Etiqueta: Elecciones 2015

  • Los cables de Apple

    Los cables de Apple

    Modo hiperconsumista de Cerebro = ON.

    Me gusta mucho la marca Apple, sin ser un enajenado fan de la marca (por ejemplo, estoy escribiendo desde una PC) siempre me ha gustado su ecosistema, me gusta como cuidan los detalles de todo lo que fabrican, todo está pensado y no dejan nada a la improvisación. Pueden tener aparatos cuya potencia no supera a la de la competencia, pero esa sensación de perfección que le ponen a cada uno de sus productos es algo en lo particular para mí, muy atractivo.

    Los cables de Apple

    Pero como en toda buena familia hay una oveja negra y esa son los cables, sobre todo los cables para los teléfonos celulares. Yo compré hace poco más de 7 meses un iPhone 5s, el cual está muy bien tratado y parece que sigue siendo nuevo. Pero el cable está, roto. Nunca lo he forzado ni lo he tratado mal, funciona sí, pero está roto. Y el cable de mi iPhone 4s anterior, terminó completamente pelado; incluso alguna vez llegó a darme toques. Algo de más curioso en una marca como Apple tan acostumbrada (gracias a la chinga que les ponía Steve Jobs a sus empleados) a cuidar todos los detalles.

    Las elecciones intermedias terminaron, por fin podremos descansar de tanto bombardeo visual y auditivo, de propuestas y spots tan malogrados más mallugados que, precisamente un cable de Apple. De pronto la política empezará a dejar de estar de moda, no sin que antes toda la comentocracia empiece a reflexionar y hacer una análisis (a veces certero, y a veces no) sobre lo acontecido. En estas elecciones no pasó mucho (el PRI, PAN y PRD  ganó acá, perdió allá y acuyá, que algún independiente), pero como afirman algunos, aparecieron pequeñas grietas que de alguna forma pueden dar esperanza de un cambio posterior, y es que veo difícil que el modelo político actual (me refiero más a la práctica que a las leyes y el «deber ser» de las instituciones) se pueda sostener por mucho tiempo. Precisamente en ese modelo tan bien diseñado para ellos, hay un cable de Apple que nos deja ver que no todo es perfecto.

    Las aguas empiezan a calmarse, es tiempo de contar el número de amigos que tenemos y ver cuantos perdimos en el transcurso. Si el teléfono celular no tiene pila, podemos conectarlo al malogrado y maldito cable blanco con los cobres pelados para abrir nuestras redes sociales, contar el número de amigos y determinar cuanto nos dejaron de seguir y a cuantos bloqueamos. Tal vez lo haremos ignorando a quienes nos acompañan en la mesa, tal vez esos dos unfollows de personas que ni conoces hagan que no prestes atención a la chica que tanto te gusta y que está frente a ti. Tal vez camines con el celular, te estrelles contra un poste, o alguien te lo robe. Tal vez ibas tan distraído leyendo el artículo de Carlos Puig que se te fue el camión, o alguien te quitó el lugar en la fila mientras estabas realizando trámites en el gobierno.

    Todo volverá a ser tan cotidiano que habrá espacio para hablar de un cable de Apple. Los relatos sobre la política irán desapareciendo, posiblemente se hable escuetamente de quienes generaron esperanzas cuando lleguen al poder y nada más. Por alguna razón los individuos siempre tenemos alguna esperanza en el período electoral, como si a partir de ahí se fuera a gestar un gran cambio, como si fuera la única oportunidad para que nuestra realidad como sociedad cambie. Aunque en la práctica las cosas o sea mantienen mas o menos igual, o subestimamos las mejoras que se den a través del tiempo al punto de ignorarlas y integrarlas a nuestra monotonía, o bien en caso contrario, lamentamos profundamente todo lo que se haya puesto peor, aunque haya sido un poco.

    Y lo haremos como si sintiéramos que ya nada puede cambiar, hasta las siguientes elecciones, aunque los vergonzosos spots e impresentables candidatos nos adviertan que las cosas no pueden cambiar mucho, o más bien se pueden poner peor que un cable de Apple que se rompe con más rapidez que lo que se corrompe un candidato.

  • Lo que nos dejaron las elecciones intermedias

    Lo que nos dejaron las elecciones intermedias

    La campaña de las elecciones intermedias fueron las más deslucidas de la historia democrática (por llamarlo de una forma) de México. Guerra sucia, partidos burlándose de la ley, «artistas» promocionando ilegalmente a un partido, videos de propaganda que cayeron en lo chusco, falta de propuestas y demás. No todo fue malo, el surgimiento de candidatos independientes como El Bronco, Clouthier y Pedro Kumamoto que no sólo contendieron, sino que ganaron sus respectivas elecciones. También en las elecciones locales (dentro de las urbes) tuvimos votantes menos apáticos y más informados. Estas fueron las elecciones intermedias donde más gente salió a votar. La clase política, con sus excepciones, no estuvo a la altura. La ciudadanía dio un paso adelante aunque todavía le falta mucho por mejorar. 

    Lo que nos dejaron las elecciones intermedias

    No sé si la campaña fue mala porque la clase política está más podrida o más bien la ciudadanía se ha vuelto más exigente para con ésta. O posiblemente fue una combinación de las dos cosas: Una clase política más corrompida ante una ciudadanía más exigente, lo cual da como resultado una mayor fricción entre ambas partes y una gran decepción de la segunda ante la primera. También es cierto que la sociedad urbana está más preparada que la sociedad rural y por lo cual al tiempo que las zonas urbanas castigan a quienes han gobernado mal;  en las elecciones federales, donde las zonas rurales aportan un considerable número de votos, el partido en el poder salió ganón a pesar del descrédito general y a pesar de su ínfimo índice de popularidad.

    Por ejemplo, en Guadalajara el voto duro y las estructuras han dejado de ser una garantía. Partidos tradicionales como el PRI y el PAN fueron barridos por Movimiento Ciudadano (antes Convergencia), que aunque integrado por ex priístas, ex panistas, ex perredistas y otros indepndientes, ha generado cierta esperanza en la Zona Metropolitana de Guadalajara (sobre todo porque se han sabido vender muy bien), su modus operandi se encuentra en las redes sociales y no en las estructuras y el voto duro. El caso del independiente Kumamoto va todavía más allá. Lo que se vio tanto en la capital de Jalisco como en Nuevo León es aleccionador para los partidos grandes, porque su voto duro y tradicional ya no les da y tendrán que preocuparse por convencer a los inconformes, a esos «que están cansados de PRI y PAN» (en algunos casos el PRI o hasta el PAN llegaron a postular a perfiles valiosos, pero éstos pagaron los platos rotos de otros de sus miembros). Eso obligará a estos dos partidos a gobernar mejor dado que su nivel de votos será proporcional a sus resultados y no a su voto duro, lo cual ayudará a democratizar más al país.

    En el ámbito federal la situación es diferente. En este caso las estructuras tienen más peso y por eso se entiende como el partido de un Gobierno con tan bajos índices de aprobación puede conseguir mayoría (aunque no absoluta) en el congreso (La alianza PRI-PVEM tendrá a 327 de 500 diputados). Para el 2018, tendrá que surgir algún líder que por sí sólo pueda jalar votos, un «Bronco» o un Enrique Alfaro a nivel nacional. De lo contrario, si los opositores colocan figuras medianas, el PRI, aunque su gobierno esté muy descalificado, volverá a gobernar este país seis años más.

    Lentamente, pero la ciudadanía sigue creciendo, y poco a poco se involucra más; organizaciones no gubernamentales tienen una mayor relevancia como el IMCO y su 3 de 3. Internet y las redes sociales tienen mayor peso. Una Fan Page disfrazada puede ser más efectiva que el encabezado de un periódico comprado. En las grandes urbes, la sociedad ya no se traga la guerra sucia tan fácil, los individuos son más escépticos y exigentes con la información que reciben. En Guadalajara Alfaro entendió esto y ganó, el PRI quizo hacerlo como siempre lo hacía y salió vapuleado. Ésto es sano, porque ésto posiblemente orillará a los tricolores a hacer cambios dentro de su partido, y tanto ellos como panistas, perredistas y demás sabrán que la gente ya no se traga las cosas de forma tan fácil. Alfaro y su equipo saben que si no gobiernan bien, su chiste sólo durará 3 años, y que la confianza que le depositaron su votantes tiene muchas condiciones.

    La «conversación» en redes es cada vez más elevada. Vi mucho debate, más argumentaciones, las descalificaciones y las actitudes infantiles todavía abundan pero un poco menos (excepto de candidatos y sus equipos de campaña que inundaron nuestros muros con guerra sucia). Los opinólogos y expertos debaten entre sí, que si el voto nulo, no o sí, una campaña de Denise Dresser promoviéndolo, que con todo el respeto que me merece su persona, esta vez se equivocó. Espero que para 2018 este crecimiento de la calidad de la conversación virtual aumente y no quede en un «peñabots vs pejezombies».

    Posiblemente el nuevo líder o la nueva oposición no venga de los partidos, posiblemente sea un independiente, o pertenezca un partido y sea líder a pesar de éste (pudiera ser el caso de Javier Corral en el PAN). PRI, PAN, y PRD no han entendido la lectura. Tan no la entienden que han recurrido al uso de «artistas» o payasos o futbolistas (recurso también de los partidos pequeños que son igual que los grandes) Los últimos dos se sumergen en la desesperanza y esperan el fracaso de sus opositores (y ni así), el PRI piensa que con dividirlos ganará (hasta el momento en algunos casos funciona, en otros ya no).  La partidocracia puso candados a la puerta y los ciudadanos vieron que podían entrar por la ventana. Presionaron para que se aprobara una Reforma Política; tal vez los gobernantes subestimaron el papel que podía tener un candidato independiente y a regañadientes le dieron acceso. Hoy Nuevo León será gobernado por «El Bronco».

    Las nuevas formas no son una garantía, un candidato independiente también se puede corromper o puede gobernar mal; las redes sociales también pueden desinformar. Pero una mayor apertura y un más amplio abanico de opciones siempre es mejor que un sistema cerrado. En un sistema más democrático, horizontal y abierto, el PRI, por un ejemplo, tendría que despojarse en cierta medida de algunos de sus defectos para poder competir (corrupción, verticalidad) a la vez que conservaría virtudes (su experiencia y oficios), igualmente con el PRD y el PAN; pero para esto necesitan ser críticos (mucho) con ellos mismos; de lo contrario a la larga podrían no sobrevivir y podrían menguar ante nuevas formas de hacer política.

    Las elecciones dejan un sabor agridulce, a nivel federal un gobierno que hace mal las cosas puede no ser castigado. A nivel ciudad sucede lo contrario. La sociedad de alguna forma crece y tiene que ver menos con la clase política que gobierna. Porque aunque de alguna forma la sociedad puede tener el gobierno que merece, también la sociedad puede dar un paso adelante, en tanto la clase política sufre una especie de rezago, lo cual ocasiona una fricción, esa fricción entre sociedad y clase política que vivimos actualmente.

  • Los artistas y famosos que se pusieron la Verde

    Los artistas y famosos que se pusieron la Verde

    Igual a la hora en que lees este artículo ya saliste a votar, elegiste a tu candidato preferido, votaste por el menos peor, no votaste, anulaste, te quedaste dormido, ebrio, no te dieron ganas, pensaste que todos eran iguales, perdiste un credencial de elector, no la tramitaste, eres menor de edad, preferiste ver una y otra vez la repetición de la final de la Champions League. Pero como sea, hoy hay elecciones, y hoy se moverá (poco, algo o mucho) la ecuación del poder en México.

    Los artistas y famosos que se pusieron la Verde

    Y como buenos mexicanos que presumimos a cada rato las instituciones y el orden, pero a la vez nos la pasamos por el arco del triunfo. El Partido Verde, en plena veda electoral, exhorta (no sabemos de que forma) a «artistas» y famosos conocidos de nuestro país envíen tweets apoyando a éste partido. El entrecomillado es a propósito porque no sé si Ninel Conde o Gloria Trevi podrían ser consideradas como creadoras de arte.

    Además de ellas, Inés Sainz, Kalimba, Aleks Syntek, Danna Paola, Jorge Van Rankin y hasta Oribe Peralta tuitearon propaganda a favor del Partido Verde. ¿Qué tienen en común estos personajes? Que de alguna forma tienen relación con el duopolio televisivo. Muchos trabajan ahí, deben su carrera a las televisoras, o bien juegan en uno de sus equipos.

    Otra cosa en común que tienen es que son «artistas», no artistas. Son cantantes o actores plásticos que no destacan por su talento. ¿O me van a decir que Kalimba, con su look pseudolennykravitziano  es un cantante talentoso? ¿O me vas a decir que Aleks Syntek ha hecho innovación alguna en la música? ¿Oribe Peralta? Podrá ser un buen jugador, pero vamos que los futbolistas (no todos pero sí la mayoría) tienden a ser gente ignorante. Un futbolista no necesita ser culto o inteligente para poder destacar en su deporte, además muchos de ellos no terminan sus estudios para enfocarse en el balompié.

    ¿Ustedes creen que un artista de verdad haría este tipo de cosas? No lo creo.

    Si simpatizan con el Partido Verde o con quien sea están en su derecho, pero sabemos que estos tweets se enviaron como una forma de propaganda del partido: Les pagaron, los convencieron, pero es más que obvio que se trata de una campaña ilegal, dado que se realiza en plena veda electoral.

    ¿Qué tan ejemplares pueden ser artistas que se prestan a esas jugarretas? Pensemos en Oribe Peralta. Cuando metió los goles en la final de los Juegos Olímpicos todos se sintieron orgullosos del «triunfo de México». ¿Qué tan bien puede representar a un país un jugador que forma parte de una estrategia ilegal y que pasa por encima de las instituciones?

    A juzgar por los comentarios negativos que recibieron los artistas en Twitter. ¿Pensaron en como puede afectar a su imagen el ser parte de este tipo de campañas sucias? Porque en realidad creo que más que ayudar al Partido Verde con su imagen, ésta se ve más bien vulnerada gracias al Partido Verde.

    ¡Pero son artistas de pacotilla! Y yo todavía cuestionando como les podría afectar su imagen. Yo no creo que mucha gente informada, preparada y mucho menos culta tenga a Kalimba en su playlist. Untitled-1

     

  • Al diablo con sus instituciones

    Al diablo con sus instituciones

    Este año electoral se ha destacado por el ridículo que han hecho las instituciones encargadas de realizar los comicios. ¡Y eso que todavía no llegamos al día de las elecciones!

    Al diablo con sus instituciones

    Por ejemplo. Hoy inició la veda electoral. Los candidatos deben de abstenerse de hacer campaña y ya no pueden actualizar ni sus contenidos de Facebook ni sus páginas web. En el caso de los sitios, deben de tener una leyenda que dice algo así: «Por respeto al periodo de veda electoral, a partir de las 00:00 hrs del 4 de junio este sitio web no ha publicado nuevos contenidos y permanecerá sin modificaciones hasta que concluya la jornada electoral.»

    En este caso, en general han cumplido (más por las penalizaciones que pudieran recibir que por otra cosa). Pero ¿Qué pasa con las estrategias de guerra sucia? En Guadalajara fue común el uso de Fan Pages apócrifas utilizadas por las campañas de los candidatos para golpetear a su opositor. El de Movimiento Ciudadano, Enrique Alfaro, tiene algunas páginas para «golpetear» al priísta Ricardo Villanueva, tales como «El Tío Richard» donde se suben memes del candidato priísta; así como algunos diarios virtuales afines o creados como «El Fisgón». Villanueva como buen priísta lleva la guerra sucia a otros niveles, y no sólo tiene Fan Pages; sino que usado a diarios afines a los tricolores como El Sol de México o incluso han comprado a La Jornada en Jalisco.

    Empieza la veda electoral y toda esa propaganda de guerra sucia sigue activa. Las Fan Pages de los candidatos siguen subiendo memes y artículos (sean verídicos o difamaciones) para atacar a sus rivales y no pasa nada, porque «no lo hacen a su nombre». Anuncios insertados en video de Youtube para denostar a Alfaro siguen apareciendo y no pasa nada. Las instituciones electorales se hacen de la vista gorda, seguramente argumentarán que «no hay pruebas» de que lo haya hecho tal candidato cuando las razones son obvias. O ¿Quién pagaría miles de pesos a Youtube para denostar a un candidato?

    Es tal el hambre de poder de nuestros candidatos que buscan cualquier laguna, cualquier resquicio, cualquier detalle en las leyes. No les importa mantener el orden institucional; a pesar de que en campaña hablen de las «sólidas instituciones» o incluso hagan caravanas por la paz para quejarse de la guerra sucia en su contra, cuando ellos en alguna medida también lo hacen. Si en unas elecciones no pueden respetar el orden institucional, menos podemos esperar a que lo hagan cuando lleguen al poder.

    Y luego recuerdo que Lagrimita fue restituido como candidato por la TEPJF cuando no había cumplido con los requisitos, y recuerdo que al Partido Verde ni siquiera lo tocan y le reducen los tibios castigos que le imponen. Me pregunto si el INE tendrá la capacidad de organizar unas elecciones limpias. Se antoja difícil.

  • 10 razones por las cuales deberías de salir a votar este 2015

    10 razones por las cuales deberías de salir a votar este 2015

    ¿No quieres votar? ¿Te da flojera? ¿Crees que todos son iguales? ¿No te gusta la política? Este listado es para ti:

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  • La idealización de los candidatos independientes

    La idealización de los candidatos independientes

    Vivimos en un México donde los partidos están desacreditados, vivimos en una crisis política donde el ciudadano ha dejado de sentirse representado por aquellos que alguna mayoría (relativa o absoluta) votó. Peor aún, México es el país cuyo mayor porcentaje de ciudadanos ve a los partidos como corruptos (con el 92%). Estamos en un lío, en una crisis que por alguna razón no ha desembocado en algo más serio como podría ocurrir en otros países.

    La idealización de los candidatos independientes

    Bajo esa coyuntura aparecen los candidatos independientes gracias a la Reforma Política instrumentada por el Gobierno actual (que cabe decir que se llevó a cabo más bien por presión de la ciudadanía y no tanto por las»buenas intenciones» de los gobernantes). Figuras como «El Bronco» en Nuevo León, Manuel Clouthier en Sinaloa contendiendo por una diputación federal o Pedro Kumamoto por el distrito 10 de Zapopan, entre otras han irrumpido en el escenario político.

    La figura de los candidatos independientes representa un avance en un país que más bien pareciera ir para atrás. Pero sería también irresponsable idealizar ésta figura como si bastara con ésta para cambiar a nuestra nación. Es cierto, el independiente tiene menos compromisos con intereses que están enquistados dentro de los partidos. El independiente no se tiene que ajustar a la clásica cultura política del PRI, ni a los ideales conservadores del PAN. Cierto también es que el independiente puede traer su propia agenda. Pero su carácter de independiente no garantiza que ésta figura sea ajena a la corrupción y no garantiza que hará un buen gobierno.

    Así como el candidato independiente tiene menos intereses a los cuales atarse, tampoco tiene la fuerza de un partido que es muy importante para gobernar, sobre todo cuando se trata de candidatos a un puesto legislativo donde sí o sí tendrán que unirse a alguna u otra bancada a la hora de votar leyes, porque por sí mismos representan un sólo voto. Ciudadanos independientes como Pedro Kumamoto podrán hablar de lo malos que son los partidos y los políticos (afirmación algo falaz en tanto el problema no es la figura de los partidos sino los niveles de corrupción en que han caído) pero en caso de ganar la elección no sólo se convertirán en políticos, sino que tendrán que cabildear, negociar y tejer alianzas con ellos.

    Hago memoria, y la primera vez que ganó la oposición una gobernatura lo hizo el PAN en tiempos de Carlos Salinas con Ruffo Appel. Ese triunfo fue importante y fue el inicio del fin del régimen priísta de ese entonces. Ahora el PAN es un mal chiste y el PRI ha retornado al poder tal y como era antes. En esos más de 20 años pasaron muchas cosas, pero la apertura democrática no garantizó nada por sí sola. De la misma forma como aplaudimos la entrada de los candidatos independientes, tampoco podemos idealizarlos y pensar que por sí mismos representarán un cambio. Los independientes pueden ser un factor de cambio sí, un cambio para el cual se necesitan varios factores.

    Hay que recordar que los países más democráticos y funcionales siguen teniendo un sistema de partidos. No es ese sistema el problema, no es la figura del partido; el problema es el nivel de corrupción al que han llegado éstos. La irrupción de un candidato independiente puede ser tan buena como la creación de un nuevo partidos con ideales diferentes. El candidato diferente es un nuevo recurso, una nueva forma de hacer las cosas, pero para arreglar el lío en que nos hemos metido se necesita algo más. Los independientes también adolecen de defectos. El Bronco, por más ostente ser independiente estuvo 35 años en el PRI y conoce su cultura rancia de pe a pa; Kumamoto es seguramente un joven con ideales loables pero su misma figura de joven apartidista que no ha tenido contacto con la política lo convierte en una figura con poca experiencia.

    Tan loable es la llegada de los independientes que vengan a refrescar de «ciudadanía» a la política, como aquellos que con ideales y nobles intenciones prefieren optar la ruta de integrarse a un partido (por más pocos sean, existen). No sólo necesitamos candidatos independientes, sino que la ciudadanía en general se involucre más desde su trinchera en el quehacer público. Aplaudo la llegada de estas figuras y sobre todo sus esfuerzos ante un instituto que les pone muchas piedras en el camino, pero tampoco idealizo, porque si creemos que con eso basta y nos quedamos de brazos cruzados, volveremos a contar la misma historia.

     

  • Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    Éstas elecciones intermedias han sido muy distintas a las de 2009, y es natural, las circunstancias cambiaron completamente en 6 años, desde el partido que nos gobierna, las características de ese partido y el que nos gobernaba antes, el papel de la oposición, la sociedad, los medios de comunicación; y sobre todo, la lucha por el poder.

    Las elecciones: El PRI contra todo lo que se mueva

    En el 2009 como quiera que sea, con todo y el surgimiento del movimiento del voto nulo, la clase política tenía un poco de más credibilidad y la situación del país no estaba tan deteriorada como lo está ahora; se respiraba un ambiente más democrático, la guerra sucia era más tenue que la que hay ahora, ya existían Facebook y Twitter pero todavía no tenían tanta importancia ni eran tan relevantes como «medio de comunicación». Obama apenas en el 2008 había puesto de moda el uso de las redes sociales como estrategia política y nosotros apenas estábamos tomando nota. Ahora las redes sociales se han vuelto muy importantes, para informar y sobre todo, desinformar a la población.

    En 2015 existe un ambiente de inconformidad severa. El PRI apuesta por su voto duro y por la división de los opositores porque no puede aspirar a conseguir más votos; los opositores la tienen más complicada porque casi no tienen voto duro y a pesar de que pueden obtener algo de voto útil a diferencia del PRI, las cuentas no les salen. El PRI con todo y el nefasto gobierno de Enrique Peña Nieto puede salir avante, y eso no sólo es «culpa del PRI» sino de la misma oposición.

    Este escenario explica la guerra sucia. Los priístas deben dividir el voto de los opositores, voto que difícilmente apostaría por ellos. La única forma de hacerlo es por medio de la guerra sucia, sobre todo contra el que va arriba o el que está más cerca. Los tricolores no se tocan el corazón y hacen cualquier cosa para denostar a quien les represente una amenaza: Verdades, mentiras, amenazas, rumores,compra de medios y demás. Los opositores a su vez no han dejado de usar estrategias de guerra sucia contra los candidatos del PRI, aunque tratan de venderse como lo alternativo o diferente, el cambio, quienes «salvarán a México del PRI», y que salgan de la sintonía de la clase política tradicional. Los opositores deben de atraer el voto útil, los del PRI lo deben de dividir.

    Esta historia trata sobre sí el PRI consolida su gobierno, o marca el inicio del fin de éste. Eso explica por qué las campañas intermedias han sido álgidas, lo explica también porque aún cuando hablamos de la falta de líderes en la oposición, hay algunos que han sabido levantar la mano y han logrado canalizar el hastío a su favor. Un claro ejemplo es «El Bronco» quien al no tener cabida en el PRI, renunció al partido, y se postuló como independiente. A pesar de su larga trayectoria en «el partido de siempre» se ha logrado vender como un candidato alternativo, y lo ha hecho aprovechando la mala imagen que ha dejado el actual gobernador Rodrigo Medina.

    En Guadalajara, Enrique Alfaro de Movimiento Ciudadano encabeza las preferencias. Esta figura política que estuvo en el PRI, en el PRD y que es conocido por su pragmatismo donde puede hacer campaña con López Obrador en 2012 al mismo tiempo que tiene una relación con el conservador panista Emilio González Márquez, se ha logrado vender como la figura alternativa y ha logrado canalizar la indignación de los ciudadanos con los gobiernos del PRI (y en cierta forma, también del PAN). A pesar de que aspira a una alcaldía (después de haberlo hecho por la gobernatura hace 3 años donde perdió en unas elecciones polémicas) su triunfo podría tener un significado dentro de la situación política nacional, dado que es una figura que puede apostar a cosas más grandes.

    Después sigue el legislativo. El PRI busca obtener mayoría en las cámaras, pero necesita al Partido Verde porque por sí mismos no podrán cumplir su cometido. Eso explica por qué los verdes se pasan por el arco del triunfo cualquier ley que tengan enfrente para anunciarse y lograr conseguir el mayor número de votos. El verde le ayuda al Partido Revolucionario Institucional obtener voto útil, sobre todo del electorado ingenuo que no votaría nunca por el PRI pero que se dejan asombrar por los spots de «El Verde sí cumple». Por eso los billetazos, las intervenciones telefónicas ilegales y demás artimañas.

    Y volviendo a lo de las diferencias. A pesar del 2006 el entonces IFE tenía más credibilidad que tiene ahora el INE, que se ve débil, vulnerable,  rebasado, y no sabemos si lograrán garantizar elecciones limpias. Y en un país actualmente convulso y violento, existen riesgos, existen peligros.

    No es el PAN ni el PRD quienes representan la mayor amenaza en las alcaldías y gobernaturas que se disputan. Son más bien los candidatos que han levantado la mano por sí mismos, ya sea a través de un partido o de forma independiente. El PAN está menguado y el PRD está cooptado por el mismo PRI. El mensaje es que los inconformes tendrán que buscar espacios por otro lado para hacer frente a la avalancha tricolor, que está dispuesta a hacer todo lo posible, incluso a pasar por encima de nuestra incipiente democracia, para mantener su poder en el gobierno.

  • Candidatos ¿Saben de qué tratarán sus puestos?

    Candidatos ¿Saben de qué tratarán sus puestos?

    Dentro de la guerra sucia, las críticas, las puestas en escena y los payasos o figuras públicas tratando de contender por un puesto en estas campañas, también existen las propuestas. Las propuestas, tristemente, suelen ser menos eficientes que las campañas de guerra sucia (aunque éstas últimas sean tan odiadas y criticadas) no porque necesariamente sean malas, sino debido al producto del hartazgo de los electores quienes ya se han acostumbrado a rechazarlas o a verlas con escepticismo.

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    Pero al final del día el paquete de propuestas es la carta de presentación de los candidatos. Con las propuestas los ciudadanos nos podemos hacer una vaga idea de la forma en que gobernará un candidato, o cuales serán sus prioridades al llegar a tomar su puesto. El problema es que muchas veces dichas propuestas no están bien sustentadas, son demasiado vagas o ni siquiera están bien redactadas. Y el problema más grande es que la mayoría de los ciudadanos no se dan cuenta.

    Los candidatos muchas veces elaboran sus propuestas con base en lo que la gente quiere oír (y no necesariamente con base en lo que el municipio-estado-país necesita) -Se oye bonito lo que promete éste candidato-. Lo más grave es cuando los candidatos parecen no saber de qué tratará su puesto. Y no hablo de Ana Gabriela Guevara yendo a San Lázaro para iniciar sus actividades como senadora.

    Un ejemplo. Me llegó a mi casa un tríptico del candidato del PAN por el Distrito 10 de Zapopan, Antonio Pinto. Éste personaje llevaba a sus desangelados mítines, una cabina donde la gente podía decir sus propuestas, quejas y sugerencias, para tomarlas en cuenta y a partir de ahí fundamentar sus propuestas. En dicho tríptico aparecen las propuestas del candidato en cada sección del distrito tomando en cuenta las sugerencias. Entre ellas me encontré una que rezaba así «echar atrás la Reforma Fiscal» ¿De verdad? ¿Un diputado local legislando para cancelar la Reforma Fiscal?

    Revisé las propuestas de varios candidatos y me encontré algunas que no eran de su competencia, y más bien lo eran de los alcaldes; otras que no competen a los alcaldes y más bien al Gobernador; otras que proponían hacer desde el congreso cuando en realidad el ejecutivo las debe de proponer para que en el congreso se acepten.

    Muchos candidatos se dan el lujo de proponer cosas que no pueden hacer debido al desconocimiento y el poco interés que los ciudadanos tenemos por nuestros representantes. Los desconocemos tanto que ni siquiera nos damos la molestia de conocerlos, y al final terminamos votando por el color de un partido, si no es que hemos decidido anular o abstenernos de votar. Cuando llegan al Congreso nos olvidamos de quienes se trataba (si es que alguna vez los conocimos) a menos de que algún escándalo ponga sus nombres en los encabezados de los periódicos. Tal vez por eso se atreven a proponer todo lo que sea para que los votemos…

    …O en muchos casos, tal vez en realidad ni siquiera saben bien de que tratan sus puestos.