Etiqueta: empleo

  • Cuando un robot te quite tu chamba

    Cuando un robot te quite tu chamba

    Cuando un robot te quite tu chamba
    Fuente: Honda

    Este fin de semana posiblemente tuviste un encuentro con un cajero automático, te viste cara a cara con la computadora que dispensa dinero de tu cuenta y le pediste cierta cantidad económica requerida para poder pagar tus gastos y salidas. Posiblemente pensarás que el cajero es tu amigo, te facilita la tarea de darte el dinero, te ahorra interminables filas. Pero el cajero, ese amigo tuyo, fue responsable de la pérdida de 500,000 empleos en Estados Unidos entre 1980 y 1995. ¿Qué pasó? Resulta que tu amigo tenía la habilidad de realizar el trabajo que estos 500,000 empleados bancarios podían hacer, y de una forma más eficiente.

    Desde los albores de la Revolución Industrial, la sociedad no ha parado de avanzar. El mundo avanza muy rápido y bastó menos de un siglo para movernos de aquella sociedad industrial weberiana a la sociedad de las tecnologías de la información. Los cambios económicos traen consigo cambios estructurales dentro de la sociedad. Los puestos de trabajo cambian, se transforman o desaparecen.

    Y los primeros en desaparecer serán todos esos trabajos rutinarios y repetitivos, que no requieren, en su mayoría, de grandes capacidades para ser ejecutados y pueden ser suplidos por la tecnología, de esos trabajos que en México hay tantos. Personas que recogen la basura, servicio al cliente, agentes de viaje, oficinistas, secretarias, carteros, taxistas, contadores, reporteros, empleados de call center, trabajos relacionados con la imprenta, relojeros y un montón más.

    Por un ejemplo, los taxistas -y sí, también estoy contando a los choferes de Uber- desaparecerán con el advenimiento de los automóviles autónomos. Los agentes de viaje están desapareciendo gracias a la especialización de los portales donde la gente reserva y compra sus boletos. Las secretarias con cada vez menos útiles en un mundo de teléfonos móviles y aplicaciones de software, los empleados de call centers y servicio al cliente verán en riesgo sus puestos al ser sustituidos por el dinamismo de las redes sociales. Posiblemente no trabajes en uno de estos puestos, pero estarás de acuerdo conmigo que estos puestos en conjunto representan millones de bocas que alimentar en nuestro país.

    ¿Y a donde se van a ir estos puestos de trabajo? ¿Cuáles suplirán a los que se perderán?

    Simple, los relacionados con la tecnología.

    Y cuando hablo de tecnología hablo de informática, de programación, de ingenierías, de matemáticas. Sí, de matemáticas.

    Es decir, en un futuro, todos aquellos que antes aspiraban a trabajo poco cualificados y con una remuneración aceptable, como los empleos que acabo de mencionar, tendrán que tener conocimientos en matemáticas y programación si quieren sobrevivir.

    Pero eso no es todo, porque estamos hablando de que los empleos más rutinarios son los más proclives a ser «automatizados». Los empleos del futuro no solo requerirán que tengan conocimientos en ciencias exactas, sino que tendrán que tener habilidades en solución de problemas, creatividad, pensamiento crítico, iniciativa o curiosidad.

    www.weforum.org
    www.weforum.org

    Imaginemos un empleo relacionado con big data, fenómeno que creará muchos empleos en el futuro próximo -y que ya está creando-, y que será una herramienta muy importante para que las empresas puedan tomar decisiones efectivas dentro de un mundo digital e interconectado como el nuestro. Un analista digital no sólo deberá saber programación, matemáticas o estadística -al menos una de estas habilidades es requerida dependiendo del perfil-, sino que deberá tener la suficiente capacidad de pensamiento crítico para poder interpretar los datos.  ¿Verdad que no se parece mucho a ese empleo rutinario de 9 a 6 donde siempre tienes que hacer lo mismo?

    Es decir, esos empleos donde no necesitabas tener iniciativa alguna, donde sólo bastaba tu título sin importar si aprendiste algo siquiera, y donde sólo tenías que obedecer órdenes y seguir procesos van a desaparecer.

    Y ante un cambio estructural que ya está a la vuelta de la esquina, ¿estamos preparados?

    La respuesta es no.

    Los nuevos puestos de trabajo demandan habilidades en ciencias exactas y pensamiento crítico. Mientras, en nuestras escuelas, se sigue enseñando a memorizar, repetir y aprender capitales.

    ¿Sabes por qué demagogos como Donald Trump se han podido erigir en países como Estados Unidos? En parte porque los trabajadores poco cualificados vieron como sus empleos se fueron a otros países o fueron reemplazados por máquinas. Esas personas frustradas porque su perfil laboral ya no da para conseguir un buen empleo votarán por Donald Trump. El discurso del muro para evitar que los mexicanos les quiten sus trabajos y el de las empresas que externalizan sus actividades en otros países funciona muy bien por esa misma razón.

    Y ojo, estamos hablando de Estados Unidos, un país con muchos defectos, pero mucho mejor preparado que nosotros para enfrentar este cambio producto de los avances tecnológicos.

    Es cierto, no todos tienen que saber ciencias exactas. Profesiones relacionadas con las ciencias sociales o las profesiones liberales siempre serán indispensables. Carreras como psicología, comunicación, medicina o relaciones internacionales ahí siempre estarán acompañándonos. Pero estamos hablando de que los nuevos empleos, aquellos que sustituirán a los empleos tradicionales, se caracterizarán por requerir habilidades matemáticas y pensamiento crítico.

    Robot empleo
    Fuente: airbus.com

    Y en vez de preparar a las nuevas generaciones para que desarrollen un mayor gusto por las ciencias exactas, siguen siendo educados para aprenderse los nombres de las capitales. La educación en México, por el contrario, anula cualquier expresión de espíritu crítico. Repetir y copiar, las chicharras, los horarios estrictos y todo ese ambiente weberiano propio de la sociedad industrial son parte de la educación actual.

    Es decir, la educación mexicana está creando autómatas que ya no podrán ser empleados porque sus funciones serán ejecutados por robots e inteligencia artificial.

    Menudo problema, porque entonces tiene que haber una revolución educativa en nuestro país si no queremos que nos cargue el payaso -o, más bien, nos cargue un robot-.

    Y también es necesario un cambio de cultura. Afortunadamente en ciudades como Guadalajara ya existe una cultura incipiente relacionada con las tecnologías de la información que tiene como antecedente el establecimiento de empresas tecnológicas como HP, IBM y similares en la ciudad. No es coincidencia que Elon Musk haya venido a esta ciudad para presentar su modelo de negocio para colonizar Marte. No, no fueron las tortas ahogadas, ni las Chivas, sino la cultura que se está creando y la decisión del Gobierno del Estado de crear la primera Secretaría de Innovación en el país lo que hizo que Musk se decantara por la perla tapatía. Pero hablamos de que se trata todavía de una cultura incipiente y que con excepción del Gobierno del Estado de Jalisco, y en menos medida, de los gobiernos locales de la ciudad (que han auspiciado eventos como Campus Party), las políticas gubernamentales están muy lejos todavía de entender el cambio tecnológico, social y estructural que se está gestando en el mundo.

    No, no es tu colega, es un robot, un paquete de software o un conjunto de datos el que te amenaza con dejarte desempleado. Bastará media década para ver un cambio significativo en el mercado laboral, muchos puestos desaparecerán y se crearán otros. El problema es que no estamos preparados para el cambio.

  • Trabajar por tu cuenta es bien padre

    Trabajar por tu cuenta es bien padre

    Los Godínez, sentados desde el escritorio de la opresiva oficina que se encuentra a un lado del garrafón con sus conos de agua reutilizables, afirman que quienes trabajamos como freelance (condición que no me durará mucho al estar montando una agencia con otros socios), somos algo así como «ninis» no asumidos. Los entiendo, yo fui Godínez en un buen tiempo de mi vida. Recuerdo esos momentos en que tenía que despertarme temprano para empezar a trabajar de 9 a 7 (aunque técnicamente lo sigo haciendo), pero a pesar de que la carga de trabajo es la misma, o incluso puede llegar a ser más, no tengo esa sensación de opresión, de «debo de ir a trabajar».

    Trabajar por tu cuenta es bien padre

    Creo que tener un ingreso fijo le quita un poco de diversión al trabajo, y si a eso le sumas tener que depender de un único jefe y tener horarios y normas preestablecidas (aunque los que freelanceamos debemos autoimponerlas) entonces se comprende esa atmósfera opresiva que a veces se siente en una oficina. A algunos les gusta ser empleados, a otros como a mí no tanto, es cuestión de personalidades. A nosotros tal vez no nos pese tanto levantarnos a trabajar, porque al no tener ingreso fijo y a sabiendas que volumen de trabajo significa nivel de ingresos, nos preocupamos por sacar la chamba, por hacerla lo más rápido posible. Que pagar el viaje, que los impuestos, los gastos fijos, es un mundo.

    Esta parte que yo veo como divertida, otras personas lo verán como algo indeseable. Los freelance no tenemos tanta seguridad, si queremos ahorrar para un carro, para un viaje caro, o queremos pagar un departamento, tenemos que ser muy meticulosos con nuestras finanzas, y debemos de rogar que «nos caiga una iguala». Los ingresos dependen directamente de nosotros, lo cual conlleva una mayor responsabilidad, tenemos que estar cobrando, lidiando con clientes. No basta con «tener contento al jefe» para asegurar tu quincena.

    A nosotros nos da mucho ese sentimiento de «trabajar mucho y andar de pobres» que luego es recompensado con varios pagos en un mismo mes cuyo monto total podrá superar por bastante el sueldo de un Godínez. Eso nos obliga a administrar nuestro dinero, en saber en que lo vamos a gastar porque no sabemos cuanto nos llegará después.

    Pero lo disfrutamos, el tener que lidiar, que pensar, que crear estrategias, mantiene ocupada tu cabeza. Las opciones para que un Godínez aumente su ingreso se reducen a dos: Pedir un aumento (lo cual con la situación actual no es algo fácil) o buscar otro trabajo. Nosotros pensamos continuamente en diversas estrategias, en hacer networking, en comprar publicidad, en ir a fiestas, eventos, en capacitarnos continuamente u ofrecer nuevos servicios, lo cual lo hace todo más divertido.

    Hay una falsa creencia de que los freelancers tenemos mucho tiempo libre. Es falso. Es cierto, tenemos mayor flexibilidad de horarios. Pero en mi caso, tiendo a trabajar las mismas horas que trabajaría en una oficina. A veces puedo «salir antes» porque cuando no hay trabajo, no necesito quedarme a calentar la silla. En otras ocasiones debo trabajar hasta tarde, o trabajar sábado o domingo. Muchas veces las juntas con los clientes son en sábado o incluso domingo en la tarde. Aunque administres tu tiempo, el número de horas que trabajas son más o menos las mismas, e incluso más.

    Lo que sí es cierto es que al tener una mayor flexibilidad de horarios podemos hacer más cosas. ¿Queremos salir a comer con una amiga? No hay problema, puedo organizar mis horarios. ¿Queremos salir de viaje sin tener que pedir permiso? Vemos cuando es más prudente irnos (hay que tomar en cuenta la carga de trabajo) nos organizamos y lo hacemos. Por eso es que nosotros tenemos esa sensación de libertad que no se tiene en una oficina, porque el trabajo y el tiempo es nuestro.

    Pero conlleva autodisciplina, como no tienes jefe (aunque digan que tus clientes son tus jefes, al final no juegan el rol de jefe de empresa tal cual) entonces debes de organizarte tú solo. En mi caso, suelo levantarme a las 8, suelo correr (cuando no, corro al finalizar la jornada), regreso a las 9, desayuno rápido, a las 9:20 ya estoy en mi computadora trabajando y así hasta pasadas las 2:00. A esa hora hago alguna actividad lúdica como leer o escribir un artículo en mi blog, a las 3:00 como, a las 3:20 tomo una pequeña siesta y algo así como a las 3:45 ya estoy de vuelta trabajando, hasta las 6:30 – 7:00. Esto es un día normal. Cuando el trabajo es mucho, suelo terminar más tarde, en algunos casos hasta la madrugada. Cuando hay días en que casi no hay trabajo (muchas veces los proyectos que estás realizando quedan en stand by por uno o dos días porque tienes que juntarte con tu cliente para ver avances y dudas) uso el «horario de oficina» en algo productivo, como salir a correr (si no lo hice en la mañana), leer, o capacitarme en cosas relacionadas con mi trabajo.

    Mi trabajo (desarrollo web) hace que te concentres tanto que abusar de ello te puede llegar a desgastar. Como en mi caso trabajo solo y no tengo compañeros con los cuales bromear, me doy pequeños recesos en los que voy a la tienda, veo redes sociales o leo artículos (de política o interés general). el 70% del tiempo de mi trabajo transcurre frente a una computadora y el 30% en la calle (hay que visitar clientes, ver avances y demás). Como les comentaba, una cita puede ser desde un lunes a las 12:00 hasta un sábado en la tarde.

    Procuro siempre manejar este horario. Tengo suerte de no tener un jefe que me jale las orejas si me levanto tarde, pero en este caso lo hago yo solo, aunque es muy raro que llegue a levantarme tarde por cuestiones de mi organismo.

    Luego aparte del trabajo normal, hay que pensar en pagar impuestos, si no hay tanto trabajo hay que ir a prospectar, hay que ir a tejer relaciones (si no confías en ti mismo, posiblemente te quede mejor un trabajo de oficina donde no tienes que tomar muchas decisiones). Hay que ir planeando el futuro, hay que ir tomando muchas decisiones, unas no van a salir, otras sí. No te puedes quedar estático ni haciendo lo mismo todo el rato.

    ¿Y que decir de saber que el proyecto es tuyo, que la aventura es tuya y no estás trabajando en la aventura de alguien más? Este punto para mí es el que hace la diferencia entre trabajar por tu cuenta y trabajar para una empresa.

    No es que trabajar por tu cuenta sea mejor. Depende de tu personalidad, posiblemente estás contento yendo a una oficina. Pero en mi caso trabajar por mi propia cuenta es gratificante, y sé que cuando termine de dar el siguiente paso (montar una agencia), el número de responsabilidades aumentarán, y el volumen de trabajo también, habrá todavía más trabajo duro y sacrificios.

     

  • El outsourcing

    El outsourcing

    Por razones «estructurales que México necesita» se ha puesto de moda el tema del outsourcing. Entidades muy satanizadas, pero a veces cuando uno trata con estas empresas, se da cuentas que hay unas más malas que otras, unas donde dentro de todo tienen un buen trato a quienes contratan, y otras donde la verdad te tratan como producto perecedero.

    El outsourcing

    Yo trabajé en HP dos veces en mi vida. En los dos casos prescindieron de mis servicios. En el primer caso tuvo que ver con el hecho de que entré a un área donde se me complicó desempeñarme dado que mis habilidades apuntaban a otra cosa, en el segundo lo decidieron hacer porque tenía un padecimiento (ahora totalmente controlado) que en realidad no interfería con el trabajo (porque este no me había dado algún problema de productividad en ninguno de los empleos que tuve en mi historia como empleado).

    En el primer caso entré a trabajar por medio de Farrera y Asociados S.C. A los dos meses de trabajar en HP no había cumplido con las métricas requeridas. Estaba en el área de facturación y generalmente yo he tenido problemas con los trabajos monótonos y repetitivos donde no te puedes equivocar. Antes de eso, la Team Leader se había enojado muy fuertemente conmigo, por lo cual personal de Farrera fue a platicar conmigo a las oficinas de HP. El comportamiento de ellos fue muy bueno, y sobre todo, fueron francos. Me dijeron que no estaba dando los resultados que se esperaban y que corría la posibilidad de que fueran a prescindir de mí. Así sucedió y me tuvieron que liquidar. A pesar de ser una empresa de «outsourcing» nunca había tenido tantas prestaciones en mi vida. Ganaba 6.500 pesos mensuales en ese entonces (en el 2004), trabajé dos meses y mi liquidación fue de ¡más de 6,000 pesos!. No solo eso, ellos supieron el por qué no pude desempeñarme bien en ese puesto, y un año después ellos mismos me dieron trabajo en una franquicia, en la cual si pude trabajar bien.

    El segundo caso fue totalmente opuesto. Entre a trabajar a HP hace ya casi dos años por medio de una empresa que se llamaba Enlace Laboral o algo así. Decidí entrar porque necesitaba financiar mi negocio, naturalmente iba a estar ahí solo por un rato. Tal vez la paga era más alta (yo creo más bien que por el paso del tiempo que por otra cosa), pero las prestaciones eran muy magras, y en esta empresa se esmeraban a darte lo mínimo. La atención era pésima. Por ejemplo, en tu primer día de trabajo, personal de Farrera y Asociados te acompañan a las oficinas y te presentan con quienes vas a trabajar. En esta segunda empresa solo te dicen que vayas a las oficinas, y te asignan en tu lugar.

    Un día me puse mal y fui a la enfermería. Mi Team Leader me dijo que fuera a descansar a mi casa ese día. Y que ya nos veíamos el siguiente para seguir con la capacitación, cosa que así fue. Resulta que me hablan de la empresa de outsourcing pidiéndome que fuera a sus oficinas porque había un problema con el IMSS. Eso hice, y llegando ahí me   dijeron que mi jefe les dijo que mi curva de aprendizaje era lenta, por lo cual iban a reubicarme en otro puesto donde pudiera tener un mejor desempeño (nótense todos los eufemismos típicos de este tipo de empresas). Naturalmente no me despidieron por eso, sino por el padecimiento que en ese entonces tenía. Ni se molestaron en preguntarme en que consistía, ni mucho menos averiguar si este pudiera afectar mi desempeño. Le hablé a mi Team Leader y el me comentó que nunca les había dicho nada de eso, que por el contrario el estaba contento con mi trabajo, pero que ya eso era cuestión de la empresa de outsourcing que me contrató. Lógicamente nunca me hablaron, ni me dieron razón alguna.

    Este tipo de empresas se deben de regular. Porque están muy acostumbradas a pasarse por encima las leyes y para eso tienen abogados que saben encontrar lagunas dentro de estas. Me han tocado casos donde el abogado de una empresa de outsourcing que me finiquitó porque se cerró una empresa donde trabajaba, me amenazó y me dijo que si iba a conciliación y arbitraje, me olvidara incluso de mi finiquito.

    No todas son así, hay empresas de outsourcing que tienen respeto por los empleados que contratan como el primer caso que mencioné. Pero en otros casos, parece que lucran con los empleados como si se tratara de mercancía barata. El problema es que no se les puede castigar, como uno si puede castigar como consumidor, porque las empresas los siguen contratando.

  • No es mala, pero la reforma laboral no es la solución

    No es mala, pero la reforma laboral no es la solución

    Leónidas. ¿Nos preparamos para acabar con los persas?. No, primero tenemos que aprobar las reformas que Esparta necesita.

    No es mala, pero la reforma laboral no es la solución

    Hablé la otra vez del lado positivo de la reforma laboral (que ahora que escribo ya fue aprobada en lo general). Esa primera vez la justifiqué, y si se fijan me enfoqué más en decir por qué la reforma no iba a afectar tanto a los trabajadores. Pero no dije que esta reforma nos iba a impulsar al desarrollo. Hay cosas en las que puedo estar a favor, pero otras que simplemente se me hacen patéticas, como la limitación del derecho a huelga y el que como empleado te puedan despedir enviándote un correo electrónico (ya de una vez en la reforma hubieran tipificado que el despido se podía publicar en el muro de Facebook).

    Adentrándome más, esta reforma me deja algunas dudas. Y no sé por qué presiento que sí. se van a generar un poquito demás empleos, pero estos serían un poquito más precarios (nada más un poco y no es sarcasmo). No solo eso, mucho de lo que se va a aprobar son cosas que ya muchas empresas hacen por debajo del agua, entonces ¿Dónde está el gran cambio con esta reforma que «México necesita»?. Lo de la contratación por horas no lo veo mal, porque si aquí se acostumbra trabajar los sábados, no creo que a la gente de planta se le vaya a contratar por menos horas. Y por otro lado si quiero trabajar medio tiempo, por x o y razón lo podré hacer. Pero esta reforma no veo que vaya a cambiar radicalmente siquiera la relación laboral entre patrones y empleados. Muchas de las cosas tipificadas ya se hacen, el outsourcing ya existe desde hace años.

    Lo que en lo que particular me molesta es que la vendan como la «reforma que México necesita», pero lo que realmente México necesita es ignorado. No hay reformas educativas, el apoyo a las pequeñas y medianas empresas que emplean a la mayoría de la población es magro. Por ejemplo, algunas empresas tienen dificultades en contratar gente, pero esas limitaciones no solo se ven en las leyes laborales, sino también en las cuestiones fiscales y esas no se tocan. Hace tiempo vi un estudio (una disculpa por no tener la fuente a la mano) donde presentaban los niveles de libertad económica de los países, y en las gráficas aparecía cuales eran las causas que limitaban a estos países (incluido México). Habían dos vertientes, los derechos sociales y la burocracia. México tenía menos libertad económica que muchos países europeos con un estado de bienestar sólido, y es que lo que más detiene a nuestro país es la burocracia y los trámites, mucho más que los derechos sociales (en los que se incluyen los derechos laborales actuales).

    Yo tengo mi negocio propio, y cierto que todavía no he estado en la necesidad de contratar gente. Pero en mi caso, la cuestión fiscal me ha limitado mucho y esto ha sido gracias a la tramitología engorrosa de hacienda (en México los impuestos son mucho más difíciles de calcular y pagar que en cualquier otro país). Este año a pesar de que me fue bien, lo viví a la raya por esa cuestión. Me pregunto ¿Por qué no hacen una reforma donde simplifiquen toda esta tramitología como en Estados Unidos donde solo se hace una declaración anual y se paga?. Esa reforma, donde se simplifiquen los impuestos, donde se acaben los privilegios tanto para los millonarios como para los que están en el sector informal para aumentar la recaudación. Esa reforma, México sí la necesita.

    Pareciera que Felipe Calderón quiere resolver su promesa incumplida a la facilita. Pero una reforma laboral no es suficiente, se necesita un trabajo desde abajo, si queremos empleos mejores necesitamos ciudadanos mejores educados, mejor preparados, empresas más competitivas en base a su capacidad creativa. Esta reforma aparte de que no promete mucho y aunado a ello a que quedará tal vez más chica de lo que es.

    La reforma no es el diablo, y no creo que acabe con todos los derechos de los trabajadores. Pero tampoco es muy buena y mucho menos es la panacea. Preocupante es que en algunos sectores digan que con la reforma laboral «ya chingaron» y se dejen de preocupar por otros temas que son muy importantes. Mucho de lo estipulado en la reforma ya existe en otros países. Casi todos los países desarrollados del mundo tienen el esquema por horas, Japón por su parte tiene un esquema en este sentido como el que México tiene actualmente y también es desarrollado. Hay países que tienen leyes como las que tendremos con las nuevas reformas y les va muy bien, otros también las tienen y están sufriendo muchísimo con la crisis económica.

    Siempre lo he dicho, que México necesita mucho más que las reformas propuestas. La fiscal es necesaria pero no como la quieren plantear.

  • La reforma laboral

    La reforma laboral

    Empiezo diciendo y recalcando. Las «reformas que México necesita» no son la panacea como lo quieren vender. Para que el país salga adelante se necesita una buena estrategia, la cual ningún gobierno ha tomado en cuenta. Incluso, ninguno de los candidatos en las pasadas elecciones a mi juicio tenía las propuestas indicadas para sacar a México del bache. Pero aún así creo que la reforma laboral es más buena que mala y voy a explicar por qué.

    Sí a la reforma laboral

    Primero, ni todos los empresarios son malos, ni todos los empleados son santos. Yo duré 6 años como empleado en varias empresas y créanme que hay de todo. Desde empresarios explotadores, hasta empleados flojos. Así como hay buenos empresarios y buenos empleados. A veces también uno debe de ponerse en los zapatos de los empresarios, y muchas veces no es que quieran explotar al empleado, sino es que no pueden ofrecer algo mejor, porque ellos mismos a veces también están estresados porque las cuentas no son suficientes. Una vez un amigo me contrató de medio tiempo en su empresa, no me pagaban mal, pero luego me tuvieron que despedir porque los gastos se les apretaron y no podían ya pagarme. En ese trabajo no hubo contrato de por medio dado que era temporal (yo lo tomé así porque necesitaba financiarme un tiempo mientras crecía mi negocio), y si no tuviera de otra más que contratarme «como se debe», no lo hubiera podido hacer.

    Igualmente me ha tocado ver empleados tremendamente flojos, y créanme que muchos. En mi último empleo, cuando mi jefe se iba, los vendedores dejaban de trabajar y se metían al sitio web de hazmeelchingadofavor.com a perder el tiempo y aún así tenían problemas para despedirlos. Igual también me ha tocado encontrar empresarios abusivos que buscan evitar liquidar a empleados arguyendo a peripecias legales. El ser empresario, empleado o lo que sea no habla de la ética o la moral de dicha persona.

    El sistema laboral que tenemos es tremendamente rígido. Alguna vez funcionó, y no por nada se mantuvo tantos años. Pero la dinámica cambia a través de los años. Con las mismas leyes la misma dinámica ha cambiado, con las mismas leyes ya no podemos pensar en hacer carrera en una empresa y vivir ahí para siempre, con las mismas leyes hay más rotación de empleados. Si tantos empresarios quieren empleados sin contrato no es porque necesariamente sean abusivos, sino porque no pueden de otra forma. Si la dinámica dice que hay que apuntar hacia otro lado, hay que ir para allá. Tan necesario es que una parte de las izquierdas en México la está apoyando. No niego que haya puntos debatibles y discutibles, pero en general creo que es necesario.

    Cierto también es que en México la cultura empresarial adolece de falta de empatía con los empleados, y eso es malo porque afecta su productividad. No es «de a gratis» que muchas veces las empresas extranjeras, que reciben incentivos fiscales para invertir en el país, otorguen prestaciones superiores a las de ley cuando las empresas mexicanas casi no lo hacen. Incluso la reforma laboral paradójicamente podría ayudar en esto. Debido al nuevo esquema, los empleados tendrán que ser productivos para conservar su trabajo, se podría incrementar la productividad, pero entonces las empresas se darán cuenta que para mantener productiva a su plantilla tendrán que tratarla bien. Porque así como tienen mayor facilidad para despedir empleados, también habla mayor facilidad para contratar, y por lo tanto estos tendrán mayor facilidad para buscar trabajo en otro lado. Por eso, esas empresas extranjeras que son originarias de países con sistemas laborales mucho más flexibles, a veces terminan otorgando más prestaciones por su cuenta. Pongo un ejemplo, en Jalisco, los medios de comunicación pagan muy poco a sus reporteros. Ganan mucho menos que en Costa Rica por citar un ejemplo, y sí, también los diarios de izquierda, como La Jornada, son «negreros» con sus empleados.

    A Canadá se le reconoce por su seguridad social, pero en este país las leyes laborales son más flexibles y es más fácil despedir gente. El gobierno mediante los impuestos (que son más altos que México) pueden proveer un sistema social más efectivo que lo que proveen las leyes laborales en nuestro país. El futurólogo Alvin Toffler lo decía, en el futuro habrá una mayor flexibilidad, los ciudadanos cambiarán constantemente de empleo como si fuera algo de lo más normal. Incluso muchos de ellos terminarán trabajando desde su casa o como freelancers. Esta tendencia la estamos viendo.

    Por ejemplo, la reforma habla de empleos bajo modalidad de prueba. Esto me parece muy bien porque quienes tendrán la planta serán aquellos empleados que sean productivos. Si eres una persona que se esfuerza este apartado no debería por qué preocuparte. En esta cuestión habrá una estricta regulación para proteger al trabajador y no permitir que esta figura pueda ser utilizada como un abuso en pro de los empresarios.

    Se habla del pago por hora. Esto lo veo útil para trabajos de medio tiempo donde antes no podía haber contrato de por medio. Aunque hay que recordar que trabajar más horas no significa de ninguna manera, sobre todo en un país como México donde se trabaja más que en otros países, pero se produce menos.

    La reforma laboral fue adecuada para la sociedad industrial, alienada y estandarizada. Donde suena el timbre, los trabajadores hacen fila, entran y salen en un horario fijo. Ahora hay que buscar nuevos métodos. Sí nos podríamos rasgar las vestiduras si se fuera a eliminar todo aquello que forma parte del estado de bienestar (jubilaciones, IMSS), pero no será así. Creo que también más que promover empleados, hay que generar mexicanos emprendedores. Se dice que México producirá muchos líderes, y creo que estos podrían desempeñarse mejor manejando sus propios negocios que estando sentados dentro de un cubículo.

    Y me pregunto. Dentro de todas las reformas que «México necesita». ¿Dónde está la reforma educativa?

  • AMLO, y la inviabilidad de su política económica

    AMLO, y la inviabilidad de su política económica

    AMLO, y la inviabilidad de su política económicaLo que sucedió en el debate no fue fortuito, el que el candidato arrojara mucha incertidumbre sobre su política económica no se debió a las críticas de Josefina Vázquez Mota, a AMLO no le cuadraban las cuentas y tuvo que venir Fernando Turner a rescatarlo, pero aún así no lograron paliar toda la incertidumbre, y es que  el talón de aquiles de AMLO no es que se vaya a volver un Hugo Chávez (nunca lo he creído en lo más remoto) ni que vaya a establecer un gobierno autoritario como dicen sus adversarios; su talón de aquiles es la economía, y es que sinceramente si bien dentro de su propuesta económica hay puntos interesantes, como un todo a mí no me acaban de cuadrar, y en otras cosas simplemente no estoy de acuerdo.

    No soy un economista ni un experto en la materia, pero creo que tampoco hay que ser expertos para ver esas contradicciones. AMLO cree en el falso supuesto de que el estavo debe de ser el impulsor de la economía, si bien no desdeña a la iniciativa privada (como parecía hacerlo antes), si le presta menos importancia de lo que debería. Su política económica no es chavista, ni comunista ni nada por el estilo; suena un poco como a keynesiano, pero independientemente de la doctrina a la que más se acerque, le falta sustento. Por ejemplo, López Obrador dice que al reducir los sueldos de la burocracia, los privilegios fiscales, y acabar con la corrupción, México tendrá lo suficiente para invertir y dispararse al desarrollo; las dos primeras propuestas son buenísimas, los burócratas ganan mucho en México, incluso más que en algunos países desarrollados y no desquitan su sueldo; acabar con los privilegios fiscales también, porque todos debemos de pagar el mismo porcentaje de lo que ganamos, lo de eliminar la corrupción es fantasioso además de que el DF fue la entidad con mayor percepción de corrupción (aquí debo aclarar también que en estos estudios, en las entidades con mayor concentración poblacional la gente termina percibiendo más corrupción que en una entidad con la población dispersa, por eso no es nada raro que Jalisco y Nuevo León aparezcan también dentro de los primeros 10 lugares).

    El problema de estas propuestas es cuando vemos para que son, no creo ni remotamente que con la reducción de sueldo a burócratas se pueda obtener el suficiente dinero para impulsar al país, y menos con buenas intenciones de acabar la corrupción. Tal vez lo que si podría recaudar más dinero es la eliminación de privilegios fiscales, aunque aquí yo también incluiría al sector informal (porque vaya que no pagar impuestos es un privilegio fiscal), pero de ahí en más todo esto me suena fantasioso. Además yo nunca he sido partidario de que el gobierno sea el impulsor de la economía, incluso gente de izquierda como el candidato por Jalisco Enrique Alfaro (quien acompaña a López Obrador en sus mítines en Jalisco) comenta que el gobierno no es quien deba crear empleo, sino que debe generar las condiciones para que existan más empleos. La intención de AMLO es que el gobierno genere esos empleos, y para eso tendría que invertir por ejemplo en infraestructura (que a fin de cuentas serían empleos temporales aunque tiene como beneficio el impulsar el mercado interno) y como son temporales la única otra forma sería el aumentar la burocracia. AMLO también habla de crear más secretarías, que digo, es muy importante tanto la cultura, como la ciencia y tecnología (dos temas totalmente olvidados por el PAN) pero si ya de por sí tenemos muchas secretarías, esto engrosaría la burocracia (cuando dice buscar lo contrario).

    Tampoco entiendo la postura de AMLO frente a los subsidios y los impuestos, quiere recaudar más, pero quiere subsidiar la gasolina para que sea más barata y quiere reducir impuestos, ¿así como?. Curiosamente los subsidios a quien más benefician son a el sector más rico del país. ¿No sería más bien buscar sanear a Pemex y hacerla más eficiente?. Digo, AMLO quiere bajar impuestos, aumentar subsidios, y crear más secretarías; y si eso lo ponemos en frente contra su plan de reducir los ingresos de la alta burocracia, y eliminar privilegios fiscales; pues no creo que se vaya a recaudar mucho más de lo que se recauda actualmente, la verdad es que no me cuadra.

    Sobre el gobierno impulsor de la economía, creo que ya está probado que es contraproducente. Más bien creo yo, que el gobierno debe crear condiciones para que se generen empleos, la iniciativa privada debe de ser quien produzca y genere empleos, y el gobierno debe encargarse de crear medidas redistributivas para que esa creación de la riqueza sea beneficiosa para muchos y no para unos cuantos, para esto debe de haber ahora sí tomando la palabra de AMLO, una reforma fiscal para que todos paguen, se aumente la recaudación y se puedan fortalecer los programas sociales, que para este tipo de programas AMLO tiene mucha sensibilidad; tanto que esos programas por los cuales fue acusado de populista en el DF, ahora son replicados por el PAN y el PRI. La política social de AMLO es muy buena, pero debe estar sustentada económicamente. Lula da Silva, expresidente de Brasil, consiguió reducir la pobreza de su país al lograr una mayor recaudación, ciertamente también bajó sueldos de funcionarios, e incluso aumentó el salario mínimo; pero Lula nunca concibió al gobierno como motor de la economía, y si como un distribuidor de ella, por eso a pesar de su éxito en Brasil, la izquierda más dura le guarda recelos porque como Lula perteneció a ella, ahora estos se sienten traicionados porque implementó algunas políticas económicas quesque derechistas.

    ¿AMLO destruirá la economía del país? creo que es irresponsable anticiparse (y tampoco debemos exagerar), y más cuando muchos izquierdistas de la calaña de AMLO que han llegado al poder en otros países han sido pragmáticos en esta cuestión y han logrado más triunfos que incertidumbres en sus países. Dependera de cuanta demagogia tiene esta política económica (es decir, que lo promete y sabe que no va a cumplir) o también la capacidad de darse cuenta que sus políticas no estén funcionando y rectificar. Pero no es un secreto que lo que causa más incertidumbre en López Obrador es la economía, y creo que de llegar a la presidencia sería bueno que replanteara sus propuestas, a menos que, traiga un as bajo la manga.

    Sinceramente Rogelio Ramírez de la O nunca me ha terminado de agradar, no lo siento muy capaz. Mejor AMLO debería regresarse al 2006 cuando quiso que su secretario de Hacienda fuera, sí, Agustín Carstens. No sería nada malo una mancuerna de un presidente socialista con un economista que raya en lo neoliberal (aunque de pronto tiene sus toques keynesianos).

  • ¿6 millones de empleos?, la chocofantasía de López Obrador

    Andrés Manuel López ObradorEstados Unidos afirma, con todo y sus más de 300 millones de habitantes, que tiene buenas perspectivas y que se crearán 1.6 millones de empleos en su país. Obama es realista y eso es lo que se puede generar. En cambio, un candidato en México, llamado Andrés Manuel López Obrador en un acto claramente demagógico y populista que recuerda a su acérrimo rival Vicente Fox (con eso del 7% de crecimiento y la resolución del conflicto de Chiapas en 15 minutos) nos dice que en el primer año generará 6 millones de empleos, cifra curiosamente muy cercana a los 7 millones de «ninis» que tiene nuestro país. Es decir, en un año se acabarán todos los ninis y todo mundo tendrá empleo, pero ¿de dónde van a salir?

    ¿Del sector privado? Para esto necesitaríamos que se crearan, digamos 500,000 negocios nuevos rentables (asumiendo que en promedio cada empresa genere algo así como 20 empleos directos), ¿Se podría?. Podríamos traer inversión extranjera, pero el «Presidente del Empleo», Felipe Calderón, en sus 5 años donde fue a las convenciones internacionales a rogarles a las transnacionales que invirtieran en nuestro país, no generó prácticamente nada de empleo y no se que tan animadas estén a venir con un país que parece zona de guerra. Así que con el sector privado no podríamos contar mucho.

    ¿Con el sector público? Tendríamos que burocratizar demasiado el aparato gubernamental, crear demasiadas secretarías que no sirvan de nada pero que mantengan a los empleados con los impuestos, o bien, tendríamos que invertir demasiado dinero en infraestructura para generar esos empleos aunque en muchos casos serían temporales, y para generar 6 millones de empleos, el gasto sería tan grande que nuestro país quedaría endeudado. ¿entonces, dónde está la fórmula mágica?, yo no la veo.

    El «rayito de esperanza» tendrá una tarea titánica si quiere llegar al poder, el mismo dijo en una entrevista con Carmen Aristegui que era una persona congruente y cumplía con todo lo que decía. Aunque en realidad en su gestión en México D.F. ni de lejos creó muchos empleos y quedó con alguna cifra parecida a la que arrojó la presidencia de Vicente Fox. Viendo todo esto, yo creo que a López Obrador no le conviene llegar a la presidencia porque así la historia lo juzgará mejor, como un «luchador social» como un Zapata moderno. Si llega y trata de generar esos seis millones de empleos a la mala estamos fritos.

    Igual me estoy equivocando, y de no ganar, posiblemente Sarkozy, Merkel, y Rajoy llamarían a López Obrador para ayudarles a acabar con el paro que existe en Italia, España y Grecia. De esa forma, el candidato del amor llevaría cupidos con flechas que lleven pegado un contrato laboral para así acabar con la crisis en Europa. ¿O qué, no creen que sería buena opción?

     

  • La juventud y el dominio global

    Ayer tuvimos una conversación en el programa «El Balcón de Sor Juana» el cual se transmite los martes en el sitio web www.arvisaradio.com, esta ocasión invitamos a la maestra de la U de G María Palencia Padilla, con la cual conversamos sobre temas muy interesantes. Nos centramos en lo que está sucediendo en Chile (donde hay un descontento porque gran parte de la población no puede acceder a la universidad), España y recientemente Inglaterra. La maestra es una investigadora por excelencia, la cual estaba muy preparada para abordar este tema, y logramos armar una mesa sino de debate, de reflexión, porque todos los que estuvimos en el programa estuvimos de acuerdo en general con los puntos que tocamos.

    Mucho de lo que está sucediendo en el mundo se debe a que desde la caída del comunismo y el triunfo de la doctrina neoliberal (pregonada por Milton Friedman y aplicada por políticos como Pinochet, Tatcher y Reagan) las corporaciones han crecido tanto que han rebasado la capacidad de maniobra de los gobiernos. Los políticos e intelectuales neoliberales prometieron progreso, pero ahora el mundo está sumido en una crisis económica y social. Los gobiernos no pueden hacer mucho, un ejemplo ocurrió con Zapatero que tuvo que dar marcha atrás políticas socialistas porque la presión de los efectos del mercado era tanta que podría ser contraproducente. Esas medidas podían provocar que la inversión de dichas empresas se escapara. Una de estas políticas era que las empresas estarían obligadas a darles «planta» a los empleados después de haber trabajado 6 meses con ellos, comentaba la especialista.

    Lo que se vive en España también es producto del agotamiento del sistema económico, el paro es muy alto y la gente está descontenta por la forma en que las grandes corporaciones se han manejado (en especial la banca). Ivan, externaba su preocupación porque como el descontento de la población era contra el gobierno español que preside Zapatero, muchos hispanos están pensando en votar por el partido conservador (Partido Popular) en detrimento del PSOE, como una forma de castigar y responsabilizar a los socialistas de lo que está ocurriendo. Pero aquí lo curioso es que las propuestas de los indignados españoles son socialistas. Pero el PSOE comandado por Zapatero no ha logrado satisfacer las demandas de los inconformes porque como ya dije, la presión del mercado es tanta, que el margen de maniobra de los gobiernos es escasa, ya no hay mucho margen de maniobra para crear empleos, para otorgar jubilaciones, y para mantener el estado de bienestar que por tantos años Europa había presumido tener.

    En la transmisión comparamos el fenómeno los movimientos de 1968 con lo que ocurre ahora en el 2011. María Palencia nos dijo que entre estos dos movimientos existen algunas diferencias. En 1968 los jóvenes eran muy idealistas, soñaban con modelos utópicos, el idealismo era lo que los movía, creían que podría existir un mundo mejor y no les preocupaban tanto temas que ahora son tomados muy en cuenta (el ecologismo y la sobrepoblación entre otros). Ahora en el 2011 los jóvenes son más pragmáticos, y si bien pueden profesar alguna ideología política, ya lo más importante es buscar la justicia social y el bienestar de la población, sobre los ideales teóricos que se manejaban. Los jóvenes de hoy a diferencia de los del 68 ven un futuro sombrío y desolador.

    Yo en mi experiencia con asociaciones civiles, con lo que he visto en estos movimientos, la gente (en su mayoría) que busca un cambio en la sociedad tiende a mostrar un ideal democrático. Tienden a la izquierda, pero han desechado ya las teorías de Marx y Engels. No están en contra del mercado, más bien critican su comportamiento y la forma abrupta en que han obtenido poder, lo que termina afectándolos como sociedad. Los fines que los jóvenes buscan son más bien pragmáticos. Ante la caída de los sistemas antiguos del siglo XX, y ante el claro deterioro del sistema neoliberal, los jóvenes buscan simplemente tener una vida digna, tener empleo, y tener un estado de bienestar como un sistema de salud universal, entre otras cosas.

    En México este sistema de capitalismo voraz también está haciendo mella. El panorama es desolador. No solo porque el país no crece, sino porque no se ha logrado reducir la desigualdad. Nos preguntábamos, ¿Pero por qué en México no ocurren este tipo de manifestaciones?. La respuesta que nos dió la maestra fue por el miedo en que vive la gente a causa del narcotráfico. Para el mexicano lo importante es acabar de una vez por todas con la inseguridad. Unos lo hacen apoyando al gobierno, otros manifestando su repudio. Pero las condiciones socioeconómicas que ha provocado el sistema actual ha alimentado el problema. Cada vez se invierte menos en universidades públicas (la UNAM tuvo que rechazar al 99% de sus aspirantes), surgen universidades de muy dudosa calidad, y cuando mucha de esta gente egresa, ve si bien le va, oportunidades de empleo precarias, o si no, no tienen oportunidades de colocarse. Esto hace que la opción de engrosar las filas del narco se haga rentable para los jóvenes. Y no solo ocurre eso, sino que se ha tratado de «neoliberalizar» la educación en México (fenómeno que también ocurre en muchos otros países), se eliminan materias sociales del contenido académico y se da prioridad a las materias técnicas. Es decir, con esto crean gente que puede tener aptitudes técnicas para desempeñarse en su puesto de trabajo, pero pierden la capacidad de criterio y de análisis, como si se trarara de construír robots que se dedican a trabajar y consumir. Lo peor del caso es que las materias sociales muchas veces alimentan a las técnicas, les dan un sentido. Si se va a estudiar biología, la ética es muy importante; si se va a estudiar mercadotecnia, la filosofía a veces ayuda mucho para crear estudios de mercado.

    El sistema capitalista voraz se desentiende de las necesidades sociales de la gente, y los deja susceptibles a los mecanismos del mercado. Los gobiernos de Reagan y de Tatcher incrementaron la pobreza en sus respectivos países (Estados Unidos e Inglaterra), ahora los efectos salen a flote. Los principales académicos en el mundo son críticos del neoliberalismo, inclusive dentro de las academias estadounidenses, de donde han surgido nombres como el de Stiglitz, Krugman (ambos ganadores del Premio Nobel) Noam Chomsky, o cineastas como Michael Moore. De hecho dentro de Hollywood, muchos de los actores se han manifestado en contra de las políticas económicas y la intervención de Estados Unidos en el extranjero. ¿Y qué decimos en el ámbito de la música?, muchos de las bandas de rock más populares también han criticado al sistema global que impera. Bandas como Pearl Jam se dedicaron a criticar el modelo económico y social de George W. Bush hasta el cansancio, también los integrantes de Radiohead han sido muy críticos de la globalización y el orden mundial, y no digamos de grupos como Rage Against the Machine el cual muestra contenidos que rayan en el comunismo. Grupos como Coldplay piden más comercio justo. Bandas más nuevas como Muse han criticado el sistema, en especial en la canción de su último disco «Uprising» donde hablan de la situación de la banca que terminó por afectar la economía de la sociedad y del dominio global en general.

    La juventud tendrá que, como dice Enrique Krauze, hacer que esto dure. Ella es responsable de su futuro y tiene que tomar cartas en el asunto. Los jóvenes de ahora probablemente son los que ocupen los cargos políticos del futuro. Pero es desde ahora que tiene que gestarse un cambio, se necesita una revolución, pero ya no una revolución ideológica, más bien pragmática, donde impere la búsqueda del bienestar y un mundo mejor.