Etiqueta: Enrique Peña Nieto

  • Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Gobernar es algo difícil, más difícil de lo que uno piensa. La gente cree que los gobernantes lo hacen mal simplemente porque decidieron corromperse; parecieran creer que basta con ser honestos para poner al país en buen rumbo, que basta con no robar y dar un tronido de dedos para apuntalar a México al desarrollo. En realidad es algo mucho más complejo. Quien gobierna no tiene todos los recursos a su alcance como más de alguno podría pensar, ni políticos, ni económicos. En numerosas ocasiones tendrá que apostar por atender a un sector en detrimento de otro porque no alcanza para atender a los dos. A veces quien gobierna tendrá que tomar decisiones impopulares. El que tengamos una clase política corrupta, no implica que sólo con llegada de un hombre honrado, se logrará limpiar al país de todos los males.

    Criticar a Peña es querer que México caiga en desgracia

    Políticos honrados hay muy pocos, y de alguna forma podríamos decir que cuando llegan somos injustos con ellos, ¿o tal vez no? El honrado alcalde tal vez no arregló tu calle porque creyó más prudente arreglar la de enfrente; o tal vez su orientación política le dice que no es prudente arreglar las calles porque cree que el ciudadano debe de ser más activo y ellos las deben arreglar. O puede ser que el honrado alcalde sea inepto y cometa muchos errores, los cuales han puesto en desgracia a su gobierno.

    Hay críticas justas e injustas, y a veces es muy difícil discernir entre lo justo y lo injusto; pero quien gobierna debe de saber que las críticas son parte intrínseca de la política. También el político debe de ser inteligente entre no sobredimensionar algunas de ellas o minimizarlas. En el caso de Enrique Peña Nieto, lo que existe es una profunda incapacidad para entenderlas, y eso es una de las razones por las cuales a casi tres años de su mandato, su gobierno va a la deriva.

    El Presidente de la Canacintra ha dicho que los críticos de su gobierno somos «agoreros de la desgracia«. Columnistas de diversas tendencias políticas como Zepeda Patterson o Ferriz de Con dieron el grito. Esta aseveración que recibió el aplauso del Presidente pretende colocarnos a todos los críticos en una posición donde deseamos mal a México. Si bien es cierto que existen algunos que por sus preferencias políticas, muy profundamente de su ser, desean el fracaso estrepitoso del Presidente (ver algunos seguidores de Twitter); muchos lo criticamos no porque deseamos que México caiga en desgracia, sino por el contrario, porque lo que es objeto de nuestra crítica, es lo que pensamos que puede llevar a México a la desgracia.

    Retomando lo primero que dije, es cierto que Peña Nieto tiene una coyuntura adversa. Parte de la situación económica (aunque no toda) no es su responsabilidad, sobre todo lo que tiene que ver con el fortalecimiento del dólar y el precio del petróleo. Es cierto que dentro de todos los errores existen algunos aciertos (el efecto de la Reforma de Telecomunicaciones en la telefonía por ejemplo). Pero independientemente de eso, el desempeño del Presidente ha sido muy malo, tanto por la corrupción de la que es parte, como por su ineptitud.

    La evaluación que hace pocos días publicó el Reforma (reprobado por el 57% de los ciudadanos y el 82% de los líderes) no es una especie de conspiración donde los «agoreros de la desgracia» se han puesto de acuerdo para dañar su imagen. La evaluación es justa y de cierta forma refleja lo que ha sido su primer trienio, una desgracia. Si bien es cierto que el Presidente debe de preocuparse de gobernar bien antes que ser popular, la evaluación es lo suficientemente mala como para ignorarla.

    Cuando el Presidente aplaude este tipo de afirmaciones, es cuando menos esperanzas da para pensar en un cambio o en un golpe de timón. Peña Nieto parece estar totalmente cerrado a las críticas. Gastó ya todo su capital en las reformas (cuya celeridad derivó en reformas mal instrumentadas) y parece aferrarse a ellas a pesar de esa mala instrumentación y a pesar de que el efecto positivo de estas se palpará en años, en varios años. No es problema de una coyuntura externa el pésimo manejo que le dio al caso Ayotzinapa que está poniendo en serio riesgo las elecciones en el estado de Guerrero; no es una coyuntura externa que lleve a 200 personas pagadas con dinero del erario al Reino Unido y que sus hijas vistan vestidos de más de $100,000 pesos; la casa blanca y el conflicto de intereses no son una coyuntura externa tampoco. La posición en la que se encuentra el Presidente se debe mucho más a sus errores, que a quienes están interesados en verlo fracasar.

    Si hay algo peor que las duras críticas, es que no las haya. Estas podrían darle cierta retroalimentación al Presidente. Pero nos ha dejado claro que no quiere escuchar.

  • El pinche vestido de Sofía Castro

    El pinche vestido de Sofía Castro

    Si yo fuera la hija de un empresario adinerado quien forjó su empresa desde abajo, y vistiera un Dolce & Gabbana de más de $100,000 pesos ¿Tendría algo de malo si me tomara fotos con éste? ¿Tendría algo de malo si lo presumiera en la revista Quién? Por supuesto que no, porque es dinero que se ganó mi padre a través de su trabajo, y el cual pudo financiar mi vestido.

    El pinche vestido de Sofía Castro

    El problema es que el papá (adoptivo si quieren) de Sofía Castro no es un empresario exitoso, es el Presidente de la República, y a diferencia de un empresario que ha hecho crecer a su empresa, su papá ha fracasado rotundamente en su empresa llamada México. Su papá es servidor público que vive no con el dinero que produjo, sino con el dinero de todos los mexicanos. Peña Nieto gana $120,000 pesos al mes. Su mujer, Angélica Rivera, una prostituta actriz de Televisa, no trabaja ya desde hace algunos años en el medio y se ha dedicado a ser la Primera Dama.

    Ese pinche vestido cuesta lo que gana Peña Nieto en un mes. ¿Ustedes comprarían una prenda que tiene el valor neto de toda su quincena? Muy difícilmente lo harían. Incluso una prenda de $1,000 pesos para alguien que gana unos $15,000 al mes es un lujo y es un gasto que no se hace todos los días. Entonces no se explica a Sofía Castro se le puede ocurrir presumir un vestido de estos en su visita a Londres. Porque ni siquiera es la primera dama, sino que es una de tantas hijas que tiene la pareja presidencial.

    En esta foto, simplemente nos muestran que más que ser una familia de servidores públicos, son más bien una familia que se sirven del pueblo, una familia mantenida del erario que cree que puede enriquecerse a toda costa. Esa foto muestra la pedantería de la familia Peña Nieto, esa simple foto anula todos los spots donde afirman, que están gobernando para nosotros. Están gobernando para sí mismos. Ese pinche vestido lo pagamos tú y yo con nuestros impuestos.

    ¿Cuánto costó el vestido que portaba Michelle Obama cuando su esposo ganó la Presidencia? ¡30 dólares!, $450 pesos. Es decir, se necesitarían más 200 vestidos como los de Michelle Obama para comprar el vestido de Sofía Castro. Es cierto que ante la Reina Isabel no te vas a llevar trapos, ni mucho menos te vas a poner la camisa del América que te compraste afuera del estadio. Pero no hablamos siquiera de la Primera Dama. Hablamos de la hija. Ese vestido no tiene ninguna justificación.

    El mensaje de esa foto es el siguiente: -A mi me la pelan pinches proles mexicanos, yo hago con su dinero lo que se me pegue la regalada gana. Y se entiende, porque ante tal descrédito que tiene Peña Nieto y su familia, un buen mecanismo de defensa sería incrustarse en una burbuja, donde se puedan sentir más que los demás y se puedan servir de los demás. Viéndonos menos sentirán las críticas con menos fuerza. Si Sofía Castro leyera esta nota, seguramente pensaría (a pesar de tez blanca) que soy un naco proletario perdedor. Soy de clase media (loser), tengo sólo un automóvil (loser).

    La hija de la «actriz» así como todos los de su familia viven como los típicos rentistas de hace dos siglos quienes vivían de sus posesiones, se dedicaban a no hacer nada y para quienes trabajar era una humillación. En el mundo actual ser rentista es algo menos que ser un haragán. En el mundo actual se admira a quienes crecen en base a su trabajo y a su inventiva, no a quienes maman del dinero que todos nosotros producimos.

    En un país tercermundista se puede gastar mejor que en un país primermundista. Y es que los Obama saben que están ahí para servir a su pueblo y tienen que ser prudentes con los gastos. No, los de nuestra familia presidencial no lo ven así.

    Y no, no le tengo envidia a Sofía Castro. Prefiero ser un clasemediero que tiene que trabajar pero que tiene su honor intacto, a una persona que a pesar de sus riquezas es repudiada por la mayoría de los habitantes a los que su papi gobierna.

  • El gobierno de Peña Nieto se desmorona. Y nada lo puede parar

    El gobierno de Peña Nieto se desmorona. Y nada lo puede parar

    Hay algo que me ha quedado claro. El gobierno actual ya tocó fondo. Y la peor noticia para ellos es que parece ya no haber alternativas para recuperarse. El daño está hecho y parece que sólo les queda nadar de muertito. Cualquier acto que hagan para recuperar su credibilidad actuará en su contra.

    El gobierno de Peña Nieto se desmorona. Y nada lo puede parar

    El descrédito de este gobierno se empieza a expandir por todo el mundo, como un cáncer que ha empezado a hacer metástasis y que ya es difícil de controlar por más quimioterapias que se hagan. Los hechos de los últimos días lo demuestran. El gobierno creyó que el descrédito por lo de Ayotzinapa estaba quedando en el olvido, pero de pronto empezaron a surgir críticas por todos lados. Iñárritu, al ganar el Oscar, afirmó tácitamente que los mexicanos no tenemos el gobierno que merecemos; lo dijo ante una audiencia de centenas de millones de personas. Afuera son cada vez más conscientes del merecido repudio de los ciudadanos hacia su gobierno.

    Pero el partido en el poder, en vez de tratar de comprender el mensaje, publicó un tweet que más bien parece retador, que huele a cinismo y a cerrazón:

    Es un hecho también que al Papa Francisco no le cae bien este gobierno. El Papa vendrá América, visitará Estados Unidos y Sudamérica, pero no pasará por México, el segundo país con más católicos en el mundo. Además el gobierno se indignó porque el Papa dijo en una charla privada, que espera que Argentina no se mexicanice; esto porque los obispos de nuestro país le han contado lo dura que está la situación. El mismo Papa afirmó que no quiso estigmatizar al país, y no lo hizo, si entendemos el contexto en el que hizo dicha crítica. Lo peor es que la cancillería envió una nota diplomática al Vaticano. Ni José Mujica se ha equivocado al afirmar que México es un estado fallido (véase Guerrero, Michoacán, Oaxaca o el Estado de México) ni el Papa se ha equivocado en hacer esa afirmación. Las afirmaciones van completamente de acuerdo con la realidad que vive el país.

    Donald Trump, este sí de una forma más agresiva, despectiva y hasta racista, pidió no hacer negocios con México y tocó el tema de la corrupción. La imagen que estamos dando hacia el exterior es pésima. Afuera se han dado cuenta del descrédito del gobierno, el cual por sí mismo ha causado varios roces diplomáticos con otros países. Pedro Ferriz decía con razón que Peña Nieto va a tener un problema cuando visite a la Reina Isabel II.

    El daño está hecho. Ayotzinapa, los conflictos de interés, la degradación de las instituciones. Ya no hay forma, en parte porque no saben como o porque no tienen voluntad alguna de arreglar el problema. Quieren seguir robando y mamando del país, y mientras el descrédito aumenta, siguen regalando televisiones. El partido en el poder aspiraba a tener mayoría absoluta en el 2015, ahora, de acuerdo a Buendía y Laredo, podría no obtener ni siquiera la mayoría relativa (sólo podría tener esta última teniendo al Partido Verde de comodín).

    Elecciones 2015

    A veces la pregunta ya no es si Peña Nieto logrará terminar su sexenio, sino cuando claudicará. Se antoja muy difícil que un gobierno en estas condiciones pueda soportar 4 años más en el poder. Sobre todo porque el descrédito de su gobierno se ha empezado a mediatizar a nivel internacional.

    Y las preguntas siguen sin contestarse ¿Y los 43 de Ayotzinapa? ¿Y las casas?

  • Un aplauso para el amor, no para el Presidente

    Un aplauso para el amor, no para el Presidente

    A veces un desliz cotidiano puede explicar de una forma atinada el trasfondo de las cosas. ¡Ya sé que no aplauden!. Señor Peña Nieto ¿Cómo usted quiere que la gente aplauda cuando su Presidencia ha sido poco menos que un desastre? ¿Qué le aplaudimos? ¿La Reforma Fiscal? ¿Los 43 desaparecidos de Ayotzinapa que tratan de ignorar con una verdad supuestamente histórica? ¿Su Casa Blanca cuyo monto no se explica y que fue objeto de un serio conflicto de intereses?

    Un aplauso para el amor, no para el Presidente

    Lo que no entiendo y no paro de entender es el cinismo con el que se conducen. No puedo entender que Peña Nieto nombre a Virgilio Andrade Martínez como Secretario de la Función Pública para que investigue si hubo conflicto de intereses en la adjudicación directa de contratos de obra pública a Juan Armando Hinojosa Cantú, dueño de Grupo Higa y a Roberto San Román Dunne. Lo curioso es que este señor (cuya apariencia de Frodo puede engañar a más de uno) es amigo cercano de Luis Videgaray.

    -Peña, si ponemos a nuestro amigo para que nos «cuestione» reforzarán la idea de que tenemos conflictos de intereses

    -Pero sólo Frodo puede llevar el anillo Luis, nosotros ya estamos bien corrompidos, ¡Acuérdate lo que le pasó a Salinas cuando se hizo de él y ahora anda buscándolo desesperadamente! Además, Frodo ha sido muy fiel a la Comarca. Bueno, ha defendido a uno que otro orco de Mordor como Romero Deschamps, pero vele la cara, no puede ni quitarle el dulce a un niño, es bueno.

    Es como si en la escuela cometieras una falta grave y el profesor dejara a tu mejor amigo carnal del alma que decidiera tu castigo; es como si asaltaras una tienda y el juez decidiera darte el veredicto en función al testimonio de tu mejor amigo quien te cubrió en el asalto. Es decir, es algo absurdo. No entiendo como no se han dado cuenta de la situación en la que están. Se molestan porque no les creen, porque no les aplauden… El calculo está tan mal hecho que lo único que ganaron fue una tremenda burla.

    Y terminando su discurso dijo ¡Ya sé que no aplauden!, el cual pareciera una simple burla cotidiana muestra mucho de lo que hay de fondo, lo digo porque refleja el poco apoyo que tiene el Presidente, que se ha desdibujado, ya no sólo con los ciudadanos, incluso hasta con muchos de los cercanos. El ¡Ya sé que no aplauden! refleja el deterioro de su mandato, y la incapacidad para retomar el rumbo. Refleja la lejanía con la ciudadanía, y peor aún, con la realidad. Pareciera que no saben donde están ni cual debería de ser su papel.

    La ilustración de esta entrada es de mi amigo Alfredito Romano, un excelente ilustrador quien fue el segundo usuario con mayor impacto (gracias a su cartón) por el hashtag #YaSeQuenoAplauden por encima de la cuenta de Carmen Aristegui. A él sí, un aplauso.

    Y un aplauso para el amor, no para el Presidente. Reclámale lo que quieras al mandatario, pero no a cupido. Porque no es culpa del cupido ingrato, es simplemente que tus genes no son lo suficientemente aptos para reproducirse.

     

  • En México no sirve ser honesto

    En México no sirve ser honesto

    No sé, no sé que hago escribiendo en este blog. Tal vez estoy perdiendo mi tiempo quejándome de lo que está pasando en este país. Pero sí, si la teoría evolutiva habla de la ley del más fuerte y no de la ley del más honesto; entonces debo de dejar de hacerme tonto y me debo de volver un cabrón, un hijo de puta, porque esos son los que destacan. Porque esos son los que están en la cúpula del poder y los que hacen lo que se les pegue la gana.

    En México no sirve ser honesto

    Veía el cochecito de Raúl Salinas con el que se paseó en Santa Fe. Un BMW deportivo que cuesta más de dos millones de pesos. Raúl Salinas no trabaja, pero le sabe a eso del poder, tiene influencias, tiene a su hermano. Es un cabrón. Mientras yo pago mis impuestos cabalmente y participo en organizaciones civiles y tengo que contar bien mi dinero, él no hace nada y lo tiene todo. Mi esfuerzo no se ve muy redituado, el poco esfuerzo de Raúl Salinas lo tiene en la cumbre del poder. Supo moverse, supo hacer contactos, supo tener a sus incondicionales, supo traicionar a aquellas personas que sería una gran ventaja traicionar.

    Después veo a nuestro Presidente Peña Nieto. Guapo, galante. A pesar de no ser una persona inteligente o culta, es el Presidente de este maldito país. ¿Qué no lo quieren? Les apuesto que Peña se pitorrea sobre las masas, y lo único que le preocupa es que puedan representar un riesgo para la cúpula del poder. ¿Que me tratan como imbécil? Yo los tengo agarrados de los.. ¡A mí esos revoltosos me la pelan! Yo tengo mi casa blanca, mi otra casa en Ixtapan de la Sal, tengo belleza, dinero, un séquito de mujeres de clases marginadas a quienes detesto, pero quienes se masturban pensando en mí y por lo tanto me dan los votos que necesito para mis intereses políticos. Me harán un muñeco y me quemarán, me harán una peñata y me romperán en las posadas, pero apostaré el tiempo y la gente olvidará. Ayotzinapa va quedando en el olvido. Tal vez la historia no me juzgue bien, pero mis millones me darán prosperidad a mí y a mis descendientes.

    Luego veo a otras personas que se convierten en líderes mesiánicos con un discurso que raya en las mas insulsas obviedades. Con una inteligencia no muy superior al del galante de Atlacomulco, el eterno Presidente Legítimo López Obrador es adulado por las masas. No será Presidente, pero puede tratar de ser Dios. ¿Y qué ha hecho de su vida? Trato a mis seguidores como botín político, y tal cual predicador, los comparo con la mafia en el poder si dudan de mí tal cual Judas.

    Y si los que tienen el poder, las influencias, el dinero no lo hicieron precisamente en un acto de honestidad. ¿Por qué yo tendría que serlo? La honestidad y la humildad es para los débiles. En lugar de estarme quejando, debería engañar a mis lectores y vender artículos a quienes suelten más dinero, para así meterles falsas ideas a la gente (ups, lo dije en voz alta). Si a los del Mitófago les funciona ¿Por qué a mí no?

    Debería ser un cabrón, porque en México no hay espacio para personas honestas. En México ser un emprendedor honesto, un periodista, es ser débil. Sólo te adulan los demás débiles, los que se quejan del sistema. No, los buenos nunca ganan, esas son mentiras de películas Hollywoodenses que nos metieron basura en la cabeza, y dicha basura tenía intenciones políticas ocultas. Los malos de la película en realidad son los ganadores, y los buenos son los que se mueren al final. El mundo es de los cabrones, de los que se saben chingar a los débiles. ¿Quiero ser un cabrón o un débil? La respuesta debería de ser obvia.

    Debería ser un Salinas, un Peña, un López Obrador, un Azcárraga, un Berlusconi, un Hitler, un Mao. Debería pasar por encima de los demás, debería demostrar que soy más humano que los demás pobres seres estúpidos. Porque gente adulándome por mi dinero o mi poder es mucho más importante que los likes recibidos en Facebook por artículos titulados «Peña Nieto robó…».

    Porque le voy a cambiar el nombre a este blog, posiblemente suene muy bien «El Cerebro Tranza».

  • Higa sido como Higa sido

    Higa sido como Higa sido

    Estoy molesto, estoy enojado, estoy encabronado, estoy emputado. -¡Cerebro, mejor ponte a trabajar, el cambio está en uno mismo! -¡Cerebro, la corrupción es normal en México, ellos lo van a seguir haciendo, mejor cambia tú! -¡Cerebro, si han robado, pero todos lo hacen, pero también han hecho muchas cosas buenas como las Reformas, enfócate en las cosas buenas y no te quejes!

    Higa sido como Higa sido

    ¿Qué hemos hecho para llegar hasta esto? Qué un Secretario de Hacienda no declare su casota es algo, irrisorio. El cinismo crece y crece, la indignación consecuencia de éste también, y es que uno no se puede no indignar, y habrá que darnos cuenta que este régimen está gastado, pero también una forma de ser como sociedad. El individuo deberá recordar esto antes de dar mordida al agente de tránsito, y como es que estos actos de corrupción que toleramos nos llevan a todo este cinismo. Como el pensamiento que a veces prevalece de -Si roba, pero también hace mucho, o roba pero poquito, es parte de todo eso que nos tiene atorados. Ojalá toda esta indignación nos logre crear una cultura de cero tolerancia a la corrupción.

    La indignación es creciente, el gobierno le apuesta al olvido pero ocurre lo contrario. Desde finales de septiembre hay una razón más para estar enojados con el gobierno, que si Ayotzinapa, que la Casa Blanca, que la respuesta de Enrique y Angélica a las críticas, que si Videgaray. Los mexicanos estamos cansados de tanta putrefacción, de ver a nuestros gobernantes como delincuentes que saquean el país en vez de representantes que trabajan. La gente se siente desamparada, y la que no lo está y que simpatiza con el gobierno, tiene nula capacidad de crítica y ve complots por todas partes.

    Pero así sabíamos que eran cuando llegaron en el 2012 y por eso muchos de nosotros no los queríamos ver ni en pintura, era totalmente natural que personajes tan corruptos llegaran a poner al país en la situación tan delicada que ahora está. Al final los antecedentes si pesaron, incluso la ignorancia que se le achacó al Presidente pesó y queda patente cuando no tiene la posibilidad de hacer las cosas diferentes y sigue ensimismado en su guión.

    Desde hace muchísimo tiempo, la sociedad no pedía con tanto júbilo la renuncia de un Presidente. Hasta Carlos Loret de Mola es capaz de preguntarle a González Iñárritu si está a favor de que renuncie Peña Nieto y es que la pregunta ya no sólo no es prohibitiva, sino que también es obvia. Incluso Televisa, la casa que promocionó a Peña Nieto en Los Pinos, pareciera tomar cierta distancia porque la mala fama le puede pegar en su volumen de ventas. La mayoría de los columnistas, a esos que querían comprar, se les han volteado, y ya tan sólo los más paleros (Gómez Leyva, Pablo Hiriart y algunos otros) lo defienden. Queda patente la pésima presidencia de Peña. Queda patente que con Peña Nieto está sucediendo todo lo que decían, iba a suceder con López Obrador y hasta peor.

    El problema es que no es todo, el problema es que parte de su mal gobierno todavía no tarda en hacer efecto, falta la parte más dolorosa, la económica, donde la caída de los precios del petróleo (factor exógeno) y el endeudamiento público (ese sí factor endógeno) nos puede meter en un problema muy fuerte y puede afectar a los bolsillos de los mexicanos.

    Algunos sugieren que Peña no renuncie y se disculpe, o recomponga el barco. Sería lo ideal, pero Peña no tiene la capacidad de hacerlo y ya lo mostró. Como afirmó el mismo cineasta González Iñárritu, la mera salida de Peña Nieto no solucionaría las cosas, se necesitaría ver que acciones se van a tomar después. La tarea difícil viene en la construcción de un sistema, de unas instituciones que ahora están totalmente corrompidas. Los mexicanos tenemos una tarea titánica, pero debemos lograr hacer el cambio, si no, como afirmó Jorge Ramos, si dejamos que esto siga igual, vamos a quedar frustrados de por vida.

     

  • ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    Enrique Krauze sugiere que el Presidente se disculpe ante todos los mexicanos como acto de humildad. La propuesta del escritor es buena porque en realidad creo que es la única opción que tiene para recobrar legitimidad. El problema es si tendrá la capacidad para hacerlo, y acepte que se toquen intereses que se deben de tocar para que la disculpa sea creíble.

    ¿Qué Peña Nieto se disculpe ante todos los mexicanos?

    Veo difícil que lo haga por muchas razones. Primero, porque una de las normas del poderoso es no mostrarse débil, menos en gobernantes emanados del PRI. Al menos yo no recuerdo a algún Presidente priista que se haya disculpado. Algo un poco parecido a eso hizo López Portillo cuando nacionalizó la banca y lloró en el congreso, pero ya iba de salida y temía por el juicio que le haría la historia (la cual no se equivocó).

    Si Peña Nieto se planteara eso vendrían muchas cosas a su cabeza. -¿Qué cara estaría dando ante mis opositores? Ante los partidos de oposición a los cuales tengo amansados en el Congreso, a los grupos radicales como la CETEG o la CNTE que hacen bloqueos y me quieren fuera de la presidencia. Pero sobre todo, sería sucumbir moralmente ante la mayoría de los ciudadanos que me rechazan, aceptar que ellos tenían la razón y que su desprecio estaba justificado.

    Si Peña Nieto pidiera perdón, sabe que tendría que hacerlo honestamente, desde su corazón y no desde un teleprompter. Y si es honesto, tendría que aceptar que se le investigue por lo de la Casa Blanca (o que al menos lo transparente), tendría que disculparse por su insensibilidad en la masacre de Ayotzinapa; tendría que tocar intereses que le benefician o de los cuales forma parte, tendría que encarcelar a su tío Arturo Montiel. Porque una disculpa que no venga del corazón y no esté respaldada con acciones, será inverosímil, nadie le creerá.

    En realidad esto es lo mejor que le puede suceder a México, el mejor de todos los escenarios, pero tal vez el más imposible. Sabe que ya no puede recurrir a la simulación, sabe que los mexicanos ya le tomaron la medida. Para que sea creíble, Peña Nieto tendrá que darles voz a muchos sectores que lo critican, tendrá que acercarse a la ciudadanía, hablar con ella, salir a escenarios no controlados con el riesgo de que la concurrencia le grite ¡Pendejo, pendejo! al unísono. Es decir, si de verdad lo hiciera, Peña Nieto podría lograr consolidar los avances democráticos que se llegaron a tener y no a acabar con ellos como ha hecho hasta ahorita. Pero tendría que optar entre un juicio más decente de la historia y no decepcionar a los intereses que beneficia ¡Un muy difícil dilema!

    Es decir, que para mantenerse, tendría que romper con toda esa estructura. Él y su gabinete tendrían que trabajar más para los mexicanos, con lo cual su partido ya no sería negocio, sino tendría que cambiar de giro a un partido que trabaja más por la gente. Algo muy difícil de imaginar, y no sólo con el PRI.

    Si Peña Nieto pide perdón, tendrá que aplicar medidas urgentes y dolorosas para sus intereses (y no decálogos insípidos), medidas que acabarán con cualquier intención de regresar al esquema de partido único, porque tendrá que formar coaliciones (y no pactos insípidos) y soltar algo de poder, ese poder que tanto anhelan los de su partido.

    Si no lo hace, el encono seguirá creciendo, sus críticos (la mayoría de los mexicanos) ya no le creen y en lugar de escucharlo compran su «peñata» para romperla en las posadas. Y si el encono crece, esto terminará muy mal.

    Lástima que la opción de pedir disculpas es muy improbable, porque sería una de las pocas cartas para dar un giro de 180 grados y retomar el camino. Lástima.

  • Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa, me cae. Televisa es una de las mayores cadenas de televisión en América Latina, si no es la que más. No sólo eso. Televisa, ha exportado nuestra cultura a toda América Latina. El comediante Carlos Villagrán (conocido por su papel de Quico en el Chavo del 8) afirmó que en los años 70, prohibieron su transmisión en Colombia porque los habitantes del país cafetalero estaban adoptando muchos «mexicanismos», lo cual no era bueno para la preservación de la cultura colombiana. De ese tamaño es Televisa.

    Deberíamos estar orgullosos de Televisa

    Emilio Azcárraga Milmo mostró su conciencia social al afirmar que hacía televisión para jodidos no mencionar que los jodidos crecieron en el régimen que solapó a Televisa. Es que imagínense, muchos mexicanos que no tienen posibilidad de vivir bien ni ser alguien en la vida, pueden recurrir a la televisión como distractor, de esta forma se les olvida en la precaria situación en la que viven. No sólo eso, los pobres, gracias a Televisa, tienen acceso a un crisol de información y cultura a la que no pueden acceder. A través de las telenovelas conocen y entienden otras clases sociales y para que no se rebelen contra ellas, reciben lecciones de justicia social (María Mercedes), y lo mejor de todo, reciben todos los días en la noche, información objetiva, veraz y a la vez sencilla para que la pueden entender Juay de Rito. Gracias a Televisa, los pobres acceden a un mundo que de otra forma no conocerían.

    La televisión también educa, y una de las bondades de Televisa es la educación que le ha dado al pueblo mexicano. Ustedes saben que a veces los dos padres tienen que salir a trabajar, sobre todo cuando la situación es precaria. La Rosa de Guadalupe cumple con la función de educar cuando los niños no están, los forman, les hablan de valores, de principios, de ¿Tienes o valor o te vale? Pero a mí no me enseñaron a ser sarcástico, eso lo aprendí por mi cuenta, y tal vez sea la hora de pararle a mi sarcasmo, y sobre todo al que impregné en este artículo hasta este párrafo.

    Enrique Peña Nieto dice que Televisa es un orgullo, es un ejemplo. En realidad Televisa ha hecho más daño a México que lo que lo ha ayudado. Televisa no es la única cadena de televisión que transmite basura (la mayoría de las cadenas televisivas en el mundo lo hacen en cierta medida), pero Televisa emergió del régimen de un sólo partido, fue la controladora de la comunicación en México (Zabludowsky) y de la música (Raúl Velasco). Basta prender la televisión para que entiendan de lo que estoy hablando. Programas donde insultan el intelecto del público, se burlan de ellos, se apegan al oficialismo hasta el punto que les conviene (porque para Televisa nadie es imprescindible, ni siquiera aquel a quien le construyeron el camino a Los Pinos).

    Yo no sé si en este momento haya algún roce entre Televisa y el Presidente. En el Teletón (el más desairado, vergonzoso y donde parecieron esforzarse en la razón a sus críticos), donde Televisa tuvo gran parte de la conducción del programa (recordar que Teletón no es de Televisa), las críticas a Peña Nieto (tanto por parte de Eugenio Derbez como de Carlos Loret de Mola) y su esposa abundaron (algo que sorprendió a algunos). Tal vez eso explique el adulamiento de Enrique Peña Nieto a Televisa en el Foro de la Comunicación en Veracruz, parte de la Cumbre Iberoamericana, como si las críticas de Loret y Derbez hubieran sido un mensaje de Televisa al Presidente y éste último hubiera respondido con la cariñosa adulación.

    No, no podemos estar orgullosos de Televisa. Una empresa que es privada, pero que no se hizo con las reglas del libre mercado y la competencia, sino con el amparo del gobierno de partido único. Una empresa que busca intervenir donde no le compete para obtener negocios, para chantajear y cabildear con tal de defender sus intereses. Una empresa que de ética tiene poco, que desinforma más que informar, y que tergiversa en lugar de formar. Si bien, la ignorancia es multidimensional, de alguna forma Televisa contribuye con su grano de arena a ella.