Etiqueta: Enrique Peña Nieto

  • Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    De pronto solemos ser un poco (o un bastante) contradictorios. Alfonso Cuarón lanzó 10 preguntas a Enrique Peña Nieto con relación a la Reforma Energética, porque a su parecer, la forma en que se creó esta reforma no fue muy democrática, además de que esta le dejaba muchas dudas. Es un gran ejercicio que podría abonar a esta reforma, pero a veces las ideas preconcebidas de la gente le quitan peso.

    Peña Nieto, Alfonso Cuarón, y los espectadores

    Lo que hizo Alfonso Cuarón fue muy loable. Aprovecho su momento mediático para tratar de incidir en el tema. Algunos dirán ¿Por qué a Cuarón si lo oyen y a mí no? Lo correcto es que el gobierno escuchara a todos los mexicanos, pero la realidad es que para los intereses del gobierno, el que el ganador del Oscar a mejor director, emita esas preguntas, es mucho más importante, porque debido a su posición, tiene una gran capacidad de influir en los demás. De hecho Alfonso Cuarón así lo entendió, de lo contrario, no habría lanzado las preguntas.

    Pero vienen los prejuicios, las ideas preconcebidas. Resulta que Alfonso Cuarón no es un experto, no tiene estudios en temas energéticos, su opinión es la de un ciudadano más que se informa con lo que tiene a su alcance. Entonces hay que demeritar su opinión: -Es que no le sabe, es que no leyó las ciento y tantas páginas de la Reforma-. Entonces por eso su opinión no vale -quesque debería ponerse a criticar películas y cine que es lo que sabe hacer-.

    Todo mundo está esperando a que no responda Peña Nieto. Es más importante reforzar la idea de que es un «pelmazo cobarde» a que se logre hacer el ejercicio.

    Pero resulta que Peña Nieto sí responde (seguramente su equipo cercano armó las respuestas). Ciertamente las respuestas no nos dejaron del todo satisfechos, pero Cuarón logró lo que quería, que Peña respondiera a dichas preguntas. Entonces las críticas no se hicieron esperar. Como Peña no fue en esta ocasión el «pelmazo cobarde» entonces es un demagogo, es un acto populista. Naturalmente su proceder tiene tintes políticos, porque es político y se mueve dentro de un círculo de intereses. Pero esto fue más importante que el hecho de que Cuarón haya logrado su cometido, y sea cual sea el móvil, Peña Nieto hizo bien en contestar dichas preguntas.

    Pero Cuarón fue más allá, hizo una onceava pregunta «¿Por qué no debatir?». Esta petición dejará en entredicho al gobierno, seguramente se reunirán para saber que escenario es el mejor para sus intereses, si acceder a la petición o ignorarla. Al tiempo que escribo este artículo, no se sabe cual ha sido la decisión del gobierno.

    Cuarón ha hecho una lucha loable, y ha hecho más que muchos políticos para llevar la voz del ciudadano a las esferas del poder. Ni el «líder de las masas» López Obrador con sus marchas y mítines lo había logrado. Cuarón, a diferencia de los políticos (de derecha, centro e izquierda) es respetado por la población, pero varios ponen en cuestionamiento su autoridad moral porque «no es experto».

    En todo este camino recorrido, que si tiene éxito, podría incidir en la misma Reforma, vemos como varios espectadores que se esconden en el disfraz del buen ciudadano pero que no salen de las redes sociales, ponen piedras en el camino, inventan «peros», buscan detalles para cuestionar la legitimidad del reclamo. Cuarón, a diferencia de los férreos críticos opositores de la Reforma Energética, hace su planteamiento desde un punto de vista apolítico, alejado de ese nacionalismo dogmático, pero igualmente alejado de ese conformismo y apatía hacia temas importantes y trascendentales donde pequeñas decisiones pueden hacer la diferencia entre una apertura que traiga desarrollo al país, y otra que termine siendo un desfalco.

    Mientras tanto, muchos ya buscan el «pero» adecuado para cuestionar la travesía de Alfonso Cuarón. Posiblemente lo hagan porque cuando recibio su premio no dijo cosas como «Viva México Cabrones», «El Oscar es de todos los mexicanos» o no se aventó desde el techo del escenario desnudo con la bandera mexicana.

  • ¿Y ahora quien defenderá a Peña Nieto?

    ¿Y ahora quien defenderá a Peña Nieto?

    Presidentes impopulares abundan por doquier. El problema viene cuando nadie se atreve a defenderte, cuando nadie da la cara por ti, el problema viene cuando te has quedado sólo, incluso cuando muchos de tus cercanos defienden tu gobierno por tener intereses depositados en él y no necesariamente porque crean en ti. En septiembre del año pasado hablé sobre como Peña había dado uno de los gritos de Independencia más desolados de la historia contemporánea de México, y prácticamente 8 meses después no sólo no ha logrado mejorar aunque no sea un poco su imagen, sino que la ha empeorado. Peña Nieto debe y debería estar preocupado, y mucho.

    ¿Y ahora quien defenderá a Peña Nieto?

    Es peligroso que un mandatario posea estos niveles de impopularidad, al punto en que esto se ha convertido en una suerte de batalla de todo México (o casi todo) contra Peña Nieto. Me levanto con la nota de que el cineasta Alfonso Cuarón (a ese que algunos criticaron por no decir ¡Viva México cabrones! o haberse aventado con la bandera de México en la entrega del Oscar) le escribió a Peña Nieto diez preguntas, diez dudas que tenía sobre la Reforma Energética. Otros colegas suyos como Diego Luna, Guillermo del Toro y Giménez Cacho le apaudieron por su arrojo, algo así como «tuvo los… para enfrentarse al Presidente». Lo cual habla de su impopularidad.

    Este lunes me habían invitado a presenciar un debate entre dos personas que tenían una postura a favor sobre la Reforma de las Telecomunicaciones y otros dos en contra. Me llamó la atención que los que tenían la postura a favor terminaron limitándose a contener los embates del otro más que promover los «éxitos» del Presidente. Y esa ha sido la constante entre quienes se supone están del lado del Presidente: -Dejen de criticar-, -La oposición no se informa bien-, -Los opositores están manipulados-, pero tienen una gran dificultad en explicar por qué Peña Nieto es un muy buen Presidente. La fuerza de los opositores es mucho más fuerte que la de sus simpatizantes.

    Tal vez por esto su gobierno quiera censurar Internet. Se está dando cuenta que el tema de las redes se le ha salido totalmente de control. Sabe que tener a medios alineados como Televisa y muchos otros a su servicio ya no es suficiente. Ciertamente todavía la mayoría de los mexicanos no tiene acceso a Internet, pero también es muy cierto que históricamente los cambios políticos se han gestado desde la clase media, esa clase que lo repudia, que lo cuestiona duramente, sabe Peña Nieto que corre un riesgo, que inclusive su Presidencia no está garantizada. Sabe que nunca va a poder tener capacidad de convencimiento en tanto no muestre resultados contundentes (habrá que preguntarse si en su gobierno, tan siquiera un índice, un numerito, es positivo).

    El nivel de impopularidad de Peña Nieto se puede percibir hasta el punto en que tanto los simpatizantes de izquierda, como de derecha, antes antagónicos y polarizados, han adoptado un discurso demasiado similar relativo a la postura frente al gobierno. Cada vez se pueden ver más la cara, pueden manifestarse juntos y formar cadenas humanas. Ahora un calderonista y un lopezobradorista que antes pudieron haber llegado a los golpes, se toman una cerveza, y concuerdan en sus frustraciones, hablan de la corrupción, de la censura, del presidencialismo. Por fin se han dado cuenta que tienen algo en común.

    La impopularidad es una de las principales razones (más bien la que más) para que un gobierno pierda estabilidad. Lo más grave del caso (visto con la propuesta de las leyes secundarias, independientemente de si fue censura real, o una cortina de humo o como lo quieran llamar) es que de pronto los cálculos políticos no son buenos. Con esto lograron hacer resurgir, aunque sea a medias, al movimiento #YoSoy132, y a los opositores de distintas facciones políticas. Deben saber que una metida de pata podría implicar un riesgo para su gobierno.

    El problema más grave de todos es que la solución es sencilla pero no están dispuestos a tomarla, porque implicaría mucho desapego a los intereses por los cuales están gobernando. La solución es, ponerse a gobernar para los ciudadanos, así de simple.

  • #ContraElSilencioMX Y México despierta contra la censura en Internet

    #ContraElSilencioMX Y México despierta contra la censura en Internet

    Yo creí que el mexicano estaba ya tan desanimado, que se había hecho la idea de que había que acostumbrarse, que estaba quemado, vencido, y que la frustración lo paralizaba. El tema de las leyes secundarias propuestas por Peña Nieto relativas a la Reforma de las Telecomunicaciones llevaba algo así como dos semanas tocándose y nada más la gente no se levantaba. Ciertamente la Semana Santa y demás coyunturas ¿a propósito? pudieron influir. Pero lo que sé es que cuando el individuo regresó de sus vacaciones, se dio cuenta que algunos de sus derechos están en riesgo.

    #ContraElSilencioMX Y mexico despierta contra la censura en Internet

    Gracias también a la campaña orquestada desde la semana pasada para posicionar trending topics como #EPNvsInternet y #ContraElSilencioMX el tema se hizo mainstream y la indignación se generalizó entre todos los ciudadanos que no estamos de acuerdo en la forma en que está gobernando Enrique Peña Nieto, entre la que se incluye la GRAN mayoría de la clase media y alta ilustrada. Enrique Peña Nieto y para los que él trabaja, creen vivir en un mundo paralelo donde los ciudadanos no existen.

    Peña Nieto no asiste a ningún evento con público que no sea controlado, su popularidad cae cada vez más y el escepticismo es cada vez mayor. Algunos pensamos en que lograrían crear expectativas en sus primeros años de Gobierno, pero tenemos un país inseguro, con un estado de derecho totalmente deteriorado, una economía que no avanza, y que para ponerle la cereza al pastel, se quiere censurar a quienes se oponen a él.

    He tratado de buscar argumentos a favor de las leyes propuestas por Peña Nieto y me he encontrado con muy pocas como un artículo de Federico Arreola. Pero la verdad este artículo, que es el más cercano a ser uno que se pueda tomar en cuenta, no convence, y al final pareciera estar escribiendo un spot para el gobierno. Los artículos propuestos son lo suficientemente explícitos y ambiguos a la vez para saber el riesgo que corremos los mexicanos que queremos una democracia y que tengamos peso en las decisiones que se toman en este país.

    Yo lo he dicho. Hasta hace poco (antes de que llegara el manotazo de Peña Nieto) reconocí que esta podría ser una reforma muy benéfica para el país, porque a pesar del ligero sesgo que veía a favor de Televisa, era muchísimo más lo que se avanzaba que lo que se dejaba de avanzar. Ciertamente no es toda la reforma la que está mal, hay puntos buenos en ella. El problema son esos artículos que invitan a la regresión, al autoritarismo, a la antidemocracia, a la dictadura de unos pocos.

    Esto es una muestra de que Peña Nieto y su grupo le tiene miedo a los ciudadanos. Si en realidad estuviera «Moviendo a México» y trabajando por el país, no habría esta animadversión. ¿Por que la censura, a qué le temen? No, no se me haría raro que en algún momento sucediera algo como en Venezuela. Ciertamente nuestra economía no ha llegado a ser la catástrofe que es la venezolana, pero la animadversión crece, nadie cree en el gobierno, las decisiones tomadas por los gobernantes actuales molestan a los ciudadanos, sean de derecha o de izquierda.

    Alguien me dirá que es un ataque ad hominem. Pero ¿Ustedes creen que un Presidente que llegó al poder comprando votos masivamente, cuyo partido solapó a un depravado sexual que utilizaba recursos públicos para sus cochinadas como Cuauhtémoc y lo hizo Presidente del PRI en el DF (cochinadas que seguramente conocieron las cúpulas del partido) va a aprobar esos artículos porque «les preocupa la seguridad de los ciudadanos? No lo creo.

    ¡Qué bueno que México esté despertando! Los ciudadanos podemos demostrar que podemos ser más rectos que los gobernantes, que podemos romper nosotros mismos con esas ataduras, con ese «el que no tranza no avanza», con ese «un político pobre es un pobre político», podemos demostrar que somos diferentes para poder aspirar a tener un gobierno diferente.

    ¡Queremos un México libre, plural, democrático y desarrollado! ¡No vamos a dejar que Peña Nieto y su grupo se salgan con la suya! Nosotros podemos, chingada madre (no me gusta usar mucho majaderías, pero esta vez vale la pena).

  • El camino errado hacia el progreso

    El camino errado hacia el progreso

    Nuestro estimado Presidente Enrique Peña Nieto, ha llegado a la silla presidencial para hacer eso que le llama «mover a México«. Para que México sea competitivo y pueda aspirar a crecer, tiene que romper con todas esas barreras y paradigmas, tanto nacionalistas, como autoritarias y verticales, con el fin de aspirar a ser una democracia liberal, como lo son prácticamente todos los países desarrollados. En la retórica, su paquete de reformas podría ir en ese sentido, pero en realidad el camino trazado no es tan correcto.

    Yo afirmaba que el PRI sólo iba a permitir que México se desarrolle hasta el punto en que no afecte sus intereses. Así ha sido, este PRI es capaz de someter a la industria telefónica a un estadio más cercano a la libre competencia lo cual es plausible. Pero esto se debe a que el predominante Carlos Slim se encuentra ajeno a sus intereses e incluso es opositor de Azcárraga, cuya empresa Televisa ayudó a Peña Nieto a llegar a la Presidencia. Dentro de las reformas vemos avances a medias, pero ha faltado bastante como para considerarlo un paquete revolucionario que cambiará la cara del país. Porque el Revolucionario Institucional basa su fuerza en algunos vicios enquistados, para ellos cambiar a México por completo sería un riesgo, porque aunque ello en el corto plazo le pudiera traer cierto reconocimiento de la población y que se vería reflejado en las urnas en el corto plazo, perderían sus bases, aquello que los hace fuertes.

    Mientras se hablan de avances, se nos presume en los spots como esas reformas van a cambiar nuestra vida, vemos también ciertas regresiones, estadios que considerábamos superados, pero que son parte de la forma de hacer las cosas de éste partido. Por ejemplo, su clara intención de volver a controlar los precios, la posibilidad de censurar medios como Internet en aras de la seguridad, la importancia del Secretario de Gobernación, la alineación total (al menos en la forma) hacia el Presidente, la opacidad y el desdén por la transparencia. 

    No niego que varias de las reformas tienen puntos importantes que puedan abonar para bien. El problema es que sólo van a cambiar a México a medias (y no para bien en todos los casos), porque un cambio verdadero sí o sí tendría que menguar las estructuras que sostienen al PRI, tendría que menguar la corrupción, la opacidad, la ignorancia, la capacidad de acarrear gente.

    El PRI, por medio del Pacto por México, tuvo la oportunidad de hacer reformas que transformaran la cara del país, invitó para esto al PAN y al PRD a participar, tomando en cuenta que ellos no son tan mezquinos como para posponer reformas con las que simpatizan con el fin de la pura búsqueda del poder. Pero esa pose reformadora se limitó a la portada de la revista Time. El problema es que dentro de México se respira otro ambiente, uno más pesimista que demuestra la laceración del estado de derecho, ese México donde el 70% de sus habitantes, según Forbes, creen que el Chapo tiene apoyo del Gobierno. Uno donde el Presidente no es el reformador ni el estadista que sale en las revistas internacionales, sino un bufón del que todos se burlan, y todos humillan en las redes sociales debido a sus constantes tropiezos.

    La economía se mantiene deprimida, el índice de confianza del consumidor sigue cayendo a niveles preocupantes. La gente ya no cree en el gobierno y muchos incluso los comparan más con los delincuentes que con quienes deberían de garantizar un estado de derecho y el bienestar del país. Parece que los manotazos mediáticos ya no le sirven al régimen como antes, el gobierno de Peña Nieto no sabe por donde enderezar el barco, y como no lo sabe, prefiere vender falsas pinturas de un barco en aguas tranquilas y pristinas en el extranjero mientras que dentro del país, el timón está a punto de romperse.

  • La contrapropuesta de #EPN en telecomunicaciones. Regresión democrática

    La contrapropuesta de #EPN en telecomunicaciones. Regresión democrática

    En el libro de El Manual del Dictador del cual les platicaba antes, se explica como los regímenes autocráticos tienden a tener una mayor posibilidad de ser depuestos en los primeros dos años y como en los años siguientes, se afianzan en el poder de una forma más fuerte que los regímenes democráticos. Por eso es que muchos de estos regímenes tratan de aparentar ser cuasidemocráticos en esos primeros dos años mientras se afianzan en el poder, para que una vez que pase esto, hagan lo que se les pegue la gana. Algo así pasó con Hugo Chávez, y algo así pareciera pasar con el PRI de Peña ahora que empiezan a afianzarse en el poder.

    La contrapropuesta de #EPN en telecomunicaciones. Regresión democrática

    Peña Nieto se había presentado como el salvador de México. En el extranjero aplaudían las reformas. Aquí comentamos que la mayoría de las reformas eran un «avance» para seguir igual, o bien terminaban siendo más bien un riesgo (como la Reforma Hacendaria). Pero reconocí que podíamos esperar cosas buenas de la Reforma Energética (siempre y cuando los contrapesos políticos lograran que esta se lleve a cabo de la mejor forma posible) y la Reforma de Telecomunicaciones. A pesar de un aparente ligero sesgo a favor de Televisa, parecía que íbamos a tener una muy buena Reforma. Pero en las leyes secundarias está el detalle, y lo que presenta Peña Nieto (bueno, más bien lo que armaron los asesores, porque dudo, que le entienda) es una regresión, una contrarreforma, una forma de pagarle los favores a Televisa.

    A Televisa lo habían nombrado agente preponderante, pero sólo en televisión abierta. porque en la TV de paga, con esta contrarreforma, le abrirían una cláusula especial a la televisora la posibilidad de concentrar todas las cableras que quiera. Esa actuación de presunta indignación por parte de Televisa terminó más falsa que la selfie de los actores de TV y Novelas. Pero viene lo más peligroso, la iniciativa enviada por Peña Nieto (bueno, que le redactaron sus asesores) propone la posibilidad de bloqueo de señal y censurar contenidos en Internet, sobre todo en concentraciones públicas argumentando seguridad. Me van a decir, ¡Sí, como en Venezuela! Se equivocan…

    Porque como afirma el panista Javier Corral,  ni siquiera Hugo Chávez se atrevió a plasmar algo así en la constitución venezolana. Es decir, al menos en el papel, la ley de telecomunicaciones en México sería más restrictiva que la venezolana. Es decir, si hay una protesta en contra del Gobierno, el gobierno tendrá la facultad de obligar a los concesionarios a bloquear Facebook, Twitter y demás redes sociales de comunicación. Y seguramente no sólo sería usado en esas circunstancias. Luego pueden argumentar miles de cosas para censurar a quienes no concordamos con la visión de las cosas de nuestro Señor Presidente Enrique Peña Nieto.

    Una Reforma Hacendaria que más que ayudar, afectará los bolsillos de los mexicanos, que adquiere deuda cuyo mal uso podría desencadenar una recesión económica, una Reforma de Telecomunicaciones donde el gobierno tenga más control de los contenidos poniendo en riesgo la libertad de expresión. Dicen que son las reformas del #MovingMéxico. Pero quieren hacer lo de siempre, mantenerse en el poder y acallar las críticas, para que puedan hacer eso que tanto saben hacer sin ningún problema… Ya lo dijo Hank González, un político pobre, es un pobre político. Ellos toman su advertencia y alinean el sistema a su favor para que eso no les suceda.

  • Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    ¡Que el Chapo no es el Chapo! 

    Que hay dos, que hay tres, que ahorita está en Mazatlán observando su detención desde la comodidad de su hogar. Pero es que Peña Nieto no sabe leer, ¿Entonces cómo lo va a agarrar? ¿Por qué lo agarraron en un condominio «normalito» y no en una casa «súper lujosa»? ¿Por qué no se ve tan viejo? ¿Por qué tiene la nariz diferente?

    Peña Nieto, Chapo Guzmán, Pedro y el lobo

    Yo estoy seguro que sí se trata del Chapo Guzmán. Y que estos cuestionamientos tienen que ver más bien con una desconfianza grandísima que el ciudadano le tiene a los gobernantes. Es una reacción desde el punto de vista psicológico normal (hasta cierto punto). Un individuo no va a confiar en alguien que constantemente le ha estado mintiendo. Pero eso no implica que todos sus actos sean siempre una mentira.

    Lo del Chapo es como la historia de Pedro y el lobo. Los gobernantes, y en especial este gobierno, se han acostumbrado a mentirnos. Que no compraron ni un sólo voto, que con la Reforma Energética la luz va a bajar inmediatamente. Entonces ahora que detienen al Chapo Guzmán, resulta que no mucha gente lo cree. Algunos incluso se preguntan como Peña Nieto tuvo la capacidad de agarrarlo (ignorando que detrás de ese cerebro pequeño existen fuerzas de inteligencia con cerebros mucho más grandes).

    Naturalmente detrás de todas estas relaciones Gobierno – narcotráfico, hay muchas cosas que no sabemos, que ignoramos, cosas que no salen a la luz, con lo cual muchas veces las versiones oficiales pueden diferir (deliberadamente) de la realidad. Pero por naturaleza, a los humanos no nos gusta quedarnos con la duda, y es por esto que reconstruimos la historia en base a pruebas y suposiciones que estrictamente no son suficientes como para crear un argumento sólido. Entonces surgen las teorías de la conspiración. Y si la versión oficial nos miente, entonces dicha teoría tiene que ser verdad.

    Hay incluso discusiones más importantes que se pueden dejar del lado debido a que el individuo gasta más energía en tratar de convencer a los demás de su teoría de la conspiración. Si es el Chapo o no es, genera más ruido que la afirmación de un ex funcionario de la DEA, de nombre Phil Jordan, quien afirma que el Chapo Guzmán, financió la campaña de Peña Nieto, un tema que es delicadísimo. Phil Jordan se pregunta como es que después de que ocurriera esto, el Chapo terminara en la cárcel, y supone que algo malo pasó entre el PRI y el Chapo posteriormente. Ese es un buen punto de discusión que puede llevar a más cuestionamientos y descubrimientos. Pero por un decir, en base a dicha afirmación, no se podría crear una teoría que diga que «el Chapo es una estrategia de la masonería coludida con el gobierno de Estados Unidos que busca privatizar…»

    Y al final, es una afirmación de un ex funcionario, lo cual no comprueba con cabalidad que lo que afirma sea verdad. Aunque tampoco se me haría raro que así fuera.

    Los mexicanos somos buenos para fabricar teorías de la conspiración. Posiblemente es un mecanismo de defensa, posiblemente tiene que ver con que a veces la realidad puede tener a acercarse más a algo parecido a una teoría conspiranoide que a la verdad oficial. Y a esto hay que agregarle, sí, que mucha gente (de cualquier parte del mundo, y en varios de los casos con un IQ no muy alto) tiene la costumbre de creerse cualquier teoría de la conspiración. Que si Elvis sigue vivo, que Paul McCartney murió hace mucho tiempo, que el HAARP y demás.

    Por eso yo no creo que haya dos chapos. El único que existe está en la cárcel. Pero tampoco me fío del Gobierno que presume que es un combate frontal al problema del narco, debido a que, muchos cabecillas históricos han sido aprehendidos, y el narco ha… seguido creciendo.

  • La detención del Chapo Guzmán – Primeras impresiones

    La detención del Chapo Guzmán – Primeras impresiones

    Del efectismo y los anti héroes. 

    ¡Capturamos por fin al Chapo Guzmán! ¡Después de que el PAN en 12 años no pudo hacerlo así como tampoco no pudieron hacer las reformas que nosotros si pudimos (no mencionar que nosotros las bloqueamos por 12 años)!

    La detención del Chapo Guzmán - Primeras impresiones

    No se puede no estar de acuerdo con la captura del Chapo. Es alguien que como narcotraficante hizo mucho daño al país y debe estar en la cárcel. Pero debemos entender que el Chapo es parte de un problema, y no que representa todo el problema como tal. Entonces no podemos suponer que con la detención del Chapo el problema del narcotráfico habrá terminado. ¿Qué tan buena noticia es? Depende del móvil que orilló a los gobiernos de México y Estados Unidos aprehenderlo. Si el Gobierno de Peña Nieto lo aprehendió como parte de una estrategia para acabar con el narco, podría considerarse buena (aunque se deberá tomar en cuenta lo acertada de la estrategia como un todo), pero si no es así (y es lo que me preocupa) que sea una medida efectista, mediática, entonces no pasará más allá de la detención de un personaje.

    Tomamos el caso Elba Esther Gordillo. Cuando la detuvieron, a mucha gente se le vino a la cabeza la idea de que tal vez podría ser el inicio un cambio. Al mismo tiempo que eso ocurre, se propone una Reforma Educativa, con lo cual causan una impresión reformadora. Pasó un año y hemos visto que dicha reforma quedó en nada, que se decidió cancelar la prueba Enlace, la cual con todo y sus múltimples defectos, era la única herramienta para medir el desempeño de los maestros y las escuelas. La decisión de aprensarla tuvo un móvil no sólo efectista, sino de ajuste de cuentas.

    En el caso del «Chapo» Guzmán, no se podría descartar un móvil parecido. Pensando mal y maquiavélicamente se puede ver así: Primero como un impacto mediático. Peña Nieto se presenta como el reformador, como el que está moviendo a México. Aparece en la revista Time, lo elogia alguno que otro medio extranjero, y ahora con esta detención, podrán considerarlo como el Roosevelt mexicano, como una suerte de un nuevo Nelson Mandela, nada más que más guapo. Desde nuestra perspectiva maquiavélica, podríamos pensar que esta captura le podrá servir para debilitar aún más a la oposición. El PAN no pudo detener al Chapo ni aprobar las reformas, nosotros sí ¿Quién carajos votaría por el PAN cuando el PRI lo puede todo?. Con el PRD no hay tanto problema, porque AMLO, sin querer, ya le está haciendo el trabajo sucio. Desde esta perspectiva funciona y muy bien. Seguramente Peña Nieto registrará cierta alza en la percepción que la sociedad que tiene de él.

    El problema es de forma y fondo, porque tomando en cuenta las formas solamente, analizándolo todo frívolamente, Peña Nieto es el estadista del siglo. Reformador, férreo combatiente del narco, galán, moderno. El problema viene cuando analizamos el fondo, cuando nos damos cuenta que muchas de las reformas aprobadas no cambian el estado actual de las cosas, lo hacen para mal (Reforma Hacendaria), lo hacen para seguir igual (Reforma Educativa), lo hacen a medias (Reforma Política), y de entre todas sólo se puede esperar cierto cambio con la Reforma de Telecomunicaciones (que toca más bien a Slim y no tanto a Azcárraga), y la Reforma Energética, la cual tiene que pasar todavía por esa prueba llamada «leyes secundarias» que podrán hacer la diferencia entre una apertura efectiva y otra que beneficie a ciertas élites cercanas al gobierno.

    Puedo aplaudir la detención del Chapo Guzmán, y reconocerle al Gobierno haberlo hecho, es una detención histórica, pero no puedo festejar aún. Sólo se puede festejar cuando veamos una mejora sustancial en la seguridad nacional, sobre todo aquella que está afectada por los cárteles.

    Las películas concluyen con la detención y aniquilamiento del villano. La realidad no siempre es igual, es algo mucho más complejo, y el villano solamente representa una parte de la estructura.

  • Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    La propaganda es algo inherente a los gobiernos. Estos necesitan comunicar sus propuestas, sus actividades y sus logros de manera efectiva a la población. La inexistencia de la propaganda sería algo suicida, porque sin ella, la gran mayoría de los habitantes no sabría bien lo que se está haciendo y el gobierno quedaría a merced de la población y los medios no alineados, lo cual desembocaría en una severa crisis.

    Los gobiernos mediocres necesitan publicitarse

    Los gobiernos compran espacios, o bien, por un decreto o ley, los medios tienen la obligación de transmitir en un determinado número de tiempo, la propaganda del gobierno, o bien de los partidos que son parte de éste (como en el caso de las elecciones). Pero quienes conocemos el mundo de la mercadotecnia y la publicidad, sabemos que cuando se quiere sobrevender un producto, posiblemente se haga en compensación de la falta de calidad de éste.

    Cuando los gobiernos usan demasiada propaganda, es porque han sido incapaces de ganar de forma natural la cohesión y credibilidad que necesitan. Nicolás Maduro, el Presidente de Venezuela, que tiene al país en un estado crítico y donde las manifestaciones con su consecuente censura típica de los gobiernos autoritarios han empezado a crecer, recurrió al mito de Hugo Chávez debido a su falta de carisma y resultados. El carisma de Chávez por sí mismo ayudaba a crear esa cohesión que necesitaba para llevar su gobierno adelante, cosa que no ha sucedido con maduro, lo cual pone en riesgo al chavismo.

    Si Chávez usaba la propaganda para alentar su carisma, y si Maduro la usa para tratar de encausar el carisma el otro hacia él. Peña Nieto al no tener un referente carismático, no le queda de otra que vender una idea falsa de lo que es su Presidencia, y como dentro de México muchos ya no le creen, a pesar de la millonaria inversión en spots y su imagen, entonces se publicita en el extranjero, esperando que al crear una buena percepción afuera del país, esta, como alguna suerte de rebote, influencie a la opinión pública mexicana. Si Juanito Kirilov o Pedrito Mertesaker, europeos de primer mundo, desarrollados, afirman que Peña Nieto es el estadista que va a salvar a México, entonces la opinión pública en México podrá cambiar un poco su percepción sobre nuestro querido camarada Presidente Enrique Peña Nieto.

    La publicidad y la propaganda (cuya única diferencia es que la primera es aplicada a productos y servicios, y la segunda a ideologías, creencias o política) son útiles y de cierta forma necesarias. Pero cuando se sobrevenden, es porque se han convertido en un síntoma de que un producto o gobierno, no entrega los resultados que se esperaban, y entonces se usa el recurso de la publicidad para lograr lo que la calidad o la credibilidad no puede hacer.

    Publicado en el Diario de Colima