Etiqueta: Enrique Peña Nieto

  • Peña Nieto como artículo de venta para Time

    Peña Nieto como artículo de venta para Time

    Este artículo viene como una corrección del otro artículo que publiqué sobre este tema, que bien no aparece ya directamente en el blog, pero que pueden consultar aquí.

    Resulta que la revista Time publicó una portada donde aparece nuestro querido Presidente de la República, Don Enrique Peña Nieto (el Presidente más guapo de la historia de México, por cierto), con la frase «Saving México». Esta portada inmediatamente empieza a correr por todas las redes sociales y causa indignación. Era ya suficiente con escuchar que fue nombrado el pensador del año, y demás adjetivos que nos causan una carcajada con cierta molestia adherida a ella.

    Cada vez somos más. Únete a #Mexicotecalifica y sé parte del cambio. En los próximos días estará lista ya nuestra página y estamos trabajando duro.

    ¿Se vendió Time? ¿Le pagó el PRI? Contrario a lo que normalmente sucede, parece que no fue así, y fue simplemente una estrategia de publicidad para ganar cierto hype que se espera, se traduzca en ventas. Inteligente porque la hicieron de tal forma que no hiere las susceptibilidades del Presidente (les recuerdo, el más guapo) al cual entrevistaron y fotografiaron, pero a la vez despertando ese encono y aprovechándose de éste para vender.

    ¿Cual es el nicho de mercado de Time en México? Desconozco como lo tienen delineado, pero por medio de mi intuición masculina, puedo deducir que es gente con estudios, parte de la clase media, media alta, y alta de México. Naturalmente en este sector, Peña Nieto tiene pocas simpatías. Entonces simplemente Time saca su portada polémica que conduce un artículo que aparentemente habrá sido escrito por encargo, cuando en realidad al final es un artículo mediocre, que aborda el tema presidencial de forma superflua, sin una investigación muy profunda que pueden leer completamente gratis aquí.

    La forma de hacer publicidad de Time no es muy ética, pero es cada vez más común en muchas revistas. Hace tiempo Wired lanzó una portada sobre una «Steve Jobs mexicana». Eso hizo que el nacionalismo mal entendido de muchos saliera a flote, y salieran orgullosos a comprar la revista (o lo peor, a publicar en las redes la portada con mucho orgullo sin consultar el artículo, que en este caso se podía leer gratuitamente) para terminar con un artículo que en realidad no hablaba sobre una nueva Steve Jobs, sino de los tipos de enseñanza alternativa en varias latitudes del mundo, entre ellas México (tema que se sacó de contexto premeditadamente para vender la portada).

    La estrategia de Time tuvo éxito. Quería hacer ruido en las redes sociales y lo hizo. Así se posicionó más en la mente de los lectores, y tal vez algunos se molestaron con la revista afirmando que se habían vendido, pero al leer el artículo verán que no fue tan así. Peña Nieto resultó ser un artículo de venta, fue el gancho para que esta campaña tuviera éxito, más éxito que todas las campañas mediáticas y millonarias del… Gobierno de Enrique Peña Nieto

     

  • Enrique Peña Nieto desgastado y cansado

    Enrique Peña Nieto desgastado y cansado

    Es cierto que muchos mandatarios sufren transformaciones físicas a lo largo de sus gestiones. Es algo de alguna manera normal, no sólo por el natural envejecimiento que se sufre a lo largo de 4 o 6 años, sino porque estar al frente de un país y de tantas presiones que implica es algo desgastante. Basta ver los cambios que sufrió Fox, o los que ha sufrido Obama a lo largo de los años. Pero… Observen la siguiente imagen:

    Enrique Peña Nieto desgastado

    Si no conocieran a este individuo y les presentaran estas imágenes ¿Pensarían que sólo hay un año de diferencia entre las dos fotos? No se me haría extraño que alguien calculase varios años de diferencia.

    Las diferencias saltan a la vista, las ojeras en la segunda fotografía son muy evidentes, la cara está más arrugada, en la primera fotografía se percibe una tez sana, en la segunda tenemos una imagen muy cansada y pálida (a pesar de que se alcanza a percibir cierto maquillaje). ¿Razones de este desgaste tan prematuro? Se pueden indagar muchas cosas: Algunos relacionarán su limitación intelectual con el paquete llamado Presidencia de la República, otros afirmarán que le afectan en demasía las constantes críticas públicas que recibe, o incluso que se trata de algún problema de salud, como ese que lo llevó a ser intervenido quirúrgicamente.

    Puede ser también, una combinación todos o algunos de esos factores. Pero que desde luego que hay un notable contraste de ese personaje que quiere vender en los escenarios internacionales como Davos al presentarse como el reformador ovacionado, y ese personaje cansado cuyo poder queda en cuestión con temas como la inseguridad de Michoacán. Ese contraste de un «México prometedor» que pretenden vislumbrar afuera, y ese «México angustiado» que se ve desde adentro.

    Vivimos en un país donde la estrategia de la simulación ya no es tan eficiente, donde los medios son difíciles de controlar, donde la ciudadanía es más (aunque no suficientemente) activa que a finales del siglo XX. La imagen del Peña Nieto de hoy es representativa de ello. Donde el maquillaje (que representa la simulación) no puede ya tapar las imperfecciones de su rostro. Su imagen dentro del país está muy desgastada, algunas de las reformas tan «aplaudidas» en el exterior son cuestionadas. Algunas con mucha razón (la Educativa y la Hacendaria) y otras por mitos históricos (la Energética).

    Todos los actos de simulación y efectismo llegan tarde. Se hablan de capos de los Caballeros Templarios atrapados cuando ya generalizó el concepto del gobierno ineficiente. Igual pasó con el tema de la influenza. Pareciera que no se dan cuenta que la sociedad es cada vez más dura a la hora de exigir resultados, y cada vez cuestionará más la forma en que los presentan.

    La imagen de Peña Nieto parece análoga al famoso Retrato de Dorian Gray de Oscar Wilde. Mientras busca proyectar una belleza y dinamismo eterno por medio de publicidad y publicaciones extranjeras a encargo, vemos como en en realidad se va deteriorando más. Esperemos entiendan que si quieren «mover a México» deben de tener un sincero deseo porque este país salga adelante, de lo contrario sólo el pueblo va a poder salvar al pueblo (y no lo digo en el sentido de AMLO donde él se considera todo el pueblo).

  • Peña Nieto deroga la Reforma Energética debido a reclamos en Facebook

    Peña Nieto deroga la Reforma Energética debido a reclamos en Facebook

    Estoy feliz, ahora sí ya estoy convencido de que vivimos en una democracia. Y me tengo que tragar mis palabras, porque siempre fue crítico de esas personas cuyo activismo se limitaba a quejarse en las redes sociales. Que si estaban hartos del frío, del calor, o de las reformas.

    Peña Nieto deroga la Reforma Energética debido a reclamos en Facebook

    Pero en realidad, quejarse en las redes sociales sí funciona. Creo que no tenía conocimientos suficientes ni de sociología, ni antropología y menos de política, como para creer que usar los medios electrónicos y quejarse no serviría de nada. Resulta que Peña Nieto decidió de última hora echar abajo la Reforma Energética recién aprobada debido al encono social mostrado en Facebook. Esto fue lo que dijo en una entrevista exclusiva para elcerebrohabla.com.

    -Estaba leyendo la versión original en alemán de «Crítica de la Razón Pura» de Immanuel Kant para debatir sobre filosofía con mi esposa Angélica Rivera, quien trataba de interpretar filosóficamente su papel en Destilando Amor desde la perspectiva del materialismo dialéctico de Marx, cuando decidí descansar un poco y revisar mi muro del Facebook. Entonces vi que mucha gente estaba molesta por la Reforma Energética que aprobé. Yo, como una persona abierta a las diferentes formas de pensamiento que soy, leí todas las notas que publicaban, sobre todo los de La Jornada, ese diario moderado y lejos de todo dogma, y me convencieron. Me di cuenta que me estaban engañando y que si dejaba que se aprobara eso, iba a vender a México y a entregarlo a los gringos- (la entrevista la publicaré después, debido a que fue difícil entender el cultivado léxico del Presidente, por lo cual tuve que usar un teleprompter como respaldo).

    Para hacer esto, el mandatario tuvo todo el apoyo del PRD. Incluso López Obrador (quien para no perder lucidez ensaya ejercicios algebráicos con el Baldor) no sólo reconoció a Peña Nieto como legítimo, sino que para el 2015 MORENA hará coalición con el PRI en agradecimiento. Además de que el tabasqueño incorporará a Caro Quintero en las filas de su partido, que a pesar de los reclamos, dijo que el narcotraficante ya cambió y ya es bueno.

    Me comentó Peña Nieto que ha tomado apuntes de lo que dicen los ciudadanos en el «feis». Y con lo que recaude con la Reforma Hacendaria (y con la cual, crecerá el 15% del PIB anual, debido a su enfoque a la innovación y al emprendedurismo), instalará una estación HAARP en Atlacomulco para modificar el clima cuando los usuarios del Facebook se molesten porque tienen mucho frío o calor.

    Con esta forma de gobernar tan innovadora y democrática, creo que en un futuro, Facebook reemplazará al congreso y mediante mayorías, con likes, se decidirán las decisiones del país. Giovanni Sartori, ideólogo de la democracia liberal, dice que la creación de eventos en esta red social ayudará para diversas tareas como convocar a elecciones, o debatir reformas estructurales. Los perredistas por su parte, están negociando con Mark Zuckerberg, la posibilidad de comprar barricadas virtuales, y también la posibilidad de aligerar las restricciones para que estos se puedan encuerar en la red social así como les sea conveniente.

    ¿Cómo ven? ¡Qué emoción! Ahora sí están moviendo a México.

    Si eres tan ingenuo como para caer inocente palomita. Hoy es día de los inocentes.

  • La reforma energética, un simple artículo

    La reforma energética, un simple artículo

    ¡Quesque el petróleo es de todos los mexicanos! ¡Quesque con la apertura nos vamos al primer mundo! #Posmeencuero #Pospongovallas. Hasta ahora, todo lo que ha sucedido es previsible y es consecuencias de muchas cosas. Consecuencia de haber malusado nuestros recursos, consecuencia de haber repetido por décadas esa frase de «el petróleo es de todos los mexicanos» al punto de convertir la expropiación petrolera en un día festivo. Consecuencia de la mala forma en que actúan los políticos, consecuencia de Peña Nieto. Consecuencia de todo. Todo el ambiente que rodea a la Reforma Energética podría ser objeto de estudio para entender la idiosincrasia del mexicano.

    La reforma energética, un simple artículo

    Como siempre sucede (y no es algo que solo ocurra en México) el tema está polarizado. Para los izquierdistas, la derecha + PRI son traidores, vendepatrias, criminales. Para los derechistas, estos primeros son terroristas que no quieren el avance de la nación. En las redes sociales, no es tan diferente. Las posturas son muy en pro o muy en contra. En realidad, las encuestas dicen que la mayoría de los mexicanos están en contra de la apertura de Pemex. La forma en que tanto proponentes como opositores han planteado sus puntos de vista, ha sido a mi parecer, escueta. Al menos en mi particular opinión, los primeros no lograron darme la suficiente certidumbre, y los segundos se aferraron a dogmas históricos.

    ¿Cuál es mi postura? Yo he estado a favor de la apertura de Pemex. En varias décadas no logramos apuntalar el desarrollo del país con el petróleo, incluso dejamos ir oportunidades históricas, como las que le tocó a López Portillo. También alguna vez mencioné, que casi todos los países que tienen mayores reservas son antidemocráticos y que en la mayoría de los casos, el oro negro creaba corrupción debido a la facilidad de obtenerlo. También es cierto que los «como» pueden hacer la diferencia entre una apertura que catapulte al país al desarrollo y literalmente un desfalco. Con la Reforma Energética me quedan algunas dudas. Los Senadores del PAN Javier Corral y Ernesto Ruffo Appel votaron en contra, no por estar en contra de la apertura, sino por la forma en que ésta se estaba llevado a cabo (sobre todo por la premura y muchos otros detalles), y creo que vale la pena escuchar su opinión. Porque no sólo se trata de abrir Pemex, se trata de hacerlo bien, por lo que acabo de comentar.

    Las izquierdas mantienen una postura intransigente basada en dos premisas, una que comparto, y otra que no comparto. La que no comparto es la del dogma de «Pemex es de todos los mexicanos«, de la mitificación de Lázaro Cárdenas. El dogma de no querer cambiar por símbolos históricos y no características técnicas. La premisa que puedo compartir más es la del escepticismo, de que en el pasado las privatizaciones no se hicieron bien, que el Gobierno de Peña Nieto es un gobierno corrupto, que las petroleras transnacionales no dejan de ser corruptas por ser privadas, y pongo el ejemplo de aquellas petroleras como Haliburton que fueron partícipes de la Guerra de Irak y la falsa ideas de que este país tenía armas químicas, aunado a desastres ocasionados en países como Nigeria.

    Por eso es que a pesar de que esta reforma era necesaria, debe de ser bien implementada. Y la izquierda mexicana, bajo su cerrazón dogmática, se priva de poder contribuir a que esta reforma esté bien hecha, y que esa inversión privada coadyuve en bienestar para la nación, y no que dicha inversión privada sea un lastre. En la actualidad ya se saquea a Pemex, lo hace Carlos Romero Deschamps, lo hace el sindicato, los aviadores, el gobierno mismo, los que no trabajan. Y en lo particular, aún minando la corrupción, no creo que Pemex esté en condiciones para explorar en aguas profundas. Creo que haber de alguna manera participado hubiera ayudado más que el reventar sesiones, bloquear entradas, o encuerarse en el atril.

    La apertura de Pemex es un tema lo suficientemente delicado como para polarizarse y basar opiniones en dogmas para cualquiera de las dos posturas.  Los ciudadanos debemos exigir transparencia y certeza. Pero me quedo con las palabras de Einstein: Si quieres resultados diferentes, haz cosas diferentes. Y por años hemos estado haciendo lo mismo, a veces cada vez peor.

    ¿Aplaudir a Peña Nieto? No dudo que su gobierno ha sabido «hacer política» (digo su gobierno porque conocemos las capacidades intelectuales del Presidente), aunque con todo y eso, hemos visto reformas poco más que mediocres, y ni que decir de la Reforma Hacendaria. Pero no se me olvida, que cuando el partido del mexiquense fue oposición, bloqueó por 12 años esas mismas reformas. Es decir, al PRI sólo le interesa el bienestar de nosotros los mexicanos, cuando les conviene y obtienen un beneficio de ello.

    Seguramente habrá continuación…

  • El primer año de Enrique Peña Nieto

    El primer año de Enrique Peña Nieto

    El tiempo vuela rápido, y parece que fue ayer cuando Enrique Peña Nieto se convirtió en el Ejecutivo Federal. Llegó al poder en medio de muchos cuestionamientos, y llega a su primer año también muy cuestionado por sectores sociales disimiles. Peña le apostó a realizar muchas decisiones políticas con un gran desplante mediático para afianzarse en el poder. El encarcelamiento de Elba Esther Gordillo, el Pacto por México, y demás recursos para obtener fuerza, para reducir sus negativos a un nivel tolerable. Pero sus efectos fueron magros, y esa ilusión que llegó a causar en algunos se disipó rápidamente.

    El primer año de Enrique Peña Nieto

    Sinceramente es difícil hacer una lista de aspectos positivos de su Presidencia. Sin duda los hay, pero inclusive esos «logros» se encuentran rodeados de errores u omisiones que le pueden robar mérito. Por ejemplo, un logro de su gobierno fue haber encarcelado a Elba Esther Gordillo. Como quiera que se vea, es un acierto por el daño que esta mujer le hacía a la educación. Pero el motivo de su detención (que tiene que ver más con política que con justicia) no da para pensar que se trata de un gobierno que sí va a hacer justicia. Crear el Pacto por México fue otro logro, después de una parálisis legislativa durante los gobiernos del PAN de la cual ellos mismos fueron parte. Pero un pacto que pudo haber facilitado las transformaciones que necesitaba el país, terminó reduciéndose a casi nada. Como dijo Denisse Dresser, se cambió para seguir igual.

    La Reforma Educativa se podría considerar un logro. El gobierno volvió a tomar la rectoría de la educación y eso es positivo. Pero esto es sólo una de tantas cosas que se tienen que hacer para mejorar la educación, y si lo demás no se hace posteriormente, esto terminará siendo una llamarada de petate. La Reforma de Telecomunicaciones también implica cierto avance, pero pudo haber sido mucho mejor si se toma en cuenta que sólo se apretó a aquellos monopolistas no alineados (Carlos Slim) mientras que Azcárraga al final terminará más beneficiado.

    La Reforma Política va por el mismo camino que todas las demás, de pasar de ser una gran reforma, parece que no se avanzará mucho y conforme continúa negociándose (el PAN condiciona la Reforma Energética a cambio de que se apruebe ésta), va perdiendo fuerza, para convertirse posiblemente en una miscelanea que no cambiará mucho las cosas. El Pacto por México ya estaba de capa caída y ahora con la salida del PRD, este recurso por el cual el Presidente se aplaudía, está condenado a su desaparición.

    Y si eso fueron los aspectos positivos. Habrá que mencionar los aspectos negativos que fueron más. Empezando por el tema económico donde no sólo hay estancamiento, sino que el país se está desacelerando al grado que las proyecciones de crecimiento decrecen continuamente. Si bien este problema no es totalmente responsabilidad del Gobierno, sí lo es en gran parte. Sigue el tema de la inseguridad. Las encuestas revelan que los ciudadanos se sienten más inseguros, y el tema del narcotráfico sigue igual que con su antecesor, con la diferencia de que se ha apartado a los medios de este asunto para generar un falso clima de seguridad con respecto a este asunto.

    Luego tenemos que hablar de la opacidad. Volvemos a la época en la cual el gobierno omitía información y la disfrazaba. También el PRI ha buscado hacerse del control del IFAI. Así también habrá que recordar que Peña Nieto y su equipo fueron opacos al rendir cuentas sobre sus bienes. Le sigue la corrupción donde vemos como varios criminales han sido exonerados, tal como Florence Cassez, Raúl Salinas de Gortari, Caro Quintero. Para rematar, tenemos la Reforma Hacendaria cuyo planteamiento es demasiado dudoso, demasiado cuestionado, y más que implicar un avance, se podría hablar de un retroceso en la economía, así también podría generar resultados adversos a los esperados, como lo que toca a la economía informal.

    Si con Calderón comentaba que no se veía un rumbo definido, al menos se podía decir que en muchos aspectos se encontraba estable. Con Peña Nieto el barco va a la deriva. Ya han agotado muchos de los recursos para dar un golpe de timón (las Reformas) y la aprobación que tiene Peña Nieto en la ciudadanía va cayendo constantemente. Ha sido un año difícil y fatídico para Peña Nieto, las cosas no van bien, y Peña Nieto necesitará tener un as bajo la manga, porque un año más gobernando de esta manera podría ponerlo a él y a su partido, tras las cuerdas. Porque incluso los que hemos sido críticos del Presidente, quedamos en cierta medida decepcionados, porque pensábamos que debido a su experiencia, iban a generarnos la falsa ilusión de que las cosas van bien.

    Las luces rojas deben de estar prendidas en Los Pinos. Seguramente hay una estrategia detrás de todo esto y «están haciendo política», pero no se pueden dar el lujo de volver a tener un año tan malo como éste. Y no hay que olvidar la oposición, tanto la oposición institucional (PAN, PRD) como la no institucional (AMLO), no han ayudado en mucho para que las cosas mejoren. Esta mezquina oposición que busca beneficios más propios que para la sociedad, no está exenta de esa calificación reprobatoria que merece el gobierno actual.

  • La palabra de Peña Nieto no cuenta

    La palabra de Peña Nieto no cuenta

    Thomas Hobbes en su Leviatán decía que no se podía fiar de las palabras de los individuos, por lo cual se crearon los contratos. La palabra de un individuo es garantía de poco. En realidad, todas las personas tenemos seleccionados a unos pocos individuos con los que interactuamos y a los que podemos darle a su palabra un fuerte grado de confianza y certeza. En temas de negocios, o en temas donde un conflicto de intereses puede pesar más que «la palabra», es indispensable firmar contratos, pactos, para que en el caso de que uno falle, una autoridad designada pueda mediar para hacer justicia, darle a cada quien lo que le corresponde, y sancionar a aquel que haya quebrantado el pacto.

    La palabra de Peña Nieto no cuenta

    En la práctica sabemos que incluso las autoridades pueden fallar, que se pueden encontrar lagunas, que la ingenuidad puede tener cierto peso. Pero debido al progresivo deterioro de la palabra, fomentado en algún modo también por los políticos, estos mismos, o más bien él, o su equipo, crearon una «novedosa forma» de darle peso a las promesas de campaña sin necesidad de que la gente acuda a su «historial político» para analizar si el candidato tiene palabra o no. En la campaña del 2012, Peña Nieto realizó 266 promesas en las 32 entidades federativas firmadas ante notario, lo cual, ante los ojos de varios ciudadanos, comprometería al entonces candidato a cumplirlas.

    En realidad, el notario se limita a dar fe de la firma de dicho compromiso, y nada más. Enrique Peña Nieto no puede ser sancionado por haber incumplido alguna promesa. Entonces «da lo mismo», porque al final de cuentas, con o sin notario, se puede llevar un registro de las promesas por un candidato. En el primer año, Enrique Peña Nieto lleva cumplidas solamente 4 de 266 promesas firmadas ante notario. Esto aunado a otras que posiblemente no firmó, pero que existe evidencia digital de haberlas hecho. Un caso es cuando se comprometió a dar un trato de excepción a la frontera dentro del régimen fiscal, para después por medio de la Reforma Hacendaria, homologar el IVA de la frontera (que siempre ha sido menor) al nacional.

    Queda claro que la palabra de Peña Nieto no cuenta. Incluso una constante entre sus opositores (de derecha e izquierda) es la fragilidad de su palabra. Un Peña Nieto cuya contracampaña el año pasado fue el «Peña no cumple». Un Peña Nieto que en su limitado léxico como Presidente se encuentra varias veces la palabra «democracia» pero que en las últimas elecciones (sean locales o federales) vimos la sombra de como siempre han manejado los asuntos electorales en su partido. Un Peña Nieto que hizo énfasis en la cultura en las elecciones pero que reduce drásticamente el presupuesto a la Conaculta. Un Peña Nieto que nos trató de convencer del aumento de impuestos a bebidas azucaradas con el fin de eliminar la obesidad para después hacer un drástico recorte a la CONADE.

    Lo último que genera Peña Nieto en sus gobernados es confianza. A pesar de ser de un partido no acostumbrado a convivir con la libertad de expresión, las críticas hacia su gestión por varios columnistas de ideologías diversas son una constante, y varias de ellas hacen énfasis en la poca confianza que su palabra tiene. Y gran parte de ello tiene que ver porque su gobierno nos miente a los mexicanos en la cara, para después pensar que con un spot publicitario de «entonces sí se puede» le demos nuestro voto de confianza.

    La palabra de Peña Nieto no cuenta. No importa si se traten de compromisos firmados ante notario, del «Pacto por México», su promesa de fomentar la productividad, su promesa de incentivar la cultura, de mejorar la educación. Su promesa de acabar con la elusión de impuestos debido a las lagunas del Régimen de Consolidación Fiscal para después crear otro demasiado parecido.

    Es preocupante, y mucho, que los ciudadanos no puedan tener confianza alguna, en quien se supone, debería liderar un barco llamado México.

  • México me duele mucho

    México me duele mucho

    Tuve la oportunidad de ir al foro de la EGAP en el ITESM Guadalajara, donde asistieron Francis Fukuyama, Alejandro Poiré, Óscar Naranjo, el ex Presidente de Colombia Alvaro Uribe, además de varios panelistas que debatieron. El foro fue un éxito, pero me dejó mal sabor de boca mi país, salí del aula magna con una sensación agridulce porque ya sea por los comentarios explícitos o tácitos de los ponentes, o por un ejercicio de comparación.

    México me duele mucho

    Primero, entre los participantes, ya sea por su nacionalidad o por prudencia, evadieron el tema de la reforma hacendaria. Los panelistas que conformaron el debate hablaban de que es lo que tenía que hacer México para hacer crecer su economía, disminuir la desigualdad, fortalecer el mercado interno. Cuando se les preguntó sobre el tema de la reforma hacendaria poco hablaron de ello, pero en estas propuestas de crecimiento, sugirieron una regresión. Es natural, la reforma hacendaria es una rara mezcla de propuestas que no llevan a nada, que tiene sentido social (implica quedar con el PRD) pero los mecanismos para obtener (supuestamente) dicho sentido social, son erróneos, preocupantes, y son más bien antisociales. No es una reforma neoliberal, algunos dirían que es más bien keynesiana. Pero de verdad que si John Maynard Keynes viera esto…

    El General colombiano Óscar Naranjo (quien diseñó la estrategia para liquidar al famoso narcotraficante Pablo Escobar) fue traído por el gobierno de Enrique Peña Nieto como asesor. Cuando se le preguntó lo que se le sugirió al mandatario en tema de seguridad, se mostró muy evasivo. Cuando se le preguntó sobre el futuro de la situación de seguridad afirmó que en un futuro podía ser mejor, pero ni siquiera mencionó la estrategia seguida por Peña Nieto, sino el hecho de que la ciudadanía se ha mostrado cada vez más participativa en el tema de la seguridad. A pesar de que fue contratado precisamente por parte de Peña Nieto, no hubo si quiera una palmada a favor del Presidente oriundo de Atlacomulco.

    Óscar Naranjo comentó que para tener una estrategia de seguridad exitosa, es necesario generar una confianza en las instituciones, cosa que refrendó el ex Presidente Álvaro Uribe. Los resultados en Colombia fueron muy buenos, en México parecen no tener éxito sus sugerencias, y no sólo eso, sino que dudo que le hayan hecho «mucho caso» en una estrategia de seguridad que no tiene ni pies ni cabeza. Y hago hincapié en el tema de las instituciones, porque lo que ha pasado con Peña Nieto y lo que representa, es una desconfianza cada vez mayor en ellas, y más al mando con una persona que no tiene la capacidad de ser un líder. Estamos en un lío.

    Al final viene el ex Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, al que tuve la oportunidad de saludar, y quien dio una muy buena conferencia. Se puede estar, o no estar de acuerdo con él, en su ideología política, en sus métodos. Pero me queda claro que es un estadista lo suficientemente reconocido para ser invitado a dar conferencias. Una persona con estrategias, con ideas, que sabe lo que hace, que denota preparación. Sentí algo de recelo al hacer el ejercicio de comparación con nuestro Presidente: Peña Nieto no tiene ideas, y su capacidad intelectual no le da para dar una conferencia sin ayuda de un apuntador o un guión. Peña Nieto no se podría llevar (ni en México ni en ningún lado) los aplausos que recibió Álvaro Uribe por parte de los estudiantes. Álvaro Uribe decidió no recibir a Ingrid Betancourt cuando fue liberada, para que de esta forma, las fuerzas armadas se quedaran con el crédito del rescate. Álvaro Uribe nunca hizo promesas irrealizables en campaña, fue sincero cuando comentó que tal o cual cosa no podía hacer. Peña Nieto firmó cualquier compromiso ante notario que no se ha cumplido, ni se cumplirá. Álvaro Uribe es autónomo, el responde por sus decisiones. Peña Nieto es un títere.

    Horas después, me entero que la Selección Mexicana «se salvó» a dos minutos de ser eliminada, gracias a un gol, sí, de Estados Unidos, de ese equipo tan odiado por quienes malentienden el concepto de nacionalismo. Cosa que termina siendo una derrota, debido a que lo sano, no sólo para nuestro futbol, sino para el país y la sociedad, era la eliminación de la justa, que sirviera para reflexionar y para ocuparse de temas más relevantes y que afectan más la vida de todos los mexicanos, como puede ser la situación política y las reformas.

    ¿Qué estamos haciendo como mexicanos para llegar a este estado de descomposición, donde se ha perdido toda la confianza en las instituciones, se le ha perdido todo el respeto a quien debería ser el líder de esta nación, donde la inseguridad crece, las diferencias también? ¿Qué tenemos que hacer para salir adelante? ¿Cómo podemos recuperar la confianza en el país? Son preguntas difíciles de contestar, pero a las cuales deberemos encontrar respuesta. Y lo único seguro de dichas respuestas, tiene que ver con el que los ciudadanos tendremos alguna responsabilidad en ellas, tendremos tareas que realizar. Parte de esta descomposición tiene que ver con la idiosincrasia de este país, con una mentalidad colectiva que debemos de cambiar urgentemente.

    No es pesimismo, sino que hay que partir del punto donde estamos, y ello es muy doloroso.

    Escrito para México desde México

     

  • Un grito de independencia desolado

    Un grito de independencia desolado

    Enrique Peña Nieto dio su primer Grito de Independencia. El panorama no era alentador. El conflicto con la CNTE puso en riesgo la celebración del grito, aunque afortunadamente los maestros decidieron desalojar ante el ultimatum del gobierno, que si bien el desalojo no estuvo exento de violencia, no pasó lo que muchos temimos que pudiera pasar. Un cada vez más creciente sector de la sociedad se pronunció en contra de Peña Nieto, sobre todo por el tema de las reformas que despertó discrepancias en sectores disimiles entre sí.

    Un grito de independencia desolado

    El resultado de todo concuerda con lo que ha sido el gobierno de Peña Nieto. El Grito de Independencia fue uno de los más desolados de la historia moderna de México. Personalmente no recuerdo ni a Felipe Calderón, ni a Vicente Fox, ni a Zedillo, ni a Carlos Salinas, en un evento tan desolado, donde ni siquiera las cámaras y el audio pudieron ocultar lo acontecido.

    El primer signo de desolación tuvo que ver con la forma en que Peña Nieto dio el grito. Este se dio de una forma muy desangelada. Tal vez algunos puedan comentar que debido a la operación de la tiroides no puede alzar tanto la voz (comentario que supongo mas hasta ahora no he escuchado), pero el lenguaje corporal (tan practicado por los priístas) delató la falta de pasión. Parecía seguir un guión, un teleprompter, como tanto se le ha criticado.

    El segundo tuvo que ver con los abucheos que recibió. En cada «viva» se escuchaba un abucheo cortado deliberadamente por el audio. Al ser un abucheo más prolongado que un «viva». El audio se cortaba después del «viva» para disimularlo. Fue demasiado notorio como para pensar que fue emitido por una pequeña minoría. Además de que los «viva» apenas se escuchaban, al contrario del grito de Felipe Calderón en el 2007 (que también fue criticado por el tema electoral) donde se escucharon muchos «viva» enjundiosos.

    El tercero tuvo que ver con la censura de los medios. Además de cortar el audio, como acabo de mencionar, nunca se pasó una toma completa del Zócalo, con lo cual uno puede suponer que ni siquiera se llenó.

    El cuarto tiene que ver con los acarreados. Inclusive en las tomas «oficiales» pudimos ver gente de escasos recursos con propaganda de Enrique Peña Nieto. En especial aquellos pertenecientes a Tultitlán Estado de México que cargaban unos globos con ellos. Posiblemente fueron minoría, pero su ausencia hubiera hecho más notoria la desolación que se vivió ahí hoy.

    Esta desolación es el reflejo fiel de la Presidencia de Enrique Peña Nieto. Criticado por varios sectores de la sociedad que van desde la derecha a la izquierda. Y quien precisamente no ha logrado erigirse como el representante de los Mexicanos, y el cual ha utilizado a las clases bajas en su beneficio, ha despreciado a la clase media, y sólo ha representado a cierto grupo de la clase alta del país. Peña Nieto se está quedando sólo. A pocos meses se apagó la expectativa final que generalmente despiertan los presidentes del PRI al inicio.

    Habrá que preguntarse cual será el «as» bajo la manga de Peña Nieto. Las reformas que impulsó no alcanzan para esperar un efecto positivo palpable al corto y al mediano plazo más que el sentir una posible leve mejora de la economía debido al déficit del 1.5% que propuso para poder hacer más inversión pública. La sensación de «eficacia» que quiso transmitir se ha apagado y parece dar muestras de que no él y su equipo no saben como tener al país bajo control, lo que puede despertar cierto temor.

    No todo se puede con desplantes mediáticos y anuncios de «sí se puede» bien elaborados. La presentación de la Reforma Hacendaria «con sentido social» lleno de aplausos, halagos y presuntos reconocimientos de lo que se hizo mal, no ayudo a evitar la lluvia de críticas, sobre todo de una sociedad media que ya no toma a la televisión oficial como medios primordiales para informarse.

    Habrá que ver que pasa, pero su gobierno ha empezado con el pie izquierdo. Y más conviene no sólo a él, sino a todo el país, que se retome el rumbo y denote un amor a México que estuvo ausente en el Grito de Independencia.

    Y para muestra basta un botón. Vean primero el grito de Felipe Calderón, cuestionado. Y el de Peña Nieto. Es de notar quien muestra algo de pasión y a quien literalmente le vale madre el país: