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  • El fraude NO electoral

    El fraude NO electoral

    El fraude NO electoralLópez Obrador está pidiendo hacer un reconteo total de las boletas, ciertamente hay muchas irregularidades, pero creo que estas no estuvieron dentro de las casillas (más no sabemos que tanto estuvieron en el PREP, pero eso se soluciona ya con el conteo manual), más bien estuvieron fuera de ellas (solo físicamente) aunque naturalmente si incidieron en el proceso electoral porque estas irregularidades (palabra que ya parece eufemismo) incidieron naturalmente en el voto. Dentro de las casillas la elección hasta eso estuvo blindada, no solo por el IFE, sino porque los ciudadanos se apresuraron a observar el proceso electoral. La organización civil Conciencia Cívica A.C. que fungiera como observadora electoral, detectó compra, acarreo y coacción del voto en 21% de las casillas que vigilaron, claro que esto no anula el buen trabajo de los ciudadanos que participaron en la elección porque dichos atentados se llevaron a cabo fuera de las casillas.

    Si nos vamos a los números que arrojará el IFE podemos pensar que dentro de las casillas Peña Nieto ganó legítimamente, porque los votos (al menos la mayoría) fueron los que los ciudadanos hicieron. Posiblemente con el recuento, la distancia entre Peña Nieto y Obrador se estreche un poco, porque no es falso que dentro del PREP existan irregularidades a favor del PRI. El problema entonces está en la coacción y compra de votos que ha sido la más grande en la historia reciente del país, el problema es que ni un recuento o escrutinio puede medir eso, no se puede determinar si la emisión de tarjetas para acarreados del Soriana es directamente proporcional al número de votos comprados, igual con la coacción, el acarreo y los mapaches.

    Si se quiere pensar en un fraude tenemos que remitirnos a la compra de votos, a la compra de tarjetas Monex y Soriana con recursos públicos, al rebase insultante de topes de campaña, e incluso a la campaña de Televisa financiada con nuestros impuestos para construir la imagen de Peña Nieto. Pero como decía Sergio Aguayo, la izquierda se vio torpe para denunciar muchos de estos hechos y casi hasta ahora están tratando de armar todo, cuando todos sabíamos que estos atropellos se habían realizado desde antes. Y más sabiendo que el presidente del TEJPF ya habla de no aceptar impugnaciones y demandas, creo que sea como sea, la victoria de Peña Nieto será irreversible, porque una elección solo se puede anular o corregir en el conteo de votos y ahí no se encuentran las mayores irregularidades.

    Lo que pasó el domingo es vergonzoso, y es una muestra clara de que México no es un país democrático, el IFE se ha quedado corto y ha mostrado signos de un deterioro cada vez mayor, cierto que la elección tiene muchos candados, pero cierto es que los observadores y quienes se han involucrado lograron que no se pueda pensar en un fraude dentro de las urnas; el IFE fue displicente con las denuncias interpuestas por el PRD y el PAN (quienes ahora dicen que las elecciones fueron limpias, a pesar de mostrar una postura contraria en las últimas semanas) contra el PRI en el asunto de la compra de votos.

    Peor, cuando vemos el grueso de los votantes de Peña Nieto, la gran mayoría no fueron votos razonados, entre los acarreados, entre quienes vendieron su voto (y por ende vendieron su ciudadanía por una despensa), y entre las mujeres enajenadas mediáticamente por Televisa y las telenovelas (Peña bombón, te quiero en mi colchón); entonces llegamos a la conclusión de que es un atropello a la democracia, a pesar de que se «respeten» las instituciones que la procuran o dicen procurarla, porque  fuera de los límites hacen lo que sea, simplemente, con tal de llegar al poder.

    Por cierto, ayer tuve la oportunidad de asistir a la conferencia de académicos #YoSoy132 sobre las elecciones, organizado por este movimiento, y donde unos académicos se unieron a él como una forma de apoyar. Me quedé con una muy grata impresión. Todos hablan de una imposición, pero yo no percibo radicalismo alguno (como algunos aseveran) y tampoco percibo de ninguna manera que este sea un movimiento cooptado por López Obrador, de hecho, dentro de todo el análisis que hicieron, criticaron a la izquierda, y dijeron que la izquierda social «era» a pesar de, la izquierda partidista. Naturalmente hay muchísima indignación, y están descontentos por como se llevó a cabo todo el proceso electoral (en todos sus pasos).

  • Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?

    Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?

    Se acaba la campaña electoral ¿Qué nos deja?Hoy miércoles se acaban las campañas. A partir del jueves a las 00:00 horas se acabará el proselitismo político y nos quedaremos literalmente a oscuras. Esto será como el ojo del huracán porque de algo que estoy prácticamente seguro es que el ambiente postelectoral será denso e inclusive podría ser peor que en el 2006 y eso depende de muchos factores. Pero al menos al final del día de hoy, el bombardeo propagandístico acabara. Naturalmente los partidos tratarán en la medida de lo posible meternos lo que esté al alcance en su cabeza para ver si pueden modificar algo de la intención del voto. Solo tengo que salir de mi casa y caminar una cuadra, para ver avionetas promoviendo el voto por candidatos federales del movimiento progresista, banderitas del PAN, y espectaculares de Peña Nieto diciéndome que con él voy a ganar más ¿garrotazos?.

    Creo que el proceso electoral ha sido decepcionante, empezando por la baja calidad de las opciones que tenemos para elegir. Sobre todo en el caso del PRI y del PRD se podrían haber escogido mejores candidatos que pudieran contender a la presidencia pero los intereses y jaloneos no lo quisieron. Por parte del PAN la débil Josefina es la muestra de los problemas al interior de este partido. No podemos pedir buenas campañas cuando los candidatos son malos. El único que pareciera ofrecer un proyecto de nación es López Obrador, pero no sabemos a ciencia cierta cómo le va a hacer y surgen dudas en torno al fundamento de sus propuestas. Peña Nieto por su lado ha confirmado que es un candidato plástico y basa más su voto en acarreados y fanáticos que en gente que ha razonado su voto. Todo esto ha provocado que el nivel de campaña sea muy pobre.

    Las encuestas han tenido un peso importantísimo, la gente habla de ellas, pero no las cree, ni siquiera los candidatos a los que no les favorecen. A pesar de la ventaja de Peña Nieto en todas las encuestas, López Obrador dice que ya ganó porque lo dicen sus propios sondeos, y Josefina Vázquez Mota también las desestima al decir que están a punto de alcanzar a Peña Nieto según sus propios sondeos también. A pesar de la ventaja que le dan a Peña Nieto, no está nada definido, más cuando quedan muchos indecisos y si dos terceras partes se inclinaran por López Obrador, o bien, por Josefina (aunque con ella ya es más difícil), podría cambiar las tendencias. Se antoja difícil pero todavía no está asegurada la victoria de Peña Nieto.

    Las propuestas han pasado a un segundo plano, pero si bien son importantes, también importa la integridad y trayectoria de los candidatos que la propongan y digan como es que lo van a hacer. Los candidatos nunca nos han dicho como es que van a aterrizar sus propuestas: Peña Nieto no nos ha dicho como es que «vamos a ganar más», López Obrador no tiene la capacidad de explicarnos como es que le va a hacer y termina por hacerse bolas por las cuentas, y Josefina nos promete que todos los jóvenes van a tener una computadora, ¿de donde va a salir tanto dinero? porque ahí tampoco me cuadran las cifras. No sabemos a ciencia cierta a que se refieren con cambio cuando esa palabra la mencionan AMLO y Peña Nieto, y tampoco Josefina sabe vender bien el continuismo, y peor aún, no da propuestas para pulir la estrategia que el PAN ha seguido, porque todos sabemos que se necesita replantear la estrategia tanto económica como social en algunos rubros.

    Por esta carencia de propuestas es que los candidatos han entrado con todo a la guerra sucia. Tal vez López Obrador lo haya hecho menos, pero lo ha hecho y su comportamiento no lo exime de esta dinámica. El problema con la guerra sucia es que a largo plazo termina deteriorando la imagen de los partidos que las emiten. En una encuesta de Covarrubias, entre un 20% y 30% aproximadamente decía que los spots contra AMLO y Peña Nieto les provocaba temor, pero más del 60% de los encuestados dijeron que al ver estos videos, sentían coraje con el partido que los emitía, inclusive si el afectado no fuera «su gallo».

    Yo creo que lo destacable de las elecciones fue algo externo a ella y fue el movimiento #YoSoy132, nos dio un respiro dentro de toda esta putrefacción política; lamentablemente este movimiento a pesar de todos sus logros tangibles, es un movimiento minoritario si lo comparamos contra el resto de la población. Ciertamente el movimiento tiene tendencias hacia la izquierda y varios de sus integrantes (no todos) son afines a López Obrador, pero han logrado cambiar muchas cosas y veremos si logran superar la barrera del primero de julio.

    Muchos quedamos saturados ante tanta información (mucha de ella inútil) que viajó a través de los medios y redes sociales. Pero esta campaña en realidad no nos ofreció nada tangible, ni nos ayudó a tener más herramientas para tener un voto informado. Por el contrario, nos quisieron convencer de lo malo que eran sus adversarios, haciendo ya de la guerra sucia una práctica habitual. Parece que una foto al revés, una edecán con un busto prominente y el «cuchi-cuchi» serán lo más recordado de esta campaña.

    Lamentablemente yo, como muchos, no podremos emitir un voto por convicción, ya sea porque ideológicamente no existe un candidato que se apegue a lo que creemos, o porque la integridad de dichos candidatos deja que desear. No espero grandes cosas en materia política en este sexenio, incluso creo que van a ser años difíciles (y no solo en el caso de que llegue Peña Nieto), y tal vez será una etapa difícil por la que debamos de pasar para poder tener una verdadera transición. Porque yo me pregunto si esta transición de estos 12 años fue tan real al ver que el PRI va a llegar con su estructura corporativa casi intacta.

    Yo espero que este primero de julio, se de una elección tranquila, que el trabajo de los ciudadanos ayuden a evitar cualquier intento de manipulación, que el candidato que gane lo haga limpiamente y por ende su victoria sea reconocida por los demás. Un conflicto postelectoral sería más fuerte que el del 2006 por naturales razones.

  • Colosio, La Película

    Colosio, La Película

    Colosio, La PelículaLa película recién estrenada de Colosio: El asesinato, más que un golpe taquillero representa un último golpe político al Partido Revolucionario Institucional, que pareciera culminar la “guerra sucia” a la que se precipitaron los abanderamientos desde el principio de la contienda. Sólo que este golpe se aprecia fulminante.

    No propone en sí nada nuevo, a pesar de ser un filme muy bien logrado, independientemente de su contenido histórico; con una excelente fotografía, una gran actuación de sus actores principales, y una trama cautivadora que poco a poco va despertando en el público el sentimiento de indignación; la cinta se limita a reproducir las especulaciones que surgieron en su momento, en las cuales, por cierto, incluso se queda corta.

    El director, Carlos Bolado, logra revivir la vox populi que creía en la teoría del complot, y resucita el origen del estigma al que, justa o injustamente, se hizo acreedor el entonces presidente de la República, Carlos Salinas de Gortari, asegurándose de sembrar la idea de que el asesinato del entonces candidato priista fue un crimen de Estado.

    Repito, la película está muy bien hecha y muy bien documentada. A pesar de ser una historia ficticia, está basada en informes de la investigación del caso Colosio realizada por la Procuraduría General de la República, aunque al final se desvía al conveniente mundo de la ficción, llegando a proponer que el homicidio de Francisco Ruiz Massieu fue perpetrado para evitar que la verdad saliera a la luz, ya que, en el guión, al haber financiado el entonces candidato a diputado federal y futuro coordinador de la bancada priista una investigación paralela a la oficial, se había convertido en un riesgo para los supuestos conspiradores.

    Una curiosidad de la cinta es que los nombres de los personajes “malos” son obviados. Para quienes vivimos esos tiempos –y con una ayudadita de Google– es fácil reconocer a José María Córdoba Montoya, conocida mano derecha del presidente Salinas, a Francisco Ruiz Massieu, ex cuñado de los Salinas y aspirante a diputado federal, así como a Francisco Gutiérrez Barrios, quien fuera Secretario de Gobernación durante el primer período de la administración salinista. Otros personajes que aparecen poco, pero que son claves en la teoría de la conspiración también resultan obvios. Raúl Salinas de Gortari aparece como “el hermano”, y a Carlos Salinas se le refiere sencillamente como “el Presidente”. Sólo los nombres de los que pertenecen al bando de los “buenos” son revelados, en una triple intención de evitar demandas por difamación, señalar la oscuridad que envuelve todo el caso, así como centralizar la indignación ciudadana en un logo que se repite a lo largo de la película: el del PRI.

    Como dije al principio, la historia no es una novedad. Durante los días y meses posteriores al asesinato de Luis Donaldo Colosio se habló mucho de los diferentes Aburtos, se cuestionó la identidad del mismo, se dudó de los resultados que arrojaba la investigación oficial, y se supuso una conspiración en los altos círculos de poder del gabinete salinista. Pero no es lo mismo haber vivido eso paulatinamente, leyéndolo en los periódicos, o viéndolo en los noticieros, que verlo representado en una pantalla de cine, en donde la dramatización de la corrupción e impunidad que imperaba en las altas esferas de poder son atestiguadas por una sala llena de espectadores, predispuestos a culpar a un personaje en particular, y a un partido en especial.

    La historia personal de Andrés, quien está a cargo de la investigación paralela, ayuda a darle mayor dramatismo a la trama, la cual se antoja predecible al irse acercando el final –cuyo desenlace me reservaré para no echarle a perder el momento a algún lector o lectora que no la haya visto– y que también contribuye a identificarse con quienes resultaron directamente afectados por los acontecimientos del 23 de marzo de 1994.

    A pesar de que la película en sí es un trabajo cinematográfico válido, cuyo guión tiene un amplio valor histórico, que ayuda a las nuevas generaciones a conocer lo ocurrido hace casi 20 años, es difícil creer que no haya existido la doble intención de afectar al Partido Revolucionario Institucional al producirse su estreno a escasas semanas de las elecciones; mucho más cuando la cinta de 62 millones de pesos fue financiada por Conaculta CINE, organismo que ya ha recibido críticas por parte de integrantes de la Academia Mexicana de las Artes por mostrar cierto favoritismo político.

    Por lo pronto, el filme de Carlos Bolado, quien prepara ya el estreno de otra película controversial, donde relata el movimiento estudiantil del 68, la cual será estrenada días antes de la conmemoración de la matanza de Tlatelolco, logra remover aquellos sentimientos de desesperanza, indignación y rabia, ante la posibilidad de que los autores intelectuales del magnicidio se muevan cómodamente en el círculo cercano de quien pretende llegar a la Presidencia de la República; a revivir aquel rumor que corrió por las calles de que habían sido ellos quienes fríamente habían ordenado el asesinato de un candidato que muchas y muchos habíamos llegado a considerar como a uno de nosotros, alguien que buscaba saciar nuestra hambre y nuestra sed de justicia.

  • Por unos calzones

    Por unos calzonesHace 2 años, tuve la oportunidad de presenciar las elecciones en Costa Rica, país que me hospeda actualmente, donde me encontré con diferencias tan grandes con México que me costó trabajo procesarlas

    Interesada en conocer cómo funcionaba el sistema electoral en un país ajeno, me uní a amistades costarricenses para poder participar como espectadora, en lo que resultó una de las experiencias más extrañas en mi vida política.

    Mis amistades y yo acudimos a una de las casillas ubicada en la escuela de una ciudad pequeña, llamada Santa Ana, afuera de la cual había varias carpas con mesas de trabajo de militantes de los diferentes partidos que disputaban los comicios federales. ¡Literalmente había casas de campaña afuera de las casillas electorales! La gente portaba estandartes, playeras, calcomanías, banderines; algunos tenían los rostros pintados con los colores propios de su partido, y otros entregaban volantes de sus candidatos a quienes acudían a emitir su voto.

    Aturdida por presenciar tantos actos juntos que conformarían delitos comiciales en mi país de origen, me dejé guiar hacia una de aquellas carpas, donde mis amigos y amigas se registraron y ofrecieron su ayuda voluntaria. La función de los mencionados espacios era el de ubicar y orientar a la gente sobre el padrón electoral, ayudándoles a encontrar su mesa de votación según sus apellidos, e incluso ayudándolos a llegar. Fue en este rubro voluntario en el cual mis amistades se registraron.

    Pronto me encontré completamente inmersa en el frenesí comicial. Dotada de una áspera camisa de tan baja calidad que no podía usarse sin tener otra por debajo (por lo menos para alguien lo suficientemente pudorosa), con el nombre de Otón Solís impreso en ella, nos separamos en varios automóviles y nos dispusimos a movilizar a la gente a sus respectivas mesas de trabajo.

    No sólo llevábamos a las personas que acudían a los toldos, sino que íbamos a otros distritos electorales a responder a llamadas de gente que no tenía forma de llegar a sus respectivas mesas antes de que éstas cerraran. El hecho de que fuera domingo y el servicio de autobuses se hubiese reducido a la mitad, aunado a la enorme distancia que hubieran debido recorrer a pie y por carretera, hacía no sólo lógico este servicio, sino incluso necesario.

    Cuando dieron las 6 de la tarde, y el último votante, que fuimos a recoger hasta Puriscal (algo así como de Tecomán a Cerro de Ortega), tuvo que salir corriendo del auto para poder manifestar su preferencia política, dimos nuestro voluntariado por terminado y nos reunimos para celebrar con un aromático café tico.

    Esa noche fue de profundas reflexiones para mí: ¿Por qué se le permitía a la gente portar propaganda el día de las elecciones? ¿Por qué incluso se le permitía hacerlo fuera de las casillas electorales? ¿Cómo era posible que autorizaran a los partidos a llevar gente a votar? Pensando en eso llegué a algunas conclusiones; las dos primeras preguntas se podían contestar fácilmente: por un respeto a la expresión ciudadana, porque no se le puede negar a las personas el exhibir sus preferencias políticas sin caer en la represión; mientras que el servicio de transporte, aun cuando facultaba a los partidos a acercar simpatizantes y militantes a sus respectivos centros de votación, todos tenían la misma potestad, la cual era ejercida por voluntarios autorizados, que libres de cualquier interés económico ayudaban a las personas a ejercer su derecho ciudadano. Después de desenseñar a mi cerebro lo aprendido en México, dejé de considerar estas prácticas como algo perjudicial, siempre y cuando se mantuviera una equidad en el procedimiento.

    Viendo aquel día en retrospectiva, y comparándolo con el sistema electoral mexicano, puedo darme cuenta de lo rígido que se ha vuelto este último, al grado de llegar a violar garantías constitucionales y de rozar ideales fascistas. Si bien acá en Costa Rica también se impone un tiempo de tregua entre partidos, donde éstos no podrán hacer propaganda en medios de comunicación para darle tiempo al electorado a evaluar sus opciones, las restricciones en dicho país, que se destaca por su democracia, se limitan a los partidos políticos y a los miembros de la junta receptora de votos (funcionarios de casilla), no a los ciudadanos, quienes libremente pueden manifestar sus preferencias de sufragio hasta en el mismo día de los comicios y cerca de las urnas.

    Si bien existen razones de peso por las cuales el Instituto Federal Electoral ha ido restringiendo la propaganda política, las prohibiciones al día de hoy han caído en el abuso, pues no sólo tratan a los ciudadanos como deficientes mentales incapaces de formular o mantener una decisión propia, que puede ser afectada por un diminuto logotipo antes de entrar a su casilla, al grado de cambiar su voto, sino que llegan al extremo de violar la misma Constitución al limitar la libertad de expresión de un ciudadano común.

    La multa de 29 mil 910 pesos que el Consejo General Electoral le impuso a Juan Manuel Márquez, por haber usado el logotipo del Partido Revolucionario Institucional en la pelea que dio contra Manny Pacquiao el 12 de noviembre del año pasado, un día antes de las elecciones en Michoacán, siguiendo lo resuelto por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, expone claramente a lo que me refiero. No sólo la pelea tuvo lugar fuera del territorio nacional, a más de 2 mil 700 kilómetros de distancia del lugar donde al día siguiente se celebraban comicios, sino que el púgil no fungía como funcionario de casilla, ni como parte del comité de campaña del PRI, es más, ni siquiera estaba en el sitio referido, por lo que se le está sancionando simplemente por ejercer su libertad de expresión, lo que va en contra de las garantías individuales especificadas en nuestra Carta Magna.

    Aun cuando el haber portado el logo pudo haber violado el artículo 345 inciso b del vigente Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, ninguna ley puede estar por encima de la Constitución Política mexicana, la cual, en su artículo quinto, protege a los ciudadanos de ser objeto de inquisición administrativa por la manifestación de sus ideas, por lo que la sanción impuesta a Márquez no sólo es injusta, sino también inconstitucional.

    Lo lamentable de lo sucedido es que nuestros institutos obraron en función de lo que dictan las leyes, es decir, el TEPJF formó su resolución conforme a lo que indica el Cofipe, así como el Consejo General Electoral, aunque inconforme, actuó obedeciendo a lo que le ordenaba el Tribunal. Incluso cuando, a mi parecer, los magistrados interpretaron la ley de manera forzada para que ésta aplicara en el caso de la elección michoacana, ya que el boxeador ni siquiera se encontraba dentro del territorio nacional, la responsabilidad del hecho recae en los diputados y diputadas que aprobaron dicho Código, el cual es tan paternalista que cae en la represión de nuestras libertades más básicas, dirigiéndonos lenta pero seguramente a un Estado totalitario.

    Tanto la gente como las autoridades deben de recapacitar en esto y poner los intereses y garantías de los individuos por encima de los de los partidos políticos, respetando el derecho de cada persona a expresarse, no forzando las leyes para emitir sanciones a costa de las libertades de los y las ciudadanas. Si los y las integrantes del Poder Judicial no hacen tal cosa, y si la ciudadanía mexicana cede ante esta clara medida represiva, habremos perdido la batalla por la democracia… y todo por unos calzones.

  • El mexicano y su mediocridad política

    El hombre es un animal político, todos los hombres tenemos una ideología política, y de hecho los que no saben de política también la tienen pero no son conscientes de ella. Lleven al más ignorante una de esas encuestas que tienen el fin de conocer la ideología política de cualquier persona y verán que aunque la desconozca, podrán determinar su ideología. No importa que no conozca ya no términos como «capitalismo», «comunismo», «socialdemocracia»; sino los clásicos conceptos de izquierda y derecha, y van a ver como obtienen un resultado. Porque la ideología política está determinada en base a creencias, paradigmas, percepción del mundo, etc. Que el conocimiento sobre temas políticos y económicos puedan refinar tu posición política es otra cosa.

    Yo me he considerado una persona afín a la socialdemocracia. Como mucha de la gente que comulga con mi posición política, algún día estuvimos más a la izquierda (aunque yo no caí en las garras del comunismo, si al principio sentí una fuerte aversión al capitalismo, sobre todo por la influencia de Erich Fromm) y luego nos moderamos. Seguimos pensando en la igualdad y la justicia social, pero nos dimos cuenta que para eso no era lo más prudente abolir el mercado, sino por el contrario, servirse de él. El fin es el mismo, los medios cambian, porque cuando uno crece, sin perder de vista sus ideales como fin, debe de ser más pragmático al buscarlos.

    Yo estoy consciente el por qué terminé siendo afín a esa ideología. Yo me eduque en una escuela del Opus Dei donde era muy patente la doble moral, donde tener un arete o el pelo largo era motivo suficiente para ser suspendido de la escuela, mientras que el golpear a un compañero o abusar de otros («Bullying» como ahora se le conoce) no necesariamente era motivo para ser suspendido de la escuela. Repudié el conservadurismo por eso. Si dicen que el liberalismo en algunos casos implica el que el hombre construya su «escala de valores a su antojo», al menos se lo que me puedo esperar de ellos, porque muestran su verdadera cara. En cambio el conservador, es hipócrita (no todos, pero en México la mayoría lo son) y muchas veces por su disfraz «doblemoralino» te traen desagradables sorpresas, a veces actos más desdeñables que los de los liberales. También en mis años de primaria fui una persona de pocos amigos, era excluido y en muchos casos era víctima de abusos por parte de otros niños. Pero resulta que yo era el más castigado por intentar defenderme. Por eso me hice más consciente sobre los problemas de las minorías excluídas, porque entiendo lo que sufren al ser excluídos (ya sea por su condición económica, por su condición física o su preferencia sexual).

    Fue una introducción larga al tema que quiero tocar, pero creo era necesario decirlo (porque seguramente sintieron que lo escrito no tenía nada que ver con el título). Cuando hablo de mediocridad política, es porque en mis años en que he sido políticamente activo (intelectualmente hablando), he visto que en México las personas tienden a encasillarte en las pocas opciones políticas que existen en el país. Es decir, si critico la guerra del narco de Felipe Calderón, soy fiel seguidor de Obrador, si por otra parte, critico a este último, soy un personaje de derecha que se la pasa pegado frente al televisor viendo el programa Tercer Grado. Si digo algo bueno de Peña Nieto (que en realidad no hay muchas cosas buenas que decir de él) entonces la cosa se pone peor. Es curioso, parece que mientras detestamos a nuestros partidos políticos, muchos encasillan a otras personas necesariamente en las opciones que se nos dan, por un simple comentario.

    Eso a mi, me habla de una mediocridad profunda y un desconocimiento de la política del mexicano, porque no conocen más allá de lo que ven y no se molestan en investigar. Algunos incluso creen saber mucho de política, pero caen en el mismo juego simplista de etiquetar a las personas bajo los mismos parámetros y con pocos argumentos o motivos para poderlo hacer. Parece ser, y tal vez eso creo que es porque vivimos en un régimen paternalista por 70 años, que no se cree que uno puede tener un criterio independiente, como si tuviera que estar enajenado necesariamente por los medios de comunicación como Televisa, o por el populismo de Andrés Manuel. Se me hace una forma muy simplista de ver las cosas. Luego, es entendible porque primero hablas bien de un político y cuando luego decides hablar mal, la gente se decepciona. Que parece que más que escuchar opiniones y crítica, esperan que les digas lo que quieran escuchar.

    Y estoy hablando de clases medias y altas (que son los que tienen acceso a Internet), porque son los que tienen las condiciones para pensar por si mismos (dado que la gente pobre se tiene que preocupar por saber que va a comer al siguiente día) y las capacidades para tener una cultura política. Algunos no la quieren conocer porque la detestan, posición algo estúpida, porque la política necesariamente influye en la vida de las personas. Yo puedo decir que detesto a la gran mayoría de los políticos y a los partidos en general porque no me representan (no solo porque ninguno comulga con mi ideología, sino porque se han alejado de la ciudadanía), pero no por eso la política deja de ser interesante para mí.

    Creo que en México necesitamos tener más cultura política. Los políticos que van a contender por la presidencia en el 2012 son el fiel reflejo de la mediocridad política del mexicano. Un Peña Nieto que aparte de ser una persona sumamente ignorante, no tiene las tablas, y ni siquiera se le ve una ideologia definida; una Vázquez Mota que no ha hecho prácticamente nada en su no muy larga trayectoria, pero que «es mujer»; y un López Obrador con dotes de mesianismo (que el que se haya moderado no significa que lo deje de tener) como si se tratara de la nueva llegada de Jesucristo. Y al no estar preparados, los políticos hacen lo que quieren, porque los ciudadanos no saben ni lo que quieren ni como lo quieren.

  • 3 ganadores, un destino

    Ahora que escribo el artículo, todavía no se sabe quien ganó en Michoacán. En el sitio web de Mural muestran los avances del PREP y como al parecer la aplicación no tiene «ajax» uno necesita estar presionando F5 para actualizar la página y ver como avanzan los resultados, los cuales son muy volátiles, sobre todo cuando apenas han pasado el 1% de las casillas computadas. Algunas encuestas decían que ganaría «Cocoa» Calderón, la hermana del excelentísimo Presidente de la República, y también a raiz del asesinato del alcalde de La Piedad y del «acciatentado» donde murió Francisco Blake Mora, se creyó que Cocoa adquiriría más simpatizantes y por lo tanto votos.

    Ahora no se sabe quien ganó, los resultados al momento son muy escuetos, y los candidatos supuestamente contrataron casas encuestadoras para hacer conteos de salida. Lo curioso del caso es que los tres se proclaman ganadores, ¿En base a qué? ¿Está tan cerrada la elección como en el 2006 (nada más que ahora son 3 y no 2) que creen que ganaron? ¿Acaso cada político sesgó sus encuestas para sentirse que había ganado?. No entiendo, se me hace absurdo que un p0lítico se proclame ganador cuando todavía no tiene la más remota idea de que ganó. ¿De qué sirve?, ni que eso fuera atraer más votos, sobre todo cuando ya las casillas están cerradas.

    A diferencia de la Ciudad de México, donde considero que el PRD, en términos generales ha hecho un buen trabajo. Al menos esa percepción me he llevado en mis últimos viajes a la capital. En Michoacán, sobre todo Morelia, donde acostumbraba viajar mucho porque mi padre vivió ahí un año por cuestión de trabajo, el PRD no lo ha hecho tan bien.  De hecho no se siente que el estado esté gobernado por un partido de izquierda, además Morelia tiene severos problemas viales para el tamaño que tiene la ciudad (traten de manejar por Camelinas y verán lo que les digo) y ni que decir de la seguridad, donde a cada rato había enfrentamientos relacionados con el Cártel de La Familia (o caballeros templarios, o hijos de su repu.. o como les quieran llamar). Por eso yo creo que el PRD será el gran perdedor, aunque francamente ni Cocoa ni Fausto Vallejo me inspiran nada.

    Pero pues solo en México, ahorita tenemos tres ganadores, ¿Qué, harán coalición, porque esto será un empate técnico? ¿Michoacán tendrá tres gobernadores al mismo tiempo?. No entiendo, sinceramente no lo entiendo. Mañana tal vez sepamos quien ganó.

    Lo que si me intriga mucho es el resultados de las encuestas del Peje y Ebrard, por ahí dicen que en la encuesta de Marcelo ganó el Peje, ¿será cierto?.

  • Voto Católico

    La verdad, a mí nunca me ha entrado la religión en mi cabeza, respeto a aquellos que han encontrado en Dios, una forma de desahogo y alivio de sus tensiones, la verdad, sinceramente yo no lo he encontrado (a pesar de haber acudido a retiros espirituales y demás). Al estar lejos de la religión, por supuesto que no creo ni comulgo con muchas de las cosas que profesan. Por eso me llama la atención la campaña que están haciendo «quien sabe quienes» en diversas entidades del país colocando espectaculares mostrando a la Virgen de Guadalupe con la pregunta ¿y ella por quien votaría?.

    Esta «organización» lanzó un sitio web que se llama votocatolico.com, recomendando a la sociedad por quien votar, sobre todo están haciendo hincapié en las elecciones venideras del 3 de Julio en estados como el Estado de México, Coahuila, Hidalgo y Nayarit. Recomiendan por quien votar en base a los valores morales católicos que ya todos conocemos: No al aborto, uniones de homosexuales, eutanasia, legalización de drogas. Y tomando en cuenta esto, te dicen por quien debes de votar. Por ejemplo, en el Estado de México, te dicen que votes por el panista Bravo Mena porque se declara a favor de defender la vida desde la concepción, defiende el matrimonio tradicional entre hombre y mujer y se opone a legalizar las drogas. Al priísta Eruviel Ávila lo ponen como una interrogación porque no saben su posición porque se desconoce su postura, y a quien si atacan con todo es al perredista Alejandro Encinas porque defiende el aborto, las uniones homosexuales, la eutanasia y la legalización de la marihuana y otras drogas que no han sufrido un procesamiento químico.

    En el sitio web dice también como votar, me salta la atención eso de optar por un candidato que promueva una sana coexistencia y cooperación entre la Iglesia y el Estado y que respete las raíces católicas de la cultura mexicana. ¿Qué esto no iría en contra del estado laico?. A pesar de las contrariedades que puedo sentir con algunos de los puntos que toca esta asociación creo que están usando su libre expresión para transmitir su ideología en una sociedad democrática, creo que todas las asociaciones religiosas están en su derecho de expresar su sentir. Pero yo también en mi derecho a ejercer mi libertad de expresión, tengo derecho a expresar mis discrepancias con dicha asociación.

    Me pregunto, ¿no será tambien un antivalor la corrupción, la compra de votos (véase Eruviel Ávila), el acarreo de personas, la demagogia, entre otros?. Respeto la posición de esta asociación pero se me hace limitada su visión de las cosas. Vamos a poner un ejemplo, ¿qué sería mejor para un país?. ¿Un político que esté a favor de las uniones homosexuales pero que sea eficiente, honesto, incorrompible y que logre el progreso de una nación, o una persona que defienda los valores morales de la Iglesia pero que sea corrupto, esté metido dentro de redes de intereses, sea deshonesto e insulte a la gente (aquí en Jalisco hay varios de esos)?

    Creo que los valores de los políticos deben de ir más alla de cualquier religión u organización, y deben de procurar el bien común. Me desespera cuando las asociaciones religiosas enfatizan mucho ciertos «antivalores» (si así les podemos llamar) y dejan del lado otros más importantes y que son más perjudiciales para la sociedad.

    No creo que este movimiento vaya a tener mucho efecto en las elecciones venideras, sobre todo en la del Estado de México donde Eruviel será prácticamente el ganador. Bravo Mena al menos tendrá a quien agradecer, a pesar de su inminente y humillante derrota en las elecciones mexiquenses. La izquierda ya interpuso sus quejas, pero si se trata de una asociación civil, que los dejen expresarse, no están cometiendo ni una falta o delito. A fin de cuentas, el Voto Católico no va a hacer la diferencia en el Estado de México, y si lo harán las despensas, y el acarreo de gente ¿verdad Eruviel?

  • De elecciones.

    Un japones que tiene un peculiar problema llega recomendado con un psicólogo para que lo alivie, resulta que su buen amigo mexicano vió en un psicólogo la mejor forma de tratar a este paciente, dado que entendió que estaba muy preocupado por la situación política en el 2012.

    El Japonés llega al consultorio del psicólogo, este lo hace pasar y le pregunta.

    Psicólogo: -Hola señor Hun San, ¿que problema tiene?

    Hun San: Yo estal pleocupado por elecciones.

    Psicólogo: A ver, ¿viene el 2012 y todavía no sabe por quien va a votar.?

    Hun San: No. Usted no entendelme bien

    Psicólogo: Ah, le preocupa que Peña Nieto llegue a la presidencia

    Hun San: Para nada, el sel muy guapo pelo no tenel nada que vel con las elecciones.

    Psicólogo: ¿Como no va a tener nada que ver con las elecciones si es el que va hasta arriba en la preferencia de los votos?

    Hun San: Si, yo saberlo, pelo el no tenel nada que vel. Es más bien un ploblema que se me ha venido juntando, pol mas combinaciones que hago yo tenel ploblemas con elecciones.

    Psicólogo: Ah ya sé, le preocupan las alianzas PAN-PRD.

    Hun San: No me esta entendiendo señol psicólogo, ni Peña Nieto ni las alianzas me pleocupan, aunque algo tendlía que vel Vazquez Mota.

    Psicólogo: Teme que Josefina Vazquez Mota llegue al poder

    Hun San: No, es que con ella tampoco hay elecciones

    Psicólogo: Pues no, porque todavía el PAN no la nomina como candidata

    Hun San: Que no me entiende psicólogo cablón maldito. No tengo elecciones polque al vel a una mujel no se me pala la velga y eso es lo que me pleocupa.