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  • Enrique Peña Nieto Presidente, ¿nos tenemos que alinear?

    Enrique Peña Nieto Presidente, ¿nos tenemos que alinear?

    Enrique Peña Nieto Presidente. ¿Nos tenemos que alinear?Enrique Krauze no tuvo empacho en ir a Televisa ayer y decir que no le alegra de ninguna manera el regreso del PRI porque no le han dado razones  de que ha cambiado, yo pienso igual, el PRI es igualito que hace 12 años, incluso no sé si un poco peor. Lo he dicho, el nivel de autoritarismo que ejerza el PRI dependerá de la sociedad con la que se encuentre, ciertamente tendrá una ciudadanía más despierta (sobre todo en las clases medias) que en los 90 y también medios como Internet harán que sea más complicado ejercer un control medíatico, al menos sobre parte de la población, porque si lo podrán hacer con sectores vulnerables. Pero de la forma en que ganó el PRI me hace pensar que todavía hay una gran parte de la sociedad que sigue aletargada, la cual le fue suficiente al PRI para que Enrique Peña Nieto llegara al poder. Tendríamos que ver como gobernará el PRI con una nueva realidad, pero algo es claro, se trata de un retroceso.

    El triunfo de Peña Nieto fue legítimo, más las elecciones no fueron limpias. Felipe Calderón se equivocó rotundamente al decir que las elecciones fueron totalmente limpias, que rondó la paz y la armonía cuando no fue así. Casi todas las inconsistencias denunciadas ante la FEPADE y que fueron publicados en sitios creados para exponerlas, eran del PRI, fácilmente un 80%, hablamos de robo de urnas, irregularidades en el cómputo, coacción del voto, asesinato de un representante de MORENA. Y el problema no pasó a mayores porque los ciudadanos presionaron para vigilar las elecciones, las cuales han sido las más vigiladas. Pero aún con todas las irregularidades se debe de aceptar el triunfo de Peña Nieto dado que fue lo que quisieron una mayoría relativa de los mexicanos (ya las razones por las cuales la gente haya votado por él, son otra cosa).

    Pareciera que no vamos a vivir un conflicto postelectoral como en el 2006, la posición de López Obrador ha sido más mesurada que hace 6 años y si bien no ha reconocido al ganador, parece que no se apartará de la legalidad, el se esperará a que se terminen de computar actas, contar votos, para que el miércoles fije una postura. Por el semblante, por como agradeció a sus simpatizantes, puedo deducir que López Obrador ya sabe que perdió, y creo que contrario a lo que muchos podrían pensar el miércoles aceptará los resultados, claro sin antes afirmar que hubo inequidad (que desde luego que la hubo más por el trato que le dio Televisa a Peña Nieto) y que hubo una imposición por parte de las televisoras (que aún que llegó al poder legalmente no deja de ser cierto). Creo que tomando en cuenta que si AMLO acepta los resultados, su postura me parece prudente, ya que al no hacer un pronunciamiento sobre su derrota, hará que sus simpatizantes busquen irregularidades dentro de este proceso electoral (tomando en cuenta que casi todas son a favor del PRI) y la distancia pueda reducirse algo, con lo cual por ejemplo, el PRI pueda tener alguno que otro escaño menos en el congreso, lo cual sería muy bueno.

    Si López Obrador acepta la derrota (estoy casi seguro que sí), la historia será benevolente con él. No logró el sueño de llegar a la presidencia, pero será recordado como un luchador social; creo que deberá dejar ya la candidatura a nuevas generaciones, y ya desde otra trinchera, vigilar la presidencia de Enrique Peña Nieto; su gran capacidad de movilización le podrá ayudar. Es claro que la oportunidad para López Obrador ya pasó, dicen que Lula tardó 3 elecciones en llegar, pero si tomamos en cuenta que en Brasil la presidencia dura 4 años, AMLO tuvo ya el mismo tiempo que Lula y no lo logró. El tabasqueño ya se encuentra cansado, ya no está lúcido como antes, y creo que podría lograr mejores cosas desde otra trinchera.

    Me preocupa lo que podría llegar a pasar con la presidencia de Peña Nieto, no es gratis el hecho de que cuando le preguntaran a Hillary Clinton que  opinaba sobre el regreso del PRI con Peña, haya dicho «sobre mi cadáver». El desempeño de Peña tanto en el Estado de México cuando fue gobernador o en su campaña rumbo a la presidencia, deja ver que no será un presidente tolerante y que posiblemente reprimirá a los disidentes, el PRI no tiene la democracia en sus genes, si no los ha tenido por 70 años, no podemos esperar a que los tenga ahora. Si se logra conservar la incipiente democracia que ahora tenemos sería gracias a las instituciones que se han creado y a la sociedad, más no al PRI.

    No creo que regrese el PRI hegemónico, porque si intenta echar raíces, la sociedad no se va a quedar callada. Peña Nieto llega en un momento en que existe una gran movilización juvenil a nivel mundial, Pero también vemos a un PRI que podría cometer fraudes (que si no se cometió ahora, es porque no hubo necesidad y aún así cometieron severas irregularidades y atropellos), y que podría hacer muchas cosas que ponga en riesgo la democracia y la libertad de expresión. Espero que no sea así.

    Calderón tácitamente nos pide que apoyemos a Peña Nieto, yo personalmente discrepo, no voy a apoyar a algo con lo que no estoy de acuerdo. Si Peña quiere ganarse mi apoyo, deberá mostrar con hechos contundentes que está haciendo una buena presidencia. Punto.

  • ¿Por qué Enrique Peña Nieto es un peligro para México?

    ¿Por qué Enrique Peña Nieto es un peligro para México?

    ¿Por qué Enrique Peña Nieto es un peligro para México?La primera verdad es que la libertad de una democracia no está a salvo si la gente tolera el crecimiento del poder en manos privadas hasta el punto de que se convierte en algo más fuerte que el propio estado democrático. Eso, en esencia, es el fascismo – la propiedad del estado por parte de un individuo, de un grupo, o de cualquier otro que controle el poder privado. Franklin Delano Roosevelt.

    Esta vez mi crítica va a ser dura, muy dura, y dada la coyuntura en la que vivimos quiero aclarar que no tengo la mínima intención de criticar o descalificar personalmente a aquellas personas que simpaticen con el PRI de Peña Nieto, si bien no comparto su punto de vista la respeto. Mi crítica será hacia el candidato y quienes lo rodean. Quise escribir esto dada la inconformidad que tengo hacia este personaje y hacia esta facción del PRI (porque me queda claro que no toda la gente en el PRI es corrupta y antidemocrática, existen muy buenos elementos como en otros partidos también los hay), y en mi particular opinión se me hace muy preocupante que un candidato creado por las televisoras, con tintes autoritarios, que pertenece a la parte más oscura de un partido que no ha sabido o no ha querido modernizarse llegue al poder:

    ¿Por qué es un peligro para México?

    El concepto que tengo de Peña Nieto no es nuevo, no se hizo por los tres libros que no supo decir en la FIL, ni al ver el muro de mi Facebook con memés y alusiones al candidato, no, yo ya lo venía estudiando desde hace varios años. Puedo decir que desde finales del 2007 yo ya sabía que Televisa estaba creando la imagen del candidato, en esos tiempos Angélica Rivera no era su esposa y sin más no recuerdo en 2008 empezaron a andar. En ese entonces no muchos tocaban el tema, Obrador ni lo mencionaba porque estaba ocupado todavía con lo de las elecciones del 2006 y lo de su presidencia legítima. Es más, recuerdo que en esa época, si, hace cuatro años, un colega de mi trabajo me dijo -Te apuesto lo que quieras, el próximo presidente de México se va a llamar Enrique Peña Nieto-. A pesar de la construcción de la imagen, no creía en ese entonces que iba a ser tan popular, simplemente creía que era una apuesta del PRI y de los poderes fácticos que podía o no funcionar, y vaya que funcionó. Desde antes del incidente de la FIL, ya muchos sabíamos de su poca cultura, y del hecho de que no sabía improvisar ni adaptarse a escenarios adversos.

    Peña Nieto, a pesar de su juventud, es el que mejor representa a ese gen del PRI corrupto, autoritario, represor; lo representa más, mucho más que otros priístas como Beatriz Paredes y Manlio Fabio Beltrones (este último pasó leyes en el senado que beneficiaban a la democracia). La campaña es una muestra de ello, en varias ocasiones su séquito ha agredido violentamente a manifestantes; ciertamente no en todos los casos podemos saber si las pruebas son ciertas, más cuando estamos en campaña; pero hay pruebas contundentes de que así fue al menos en Veracruz, Colima y en el Estadio Azteca, este último caso recordado por Josefina Vázquez Mota en el segundo debate, a lo que Peña Nieto no respondió absolutamente nada.

    Autoritarismo

    Enrique Peña Nieto no es una persona democrática, y así lo ha dejado patente en su carrera. A López Obrador se le ha acusado de autoritario por bloquear Reforma  y por decir -al diablo con «sus» instituciones»-, pero en el caso de Peña Nieto esto va mucho más alla, sobre todo si recordamos el caso de Atenco, donde dos personas murieron (y en realidad son más, porque conozco el caso de una persona cercana a mí) y donde fueron violadas decenas de mujeres. Casi nadie fue juzgado por este hecho a pesar de los señalamientos de la CNDH. Ahora que Fernando Lugo fue destituído en Paraguay por no actuar correctamente ante una matanza entre policías y campesinos, bajo el mismo criterio, se le tendría que quitar la candidatura a Peña Nieto, porque si bien el número de muertos fue menor en su caso, el grado de implicación fue mucho mayor en el caso de Peña Nieto.

    Es autoritario al ver el caso de #YoSoy132, donde unos jóvenes se manifestaron contra Enrique Peña Nieto. Si bien el candidato se escondió bajo la máscara de -yo entiendo a los jóvenes, y acepto las críticas- todo su equipo ha hecho lo diametralmente opuesto. Desde que ocurrió el incidente comenzaron a circular teorías de la conspiración difundidas por priístas (desde el Presidente del PRI, Pedro Joaquín Coldwell hasta ectivistas difundiendo rumores en redes sociales), fueron tantas que perdieron credibilidad. Coldwell afirmó que los manifestantes eran acarreados y no universitarios, se dijo primero que López Obrador estaba detrás, luego el movimiento se le adjudicó a Josefina Vázquez Mota cuando ella mostró su apoyo a los jóvenes, despues se les calificó de fascistas, que estaban infiltrados por las FARC, luego que era un plan de Lula da Silva para convertir a México al comunismo, que fue Carlos Slim, que fue el asesor de AMLO, Costa Bonino (quien también asesoró a Lula da Silva y Ollanta Humala), luego otra vez AMLO, y al final que era Marcelo Ebrard. Y si bien no niego que la izquierda quiera o pueda estar metiendo manos en el movimiento, lo cierto es que es un movimiento genuino y autónomo de origen.

    El autoritarismo también se ve en las intenciones de romper este movimiento por parte del PRI de Peña. Crearon un movimiento falso llamado GeneraciónMX donde unos supuestos estudiantes se salieron de #YoSoy132 porque afirmaron que eran violento y estaban cooptados por la izquierda; solo bastó un día para que fueran evidenciados, sobre todo porque una integrante aparecía en spots de Peña Nieto cuando gobernaba el Estado de México y otro que tenía relaciones muy cercanas con miembros priístas. Al ocurrir esto, el movimiento GeneraciónMX desapareció misteriosamente. Luego un supuesto integrante del movimiento dijo salirse por las mismas razones y mostró audios manipulados de Saúl Alvidrez a quien llaman el líder del movimiento #YoSoy132 (cuando este movimiento no tiene líderes visibles y es horizontal) diciendo que este movimiento está manipulado por la izquierda. Quien difundio esos audios fue Manuel Cossio,  y quien se dijo ser un participante decepcionado de #YoSoy132 (quien nunca fue visto por los integrantes del movimiento en las asambleas) colabora con Emiliano Salinas (el hijo del innombrable) en inlakech, curiosamente el sitio apócrifo www.yosoy132.mx tenía un diseño bastante similar al del sitio web del hijo de Carlos Salinas el cual (supongo por qué), este primer sitio en los últimos días fue cambiado a la plataforma WordPress.

    Todo esto recuerda mucho a la conjura comunista de Díaz Ordaz en 1968. Muchos podrán criticar el hecho de que los jóvenes repudian a Peña Nieto, pero Felipe Calderón recibió críticas similares en todo su sexenio, y nunca buscó disolver manifestaciones y respetó la libertad de expresión por más destructivas fueran las críticas, se puede mencionar el caso de Carmen Aristegui, pero esta periodista recuperó su trabajo en una semana, y a partir de ahí no se recuerda algún acto censor por parte del todavía Presidente de la República. Si fuera cierto que AMLO tiene metidas las manos en el movimiento se deberían mostrar pruebas, el que acusa debe de probar; no solo conjeturas y audios manipulados. Si esta talante se ve en las campañas ¿Qué nos esperará como Presidente de la República?, por eso es que me preocupa mucho su llegada al poder.

    Líder Mesiánico

    Ciertamente López Obrador se presenta como un líder mesiánico (tal vez ahora menos, pero no ha dejado del todo ese papel) y es algo que yo critico mucho del tabasqueño. Pero Peña Nieto ha pasado esa raya y ahora nadie lo denuncia, lo que muestra Enrique Peña Nieto es básicamente un populismo de derechas, donde se exhalta el culto a la personalidad, en este caso creada desde las televisoras y del aparato propagandístico, donde Peña Nieto se sube a una especie de banco para aparecer por arriba de sus seguidores. También Peña Nieto ha llegado a lanzarse al público como si fuera un rockstar y también brinca templetes para emocionar a los seguidores que lo observan. Mujeres buscan abrazarlo tal y como si fuera un Luis Miguel, le avientan condones. Peña Nieto presume (como lo hizo en el especial de Denise Maerker) los arañazos de todas sus fanáticas y no es casualidad, porque por medio de la televisión han creado un personaje a quien idolatrar. Pero no queda ahí, sus asesores crearon el sitio web clubdefansdeenriquepenanieto.com donde se muestran videos de fanáticas suyas asistir emocionadas a los mítines porque verán al galán de telenovela; también se muestran imágenes de cuadros de Peña Nieto con besos. El club de fans de Enrique Peña Nieto es un caso especial, en lo particular no recuerdo un club de fans de un candidato que fuera creado por la propia campaña de dicho candidato. Estos fans junto con los ectivistas son encargados de realizar los «Peña Fest» realizados en varios estados de la república, donde afirman, no buscan de ninguna manera promocionar al candidato (digo, yo). Lo peor de todo es que con este aparato propagandístico, las propuestas pasan a segundo término.

    Propuestas e ideologia

    Cuando uno ve las propuestas de Josefina, uno sabe que ella tiene ideales de derecha; cuando uno ve las propuestas de López Obrador, uno sabe que tiene ideales de izquierda; ellos han diseñado las propuestas (bien sustentadas o no) en base a sus creencias y particulares percepciones que tienen de su entorno. Enrique Peña Nieto no, algunos podrán decir que es de centro porque «le tira pa todos lados», pero no creo que el quedar bien con todos sea ser de centro. Sus propuestas son una extraña mezcla de propuestas de derecha (reforma energética, privatizaciones) con propuestas de izquierda (seguro social universal, seguro de desempleo, despensa para los viejitos), y es que dentro de todo esto no se percibe convicción ideológica alguna porque es una mezcla de todo.  Las propuestas más que buscar mejorar al país parece que busca quedar bien con todos los sectores de la sociedad sin que eso se traduzca necesariamente en un beneficio tangible para el país. Todas las propuestas juntas no se traducen en una sola visión. No puedo negar que algunas de sus propuestas son interesantes, pero preocupante es saber que posiblemente no son iniciativa de Peña Nieto, sabiendo que el libro de donde sale una gran parte de su proyecto, no fue escrito por él. Sus propuestas abarcan desde la derecha dura (empezando por que es un «pseudoconservador») hasta la izquierda populista, donde el afirma que en su gobierno, todos vamos a ganar más.

    ¿Qué ocurrirá?

    No se puede dar por sentado que Peña Nieto será un presidente autoritario, porque la política da tantas sopresas. Pero todo parece apuntar a que así va a ser. También hay que tomar en cuenta otros factores, y es que es más difícil ahora que el PRI establezca un régimen tan antidemocrático como el establecido en décadas pasadas, empezando porque la ciudadanía está cambiando, la sociedad del 2012 es diferente a la de 1988, y porque los medios alternativos como Internet han penetrado en gran parte de la sociedad (y lo seguirán haciendo) por lo cual el dominio del duopolio sobre las conciencias de los mexicanos será menor. Aún así la llegada de Peña Nieto al poder podría representar un serio retroceso en la democracia, y de cierta forma podremos ver que tan fuertes son las instituciones que tenemos, porque la intención de Peña no es la misma de López Obrador, Peña Nieto las utilizaría a su beneficio, y es en este sentido ver que tanto pueden resistir dichas instituciones.

    Tampoco el PRI no tendrá mayoría en la cámara, por lo cual será aún más difícil establecer un régimen asfixiante. Pero desde luego es cierto que para el uso de las fuerzas armadas no se necesita permiso del congreso y eso si podría ser una preocupación, sobre todo por ver como podría comportarse con los disidentes y con quienes no están de acuerdo con él. Yo creo que si bien será un régimen autoritario, no será tan autoritario como se piensa, y que el progreso en medios de comunicación, Internet, y una sociedad totalmente abierta al mundo, no permitirá que el PRI eche raíces. Pero todos estos alicientes no son porque no quiera el PRI de Peña, sino porque será más difícil que pueda, porque ganas tienen, y muchas.

  • #YoSoy132 y las teorías de la conspiración

    #YoSoy132 y las teorías de la conspiración

    #YoSoy132 y las teorías de la conspiraciónYo en lo particular no he me he unido a este movimiento, tal vez porque no tengo tantas energías como un joven de 20 años, y porque no me veo lanzando consignas contra Peña Nieto y los medios de comunicación, si bien entiendo totalmente el repudio hacia lo que representa este candidato, a mi me gusta colaborar con mi entorno de otras formas, y no porque esté en desacuerdo, sino porque a mí esto de marchar en contra de algo no se me da, no es mi estilo.

    En 1968 Díaz Ordaz imaginó que el movimiento estudiantil formaba parte de una conspiración comunista, al menos Díaz Ordaz mantuvo y defendió su teoría conspiracionista y aun así la historia no lo perdonó ni le creyó. Habían argumentos sólidos para pensar eso porque el comunismo estaba en auge en esas épocas, pero no fue así, lo cierto es que el movimiento no fue comunista, ciertamente si hubieron células comunistas, pero al igual hubo células de la CIA, hubo anarquistas, liberales y gente de otras correientes ideológicas. En 2012 con el movimiento #YoSoy132 vemos que pasa algo parecido, pero no es a título personal de Enrique Peña Nieto, porque mientras el dice respetar las diferentes formas de expresión y entender a los jóvenes, muchos miembros de su campaña y partido se han ocupado en ver como pueden reventar este movimiento, no solo en base a cuanto podía afectar a su candidatura (las posibilidades de que Peña gane siguen siendo altas), sino que será una piedra en el zapato si este llega a la presidencia. A menos que Peña compre un baño portatil para las giras presidenciales.

    A diferencia de Díaz Ordaz se han construido varias teorías de la conspiración para afirmar que este es un movimiento completamente manipulado, el más citado es Andrés Manuel López Obrador, pero los mismos priístas han acusado también a Josefina Vázquez Mota de haberlo organizado, aunque el PAN ha tomado una posición ambivalente, porque si bien Josefina ha aplaudido públicamente al movimiento e incluso lo utilizó para atacar a Peña Nieto en el debate y uno de los coordinadores de campaña de Josefina ha criticado a Peña por negarse a participar en el «debate de los jóvenes» también Ignacio Zavala ha afirmado que este movimiento ha sido cooptado por las izquierdas. Se ha dicho que las FARC están detrás de este movimiento, que es fascista, que Carlos Slim lo organizó, o que fue Camacho Solis, que por su éxito, AMLO lo premió con una senaduría. Cuando existen tantas teorías de la conspiración disimiles es porque o no saben que pasa o están inventando con el propósito de reventar este movimiento.

    Algo es seguro y es que este movimiento de origen es genuino. Es genuino porque para empezar el rector de la Universidad Iberoamericana (UIA) siempre ha confirmado su legitimidad a pesar de las acusaciones de Coldwell, y ha mostrado un apoyo a este movimiento, a lo cual le sugiere, debe de pasar a las proposiciones. Además, no creo que un interés político pueda armar tan rápido un movimiento tan grande, y pueda infiltrarse con tal facilidad a una universidad privada; y peor aún, hacer que 131 alumnos se graben con su credencial para mostrar su adhesión al movimiento, es irrisorio creerlo. En el 2009 de igual forma, cuando surgió el movimiento del voto nulo, se sugirió que este movimiento había sido creado por el PRI, porque al anular las boletas el beneficiado sería el partido que tuviera un mayor voto duro; las acusaciones fueron más tenues porque la oposición a un candidato no era explícita, pero las hubo y lo cierto es que fue un movimiento ciudadano (y no me refiero al partido ese). Incluso tomando en cuenta el movimiento anulista, se puede entender el surgimiento de este, incluso era de esperarse, porque desde el 2009 había ya mucha molestia con la clase política. Es genuino porque desde hace casi un mes antes de este suceso, no se quería que Peña Nieto asistiera a las universidades por temor a que ocurriera esto, en algún momento su equipo decidió arriesgarse y pasó. Las circunstancias hicieron crecer al movimiento, si Coldwell no hubiera afirmado que los manifestantes eran acarreados, posiblemente no hubiera existido esa gota que derramó el vaso. Esa afirmación que fue tomada como un insulto hizo que los estudiantes se prendieran, que otras universidades tanto privadas como públicas se aliaran para manifestarse en contra de un candidato.

    Muchos dicen que como puede ser posible que la gente se manifieste en contra de un candidato, pero en realidad no es la primera vez que ocurre. En el año pasado los peruanos se manifestaron en contra de Keiko Fujimori y contra los medios de comunicación. La derecha peruana dijo que este movimiento era antidemocrático, pero habían razones para manifestarse, Keiko es la hija de Alberto Fujimori, un político que prácticamente destrozó al país, además los medios de comunicación estaban cooptados por los mismos Fujimori y personalidades como Laura Bozzo le daban todo su apoyo al clán. Con dichas manifestaciones lograron que no ganara Fujimori y si lo hiciera Ollanta Humala, quien mantiene en muy buen camino al país inca y a pesar de las acusaciones de radicalismo en las elecciones (algo parecido a lo que sucede con AMLO) se ha comportado como un izquierdista moderado con buenos resultados para este país. El PRI en uno de tantos videos que ha lanzado anónimamente en Youtube bajo la cuenta CinePolaca (que se sabe que es priísta porque en todos los videos se critica a AMLO, a Josefina o a Felipe Calderón) dice que esta fue una estrategia de Luis Costa Bonino, que asesorara a Humala, a Lula da Silva y ahora a López Obrador; y sin pruebas contundentes y verídicas afirma que Bonino organizó las manifestaciones en los dos países, aunque no dice que los dos países vivieron situaciones muy parecidas en lo que concierne a la complicidad de los medios de comunicación con ciertos intereses políticos, y menos dice que a la candidata que se criticó en Perú fue a la hija del infame Alberto Fujimori. Suponiendo que ambas manifestaciones fueron manipuladas como afirma el equipo de campaña de Peña Nieto, entonces hasta deberíamos estar contentos, porque a Perú seguramente no le estaría yendo nada bien con la hija del infame Fujimori, y con esa estrategia lograron que no llegara y le fuera mejor al Perú.

    Ahora, que AMLO o MORENA estén metiendo mano y quieran aprovechar el movimeinto, puede ser posible, y es algo totalmente indeseable. Naturalmente quien se ve beneficiado por este movimiento es López Obrador por la misma coyuntura, una relativa mayoría de los jóvenes apoya a López Obrador ciertamente y algunos lo ven como el mejor escenario para que los cambios se planteén se hagan (entiendo y respeto su opinión, más no la comparto), pero esto no sucedió a raiz del surgimiento del movimiento. Hace casi un mes antes, López Obrador fue recibido en el ITESM Campus Monterrey con gritos de «presidente, presidente», también en todos los ejercicios que se han hecho en las universidades (tanto antes como después del incidente de la Ibero), López Obrador tiene mayores preferencias, y en el peor caso que son las universidades privacas más caras, aparece empatado en primer lugar con Josefina Vázquez Mota ¿Habrán sido manipulados todos los alumnos de todas las universidades? yo de verdad lo dudo. Si bien soy escéptico en ver a Obrador el cambio que necesita México, es natural que los jóvenes si lo ven así por convicción propia y no por que fueron manipulados o coaccionados.

    ¿Tiene riesgos el movimiento? Claro que sí, se puede desvirtuar si los políticos empiezan a usarlo como botín político (aunque aquí es responsabilidad de los integrantes que esto no suceda, si no es que ya lo han hecho), también tiene una natural tendencia a la izquierda, y están más identificados con lo que representa López Obrador que con lo que representan los otros dos candidatos (sobre todo Peña Nieto), pero he aquí el peligro, y donde López Obrador podría sacar provecho. Es válido que coincidan en varias cosas, pero aún así, el movimiento debe de buscar mantenerse totalmente ajeno y que los que simpaticen con López Obrador lo expresen en las urnas. Naturalmente no todos los que forman parte del movimiento tienen simpatías con AMLO, muchos son anulistas y varios incluso detestan al izquierdista, por encima de de Josefina Vázquez Mota inclusive. Este movimiento debe de ser muy inteligente y prudente, sobre todo a la hora de las elecciones, deben mantenerse totalmente al margen de MORENA y todo lo que huela a López Obrador porque podrá perder legitimidad, más cuando los intereses están buscando dividir a dicho movimiento a como dé lugar y peor va a ser si se ponen de pechito. También pienso yo que deberán ir apuntalando a cosas más concretas, dejar de cierta forma ser un movimiento antiPeña o «antiloquesea», y concentrarse en atacar el fondo del asunto, y sobre todo ofreciendo propuestas. Ya demostraron que el movimiento tiene mucha fuerza, esta energía que los logros (como hacer que el debate se transmita a nivel nacional, y que tendrán su propio debate con los candidatos) les dan, deberán de encausarla bien. Ser joven en esta situación es una ventaja, porque por su edad tienen más energía para salir y manifestarse, pero a la vez puede ser un handicap por la falta de experiencia. Esta ingenuidad puede afectar al punto de que terminen a la deriva o bien se vean infiltrados, para lo cual tal vez el apoyo de gente más grande (que por lo que he visto, en cierta medida lo hay) los ayude a encausarse.

  • Amor y odio hacia Enrique Peña Nieto

    Amor y odio hacia Enrique Peña Nieto

    Amor y odio hacia Enrique Peña NietoLo que sucedió en el estadio Azteca es por decirlo de alguna manera, lamentable. Entiendo y apoyé de alguna manera, el recibimiento a Enrique Peña Nieto en la Ibero donde los estudiantes gritaron consignas en contra del candidato, ciertamente es curioso que la gente que se manifeste contra alguien que no ha llegado a la presidencia, pero por los antecedentes de Peña Nieto y el gobierno de su partido tanto en el pasado como en el que presente no es necesario hacer una explicación alguna. Igual cuando la gente salió a las calles a manifestarse en contra del priísta lo vi bien, sobre todo porque estamos hablando de un candidato impuesto por las televisoras, el cual va arriba en las encuestas en gran medida por gente acarreada, o por los métodos que usa el partido hegemónico como la entrega de tarjetas del PRI a cambio del IFE para que de esta forma reciban despensas (coacción de voto), y para ponerle la cereza al pastel, un culto a la personalidad tremendo sobre todo en las mujeres. Pero creo que todo tiene límites, y creo que se está cayendo el error en cruzar esa línea, donde pareciera que el problema es Peña Nieto en sí, y no que la presencia de Peña Nieto se deba a un problema más profundo (por eso fue acertada la lucha de #YoSoy132 para buscar pluralidad en los medios, así como las propuestas de reforma educativa entre otros). Pareciera que este odio está siendo mal canalizado, como si el mero hecho de que se evite que Peña Nieto llegue a la Presidencia vaya a resolver de una vez por todas los problemas del país, si lo ven así, es caer en el error.

    Incluso, si se busca que Peña Nieto no llegue a la silla presidencial como único fin, también es un error. El que la gente salga a las calles a manifestarse puede incidir en las preferencias, pero hay un punto donde ya los indecisos o los votantes volátiles decidieron no votar por Peña Nieto, lo cual hace que estas manifestaciones, que ya por su frecuencia (y porque pierden el sentido de la novedad) son cada vez menos útiles, y cuando se llega a este punto, ambas partes (los antiPeña y los proPeña) solo terminan reforzando su posición, lo que hace que pueda generarse una división entre la sociedad. Poner la playera de #YoSoy132 en el Azteca no tiene nada de malo, al contrario, reforzaría la fuerza del movimiento, pero gritar «Peña Puto» hace ya todo lo opuesto. Un reclamo legítimo como el criticar a Peña Nieto, cuando termina haciéndose costumbre, termina generando un clima tenso, más porque los manifestantes pareciera que en lugar de manifestarse contra aquello que les preocupa, terminan usando esta coyuntura como catarsis. Y esto no es nada bueno, sobre todo por el cuidado de la legitimidad del movimiento y además porque esto puede ser usado por aquellos intereses que rodean a Peña para buscar desacreditar dicho movimiento. De algo legítimo, algo que nos daba gusto ver, esto puede terminar pasando a ser algo vulgar y banal y es lo que se debe de cuidar.

    Más lamentable es, el hecho de que el PRI haya mandado al Azteca a 18,000 acarreados para contrarrestar esta manifestación. Naturalmente les salió el tiro por la culata, no solo porque no lograron hacer que las consignas contra el mexiquense no se escucharan, sino porque fueron los primeros (y por lo que se puede ver los únicos) que utilizaron la violencia para agredir a su contraparte, lo cual es preocupante, porque van varias veces que los peñistas utilizan la violencia para tratar de atacar a quienes se manifiestan en contra de su candidato (mientras que muy rara vez, los #YoSoy132 han utilizado la violencia física, y solo nos podríamos remontar a Querétaro donde varios jóvenes patearon y empujaron la camioneta donde presuntamente iba el candidato, aunque uno de los principales agresores fue un joven panista que se infiltró). Esto es peligroso porque dentro de las filas de la campaña de Peña se recurre a la violencia comúnmente y esto podría ser un preocupante antecedente de lo que podría ser su presidencia. Y más preocupa si Enrique Peña Nieto tomará represalias contra este movimiento, lo que podría desencadenar en algo más trágico que la masacre del 68.

    Es muy preocupante ya no el regreso del PRI (que digo, tiene mejores candidatos y mucho más decentes), sino el PRI de Peña Nieto, que representa un autoritarismo que se oculta bajo un hombre que se presenta como moderado, pero que en realidad no lo es. El PRI de Peña es la peor cara del partido, posiblemente si el candidato o candidata fuera Beatriz Paredes o Manlio Fabio Beltrones, político polémico ciertamente, pero que también promovió reformas en el senado que lograrían un avance democrático en el país, esta animadversión no se vería. Para un gran sector de la población Peña Nieto es un timo, un títere, una persona sin capacidad política, sin cultura, con rasgos preocupantemente autoritarios, que busca convencer al grueso de su población no por medio de propuestas (que pareciera más que fueron creadas por el departamento de mercadotecnia), sino por medio del acarreo, compra de votos, y como decía, un culto a la personalidad por medio de su club de fans o eventos como el «Peñafest». Naturalmente ha funcionado al ver el grado de enajenación al que son sometidos varios de sus seguidores (sobre todo seguidoras) como la mujer que aparece en el siguiente video:

     

    Podemos poner en tela de juicio la forma en que la gente se manifiesta en contra de Peña Nieto, lo cual hice al principio del artículo; pero las cosas suceden por algo, y si hay tanta animadversión por este candidato es que una razón de peso debe de haber. A diferencia de lo sucedido en el 2006, este rechazo a Peña Nieto no es conducido por una campaña de guerra sucia, sino por iniciativa propia de la ciudadanía, es más, en el 2006 para que la guerra sucia pudiera surtir efecto, el candidato agraviado (en este caso López Obrador) debería tener los suficientes defectos para que esta le hiciera daño (lo cual no implica que todas las difamaciones en contra de su persona sean ciertas, como la falsa aseveración de que López Obrador había endeudado el Distrito Federal). Falso también es que algún interés político haya creado el movimiento #YoSoy132 (otra cosa es que ya una vez surgidos, algunos quieran meter la mano como la MORENA de AMLO), y es tan falso, que los cercanos a Peña Nieto crearon «teorías de la conspiración» tan disimiles y trataron de esparcirlas por Twitter con poco éxito: Primero afirmaban que López Obrador estaba detrás, después afirmaron que fue Josefina Vázquez Mota, luego calificaron a los integrantes como fascistas, después un diputado del PRI afirmó que las FARC estaban infiltrados (para lo cual, el historiador Enrique Krauze me comentó vía Twitter que reprobaba dicho tipo de afirmaciones) entre otras teorías más extrañas.

    Creo que se debería evitar la descalificación personal, y más bien orientarse a la crítica, que a veces puede parecer parecido, pero es diferente. La segunda tiene como fin manifestarse en contra de algo que no se desea (la llegada de Peña Nieto al poder) y la primera es criticar al candidato como una forma de agredirlo. Por más peligroso para la nación pueda ser un candidato, se debe tener prudencia, el movimiento #YoSoy132, con todas las críticas que ha recibido, ya ha logrado muchas cosas; creo que si se cae en la descalificación y no se sale de ahí, se puede desvirtuar el movimiento. Ciertamente el hecho de que este movimiento sea «tan horizontal» hace que cualquier persona pueda tomar la consigna de #YoSoy132 y bajo esta hacer desmanes sin ser en realidad parte del movimiento; por eso es que se debe de cuidar demasiado. También la gente que se considera antiPeña (que fácil rebasa el 50% de la población y va mucho más allá de un mero movimiento) deberá ser tolerante con las personas afines al candidato, de lo contrario se caería en una contradicción.

    Los espero aquí mañana a las 8:00 PM para que vean el debate presidencial en vivo.

  • El segundo debate y el guardián

    El segundo debate y el guardián

    El segundo debate y el guardiánCaray, la verdad cuando pase el primero de julio espero poner los temas políticos en cuarentena, porque de verdad que el tema ahorita está demasiado caliente, porque está saliendo «el cochinero». Dicen que el segundo debate (que podrás ver en vivo aquí en www.elcerebrohabla.com este domingo a las 8:00 PM) será como el primero y que la gente no cree que vaya a haber algo diferente; yo creo que se equivocan, empezando por el formato cambió (no al grado que quisiéramos pero lo hizo), porque Javier Solórzano lo conducirá (y ahora sí será moderador), y porque el escenario cambió. Enrique Peña Nieto sigue de puntero y nada más. Las cosas cambiaron en el hecho de que Andrés Manuel López Obrador se metió en la pelea, si bien todavía el que tiene mayores posibilidades de ganar sigue siendo Peña Nieto, su triunfo ya no es tan seguro; ciertamente las encuestas son muy volátiles, pero creo que AMLO debe de estar entre 8 y 10 puntos (difícil pero no imposible) de Peña Nieto, y esto es notorio por el giro que han tomado las estrategias de campaña; porque si López Obrador estuviera derrotado, Peña Nieto y su equipo no estaría preocupado.

    También a este debate se han sumado todos los gates de Peña Nieto, el Twittergate, el Iberogate (de donde surgió #YoSoy132) y ahora el Guardiangate, del cual todavía no vemos que impacto tendrá en las tendencias por lo reciente del suceso. La publicación de The Guardian donde se publican los contratos con Televisa para «tumbar a AMLO» y peor aún que confirmarían que Peña Nieto es una creación de Televisa, es muy relevante. Primero porque estamos hablando de uno de los periódicos más prestigiosos de Inglaterra, y por que estas publicaciones, que a pesar de los reclamos de Televisa, el periódico inglés insiste y cada vez con mayor peso que la información es verídica, le darían mucho más solidez a lo que ya muchos sabíamos (por que sabemos el peso que tiene la opinión internacional), y no solo eso, sino que solidificaría la «teoría del compló» de López Obrador. Hay que sumarle que Peña Nieto no quiso asistir al debate organizado por #YoSoy132 (al cual si asistirán los otros tres candidatos), debate que no sería de lo más benéfico para el mexiquense porque se trata de una invitación de un movimiento «antiPeña», pero al igual le perjudicará el no haber asistido, así como AMLO no fue a uno de los debates en el 2006.

    En el debate, Peña Nieto tendrá que tomar otra postura. Tendrá que atacar directamente a López Obrador con todo lo que ello implica, será un riesgo porque Enrique Peña Nieto tiene cosa que le pisen y López Obrador tendrá más argumentos para atacarlo (en especial esta información que ha expuesto el diario «The Guardian»). Tendrá que atacar pero a la vez ser muy cuidadoso por eso de que no se le da la improvisación, y si bien, puede ensayar los diferentes escenarios como lo hizo para el primer debate, habrá un punto en donde no tenga de donde sostenerse. Podrá criticar a López Obrador por el plantón en Reforma, pero AMLO se lo podrá revirar con el tema de Atenco, podrá criticarle también que está rodeado de gente indeseable como Barlett, pero también ahí Peña Nieto las lleva de perder y de hecho en una sitaución parecida, AMLO le dió un contundente golpe en el primer debate (de hecho el único). A pesar de que Peña Nieto va en el primer lugar, va a la baja, y por eso tiene que hacer algo para detener la creciente de López Obrador y no arriesgar su triunfo. La campaña de Peña Nieto ha ido en declive debido a una cadena de errores, y podría ser peor si no fuera por los errores de López Obrador en algunas declaraciones impertinentes como empezar a tantear la posibilidad del fraude. Parece que todas las demás estrategias lanzadas contra AMLO, como los spots recientes, no han surtido el efecto esperado, más cuando se comprobó fácilmente que algunos de los argumentos de los spots contenían información manipulada, cosa que los seguidores de AMLO expusieron tan solo unas horas después.

    Josefina Vázquez Mota tiene poco que perder y mucho que ganar. Si decimos que AMLO todavía tiene algunas posibilidades de ganar y apenas está por encima de ella, quiere decir que la panista no debe de sentirse derrotada, a pesar de Fox y de que varios miembros de su partido la abandonaron. Naturalmente tendrá que arriesgar y atacar, deberá hacerlo a los dos; si solo ataca a Peña Nieto, bajará al primer lugar pero no rebasará al segundo lugar, si ataca a Peña Nieto no solo pasa lo opuesto, sino que hará más sólida la teoría de que eso del «PRIAN» existe, más porque está en un escenario donde pareciera que todos le quieren dar la razón a López Obrador, aunque este último por alguna razón ha bajado considerablemente de tono los ataques contra el PAN y Felipe Calderón y solo se ha concentrado en Peña Nieto y «esos» que lo quieren poner. Josefina no podrá sacar provecho de los documentos de The Guardian, dado que su nombre aparece en algunos de los documentos. Josefina ahora si tendrá que mostrar lo «diferente» y por lo tanto deberá ver que diferendo tiene ella con respecto a los otros dos candidatos.

    López Obrador tiene una segunda oportunidad, falló en la primera, pero todo lo sucedido en mayo hizo lo que el no pudo hacer por cuenta propia. Para empezar debe saber que las circunstancias lo pusieron en un papel donde de alguna otra manera no hubiera estado. Y si bien algunos de sus seguidores ya estaban preocupados por el hecho de que los dos candidatos iban a salir contra él (incluso el Reforma afirmó que los coordinadores del PRI y del PAN se juntaron para practicar como iban a acabar con AMLO, pero bueno, el Reforma), ahora AMLO con los spots evidentemente manipulados y con el asunto de The Guardian tendrá oportunidades. Deberá aprender del primer debate, y si bien tiene que atacar, no solo debe de ser más ágil y contundente, sino también ser más propositivo y decirnos que nos da a cambio, porque sobre todo cuando sale de palabras de él, nos deja varias dudas, sobre todo en las propuestas económicas, donde divaga mucho. Tendrá que ser certero y de ninguna manera hablar sobre «los posibles fraudes» o utilizar cinco intervenciones para explicarnos la teoría de la mafia en el poder, lo cual podría hacer en uno solo. Si se comporta como en el primer debate o incluso como en Tercer Grado donde por naturales razones, los periodistas de Televisa fueron más suaves de lo esperado, pero donde tampoco López Obrador se vió bien y al igual que su adversario Peña Nieto (aunque este último de forma más cínica) se deslindó; López Obrador no podrá abonar mucho a su causa.

    Gabriel Quadri podrá ser propositivo en tanto mantenga el registro de su partido, pero a la vez por el pacto con Peña Nieto, el se encargaría de criticar a López Obrador, empezando porque es una persona más inteligente y preparada que Peña Nieto e incluso que el mismo AMLO. Podrá evidenciar la falta de sustento (real) en algunas de las propuestas, y desde su punto de vista liberal (en lo económico) podrá criticar otras propuestas de López Obrador, más que la TV nos ha enseñado, sin siquiera conocer nada del tema, que lo que no es neoliberal es comunista y que no existe Keynes (economista en el cual están basadas varias de las propuestas de AMLO).

    La mesa está servida, desafortunadamente tenemos muy malos candidatos (los tres), pero aún así debemos hacer una elección el primero de julio y los debates pueden ayudar a aclarar un poco el panorama. Triste es saber que muchos de los mexicanos verán el debate por morbo, porque las peleas y descalificaciones «les emocionan» pero ahora si viendo la calidad de nuestros candidatos, como dice Laura Bozzo: ¡Que pasen los desgraciados!

  • Que el Peje no se me apendeje

    Que el Peje no se me apendeje

    Que el Peje no se me apendejeAyer fue un día muy duro y movido en la campaña electoral, y como no lo va a hacer cuando AMLO está prácticamente asegurando que harán fraude y a la vez el PRI y el PAN han lanzado spots contra AMLO sacando fuera de contexto y manipulando información al menos en parte de los argumentos que presentan (es decir, mintiendo) para desacreditarlo e infundir miedo en la población en base a información falsa. En el caso del PAN, cabe mencionar que también lanzó este tipo de spots (que se transmitirán a partir del día de hoy) en contra de Enrique Peña Nieto. Esto seguramente pondrá al país en una situación más riesgosa que la del 2006. En ese año tanto el gobierno federal presidido por el PAN como López Obrador lograron hacer que a pesar de todo, la olla no explotara, sobre todo porque AMLO intentó que la inconfirmidad con el resultado no tuviera tintes violentos, y a pesar del no prudente bloqueo de Reforma, lo logró.

    Ahora no se si la gente pueda tolerar otro clima igual, si AMLO clama fraude aunque busque una solución pacífica, posiblemente mucha gente se va a desesperar y pueda terminar en un conflicto más duro. A diferencia del 2006 tenemos dos candidatos a los que la gente les tiene miedo. La animadversión va en primer lugar en contra de Enrique Peña Nieto, y también mucha gente sigue teniendo miedo a López Obrador. En el 2006 mucha gente en un principio no creyó en un fraude porque el PAN no tenía antecedentes antidemocráticos. El problema es que el PRI, quien tiene al puntero, es el partido con más antecedentes antidemocráticos, y el PAN ha perdido credibilidad, más al ver a Vicente Fox y Manuel Espino pidiendo votar por Enrique Peña Nieto. Ciertamente mucha gente (incluso mucha no afín a López Obrador) cree que puede existir un probable fraude y por eso muchos se han apuntado como observadores electorales para garantizar que las elecciones sean limpias, una situación como la del 2006 no podría ser tolerada y podría terminar en algo muy, pero muy difícil para el país.

    Digo que el Peje no se me apendeje (haciendo alusión a «el Tata»), porque ha asumido una posición de víctima ante la guerra sucia, y pareciera omitir el hecho de que en política todo es estrategia. Incluso el ha sido parte de la guerra sucia, tal vez no por medio de spots, pero si ha involucrado en esa dinámica con sus declaraciones en campañas de contraste y difamaciones (aunque repito, pareciera que sus «adversarios» se empecinan en darle toda la razón). López Obrador debería ser mas estratega y menos berrinchudo, incluso esta guerra sucia podría encausarla a su favor porque varios de los argumentos planteados son muy fáciles de rebatir (al punto que a sus seguidores les tomó unas horas crear un video para exhibir las mentiras emitidas por PAN y PRI), y con un spot demostrando esto sería más que suficiente, no solo porque AMLO lograría mostrar con pruebas contundentes que mienten, sino porque los otros dos partidos quedarían como mentirosos. En las redes sociales se ve el efecto, y es que al ser lanzados los spots en Youtube no se habla de que «AMLO vaya a tomar las armas» sino de que el PAN sacó de contexto declaraciones suyas. Incluso todos los diarios digitales o periódicos como el propio Milenio hablan de eso y no de la posibilidad de un conflicto armado.

    López Obrador en lugar de ver que esta coyuntura le podría ayudar, se ha puesto nervioso y amenaza cometer los mismos errores del 2006. Ya habla de fraude cuando falta un mes para las elecciones y cuando es una realidad que a pesar de que se ha metido en la pelea, todavía está abajo de Peña Nieto; con esta declaración incluso pareciera despreciar la participación ciudadana y al movimiento #YoSoy132, porque los ciudadanos están organizándose como mencioné, para evitar que suceda un fraude en estas elecciones. Lo más prudente hubiera sido que AMLO no emitiera opiniones públicas relacionadas con un posible fraude, organizar a sus correligionarios para que también vigilen las elecciones y ya dependiendo de lo que sucediera en las elecciones actuar en consecuencia. Afortunadamente en caso de no estar de acuerdo con el resultado, podrá recurrir a la instancia del voto por voto, que ahora el IFE si contempla, de esta forma podría evitarse el bloquear avenidas por 3 meses y mejor aún, más posibilidades de que se esclarezcan los resultados, cosa que no sucedió en el 2006.

    La guerra sucia en que se ha entrado es lamentable y más cuando la herida del 2006 no sana. Además no se me hace prudente porque la situación del país es más insostenible (recordemos que con Fox, los indicadores no eran malos, mientras que con Calderón hablamos de poco crecimiento y de 60,000 muertos en una guerra mal planteada). No creo sinceramente, que un suceso como el del 2006 vaya a ser sostenible. Lo peor es que esta polarización y división que generan los tres candidatos (recordemos que Peña Nieto prometió no dividir el país y no cumplió), se dividirá entre tres, porque ahora no solo es AMLO el mayor «peligro para México» sino que Peña Nieto llegó para dejarlo en el segundo lugar. Y un escenario donde el PRI cometa fraude o se crea que lo haya cometido, con todos los antecedentes de este partido, con un candidato repudiado por un gran sector de las clases medias y altas, con una sociedad que ya sale a las calles; coayudvará en un resultado más fuerte y agitado.

    Es obvio, los tres candidatos (más Quadri) están con sus acciones buscando dividir al país. Por lo mismo este mes lloverá desinformación, descalificaciones y formas de generar terror en la población. Aquí es cuando la sociedad debe de ser fría y no dejarse llevar. Investiguen, busquen en fuentes, no se crean todo lo que les digan ni todo lo que sus amigos publiquen en Facebook o Twitter, racionalicen su voto.

    Aquí les digo, si no están pasando por un buen momento anímico o esta situación les afecta emocionalmente, les recomiendo alejarse lo más posible de las elecciones, no ver TV, no entrar a redes sociales (inundadas de desinformación, que mucha gente se cree y terminen compartiendo) y distraiganse en otra cosa porque esto se va poner feo, muy feo.

  • Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prieta

    Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prieta

    Fox el traidor, la alimaña, tepocata, víbora prietaRecuerdo el año 2000 cuando iba a votar por primera vez. Muchos estábamos esperanzados en sacar al PRI de Los Pinos y me sentía afortunado porque solo dos meses de diferencia me dieron la oportunidad para ejercer mi voto. Yo ya había escuchado hablar de Vicente Fox, mis parientes de León Guanajuato nos decían que Fox había gobernado bien, esto cuando todavía casi nadie sabía que iba a ser el candidato del PAN. Tal vez por el hecho de que era un jovencito, de que la mercadotecnia de Fox había sido eficiente y de que si había alcanzado a vivir lo que era el gobierno autoritario del PRI (tenía 12 años, pero recuerdo a la fecha muy bien la crisis del 94, el asesinato de Colosio y muchas otras cosas más), pero la fe en Vicente Fox estaba puesta. Tal vez en ese entonces no conocía bien eso del «populismo», y si creía que Fox iba a hacer crecer el PIB al 7% anual. Recuerdo cuando ganó, estaba viendo TV Azteca y creyendo que podía ganar Labastida (porque eso se comentaba en los medios), aparece en la televisión la primera encuesta de salida que le daba una ventaja considerable a Fox, fue la catarsis, una gran emoción, creí que estábamos haciendo historia, creí que México iba a crecer y mejorar.

    Ciertamente, con el PAN cambiaron algunas cosas, hubo mayor libertad de expresión y la represión disminuyó, se manejó bien la macroeconomía y no volvimos a vivir esas crisis autoinflingidas del PRI, hubo mayor transparencia (insuficiente), pero ahí le paramos de contar. El PAN no solo no acabó con el corporativismo del PRI, sino que los panistas incluso lo aprovecharon, una muestra fue cuando Calderón negoció con Elba Esther Gordillo votos a cambio de plazas en su gobierno. El cambio fue decepcionante para muchos, porque si bien hubo algún avance democrático, este no se tradujo en un beneficio palpable para la sociedad. Hay estabilidad pero no hay mucho crecimiento, países como Brasil le han quitado presencia a México en Latinoamérica y de México ya no se habla mucho, no forma parte de las siglas del BRIC.

    Lo que hizo Fox al abandonar a Josefina y apoyar explícitamente a Peña Nieto habla de un atentado contra la incipiente democracia mexicana, habla de un atentado a sus principios, a su partido, y a la historia del país. Si había algo todavía más incongruente que esas alianzas PAN-PRD era esto. Es irrisorio ver que quien asumió el gobierno del cambio, esté haciendo todo lo posible por regresar al pasado. Dicen que le molestó que Vázquez Mota se fuera de su equipo para irse con el de Calderón, y sabiendo que Fox maneja sus decisiones que rencores (como el que también le tiene a AMLO), prefiere el regreso de lo que combatió que apoyar a una persona a la cual le tiene resentimientos (y luego por qué unos dicen que Fox se parece tanto al Peje).

    Fox no solo no beneficiará a Peña Nieto como el piensa, sino que les dará la razón a aquellos que dicen que la democracia es una simulación. Y es curioso que quien cargó el estandarte de la democracia (o fingió hacerlo) diga que el movimiento #YoSoy132 es un movimiento orquestado, buscando cancelar la posibilidad de todo aquello que el defendió y promovió. Independientemente de que puedan haber intentos de infiltración por parte de algún sector político (la MORENA de AMLO), sabemos que el movimiento es genuino, tan es así que el rector de la Ibero (donde estudió Fox, por cierto), afirmó contundentemente que este movimiento fue organizado por estudiantes legítimamente. ¿Dónde está la congruencia de Vicente Fox?, y0 no la veo. Estos 6 años se dedicó a ponerle piedras en el camino a Felipe Calderón por las rencillas y rencores, y ahora FOX no llama a «sacar al PRI de Los Pinos» sino a traerlos de regreso.

    Fox parece un Santa Ana moderno, uno de los traidores de México, una persona que con todo respeto, pero ya no está bien de sus facultades mentales. La historia no lo va a perdonar, de hecho, ya está siendo dura con él. Fox al terminar su sexenio trató de redimirse y consolidar una mediocre gestión al frente del país (o al menos, no lo que muchos creían que iba a ser) fundando el Centro Fox, para supuestamente desde esa trinchera, contribuir al avance del país. Pero esa institución ha cobijado incluso a Enrique Peña Nieto y lo ha asesorado. Y es una pena ver que a 12 años, tiempo en que se debería empezar a ver consolidado el cambio democrático que nos prometieron, quieran regresar al pasado. Ciertamente tendríamos que ver si el PRI será tan autoritario como antes, o no lo será tanto por los cambios generacionales en la sociedad y por las nuevas tecnologías que no permiten un control tan ferreo como antes, pero no deja de ser una traición a los principios y a la historia de México.

    Con este movimiento, Vicente Fox busca dañar a tres personas a las que le tiene un profundo rencor (y quien sabe por qué), a Josefina Vázquez Mota, a Felipe Calderón, y a Andrés Manuel López Obrador. Y por cierto, aunque ciertamente Calderón ha sido más respetuoso que Vicente Fox del proceso electoral, pareciera que a Calderón no le quita el sueño el hecho de que el sea el antecesor del posible regreso de «los de antes», parece estar más preocupado por convencer a la sociedad de que su gestión fue buena (para lo cual incluso utiliza la campaña de Josefina Vázquez Mota), tal vez su apuesta es que llegue Peña Nieto, haga un «despeñadero» y en el 2018 al hacer contraste entre los dos gobiernos se diga: -Ah, pero Calderón no fue mal presidente, nomás compárenlo con este-.

    Pues Fox es un traidor, y se convirtió en todo lo que criticó, en una alimaña, en una tepocata y víbora prieta.

  • #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    #YoSoy132, sus riesgos, intereses, infiltraciones

    México sin duda está viviendo un momento muy agitado. A este se le pone el ingrediente de la participación ciudadana que hace que salgan más burbujas de la sopa. En cuestión de semanas las percepciones cambiaron, y no solo eso, las realidades también. Hoy tenemos un nuevo escenario y del cual puede partir el definitivo que se sentenciará el 1ro de Julio. Independientemente de que no nos podemos basar en una sola encuesta (la de Reforma, que le da solo 4 puntos de ventaja a Peña Nieto), lo cierto es que López Obrador ya se metió en la pelea, y para eso no es necesario ver las encuestas, solo hay que ver la postura del PRI, quienes han empezado a hechar a andar toda su maquinaria para evitar que López Obrador avance. Se percibe en las notas que han salido a partir de dicha encuesta (el charolazo y la afirmación de que la subida de AMLO hizo que subiera el peso también), el PRI tendrá que retractarse en su demagógica posición de no va a dividir a México, porque le tendrá que entrar y le está entrando.

    Ante este escenario, el movimiento #YoSoy132 debe tener muchísimo cuidado, más que ellos son uno de los factores que pueden definir la elección. Me preocupa un poco el viraje de los últimos días. Empiezo por decir que #YoSoy132 ha girado a la izquierda, lo cual a priori no me parece mal, porque movimientos como el #15M o #OcuppyWallStreet también muestran esta tendencia. Se mostraron críticos hacia el neoliberalismo, y ese punto no lo repruebo en lo absoluto, no solo porque comparto su idea, sino porque es la postura de la juventud que ha salido a las calles a manifestarse, que ve en la anarquía mercantil una de las razones de la descomposición económica y social que se viven en el mundo. En este punto, su postura de izquierda no se me hace mal y esta no contraria el hecho de que se declaren «apartidistas», se puede ser de izquierda (y es mi caso) sin ser perredista, patista, o lo que sea. A diferencia del 68, la gente (entre los que se encuentra la generalidad de los estudiantes) no vive rodeada de un furor por el comunismo (aunque el movimiento del 68 no era en su mayoría comunista, como creyó Díaz Ordaz), por el contrario, es una izquierda más pragmática, que busca la justicia social pero no descalifica contundentemente a los mercados. Los jóvenes mexicanos tienen esa postura, porque dada la vida política del país, es posiblemente el camino por el que deban abrirse paso.

    Lo que me preocupa es que el movimiento termine, digámoslo así, afiliándose a la causa de López Obrador. Entiendo que por la postura del movimiento, AMLO es lo que más parece representar lo que buscan (y creo que a medias), pero para generar un cambio real este movimiento debe de alejarse de cualquier interés político, entiendo que varios jóvenes apoyen a López Obrador, y eso no les quita el derecho de estar en el movimiento, pero deben separar su preferencia de candidato del movimiento, si no pondrían a su movimiento en riesgo. Aquí es donde entra el tema de las infiltraciones y es donde deben de tener demasiado cuidado, tanto por parte del PRI como del PRD. A López Obrador este movimiento le está haciendo mucho favor, y a Peña Nieto lo está desplomando, por lo cual los dos candidatos podrían meter las manos para beneficiarse electoralmente. En el primer caso es donde insisto esa separación de la cual hablaba, de hecho curiosamente mientras «más alejados se mantengan de AMLO» terminarán beneficiando más al candidato de las izquierdas, porque habrán menos excusas para descalificar al movimiento. Incluso aquí el PRI en las manifestaciones que vienen, podrían meter por ejemplo, porros disfrazados de «simpatizantes de AMLO» con la leyenda #YoSoy132 para tratar de reventar dicha manifestación y afectar el movimiento.

    Me preocupa por ejemplo, que en la última asamblea, se pida juicio político a Felipe Calderón, no porque sea válido o no, sino porque al descalificar a Peña Nieto, y luego también marcar distancia con el presidente, muchos llegarán a la conclusión de que es un movimiento pro-AMLO. No necesariamente es así, yo en lo particular, conozco a varios miembros de este movimiento que tienen una distancia marcadísima con la figura presidencial y podrían estar a favor de este punto (digo, podrían porque no he tenido la oportunidad de hablar con ellos sobre esto), pero a la vez no ven con buenos ojos a López Obrador y están decididos en anular su voto. Creo que en este sentido el movimiento debe de ser pragmático, más porque en la coyuntura en la que estamos, los priístas aprovecharán para descalificarla (cosa que no han logrado hacer hasta ahora a pesar de sus múltiples intentos). Recordemos por ejemplo, que el 49% de los mexicanos cree que las elecciones del 2006 fueron fraudulentas, pero AMLO tuvo una intención de voto de solo el 20% aprox, durante la campaña hasta mayo que es cuando se notó el crecimiento de las preferencias sobre López Obrador. Muchos indecisos han optado por votar por López Obrador, pero lo harán con reservas (por el menos peor, como dicen y entre los que me encuentro yo también), entre los que también se encuentran muchos jóvenes, sobre todo porque vieron que Josefina se ha desplomado y que esta elección es de dos. Esto nos dice que existe más de un 20% de la población que no es afín a AMLO pero duda de la efectividad democrática del país (al menos como nos lo han vendido) y por esto creen que se necesita un cambio de base.

    Creo que #YoSoy132 está a tiempo de evitar cualquiera de estos problemas, pero el riesgo existe. Tal vez el talón de aquiles de ser un «movimiento juvenil» es que la mayoría de los integrantes pueden caer en la ingenuidad. Independientemente de su afinidad por AMLO, o Josefina o quien quiera que sea por parte de alumnos, ellos son los que más deberían estar conscientes que el futuro del país no solo puede recaer en las manos de un político, cosa que se creyó durante décadas y no le funcionó al país. Tienen derecho a sentir afinidad por quien sea, pero en cuanto llegue al poder, deberán por igual poner los ojos sobre su desempeño y actuar en consecuencia. Deben de ser más decisivos en algunas cuestiones, en la asamblea de Guadalajara en el ITESO algunas personas afirmaron que no supieron explicar muy bien que tan antipeñanieto eran, o por qué eran apartidistas. Deben de ser más determinantes en sus posturas, porque si se quedan navegando su rumbo fijo, serán mas proclives a que terceras entidades los quieran manipular.

    Termino saliéndome un poco del tema, y es sobre el voto útil que ejercerán los panistas, sobre todo la gente mayor con una posición conservadora, que es donde Josefina tiene más votos. Esta es la gente que tiene en más mal concepto a AMLO, siguen pensando que será un nuevo Hugo Chávez o quebrará al país. Y aquí es donde veo la difícil decisión que tendrán que tomar, votar por un «Hugo Chávez» o votar por el PRI que a ellos les tocó vivir en carne fría, sin libertad de expresión, represiones que costaron vidas, crisis sexenales. Yo por este mismo argumento me decanto por ejercer mi voto útil a favor de AMLO, porque el PRI de Peña Nieto representa ese régimen autoritario e incluso lo han demostrado en épocas recientes; en cambio muchos de los miedos sobre AMLO son suposiciones, que incluso sectores empresariales han desmentido. Naturalmente tengo mis reservas frente a AMLO y en otro escenario electoral posiblemente no le daría mi voto, pero yo no creo en ese argumento conservador que pregona Kirk Russell que dice «más vale malo por conocido que bueno por conocer», y prefiero tomar el riesgo. Otra referencia es el desempeño de AMLO y Peña Nieto como Jefe de Gobierno y Gobernador respectivamente. Si bien el desempeño de AMLO no fue muy sobresaliente (aunque le dieron el premio como el segundo mejor alcalde del mundo), fue bastante mejor que el de Peña Nieto, y este último mostró mas tintes autoritarios que el primero. AMLO construyó una avenida sobre propiedad privada para dar acceso a un hospital privado (de donde se desencadenó el desafuero) y Peña Nieto orquestó la masacre de Atenco (asunto que sigue impune).