Etiqueta: Enrique Peña Nieto

  • ¿Por qué no me puedo alinear con Peña Nieto?

    ¿Por qué no me puedo alinear con Peña Nieto?

    ¿Por qué no me puedo alinear con Peña Nieto?

    Uno de los factores por los cuales los nazis no ganaron la Segunda Guerra Mundial fue porque Churchill, Roosevelt y Stalin forjaron una alianza estratégica. Las diferencias entre los tres mandatarios eran muchas -más bien las que tenían Churchill y Roosevelt con Stalin-, sin embargo decidieron hacerlas a un lado porque había un interés supremo sobre aquellas diferencias evidentes. Si no trabajaban en conjunto, Hitler y la Alemania Nazi podrían ejercer una dictadura casi mundial sobre los demás países. 

    Con este argumento traté de justificar la necesidad de alinearnos con el Presidente de la República, cuyo papel en este conflicto entre México y Estados Unidos comenzó de una forma vergonzosa aunque al final terminó componiéndose un poco -no lo suficiente-. Algunos personajes de los medios estadounidenses más opositores a Donald Trump incluso hablaron de que Peña Nieto le había soltado un buen golpe a Trump. La realidad es que Trump ya casi lo había desinvitado -al condicionar la visita al pago del muro- y Peña simplemente dijo no. Por primera vez Peña -sin dejar del todo a un lado ese semblante artificial y alienado- se pronunciaba con enjundia: «México no va a pagar ese muro».

    Pero si hay un bien supremo a las evidentes diferencias que tenemos el 88% de los mexicano con Peña Nieto ¿por qué decidí ya no apoyarlo?

    Tan fácil y tan sencillo, si dos facciones se van a unir con un propósito en común todos van a poner de su parte. La Guerra Fría y el conflicto de la URSS con Occidente comenzó hasta ya terminada la misión. La URSS, Estados Unidos y el Reino Unido se respetaron mientras duró el pacto. 

    En nuestro caso, Peña Nieto no está poniendo de su parte, me explico…

    Yo no puedo entender cómo en este momento tan crucial fue capaz de darle empleo a su amigo el infame Virgilio Andrade como director de Bansefi, quien lo exoneró de los conflictos de interés con la casa blanca. No puedo entender cómo es que uno de los gobernadores de su partido, Rodrigo Medina, quien pisó unas horas la cárcel en un teatro lamentable, termine en libertad, como seguramente permanecerá. No puedo entender tampoco que Peña  pretenda regular los derechos de audiencias.

    Hay que preguntarnos, ¿por qué México es un país suficientemente débil como para que nos hayamos convertido en el juguete de Donald Trump?

    Fácil, somos un país sin instituciones sólidas, con una clase política, por tanto, corrupta. En gran medida la clase política -sin querer eximir a los ciudadanos de las tareas que nos toca hacer- es responsable del estado actual de las cosas. Si Peña quisiera a un pueblo unido en torno a él, entonces estaría obligado a comprometerse con éste, y eso implicaría dejar a un lado esas prácticas nocivas que tanto han lacerado al país.

    ¿Lo hizo? No, al contrario.

    ¡Basta ya de mensajes estériles que en vez de crear una unidad como mexicanos parecen hasta tener la intención de obtener un beneficio político!

    Y no, no porque López Obrador o Carlos Slim inviten a la unidad -esa palabreja que les encanta a la clase política- lo tenemos que hacer. En un acto de unidad ambos tienen que estar comprometidos y Peña Nieto no lo está. Peña nunca defendió a México siquiera cuando Trump pretendía contender por las elecciones primarias y casi nadie daba un peso por él:

    El gobierno de México ha dejado solos a los mexicanos en Estados Unidos frente a Donald Trump. Quedarse callados, con la intención de no subir su perfil, ya no es suficiente. Ese momento ya pasó. El momento de enfrentarlo es ahora, no un día después de la elección. Es un grave error no tomarlo en serio. Sus palabras son muy peligrosas. Otros ya están siguiendo su ejemplo con ataques verbales en contra de inmigrantes de todas las nacionalidades. – Jorge Ramos. Agosto 2015.

    Dejemos atrás nacionalismos bananeros, dejemos detrás esas manifestaciones estériles que consiste portar banderitas en los perfiles que no causan efecto alguno y concentrémonos en unirnos de verdad los mexicanos para trabajar en este país, para que ya no sea la pobre víctima de los fuertes y poderosos. Una verdadera unidad tiene que ser legítima donde ambas partes pongan de su parte, donde tanto el gobierno como los ciudadanos trabajemos por México y no por intereses propios. 

    Si queremos a un México unido no tenemos que elaborar puestas de teatro llenas de parsimonia e hipocresía. Por el contrario, debemos primero tener la convicción de que nos la queremos «rajar por México» y sí, con esa convicción trabajar juntos y unirnos.

    No puede haber unión con quien no parece siquiera tener el interés de trabajar por esa meta en común.

    Y lo único que me queda es exigir a Peña Nieto, como patrón suyo que soy, a que vele por los intereses de México. 

  • Pobre Peña, pobre

    Pobre Peña, pobre

    Pobre Peña, pobre

    Según Francis Fukuyama, la decadencia de los estados ocurre cuando la fricción entre el Estado y los ciudadanos se hace más grande. Esto puede explicar un poco el ascenso de líderes demagogos en un mundo donde cada vez menos ciudadanos se sienten representados. 

    Pero en México el problema es aún más complicado, no sólo se trata de una fricción, se trata de un desmembramiento.

    Me explico. La distancia que hay entre la sociedad actual (con sus millones de defectos) y el gobierno es abismal. Este gobierno gobierna para un modelo de sociedad que tan solo existe dentro de sus obtusas mentes.

    Su puesta en escena -porque no es otra cosa- con la firma del Acuerdo para la Defensa y Fortalecimiento Económico me trasladó a los años 70 u 80. Ahí estaban el gobierno, los sindicatos, y el Consejo Coordinador Empresarial. 

    Lo que se respiraba dentro de ese salón no tiene en lo absoluto nada que ver con lo que respiras cuando sales de ahí, son dos realidades diferentes que chocan demasiado. La primera es una artificial, la otra es lo que es, el mundo real. Pero ¿qué pasaba ahí?

    Halagos al Presidente, los secretarios -excepto Meade, que se limitó a hacer su trabajo- lambiscones, insistieron en la estatura de Peña Nieto, el líder, el estadista incomprendido que toma decisiones impopulares. Peña Nieto habla de un México que se está «moviendo» y que está transformando, que los pactos que le antecedieron a éste -como los de sus antecesores- buscaban acabar con la tragedia, con la crisis económica que les había explotado, mientras que éste buscaba preservar la estabilidad, el buen rumbo que lleva este gobierno, un buen rumbo que sólo ellos son capaces de ver.

    El Presidente quiso montar esta escena como esperando tranquilizar a la gente enardecida, que se vea que el gobierno ahora sí va actuar. Que reducirá el sueldo de los mandos mayores un 10%, que le apostará al transporte público, que se preocupará por la economía de las familias, ¿qué no era esa su obligación desde hace cuatro años? Luego dejó a hablar a los secretarios y líderes sindicales cuyo discurso se orientó a enaltecer al honorable Presidente.

    El líder sindical de la CTM, Carlos Aceves del Olmo, hablaba una y otra vez de los pobres, que no apoyaba los subsidios porque estos beneficiaban a los ricos, y no a ellos, por los cuales tanto se preocupa mientras presumía un Patek Phillipe de casi $500,000 pesos. Navarrete Prida, mientras tanto, se encargó de alabar al susodicho mandatario nacional. 

    Y con ese circo, tan de los años 80, pensaron que iban a generar un efecto en la población, que estaba afuera manifestándose, que estaba partiéndose la madre en la oficina platicando con sus colegas de lo nefasto que es Peña Nieto. Hablaban de la unidad, pero ahí sólo estaba el gobierno, los sindicatos -adheridos al PRI- y el Consejo Coordinador Empresarial. No había un sólo representante ciudadano, peor aún, no había siquiera una mujer en ese recinto, eran los camarillas de siempre. 

    Luego llegó el golpe que tumbó el circo. Coparmex hizo pública su negativa a participar en tal teatro. Decían que se trataba algo improvisado, que les mandaron la propuesta dos horas antes, y la consideraron una mera estrategia de imagen pública.

    Todos hablan de la negativa de Coparmex, nadie habla de los puntos propuestos. 

    Porque fuera de esa realidad artificial que tan sólo ellos perciben, no hay vítores para Peña Nieto. La opinión pública -excepto la que ha sido maiceada- mantiene una postura cada vez más beligerante con el Presidente, se le percibe como una desgracia, como una tragedia. Pedro Ferriz, el ex comunicador convertido en candidato -aunque le cueste quitarse su primera faceta- lo ve como un personaje tan en desgracia que ni desde que empezó su carrera desde tiempos de Echeverría había visto. El desprecio de la comentocracia y de las clases medias, de todos aquellos que no tienen un beneficio de su gobierno, es unánime.

    Los memes abundan como una forma de catarsis masiva ante lo desgraciados que somo de tener este gobierno. 

    No, ni como villano lo respetan. El sentimiento hacia Peña oscila entre el coraje y la lástima, sentimientos de desprecio hacia ese pobre personaje que es incapaz de exhibirse ante la sociedad. 

    Y no se equivocan, Peña Nieto es un pobre desgraciado, ese será el juicio que haga de él, la memoria histórica de este país, esa memoria que no se puede comprar a billetazos. 

    Sí, es un pobre desgraciado, un pobre diablo al cual dicen, ni sus aliados respetan en privado. 

  • ¿Qué hubiera hecho yo? Le respondo a Peña

    ¿Qué hubiera hecho yo? Le respondo a Peña

    Siempre que veo alguna intervención de Peña Nieto me pregunto cómo puede ser posible, cómo es que no pueden salir de la burbuja en la que se encuentran, cómo es que no pueden tener empatía alguna con la ciudadanía, cómo es que sigue apareciendo ese ente alienado con una mirada perdida, sin expresión alguna, y con un lenguaje corporal lamentable. Esta no es la excepción, pero ciertamente he hecho este ejercicio tantas veces (el de asombrarme de mala gana) que ya me acostumbré.

    ¿Qué hubiera hecho yo? Le respondo a Peña

    Empiezo por decir que el problema no es tanto lo que dijo, sino lo que dejó de decir, que le resta mérito a eso que sí dijo y que convierte a sus palabras en un acto de cinismo puro. Por ejemplo, el diagnóstico que hace Peña no es del todo falso, de hecho podría decir que es acertado pero convenientemente incompleto.

    Es decir, es cierto que la Reforma Energética como tal no es la culpable, sino que el precio internacional del petróleo se incrementó, y ante la liberalización de precios al mercado, el precio aumentó un 20%. Es cierto también que no se puede dar el lujo de eliminar el IEPS porque tendría que hacer un duro recorte en el gasto, cuyas consecuencias también indignarían a la gente; y es cierto también por lo que no dice, que el país está cada vez más endeudado y que su gobierno ha manejado muy mal las finanzas. Ese impuesto es el que naturalmente hace que el petróleo sea más caro que en Estados Unidos y otras latitudes del mundo.

    El error de su discurso está en la omisión. ¿Cómo llegamos a este escenario donde Peña no se puede dar el lujo de quitar a este impuesto? Lo explica la pésima forma en que ha administrado las finanzas, la corrupción, el saqueo de Pemex, las pésimas decisiones. Eso Peña no lo dijo, más bien se dedicó a buscar culpables. Criticó al gobierno de Calderón, porque dice, el expresidente tiró el dinero en subsidiar a la gasolina, dinero que hubiera podido servir para construir infraestructuras y escuelas.  La realidad es que el PRI le bloqueó la Reforma Energética a Calderón.

    Pero luego, después tratar de aparentar ser una suerte de héroe nacional que hace las cosas por nuestro bien, nos preguntó qué hubiéramos hecho nosotros, como esperando que le dieran la razón al argumentar por qué tuvo que tomar la decisión, porque posiblemente alguna persona sensata en su lugar, ya con todo el daño hecho -el país endeudado, las finanzas destrozadas-, hubiera hecho lo mismo; pero entonces tendríamos que hablar de todo lo que no se hizo antes. Ahí yo tendría muchas respuestas para su pregunta, tales como:

    1. Yo no hubiera endeudado al país como él y su gobierno lo están haciendo.
    2. Yo no hubiera permitido tanta corrupción, ni hubiera sido partícipe de esta, ni mucho menos hubiera permitido que políticos y gobernadores como Javier Duarte, quien desvió recursos de Veracruz a la campaña de Peña, saquearan sus entidades.
    3. Yo no hubiera permitido que saquearan Pemex, como lo hicieron algunos compañeros de partido como Romero Deschamps.
    4. Yo no hubiera tirado el dinero en programas dizque sociales pero que tienen un propósito asistencialista-electoral como Prospera. 
    5. Yo hubiera reducido el gasto público.
    6. No hubiera hecho derroches frívolos como llevar familiares y comitivas de viaje, o comprarle vestidos lujosos a mis hijas. Aunque el impacto económico de eso sea casi nulo, sí manda el mensaje de que su gobierno sería capaz de derrochar dinero en cualquier cosa. 
    7. Yo me hubiera preocupado por ser empático con mis gobernados y hubiera acompañado el «gasolinazo» con políticas de austeridad dentro de mi gobierno en vez de permitir que se otorguen bonos y se regalen iPhones -aunque la suma monetaria sea simbólica-. Tal vez así, la gente hubiera comprendido un poco más la medida y hubiera sentido que el gobierno también está dispuesto a hacer sacrificios. 
    8. Yo no me hubiera involucrado en conflictos de interés, hubiera tomado el liderazgo para hacer justicia en Ayotzinapa y tomaría una postura más digna ante Donald Trump, así tendría más respeto por parte de mis gobernados, gracias a lo cual tendría más margen de acción para aplicar medidas impopulares. 
    9. Yo no le hubiera mentido a la gente diciendo que el costo de la gasolina iba a bajar con la Reforma Energética y la luz, porque el precio depende de muchas variables que le son ajenas -es el mercado quien determina si está más barato o no-.

    Estas son las cosas que hubiera o no hubiera hecho que se me vienen a la cabeza, seguramente hay muchas más.

    Para terminar, debo decir que entendido esto, deberíamos replantear las protestas y manifestaciones, porque el gasolinazo no sólo no es la causa, sino que los paliativos para eliminar el impacto podrían ser contraproducentes. Esa energía se debería utilizar para impulsar una Reforma Política de gran calado que reestructure nuestras instituciones, donde nuestros políticos no tengan fuero, donde se exija que estén aptos para su cargo, que tengan estudios, que hayan probado que son gente honesta y confiable, que se les haga exámenes psicológicos y de conocimientos; que la #Ley3de3 se aplique como está concebida originalmente y sin parches, entre muchas otras propuestas. Ya hay varios organismos con un gran expertise en el tema que podrían ayudar a formular la propuesta, como ya se intentó anteriormente. Necesitamos reestructurar de raíz un sistema que ya está decadente para que sea más democrático y esté sujeto a la rendición de cuentas. 

    Ojalá que en las manifestaciones que vienen se solicite eso. Las cosas no van a cambiar mientras no modifiquemos las estructuras bajo las cuales nos gobernamos. 

  • Joder a México

    Joder a México

    Joder a México

    Peña Nieto tiene razón.

    Yo tampoco creo que algún presidente se levante con la intención de joder a su país. Hasta el presidente más inepto se preocupa por el juicio de la historia.

    Si ex presidentes como Carlos Salinas escribieron libros sobre su presidencia y lo ineptos que fueron los que los sucedieron; así como Díaz Ordaz, Luis Echeverría o López Portillo concedieron entrevistas para «aclarar dudas» sobre su gestión, es porque les preocupa de alguna forma que la opinión pública sea favorable con ellos. Si quisieran «joder a México» deliberadamente, no tendrían la necesidad de hacer eso.

    Otra cosa es que en la práctica lo jodan.

    Los políticos corruptos no logran ver la dimensión de su corrupción como cualquier gente normal la ve porque están muy acostumbrados a ella. Una persona no se corrompe de la noche a la mañana, más bien empieza a corromperse cometiendo actos pequeños, de tal forma que el cerebro comienza a emitir menos estímulos de incomodidad, con lo cual entonces pueden comenzar a cometer actos de corrupción más grandes. Entonces pueden verse envueltos en escándalos de corrupción sin que eso les genere mayor remordimiento.

    Es decir, para ellos, los actos como los desfalcos o las casas blancas no son actos tan reprobables, incluso pueden llegar a sentir que tienen el derecho de.

    No es como que Peña o Javier Duarte se levanten y digan ¡Hoy voy a joder a México! Simplemente creen que los puestos que tienen y las relaciones de poder que los sostienen les dan derecho a hacer lo que quieran.

    Y de hecho muchas veces se preguntan dentro de sus corrompidas cabecitas por qué son tan detestados. Llegan a pensar que existe una conspiración en contra de ellos, que alguien está maquinando un plan malévolo para hacerlos caer.

    Si un político quisiera deliberadamente «joder a México» ni siquiera tendría que tratar de quedar bien con los demás, ni menos necesitaría de invertir una gran cantidad en publicidad para aparecer en todas las pantallas y decir de forma cínica que la popularidad no les importa. En mayor o menor medida, los políticos y sobre todo los presidentes se preocupan por el llamado «juicio de la historia». Su anhelo es servirse a ellos y a los suyos y al mismo tiempo ser recordados por el pueblo como aquel político dadivoso que hizo historia en su comunidad.

    Los políticos corruptos no sólo han aprendido el arte del engaño, sino el del autoengaño también. Ellos mismos suelen distorsionar la realidad bajo la que viven y la que gobiernan, de tal forma que ésta no las confronte o lo haga lo menos posible. Y así entonces, pueden despertarse en las mañanas sin sentir que van a joder a alguien (a menos que se trate de un personaje contrario a ellos al cual le quieran cobrar un favor).

    No, Peña no se equivocó, tiene razón. No quiere joder a México.

    Pero lo jode.

    https://www.youtube.com/watch?v=n8ApY-hYuIA

     

  • Por qué Roger Waters desearía que Peña ya no estuviera aquí

    Por qué Roger Waters desearía que Peña ya no estuviera aquí

    Por qué Roger Waters desearía que Peña ya no estuviera aquí

    Todos los que conocemos el trabajo de Roger Waters -y vaya, de Pink Floyd-, entendemos la carga política que tienen sus letras, sus composiciones y sus conciertos. Ni Waters ni Pink Floyd se pueden entender sin ello. Ir a un concierto de Roger Waters y esperar que no se hable de política es como ir a un mundial de natación y esperar que no haya alberca alguna. El proselitismo político de quien primero se consideró comunista para luego pasar a ser una suerte de liberal de izquierda, es uno de los sellos de este bajista que fuera miembro de una de las bandas más importantes de la historia de la música.

    No tuve la oportunidad de ir a la CDMX a ver el espectáculo de Roger Waters y me tuve que conformar con el recuerdo de aquel 2007 cuando vino a Guadalajara. El cerdo volador, en ese entonces, tenía escritas frases como ¡Fuera Bush! El cual se paseó por todo el 3 de Marzo para caer en una casa contigua.

    El proselitismo político de Roger Waters fue más intenso y más polémico en esta ocasión. Llamò pendejo a Trump, el cerdo ahora tenía inscripciones como «nos faltan 43» y «Fue el estado». Más polémico aún, criticó duramente a Peña Nieto en un discurso, reclamándole por la violencia y por preocuparse por «sus amigos» antes que por los demás. Claro, no sin olvidar replicar la consigna #RenunciaYa en la pantalla gigante, lo cual a mi parecer no tuvo tanto que ver con una pedida explícita de renuncia a Peña Nieto, y sí más como una forma de replicar el hartazgo que se vive dentro del país.

    Si nos atenemos estrictamente a derecho, a lo legal, Roger Waters pudo cometer una ilegalidad:

    «Artículo 33 de la Constitución.- … Los extranjeros no podrán de ninguna manera inmiscuirse en los asuntos políticos del país.

    Naturalmente, la mayoría de los asistentes y la sociedad en general aplaudió el acto. -Roger Waters hizo lo que ni nosotros hacemos-. Algunos otros, simpatizantes del gobierno o del PRI manifestaron su inconformidad y molestia con el músico -Pinche chairo, lo sabía, se le notaba lo chairo desde el Dark Side of the Moon-.

    Mi pregunta va en este sentido: ¿hasta donde se debería permitir o restringir la libertad de expresión a un extranjero en nuestro país? Cierto que somos mexicanos, pero cierto también es, que gracias a los nuevos medios de comunicación y tecnología que permiten el intercambio de información somos una sociedad más global. Por ejemplo, Ayotzinapa no es algo que solo duela a los mexicanos, también a muchos extranjeros (como Roger Waters) les duelen los 43. A muchos «nos duele» lo que está pasando en Venezuela por ejemplo. También nos duelen los atentados en Francia o la tragedia humanitaria que vive Siria.

    Trump eres un pendejo

    Entiendo que un país deba protegerse de ciertas amenazas que vienen del exterior. Pero no es lo mismo que ese reclamo lo haga un gobierno extranjero, o un grupo que tiene algún interés político o comercial, a un músico que quiso dar un concierto y solidarizarse con los mexicanos.

    No es lo mismo tampoco que Roger Waters muestre estos mensajes, a que él mismo realice una revuelta en México para derrocar a Peña Nieto. Conociendo el proselitismo de Waters, es notorio que éste usó su libertad de expresión más para solidarizarse con un país cuya gran mayoría de miembros está indignada por lo que sucede actualmente con la violencia y la corrupción en el gobierno, que para organizar una revuelta o entrometerse activamente.

    ¿Qué no tampoco hemos hecho los mismo nosotros con Trump? ¿Qué no grupos como Maná han criticado duramente al magnate en suelo norteamericano? ¿Qué no Vicente Fernández dedicó una canción a Hillary Clinton, la cual fue replicada por la candidata? ¿Qué no, U2, cuyos miembros son británicos o irlandeses y no norteamericanos, hicieron proselitismo contra Trump en Las Vegas? ¿Qué no aseguraron algunos políticos en México, que tratarían de incidir en Estados Unidos para que no ganara Trump?

    Cierto que en México aprendimos a ver a lo extranjero como una amenaza, muchos gobiernos nacionalistas junto con nuestro pasado victimista moldearon ese pensamiento que en pleno siglo XXI no se ha erradicado. Roger Waters no representa amenaza alguna, ni es un enviado del gobierno británico (al cual generalmente critica), simplemente es un individuo que quiso expresarse y compartir una postura política con la cual, por cierto, la mayoría de los mexicanos compartimos.

    Que un extranjero se exprese o se preocupe por lo que pasa en este país debería de considerarse como libertad de expresión. No sólo porque una sociedad global como en la que vivimos no sólo esta lo suficientemente interconectada para que los actos que se cometan en un país pueda afectar a otro, sino porque ya no vivimos encerrados en un pedazo de territorio (son los fascistas los que insisten con los muros), cada vez tenemos más que ver con lo que pasa allá afuera, y cada vez nos importa más.

    https://www.youtube.com/watch?v=P325QhU9WIw

  • El informe y el hundimiento del barco Peña Nieto

    El informe y el hundimiento del barco Peña Nieto

    Peña Nieto redondeó su semana, o dos semanas fatídicas con su informe. Digo dos, porque su informe se suma al escándalo del plagio de la tesis, y la vergüenza histórica que significó su reunión con Donald Trump. Peña Nieto está más sólo que nunca, y es de notar que cada vez son los que están abandonado su barco. Pero vamos a empezar con el informe.

    Como comenté en Periscope, Peña Nieto tiene un buen equipo de comunicación detrás de sí liderado por Alejandra Lagunes. Posiblemente debamos a su equipo el nuevo formato del informe. El formato, el cual consistió en un diálogo con jóvenes en vez de un monólogo, se me hizo agradable, rompió esquemas y creo que se debería de considerar un punto de referencia para las siguientes ocasiones. Pero esas ideas innovadoras de Lagunes contrastan con las viejas formas y la falta de autocrítica del PRI, y eso se notó en este ejercicio que fue una muy buena idea pero cuya ejecución dejó mucho que desear.

    Primero, porque varios de los jóvenes asistentes eran sembrados. Como lo ha mostrado la evidencia, varios formaban del PRI o de sus instituciones afines que estaban ahí con la finalidad de adular a Peña Nieto. La primera intervención en la cual un joven afirmó que le debía todo, que estaba haciendo todo bien y qué más haría bien lo dejó muy en claro. Con excepción de la última intervención de un joven llamado José Ramón, quien temerosamente se animó a cuestionar al presidente y le pidió dejar del lado toda esa «coreografía», todas parecieron intervenciones a modo, adulaciones, jóvenes pidiendo becas para todo, cuestionamientos tímidos.

    Segundo, porque fue curioso que las preguntas críticas procedieran de la tómbola que contenía, supuestamente, preguntas que se hacían desde las redes sociales. Pero curiosamente también Peña Nieto estaba «muy preparado» para responderlas con un discurso muy ensayado. Así contestó todas las dudas con respecto a su invitación a Donald Trump, el plagio que cometió en su tesis, y las críticas que había recibido por subir la gasolina después de prometer que eso ya no sucedería. Dijo mucho y no dijo nada, con un lenguaje acartonado buscó justificaciones que no complacieron a nadie.

    El desinforme y el hundimiento del barco Peña Nieto
    Fan Page de Enrique Peña Nieto

    Lo que me pregunto es ¿por qué usan formas tan gastadas y tan predecibles? ¿Por qué siguen utilizando gente sembrada cuando una y otra vez son puestos en evidencia en las redes? ¿Por qué siguen creando teatros ensayados y parsimoniosos que desde hace años han causado un enorme disgusto en la población? El informe en realidad sí fue un informe, porque reflejó de forma concreta (no por lo que hicieron parecer ver, sino por lo que realmente se vio) lo que ha sido este mandato.

    Mientras todo esto ocurre, mientras Peña Nieto se deslegitima, muchos han decidido abandonar el barco, o al menos han cuestionado en mantener su apoyo. La dura entrevista que Denise Marker hizo a Peña Nieto, así como los duros cuestionamientos de Loret de Mola, han dejado en claro que la postura de Televisa frente a Peña ya es menos benévola. Así como la televisora promocionó su campaña para ganar un beneficio (reformas a su favor), ahora que se ha vuelto un lastre para sus intereses, le da la espalda. De la misma forma, periodistas afines como Ciro Gómez-Leyva, quien hace pocos años tratara de presentar a #YoSoy132 como porros agresivos a las órdenes de López Obrador, ahora permite que en su programa se destape el hecho de que varios jóvenes de su informe fueron sembrados por el PRI.

    Pero la deserción en los medios de comunicación es la menos grave. Raymundo Riva Palacio explicó en su última columna las fracturas que existen al interior de su gobierno a causa de la visita de Donald Trump. La canciller Claudia Ruiz Massieu amagó con renunciar porque nadie le informó de la decisión, sugerida por Luis Videgaray, de recibir a Donald Trump en Los Pinos. A ello también se opuso Osorio Chong, quien después, ya con la decisión tomada, ofreció su renuncia con el fin de que el «recibiera las críticas» y pudiera salvar este barco que está a punto de hundirse por completo.

    Jóvenes infiltrados

    Muchos, priístas inclusive, están indignados con la humillación histórica que recibió nuestro país. Tal parece que el asunto llegó a un punto donde el patriotismo terminó siendo más importante que los intereses o la disciplina partidista. A muchos les dolió ver a su país humillado, y algunos incondicionales se sumaron a las críticas contra Peña Nieto. Mientras tanto, la indignación dentro de los opinólogos, intelectuales y plumas, ya sea de izquierda, centro o derecha, llegó a un punto que jamás había visto en mi vida.

    La legitimidad de Peña Nieto caerá por lo suelos, y no sé si México tenga la capacidad de sostener por dos años una situación así. Como lo he insistido, lo recomendable sería que Peña se hiciera a un lado (entiendo que por ley, sólo se puede renunciar por causas de fuerza mayor), no importa que sea Osorio Chong quien termine el sexenio, pero no nos podemos dar el lujo de mantener las cosas como están.

  • Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    «Ha habido malas interpretaciones o afirmaciones que lamentablemente han lastimado o afectado a los mexicanos por la percepción de su candidatura, de la cual soy respetuoso, que el pueblo de México se había sentido agraviado por comentarios que se habían formulado, pero que yo estaba seguro que su interés genuino es por construir una relación que nos lleve a darle a nuestras sociedades, condiciones de mayor bienestar» Enrique Peña Nieto.

    Lo que vivimos hoy fue una humillación de proporciones históricas.

    Lo que vivimos hoy seguramente será algo que recordemos en muchos años con mucha pena, no sólo eso.

    Lo que vivimos hoy podría beneficiar a la candidatura de Donald Trump. El magnate se ha salido con la suya, y lo peor es que tampoco era como que pudiéramos esperar otra cosa. Muchos teníamos razones para ser pesimistas y no esperar una disculpa de Trump ni una postura enérgica de Peña Nieto. Trump hizo campaña a costa de nuestro presidente.

    Ahí, estaban frente a la prensa, los dos hombres más odiados en México.

    Peña Nieto empezó a hablar, el discurso no fue malo. Por el contrario, estuvo bien preparado e incluso afirmaba que defendería a los mexicanos que viven en Estados Unidos. Tal vez ese fue el único acierto en esta tarde triste.

    Pero las formas cuentan. Peña se veía tímido, alienado, se veía pequeño, no inspiraba respeto. Aún así yo agradecía que pronunciara esas palabras, en algún momento esperé de forma ingenua un «as bajo la manga». Peña enfatizaba los beneficios mutuos de la relación entre México y Estados Unidos. Pero esa debilidad de carácter, porque en la política no puedes ser débil, dejó a Trump un Peña Nieto fácil de rematar.

    Peña Nieto y Donald Trump, ¡Vergüenza histórica!

    Lo que me preocupaba no era tanto lo que Peña Nieto había pronunciado, sino la respuesta de Trump. Ahí, en su casa, Donald Trump humilló a Peña.

    Trump empezó a adular a los mexicanos y al presidente Peña Nieto, pero pronto comenzó a transitar a su discurso de forma «políticamente correcta» debido al escenario que se encontraba, Donald Trump insistió en la necesidad de construir el muro.

    Trump se apropió del discurso y mostró que quien tenía la batuta es él mientras Peña reaccionaba reactivamente, Trump dominó el encuentro de visitante en Los Pinos. Y no hablamos de un estadista entrenado en oratoria, sino un demagogo altamente sobrevalorado como empresario. Mientras Peña se mostraba timorato y acartonado, Trump se mostraba seguro y parecía estar en casa. Trump ni siquiera hizo algo sobresaliente para dejar a Peña Nieto humillado.

    Cuando Peña Nieto tuvo la oportunidad enfrente de él. cuando le pudo decir frente al público que no pagaremos el infame muro, prefirió asegurar que las palabras de Trump que agraviaron a los mexicanos eran malinterpretaciones.

    Trump sacó lo que quería, una foto con el Presidente de México para fortalecer su imagen de estadista. Peña no sacó nada, perdió, y tendremos que esperar a las siguientes encuestas para ver si su porcentaje de aprobación sigue siendo de dos dígitos.

    Humillación histórica

    En lo personal, como ciudadano mexicano, me siento humillado. Tal y como cuando Estados Unidos invadió México y colocó su bandera en el Palacio Presidencial, Trump se metió hasta la cocina sin ser exigido y sin ofrecer disculpa alguna por agraviar a nuestro país. Pero Trump no peleó para llegar ahí, Peña lo invitó, Peña le dio la gran oportunidad, Trump la aprovechó y se fue con los dividendos. Para fortuna de Peña, es difícil que Trump gane las elecciones en noviembre próximo, la vergüenza sería mayor si este bochorno le ayudara a Trump a catapultarse hacia la Casa Blanca.

    No cabe diplomacia que pase por encima de la dignidad de una nación. Un acto de diplomacia que atenta contra la integridad de un país no puede llamarse diplomacia. No cabe recibir con los brazos abiertos a quien se ha encargado de denigrar a tu país para obtener un beneficio electoral, ¿en qué mente cabe? ¿Qué es lo que quiso hacer Peña Nieto?

    Tuvo que llegar la estrategia de control de daños después de evaluar el negativo impacto que tuvo esta reunión. Peña Nieto declaró en un tweet que le dijo en privado a Donald Trump que no pagaría por el muro. Una declaración que nos es un insulto a los mexicanos, se ha convertido también, abordado de manera inteligente, en una estrategia de la campaña e Hillary para mostrar a Trump como débil y mentiroso.

    Peña Nieto, uno de los peores presidentes de la historia de México, ha perdido todo el respeto tanto de los mexicanos como de la comunidad internacional. En México se ha convertido en un bufón, todos se burlan de él, su nombre se ha convertido en un insulto, las estrategias de comunicación de Alejandra Lagunes para reposicionarlo y limpiar su imagen no han funcionado, no porque el trabajo de la comunicadora sea malo, sino porque el producto que trata de vender es pésimo.

    De nuevo, Peña no nos representó, no tuvo la hechura para defender con ahínco a la nación que gobierna. El juicio histórico será muy duro con él, y el legado que dejará al país será lamentable.

    Y los ánimos de los mexicanos siguen por los suelos. ¿Cómo no lo van a estar?

    Actualización:

    Trump regresó a Arizona a confirmar cómo es que había utilizado a Peña Nieto para sus propósitos, reafirmó su intención de construir el muro y hacer que los mexicanos lo paguen. Se redondeó la humillación que sufrimos como país.

    Nunca había visto tanta indignación en mi feed de Twitter. No sólo usuarios comunes, también comentócratas, plumas, políticos, ex-presidentes. Hoy México perdió un pedazo de dignidad. Si a Peña Nieto le queda un poco de dignidad, debería de presentar su renuncia, aunque la ley diga que debe haber un causal grave para que esto suceda (una enfermedad). Ayer Peña Nieto traicionó a México y dejó que el peor enemigo declarado se metiera a nuestra casa a escupirnos en la cara.

  • Guelcom Jom Donald Trump

    Guelcom Jom Donald Trump

    Moctezuma invitó a almorzar a Hernán Cortés y le fue súper bien. Eso le dijeron sus asesores a Peña Nieto. Y allá vamos. – Antonio Ortuño

    Hay cosas que mi mente no puede entender, una de esas es que Peña Nieto haya invitado a Donald Trump a Los Pinos. Sí, el Donald Trump que aseguraba que nosotros exportábamos violadores y criminales, el Donald Trump que está dispuesto a construir un muro, hecho que se ha convertido en uno de los pilares de sus propuestas de campaña.

    Guelcom Jom Donald Trump

    No lo puedo entender, porque no sé cómo México podría salir beneficiado, ni siquiera la figura de Peña Nieto. No hay forma.

    No sólo los comentócratas e intelectuales de este país están anonadados, también lo están los americanos. No entienden cómo es que esto se pudo dar.

    Primero, se antoja imposible que Donald Trump pida perdón por todas sus declaraciones. Si lo hace será como parte de un viraje de su estrategia de campaña. Posiblemente esa movida no sea una jugada inteligente para Trump, podrá ganar la simpatía de algunos latinoamericanos, pero seguramente perderá la de muchos simpatizantes a quienes los convenció de que México era la raíz de todos sus males.

    Segundo, de igual forma se me antoja difícil que Peña Nieto exija de forma vehemente unas disculpas a Donald Trump. Y si lo hace, tendría que despojarse de la oratoria parsimoniosa que lo hace ver tan falso y acartonado. Peña Nieto tendría no sólo que pronunciar aquellas palabras, tendría que hacerlo con firmeza, con rudeza, con güevos, esos que nunca ha mostrado, ni siquiera para dar el Grito de Independencia.

    Incluso si esto sucede, el cual sería por un decir el mejor escenario en una invitación que no tiene sentido alguno, la opinión pública podría considerar que Peña Nieto fue utilizado por Donald Trump para revirar su estrategia de campaña. Esa percepción se puede incrementar si Peña Nieto exige disculpas de una forma más protocolaria (como acostumbra a hacer).

    Algunos insisten que no entendemos de diplomacia. Pero de ninguna forma es un acto diplomático invitar a quien agredió a tu país para tratarlo de convencer de que los mexicanos no somos así. Con un tirano no se puede negociar, Donald Trump es una pared tan sólida como el muro que quiere construir.

    Este tweet dejará bien en claro el contexto a los que esperan una «estrategia diplomática audaz por parte de Enrique Peña Nieto:

    Lo pongo de esta manera. En Reino Unido, país que nunca ha sido denigrado por el magnate, se plantearon no recibir a Donald Trump por lo que representa. Lo mismo sucedió con algunos republicanos (sí, de su mismo partido). Y Peña Nieto, por el contrario, lo invita a desayunar. Si alguna habilidad tenía su partido era el de la diplomacia, lo que vamos a presenciar no tiene precedentes, así que ve preparando las cervezas y las palomitas.

    Y de la misma forma tenemos que hablar de las repercusiones que esta visita puede tener con Hillary Clinton, quien tiene más posibilidades de ganara las elecciones. Si bien, Peña invitó a los dos candidatos (no sin antes perjurar que no se metería en las elecciones de nuestro vecino del norte) por separado. Hillary no ha respondido, Trump sí lo hizo e irá antes. Trump buscará beneficiarse electoralmente de la visita.

    Se trata de dignidad, se trata de respetar a nuestro país. No volvamos a caer en el error que siempre hemos cometido y cuya historia nos he dejado lecciones bien claras.

    Nosotros no le debemos una explicación a nadie, menos a Donald Trump. Lo que sí merecemos son unas efusivas disculpas acompañadas de acciones para reparar el daño que ya hizo a nuestro país.

    Con un tirano no se puede negociar.