Etiqueta: Enrique Peña Nieto

  • ¿Qué hay dentro de la cabeza de Peña Nieto?

    ¿Qué hay dentro de la cabeza de Peña Nieto?

    ¿Qué hay dentro de la cabeza de Peña Nieto?

    A lo largo de todo este sexenio siempre me he preguntado qué hay dentro de la cabeza de Peña Nieto. ¿Qué piensa? ¿Cuáles son sus sentimientos?

    Es difícil saberlo, más difícil que con otros presidentes. Concordarán conmigo en que Peña parece acartonado, un personaje alienado, como si no tuviera personalidad, como si algo faltara, como si estuviera siguiendo un guión.

    Ese acartonamiento es una máscara, una máscara que siempre lleva puesta. Todo lo que habla, comunica, y todos los movimientos de manos tienen un propósito (que este a veces no se cumpla, es otra cosa) que no es el de expresarse como es él tal cual.

    Lo que en realidad piensa y siente no se muestra al público, es un misterio.

    Y lo es más cuando se trata de un hombre sumamente golpeado durante el sexenio. Su nivel de aprobación lo dice, la forma en que ha sido ridiculizado en las redes también. Todos los periodicazos, las críticas  (sean justas o injustas), todo ha caído sobre él sin piedad.

    ¿Y cómo reacciona Peña Nieto ante esto? ¿Qué es lo que piensa?

    Imaginemos el domingo pasado. Justo cuando tenía presupuestado ver la clausura olímpica con su familia (es una suposición mía), se entera que a las 10, Carmen Aristegui divulgará una investigación sobre él. ¿Qué habrá pensado en ese momento? ¿La ansiedad le corrió por las venas y esperó la hora indicada, tal cual estudiante con muy malas notas que espera a que su padre llegue del trabajo? ¿Cómo lo manejó psicológicamente?

    ¿Cómo maneja todas las críticas como persona? ¿Qué piensa sobre el hecho de que el juicio histórico será implacable sobre él y que será más recordado por sus pifias y los agravios que por sus logros? ¿Le angustia mucho?

    Por otro lado, cabe la posibilidad de que Peña Nieto, por su posición y su educación dentro de una élite política, se sienta superior a toda «la prole», y que este sentimiento de superioridad actúa como mecanismo de defensa: «Más del 70% me odia, pero yo soy presidente, yo tengo poder, tengo dinero, y soy parte de una de las élites políticas más importantes de México. Me la pelan».

    Pero es que imagina el desgaste. Ya de entrada, ser presidente es muy desgastante. Ahora súmale a eso el desprecio de la sociedad, los periodicazos y las notas que lo exhiben como corrupto (casa blanca) o ignorante (el plagio de la tesis), aunado al número de críticas que llegan desde los medios internacionales.

    ¿Cómo es la reacción de su familia? ¿Qué platican en la mesa? ¿Qué sienten sus hijos, sobre todo los suyos, al ver todos los ataques que recibe su padre?

    Peña Nieto sabe que terminando su gestión no podrá salir a la calle, será un gran riesgo. Tendrán que pasar unos años para que quede relegado a un segundo plano mientras la población se concentra en otras realidades. ¿Qué piensa de eso? ¿Qué piensa sobre el desprecio de la población? ¿Qué piensa sobre el hecho de que quedará marcado por las mayorías?

    Todo eso es una incógnita, cómo lidia psicológicamente Peña Nieto con la adversidad es una incógnita. La única manifestación la podemos ver en su estado físico, más demacrado y ojeroso que al principio de su sexenio, sumado a dos operaciones que podrían llegar a tener relación con su estado de ánimo.

    Incluso algunos se atrevían a decir que no terminaría el sexenio, que se quebraría. Ello no ha ocurrido. Golpe tras golpe, sigue de pie, como aquel episodio de Los Simpsons donde Homero se convierte en un boxeador que tiene que recibir golpes hasta que el oponente se canse de darlos para «noquearlo» con tan sólo un empujón.

    ¿Cómo se mantiene de pie? ¿Tiene un temple de hierro? ¿Le suministran alguna droga ilegal o alguna sustancia?

    Escándalo tras escándalo, sin dar la cara por el escándalo en cuestión, aparece como si nada, ya sea al lado de unos niños, firmando algún documento o inaugurando una obra. No importa que ese día se haya enterado de la severa crítica de la academia mexicana por el asunto de su tesis, que los empresarios llenos de cólera por su ineficacia le pidan que «le eche güevos al asunto de la CNTE», que la Iglesia lo condene, que todos los sectores se lancen en su contra. Un presidente con una legitimidad aceptable puede enfrentarse a ciertos sectores en tanto tiene el respaldo de otros. Peña ni siquiera tiene eso, incluso muchos de quienes están con él, lo están por interés, porque buscan un beneficio político o alguna carrera, no porque crean en él no en su proyecto. O porque el PRI les construyó la carretera, o les dio su monedero de Soriana hace algunos años.

    Alejandra Lagunes y todo su equipo de comunicación digital hacen el esfuerzo para presentar a Peña como un «producto que vende», no es culpa de la comunicóloga a la cual talento no le falta, tiene un producto muy difícil de vender: un producto que no expresa nada y no se conecta con nadie. Por ejemplo, el famoso #calcetagate hubiera sido una muy buena puntada para un presidente que tiene cierto grado de aceptación, y que fue objeto de burla por «ponerse mal las calcetas». Pero en el caso de Peña, la «puntada» resultó ser contraproducente e incluso generó indignación. Burlas, una tras otra. Me imagino que manejar las cuentas digitales de la Presidencia de la República ha de ser un trabajo muy frustrante para Alejandra y su equipo.

    Peña se esconde en sí mismo, al verdadero Peña nadie lo conoce, todo lo que vemos es una puesta en escena, un hombre que no puede salirse del guión, que es lo suficientemente disciplinado para apegarse a él, porque si una cualidad tiene el de Atlacomulco, es el de la disciplina. Seguramente su tenacidad también, porque en su lugar muchas personas ya se habrían quebrado.

    Posiblemente nunca sepamos que hubo en su cabeza. Lo más probable, es que, al terminar su mandato, saldrá inmediatamente de las cámaras y tratará pasar lo más inadvertido posible. Veo difícil que de declaraciones, y menos que se ponga de «opinador en Twitter» como lo hacen Vicente Fox y Felipe Calderón.

    Nuestra única esperanza es que algún colaborador cercano se anime a escribir un libro, o al menos un artículo, de aquello que vivió con Peña Nieto, y revele algunas anécdotas que no conocíamos. Pero lo más probable es que nos quedemos con las ganas.

    Y lo más cercano a ello que quisiéramos saber sean deducciones y suposiciones nuestras.

  • Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Piensa en aquella persona, ya mayor, que trata de encajar con los jóvenes. Ese padre que trata de «integrarse» con la bola de amigos de su hijo cuando hace una fiesta en su casa. Él intenta contar chistes, los amigos de su hijo puberto-millennial se ríen por compromiso. El hijo no se inmuta cuando sus amigos hablan de los malos chistes de su padre, porque lo sabe, sabe que son malos. Después, en privado, el hijo le pide a su padre que no trate de «encajar» con sus amigos, porque su generación ya trae «otra onda» y siente que lo pone en vergüenza. Al final, el padre regresa frustrado a la sala del televisor.

    Cuando las estrellas dejaron de ser la onda

    Algo así pasa cuando aquellos que representan las viejas formas tratan de encajar con las nuevas generaciones. Por más intentan hacerlo, no pueden, no les sale. Pero a diferencia del padre quien no está obligado a agradar a los amigos de su hijo, tanto Peña Nieto como Televisa necesitan del apoyo de la gente para poder realizar eficazmente el trabajo que están llamados a hacer.

    Poner a Peña Nieto y a Televisa juntos en un argumento es algo que puede hasta parecer predecible. No creo que «imposición» sea el mejor término, pero de alguna manera Televisa promovió a Peña para que éste se pudiera hacer con el poder. Encontramos una estrecha relación entre la televisora y el partido de este último, y las «formas» también son parecidas, son parte de una misma cultura, que en algún momento funcionó muy bien.

    Lo digo por la nueva programación de Televisa, lo digo por el intento de Peña Nieto de acercarse a los jóvenes al tratar romper moldes con el nuevo informe donde habrán jóvenes y no políticos, empresarios o representantes del clero. Peña quiere verse cool con la chaviza.

    Ambos, Peña y Televisa saben que se tienen que acercar a ellos si quieren sobrevivir, el primero por unos puntitos más en los índices de popularidad para ganar legitimidad y más margen de maniobra; el otro, por el rating. Pero no saben cómo.

    ¿Saben? Yo tengo cierta fe en este cambio generacional. Creo que cuando esta generación termine por establecerse, vamos a vislumbrar muchos cambios en este México que parece sombrío y pesimista. La incapacidad de las viejas formas de generar una relación con los jóvenes lo deja patente. Los viejos actores no saben como adaptarse, por más radicales que sean los cambios, terminan siendo cosméticos. Televisa cambió toda su programación, decidió dejar de enfocarse en el «pueblo», en los «jodidos» para enfocarse en los millennials que prefieren las series. Puso en su noticiero principal a Denise Maerker, la periodista con mayor credibilidad en toda la televisora, para arrinconarla y marcarle línea.

    https://www.youtube.com/watch?v=5QDYc6ih-Rg

    Carmen Aristegui lanzó la bomba con el reportaje del plagio de la tesis de Peña Nieto. El objetivo no era solamente el presidente, sino Televisa. Carmen colocó la bomba en el lugar exacto, ahí en ese momento donde Televisa cambiaba su programación y le daba un enfoque más cool-hipster-millennial. Carmen los exhibió, no se atrevieron a hablar de la nota, y por el contrario, Maerker comenzó con una nota donde Peña Nieto y Aurelio Nuño hablaban frente a los niños de la Reforma Educativa. En lugar de encontrarme con un noticiero más abierto y juvenil, el comienzo tuvo un tufo muy oficialista, mucho para una Maerker que lograba romper esquemas y rebelarse dentro de esa televisora.

    Los cambios de Televisa fueron cosméticos, en el fondo, sigue siendo esa empresa anacrónica de siempre acostumbrada a las viejas formas. De hecho, por el contrario, el cambio podría ser contraproducente porque con el afán de llegar a los jóvenes clasemedieros, ignoraron a ese público cautivo que siempre han tenido pegado frente al televisor.

    Peña, quien arrastra su legitimidad por los suelos, también intenta acercarse a ellos. Lo hizo dentro del día de Internet invitando a los principales youtubers e influencers del país. Pero el resultado no fue óptimo. Testimonios como el de Sofía Niño de Rivera lo dejaron muy en claro. La comediante lo percibió como un hombre acartonado. Y es que entre la poca capacidad de nuestro presidente para improvisar, junto con las viejas formas que se han vuelto parte de su personalidad, tenemos a un individuo que parece más bien alienado y así no puede generar rapport con nadie. Vaya, hasta cuando está con niños se percibe ese acartonamiento tan peculiar de él:

    https://www.youtube.com/watch?v=SWdt6_1WZE4

    Ambos luchan, frustrados intentan acercarse a esas nuevas generaciones que cada vez tienen más peso y que en un momento no muy lejano los relevarán, pero como el padre que ya no está en onda, no tienen las suficientes herramientas para generar empatía porque ellos están «en otra onda». Nada más que esto trata de poder, y la «onda», esa a la que no entienden y a la que ya no pueden acceder, es la moneda de cambio.

    Y los datos son claros, las pérdidas económicas de la televisora, así como la constante pérdida de voto duro del partido que encumbró a Peña Nieto al poder, muestran que esa generación, que había aspirado a quedarse para siempre, será relevada por aquellos que tienen la oportunidad histórica de dirigir a México a otros rumbos. La pregunta es si lo harán.

     

  • Peña Nieto y Carmen Aristegui, plagios y venganzas fuera de control C + control V

    Peña Nieto y Carmen Aristegui, plagios y venganzas fuera de control C + control V

    Carmen Aristegui estaba ansiosa de perpetrarle tremendo golpe a Enrique Peña Nieto, sobre todo después de que su gobierno operara para que ella fuera despedida de MVS. Y lo logró, llamó la atención de todo el mundo con una nota que habla muy mal de la figura de nuestro Presidente de la República, pero que en realidad no es tan trascendente para la vida nacional. Tan sólo refuerza la idea que muchos teníamos del mandatario, que se trata de una persona que no respeta las reglas ni las leyes, y hace trampa para salirse con la suya.

    Recuerdo cuando hice la tesis en mi universidad hace más de 10 años. Me quedé con un sentimiento ambivalente porque por un lado me gustaba redactarla y darle forma, y por otro lado todo el proceso fue un dolor de cabeza porque tenía que estar yendo una y otra vez a revisión para que la corrigiera hasta que quedara lista.

    Mi universidad (la UNIVA) no es la más estricta, sobre todo si la comparamos con la UP, el ITESM, y similares. Sin embargo, la tesis tenía que cumplir con todos los requisitos necesarios para que pudieran otorgarte el título. Uno de esos requisitos era citar las fuentes como se debía hacer, no era lo más complicado de llevar a cabo, pero era de lo más básico y elemental. Por eso no puedo concebir la respuesta del gobierno a la investigación de Carmen Aristegui, donde afirman que se trata de errores de estilo, cito al vocero de la Presidencia:

    Por lo visto errores de estilo como citas sin entrecomillar o falta de referencia a autores que incluyó en la bibliografía son, dos décadas y media después, materia de interés periodístico.

    Plagiar en una tesis es algo grave. Me sorprende que muchas personas relativicen el hecho en las redes, que no es tan malo, que es un «error menor».

    Otros lo justifican porque simpatizan con él, es de su partido, o les cae mal Carmen Aristegui. El hecho es que más allá de filias o fobias, Peña plagió parte de su tesis y eso es un acto grave desde cualquier punto de vista, vayan a cualquier universidad y pregunten.

    Y entiendo esa reacción por parte de algunos, en la escuela aprendimos que «copiar en el examen» no era tan malo. Muchas personas pasaron el grado gracias a ello, tenían un amigo aplicado el cual permitía que le copiara sus respuestas. Pero que sea «normal» no significa que esté bien. Luego nos preguntamos por qué los niveles de corrupción en el país son altos. Peña Nieto era como uno de tantos alumnos que copiaba en el examen, según sus propias palabras:

    peña

    Una tesis no es cualquier cosa, es el acto culminante de una carrera universitaria o post-universitaria. Es donde, se supone, un estudiante va a reflejar todos los conocimientos adquiridos en la carrera. Algunos incluso le tenemos algo de cariño a nuestra tesis.

    Cuando digo que no es un tema lo suficientemente trascendente para la vida nacional, no me refiero a que el asunto no tenga importancia ni que «plagiar una tesis no es tan malo». El hecho habla muy mal del Presidente Peña Nieto. Sin embargo, a diferencia de la casa blanca, no se trata de un acto cometido durante el gobierno ni tiene que ver con su papel de mandatario.

    De hecho, es un asunto que debería resolver más bien la Universidad Panamericana, universidad en la cual, Peña Nieto elaboró su tesis. La UP se encuentra en una encrucijada. Si no toma algún tipo de represalia, el mensaje que estará mandando al alumnado (si plagias tu tesis, no tomaremos cartas en el asunto) irá en contra de los principios de la propia universidad. Pero por otro lado, si decide hacerlo, es decir, que la UP decida retirar el título a Peña Nieto, la universidad se podría meter en graves problemas. El gobierno podría tomar duras represalias.

    Peña Nieto y Carmen Aristegui, plagios y venganzas fuera de control C + control V

    El tema sería más relevante, si por ejemplo, la nota se hubiera publicado en tiempos de elecciones. En vez de eso, fue lanzada cuando a Peña Nieto le hacen falta dos años para dejar el poder. El reportaje lastimará la ya muy deteriorada imagen de Peña Nieto, pero a nivel político no tendrá mucha trascendencia. Por esto es que pienso que la motivación de Carmen Aristegui al lanzar esta investigación fue vengarse de Peña Nieto. Es personal.

    Porque aunque el reportaje parece estar bien hecho y con base en información fundamentada, no es la máxima expresión de la ética periodística lanzar una nota para cobrar facturas a alguien más. Carmen no estaba interesada en relevar algo trascendente a la nación, sino en asestarle un buen golpe a Peña. Llena de coraje por haber sido censurada a raíz del exitoso reportaje de la casa blanca, Carmen Aristegui se ha dado a la tarea de sacar reportajes para vengarse. Primero fue aquel que cuestionaba el uso de influencias para poder anular un matrimonio, y ahora este reportaje que exhibe a Peña Nieto plagiando su tesis, éste último mediáticamente más exitoso que el primero, lo suficiente como para que The New York Times lo replicara.

    Carmen Aristegui anticipó a su audiencia. Lanzó un video previo para mantener a todos intrigados. Todos esperaron a que terminara la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos para que dieran las 10 y vieran de que se trataba.

    Muchos esperábamos «algo más», algo realmente trascendente. No lo fue, aunque lo que se denuncia es grave para efectos del Presidente como persona, estudiante y profesionista, no sé si es tan relevante para la vida pública y política de nuestro país. Es cierto que en otros países, políticos de alto nivel han renunciado a sus cargos después de comprobarse que habían plagiado su tesis, pero todos sabemos que Peña no va a renunciar, ni tampoco se le podría exigir que lo hiciera, es una cuestión de dignidad personal, dignidad que Peña no tiene.

    Eso es todo lo que evidenció el reportaje de Carmen Aristegui. Un Enrique Peña Nieto intelectualmente limitado y acostumbrado a hacer trampa, porque esa es la educación que recibió desde casa, y porque esas son las formas dentro del grupo político que lo vio nacer; y una Carmen Aristegui enojada por ser víctima de un acto de censura, pero que ha dado a la tarea de vengarse una y otra vez utilizando al periodismo como pretexto para cobrar facturas.

    Y mientras, hay muchos otros temas de mayor trascendencia nacional de los que se deberían hablar, y se mantienen en lo oscurito.

  • A los mexicanos nadie nos defiende de Donald Trump

    A los mexicanos nadie nos defiende de Donald Trump

    Vuelve a estar en el centro de atención, no sólo por su discurso que despertó los impulsos más instintivos de un sector de la ciudadanía estadounidense, sino porque Donald Trump ya es el candidato oficial.

    Y quienes deberían estar más preocupados somos nosotros los mexicanos. En todos los países hablan de Trump, algunos especulan que podría cambiar el orden mundial, que podría condenar a Estados Unidos a su perdición y que hasta podría aliarse con su peor enemigo, los rusos, quienes vía Wikileaks (esa plataforma que pensaste era bien democrática) filtraron correos de la campaña demócrata que benefició, sí, a Trump, quienes los exhortó a publicar más correos de la que llama «Crooked Hillary». Sí, en el país de la Guerra Fría, del macartismo y el MK-Ultra.

    A los mexicanos nadie nos defiende de Donald Trump
    vice.com

    Pero el país que debe de estar preocupado, más que todos los demás, es México, porque Donald Trump básicamente nos declaró la guerra.

    Una guerra no en el sentido militar, pero sí en el sentido político y comercial. Nosotros somos los culpables de todos los males de Estados Unidos, clama el magnate; entonces nosotros debemos de pagar, debemos de pagar nuestro muro.

    Y cuando esto pasa, nuestro gobierno no puede quedarse con los brazos cruzados.

    https://www.youtube.com/watch?v=ORw0WClA_D0

    El gobierno no puede hablar de respeto y negociaciones ante una figura que insulta a nuestro país, le declara la guerra, y no está dispuesto a negociar. La diplomacia tiene límites, Donald Trump los ha sobrepasado, y en México parecen no haberse dado cuenta. Agachan la cabeza y se esconden, mientras el temor dentro de los ciudadanos mexicanos se acrecenta.

    Nuestro país necesita que su gobierno lo defienda, aunque en la práctica no pueda hacer mucho (por la inmensa disparidad entre los dos países). Necesita sentirse apoyado moralmente y no traicionado por quienes los gobiernan.

    Pocos han levantado la mano. Quien posiblemente sea candidato independiente, Jorge Castañeda, ha llevado a cabo una cruzada en contra de Trump, Vicente Fox (aunque no sé que tan buena sea su ayuda), Felipe Calderón se ha manifestado, alguno que otro partido político lo ha mencionado para ganar votos, y en alguna ocasión el Senado se manifestó de forma un tanto displicente (pegando calcas en su sede). Pero la reacción del gobierno es timorata, no hay ni siquiera orgullo patriótico.

    El Senado contra Trump
    Senado de la República

    Y aunque la defensa no alcance ni de lejos para «poner en su lugar a los gringos», la defensa moral es muy importante para una nación que aspira a tener más cohesión y espíritu. Posiblemente se diga que «no se gane tanto» si los gobernantes critican de frente a Trump, pero sí se pierde mucho si no se hace. Si en la historia queda escrito que un gobierno agachó la cabeza ante los desplantes de un fascista que llegó a provocar hasta una crisis económica en nuestro país (lo cual es plausible), nuestro inconsciente colectivo, dentro del cual, todavía se recuerdan muy bien los agravios de hace más de un siglo, recibirá una herida más. una razón más para no sentirse orgulloso de México. México perderá respeto (tanto dentro como fuera), y por lo tanto, poder blando (soft power) si la postura de nuestro gobierno es displicente.

    Es triste ver como Obama, Bill y Hillary Clinton nos defienden más que nosotros mismos. Los demócratas hablan más sobre los mexicanos en Estados Unidos que lo que lo hacemos nosotros. Nuestra postura es agachona, propia de un país con una autoestima baja que saca cada rato a flote sus miedos históricos. Mientras Michelle Obama da un discurso emblemático, en México todos callan:

    https://www.youtube.com/watch?v=XN389JE2lVA

    Los opinólogos y las plumas sí hablan más e insisten, pero también quienes escribimos no tenemos nada que perder. La sociedad permanece inerme, hasta ahora no se ha llevado a cabo manifestación multitudinaria alguna para repudiar a Trump. Como es costumbre, los ciudadanos nos quejamos en la sobremesa y subimos muchos memes a las redes sociales, pero pareciera respirarse un ambiente de resignación cuyo único antídoto y posibilidad es que Hillary gane las elecciones.

    Sigo pensando que Hillary ganará, que al final el fanatismo, el odio y la ignorancia no vencerán, y porque además, el escenario apocalíptico que está construyendo Donald Trump es muy artificial. Estados Unidos no está tan mal como Trump lo describe, de hecho la está pasando menos mal que otras potencias económicas y la tasa de empleo en Estados Unidos se ha reducido.

    Pero que Trump sea Presidente de los Estados Unidos es una posibilidad, lo suficientemente seria como para que nosotros los mexicanos ya tomemos cartas en el asunto y defendamos a nuestro país frente a los ataques de un fascista irracional como lo es Donald Trump.

  • Peña. Es mejor pedir perdón que rendir cuentas

    Peña. Es mejor pedir perdón que rendir cuentas

    Si algo siempre reclamamos a los políticos es que acepten sus errores. De acuerdo a nuestro juicio, que un político pida disculpas, es un caso extraordinario; pedir perdón lo es aún más. Lo que hizo Peña Nieto no sucedía desde José López Portillo. Quienes apenas rebasamos los 30 años nunca fuimos testigos de algo así. Peña Nieto pidió perdón por la Casa Blanca. Sí, el mismo día que Virgilio Andrade presentó su renuncia.

    https://www.youtube.com/watch?v=KjVfV96BLSk

    Pedir perdón es muy válido, sin embargo no es suficiente cuando no viene acompañado de acciones para resarcir el daño causado. Por el contrario, Peña Nieto pidió perdón y al mismo tiempo reiteró que actuó conforme a la ley.

    Hay una gran diferencia entre pedir disculpas y pedir perdón. Pedimos disculpas cuando alguna acción nuestra perjudica a un tercero de forma accidental. Por ejemplo, si voy caminando con prisa, y sin querer tumbo a una persona de la tercera edad, ahí caben las disculpas, puesto que no tuve ninguna intención. Pedimos perdón cuando cometemos un acto el cual de antemano sabemos que perjudicará a un tercero. Si engaño a mi mujer con otra persona, soy consciente de las repercusiones de mis actos, y soy consciente de que mi acto perjudicará a una tercera persona.

    Es una contradicción que Peña Nieto pida perdón y al mismo tiempo afirme que actuó conforme a la ley. Si actuó conforme a la ley y el problema fueron «las formas» (que es lo que ellos piensan), entonces cabe una disculpa. Si Peña Nieto pide perdón, es porque sabe de antemano que llevó a cabo una acción que perjudicaría a terceros.

    Y si un acto perjudica a terceros previo conocimiento de quien lo ejecuta, y como hay leyes que penan ese tipo de actos, Peña Nieto entonces debería someterse a esas leyes. ¿Lo hizo? No.

    Peña. Pedir perdón después del fin del mundo
    Fan Page de Facebook de la Presidencia.

    Peña Nieto también se comprometió a acabar con la corrupción en medio de la promulgación de las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción. Pero hace unas semanas, su partido cambió la propuesta original de la #Ley3de3 con el fin de que los políticos no hicieran público sus bienes ni patrimonios. En un escenario así, es difícil creer en las disculpas del Presidente.

    Peor aún, Peña colocó a un cercano suyo como Presidente del CEN del PRI, a Ochoa Reza, quien mintió y negó su afiliación al partido.

    En mi particular opinión, creo que este «perdón» no viene tanto del corazón de Peña Nieto, sino del war room del PRI. Saben que las posibilidades de ganar en el 2018 son cada vez más remotas, y por lo tanto, consideran necesario cambiar el discurso.

    También con esto buscan aumentar su margen de maniobra. Un gobierno sin legitimidad (lo cual aceptó el propio Peña), es un gobierno que no tiene capacidad de reacción. Paradójico es, que a pesar de tener mayoría en el congreso, el gobierno de Peña no tiene margen de acción. Ello es causa de que por ejemplo, el gobierno no pueda resolver el conflicto con la CNTE y tenga que negociar con ellos la Reforma Educativa. Ello también es causa de que la mayoría de la población le de la espalda ante cualquier decisión difícil que deba de tomar.

    Posiblemente tengan que ceder, dado que el juego de la «simulación» ya no funciona. Posiblemente será tiempo de cerrarle a la llave del erario de donde se enriquecen muchos. Posiblemente será tiempo de encarcelar a algún gobernador corrupto (como Javier Duarte) para esperar una aprobación más benévola, y menos críticas desde el extranjero. Posiblemente veamos algunos cambios para bien dentro de la estructura que sostiene a nuestro país y sus instituciones, aunque éstos se den por mera conveniencia.

    De hecho, me atrevo a pronosticar  que los dos años que vienen serán los «menos malos» de Peña Nieto. Su presidencia tendrá que dar un viraje si quieren que su partido pueda aspirar a algo en el 2018. Un tanto será simulación, en el otro tanto, cederán un poco.

    Pero desde mi punto de vista, es demasiado tarde. Aunque se hagan las cosas mejor, los 4 años ya cursados pesan demasiado. El gobierno actual mintió una y otra vez a sus gobernados. La mayoría de los ciudadanos se sienten agraviados, y cuando eso sucede, las disculpas no bastan.

    Aunque pedir perdón sea válido, no, no basta.

  • La insoportable levedad de burlarse de Peña Nieto

    La insoportable levedad de burlarse de Peña Nieto

    ¿Recuerdas este video, verdad?

    https://www.youtube.com/watch?v=COUctQWpqBs

    Hasta por meras cuestiones diplomáticas, un mandatario nunca sería grosero con otro. Pero el lenguaje corporal delata lo que no se quiere decir, y al menos en mi particular opinión, es de notar que para Obama y Justin Trudeau, Primer Ministro de Canadá, Enrique Peña Nieto se encuentra «un peldaño abajo». El video es un tanto penoso por lo que delata.

    Peña con su mano (en un gesto de amabilidad, con esas formas tan particulares del PRI) invita a sus homólogos a bajar las escaleras. De forma inconsciente, Obama y Trudeau lo ignoran, siguen platicando, y Peña vuelve a subir las escaleras para integrarse a una conversación de la que no es parte. Posiblemente su poco dominio del inglés tenga algo que ver ahí y no termine de entender bien lo que están hablando. Es de notar que Peña se siente muy incómodo, y lo primero que viene a la mente es ese niño de la escuela que es rechazado por sus compañeros, y aún así, intenta integrarse al grupo.

    Muchos se preguntan que dirán los demás presidentes de Peña Nieto tras bambalinas. Si Obama y Angela Merkel sueltan algunas risitas por las ocurrencias de Peña Nieto. Eso no lo sabemos, y posiblemente en el gobierno no lo sepan tampoco. Cuando se trata de diplomacia hay que aprender a cuidar las formas y a ser muy respetuoso con los mandatarios de otros países. Dentro de un apretón de manos entre dos presidentes hay muchos intereses de por medio, tratados, acuerdos, intereses económicos y geopolíticos. Por eso es este tipo de relaciones tienen que ser muy cuidadosas. Esto hay que tomarlo en cuenta porque a veces se ignora rotundamente cuando se trata de analizar una situación donde dos mandatarios o dos gobiernos forman parte.

    La insoportable levedad de burlarse de Peña Nieto
    Fuente: El País.

    Estoy seguro que la imagen de Enrique Peña Nieto allá afuera no es muy benéfica para México. Creo que es un lastre, tanto en los medios de comunicación (cosa de la que sí tenemos pruebas) como dentro de muchos otros gobiernos (donde no las tenemos del todo). Podemos inferir lo último cuando otros organismos (como la ONU) emiten una dura crítica, o con videos como el que acabo de publicar. Peña Nieto no da una buena imagen al país.

    Y me preocupa que nuestra intención como ciudadanos sea ridiculizarlo más. Que se note que es un bufón, que es un idiota. No importa que efectos tenga esto en la imagen de nuestro país.

    Porque una cosa es la crítica a su gobierno, y otra cosa es la burla. La crítica no sólo es válida, es necesaria en un país democrático (o que trata de serlo). La burla superficial no abona, porque no lleva a nada, es un mero acto de catarsis en el mejor de los casos.

    Pero a veces la burla se hace sin informarse antes. Todo sea por ver a Peña fracasar. Si fracasa, si muere, si se estrella el avión que «no tiene ni Obama» será el mejor día de nuestra vidas. Un ejemplo claro es aquella conferencia de prensa donde muchos afirmaron que «Obama calló a Peña Nieto».

    Peña Nieto criticó y alertó el creciente populismo (con clara referencia a López Obrador) mientras que Obama se autonombró populista. Pero Obama nunca respondió a Peña Nieto, sino a la prensa (los únicos que afirmaron que «Obama respondió a Peña» fueron algunos medios mexicanos, ningún extranjero). Además el término populismo tiene una connotación diferente en Estados Unidos (un tanto más benigna y moderada que en América Latina donde se usa de forma peyorativa), lo suficiente como para que Obama pueda describirse  como populista.

    Por ejemplo, para nuestro concepto de populista, López Obrador sería un populista, Donald Trump también, pero Obama no. Para el concepto estadounidense, que es un tanto más moderado, Donald Trump no es un populista y Obama sí.

    https://www.youtube.com/watch?v=nzPS-UpRfy4

    Pero esto se ignoró, el chiste era ver a Peña Nieto caer y sangrar.

    ¿Y sabes por qué me preocupa?

    Por el nivel de discurso. En lugar de hacer críticas más profundas (que vaya que el gobierno de Peña tiene mucho material) que abonen a la construcción de una nación fuerte, estás se limitan a burlas, a memes, a anécdotas, y demás. La crítica profunda queda en un segundo plano.

    Parece que la premisa no es esta: Estoy muy molesto con la forma en que se está gobernando el país; por lo tanto, estoy muy molesto con Peña Nieto.

    Sino más bien a la inversa: Como me cae mal Peña Nieto, entonces quiero que meta la pata; por más veces, mejor. 

    No importa que se ignore el entorno. Retomando el tema de la diplomacia, sería absurdo que Obama contradijera y expusiera en público a Peña Nieto por el mero uso de un término. México es lo suficientemente importante para Estados Unidos como para que Obama se de el lujo de deteriorar una relación contradiciendo a Peña Nieto frente a las cámaras, cuyo gobierno (el de Peña) es lo suficientemente esquizofrénico como para limitar el número de preguntas que se le podían hacer al mandatario en esa cumbre.

    Pero lo que importa es lo fácil, lo superficial:

    Por ejemplo, pocos están hablando de la #Ley3de3 donde el gobierno de Peña perdonó a los empresarios, pero no vetó los artículos donde no se obliga a los políticos presentar sus declaraciones.

    Y todos hacen memes de Peña Nieto siendo ignorado por Obama y Trudeau.

  • Al Peje se le están alineando los planetas. Podría ser tu presidente en 2018

    Al Peje se le están alineando los planetas. Podría ser tu presidente en 2018

    López Obrador lo sabe, sabe que los vientos soplan a su favor. Esos vientos que no tiene ni Obama.

    Esos vientos, o coyunturas, por darle un nombre más técnico, que casi ningún político puede presumir en el país.

    La apuesta de AMLO en este sexenio era criticar ferozmente, como nadie, al régimen de Peña Nieto. La apuesta le salió porque el gobierno de Peña Nieto ha sido básicamente un desastre, y los otros partidos más que comportarse como oposición, han sido tibios, y en algunos casos, parecieron cómplices.

    Al Peje se le están alineando los planetas. Podría ser tu presidente en 2018

    Su postura abiertamente antipeñista le traerá dividendos al tabasqueño. La gran mayoría de los mexicanos está harta del mandatario priísta. Ellos se refugian en los especialistas, divulgadores, comentaristas y hasta payasos que critican duro al Presidente.

    Pero los políticos no llevan el mismo ritmo. Ellos solo se molestan en hacer críticas «políticamente correctas» cuando hay elecciones en puerta. López Obrador es el único que critica a Peña con la virulencia con que lo hace la gente en las redes sociales.

    Imaginemos un debate. Uno de esos debates tradicionales del INE con un formato tan aburrido como para combatir el insomnio. Si la candidata o el candidato del PAN o del PRD señala al candidato del PRI por las casas blancas de Peña Nieto, López Obrador podrá revirar de forma fácil señalando que esos partidos no hicieron prácticamente nada para que Peña fuera procesado. De igual forma ocurriría con el caso no resuelto de los 43 de Ayotzinapa, y con muchos otros errores del gobierno actual que generaron indignación en la sociedad.

    Peña Nieto y Virgilio Andrade

    López Obrador genera miedo en un sector de la sociedad por su beligerancia, sus propuestas populistas y las similitudes que muchos trazan con los gobiernos de Venezuela o Bolivia. Pero no es necesario que López Obrador convenza a todos. Sus negativos son hasta cierto punto contrarrestados con los negativos de lo que muchos denominan «la clase política», compuesta por los tres partidos principales (PRI, PAN, PRD) y los partidos que fungen como satélite de otros (PVEM, PT, PANAL). Aunque técnicamente López Obrador también es parte de la «clase política», se ha logrado desmarcar de ella con su discurso maniqueo: yo soy el bueno, ellos son la mafia del poder.

    Tanto el escenario nacional como internacional son benéficos para la causa de López Obrador. Las posibilidades que tiene para llegar a Los Pinos están condicionadas por su natural capacidad de auto-boicotearse.

    Los constantes errores del gobierno de Peña y de la clase política en general le han dado una mayor legitimidad al argumento de López Obrador. El discurso de que México está cooptado por una mafia del poder compuesta por políticos y empresarios sonaría a una teoría conspirativa a oídos de muchos si ésta fuera pronunciada en 2008. Ahora, su discurso pareciera tener más sentido. Todos han llegado a la conclusión de que hay una clase política corrupta que no quiere soltar el poder, y que varios empresarios y empresas (ej, Grupo Higa) se han beneficiado por sus nexos con ésta.

    Los errores del gobierno actual incluso le han dado mayor legitimidad a organizaciones descalificadas por la opinión pública como la CNTE. Después de que la Policía Federal asesinara a varios civiles, no pocas personas se solidarizaron con los maestros. López Obrador se apropió de la causa, e hizo una megamanifestación en Reforma donde mostró «el músculo» ante sus adversarios.

    AMLO CNTE Reforma

    No pocos dirán que «al final López Obrador tuvo la razón». El planteamiento de López Obrador no tiene que ver con las propuestas ni el delineamiento de una estrategia fundamentada, sino con la moral. El Peje se presenta como el hombre bueno e impoluto (que lo sea o no es otra cosa), yo soy el bueno, el limpio, el honesto; los otros son los malos, los corruptos. Su discurso maniqueo, más propio de una iglesia cristiana o evangélica que de un estadista, puede cobrar fuerza. Sobre todo en aquellos que están lo suficientemente indignados como para votar por la emoción (El Reino Unido ya nos mostró que la capacidad que tenemos para decidir un voto con las vísceras).

    Y si esto no bastara, el entorno internacional también beneficia a López Obrador.

    La postura antisistema que comienza a abrazar al mundo occidental, donde tanto la extrema izquierda (como Podemos en España) o la extrema derecha que emerge en varios países de Europa, así como la de Donald Trump, legitiman el discurso de López Obrador. El Brexit, por ejemplo, tiene algunas similitudes con el discurso nacionalista de López Obrador.

    Por poner un ejemplo, aunque la corriente de pensamiento de los principales promotores del Brexit como Boris Johnson (quien físicamente pareciera un extraño cruce de Donald Trump con el Piojo Herrera) se adhiere al libertarismo en algunos puntos (estado mínimo, bajos impuestos) que son contrarios al de López Obrador, en otras cuestiones, que son las que los motivan a aislar al Reino Unido de Europa, no lo hace. Cuando se habla de nacionalismo, y de culpar a agentes externos de las propias desgracias (propio de líderes demagogos populistas), se pueden encontrar varias similitudes. Ocurre de la misma forma si hablamos de Nigel Farage, principal promotor del Brexit y líder del UKIP (Partido de la Independencia del Reino Unido):

    A pesar de que Venezuela es para muchos un laboratorio de lo que podría ocurrir si López Obrador llega al poder (lo cual podría ser un factor en contra), presentarse como un outsider y como anti-sistema en un mundo que comienza a legitimarlos, es una gran ventaja. El desencanto del individuo con el sistema que lo gobierna y con quienes son «políticamente correctos». no es algo característico de México, sino de muchos países de occidente. El desencanto con el gobierno actual en México y en otros países, a pesar de las diferencias, no son completamente producto de la casualidad.

    Por ejemplo. El Brexit podría legitimar el discurso contra el TLC, porque los planteamientos son muy similares. Un «Mexit» podría ganar adeptos cuando se apela a esos «valores nacionalistas» que tanto nos enseñaron por medio de la educación oficial durante años. La defensa del petróleo, los recursos naturales, lo «hecho en México», recuperar lo que «es nuestro». Y actualmente López Obrador parece ser el único en condiciones de tomar esa bandera.

    López Obrador parece depender más de sí mismo (tiene una capacidad muy impresionante de  auto-boicotearse) y de su capacidad para leer el entorno y actuar en consecuencia. Si su estrategia de aquí al 2018 es adecuada, tendrá considerables posibilidades de ganar. Si no lo es, sus posibilidades serán mínimas. Pero hay una diferencia. No recorrerse al centro lo suficiente fue lo que condenó a López Obrador a la derrota en las elecciones pasadas (particularmente en 2012 lo estaba haciendo muy bien hasta el último mes), pero ahora, dentro del entorno actual, su carácter beligerante y polarizador podría más bien traerle algunos dividendos.

    ¿Cómo parar a López Obrador? La respuesta podría encontrarse en otro outsider. Un candidato independiente no perteneciente a la clase política que logre ganar simpatías tanto en la derecha como en sectores de la izquierda, podría poner en jaque las aspiraciones de López Obrador. Pero ese candidato todavía no aparece en el mapa político, y si lo quiere hacer, más vale que lo haga temprano para padecer lo menos posible todas esas desventajas de ir como independiente por la silla presidencial.

  • Tú que odias a los famosos tomándose la foto con Peña

    Tú que odias a los famosos tomándose la foto con Peña

    Una de las estrategias de «comunicación» del gobierno actual ha sido llevar a cabo reuniones donde Peña Nieto se encuentre con personas famosas o reconocidas. Ya sea Kevin Spacey, el Chicharito. Mark Zuckerberg, la selección mexicana, la #LadyMatemáticas, Bono de U2 (donde Peña mostró que mejoró un poco su inglés) y un sin fin de personalidades.

    ¿Le ha ayudado a su popularidad? Por supuesto que no. Menos lo ha ayudado a legitimarse con la gente. La mayoría de la gente entiende que se trata de una puesta en escena en favor del Presidente, bajo el pretexto de reconocer a algún mexicano destacado, participar en alguna cumbre, qué se yo.

    Tú que odias a los famosos tomándose la foto con Peña

    Donde creo que se comete un error, es cuando se hace un juicio a quienes «se prestan» para aparecer en la foto. Cuando el Chicharito asistió a una reunión con nuestro querido presidente allá en Alemania, las redes sociales explotaron y tacharon al jugador de traidor, sobre todo porque hace menos de dos años publicó una foto solidarizándose con los estudiantes de Ayotzinapa.

    Yo no sé bien a ciencia cierta que opinión tiene el Chicharito de Peña Nieto. Me atrevo a sugerir que es más bien mala, por el tuit de Ayotzinapa, porque mostró su simpatía (con todas las restricciones que los futbolistas tienen en la política) a Josefina Vázquez Mota en las elecciones pasadas, y porque no presumió en sus redes su encuentro con Peña Nieto, menos puso frases como «Aquí con un gran Presidente» o algo por el estilo (a diferencia de las cuentas de Peña Nieto, llenas de fotos con el futbolista). Se vieron, el Chicharito le entregó una camiseta firmada, platicaron un poco y nada más.

    Por ese encuentro, muchos tildaron al Chicharito de traidor.

    Peña Nieto es Peña Nieto, un político deleznable y uno de los peores presidentes de la historia moderna de nuestro país, pero también es Presidente de la República y quien representa al país.  Bajo este contexto yo no veo reprobable que el Chicharito, o la #LadyMatemáticas tengan alguna reunión de este tipo, incluso si el propósito del gobierno es tratar de «elevar» la figura del Presidente (que el criticado debería ser más bien éste último). Al final el Presidente no es sólo una persona, representa una investidura, una institución.

    Cuando la #LadyMatemáticas fue a Los Pinos a recibir el reconocimiento del Presidente, fue un honor para ella porque fue reconocida por la máxima institución del país (independientemente del valor que tengan quienes estén ahí), ser reconocido por quien es la máxima cabeza del país no es algo despreciable. Además no sólo se trata del «reconocimiento presidencial», se trata de la proyección que recibe, que el país vea lo que ha logrado. No es cualquier cosa

    #LadyMatemáticas

    Si el Chicharito o la #LadyMatemáticas se negaran a ver a Peña como protesta ante x o y situación, podrían hacerlo sin tener que recibir críticas por ello.

    No me imagino, por ejemplo, a Iñárritu o Alfonso Cuarón en una visita a Los Pinos, porque ellos se han manifestado públicamente en contra del Presidente; y conociendo la urgencia de Peña por tomarse fotos con gente famosa, pudo ocurrir que, o el gobierno los invitó y no aceptaron, o bien, decidieron no invitarlos sabiendo que el Presidente podría recibir duras críticas por parte de sus «invitados».

    Mucha gente juzga lo que ve por encima, tan sólo lo que ve en la superficie. Que si tal figura estrechó la mano del Presidente entonces ya es un vendido, o simpatiza con él, cuando no reparan que la presidencia no se trata sólo de una persona, sino de una investidura.

    Además, creo también injusto hacer un juicio tan duro a aquellas personas que han luchado tan duro para llegar a donde están. El Chicharito destaca por su trayectoria futbolística, la #LadyMatemáticas lo dice su propia etiqueta. No son activistas de tiempo completo ni politólogos como para juzgar su trayectoria de acuerdo a una simpatía (que posiblemente ni tienen).

    Pero tú ya los convertiste en enemigos.