Etiqueta: El Pulso de la República

  • Chumel no es un analista político

    Chumel no es un analista político

    Chumel no es un analista político

    Me preocupa que haya quien piense que Chumel Torres es un analista político. 

    Y me preocupa porque eso implica que creen que ver El Pulso de la República (y similares) equivale a informarse sobre lo que acontece en el quehacer público y social de México:

    Es como si un norteamericano pensara que la forma de informarse de la política de ese país es John Oliver o Stephen Colbert (con todo y las enormes distancias que hay entre ellos y Chumel Torres). La realidad es que su tarea es hacer comedia a partir de un tema que suele ser más bien serio. Sí, dentro de su comedia (algo que hacen mucho mejor que Chumel, naturalmente) incluyen una dosis de crítica, pero es eso, comedia. Ni Oliver ni Colbert son analistas políticos, nunca han pretendido serlo. 

    Que recuerde, yo nunca he visto que el propio Chumel se asuma como tal. Esa es una etiqueta que muchos de los consumidores de sus contenidos (y algunos de sus detractores) le han puesto. En Twitter repiten: ¡Chumel no es un analista político! ¡No se dejen engañar! 

    Pero no es lo mismo un analista político que un comediante político. El primero hace un análisis riguroso sobre el acontecer político y el otro hace comedia ¿entienden la diferencia? El primero está leyendo a Norberto Bobbio, a John Rawls, Isaiah Berlin, libros de la Historia de México; el segundo está preocupado por los sketches, por los chistes que hagan reír al público. 

    El «desliz» de Chumel Torres, quien aseveró que Karl Marx separó a la Iglesia del Estado, soltó más de una carcajada a uno. Evidentemente, Chumel sabe más bien muy poco de Karl Marx y sus conocimientos de teoría política son muy básicos o casi nulos. Lo que me sorprende es que la gente se sorprenda demasiado y utilice su error para evidenciar algo que el propio comediante nunca negó: que Chumel Torres no es un analista político, que no es un politólogo ni es experto en la materia. 

    El pobre tipo se dedica a hacer comedia, y para que todo el proyecto salga bien, tiene en su equipo a gente que sabe mucho más de política que él: ellos se encargan de preparar los contenidos y hacer los análisis. Esto es muy evidente, porque se nota cuando Chumel los tiene como respaldo y cuando no (como cuando se pone a tuitear). 

    Que Chumel sea un ignorante de la teoría política no es algo que debería sorprender, ni siquiera necesita ser un erudito en el tema para lo que hace. Lo que me preocupa es que haya quien vea a Chumel como un medio de análisis y sea él, o Callodehacha (aunque este sí llega a pretender que es un analista político) a quien consideren como una de las principales voces en materia de política. Lo que Chumel hace son contenidos para hacer reír, que sí, pueden servir para enterarse, de paso y de forma superficial, sobre lo que está aconteciendo en el país. Lo que hace es eso, él nunca ha pretendido es otra cosa. 

    A mí no me preocupa Chumel, a mí me preocupa que mucha gente no vaya más allá de estos perfiles para informarse y generar opinión. Me preocupan que no puedan poner a un comediante en su justa medida y le den atribuciones que no tiene y que ni siquiera ha pretendido tener. Me preocupa que solo a través de la comedia se informen y sean menos capaces de consultar fuentes primarias y llegar a conclusiones por sí mismos.

    Así es el nivel de consumo de contenidos en nuestro país, en el que la comedia genera en muchos más opinión pública que los medios más serios; en el que los usuarios están acostumbrados a leer los cabezales de las columnas y poco más. Y luego por qué ocurre lo que ocurre. 

    Me pregunto si la «mayoría de la raza» en Twitter tiene más conocimientos sobre Marx y el Estado laico que el propio Chumel. Tal vez la respuesta no llegue a ser muy halagadora. 

  • El linchamiento mediático de Chumel Torres

    El linchamiento mediático de Chumel Torres

    Haters gonna hate

    La otra vez escribí un artículo analizando las razones por las cuales Chumel Torres aceptó un contrato con Televisa, y enfoqué el texto en el hecho de que podría ser una estrategia para afectar su reputación personal. En dado caso de que hubiera sido así, quienes ayudaron a que la supuesta estrategia saliera muy bien, fueron los haters, los adversarios más radicales de Televisa.

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    Cierto que podría haber una contradicción en el tuit donde Chumel afirmaba algo así como que trabajar con Televisa sería como trabajar con el diablo y para posteriormente aceptar realizar para ellos unas cápsulas para el Mundial. Pero más allá de eso, creo que el linchamiento que ha recibido ha sido hasta de cierta forma penoso porque ni siquiera se molestaron en darle el beneficio de la duda. Chumel con sus habilidades histriónicas en su última cápsula de su Pulso de la República, se burla del hecho, aparece lleno de dinero y hablando de lo que todos decían que ya no iba a hablar (las reformas), tratando de dar un mensaje sarcástico a todos esos haters que en muchos casos esperan un perfil muy específico y que ante la primera desilusión (muchas veces mal fundamentada lo apagan y lo linchan exhibiéndolo como traidor a la patria).

    Trabajar para Televisa, no significa necesariamente el fin de la reputación. No recuerdo tampoco que Chumel Torres se haya erigido como un salvador de la patria o un intelectual anti sistema, o alguien que defienda una ideología o pensamiento político (y de los políticos «chapulines» ni quien diga nada). El lanzó un programa online que consiste en dar noticias de forma cómica y sarcástica como forma de crítica. Su modelo le funcionó y tuvo éxito.

    Mucha gente que se autodenomina de izquierda y que ha mandado a Chumel Torres al diablo por aceptar hacer unas cápsulas para Televisa y que lo ha linchado hasta tratar de destruirlo debería de recordar que varias de las personas a quienes admiran han pasado por esas filas. Carmen Aristegui (le digan chaira, pero una de las mejores periodistas de México) trabajó en W Radio cuyos propietarios son Televisa y Grupo Prisa de España. Personas como Elena Poniatowska han tenido su espacio inclusive en los noticieros estelares de la televisora. ¿Sería motivo para perder todo el prestigio que un conductor de un noticiero cómico haga 5 cápsulas relativas al Mundial de Futbol? Un tipo: -Cerebro, pero es una cortina de humo, Chumel es parte de esa estrategia para distraernos de las reformas-, ese mismo tipo 5 días después: -No mames Cerebro, tu blog se debería llamar pacomemohabla.com, Ochoa es un Dios, nos salvó-.

    Sí, me preocupa que pueda ser una estrategia de la televisora. El espacio de Chumel abiertamente crítico al gobierno tiene mucho impacto mediático. Se podrá aducir que Chumel Torres fue ingenuo, pero apuesto a que muchos de aquí terminarían aceptando un contrato así. Ni siquiera le han dado tiempo para ver que pasa después de las cápsulas. Posiblemente no pase nada. Y parte de este encono tiene que ver con el hecho de que la gente idealice a quienes se convierten en fenómenos mediáticos como si fueran mitos y le exigen eso, eso que ni ellos mismos pueden ser.

     

  • El Pulso de la República, Chumel, Televisa y la oposición

    El Pulso de la República, Chumel, Televisa y la oposición

    ¿Como le hace un gobierno que es tan malo, que tiene al país a la deriva con números rojos en todos lados para poder mantener a la oposición relativamente tranquila cuando suponíamos que ya nos habíamos ido abajo lo suficiente para que esto explotara? ¡Absórbelos!

    El Pulso de la República, Chumel, Televisa y la oposición

    Ser absorbido por el sistema no es tentación fácil de dejar a un lado, no son muchos los que siguen en su postura a pesar de las intentonas por parte de los gobernantes, que cabe recordar que los priístas son expertos en absorber a los opositores. Y los que no tienen principios muy sólidos, son los que sucumben más fácilmente.

    Eso es lo que podría haber pasado con El Pulso de la República y Chumel Torres, al cual le dieron un espacio temporal en Televisa para hacer cápsulas para el Mundial de Futbol. Les prometieron lo que les prometen a sus otrora detractores como a Attolini de #YoSoy132. Libertad editorial, para que tengan la certeza de que no «serán absorbidos y callados».

    Attolini aseguró que seguiría peleando y luchando por una democratización de los medios. Pero ahora el #YoSoy132 del cual fue parte importante es poco más que humo. El Pulso de la República, a pesar de ser un noticiero digital humorístico, tiene la suficiente difusión como para propagar contenidos que incomodan a los gobernantes en turno, e incluso a pesar de su formato cómico tiene la capacidad de ser más objetivos que algunos noticieros oficiales a los cuales están expuestos muchos mexicanos (no necesariamente mérito de Chumel Torres como sí el pronunciado sesgo de estos noticieros).

    Basta ver con los comentarios vertidos en las redes sociales como para explicar el triunfo de Televisa y el régimen. Comentarios como -ya te vendiste-, -antes tenías crediblidad, te acabas de vender-, muestran que se está obteniendo el efecto deseado. Un hombre histriónico con buen manejo del sarcasmo fue seguido por millones de cibernautas dado que a pesar del poco rigor del formato, informa de forma cómica lo que pasa en el país, sin temor a tocar cualquier tema, entonces se vuelve peligroso.

    El gobierno no tiene la capacidad de meterse directamente a controlar Internet (por eso es que propone esas leyes secundarias de la Reforma de Telecomunicaciones) pero sí los puede sacar de ahí con dádivas y jugosas ofertas. No sé cual es la razón para que Chumel Torres aceptara una oferta de Televisa (a la cual criticó tanto) para crear spots relativos al mundial. Pudo haber sido una decisión ingenua donde le insistieron que no hay riesgos donde sí puede haber, no lo sabemos. Pero con haber anunciado esa decisión en los medios, el daño está hecho, su reputación ganada en base a mucho esfuerzo quedará en duda para muchos.

    De esta forma, ni Peña ni sus cercanos necesitan gobernar bien el país para mantener a la oposición en una calma relativa, con números tan rojos que en alguna otra parte del mundo se podría hablar de confrontaciones violentas y millones de manifestantes en las calles. Como lo dije, si el país va más mal, hay que tomarse más selfies, hay que crear más anuncios, hay que soltarle el billete a aquellos que incomodan. Hay que esforzarse en pintar un México que no existe y hacer responsables a los ciudadanos de sus desgracias (el cambio está en uno mismo, dicen) mientras ellos mismos promueven esa relación paternalista gobierno-pueblo.

    ¿Y si es una broma? Pues gané tráfico 🙂

    Ver segunda parte. «El Linchamiento mediático de Chumel Torres.