Etiqueta: estado de ebriedad

  • Un borracho que conduce un automóvil

    Un borracho que conduce un automóvil

    Un borracho que conduce un automóvil

    Siempre me he preguntado: ¿Por qué en la actualidad, cuando hay tantas apps, cuando se han hecho miles de campañas de concientización, la gente sigue manejando en estado de ebriedad?

    Sé que me preguntarán por qué no estoy escribiendo sobre lo que sucede en Siria (hablaré de eso en un artículo posterior), o sobre el nombramiento de Paloma Merodio. O que por qué me tardé en escribir sobre el tema (mucho trabajo y preparación para exámenes, la razón). Pero me pareció imperativo hablar de ello, porque este es un problema serio.

    Tuvieron que morir cuatro personas en Reforma para que se hablara del tema. Tuvo que llegar una persona inconsciente (quien subió a cuatro personas a su automóvil a quienes no conocía, y quien fue el único que se salvó después de que su BMW se partiera a la mitad) para que se volviera a hablar de los peligros que implica conducir en estado de ebriedad. 

    Villuendas Adame salvó el pellejo, pero tendrá que enfrentar a una justicia que tendrá que ser implacable con él. Los demás quedaron tirados y desmembrados en Reforma. Las imágenes tuvieron que ser muy explícitas, la tragedia tuvo que ser de tal magnitud (que los cuerpos hayan quedado mutilados, que haya ocurrido sobre la avenida más importante del país) para que pusiéramos un poco de atención.

    México ocupa el séptimo lugar en el mundo de muertes por accidentes automovilísticos donde el conductor iba en estado de ebriedad. 24 mil personas mueren anualmente por accidentes relacionados con el alcohol. No son cifras de las cuales podamos sentirnos orgullosos, pero tienen una razón de ser.

    Evitar este tipo de problemas es muy fácil, alternativas hay muchas: Si vas a tomar, puedes dejar tu coche en casa y pedir un Uber. Si te llevaste tu coche y tomaste, puedes regresar a tu casa en Uber o taxi y regresar el siguiente día por tu automóvil, o bien, pueden elegir de entre todos los amigos a un conductor designado. Si vas a tomar a casa de uno de tus amigos y traes coche, puedes quedar a dormirte ahí y regresarte el siguiente día en automóvil. Algunos establecimientos inclusive ofrecen facilidades para evitar que la gente se vaya tomada.

    Aún así, con todo esto, muchas personas prefieren regresarse en estado de ebriedad a sus casas. Algunos aseguran que conducirán con cuidado y no jugarán a las carreras (como si eso fuera suficiente), algunos otros ni eso. No son pocos quienes conducen a toda velocidad para así poder reafirmarse a sí mismos, como los «cabrones que le hacen al vergas». 

    En lugar de tomar conciencia y evitar poner en riesgo la vida de los demás, muchas personas buscan evadir la ley. Entran a Fan Pages de Facebook y medios similares que les dicen donde están colocados los retenes de alcoholemia para así evadirlos. Es triste ver que muchos conocidos míos utilizan esos recursos. 

    A veces las excusas son absurdas. Dicen que los retenes de alcoholemia son injustos, que casi no te dejan tomar (como si no pudieran optar por una de las tantas alternativas que ya he mencionado), que incluso son muy caras las multas porque dicen, es dinero que va a ir a las manos de los políticos corruptos. Se quejan de la corrupción, pero ellos también la ejercen al evadir la ley y poner la vida de las demás personas en riesgo.

    Un auto es como un arma, todas las demás personas que se trasladan de cualquier otra forma en la vía pública se encuentran en una situación más vulnerable a la del conductor: ya sea un ciclista, un motociclista o un peatón. Por eso se insiste que los más vulnerables (empezando por los peatones) tienen mayor preferencia, que el automóvil debe dejar pasar al peatón y no al revés. Lamentable, dentro de nuestra cultura y nuestros paradigmas retrógradas, la regla (y no la excepción) es que quien tiene un automóvil se siente superior a los demás, siente que puede meterse por cualquier lado y romper todas las leyes que le sea posible.  Si a eso le sumamos el alcohol y nuestra poca inclinación a respetar la ley (y luego nos quejamos de que los políticos hacen lo mismo), entonces es comprensible que seamos el séptimo país del mundo por más muertos por conducir en estado de ebriedad.

    Y se trata de algo que sólo requiere una pizca de sentido común y de respeto a las demás personas. Evitar conducir tomado es algo muy fácil, aún así, muchas personas siguen poniendo en riesgo la vida de los demás. 

  • Crear un héroe nacional por sobornar en estado de ebriedad a un policía

    Crear un héroe nacional por sobornar en estado de ebriedad a un policía

    Hay cosas increíbles que pasan en nuestro país, cosas que uno no se explica. Pero esas mismas cosas son las que nos explican por qué México está sumido en la corrupción.

    Y no es que uno no se las pueda explicar, más bien no se deberían de concebir, pero suceden. Son esas cosas que demuestran que la corrupción no sólo está en el gobierno. Más bien, el gobierno es una extensión de la sociedad, y por consecuencia, es así de corrupto.

    Pero esto sucede en un país donde todo mundo se queja de Peña Nieto, del gobierno, de Ayotzinapa, de los Panamá Papers, los hackers, el Partido Verde, el Piojo Herrera, y un infinito etcétera.

    Crear un héroe nacional por sobornar a un policía en estado de ebriedad

    Increíble es el trato que le ha dado la sociedad al video donde una joven de 18 años, quien después de conducir en estado de ebriedad, trató de sobornar a unos policías con 100 pesos. Los policías, en un acto que hasta parece patriótico (porque en México eso parece ser cuando lo común es que acepten la mordida), rechazaron el soborno y la retuvieron.

    En un país civilizado, lo relevante del tema debió de ser lo siguiente: Una niña tratando de sobornar, y un policía que no acepta dicho soborno.

    Pero en México, lo relevante fue que la niña estaba guapa. Lo relevante fue lo «cómico» del asunto, que la niña no podía articular muy bien sus argumentos.

    – Ay, pero está bien buena, mamacita. Te ves como quieres. A ti te lo perdono todo.  

    Si no estuviera «hermosa», la sociedad no hubiera abordado el incidente de igual forma. Es decir, las mujeres hermosas tienen preferencia para corromper, las que «tienen buena pierna» y son de buen ver. Y muchos de ellos al mismo tiempo se quejan de la discriminación y el racismo. Peor aún, hablan de los derechos de la mujer, cuando aquí «la mujer como objeto de deseo sexual» (porque así la abordan y contemplan), tiene preferencia sobre quienes no son atractivas.

    Todavía más grave es que la hayan convertido en heroína. No está demás decir que la niña no ha expresado remordimiento alguno, y que agradece el apoyo y las oportunidades que le van a brindar ciertos medios de comunicación, lo cual ya es patético.

    Pero lo más vergonzoso del asunto, es que muchos le aplauden. Ya han creado Fan Pages para alabar a nuestra nueva heroína nacional.

    Y le dan palabras de aliento. Claro, también se debe señalar a quien grabó el video. Pero la joven no es víctima, en tanto puso en riesgo la vida de los demás al conducir así.

    Algunas personas consideradas «feministas» la defienden por el simple hecho de ser mujer, otros dicen que no es para tanto, que no hay que hacer tanto escándalo, que los 100 pesos no se comparan con las casas blancas de Peña Nieto, que hay que ver lo que pasa allá arriba y que no hay que escandalizarse por lo que pasa acá abajo.

    ¡Pero es lo mismo! Sólo que ambos actos están colocados en una distinta dimensión. Las mordidas del hoy son las casas blancas del mañana.

    Otros me dicen, «estás promocionando a esa chava, gracias a ti, yo ya le di like«, que esta niña quiere ganar fama y caí. Y por esa misma estrechez de miras, sólo logran ver el efecto y no la causa. Si su Fan Page tiene 100,000 likes, me vale un reverendo cacahuate. El problema es la causa, es por qué la gente aplaude ese tipo de actos. Aunque el efecto (que la joven se haga famosa) no ocurriera, la causa (la relativización de la corrupción) seguiría latente. Esta joven nos recordó el embrollo en el que estamos metidos como sociedad.

    Es decir, si contrato a un hacker para tumbar sus páginas, que la gente ya no la siga y no se vuelva famosa (efecto), no habré logrado nada para combatir la relatividad y consentimiento de la corrupción (causa).

    Esta joven en estado de ebriedad, sin querer hizo que lo invisible (o que no queríamos ver) quedara evidenciado, «la caca salió a flote».

    Nadie se percata de ello. Prueba de que la corrupción en nuestro país está normalizada, muy normalizada.

    Incluso por aquellos que suben memes de Peña Nieto, usan hasthags de #MeDuelesMéxico y gritan ¡Cuántos más Peña!

    No es un tema sin importancia, el incidente del cual fue partícipe la joven por sí mismo puede ser o parecer irrelevante (porque al final conducir en estado de ebriedad y sobornar es algo reprobable), la forma en que la sociedad ha abordado el incidente es relevante, es importante y preocupante por lo que expresa.

    Si gracias a este post, 20 personas más conocieron a Lorena Daniela Aguirre, me importa un comino. Lo que pretendo es que la gente se de cuenta de cómo hemos normalizado la corrupción. Cómo es que sobornar, dar mordidas y conducir en estado de ebriedad, es algo normal.

    Ojalá la gente pueda entender esto. Porque lo que he visto en estos últimos días me ha dado a entender bien por qué México está como está. Me dio a entender bien por qué hay tanta corrupción.

    Y habrá quien me diga que le baje, y no lo voy a hacer.

    Porque a un tema tan preocupante «no se le puede bajar», a un tema que comparte la misma raíz de las casas blancas, de Ayotzinapa o de los porky’s.

    Y si la gente no lo puede ver, entonces no sé que hacer.

    Eres libre de compartir este artículo con quien quieras.

  • Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Si hay algo que le puedo agradecer a los gobiernos recientes (hablo por el caso de Guadalajara) es la implementación del alcoholímetro. Se me hacía irrisorio que no existieran medidas contundentes para aquellos que manejan en estado de ebriedad y ponen en riesgo ya no su vida (que parece no importarles) sino la vida de los demás.

    Los alcoholímetros y quienes conducen en estado de ebriedad

    Lo increíble es que a estas alturas muchas personas se indignen con la implementación del alcoholímetro: -Cerebro, no seas manchado, eso de los alcholímetros lo pusieron los del gobierno para robar. Además, yo he manejado pedo mil veces y nunca ha pasado nada.

    Yo he conocido varios casos de gente muerta por la culpa de un ebrio imprudente. Uno de esos que estaba seguro de que «no iba a pasar nada», y que creyó que incluso el alcohol agilizaría sus sentidos: -¡Güey, no mames, voy bien rápido y no pasa nada, mira, puedo quedarme en mi carril, soy bien chingón, vamos a rebasar a esa trailer!…. ¿Qué? ¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¿Y mi pierna, dónde está?. Gente que incluso quiere creerse muy valiente, muy hombre, muy «retador del peligro», con la música a todo volumen, su camisa desabotonada, como si creyera ser un macho alfa que le tiene que mostrar a sus amigos y a las mujeres que tan valiente y chingón es.

    No estoy en contra de quienes se quieran poner sus pedas, yo lo he hecho algunas veces (aunque no soy tan entusiasta de ellas), pero antes de tomar la decisión de beber, se tienen que tomar medidas de seguridad y una de ellas es no manejar en automóvil, o al menos seleccionar un conductor designado. Pero vaya, que ahora cada vez hay más facilidades para transportarse por medios seguros como Uber. Todos deberíamos entender que conducir un automóvil conlleva una responsabilidad. Y es que si piensas tomar, será mejor que hagas el esfuerzo de llevarlo a tu casa y moverte en otro medio de transporte, o bien, tomar poco.

    Lo peor del caso es que muchas personas se organizan para evadir los alcoholímetros. Abren incluso cuentas en Facebook para que por ese medio, los que están alcoholizados puedan evadir estos retenes y manejar tranquilamente a sus hogares (en caso de que lleguen), creyendo que con «tener cuidado» al manejar ya no van a poner la vida de alguien en riesgo. Una Fan Page en Facebook suscrita como «causa» afirma que pagar $12,000 pesos y ser arrestado de 24 a 36 horas por tomar tres cervezas es ilegal (aunque en realidad es la multa o el arresto) y por ello tienen la «convicción» de alertar a los bebedores donde se encuentran los alcoholímetros (o toritos). Al mismo tiempo publican memes quejándose de los sueldos de los senadores y del Presidente, de como el Gobierno les roba con los alcoholímetros. Medidas que existen (y a veces más estrictas) en los países desarrollados que tanto presumen como ejemplo.

    Se me hace irrisorio que la gente se queje porque cree ver atentados sus derechos porque ya no le permiten beber y manejar, pero hay que hablar de los derechos de todos los demás, de los derechos de los que tú, pones en riesgo, cuando después de 6 tequilas, te subes al automóvil con la música a todo volumen y conduciendo en exceso de velocidad.

    Si no te importa conducir ebrio, no te quejes ni del Presidente, ni de los senadores, ni de los Abarca, ni te quejes de nada, porque al hacerlo, automáticamente estás cayendo en una aberrante contradicción.