra contra el nacotráfico, el mansaje es claro; la estrategia es un fracaso… ¡Ya basta de palmaditas en la espalda!, si se quiere una verdadera solución, no sólo a la narcoviolencia, sino al problema de salud que representan los estupefacientes, se debe exigir al gobierno de los Estados Unidosa apoyo, no militar, sino legal; la legalización de las drogas y el combate a las redes de lavado de dinero es esencial para arrancar de raíz esta problemática, ¡basta de hipocresía!