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  • La imagen y las páginas web de los candidatos

    La imagen y las páginas web de los candidatos

    La imagen y las páginas web de los candidatos
    Imagen: diaadia.com.ar

    Hoy empiezan las campañas, y con ellas también los candidatos presentan su imagen y sus sitios web que fungirán como plataformas propagandísticas durante estos tres meses. En su página web los políticos concentran toda la información que quieren que el electorado sepa: desde aquellos contenidos que van dirigidos a las emociones, que tienen que ver más bien con slogans, frases o contenido multimedia reforzados por un trabajo de imagen, hasta aquellos que van dirigidos a la razón y que tienen que ver más con sus propuestas. En este sentido, la página web se vuelve un instrumento que revela de forma casi íntegra la esencia de lo que será su campaña (aunque la ejecución no fue siempre la mejor). 

    Algo que me llama la atención es que, con excepción de la página de López Obrador (que posiblemente ni sea la definitiva, como ocurrió en 2012), todas las páginas están muy en sintonía con aquello que quiere proyectar el candidato. No sólo es un sitio web informativo, los elementos de diseño y la experiencia de usuario tienen la finalidad de posicionar al candidato como una marca que transmite ciertas sensaciones o ideas. En este sentido los sitios web fueron pensados y trabajados, así también como el logotipo de campaña.

    Los logotipos son muy reveladores en este sentido: es curioso que el de Margarita Zavala sea el más panista de todos. A pesar de ser una candidata independiente, utiliza los colores del PAN (azul y naranja) e incluso guarda cierto parecido con el logotipo que utilizó Felipe Calderón en el 2006 con las letras itálicas y una especie de curvatura naranja. El de Anaya, que incluye los colores de los tres partidos que conforman el Frente, transmite modernidad y tiene un matiz tecnológico, muy ad hoc para un candidato que habla del futuro, de la tecnología y hasta de la robótica. El de José Antonio Meade muestra tres flechas hacia delante que, a diferencia del logotipo de Anaya, es un tanto más ambiguo y sujeto a interpretaciones ¿más adelante con respecto de qué? ¿Evoca alguna suerte de continuidad? 

    Tanto el logotipo como el sitio web de Meade reflejan algo que ha sido una constante en las candidaturas del PRI desde hace 6 años y esto es usar los colores verde, blanco y rojo, pero tratando de evocar lo más mínimo posible al partido (que el sitio no se vea muy priísta pues). Incluso la candidatura de Peña Nieto no los usó en su sitio web sino en los mítines y con las estructuras. Los colores verde, blanco y rojo, con algunas variaciones en su tonalidad (son más claros) tan sólo aparecen en el logotipo y apenas se repiten en una página que más bien juega con algunas tonalidades grises y púrpuras. Lo que no entiendo es que la tipografía y los tonos se parezcan mucho a los que se usaron en las candidaturas de 2012, lo cual creo que no ayude mucho, ya que son los gobiernos emanados de esas candidaturas los que se han convertido en un lastre para la campaña de José Antonio Meade.

    El que menos me gustó y al que menos trabajo le veo es al de López Obrador, me parece un logotipo muy simple que parece no tener un trabajo de diseño. De hecho me recuerda un poco al que usara Peña Nieto en 2012 con el nombre dentro de un cuadro rojo. Entiendo que López Obrador vaya en primer lugar y que, a diferencia de los otros dos candidatos, no se vea en la necesidad de construir una narrativa en torno a su persona ya que ya es muy conocido, pero podría usar su imagen para reducir un poco sus negativos o transmitir confianza dentro del voto útil, por poner un ejemplo. 

    Los logotipos no me convencieron del todo, pero las páginas web, sobre todo la de Anaya y la de Meade, me parecen bastante agradables. Quisiera comenzar con la de Margarita Zavala que, al igual que su logotipo, presenta una imagen muy panista. Es clara la decisión de aferrarse al calderonismo en vez de resaltar su «candidatura independiente». Pareciera que buscan transmitir la idea de que la candidata que representa al panismo (lo que esto signifique) es Margarita y no Ricardo Anaya. 

    Margarita Zavala

    Margarita Zavala

    Claramente, el sitio web es típico de una candidata conservadora, es muy sobrio, y fuera de eso creo que no están aprovechando las posibilidades que una plataforma como estas podría darle. Parece que se limitan a lo básico: hablar de sus propuestas, de su equipo, algunos textos (terrible que los botones de leer más estén en inglés). La página web es muy importante y creo que una campaña presidencial no debería escatimar en costos para hacer un sitio ganador (que rondará en cientos de miles de pesos cuando mucho). En cambio, revisando el código fuente, me pude percatar que su equipo readaptó una plantilla gratuita, así es, gratuita. Incluso la fuente de la página es la que viene por defecto en la plantilla. Ni siquiera se molestaron en comprar una que les diera más funcionalidades. 

    Los textos tienen poca personalización y se hace un tanto cansado leer las propuestas. Pareciera que hicieron copy paste de un documento interno y no está completamente pensado para que el público general lo lea.

    Su página pudo ser hecha sin problemas por un freelancer que no haya cobrado más de 10,000 pesos. 

    Sitio web de Margarita Zavala

    José Antonio Meade

    El sitio de Meade también usa WordPress como el de Margarita, nada más que en este caso la plantilla sí es construida y programada desde cero de acuerdo a las necesidades de la campaña. A diferencia del sitio de Margarita Zavala, aquí si vemos un trabajo muy profesional y muy bien pensado. El sitio web es mucho más interactivo, tiene contenido multimedia y los textos son más amigables. La redacción está mejor cuidada e intentan ser muy concretos en las propuestas. El equipo digital de José Antonio Meade está comandado por la misma persona que estuvo a cargo del de Enrique Peña Nieto: Alejandra Lagunes, que es, a mi parecer una buena comunicóloga pero que ha tenido la tarea poco afortunada de tratar de levantar la imagen de personajes que cargan con un gran lastre (como la presidencia de Peña Nieto y la candidatura de José Antonio Meade). Su presencia se nota inclusive en la disposición de los elementos de la página web y el énfasis en la actividad en redes sociales.  

    Si un problema le puedo achacar a esta página es el mismo que le achacaría a toda la campaña: que ha sido muy difícil definir una narrativa creíble para el candidato. Si bien, la página está bien construida, no logra ese cometido. 

    Sitio web de José Antonio Meade

    Ricardo Anaya

    El sitio web que más me ha agradado es el de Ricardo Anaya, sobre todo porque es el que refleja de mejor forma la esencia de su campaña. Tiene un diseño y una construcción atrevida (sobre todo por la forma de navegación horizontal) que intenta reflejar la idea de presentar a Anaya como alguien que mira hacia el futuro, como aquel candidato que habla de tecnologías y hace de un mitin un Ted Talk. El sitio tiene muchas animaciones en Javascript lo cual le da dinamismo al sitio, además de que tienen cierta personalización. Cuando se hace una propuesta arriesgada es imperativo que esto no termine afectando la usabilidad el sitio, cosa que, al parecer, lograron. No me agrada tanto la redacción de las propuestas como en el caso de José Antonio Meade pero aciertan al acompañar cada eje con una ilustración. De todos los sitios de los candidatos, este es el que tiene más trabajo de diseño y en el que mejor está cuidado. Mientras que el de Meade es atractivo por su sobriedad (sin dejar de verse moderno), el de Ricardo Anaya es atractivo por lograr lo contrario: un sitio web con muchos colores e ilustraciones pero que van donde deben de ir. 

    Sitio web de Ricardo Anaya

    Andrés Manuel López Obrador

    Me es difícil hacer un análisis del sitio web de López Obrador ya que no estoy seguro si su página www.lopezobrador.org.mx será la que utilice su campaña. En 2012 el sitio de la campaña (paralela a esta) se alojó bajo el dominio amlo.si y se trataba de una página bastante agradable y bien hecha para aquellos tiempos. Si tomáramos la página actual tendría muchas críticas: está desactualizada y no hay estrategia alguna. De hecho, el acomodo de los elementos de la página actual tiene que ver más bien con la etapa de precampaña, ya que en ella presume a su gabinete y la mayor parte del espacio se utiliza para presentar noticias. 

    Podemos tomar como referencia también el micrositio proyecto18.mx que consiste en su plataforma de propuestas, que tiene, a mi parecer un buen diseño, que es interactivo (puedes votarlas y compartirlas) pero que adolece de un problema que tiene que ver con la redacción de éstas, y que están plagadas de errores (incluso no se percataron de que pegaron una nota de observaciones). 

    Dicho esto, preferiría esperar a los siguientes días para ver si la campaña de López Obrador lanza un portal dedicado a la campaña o se conformará con lo que ya tiene en línea.

    A través de las páginas de los candidatos uno puede ver cómo es que ha evolucionado el mundo del desarrollo web en 6 años. Que los sitios se adaptaran a los dispositivos era todavía un lujo y una novedad (Sólo Peña Nieto y AMLO habían adaptado esa tecnología), ahora es algo que se debe de dar por sentado. Donde veo una mayor evolución (sobre todo en el sitio web de José Antonio Meade y Ricardo Anaya) es en la planeación que hay detrás de sus portales. Parece que sí entendieron que el sitio web es una gran herramienta para informar a los ciudadanos e intentar orientarlos al voto.

    Es posible que en los siguientes días o semanas hayan cambios en estos sitios web de acuerdo a los cambios de estrategia o eventos especiales, pero ya nos pudimos dar una idea sobre la forma en que van a utilizar este recurso dentro de la campaña, lo que su imagen y sus portales dicen de ellos. 

     

  • Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots presidenciables, un análisis del arranque de campaña

    Los spots de arranque de campaña que circularán en los próximos días ya están disponibles en las redes sociales, y es importante analizarlos para entender cómo es que arrancará la campaña y qué estrategias utilizarán los cuartos de guerra de las campañas de los candidatos. Y por lo que muestran los anuncios, tal parece que las estrategias no diferirán mucho de lo que ya habíamos visto dentro de la precampaña y la intercampaña. 

    Empezaré analizando los spots de quien es el puntero en estos, momentos, Andrés Manuel López Obrador, quien ha cuidado su tono de voz y lenguaje corporal para transmitir más bien una postura ecuánime y conciliadora. 

    Andrés Manuel López Obrador

    A mi parecer, los spots están dirigidos a segmentos distintos: el spot del avión presidencial, que parece claramente una reedición del famoso «este avión no lo tiene ni Obama» parecería estar dirigido más bien a sus bases que son quienes le compran este discurso, pero está lo suficientemente cuidado para causar el menor ruido posible dentro de aquellos que se encuentran más al centro y podrían votar por él. Parece un anuncio sencillo pero está bien pensado, el escenario (el escritorio con la bandera de México) y la vestimenta de López Obrador lo hacen parecer más como presidente que como candidato, lo cual es interesante si tomamos en cuenta que López Obrador va en primer lugar de las encuestas y en las últimas semanas ha intentado vender la sensación de que ya será presidente y está preparando todo para su llegada a Los Pinos. Tampoco es coincidencia que a la izquierda aparezca una fotografía de Benito Juárez, uno de los «ídolos de la nación» en los que dice inspirarse. 

    https://www.youtube.com/watch?v=qJSmALLqml4

    El siguiente spot también trata de transmitir la idea de que AMLO ya va a ser presidente, por eso empieza diciendo «Estamos arriba en las encuestas para la Presidencia, pero necesitamos la mayoría en el Congreso», como diciendo, ya ganamos, ahora tenemos que enfocarnos en ganar más. El escenario es distinto al primero, un tanto más informal y más cálido que el primero. Si en el primero vimos al López Obrador Presidente, aquí vemos a un AMLO que pretende verse más cercano.

    https://www.youtube.com/watch?v=vfmJwkbLH20

    Y el último spot, muy parecido al anterior en cuanto al escenario, está dirigido al voto útil, sobre todo aquel que se la piensa dos veces en votar por López Obrador por la asociación de su persona con la de Chávez, Maduro o Trump. Termina diciendo «ten confianza, yo no te voy a fallar». El spot muestra una faceta muy ecuánime. Así, no sólo busca reducir la incertidumbre al distanciarse de Venezuela, sino al mostrarse como un individuo que está en control de sí mismo. Apela a los líderes nacionales pero sin caer en un nacionalismo rampante. Dicen que el lenguaje corporal es muy importante a la hora de transmitir un mensaje, y parece que se han molestado en cuidar ese detalle. 

    En resumen, López Obrador busca generar la percepción de que ya va a ganar la presidencia y busca reducir la incertidumbre que recae en su persona para así asegurar su primer lugar en las encuestas. Se muestra sereno y confiado (sin caer en excesos de confianza).

    Ricardo Anaya

    Los spots de Ricardo Anaya contrastan mucho con los de López Obrador, no sólo porque se encuentra en un escenario muy distinto, sino porque el personaje es muy distinto y sus ideas son muy distintas. En el primer spot Anaya busca reafirmarse en el inconsciente de la gente como aquel que será el candidato que pueda ganar a López Obrador. Sólo le dedica 4 segundos de los 30 que dura al spot al PRI al decir que ya se van para centrarse en López Obrador, como si se tratara de un tiro de gracia hacia el moribundo Meade en la que él sale vencedor sin problema alguno (o más bien, un ¡quítate ya y no estorbes!) para enfocarse en el candidato tabasqueño. Anaya intenta contrastar el cambio que él ofrece contra el que ofrece López Obrador, futuro contra pasado. El anuncio acierta a mi parecer ya que busca construir una narrativa para fortalecer su candidatura y no cayó en el cliché de alertar que López Obrador convertirá a México en Venezuela. Esto es importante porque si Anaya no construye una candidatura creíble, difícilmente aspirará a ganar la presidencia.

    El segundo spot es, a mi parecer, muy interesante ya que aparecen algunos políticos (varios de ellos presentables) apoyando la candidatura de Anaya. Esto tiene un propósito ya que la trayectoria reciente de Anaya se ha dado en medio de acusaciones de traición y es importante mostrar un mensaje de unión, de que hay una estructura que lo sostiene, de gente que confía en él. El inicio es muy contundente con el hijo de Colosio (el mito del PRI) asumiéndose como parte del Frente, ahí está el otro tiro de gracia a Meade. Lo hace de una forma muy contundente pero a la vez sutil porque darle mucha importancia al «tercer lugar» puede resultar contraproducente.

    En este spot varios políticos que tienen cierta aceptación como Xochitl Galvez o Enrique Alfaro, Chertorivski (su economista de cabecera), Jorge Castañeda e incluso Diego Fernández de Cevallos (su inclusión me parece un gran acierto), pero me hace algo de ruido que ahí aparezcan Miguel Angel Yunes (su padre no goza de la mejor reputación) y Miguel Ángel Mancera que si bien no es una persona vista como corrupta es percibido como incompetente por su gestión en la CDMX. El mensaje es claro: no estoy solo, no estoy abandonado a mi suerte, varios íconos del PAN, del PRD y hasta académicos están en mi campaña.

    En resumen, lo que busca Ricardo Anaya es presentarse como una alternativa de cambio viable y dirigida hacia el futuro y que no está sólo en su campaña (a pesar de su conflicto con el calderonismo), sino que tiene a varios elementos valiosos y reconocidos de su lado. 

    José Antonio Meade

    En este espacio he dicho que Meade es quien tiene el margen de maniobra más estrecho, ya que debe de ganarse a las bases de su partido (muchos cuestionan que lo haya hecho) y, al mismo tiempo, ganarse a la gente que no simpatiza con el PRI. Si en la precampaña apostó por lo primero, en la campaña, o al menos lo que dicen sus spots, apuntará a lo segundo. 

    En este primer video vemos cómo Meade intenta quitarse el lastre de la corrupción que recae sobre su candidatura por el hecho de ser abanderado del PRI. Dice que nunca ha vivido por encima de sus ingresos y que gracias a su trabajo en contra de la corrupción varios gobernadores hoy están en la cárcel. Lamentablemente ese mensaje es muy endeble no sólo porque muchos de los escándalos de Javier Duarte fueron develados gracias una investigación de Animal Político en conjunto con otras organizaciones civiles, sino porque como Secretario de Hacienda se mostró muy pasivo ante casos como la Estafa Maestra. No lo noto muy cómodo y no sé si el escenario y la musicalización sea lo más acertado. 

    En el spot también busca contrastar con Ricardo Anaya: Yo soy honesto, él no, él es lavador de dinero y tiene ranchos con dinero malhabido:

    https://www.youtube.com/watch?v=RwBZ2kjU5O8

    El segundo spot de Meade me parece bastante mejor que el primero, se le ve más cómodo y menos acartonado. Está dirigido evidentemente a los millennials con el fin de que voten por él y no por Anaya. No se nota tanto su falta de elocuencia y carisma y creo que logra conectar con los estudiantes, sonríe, los mira a los ojos e incluso establece contacto físico, como un profesor de esos que tanto quieren sus alumnos. De forma un tanto tímida intenta separarse de la figura de Peña Nieto: los estudiantes le preguntan si habla inglés y dice que lo habla muy bien, y cuando le preguntan por los tres libros que ha leído responde: «me encanta la lectura, muchos». Meade se burla de sí mismo al decir que no tiene ninguna mancha más que el vitiligo. 

    https://www.youtube.com/watch?v=g_CjFV9oc0k

    En resumen. Meade tiene dos propósitos, quitarse el lastre de la corrupción e intentar bajar a Anaya, lo cual dice que la batalla no ha terminado y que va para largo (lo cual provoca una gran sonrisa en la cara de López Obrador). En ninguno de los spots Meade se refiere al tabasqueño. Si Anaya, como segundo lugar, busca contrastar con López Obrador, Meade, como tercer lugar, busca hacer lo propio con Anaya. Lamentablemente, creo que en los anuncios no logra deshacerse de la percepción de que Meade está allá abajo, en tercer lugar. Por el contrario, parece reforzarla. 

    Así es como comienzan las campañas. Así arrancan tres meses que serán muy agitados: con un López Obrador que va arriba en las encuestas y que busca conservar (si no es que ampliar) su ventaja. Con un Anaya y Meade que se disputan el segundo lugar, pero donde Anaya se siente confiado de su posición mientras que se percibe que Meade es consciente de que está abajo. No hay nada definido aunque la distancia de López Obrador sí es considerable y el escenario juega a su favor. Veremos qué es lo que pasa en los siguientes meses. 

    *No hablo de los spots de Margarita Zavala, básicamente porque todavía no hay spots y porque falta oficializar su candidatura. 

     

  • La sociedad civil y López Obrador

    La sociedad civil y López Obrador

    La sociedad civil y López Obrador

    En Guadalajara habían desaparecido tres estudiantes. El CAAV (donde ellos estudian), estudiantes de varias universidades y parte de la sociedad tapatía comenzó a presionar ya que el gobierno parecía muy indiferente ante el caso. Tuvieron que pasar días para que el gobierno reaccionara y lo hizo porque la presión de la sociedad civil les subió el costo político de mantenerse indiferentes, hasta ese momento, el gobernador Aristóteles Sandoval dio una conferencia de prensa y se pusieron a chambear.

    La sociedad civil ha logrado muchas cosas en nuestra ciudad y ha incidido de forma positiva. El gobierno de Jalisco (del PRI) estuvo organizando anualmente una glosa ciudadana en la cual presenta resultados y dialoga con los líderes de la sociedad civil, quienes emiten sus cuestionamientos y sus inquietudes. En Jalisco, gracias a la presión de la ciudadanía, se implementó la Vía Recreactiva (que ha sido posteriormente replicada en otras ciudades del país) donde todos los domingos la gente sale a hacer ejercicio o a convivir. Así mismo, los últimos gobiernos, gracias a la presión ciudadana, le han apostado a la movilidad e implementaron un sistema de ciclovías en la ciudad.

    Esto pasa mientras que en Veracruz el gobernador Javier Duarte robó millones de pesos y asesinó a varios niños con cáncer al suministrarles un placebo en vez de medicamento. ¿Por qué la diferencia entre el PRI de Veracruz y el de Jalisco es abismal? Porque en Veracruz no existen contrapesos ciudadanos y en Jalisco sí los hay.

    Ahora todo mundo habla de Pedro Kumamoto y los suyos. Wikipolítica, un movimiento político que ha comenzado a penetrar en el decadente sistema político para refomarlo y que, me atrevo a decir, es el único movimiento que tiene legitimidad en la mayoría de la sociedad, surgió de la sociedad civil organizada. Ah, y sin olvidar que las candidaturas independientes (con todo y que han sido manoseadas por el sistema) fueron producto de la presión de la sociedad civil.

    Gracias a la organización de la sociedad civil se pudieron atender y ayudar a muchas de las víctimas del terremoto del 19 de septiembre e incluso se exhibió la corrupción de las autoridades. Hoy, hay personas vivas gracias a la sociedad civil que se organizó para rescatar a las personas atrapadas en los edificios colapsados. También, gracias a la sociedad civil, es que se habla de la necesidad de un fiscal independiente. Gracias a la sociedad civil es que los políticos se sienten orillados a presentar su declaración patrimonial. 

    Fue a la presión de la sociedad civil que conocimos la mayoría de los escándalos de corrupción de este gobierno. La Estafa Maestra fue un ejercicio periodístico de la sociedad civil y medios digitales como Animal Político. Duarte no estaría preso si no fuera por la sociedad civil que fue quien hizo las investigaciones pertinentes. 

    Hasta el mismo Teletón, que por cierto, no es de Televisa, ha logrado rehabilitar y dar una vida más digna a miles de niños. Tan cierto es, que Gerardo Fernández Noroña fue a uno de los CRIT y reconoció la labor que se hace ahí. 

    Y eso que la nuestra es todavía una sociedad civil incipiente, una a la que todavía le hace falta crecer mucho. 

    Cuando AMLO dice que le da desconfianza «eso que llaman sociedad civil», les está dando la espalda a todos esos mexicanos y mexicanas que han trabajado incansablemente en favor de la sociedad, que han marcado una diferencia. 

    ¿La sociedad civil es infalible? No ¿Puede llegar a ser cooptada? Sí. Y casos existen. Pero son la excepción y no la regla. Incluso es la propia sociedad civil y no los partidos de oposición los que han sido el contrapeso del gobierno actual.

    Dicen que las palabras de López Obrador se malinterpretaron, que él dijo «eso que llaman sociedad civil e iniciativas independientes» como si se refiriera a caso muy específicos. Pero hay que volver al pasado para darse cuenta que no es la primera vez que hace este tipo de declaraciones. A Eduardo Buscaglia le dijo que no veía conveniente darle a los ciudadanos la posibilidad de ver los gastos del gobierno para combatir la corrupción porque eso le daría mucho poder a la ciudadanía. También desdeñó en su libro «La Salida» al IMCO y a quienes organizaron la Ley 3 de 3, y no olvidemos cuando en la marcha contra la inseguridad cuando era Jefe de Gobierno, señaló como pirrurris a los manifestantes. Lo mismo se puede decir de las «iniciativas independientes» (si es que se refiere a las candidaturas independientes por el hecho de que en las elecciones presidenciales se utilizaron por el mismo sistema) cuando desdeñó a Pedro Kumamoto porque, dice, no confiaba en los independientes. 

    Podrán tener razón sus seguidores al decir que el gobierno actual ignora y desdeña a la sociedad civil, lo cual queda probado con los intentos de espionaje a varios miembros de organizaciones civiles. Seguramente, eso que dijo AMLO, Peña Nieto lo ha pensado una y otra vez dentro de su cabeza. Pero que el gobierno actual se comporte de una u otra forma no implica que AMLO no lo haga y no implica que no nos debamos preocupar ante un candidato, que va en primer lugar, que muy posiblemente gane la presidencia, y que da evidentes muestras de que su relación con la sociedad civil será muy ríspida. Habla, en su libro, de convocar a la ciudadanía, a académicos y a expertos para crear eso que llama «la constitución moral», pero a la vez dice desconfiar de ella. 

    Tal parece ser que López Obrador es un hombre quien pretende tener el control de todo. Por eso es que él cree que basta con que él no sea corrupto para que los demás no lo sean; por eso cree que el presidente debe saber el número de homicidios: delegar responsabilidades no es su fuerte. Si bien, no creo ni sugiero que se vaya a convertir un dictador como unos dicen, sí tendremos en el poder a un hombre que no se sentirá muy cómodo con los contrapesos y que no será muy fiel a los principios democráticos. Posiblemente su concepción del poder tenga que ver más con su herencia priísta donde el gobierno debe llevar la batuta y el papel de la sociedad debe ser más bien limitada. 

    López Obrador se equivoca ya que hay abundante literatura que muestra que los países menos corruptos son aquellos que tienen mayores contrapesos, ya sea dentro del propio poder político como dentro de su relación con la ciudadanía. López Obrador no cree en los contrapesos porque sospecha de ellos, cree que dentro de ellos hay necesariamente un interés oculto. Algunos de sus seguidores aseguran que la sociedad civil en México obedecen a intereses particulares o del sistema y por tanto la desdeñan. No creen en el poder transformador de la sociedad civil sino en la voluntad de una sola persona, como si esto bastara para terminar con todos los problemas que nuestro país tiene. 

    Para muchos estas declaraciones pasan desapercibidas, pero para mí no; porque he trabajado en la última década de mi vida en organizaciones civiles y conozco la capacidad que tienen de incidir de forma positiva dentro de la sociedad, porque López Obrador representa un retroceso en la relación que los ciudadanos deben de tener con el gobierno, donde el gobernante sea un servidor público sujeto a cuentas y que genere las condiciones para que los individuos puedan desarrollar su proyecto de vida.

    El problema de AMLO no es que sea de izquierda, se pueden implementar políticas de izquierdas redistributivas acorde a la realidad actual. El problema de López Obrador es que pretende regresar al pasado, a un pasado que ya no existe, y un pasado, que valga la pena decir, no es recordado de la mejor forma por la mayoría de los mexicanos. 

    Como lo vengo diciendo, yo no creo que AMLO convierta a México en Venezuela. Pero eso no implica que no hayan riesgos. Y estas declaraciones, al menos a mí, me muestran que sí hay cosas un tanto preocupantes dentro de la candidatura del tabasqueño.

  • La transa de los independientes

    La transa de los independientes

    Hace pocos años, la sociedad civil presionó para que el INE permitiera la participación de los candidatos independientes en la contienda. Lo lograron de forma parcial, ya que el INE a cambio pide requisitos casi inalcanzables. Con excepción de Pedro Kumamoto y su movimiento esta nueva figura no ha sido el revulsivo que se esperaba que fuera y se ha convertido en un escaparate para quienes tienen estructuras o están acostumbrados a hacer trampa: los políticos de cajón.

    De los cinco contendientes principales tres hicieron trampa y dos no. Estos últimos fueron Pedro Ferriz y Marichuy y quedaron muy lejos del número de firmas que el INE les requería; los otros tres, Margarita Zavala, Armando Ríos Piter y El Bronco sí hicieron trampa. Sólo Margarita Zavala logró el registro porque las firmas válidas le alcanzaron para obtener el registro. Pero aún así, las otras que dijo conseguir, que representan casi la mitad del total, eran inválidas. Varias eran fotocopias, estaban duplicadas o tenían inconsistencias:

    Es cierto que en la recolección de firmas pueden aparecer algunas inconsistencias o algunos errores, pero para eso podemos referirnos a los casos de Pedro Kumamoto y Manuel Clouthier quienes, de todas las firmas que obtuvieron, el 90% fueron válidas. Cuando las inconsistencias y los errores son tan amplios es que hubo dolo. 

    Mucho ya se venía hablando de que los aspirantes a candidatos estaban haciendo trampa por el extraño comportamiento del seguimiento que el INE hacía de la recolección de firmas, el cual era inconsistente, no sólo por el comportamiento a través del tiempo, sino por la extraña relación que había entre las firmas conseguidas y los representantes registrados. 

    Margarita estará en la boleta, pero llegará con la marca de la trampa. ¿Cómo podrá señalar la corrupción de Anaya si ella fue corrupta a la hora de conseguir las firmas del INE? ¿Cómo podrá increpar a López Obrador con el discurso del fraude si básicamente ella buscó engañar al sistema para estar en la boleta? El caso de Armando Ríos Piter, el experredista que se presentó como candidato antisistema, fue el más grosero de todos, no sólo porque fue el que simuló más (usando documentos apócrifos) sino porque las firmas válidas no representan siquiera el 20% del total. Básicamente se trata de políticos de carrera abusando del sistema desde fuera. 

    Ciertamente, los requisitos para aparecer en la boleta son demasiado estrictos y no permiten a ciudadanos que no tengan estructuras políticas fuertes acceder a participar en las elecciones; pero eso no es justificación alguna para hacer trampa, máxime cuando se trata de los políticos que son parte del sistema y que decidieron, por conveniencia, contender como candidatos independientes. 

    Este acto vergonzoso y bochornoso es tan sólo el ejemplo de la degradación de una clase política que ensucia y empantana el ejercicio del poder en todas sus manifestaciones, incluyendo los recursos para que los ciudadanos tengan la posibilidad de acceder a las candidaturas. Y aunque hubo ciudadanos, como Edgar Portillo, que también hicieron trampa, casi todos los que lo hicieron fueron políticos de sistema. Ni Ferriz de Con ni Marichuy ni muchos otros decidieron engañar al sistema y se fueron por lo legal, ellos perdieron.

    Con este tipo de actos, la clase política sólo refuerza el paradigma de que en México si la quieres hacer te tienes que ir por el camino chueco y que apegarse a la ley es cosa de ingenuos. Este bochorno es lamentable y vergonzoso. 

    Actualización: les comparto la respuesta de la campaña de Margarita Zavala a las acusaciones. LEER AQUÍ. 

  • Priansplaining

    Priansplaining

    Priansplaining

    Hay algunos seguidores de López Obrador que conozco y que son razonables: ellos están muy abiertos al debate y he discutido con ellos de forma civilizada. Pero a veces temo que sean la minoría. 

    La constante, al menos por lo que veo en las redes sociales, es que no. Pareciera que muchos de sus seguidores intentan crear un clima donde es «políticamente incorrecto» criticar a López Obrador (aunque no siempre lo hagan de forma deliberada) y eso es preocupante ya que los seguidores dicen algo de su líder. Esto no ocurre, al menos en esa magnitud, cuando uno hace crítica de otros actores políticos. 

    Si bien no son los únicos que se comportan de forma agresiva (sus contrapartes muchas veces suelen ser agresivos con ellos utilizando términos despectivos como «chairos»), y si bien es cierto que los otros actores pueden introducir ruido en la red para desviar la conversación (como los infames bots del PRI) sí son quienes más acostumbran a hacer juicios morales y a «vigilar» lo que están opinando los demás. Si las críticas hacia AMLO empiezan a circular en las redes, ellos se ponen en acción. Parecen no distinguir entre un ataque propagandístico en contra de AMLO y las opiniones críticas hacia el tabasqueño, o entre un analista pagado (que los hay) y uno que simplemente quiso hacer una crítica, el trato es casi igual. 

    Haz un ejercicio, busca un artículo crítico de AMLO escrito por alguna persona que consideres razonable (es decir, descarta a Ricardo Alemán, Pablo Hiriart y a todos esos columnistas por consigna). Puedes utilizar Twitter para hacer ese ejercicio, es la herramienta indicada. Observa con detenimiento los comentarios: están llenos de personas que cuestionan incluso la integridad de los columnistas (crítico de AMLO = PRIAN = corrupto) y les exigen probidad, en su muy personal definición de lo que la probidad es (simpatizar con AMLO y no cuestionarlo).

    Los juicios morales abundan. Es muy común que, por ejemplo, te cuestionen porqué has escrito más artículos críticos de AMLO que de Meade en la última semana, aunque eso se explique por razones coyunturales. A veces me ha ocurrido con algunos de sus seguidores que ni siquiera se dan la tarea de contar bien y les tengo que hacer la tarea.

    Algunos de ellos están a la expectativa de lo que vas a publicar, aunque digan que eres un «analista muy chafa que no vale la pena», están ahí esperando un tuit crítico de López Obrador para contraatacar. A veces los cuestionamientos tienen un componente falaz; me ha llegado a ocurrir que cuando cuestiono a AMLO me dicen ¡y por qué no dices nada de Peña Nieto, vendido! Cuando mi tuit o artículo que le antecede a ese precisamente era una crítica al gobierno de Peña. 

    Recurren de forma constante a los juicios ad hominem, ya no es la crítica en sí a la que tratan de desarmar, sino al mensajero. Si cuestionas el programa de gobierno de AMLO, no llegarán a decirte, como sucede en muchas ocasiones, por qué tu crítica sobre dicho programa está mal. Simplemente cuestionarán tu persona: eres un vendepatrias, te pagan, estás manipulado por los medios. 

    Hay quienes (sin éxito) intentan despojarte de cualquier autoridad moral como esperando a que ya nadie te lea o te haga caso: que si critico a AMLO es porque tengo un interés oscuro en ello, que tal vez alguien me paga, que si la mafia del poder esto o aquello, que «Televisa me idiotiza» (vaya, yo ni televisión veo). Así esperan que cuando cualquiera te lea, haga un juicio a priori antes de leer tu texto. 

    Yo puedo ver esto con algo de gracia, pero no sé si sea lo mismo para los analistas a quienes este tipo de cuentas persiguen y hostigan, quienes en muchas ocasiones suelen sacar de contexto afirmaciones de quienes consideran sus adversarios. Un caso muy ejemplar es el de León Krauze, quien escribió una nota donde dijo que la campaña de López Obrador debía de tener cuidado con la injerencia rusa. La petición era razonable ya que los rusos han estado interviniendo en varios países a favor de los candidatos que sean o parezcan lo más opuestos a los intereses de Washington (aunque lo sean de forma moderada, como creo, es el caso de AMLO, quien no parece tener un discurso agitador en contra del país del norte). Sus seguidores tergiversaron, tal vez de forma deliberada, lo que León Krauze quiso decir, y afirmaron que había dicho que los rusos estaban detrás de López Obrador con el fin de desprestigiarlo. Pero León nunca afirmó que estuvieran detrás de él, solo dijo que AMLO tuviera cautela con la posibilidad y tomaran medidas al respecto. 

    Lo mismo ha ocurrido con Jesús Silva-Herzog, a quien han acusado de charlatán, e incluso llegó a ocurrir lo mismo con Julio Astillero, a quien increparon cuando el columnista de la jornada cuestionó el conservadurismo social de López Obrador. 

    Nadie se ha salvado de esta «persecución», ya ni siquiera Carmen Aristegui, tal vez con excepción de los columnistas muy afines a López Obrador como John Ackerman o Genaro Villamil, porque básicamente nunca lo cuestionan. 

    Y la realidad es que nadie debería escribir para complacer a nadie. Me atrevo a decir que sería buen negocio darle la razón a sus seguidores. Algunos columnistas y hasta Youtubers tienen muchos seguidores porque básicamente les dicen lo que quieren escuchar. Habemos muchos otros que nunca vamos a amoldar nuestras opiniones para «quedar bien con los demás» porque, para empezar, es algo intelectualmente deshonesto.

    Seguramente este artículo me va a costar algún que otro unfollow, lo cual no me molesta en lo absoluto. Por el contrario, porque lo que menos aspiro con este sitio es crear una cámara de eco.

    ¡Sapere aude!

  • Verificado 2018. La sociedad civil contra las fake news

    Verificado 2018. La sociedad civil contra las fake news

    Verificado 2018. La sociedad civil contra las fake news

    Hace algunas semanas escribí en este espacio sobre las estrategias que los cuartos de guerra de los candidatos utilizarían para manipular a los electores. Entre muchas de esas estrategias está la desinformación, aquella que esparcen por las redes sociales y que muchos incautos terminan creyendo.

    Este tipo de campañas, cuando son bien orquestadas, pueden terminar definiendo una elección. Apelan a los sentimientos más viscerales que el ser humano pueda tener porque una persona asustada o una persona sumergida en el odio tendrá muchas dificultades para hacer un ejercicio racional o para contrastar información o verificar sus fuentes. Frases como «AMLO convertirá a Venezuela y expropiarán tu casa», «Anaya es un criminal lavador de dinero ligado al narco» o «Meade ya pactó con Trump la construcción del muro a cambio de la venta de Pemex» apelan a esos sentimientos más bajos y primitivos, aquellos que siempre terminan activándose en momentos de incertidumbre y amenaza. 

    Ahí están esas notas falsas, escandalizando a los tíos en los grupos de Whatsapp. Algunas ni siquiera están bien redactadas pero aún así tienen un impacto. En la comida, llega el tío o la tía a alertar de que si AMLO gana le podrían expropiar su casa, o llega el otro diciendo que Meade ya empató la contienda, se arma la discusión y no sería raro que algunas fake news terminen en conflictos familiares y en divorcios. El sujeto, desinformado y asustado por los falsos rumores, va y vota de tal forma que pueda reducir esa ansiedad o ese coraje, aunque visto desde una perspectiva cuantitativa, el efecto de su voto individual es casi simbólico (uno entre decenas de millones de votos). El problema es que la suma de votos individuales se convierte en un voto colectivo que define una elección. El individuo poco logrará hacer con su voto individual, los equipos de campaña lograrán más bien mucho desinformando a todo un sector de la población.

    Por eso es que iniciativas como la de Verificado 2018 (que tuvo como inmediato antecedente a la campaña del mismo nombre para corroborar datos con relación al sismo del 19S) son útiles y necesarias, ya que le dan al elector una herramienta para consultar de forma rápida (sin que él tenga que hacer todo el ejercicio de investigación) si aquella nota o aquel rumor es cierto. Lo que se busca es evitar que la desinformación termine condicionando el voto. Tanto en su página web como por medio del hashtag #Verificado2018 mostrarán qué noticias o notas están corroboradas y son confiables.

    Esta iniciativa, convocada por Animal Político, Mexicanos contra la Corrupción entre otros, y donde participan un sinnúmero de organizaciones civiles, empresariales y académicas, tanto liberales, de derecha y de izquierda, busca reducir a su mínima expresión la influencia de las fake news dentro de las elecciones. En un mundo actual caracterizado por la posverdad y donde los hechos parecen tener cada vez menos importancia frente a los rumores y los chismes, donde las estrategias políticas consisten en manipular y no en persuadir o informar, donde las «malas experiencias» como la ocurrida en Estados Unidos con Donald Trump y la intervención rusa, una herramienta así se vuelve imperativa.

    Verificado 2018 busca, por medio de Internet, contener las amenazas desinformativas propias de esta tecnología y que se han vuelto uno de los defectos más grandes de la democracia del siglo XXI al punto que incluso puede amenazar con desestabilizarla. Es casi imposible que resuelva por completo el problema (ellos mismos lo saben y lo dicen) pero sí puede ser una herramienta que ayude a una cantidad considerable de personas a evitar a tomar una decisión con base en información falsa.

    Este tipo de iniciativas también son la muestra patente del crecimiento de la sociedad civil organizada (todavía insuficiente pero palpable), la cual tiene un papel cada vez más importante en el quehacer político. Espero que esta herramienta logre tener un largo alcance para evitar que todas las bombas de desinformación que caerán durante la campaña desinformen y terminen afectando el curso de la elección:

    Puedes consultarlo aquí.

     

  • Los candidatos y los banqueros

    Los candidatos y los banqueros

    Los candidatos y los banqueros

    La semana pasada, en esta etapa de intercampañas (que la verdad sea dicha, ya es parte de la campaña), los candidatos fueron a «desfilar» ante los banqueros. Ahí presntaron su visión de país y sus propuestas (en la medida de lo posible). El ejercicio resulta muy interesante para quienes estamos interesados en este proceso dado que fue un ejercicio interesante para poder contrastar a los tres candidatos principales. Todos ellos se presentaron, uno a uno, en las mismas condiciones, en el mismo escenario, ante las mismas personas, y esto fue lo que ocurrió:

    Primero, me atrevería a categorizar a los candidatos, de acuerdo a su ponencia de la siguiente forma: Ricardo Anaya representó al futuro, José Antonio Meade al presente y López Obrador al pasado. Me explico.

    Si me preguntaran quien fue el que dio el mejor discurso, diría, sin pensarlo dos veces, que el mejor fue Ricardo Anaya. Aquí, en estos escenarios (y en los debates) es donde el panista puede lucir más. Hizo del escenario un TED Talk, en el cual más que hablar de propuestas habló de su visión de país. Anaya habló de anticiparse al futuro ya que el mundo es muy cambiante, e incluso presentó un video en el cual él fue a la famosa tienda de autoservicio sin cajeros de Amazon. Intentó, creo con éxito, contrastar con el candidato de MORENA insistiendo en que él representa una visión de futuro y no una del pasado. Si bien no hizo muchas propuestas concretas y creo que no terminó de sonar convincente a la hora de defender su propuesta de Renta Básica Universal (UBI), Anaya parece estar armando un discurso que podría tener un impacto positivo dentro de los millennials, quienes serán clave en esta elección. Así, el candidato busca posicionarse como el «cambio» ante el régimen de corrupción actual, pero uno que apunte al futuro. Incluso al final habló de las demandas de corrupción en su contra por medio de una postura de «víctima del sistema» que, a mi parecer, no termina de aclarar mucho pero que puede funcionar como estrategia mediática. 

    José Antonio Meade fue el más aplaudido por los banqueros. Naturalmente, aquí se encuentra en terreno familiar (no como su discurso en el estadio de las Chivas donde resultó abucheado) ya que él ha tenido una relación estrecha con los banqueros, relación necesaria dados los puestos que ha ocupado en el servicio público. Meade se enfocó en el presente, en las necesidades del México actual, representando el continuismo del gobierno de Peña Nieto. Evidentemente su discurso entusiasma mucho más a los banqueros que a los demás. Su discurso pareció muy técnico, algo soso y redundante. Habló del combate a la corrupción y el fortalecimiento de las instituciones como candidato de un partido que representa lo opuesto. Pareciera que Meade se dirigió exclusivamente a los propios banqueros y olvidó que este discurso podría llegar a más gente (cosa que Anaya sí explotó). En este sentido, Meade desaprovechó una oportunidad, siendo que sería tratado como «en casa» y nos mostró más de lo mismo. Eso es muy malo para un candidato estancado en el tercer lugar. 

    El que tuvo el peor desempeño, a mi parecer, fue López Obrador. Empezó de forma acertada al establecer una relación amistosa y de diálogo con los banqueros: no sólo al afirmar que será para él un gusto trabajar con ellos, sino al garantizarles, de una u otra forma, que a grandes rasgos sus intereses no serán trastocados, que tendrá una relación cordial y productiva con la iniciativa privada. AMLO acertó en este sentido para reducir el temor que se tiene sobre su persona. El problema fue todo lo demás, que insiste en cancelar el nuevo aeropuerto, que asegura que no viajará en avión privado, que insiste en construir refinerías en un mundo cuyo futuro dependerá cada vez menos de la gasolina, que su propuesta anticorrupción es algo preocupante ya que para él basta que el presidente sea honesto para que todos los demás sean honestos e incluso piensa concentrar todos esos esfuerzos en el presidente y no en un fiscal independiente. 

    Entiendo que López Obrador tenga más años que los otros candidatos, pero, a diferencia de estos, que intentaron dominar el escenario (Anaya inclusive se ayudó de diapositivas y contenido multimedia), Obrador se quedó todo el tiempo refugiado en el atril, con un lenguaje corporal bastante pobre, un discurso lento y cuya monotonía solo rompió de forma muy esporádica al hacer algún chistorete que provocó la risa de los banqueros. Preocupa que Leonardo Curzio haya tenido que tratar a AMLO casi como alumno de secundaria para que explicara bien sus propuestas. Su cierre no fue bueno, sobre todo por el escenario en el que se encontraba, al afirmar que él no va a amarrar al tigre en caso de un fraude electoral.

    Este ejercicio debería ser tomado en cuenta por los cuartos de guerra de los candidatos, ya que al final el impacto que tienen este tipo de presentaciones es muy limitado dentro de las preferencias, pero de donde se pueden sacar muy buenas conclusiones y análisis de cara a los debates y a las ponencias que ya sean parte de la campaña oficial y que tendrán una mayor exposición (varios expertos analizaron este ejercicio). También me pareció muy buena iniciativa ya que, aunque la exposición sea muy limitada, es un buen ejercicio para conocer a fondo a los candidatos que estarán en la boleta. 

    Es claro que estos son los escenarios favorables a Anaya dada su elocuencia que se convierte en una ventaja natural, en tanto que los mítines y, tal vez, las redes sociales serán más favorables a Andrés Manuel. 

  • A ver quién amarra al tigre

    A ver quién amarra al tigre

    Podemos casi tener la certeza de que en las elecciones venideras ocurrirá uno de los siguientes dos escenarios:

    1. AMLO gana.
    2. AMLO desconoce el resultado y se arma un conflicto postelectoral (muy posiblemente más fuerte que en 2006).

    El primero, y el más probable, porque todo pareciera indicar que López Obrador ganará caminando. «Pepe» Meade no levanta, y Anaya, quien tendría alguna posibilidad (no muy grande) de ganarle, está siendo objeto de una estrategia de guerra sucia que ya ha comenzado a frenar su crecimiento. 

    El segundo, porque López Obrador difícilmente reconocerá una derrota en unas elecciones donde sólo 3 meses antes se encontraba en franca ventaja. Y porque tampoco es algo inverosímil que «el sistema» utilice una estrategia muy sucia (como la del Estado de México) para hacer ganar a su candidato (cosa aún así casi imposible) o a Ricardo Anaya (aunque dado el escenario actual me parece un tanto más probable un pacto entre PRI-gobierno y AMLO que entre PRI-gobierno y Anaya).

    Como quiera que sea, AMLO amenazó, frente a los banqueros, que en el caso del segundo escenario, él no va a amarrar al tigre y se irá a Palenque: lo que quiso decir entre líneas es que «si le hacen fraude» la cosa se pondrá fea y él no se hará responsable por lo que pase. Él y sus seguidores siempre han justificado el plantón en Paseo de la Reforma en 2006 como una forma de contener la ira que existía en ese entonces. Básicamente, aseguran que si no fuera por López Obrador, el llamado fraude hubiera desembocado en una espiral de violencia. 

    Como todo lo que ocurre con todo lo que tiene que ver con López Obrador, el discurso se ha polarizado. Ambas posturas me parecen rígidas y tal vez un tanto irresponsables:

    Primero están quienes justifican a López Obrador, quienes le reconocen haber contenido la violencia en años pasados y que insisten que ni siquiera es obligación de López Obrador no hacer nada ya que los efectos de «el fraude» es responsabilidad de quien lo comete. La postura de AMLO me parece irresponsable porque una declaración así, cuando no ha ocurrido nada, me suena a chantaje. 

    Luego están los que pintan a un México idílico con sus sacrosantas instituciones como si fueran incorrompibles cuando la verdad es que éstas son más bien muy débiles e incluso han sufrido un deterioro en este sexenio. Las elecciones del Estado de México fueron prueba clara de que, si bien ya es complicado ejecutar un fraude dentro de las urnas o durante el conteo, el INE puede llegar a actuar con parcialidad en todo el proceso y permitir que se cometan graves irregularidades en el transcurso de la campaña que comprometan el resultado (compra de votos, coerción, operación de estructuras y demás).

    Las dos posturas tienen un carácter anti-institucional. La primera, porque en lugar de insistir en el fortalecimiento institucional para que las elecciones se lleven en buen término, está ya haciendo un desconocimiento a priori. AMLO no hace mal al crear estructuras que busquen evitar un eventual fraude, pero un desconocimiento anticipado del árbitro es algo grave en un país al cual le ha estado costando mucho trabajo construir instituciones fuertes.

    La segunda postura, aunque intente reflejar lo contrario, también comparte ese carácter anti-institucional, ya que tramposamente ignora que las instituciones son endebles y que por lo tanto no es necesario vigilar que funcionen bien. Si se cuestiona su funcionamiento es necesariamente porque el que acusa está mintiendo o busca obtener una ventaja e de ello. No hay siquiera beneficio de la duda y cerrará los ojos ante cualquier eventualidad o trampa que ocurra. 

    Ambas cosas, a mi parecer, son posibles. Que AMLO pierda de forma completamente legal y desconozca el resultado, o que efectivamente se opere de forma ilegal y se utilice al INE y las demás instituciones para evitar que el tabasqueño pierda y gane otro candidato. El carácter poco democrático de los principales contendientes (AMLO y PRI-Gobierno) abre ambas posibilidades. 

    ¿Y qué pasaría si AMLO no gana (de forma legal o ilegal) y clama fraude? López Obrador no tendría muchos incentivos para «amarrar al tigre» ya que ha dejado entrever que estas serán las últimas elecciones en las que contienda y por tanto ya no se tiene que preocupar por la imagen que va a proyectar en el futuro.   

    Y el «tigre» se vuelve más peligroso si al cóctel le agregamos la indignación que el gobierno actual ha generado. Posiblemente veamos manifestaciones de violencia que sólo podrían ser reprimidas con el uso de la fuerza del Estado (para lo cual, por cierto, no era estrictamente necesaria la Ley de Seguridad Interior), veamos lesionados e incluso muertos. Este escenario posiblemente sólo podrá evitarse si la derrota de López Obrador es lo suficientemente evidente como para sospechar de un fraude.

    Y lo peor que puede pasar es un escenario de violencia, no sólo quienes serán víctimas de ella o por la herida que dejará en la psique colectiva, sino porque, ya de por sí, la poca confianza que los individuos tienen a las autoridades y a las propias instituciones se irán en picada, con efectos muy  nocivos para el país. 

    Más vale que no exista razón alguna para que aparezca algún tigre por ahí.