Etiqueta: Enrique Peña Nieto

  • Ya supérenlo

    Ya supérenlo

    Imagínense que unos «chavos prole» secuestraran a la familia de Peña Nieto y a su hija mayor, Paulina Peña, la desollaran. ¿Qué sentiría el mandatario si todos los mexicanos salieran a las calles con una pancarta que dice «ya supéralo»? Si algo así pasara, Enrique Peña Nieto no necesitaría salir a gritar «Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis ¡Justicia! No, él usaría toda la fuerza del Estado para dar en minutos con esos de delincuentes prole.

    Ya supérenlo

    De ese tamaño es la insensibilidad del Presidente Peña Nieto cuando nos dice que superemos Ayotzinapa, cuando el gobierno todavía no ha presentado pruebas de que los normalistas están muertos (lo cual es lo más probable). Ayotzinapa es la más grande tragedia del México contemporáneo, tal vez sólo después de la matanza del 68 (es decir, en los últimos 46 años), y al Gobierno de Peña Nieto no le ha importado, es más, creo que ni siquiera dimensionan como es que éste hecho les afecta políticamente al cometer error tras error.

    Si Peña Nieto se hubiera parado en Iguala el día después de la masacre a dar un mensaje a la nación y a tomar acciones determinantes (cosa que se espera de cualquier mandatario), no le estarían lloviendo tantas críticas. No le importó, incluso quiso pasarle la bolita al PRD (es problema de ellos y sus gobiernos) y ellos también contraatacaron. Si bien quienes estuvieron involucrados en el asesinato de los normalistas fueron el alcalde perredista y su esposa, ligados a Guerreros Unidos, el Presidente como Ejecutivo de la Nación, tenía una responsabilidad, responsabilidad que no asumió.

    El gobierno de Peña Nieto sigue viviendo en una burbuja formada, como afirmó ayer Diego Petersen, por políticos que después de estudiar en la universidad, se sientan en sus cubículos a tomar decisiones en un país que no conocen. Como él mismo refirió poniendo de ejemplo a Pedro Aspe (padrino político de Luis Videgaray), quien «presumió» haber ido al Centro Histórico solamente dos veces en su vida. Ese desconocimiento brutal de la sociedad, del país que los gobiernan, es una de las causas por las cuales la gente se haya volcado en la calle. El gobierno no sabe como enmendar algo que en realidad no conoce. Nos quieren hablar desde su burbuja, desde «allá arriba» cuando su trabajo como servidores públicos los debería obligar a «venir abajo cada rato».

    Esa insensibilidad es muestra de lo poco que le interesan los mexicanos a Peña Nieto: -Ah, pero esos normalistas son revoltosos, yo los vi en TV Azteca, y pues no son güeritos ni tienen plata. Peña Nieto cree que todo ese encono social que prevalece (expresándose de formas diferentes) en casi todas las diferentes clases sociales, proviene de una realidad alterna, de otro país diferente al que cree estar gobernando. Peña Nieto no puede caminar en la calle porque no le gusta, porque es algo extraño para él, aunque naturalmente se arriesgaría a recibir mentadas, insultos o hasta poner su vida en riesgo, por más sea segura la calle por donde camine.

    Muchos de los políticos de su círculo estudian en las universidades más prestigiosas del mundo, y eso debería implicar una mayor razón para que salieran a la calle y conocieran el terreno donde van a gobernar, para que con sus conocimientos adquiridos en Harvard o Stanford, puedan aportar soluciones. Pero estos políticos sienten que gobernar es como ponerse a jugar Fifa. Y cuando se han dado cuenta que quien sostiene a su gobierno son aquellos a quienes ignoran, puede haber sido demasiado tarde. El «Ya supérenlo» es un claro ejemplo de lo desconectados que están de la gente a quien gobiernan. Gobiernan para ellos, se dan licitaciones entre los amigos, se reparten la riqueza como reyes. Y no se dan cuenta que su maldito puesto es de servidores públicos, quienes tienen más de 100 millones de jefes a los que tienen que rendir cuentas.

    Lydia Cacho portando un pasamontañas termina siendo un símbolo de ello, de la lejanía del gobierno para con sus gobernantes:

  • Copetes 911, no han entendido el mensaje

    Copetes 911, no han entendido el mensaje

    Ayer vi un pedazo del partido entre la UNAM y América. Algo había raro en la transmisión, como si fuera más monótona y es que me percaté de que no había tomas hacia la tribuna. Aún así al minuto 43, pasaron una toma cerrada a una manta que decía #TodosSomosAyotzinapa mientras el comentarista hablaba muy brevemente sobre ello para regresar al partido (como para darles por su lado). Hoy, un día después, Enrique Peña Nieto al presentar su plan contra la corrupción e inseguridad, repitió el slogan insistentemente. Parecía querer apropiarse de la indignación de la gente. Esa indignación de la cual «quiere formar parte» está indignada también con el Presidente Peña Nieto. Junto al #TodosSomosAyotzinapa generalmente suele ir el #Yamecansé, y ese no lo repitió, ni se preocupó por mencionarlo.

    Copetes 911, no han entendido el mensaje

    Estaría de más hacer un análisis exhaustivo de los 10 puntos que presentó, viéndolos como tales podrían no ser mala idea, algunos podrían funcionar si fueran bien instrumentados como el de la policía estatal ¿Recuerdan la gendarmería que tanto se presumió? El problema es que las medidas son reactivas más que propositivas, y no sólo son una reacción al problema de Ayotzinapa, sino más bien una reacción al vendaval de críticas que está recibiendo su gobierno. Proponen acciones en materia de derechos humanos entre las cuales se incluye una iniciativa de reforma que faculta al Congreso de la Unión para expedir las Leyes Generales en materia de Tortura y Desaparición Forzada. El problema es que hace pocos días detuvieron a 11 estudiantes arbitrariamente, los torturaron y le imputaron cargos que llegaron a ser más graves que los que le imputan a José Luis Abarca y a su esposa. Dice que fortalecerá los principios de Gobierno Abierto en la Administración Pública creando un portal de información de proveedores y contratistas cuando no ha querido explicar el conflicto de intereses en que incurrió por la Casa Blanca.

    Por estas razones, está de más el analizar las propuestas cuando el problema no tiene tanto que ver con ellas, sino con su instrumentación. Ahí está el claro ejemplo de la Reforma a las Telecomunicaciones que culminará con la entrega de las concesiones a cercanos a Peña Nieto. La reflexión va más a fondo y tiene que ver con el trasfondo político de estas propuestas, que como mencioné son reactivas y responden a la pérdida de legitimidad ocasionada por el mal manejo del conflicto de Ayotzinapa, y posteriormente con la Casa Blanca.

    Para que estas propuestas funcionen, deben de existir mecanismos para ello, el problema es que en el pasado eso no ocurrió así. El problema es que estamos en un caso tipo «Pedro y el lobo» donde ya es difícil de creer, donde el escepticismo reina y donde la única forma en que estas propuestas le otorguen legitimidad al mandatario es por medio de los resultados que estas ofrezcan. El problema es que Peña Nieto necesita urgentemente legitimidad y si estas medidas fueran bien instrumentadas, mostrarían resultados palpables hasta después de determinado tiempo.

    ¿Cómo creer que harán todo de diferente manera cuando son exactamente los mismos que habían hecho todo mal? ¿Por qué no hubo ni siquiera algún cambio en el gabinete? ¿Por qué no hay despedidos? Está claro que si los anuncios de este día pretendían ser un golpe de timón, el fenómeno se quedó tan corto que el principal tema de conversación tiene que ver con la nueva línea 911. El problema es que inclusive el anuncio fue hecho como siempre lo hacen. Peña Nieto dirigiéndose a los suyos con un escenario pomposo que requiere más inversión que la que requiere Barack Obama para hacer sus anuncios (que consiste en un atril y un logo de la Casa Blanca).

    Parece que Peña Nieto sigue empecinado en resolver los problemas de la misma forma. Habremos de ver la recepción que tendrán estos puntos en el círculo rojo (analistas y periodistas), pero a mi parecer, el anuncio de estas propuestas no tendrá mucha trascendencia hasta que la gente palpe los resultados de las iniciativas puestas en práctica. Pero que alguien le diga a Peña Nieto y a su gobierno que hace falta más espíritu de crítica, siguen empecinados en mostrarse como los buenos que nos salvarán del mal, siguen empecinados en tratar de entrar a una fiesta a los que jamás fueron invitados. Porque ellos no son #TodosSomosAyotzinapa, más bien ellos deben de responder con hechos, porque usa frases tan desgastadas como «transformar a México», porque parece que todo México es el Estado de México, porque no entienden. Y al final del día, es difícil, muy difícil creer que alguien cuya presidencia quedará marcada por los conflictos de interés, tendrá la capacidad y una verdadera prestancia para fortalecer el Estado de derecho. Es como esperar que un golpeador de mujeres luche incansablemente por la equidad de género.

    Y menos crees que sea un acto solidario real con la sociedad, cuando siguen utilizando cuentas falsas en Twitter (bots) para hacer llegar «su mensaje»:

     

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  • El gobierno no ha entendido, y por eso se desestabiliza

    El gobierno no ha entendido, y por eso se desestabiliza

    Los gobiernos autoritarios recurren a la teoría del complot cuando perciben un riesgo real sobre su poder. Como es difícil frenar el vendaval de críticas, entonces se recurre a la magnificación o a la distorsión de la realidad para tratar de generar cierto consenso a través del miedo, la duda o la rabia contra supuestos adversarios. Así como ha sucedido en gobiernos como los de Venezuela, o no vayamos más lejos, como ocurrió con López Obrador, quien cayó en este vicio en un momento en que todavía tenía una amplia ventaja sobre su adversario Felipe Calderón en la elección presidencial del 2006.

    http://www.proceso.com.mx/?p=388668

    El problema es que ni Peña Nieto ni el gobierno han entendido el mensaje. Quieren combatir el problema con las mismas acciones que la sociedad repudia. El problema es que no han entendido que no pueden gobernar como antes, no han entendido que son otros tiempos, que hay una sociedad más despierta, más crítica, y por eso mensajes como el de Angélica Rivera terminan siendo un tiro por la culata. Parece que se están dirigiendo a una sociedad que ya no existe, una sociedad de mediados del siglo pasado que no tenía acceso a diversas fuentes de información.

    A pesar de que México ha tenido varios problemas a lo largo de su historia, estamos viviendo una coyuntura histórica que no se veía desde hace mucho, no sólo por las manifestaciones, sino porque desde hace demasiado tiempo no habíamos visto a un Presidente tan debilitado en funciones, y porque la posibilidad de que no termine su mandato existe.

    El Gobierno y muchos de sus simpatizantes no han mostrado sentido crítico alguno, han sugerido que los manifestantes están manipulados, que se trata de una estrategia bien planeada de parte de López Obrador, grupos de izquierda e incluso han sugerido indirectamente a Carlos Slim. Pero en realidad esa cerrazón a la crítica es la que está desestabilizando al gobierno. El grupo de inconformes es cada vez más heterogéneo, y la sociedad en sus diversas clases sociales e ideologías empieza a formar consenso sobre el deseo de que Peña Nieto renuncie.

    Si bien, es cierto que ante un gobierno débil, los grupos de poder empiezan a reacomodarse y muchas veces tratan de incidir en la sociedad o aprovechan la indignación de la gente, la inconformidad está dada por la crisis política que existe en el país y no por una estrategia planeada para desestabilizar a México. Crisis política no sólo producto del Gobierno Federal sino de la misma oposición.

    Pero el gobierno sigue dando razón a quienes los critican. Después de las manifestaciones trasladaron a 11 jóvenes a penales de máxima seguridad por «terrorismo y tentativa de homicidio» entre otros cargos, jóvenes que fueron detenidos arbitrariamente. El fantasma de la represión aparece, y más que mostrar un gobierno que «pone orden», logran lo contrario. También dan la razón a sus críticos cuando los policías agreden a manifestantes inocentes, cuando atacan a comensales en un restaurant del Centro Histórico de la Ciudad de México que ni siquiera eran parte de la manifestación y cuando envían infiltrados para tratar de deslegitimar una manifestación pacífica.

    Es incluso extraño que un Gobierno Federal el cual se supone debería tener asesores bien preparados, permita resbalones que han calado en la sociedad, como las últimas declaraciones de Peña Nieto, Angélica Rivera, y que permitan ir a su hija Sofía Castro a los Latin Grammy de Las Vegas sin ninguna preparación para responder críticas.

    El problema es que el Gobierno Federal se encuentra entre la espada y la pared, el problema crece y ya no pueden aspirar al «tiempo que hace que todo se olvide», pero a la vez ya carece de argumentos para poder responder contundentemente a las críticas. El problema es que siguen cometiendo errores, y sobre todo, que hacen caso omiso al mensaje que manda el pueblo mexicano, al cual gobiernan, pero ignoran olímpicamente.

     

  • Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Algunos me van a decir «Te tardaste Cerebro». No me tardé, simplemente en algún momento sentí que algunos líderes de izquierda como López Obrador promovían convenientemente la renuncia de Peña y quise tomar precaución, siendo consciente también de que mucha gente, la mayoría de hecho, lo solicitaba genuinamente. Pero lo de Ayotzinapa no era una razón suficiente para que se fuera, porque era un crimen que él no había cometido, aunque manejó el problema con mucha ineptitud, demasiada. Y muchos se fueron contra él porque ya tenían acumuladas diversas razones para estar enojados con su gobierno (compra de votos, Reforma Fiscal, intento de censura en la Ley de Telecomunicaciones).

    Enrique Peña Nieto debe renunciar

    Posiblemente quien propagó la información de la Casa Blanca de Angélica Rivera tenía alguna intención, así como ocurrió con el famoso watergate (que mencioné en el artículo pasado). El problema es que lo que se exhibe es real, no se trata de invento alguno, y deja al descubierto la corrupción e impunidad sobre la que está gobernando. Sobre estos márgenes de ilegalidad no se puede esperar que un Presidente pueda gobernar bien, por más reformas que nos prometan, por más compromisos que se cumplan.

    El descaro ha llegado a un punto en que no se puede tolerar. La violencia fruto del encono es injustificada pero era previsible. Dirán que hay quienes están manipulando a ciertos grupos, deseosos de poder, y paradójicamente esa es una de las razones por las que Peña Nieto debería de renunciar al poder. 

    ¿Por qué tiene que renunciar Peña Nieto?

    México está sumido en una crisis de ilegalidad, impunidad, inseguridad, encono, y el gobierno se ha mostrado muy torpe para manejarla, en muchos casos displicente rayando incluso en el cinismo. No se ve de donde Peña Nieto pueda retomar el barco, su figura no es respetada por la gran mayoría de la población (independientemente de sus posturas ideológicas) y tiene apoyo de cada vez menos sectores. El desgaste de su figura es progresiva y ya tanto él como su gobierno, no saben como dar marcha atrás.

    No es personal ni contra el Presidente, ni contra su partido, ni contra sus seguidores. No es ningún deseo de revancha ni se trata de una postura fanática. Simplemente pienso en que sería lo mejor para México, para mi país.

    Vi el video donde Angélica Rivera explicaba el asunto de su casa, y más que aclararme la situación, terminé lleno de coraje. Más que tratar de aclarar, parecía querer presumir sus riquezas ante el pueblo (la prole), afirmó que Televisa le pagó 88 millones de pesos como finiquito (algo que nadie en sus cinco sentidos puede creer), parecía regañar a todos los que «dudamos» de ella. Indignada, en un acto donde ella (está arriba) se dirigía en modo histriónico (producto de su experiencia como actriz) hacia los demás (acá abajo) en un tono duro, sancionador, No habló del conflicto de interés con quien había ganado la licitación de la construcción del tren, lo cual era más grave, más grave que el costo de su casa. Salió, como suele suceder con el control de daños de este gobierno, el tiro por la culata.

    Peña Nieto se ve desesperado (así lo reflejan sus últimos actos), y su condición de salud empeora. Ha quedado claro que no tiene la capacidad de dirigir este país. Incluso articulistas que pertenecen a la casa que supuestamente lo colocó en la silla presidencial (Televisa) han comenzado a criticarlo duramente, como es el caso de Ciro Gómez Leyva. Incluso figuras como Paty Chapoy, con mucha influencia en TV Azteca, ha emitido críticas a la pareja presidencial. El encono en México crece, la indignación también. Crece de formas dispares, algunos, sobre todo en zonas urbanas, piden civilidad y acuden a protestas pacíficas. Otros, quienes viven en zonas marginadas, se alzan con violencia.

    Creo que lo mas sano es que Peña renuncie y se convoque a elecciones (lo que ocurriría en los primeros tres años de gobierno), que se trate de una transición pacífica y apegada a la ley. Si el encono sigue creciendo, estaremos en graves aprietos, no sólo por los grupos radicales, sino por el narcotráfico, que son quienes tienen armas y podrían llevar a este país a un lugar indeseable e ingobernable.

    Con la renuncia de Peña no se acabarán los problemas, tienen razón quienes hacen esa aseveración, y tienen razón cuando afirman que tenemos que mejorar mucho como sociedad. La renuncia serviría para poder tener un poco de mayor certeza y legalidad bajo la cual los mexicanos podamos trabajar y tratar de mejorar como país. Es cierto que en la actualidad no hay muchos políticos a los cuales tener fe (de hecho casi ninguno) pero sí podría haber un gobierno que tenga una mayor capacidad de manejar al país y en el cual nos podamos desenvolver mejor como sociedad.

    Me duele lo que está pasando con mi país, me duele mucho, me da coraje ver lo que está sucediendo con el gobierno (que de alguna forma es representativo del mexicano promedio), me da rabia ver como hacen oídos sordos, como no nos escuchan, como no les importamos. Esto no puede seguir así, se necesitan cambios correctivos a corto plazo para empezar a trabajar en los cambios importantes, los que vienen a largo plazo.

    Más de uno se indignará con lo que he escrito, pero insisto, no es venganza, no es odio, es mi más sincero sentir, y es mi opinión basado en mi razón, en mi criterio. Deseo lo mejor para México, ojalá algún día podamos ver esto como algo que ya pasó a la historia, ojalá podamos transitar a otros estadios, podamos ser un orgullo. Pero sé que nos falta mucho, que tenemos que trabajar duro. Quiero que se esclarezca lo de Ayotzinapa, quiero que México cambie, que todos cambiemos, ¡carajo!

  • López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    He platicado con varias personas sobre qué tanto «ayudaría al país» la renuncia de Peña Nieto. Mucha gente ya está harto de él, la indignación escaló a niveles preocupantes, e incluso días como hoy (que sirven para tomar el puente y poco más) inspiran a quienes quieren que México cambie. Los más civilizados hablan de una revolución de las conciencias, una revolución pacífica más parecida a lo que proponía Gene Sharp en su libro De la Dictadura a la Democracia, en tanto los que no lo son tanto desearían una revolución como la que se vivió poco más de un siglo, y de donde paradójicamente se ha originado el estado actual de las cosas.

    López Obrador quiere que Peña Nieto se vaya

    Mucha gente, de forma genuina, pide la renuncia de Peña Nieto. Independientemente de si sea una buena decisión o no, o si ello realmente mejoraría las cosas o no, cuestiones que dan mucho para debatir, lo hace y lo dice porque piensa que así podrían mejorar las cosas. Pero hay otras personas que promueven su renuncia con intereses personales como Andrés Manuel López Obrador.

    No sé cual sea el verdadero fin del personaje de las izquierdas (quien apoyó o al menos consintió la llegada de Jose Luis Abarca al poder), pero se ha convertido en uno de sus principales promotores. Posiblemente vea muy difícil que eso se vaya a dar, pero a López Obrador le convendría que el gobierno de Peña Nieto termine muy debilitado porque eso le daría puntos en las siguientes elecciones. Es un hecho que Peña Nieto no se va a ir a menos de que se perpetre un golpe de estado. Peña Nieto no renunciará porque eso implica que se vaya todo su gobierno y que se pierdan muchos intereses. Si Peña Nieto se fuera en este instante, deberían haber elecciones; si Peña dejara el poder por salud ocurriría lo mismo (siempre y cuando ocurra en los primeros trea años de su mandato). Si esto no ocurriera y al renunciar el presidente, se pudiera elegir otro que represente al mismo gobierno, posiblemente Peña Nieto ya no estaría gobernando.

    ¿O quisiera López Obrador perpetrar un golpe de Estado? No lo creo, porque para empezar, no tendría la suficiente fuerza para hacerlo. Ni siquiera, al menos en apariencia, los grupos más radicales a los que podría acudir (CNTE, EPR) podrían tener la fuerza para combatir contra el ejército (y hay que agregar que la relación entre AMLO y el EZLN es más que mala). Una guerra civil se antoja difícil a menos que estas fuerzas logren adquirir más poder y armamento. Además tendríamos que hablar del narco que podría ocupar ese vacío de poder que se generaría y quienes están más armados que los grupos radicales.

    Pero de alguna forma, a López Obrador le conviene desprestigiar a Peña Nieto (tarea, que hay que ser sinceros, no es nada difícil), un gobierno débil le daría más fuerza a él. Por eso es que en redes sociales, por medio de su periódico Regeneración, comparte carteles donde explícitamente pide la renuncia, y los cuales son compartidos por muchos usuarios que no apoyan a López Obrador pero que no se molestan en revisar el origen de dichos carteles. Si en un inicio, el gobierno del PRI pensó en tomar Ayotzinapa como bandera para desprestigiar al PRD y a AMLO, ahora que los resultados se han de alguna forma revertido (porque no pensaron en que muchos señalarían a Peña Nieto como responsable indirecto por sus políticas contra la inseguridad y su pésimo manejo del problema), algunos interesados buscan canalizar la indignación de la masacre hacia Peña Nieto.

    Esto es importante señalarlo porque hay líderes como él que quieren aprovechar la genuina indignación de los mexicanos para beneficiarse políticamente.

    Y he comentado con amigos, si Peña renunciara ¿Quién podría relevarlo? Hemos tratados de hacer listas y nos hemos dado cuenta que la politica actual está tan enferma, que es extremadamente difícil barajar nombres. Tal vez puedo pensar en Juan Ramón de la Fuente y posiblemente Javier Corral. Pero la verdad prácticamente no vislumbro a nadie.

  • Volviendo a casa. La Casa Blanca de Peña y Angélica

    Volviendo a casa. La Casa Blanca de Peña y Angélica

    Ser rico no es malo, y si tu riqueza que obtuviste en base a tu esfuerzo te alcanza para comprar la casa más opulenta, que la adquieras no tiene nada de malo tampoco. En la vida hay gente que triunfa y gente que no, pero los seres humanos hemos creado instituciones para que la gente que lo logre, lo haga respetando los derechos que tienen las demás personas. Que un empresario logre posicionar un producto en el mercado, y que gracias a su éxito pueda vivir cómodamente no sólo no es malo, sino que es admirable y se puede volver un ejemplo a seguir. Ese honor (que tan positivo o negativo sea) está dado por la ética y la legalidad con que haya adquirido ese bien.

    Volviendo a casa

    El caso de la ahora llamada «Casa Blanca» de Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto no entra en esa categoría. Es irrisorio pensar que ese bien fue adquirido de forma ética. Un servidor público no puede ganar 7 millones de dólares con su sueldo (por más altos sean los cargos que ostente). También sería absurdo pensar que la trayectoria de Angélica Rivera en Televisa sea lo suficientemente redituable como para que tenga los recursos para comprar una casa que ni la actrices de Hollywood se pueden comprar. La casa de Meryl Streep está cotizada en 4.5 millones de dólares, la de Natalie Portman en 3.8 millones de dólares.

    Que Televisa donó la parte colindante, que si Angélica Rivera, como dice Presidencia, adquirió la casa en base a su trayectoria como actriz. Pero el hecho de que la casa haya estado a nombre de Grupo Higa, esa empresa que ganó la licitación para la construcción del tren México – Querétaro, nos habla cuando menos de tráfico de influencias.

    Peña Nieto había asegurado el año pasado que tiene propiedades que le fueron donadas, pero nunca explicó quien se las donó ni como. Lo de la Casa Blanca no tiene explicación, incluso la gravedad del hecho es lo suficientemente contundente como para que medios el alemán Deutsche Welle afirme que Peña Nieto podría terminar en la cárcel (cosa que sabemos, no va a suceder). Muchos quieren que Peña Nieto renuncie a la Presidencia, algunos en una pronunciación legítima, u otros líderes, haciéndolo con un interés particular, pero lo cierto es que si el sistema de justicia funcionara cabalmente, así como el Estado de derecho y las instituciones, Peña Nieto tendría que ser procesado y tendría que rendir cuentas ante la justicia.

    La noticia bomba entró en un momento perfecto, por lo cual no sería descabellado pensar que alguien con algún interés particular soltó la información (así como sucedió con el famoso Watergate de Nixon, donde mucho tiempo después se supo que quien soltó la información había sido William Marl Felt o Garganta Profunda, quien tenía rencillas con el ex Presidente), y posiblemente sería alguien de círculos cercanos al Presidente o de un grupo opositor. Lo cierto es que la imagen de Peña Nieto ha quedado ya muy debilitada tanto a nivel nacional como internacional por este hecho.

    Llama la atención que a sólo dos años de su mandato, la figura de Enrique Peña Nieto esté ya tan desdibujada y descalificada. Generalmente eso ocurría al momento en que el Presidente iba a dejar su cargo. La duda es ¿Qué hará Peña Nieto para recuperar algo de legitimidad? ¿Cuál será su golpe de timón cuando ya ha gastado casi todos sus cartuchos? ¿Montiel?

  • En tu cara, Peña Nieto

    En tu cara, Peña Nieto

    Lo que hizo el padre del normalista no fue entrar a Facebook y hacer un meme burlándose de la inteligencia de Peña Nieto, lo que hizo el padre del normalista no fue mentarle la madre en las redes sociales ni en la comida de su casa (aunque posiblemente por el coraje, esto último sí lo haga constantemente), lo que hizo el padre del normalista, fue lo que hubiéramos querido hacer millones de mexicanos y de alguna forma la voz del padre del normalista se convirtió por un momento en todas nuestras voces.

    En tu cara, Peña Nieto

    Es cierto que ni Peña Nieto ni el Gobierno Federal fueron los autores intelectuales de la masacre de Ayotzinapa, al menos no tenemos pruebas para pensar eso. Pero sí que el Gobierno Federal tiene responsabilidad sobre todo lo que está ocurriendo en el país y la realidad es que la inseguridad con la llegada del Presidente se ha disparado, y también se han disparado los atentados a los derechos humanos.

    El padre le sugirió la renuncia a Peña Nieto no porque fuera el «asesino», sino porque como todos nosotros, él percibe un gobierno totalmente incapaz y displicente ante una masacre de tan grandes proporciones que su único antecedente más grande es la matanza del 68. El padre le puso al Presidente un plazo de 2 a 3 días para encontrar a los estudiantes (lo cual evidentemente no cumplió). El padre del normalista no trató al Presidente como un dios o una figura intocable, como siempre han pretendido ser los de ese partido, lo trató como un servidor público, el padre se asumió como uno de los más 100 millones de jefes que tiene el Presidente que debería de trabajar como empleado de todos ellos.

    “Creo yo que si usted no tiene la capacidad para darnos la respuesta ya, también debe estar pensando lo mismo que el Gobernador de Guerrero, porque también tiene responsabilidad, ¿a los cuántos días el gobierno federal toma el caso? Hoy estamos aquí con la intención de decirle a usted que le ponemos un plazo no mayor de dos, tres días para tener resultados concretos”

    El padre normalista no es un «fanatiquillo rojillo chairo que está en contra del gobierno», es un padre indignado porque el Estado (sea el de Iguala, el de Guerrero o el de México, «Fue el Estado») atentó contra su hijo (el cual tuvo la fortuna de salir vivo) y contra muchos hijos de otros padres que ahora están muertos o desaparecidos. Él, como muchos padres, carga con una enorme frustración y dolor. A Peña no parece importarle, porque parece importarle más el efecto negativo que pueda tener en su imagen la filtración de este video que sirve de alguna forma de catarsis para millones de mexicanos que están indignados con su gobierno.

    ¿Debería renunciar Peña Nieto? Sé que con un cambio de mandatario no es como que se vayan a solucionar las cosas, porque toda la problemática que arrastra el país es mucho más profunda que un solo presidente o equipo de gobierno. Pero yo creo que sí sería muy conveniente que Peña Nieto (junto con todo su gobierno) dejara el poder y se convocara a nuevas elecciones para que al menos estuviera en el poder un gobierno con al menos un mayor margen de credibilidad y confianza para tener mayores condiciones donde los mexicanos (incluyendo tú, que estás leyendo este artículo) nos pongamos a trabajar para solucionar todo este problema en el que estamos metidos.

    Y te lo dijeron en tu cara Peña Nieto, lo mismo que muchos millones de mexicanos hemos querido decirte y a quienes ignoras olímpicamente.

  • El México de unos pocos

    El México de unos pocos

    México es de pocas personas, personas privilegiadas, personas que han vivido al cobijo del Gobierno. Las personas que detentan poder e influencias se caracterizan por ello, ya sea desde el ámbito público o el ámbito privado. Eso es resultado de un mercado poco dinámico, atado a un corporativismo donde unas pocas empresas privadas tienen intereses con los gobernantes. Este tipo de poderosos suelen ser pedantes y creen tener la capacidad de vulnerar el estado de derecho (casi inexistente) con el argumento de que como son poderosos, pueden pasar por encima de los demás.

    http://mexico.cnn.com/nacional/2014/09/04/9-puntos-clave-sobre-el-nuevo-aeropuerto-de-la-ciudad-de-mexico

    ¿Viene viene en el Zócalo?

    La imagen de la plancha del Zócalo (un supuesto espacio público) invadida de autos de lujo de último modelo pertenecientes a quienes decidieron asistir al Informe Presidencial, es muestra de ello. Esa plaza considerada pública y considerada también un referente histórico, quedó invadida sin más por cientos de automóviles de personas «privilegiadas», de aquellos que gozan de poder. Dice Joaquín López-Dóriga que cuando Peña Nieto se enteró de la situación, fue inmediatamente a que pidieran disculpas. Pero hay que ser sinceros, eso se dio porque el hecho causó indignación en las redes sociales y había que paliar los daños que podría causar a su imagen.

    Cerebro -Pero el loquito de López Obrador lo usa también para sus mítines ¿Qué me dices de eso? ¿Ves? ¡Tómala!. El Zócalo ha siempre sido un espacio donde políticos pueden hacer sus mítines, e incluso donde ciudadanos pueden manifestarse ¡Es un espacio público! (Coco Wash de AMLO, encuerados, conciertos). Pero en este caso el Zócalo fue reducido a un estacionamiento temporal, como si fuera un baldío donde podían dejar sus coches. Es como si se me permitiera poner mi ropa a secar en el Ángel de la Independencia.

    En México no necesitas ser morenito y no tener estudios para ser «naco». Puedes ser millonario, influyente, y a la vez ser naco. Muchos demostraron que «entonces sí se puede».

    Vuela vuela

    Peña Nieto lo sabe, sabe que hay unos pocos que tienen poco poder y a los cuales el gobierno (quien a su vez los hizo poderosos) no puede tocar tanto, ni siquiera esos gobiernos priístas a quienes les gusta controlar todo.

    Como la cereza del pastel que fue ese autocomplaciente y aburrido Informe Presidencial; el copetón nos presumió su nueva obra, lo cual vaticinamos en este blog tal cual Nostradamus: El nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México. Pero ¿Qué tiene esto? Pues hay que ver los nombres de quienes construirán esta magna obra. El primero es Norman Foster. Suena muy bien, Foster es uno de los mejores arquitectos del mundo, así de simple. Pero la polémica viene al escuchar el segundo nombre: Fernando Romero. Yerno de Carlos Slim nada más y nada menos (si te perjudiqué con la Reforma de Telecomunicaciones, te trataré de compensar un poco, así que constrúyeme el aeropuerto para «mover a México»).

    Dicen que fue un concurso, una licitación. Pero en México los concursos y las licitaciones muchas veces son simulaciones de algo que ya está acordado. El nuevo aeropuerto era algo totalmente necesario no sólo para la capital sino para todo el país, además el diseño se ve muy atractivo e innovador. Digo, Norman Foster es Norman Foster por Dios. Y sin ser experto en arquitectura, por lo poco que le conozco a Fernando Romero (Museo Soumaya, Plaza Carso) creo que no es un mal arquitecto, pero es yerno de Carlos Slim.

     

    Todo esto esto contraria el supuesto espíritu de las reformas que dicen, beneficiarán a todos los mexicanos. El gobierno sigue privilegiando a unos cuantos poderosos y no tiene voluntad alguna de romper con el status quo.