Etiqueta: Enrique Peña Nieto

  • Aplausos para Peña Nieto

    Aplausos para Peña Nieto

    En algunos medios internacionales han aparecido algunos vitoreos y aplausos para el Presidente Peña Nieto afirmando que es un estadista global, que tiene el carisma de Reagan, el intelecto de Obama y las habilidades políticas de Clinton y demás elogios. Esto ha generado mucho escepticismo en las redes sociales porque «no cuadra» con el concepto que muchos tenemos del personaje que es Enrique Peña Nieto. Se dirá que estos medios están «maiceados». Pero no necesariamente es así. Si algo tiene el PRI, es que es muy hábil para eso de la diplomacia. Son expertos en vender al país ante el mundo, nada más hay que ver como se devaluó la marca «México» en los gobiernos panistas, siendo que los indicadores en general no eran más malos que con el PRI. Pero un mal manejo de la información, tropezones de mandatarios como Vicente Fox con el «comes y te vas», una estrategia contra el narco mal diseñada y que los medios magnificaron, entre otros temas, minaron la reputación de México ante el mundo.

    Aplausos para Peña Nieto

    La realidad vista desde aquí es muy diferente. Vemos a un Presidente intelectualmente limitado (eso sí, rodeado de personas hábiles y capaces), vemos golpes mediáticos pero con cambios que hasta la fecha, no son tan de fondo. Vemos un Pacto por México a punto de resquebrajarse debido a que el PAN puso en evidencia el uso de los programas sociales con el fin de crear clientelismo electorero en Veracruz (ante lo que tiene que responder Rosario Robles), estrategia que contrasta con la imagen de estadista que quieren generar en Peña Nieto, y que más bien recuerda un poco más al viejo PRI. Aunque también habrá de reconocerse que algunas situaciones las han manejado muy bien, como el asunto de los maestros de Guerrero, con un trato muy diferente a lo que se vio en Atenco hace ya unos años.

    También Peña Nieto llegó con una coyuntura a su favor y la ha hecho suya. Hay que reconocer que al final del día, Felipe Calderón dejó buenos indicadores macroeconómicos, pero quien se está llevando el crédito es Peña Nieto, quien no lleva ni 5 meses en el poder, tiempo insuficiente siquiera para pronosticar como terminará siendo el gobierno del actual presidente. Entonces sería ingenuo pensar en que el gobierno vigente va a levantar a México (o a moverlo), cuando apenas se están sentando en la silla del poder y más que la realidad en la presidencia es imprevisible y da muchas vueltas.

    Lo que sí es cierto es que la coyuntura es positiva para México. Y el éxito o fracaso del gobierno actual estará en si la aprovecha para generar cambios reales, o bien, termina frustrándola debido a la corrupción. Tan ingenuo es nombrar a Peña el estadista que impulsará el país, como pensar en una inminente caída del país al precipicio.

    Peña solo lleva 5 meses, en realidad todavía no sabemos muchas cosas. Por un lado veo un mejoramiento en la diplomacia y las relaciones con los otros países. Pero por otro lado veo un PRI que no ha cambiado mucho y que tiene las mismas prácticas. Al menos en el caso de Veracruz vi a un PAN con una postura más determinante, y no a esa oposición timorata que han sido desde que dejaron el poder. En cambio sorprende que en el PRD presionen a Zambrano para que critique lo sucedido y por el otro lado vemos a un López Obrador que respecto a este tema solo se limitó a enviar un tuit afirmando que esas son prácticas del «PRIAN» y en la práctica hace más bien poco para evitar que estas prácticas ocurran.

  • El pacto maquiavélico

    El pacto maquiavélico

    Ahora están de moda los pactos, el Pacto por México, el pacto por Jalisco, el pacto por los estudiantes. Mediáticamente funciona. El tiempo dirá si en la práctica es efectivo para generar bienestar en las ciudadanía. De lo ya ejecutado hasta hoy, podemos pensar que el Pacto por México podría traer algunos beneficios, debido a que el ejercicio del poder ahora es diferente, donde en vez de tener una partidocracia que bloquea las propuestas, se tiene a un poder fuerte que toma las decisiones, absorbe las de los demás, y logra consenso con la oposición. Mediáticamente funciona, posiblemente inspirado en un libro de branding y en otro de Maquiavelo.

    El pacto maquiavélico

    El PRI es un partido colmilludo, bastante. El Pacto por México es el claro ejemplo. Les dicen a los partidos de la oposición, -vamos a hacer un pacto donde se incluyan sus propuestas-. El PRI al ser un partido ideológicamente ambiguo, no tiene problema en incluir propuestas derechistas e izquierdistas a la vez, al tiempo que incluye las suyas. La estrategia funciona, tantean que hay grandes posibilidades de que la oposición acceda a firmarlos, porque ellos dicen: -Nosotros no vamos a bloquear las propuestas y reformas que propusimos en 12 años, nosotros no vamos a ser tan interesados como el PRI-. Pero los partidos de oposición no previeron el expertise mediático del PRI. Se otorgan «laj dejpensas para loj viejitos», programa propuesto por el PRD ¿Quién se lleva los aplausos? Enrique Peña Nieto. El PAN propone una reforma fiscal y la mete al Pacto por México ¿Quién se lleva los aplausos? Enrique Peña Nieto. Después la prensa internacional elogia a Peña Nieto por tener la disposición para sacar las reformas. El País, The New York Times. Le dan el crédito a Peña Nieto (aunque luego entra el sospechosismo en algunos de que si estos elogios son parte de una «campaña»), Peña Nieto «el reformador». Y luego se sube a un pedestal a anunciar que su partido sí tiene la disposición de sacar a México adelante cuando en realidad bloquearon esas reformas que tanto proponen durante 12 años. El mexicano es de memoria corta, y olvida, así que no hay problema.

    Incluso para el ciudadano es difícil pensar que sería mejor. Durante mucho tiempo «nos quejamos» de los partidos, que nunca se ponen de acuerdo, que solo velan por sus intereses. Ahora la queja es de la inexistencia de la oposición. No hay, porque al firmar el pacto se amarraron (en gran parte por la poca perspicacia y su ineptitud), porque se los chamaquearon, y se podrán mencionar varios beneficios para el país que se pudieran dar, y que sí creo que existan. Pero en términos políticos, la oposición se condenó, y empieza a ser cada vez más notorio ese hecho, que las divisiones generadas internamente debido a la firma de ese pacto, empiezan a ser más hostiles. Los ciudadanos querían que las cosas «se movieran», ahora se mueven, pero ahora se cuestionan el regreso de un posible autoritarismo.

    El PRI ha logrado apuntar las cámaras a su favor. Hasta en el Congreso de Estados Unidos les aplauden por hacer lo que ni ellos pueden hacer. La cuestión es que lo mediático es inmediato y tenemos que ver las implicaciones que tengan estas políticas a futuro. Se puede afirmar que algunas de las políticas propuestas, como la Reforma de Telecomunicaciones, podrá traer beneficios por poner un ejemplo. Pero la pregunta que algunos hacen es ¿A cambio de qué? Y lo que cabe esperar es que lo primero (los beneficios de las políticas pregonadas en el Pacto por México) tenga un mayor peso que esta última pregunta.

    Curioso que solo el 50% de los ciudadanos (después de Gordillo, después de reformas) apruebe la gestión de Peña Nieto, mientras que el 78% de los «líderes de opinión» lo aprueba. No es difícil el análisis, los líderes de opinión están mejor informados y tienen más contacto con el poder. Los ciudadanos evalúan al Presidente tomando como referencia su bienestar actual, el presente. Los líderes evalúan un poco más hacia futuro, que si van a hacer las reformas, x o y cosa (e insisto, los aplausos son para Peña, no para la oposición). Yo iría un poco más allá para hacer una evaluación atinada, porque en realidad tendríamos que ver el futuro, las consecuencias, para hacer una buena evaluación.

    Al final cabe la pregunta ¿Entonces la democracia no funcionó y es más rentable un sistema híbrido dónde el gobierno tenga más fuerza y autoridad para «mover a México»? Siempre insisto en que una democracia no solo es un privilegio, es una responsabilidad que hay que asumir, y no asumimos.

    Y hay algunos otros que se hacen «Pato por México».

  • Gobierno PRIpolar

    Gobierno PRIpolar

    Qué yo recuerde, desde el año 2000 (cuando perdieron las elecciones presidenciales) los tricolores no han parado de insistir en un «nuevo PRI», en un partido que ya cambió, que dejó a los dinosaurios en el pasado. TV Azteca en plena campaña lanzaba una telenovela protagonizada por Humerto Zurita llamada «El Candidato», cuyo personaje principal trata de un candidato del PRI renovado (llamado Alianza Popular en la telenovela pero las referencias son claras), con otra cara, llega buscar al poder a pesar de los dinosaurios viejopriístas. Desde antes de dejar el poder se quisieron presentar en sociedad como los nuevos priístas. Ernesto Zedillo rompió con esa tradición vertical (restaurada por Peña Nieto) dónde el Presidente de la República era el mandamás del partido. Zedillo permitió la susodicha transición democrática, relajó un poco el aparato autoritario y dejándolo listo para que alguien más se encargara de desmontarlo (los panistas tuvieron el plato servido, y del plato a la boca, se cayó la sopa).

    Gobierno PRIpolar

    Se habla de un viejo PRI y un nuevo PRI, aunque no terminamos de entender las diferencias. No sé si se refieran a la diferencia entre el viejo PRI estatista, y el nuevo PRI neoliberal, cuya única diferencia es esa, su postura económica, nada más. A Peña Nieto lo vendieron como uno de los nuevos priístas, empezando por su juventud y por un temperamento aparentemente moderado. Pero es heredero de una clase noble, cuasimonárquica y vertical representada en el Grupo Atlacomulco. Se asume como novopriísta, pero comenté, restauró la figura del Presidente líder de la nación, jefe del partido al cual todos sus integrantes se alinean sin chistar.

    Veo un gobierno bipolar, o más bien un gobierno PRIpolar. Enrique Peña Nieto se presenta como reformador, dispuesto a hacer en menos de los 15 minutos prometidos por Fox para resolver el conflicto chiapaneco, lo que los panistas no pudieron (o no quisieron) hacer. Pero del otro lado vemos cada vez más evidentes las tentaciones restauradoras y autoritarias del pasado. Vemos un gobierno que apuesta por la democratización de los medios, pero a la vez ha dictado línea a los medios principales para que ya no se hable del problema del narcotráfico (si la tendencia sigue lineal, al final del sexenio habrían 90,000 muertos, 20,000 más que los de su antecesor). Vemos a un gobierno dispuesto a sentarse a negociar, firmar pactos para sacar las «reformas que México necesita», pero ese mismo comienza a restaurarse como lo que era antes. La asamblea nacional del PRI llevada a cabo hace pocos días fue el claro ejemplo, los discursos, la oratoria, el «compañero Presidente», el «disculpe usted», los compañeros de partido alineados. Faltaba una cosa, y era la Marcha Imperial de Star Wars de fondo.

    Igualmente metieron a la cárcel a Elba Esther Gordillo, quien naturalmente merece estar ahí por todo el daño que le causó a la nación. Pero protegen a varios de los suyos que deberían estar también cumpliendo una pena. Un PRI que critica a Oportunidades en tiempos panistas y lo llama populista, pero después lanza la «Cruzada contra el Hambre» con fines más bien electoreros y clientelares. Un PRI que ante la necesidad de credibilidad (con el objetivo de conseguir margen de maniobra) cede, y crea no solo llamaradas de petate, sino políticas que de alguna manera sí beneficiarán a la nación (como lo es indudablemente la Reforma a las Telecomunicaciones).

    Algunos se comienzan a sentir satisfechos con el gobierno. Han dado varios golpes, han tomado decisiones, han movido estructuras. Pero algunos mantenemos nuestro escepticismo, no ante las decisiones tomadas que sin duda podrán traer beneficios, sino ante lo que sigue. ¿Se restaurará el PRI como en los viejos años y echará raíces en la silla presidencial, o de verdad estarán dispuestos a reformar el país para que salga adelante? O igual podrá ser una mezcla de las dos, un México pujante en economía, más desarrollo y reducción de la pobreza, al tiempo que gobierna un partido que ha restaurado su hegemonía, la «dictadura perfecta». ¿Este paso adelante es indicio de otros pasos que le seguirán? ¿O aplicarán a la inversa la máxima de Vladimir Lenin, donde darían un paso adelante para dar dos atrás?

    En el sentido político hay incertidumbre. No sabremos dónde estaremos colocados en algunos años. La variable no es solo el PRI, es la oposición (con un papel lamentable, en especial la del PAN), y la ciudadanía, cada vez más importante. Igual regresaremos al autoritarismo, o igual como sugirió Zepeda Patterson, Peña Nieto la haría de demócrata porque ante la coyuntura no le quedaría de otro. El PRI tiene una oportunidad histórica, ante una coyuntura económica positiva, pero una sincera renovación implicaría un riesgo, implicaría desapegarse del poder clientelar, el poder de los intereses y el poder de la corrupción que le da fuerza, para buscarla en los votos de los ciudadanos que con el tiempo se convencieron de que el PRI cambió gracias a sus resultados. Para algunos se antoja difícil, pero a mí me gustaría que me dieran la sorpresa.

  • Regresó el presidencialismo

    Regresó el presidencialismo

    Ciego el que no quiera ver, lo que nos temíamos todos ha regresado, el presidencialismo está de vuelta, aquello que representa un peligro por las consecuencias que ha tenido para la nación esa forma de hacer política. El PRI es el mismo de siempre, es el nuevo viejo PRI, ni siquiera en su cara más reciente, puesto que Ernesto Zedillo separó la figura del Presidente con la del partido. Peña se encargó de regresarlo a su estado anterior. El mismo Camacho Quiroz, Presidente del PRI, en la asamblea pasada, afirmó que eran un partido vertical en torno al Presidente (más propio de una dictadura que de un régimen democrático). Todo apunta, lamentablemente, a una regresión.

    Regresó el presidencialismo

    Al PRI no se le puede pedir mucho, porque el autoritarismo y el paternalismo es lo que les ha funcionado, es parte de la cultura tricolor. Todos los priístas alineados como soldaditos en torno al «Señor Presidente» (aunque detrás de la figura de un Presidente limitado, haya alguien detrás), donde pueden haber elementos muy valiosos, pero que debido a esa supeditación, no lograrán incidir tanto como lo sería un partido con vocación democrática. Camacho Quiroz le dice, en la tradición viejopriísta, a Peña Nieto, «Presidente, compañero Enrique Peña Nieto» (una versión light de ese comunistoide «camarada» que se usaba para llamar a los dictadores soviéticos).

    Esta regresión incluye la cooptación de las instituciones que procuraban la democracia (o algo de democracia) en el país, debido a que esta es un estorbo para las formas de gobernar del PRI. Regresa el Tlatoani, la dictadura perfecta. Habrá que pensar hasta donde pueden llegar ante un entorno que parece haber cambiado algo de los años 80 a la actualidad. Lo triste es que ese cambio no lo fue tanto, no se les está haciendo difícil regresar las instituciones a donde estaban, regresar todo a donde estaba. Aunque tal vez lo que se antoja más difícil, será acabar con la pluralidad de información ganada de tajo, en parte por el precio que podrían pagar, y también porque los nuevos medios como Internet hacen casi impensable poder restringir la información al nivel que se hacía anteriormente. Aún así, si podemos ver una disminución de voces críticas debido al bozal selectivo. Por esta razón callaron a Pedro Ferriz de Con.

    Este es el PRI de siempre, el de las traiciones, el de los manotazos, el que «hace justicia» castigando a algún personaje nocivo para la nación como Elba Esther Gordillo, pero con propósitos políticos y no de justicia.

    Algunas personas, columnistas, que todavía creen en un «Nuevo PRI» afirman que el hecho de que el interior del partido sea autoritario, no quiere decir que así lo sea fuera de este. Pero la historia nos han dicho que van de la mano. Siempre que el PRI ha estado supeditado al Presidente, toda la nación lo ha estado. En el sexenio en que un Presidente decidió romper con ello (Zedillo) también se dio una apertura más democrática. También se afirma que de esta forma, al no haber obstáculos, el PRI podrá sacar al país adelante. Ojalá pudiera pensar que sea así, pero este mismo esquema nos gobernó por 70 años, y ese sistema pocas veces fue exitoso, y cuando lo fue, fue en las primeras décadas de gobierno donde lograron cierto desarrollo. Quien presumiblemente está detrás de Peña Nieto (lo cual es notorio por la forma de hacer política y el programa económico) bajo en este mismo régimen, nos colocó en la crisis económica más profunda del siglo XX.

    Por ejemplo, La imagen institucional del Gobierno de Jalisco es igual a la de la Presidencia de la República, Lo que sugiere fuertemente la supeditación del primero ante el segundo, y que seguramente la presidencia tendrá control férreo sobre los gobernadores de los estados como antes, exceptuando de alguna manera, los que todavía están con la oposición. pero la presión del PRI es tal, que políticos como el Jefe de Gobierno de Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, ha estado muy de cerca del gobierno de Peña Nieto, en una actitud que algunos podrían ver incluso como servil, posición que presumo yo tiene que ver con cuestiones de supervivencia y de que le sería totalmente contraproducente voltearle la cara al «Señor Presidente» como sí se pudo dar el lujo Ebrard con Calderón en gran parte de su mandato.

    No, no importa que en las redes sociales, se burlen de la figura de Peña Nieto. Todas las afectaciones a la autoestima de Peña quedarán subsanadas, cuando los gobernadores y políticos lleguen en fila uno a uno y decirle «Disculpe usted, Señor Presidente».

  • ¿Por qué no le creo a Peña Nieto?

    ¿Por qué no le creo a Peña Nieto?

    Le decía a un amigo mío que da terapia familiar, -Cuando critican a Peña Nieto en las redes sociales, no es que lo critiquen a él, sino a lo que representa. Me responde, -No, es él, es él, míralo, míralo.

    ¿Por qué no le creo a Peña Nieto?

    Para decir cosas, uno debe tener autoridad moral con el fin de que «esas cosas» tengan credibilidad. Después de detener a Elba Esther Gordillo (me causa gozo verla detrás de las rejas, pero eso no legitima, en mi percepción, al gobierno, por obvias razones), Enrique Peña Nieto sale en cadena nacional para decir que nadie puede estar encima de la ley. ¿Tu pondrías confianza en alguien que te grita, imbécil o pendejo, constantemente? A mí, y a muchos ciudadanos con sus acciones nos han dicho eso, imbéciles, pendejos (y los memes en las redes sociales se entienden como una respuesta a esos insultos) ¿Debo creerles después de que me hayan insultado?

    No le creo a Peña Nieto. El que haya metido a la cárcel a Elba Esther Gordillo (movimiento político al fin) no anula el hecho de que compraron votos y usaron la voluntad de la gente, que con la Cruzada contra el Hambre quieren agrandar su clientela electoral (se aplicará en los municipios donde  habrá elecciones) cancelando la posibilidad a los pobres de salir adelante generando, y ampliando una relación de dependencia entre individuo y gobierno, no anula el uso de instituciones como el IFE y las amenazas para absorber al IFAI, no anula el hecho de que amarran contratos con empresas que ya habían defraudado a Pemex. Y nos dicen que nadie puede estar encima de la ley, con la excepción de ellos mismos.

    Tengo una bizarra admiración del oficio del gobierno actual, de la inteligencia tricolor que paradójicamente contrasta con la limitación intelectual del Presidente. Firman un Pacto por México, acaban con Elba Esther Gordillo (otrora amiga de ellos y creada por ellos). Se comprometieron a firmar una reforma educativa, que al final es pequeña, que prácticamente solo toca cierta profesionalización de los maestros, ¿avance? Sí, pero faltó mucho más, y es lo suficientemente insuficiente para romper las estructuras corporativas, la caída de Gordillo no garantiza nada, sino hay un cambio estructural llegará otro, o el gobierno utilizará el magisterio como botín político . Con Enrique Peña Nieto habrá apertura de medios, sí, con él, paradójicamente entrarán nuevos competidores al área que solo pertenecía al duopolio ¿Pero qué creen? Esa decisión fue tomada antes de la llegada de Peña Nieto, El dúopolio cedió a las peticiones de la Cofetel a cambio de poder incursionar en el terreno de las telecomunicaciones, que a largo plazo es un jugoso negocio en contraposición de la TV abierta cuya influencia será cada vez menor, es una decisión empresarial, no democrática. Pero los priístas lo venderán como sus logros, buscarán callar críticos con verdades… a medias, por eso mi admiración.

    La integridad es importante para mí, y no soy mocho, no soy persignado. Pero los principios de las personas hablan de como serán en el poder. No puedo esperar a una persona íntegra en aquel individuo que procreó varios hijos con diferentes parejas durante su matrimonio (aclaro, que sí, uno se puede equivocar, pero uno espera que esa persona enmiende sus errores y Peña está lejos de eso) y que no sepa decir frente a las cámaras de qué murió su esposa (en Estados Unidos, país más liberal que el nuestro, sería hombre muerto). No puedo esperar nada de una persona que no tiene principios ni creencias, que no los ha mostrado en lo absoluto. Incluso han existido dictadores autoritarios que dentro de toda su estructura intolerante, dejaban ver una escala de principios. Peña no los tiene, no es nada, es un pobre hombre,  y pareciera que no es consciente de ello, o bien, que se siente orgulloso de ello.

    ¿Podrán aplicar políticas que ayuden al país? Puede ser, no estoy cerrado a que algunas de sus políticas produzcan un beneficio a la nación. Pero el fin último parece ser, es el poder. Todos los políticos buscan poder, pero los políticos con principios, en esa búsqueda, se molestan en hacer algo por su nación, Peña Nieto no los tiene y eso es lo más preocupante.

    No puedo esperar un nuevo PRI cuyos integrantes están íntimamente relacionados con el gobierno de Salinas, ese que hizo que parientes y conocidos míos perdieran su patrimonio por medio de una crisis debida en gran medida a la corrupción. Se podría dar el beneficio de la duda si nos hubieran pedido perdón, no lo hicieron, más bien se rieron de nosotros. Si permitieron que eso ocurriera es porque sus intereses fueron antepuestos al desarrollo del país, entonces ahora puedo esperar que vuelvan a anteponer sus intereses. El PRI es el mismo, autoritario, jerárquico, corrupto, eficaz (hay que ser sinceros, y logran ser más eficaces que la oposición, sea para bien o para mal), de lealtades marcadas (más notorias que en cualquier otro partido) antidemocrático.

    Soy una persona imperfecta, y he cometido errores como cualquier ser humano, pero los he reconocido y trato de no cometerlos de nuevo, pero me creo una persona honesta, que se conduce en su vida rectamente. No soy una persona casada con algún partido político, en 2006 voté por Felipe Calderón, en 2009 anulé, en 2012 voté por López Obrador, incluso voté por un priísta en mi municipio, más por la persona que por su partido (no me arrepiento de ninguna de mis decisiones aunque haya cosas que no me gustan de ellos, y si me equivoco me viene valiendo un reverendo cacahuate). Pero sí estoy convencido de lo que no quiero. Y si un político que se acerque a lo que creo que se debe tener, sería alguien con dotes de estadista, con creencias puras, con un deseo por contribuir, con antecedentes decentes, que muestre confianza, que la gente le tenga respeto (ojo, respeto, no miedo). Entonces llegamos a la conclusión de que la antítesis directa de mi político modelo es Enrique Peña Nieto, ese pobre hombre, ese pobre político que desafía la máxima de Hank González. Peña Nieto es un pobre político, pero no es, un político pobre, bueno, en el aspecto material.

    El cambio verdadero posiblemente no está en López Obrador, ni tal vez Josefina haya sido tan diferente. Pero al menos estos dos, asumiendo yo que no son los políticos que necesita México de lejos, tenían decencia. Tenían ideas (qué podemos estar o no de acuerdo con ellas), había algo de creencias dentro de ellos dos. Con Peña no.

    No tengo de ninguna forma el placer de desear mal a Peña Nieto, incluso desearía que me callara con el ejemplo. Desearía que Peña Nieto fuera otra cosa. Más bien es molestia, coraje, porque deseo ver a mi país salir adelante y lo veo en un círculo vicioso. Porque de verdad, somos una nación que tiene la capacidad de ser un país desarrollado, y no tanto por los recursos naturales, sino por su gente, pero seguimos estancados. Yo me puedo comprometer a poner mi grano de arena para hacer de México un país mejor.

    Por cierto, no pueden venir a decirnos que «el cambio está en uno mismo» porque para predicar con el ejemplo, deberían cambiar ellos mismos.

  • Elba Esther Gordillo está detenida, arrestada. al bote. El PRI está de regreso

    Elba Esther Gordillo está detenida, arrestada. al bote. El PRI está de regreso

    El PRI no se anda con rodeos. Muchos han puesto cara de sorpresa. Yo no, incluso era un movimiento lógico ante la ilegitimidad con la que llegó. Claro me da gusto que Elba Esther Gordillo esté detenida, arrestada. al bote como debe de ser. Pero hay que ver las cosas como son. Sería un gravísimo error pensar que con esto ya el gobierno actual son unos angelitos que luchan en pro de la justicia. Más bien esto deja un mensaje, El PRI está de regreso.

    Elba Esther Gordillo está detenida, arrestada. al bote. El PRI está de regreso.

    La versión oficial dada por Jesús Murillo Karam dice que fue detenida por desviar dinero de recursos del sindicato a cuentas personales.

    ¿Por qué no me sorprende? Desde la campaña se vio una ruptura entre Elba Esther Gordillo y el PRI. A partir de ahí, la maestra comenzó a ser el movimiento más lógico para el nuevo gobierno como un golpe para ganar credibilidad. Afines a Peña Nieto y Salinas como Claudio X González empezaron a arremeter duro contra ella, sí, esos mismos que la crearon, ahora que no les sirve y la estorba, la desechan, la hacen a un lado; y de paso buscan el efecto quinazo. ¿Lo lograrán? Difícil pregunta.

    Habrá que ver que sucede después, como maneja el PRI esos poderes fácticos. No solo se trata de remover a esos cánceres, sino de evitar que surjan otros más grandes como ha venido sucediendo. ¿Quién estará al frente del SNTE?

    La noticia es buena, y técnicamente se ha hecho justicia. Pero habrá que reflexionar sobre los móviles que llevan a esta detención. Es una noticia buena pero que deja un sabor agridulce, porque se ve esa «mano del PRI» que muchos temen. El PRI está de regreso, gobernarán como bien lo saben hacer. Al PRI no le gusta que los poderes fácticos lo rebasen, el PRI debe de tener el control de todo. Si a alguien se le pasa la mano, le será cortada la cabeza, aunque sea Televisa. Así son ellos. Así es el PRI hegemónico, ellos mandan, y todos los poderes fácticos actúan subordinados a ellos.

    Repito, a mí no se me hace algo sorprendente, incluso decía que ya se habían tardado. Seguro esto va a sumar puntos al gobierno de Peña Nieto, a mucha gente le gusta ver un gobierno eficaz, más que uno honesto o democrático. Gana también porque se dirá que el PRI hizo en 100 días lo que el PAN no hizo en 12 años. La duda es que tanto impacto tendrá porque a diferencia del 88, la gente sabe que es un quinazo y muchos (como sucede en este momento en las redes sociales) empiezan a especular sobre lo que hay detrás.

    Pronto, conforme pase el tiempo, hablaré más a fondo de esto. Merece sin duda un análisis más profundo. Esperamos todos, que efectivamente, esa señora termine el resto de sus días en prisión.

     

  • Peña Nieto se desinfla

    Peña Nieto se desinfla

    Cuando arribas a la presidencia acarreando una crisis de legitimidad, es importante asestar un golpe mediático para ganar ya no legitimidad, sino credibilidad. La estrategia no solo debe de existir, sino que se tiene que hacer bien para lo cual deben tomarse en cuenta todas las variables.

    Peña Nieto se desinfla

    Peña Nieto había empezado bien, muy bien. Me atrevo a decir que desde por ahí de septiembre (ya con la elección validada) hasta el primer mes de su gobierno, tanto él como su equipo lograron ser prudentes y las inconformidades solo salieron a flote cuando tomó posesión (que era bastante natural que ocurriera). A Peña lo guardaron, lo entrenaron muy posiblemente como tuvieron que hacer con Sarah Palin en los Estados Unidos. Como comenté una vez, Peña Nieto es una persona muy disciplinada y gracias a eso logró dar un buen discurso de toma de protesta que por algún momento redujo sus negativos.

    La estrategia inicial fue muy buena. Se firmó el «Pacto por México» el cual tuvo un muy buen efecto mediático, y posiblemente serviría para contener a la oposición (recordemos que el PRI es un partido con mucho oficio, al punto que deja ver como ingenuos a los opositores). Se hizo todo un espectáculo en torno a la firma de ese pacto, fotografías en el Castillo de Chapultepec y demás. Algunos, a pesar de que sabíamos que esto tenía que ver con un golpe de legitimidad, lo vimos bueno porque pensamos que su gobierno iba a ceder a cambio de ganar credibilidad y de alguna manera podríamos ver avances.

    A partir del incidente del IFAI, creo que esta estrategia se ha comenzado a desplomar y tendrían que empezar desde el principio en el mejor de los casos. El no saber las siglas de este instituto (que a fin de cuentas es lo que menos debía de preocupar si se toman en cuenta las demás cosas) creó la percepción de que les importaba un comino la transparencia. El gobierno de Peña en una conferencia sobre transparencia se terminó viendo más opaco, porque censuraron sin éxito la mayor cantidad posible de videos de Youtube exhibiendo al Presidente (los usuarios se vieron más rápido). No solo terminó viéndose Peña como tonto a juicio de los espectadores, sino como tonto y censor. Pésima fue la decisión de declarar su patrimonio sin declarar su valor y de donde provenían los dineros. Peña declaró bienes que no alcanzan a adquirirse con el sueldo de un servidor público por más alto sea su rango. Aseveró que varios de sus terrenos eran donaciones, lo cual más que ayudar, terminó preocupando a muchos, y tuvo suerte de que, como decía Silva Herzog, los medios no le dieran la importancia que merecía ese hecho.

    El asunto de Florence Cassez parecía no afectar mucho a su imagen (empezando porque los principales responsables eran Genaro García Luna, la AFI y las televisoras), pero el tema de Monex terminó por echar abajo ese buen inicio que había tenido. Se comenzó a afirmar en redes que lo de Cassez era una cortina de humo (aseveración que incluso fue usada por panistas como el propio Madero) para desviar la atención del asunto de Monex. Los presidentes del PAN y PRD hicieron declaraciones que pusieron al gobierno en un asunto delicado, afirmaron que el PRI estaba cooptando al IFE y al IFAI, lo cual podría significar una regresión para la vida democrática.

    El tema no paró ahí. El IFE decide sancionar solamente a López Obrador por el rebase de los topes de campaña, lo cual fue tan inverosímil que no solo los perredistas y afines a AMLO gritaron, también lo hicieron los panistas y una gran parte de la población que no simpatiza con AMLO. Toda la oposición (PAN, PRD, PT, Morena etc.) puso en entredicho duramente al IFE, incluso hubo amagos para no seguir con el Pacto por México. Esa credibilidad que ganaba Peña Nieto en el primer mes, la volvía a perder en cuestión de una semana. A pesar de la complicidad de algunos medios con el oficialismo, en muchos mexicanos quedó el mensaje del «regreso del PRI hegemónico».

    Es cuestión de que ocurra un incidente, por más pequeño que sea, para que un sector de la población critique y se mofe del Presidente en redes sociales (como nunca antes se había visto en la historia del país). La credibilidad de Peña y su gobierno es tan baja en las clases medias, que dentro de nuestro afán de crear teorías de la conspiración (que en este caso no comparto) algunos ya culpaban a Peña Nieto de perpetrar un supuesto atentado en Pemex, bajo la premisa de -El PRI en la historia ha hecho esas cosas, entonces fue el PRI-.

    En lo particular, creo que los priístas tienen un reto mayúsculo. Veo difícil que la gente en un corto o mediano plazo cambie el concepto que tienen de Peña Nieto. Lo malo para ellos es que varias de las estrategias mediáticas ya son usadas y ya son conocidas, la cosa se agrava cuando el gobierno actual parece no entender bien la dinámica social actual, especialmente en una juventud usuaria de redes sociales. Porque no solo las realidades que se quieren ocultar se viralizan en las redes sociales, sino porque algunas veces se llegan a exagerar y a gente las toma como buenas. Pareciera que metieron todo el fuego al asador este primer mes y no funcionó. ¿Qué estrategia tendrán que usar ahora para recuperar credibilidad? Creo yo que estos primeros meses o años inclusive van a ser difíciles y van a tener que tratar el asunto con pinzas. Las virtudes del Peña Nieto en campaña se convierten en defectos, y parece que si bien sirvió mucho como candidato tal vez no funcione muy bien como Presidente. Porque no sé si el país pueda soportar un nivel de tensión y desprecio como el que se sintió esta semana. Van a tener que hacer algo, y para mí la solución es fácil si el objetivo es mejorar su imagen, y esa es, ponerse a gobernar bien, en un marco democrático y respetando las instituciones. El problema es que parece que ese no es el último fin y esta estrategia no serviría para el fin real.

  • ¿Cómo podría Peña Nieto mejorar su imagen?

    ¿Cómo podría Peña Nieto mejorar su imagen?

    Aunque la mona se vista de seda, mona se queda.

    ¿Cómo podría Peña Nieto mejorar su imagen?

    Desde el fin de las elecciones hasta sus primeros pasos como Presidente, Peña me sorprendió. En su «cuarto de guerra» ya conocían de antemano sus debilidades y como estas impactaban en la percepción de la gente. Por eso sabían que debían entrenar a «su proyecto». Una cualidad de Peña Nieto, es que es un hombre muy disciplinado, por lo cual puede seguir instrucciones al pie de la letra. De esta forma parecía haber entrenado lo suficiente como para minimizar esos defectos que eran causa de burla de un gran sector de la población.

    Cuando dio su discurso después de tomar la Presidencia causó una gran impresión en algunos sectores de la sociedad. En realidad se trataba de un hombre entrenado en el arte de la oratoria con ayuda de sus apuntes y un teleprompter con el objetivo de comunicar un plan de gobierno creado posiblemente por quienes forman parte de este proyecto. Algunas personas se extrañaban que ese político «tonto» ahora pudiera dar un discurso cerca de lo sublime, aunque la verdad es que todo fue totalmente ensayado, y tenemos que reconocer que Peña Nieto puso mucho esfuerzo para que todo saliera bien.

    Pasó un tiempo para que Peña Nieto volviera a trastabillar cuando trató de presentar su declaración patrimonial (del cual no mencionó montos), erró rotundamente al tratar de explicar que era el IFAI, Al cual después de trabarse constantemente, definió como: del instituto de información y de acceso… de información y de acceso… a la opinión publica… de toda la información disponible… para la ciudadanía… desde el gobierno, el IFAI”.En realidad el IFAI es el Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos. Este suceso, que podrá ser visto como un lapsus o un profundo desconocimiento de las instituciones, causó la burla en las redes sociales, el Peña Nieto tal cual bufón había regresado.

    Después de un mes y medio de buena racha, con medidas acertadas (hasta ahora mediáticamente, luego veremos si en la práctica) como el Pacto por México o la Ley General de Víctimas, parecía ir por buen camino, pero Peña Nieto volvió a caer. Y es que por más esfuerzo se invierta, es prácticamente imposible disimular las limitaciones intelectuales. Si bien, tranquiliza un poco saber su condición de ejecutor de las indicaciones de terceros, no deja de ser preocupante que un mandatario no conozca el nombre de las instituciones encargadas de procurar eso que el ha propuesto constantemente.

    Veo difícil que la gente vea en Peña Nieto una imagen de un estadista, creo que esa aspiración es perdida. Lo que creo que deben buscar es que logre tener una presencia decente y que cometa los más mínimos errores. Naturalmente un mandatario visto como un bufón, es un mandatario con no mucha legitimidad y poca credibilidad. Si se logra recuperar presencia, podrán lograr que la gente olvide sus críticas ante un «candidato tonto». La galantería, el buen gusto, y el mediatismo ayudó mucho para que Peña Nieto llegara al poder, en la silla presidencial pierde toda esa ventaja. Curioso es que alegando derechos de autor, este video de Youtube fue bajado varias veces. La censura de contenidos en Internet es contraproducente (y más con lo rijosos y altaneros que son algunos de sus opositores en la web), y no cuadra con ese Presidente que nos han presentado, el cual puede ser conciliador y sabe negociar (insisto en lo mediático y en la parte práctica).

    P.D. Al terminar este artículo todos los videos han sido bloqueados, omito incrustarlo debido a que será cuestión de minutos para que no se pueda ver.