Etiqueta: educación

  • All we watch is Tele Ga Ga

    All we watch is Tele Ga Ga

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    All we watch is Tele Ga Ga

    Arguyen, los que tratan de defender a Televisa, que los medios de comunicación tienen derecho a tener una línea política. Es cierto, nada más que hay una pequeña diferencia entre ser afín a un partido político o candidato, a trabajar para este, lo que representa, y tener intereses metidos de por medio. No es que sea malo escuchar voces como las de Carlos Marín, Loret de Mola, Ricardo Alemán. La diferencia estriba en que un periodista puede hablar por convicción, o más bien lo hacen porque les pagan para hablar de cierta forma (al menos así es en el caso de los primeros dos). Cierto que no se termina de asimilar que un estado que aspira a ser democrático (no puedo usar la palabra democracia para describir a México), necesita tener voces diferentes. No lo entienden ni el PRI, ni las televisoras, y en cierta medida ni el #YoSoy132 que argumentan que los medios deben de ser «totalmente objetivos» cuando el ser humano es naturalmente un animal político, como diría Aristóteles. Cuando más bien a lo que se debe aspirar es a tener diferentes medios con diferentes líneas para que así, el televidente pueda comparar y sacar sus propias conclusiones.

    Me sigue llamando la atención el grado de enajenación de un sector de la población (minoritario pero suficiente para determinar una elección) ante un político. Sí, ante un político. Ciertamente Obama fue presentado como una celebridad pero al final del día, la gente votaba por el por asuntos políticos, querían el cambio, el «yes we can». En México, con el presidente electo, ni eso sucede. Generalmente para que un artista cause tanto furor ante el público, o debe tener demasiado talento, debe tener una personalidad demasiado imponente (como si se tratara de un Freddie Mercury), o debe de ser producto de una campaña mediática, donde las personas receptoras tienen el insuficiente criterio como para enfanatizarse. Peña Nieto ni tiene demasiado talento, ni es Freddie Mercury, entonces entra dentro de la tercera opción. Personas me han comentado que la gente no es pendeja (literalmente, con esas palabras), y saben las decisiones que toman. Pues, diré, diré. Que cuando la gente no tiene el suficiente criterio o preparación, puede ser fácilmente manipulada tan solo por el hecho de estar frente a una pantalla.

    Lo que más me preocupa, es que si ven a estas jovencitas. Muchas de ellas seguramente tienen al alcance otros medios de comunicación (Internet, TV de paga). Las herramientas las tienen a la mano, pero no saben como usarlas. Esto me lleva a pensar que no solo se necesita más pluralidad en los medios de información, sino algo más. Y aquí creo que entra la educación, tanto de parte de las instituciones, como de los padres. Una persona menos educada es más propensa a ser enajenada. Una persona con menos educación seguramente se involucrará menos en la política, porque lo verá como algo más complicado (a menos, que ocurra lo que ocurrió con la campaña del copetón). Porque para entender la política, entender lo que necesita el país, se necesita preparación. Una persona sin educación tratando de analizar la política, es como una persona abriendo un libro alemán, cuya lengua desconoce. Una persona no preparada no sabe a ciencia cierta la distinción entre términos «derecha», «izquierda», y menos si le hablas de términos como «socialdemocracia» «neoliberalismo» «libertarismo», y demás términos políticos.

    Un taxista, tratando de analizar la política del país con muy limitadas capacidades para hacerlo, me comentaba que los partidos se deberían de unir y no deberían tener diferencias. En mi cabeza dije, este tipo está en el error. La única coincidencia a la que estarían obligados los partidos es a buscar el mejoramiento del país (lo malo es que esa coincidencia no la tiene la partidocracia, y si tienen coincidencias en cosas que tienen que ver con el poder). De ahí en más podrían (y deberían) haber las suficientes diferencias. Y es claro, que este argumento lo hace una persona que no conoce las diversas corrientes de la política, necesarias en un estado, dado que no existe una verdad absoluta. La tele no les dice que existen esas diferencias (apenas mencionan los términos), les dicen que se deben alinear al presidente electo, minimizarán sus errores y agrandecerán sus aciertos. Incluso la evaluación del trabajo de los políticos, estará influenciada en gran medida, por el influjo de los medios.

    Claro que los medios influyen sobre la gente. Existen personas que incluso repiten los patrones de las telenovelas en su vida diaria. Negar que exista algún tipo de manipulación, es negar la historia de la humanidad. Cierto que Televisa no determina las acciones de todos los ciudadanos, ni el voto de ni siquiera de la mitad de ellos. Pero no se necesita ni siquiera la mitad, ni un tercio, para poder determinar una elección. Con que lo haga sobre, un 5% o un 10%, con eso es suficiente. Y muchos me traerán a colación este diario de izquierda que llega a veces (muchas veces) al dogmatismo, La Jornada. Pero la lógica es sencilla. La gente va por La Jornada. Televisa va hacia la gente. La gente lee y cree lo que dice La Jornada porque ha elegido creerles. Con Televisa es lo opuesto, ellos llegan a la gente y les dicen que pensar. La Jornada no existiría si no hubiera gente que los busque. Televisa solo necesita «ciudadanos» con un televisor y lo demás llega por añadidura.

    All we watch is Tele Ga Ga. La televisión se alimenta de la ignorancia de la gente. La gente tiene parte, por supuesto de la responsabilidad, porque ante un espíritu mediocre, hace que sea más rentable el modelo de negocio de las televisoras. Es un círculo vicioso donde la gente pide programación chatarra, y las televisoras dan contenido todavía más chatarra metiendo a las personas en un círculo vicioso de la ignorancia. All we watch is Tele Ga Ga. Ante la pereza de buscar información en otros lados (falta de preparación intelectual y pereza mental) termina viendo «lo de siempre». La gente no está preparada para analizar la política, y como no lo está, se cansa, pero termina expuesto ante lo primero que ve, y eso es Televisa.

  • Las cacareadas reformas estructurales

    Las cacareadas reformas estructurales

    Las cacareadas reformas estructuralesSe venden las reformas estructurales de una manera, empezando por el nombre, al asumir que algo es estructural se trata de decir como si fuera un cambio radical (aunque no lo dicen así porque la palabra radicalismo está más asociado a la izquierda), de esta manera se venden como la panacea del desarrollo, agregando que «urgen» y que son las «reformas que México necesita». En lo particular yo no estoy en contra de las reformas, algunos de los planteamientos son acertados y otros a mi gusto se tendrían que revisar, porque si estas se quieren aplicar como «recetas» caeríamos en un error, y tenemos que ver que se apliquen de alguna forma que beneficien a todos y no a unos cuantos. Ciertamente muchas leyes ya están obsoletas en México, por ejemplo las leyes laborales que fueron creadas para una realidad que no existe ya, ahora se plantea acertadamente la flexibilización, y es que en una sociedad que cada vez se acerca más al conocimiento, se necesita más flexibilidad. Igual así no estoy de acuerdo con aquellas partes que podrían perjudicar a los empleados.

    Con la reforma energética yo siempre me he pronunciado por una liberalización (o privatización) parcial de Pemex, donde el estado siga teniendo su control, algo así como con Petrobras. Si no funciona, tan fácil como volver a nacionalizar. En la reforma fiscal se habla de reducir el ISR para aumentar la competitividad de las empresas, no se me hace mal, y de una vez que eliminen el IETU; pero primero habría que integrar a estos dos sectores que hacen que la recaudación en México sea muy mala, las corporaciones mexicanas que no pagan impuestos y gozan de privilegios fiscales y el sector informal. El problema con las reformas no es que sean malas, en general no lo son, sino que siguen siendo recetas, y la experiencia que hemos tenido con «las recetas» en Latinoamérica no ha sido muy buena. Por esto se entiende el crecimiento de China o Brasil y el estancamiento de México, porque estos países no han aplicado recetas, sino que las reformas se han aplicado a la realidad en la que viven.

    Tampoco creo que sean la panacea del desarrollo, como si cambiar algunas leyes solamente fueran a disparar a nuestra nación hacia el dicho desarrollo. Con las reformas en tiempo de Salinas (que fueron todavía más estructurales) hubo alguna mejoría sí, pero nada más. Tampoco hay que esperar demasiado con las que se proponen. Creo que el desarrollo de México debe de venir desde abajo y la clave para mí es la educación, ¿de qué sirven las reformas si muchos mexicanos no van a estar preparados para competir?. Es totalmente necesaria una reestructuración completa de la educación, porque lamentablemente esta parece ser mala a propósito (pa que los jodidos sigan siendo jodidos). Si no logramos cambiar nuestra cultura, no habrá reforma que se encargue de hacer el trabajo. Y voy a poner el ejemplo con las elecciones (pareciera no venir al caso pero sí), donde vemos que un país eminentemente corrupto pesa más que cualquier reforma al proceso electoral:

    Las elecciones en México son unas de las más vigiladas y blindadas en el mundo (por todas esas experiencias que hemos tenido en las últimas décadas), se han hecho reformas para «protegerlas más», pero ¿qué pasa?, que nuestra cultura corruptil, acentuada en el PRI hace que aún con esto puedan robarse la Presidencia de la República, y si no pueden hacerlo en las urnas, entonces lo harán por medio de la compra de votos, y si luego se sanciona esta práctica, buscarán otra y así consecutivamente. Igual las reformas cambiarán el escenario donde se juega, pero las intenciones son las mismas, y para cambiar esta cultura, no hay de otra más que reformar totalmente la educación.

    Simplemente, el cambio está en las nuevas generaciones, y si no las educamos, las preparamos, más países seguirán comiéndonos el mandado.

     

  • 3 libros que influenciaron mi vida.

    Me preguntarían, ¿Cuáles han sido los 3 libros que han influenciado mi vida?, hay muchos en realidad, pero para mencionar solo tres. Escogería en primer lugar el libro que hizo que me cultivara en la lectura, el de Miedo a la Libertad de Erich Fromm, otro que si bien son en realidad tres, los considero como uno porque es una trilogía y me refiero a la triogía histórica de Enrique Krauze: Siglo de Caudillos, Biografía del Poder y La Presidencia Imperial. El tercer libro es el 1984 de George Orwell. Aunque también hay otros que me han gustado bastante, la literatura de Dostoievski, sobre todo los libros de Crimen y Castigo y Los Hermanos Karamazov me han gustado mucho. También me gustó mucho el libro de Carlos Fuentes de La Región Más Transparente, el Mundo y Sus Demonios de Carl Sagan. De filosofía no me he adentrado mucho, pero sí hay libros que me han gustado como La República de Platón, también he leído a Schopenhauer, a Nietszche, y uno que me gustó, que es más bien un libro de Introducción a la Filosofía de Raúl Gutiérrez Saenz. También me han gustado los libros de Dumas, Los Tres Mosqueteros, pero sobre todo el Conde de Montecristo. Así como libros de política como el de Giovanni Sartori ¿Qué es la Democracia? entre algunos otros.

    En total podría decir que en unos 5 años he leído algo así como 60 libros. Un poco de más de 10 libros por año. Digo, si lo comparamos con el promedio mexicano pues si estoy muy por arriba, aunque pues no lograría llevarles al ritmo a los europeos que leen 20 o más libros anuales. Pero lo que si se es que esos libros me han ampliado el panorama sobre el conocimiento del mundo y las cosas, además de darme un criterio propio. Gracias a esto, puedo no solo emitir opiniones más congruentes y fundamentadas, sino que puedo reflexionar con una mayor facilidad sobre lo que pasa en este mundo, y entenderlo. Muchos dirán que un político no tiene que ser leído, pero al no serlo perderá esta ventaja y tendrá una visión muy estrecha y limitada de las cosas de las cosas. Naturalmente saberse desempeñar en un alto cargo público, especialmente la presidencia, la carencia de cultura será una gran desventaja, porque tendrá más dificultades para analizar lo que pasa en el mundo que lo rodea.

    Hay dos tipos de ignorancia, la que es resultado de circunstancias socioeconómicas, por ejemplo, una persona pobre que tiene prioridad ganarse el sustento y pensar en que va a comer, y la otra es la ignorancia por convicción, que son aquellas personas que aún teniendo los recursos económicos para poder cultivarse en la cultura, deciden no hacerlo. Esto a pesar de que estas personas hayan estudiado en universidades de paga de prestigio. El primer tipo de ignorancia es entendible y justificable, el segundo no, el segundo tipo de ignorancia habla mal de la persona a diferencia del primero, porque habla de una mediocridad intelectual, de una especie de conformismo. Adquirir el hábito de la lectura es un tanto más difícil que postrarse ante una televisión, porque el televidente necesariamente actúa como una persona pasiva por que ya todo le está dado por medio de sonido e imágenes, en cambio el lector es más activo en el sentido en que tiene que racionalizar lo que está leyendo, y en algunos casos, como las novelas, tiene que imaginarse las situaciones dentro de su mente, lo cual, según expertos, aumenta el nivel de creatividad de las personas.

    Además la lectura es algo que no solo se aprende, sino que se ejercita, y que a través de la experiencia, el lector empezará a buscar libros tal vez más densos y que al principio le hubiera sido complicado leer por la falta de cultura. La lectura es un reto, porque te hace mejor día a día, alimenta el alma y el espíritu. La cultura no es sinónimo inequívoco de éxito, pero si te da más herramientas para acercarte a él.  Además la lectura hace más rica intelectualmente a la persona, naturalmente tiene más temas de los que conversar y dichas conversaciones son amenas, a veces incluso hasta para la gente que no tiene la costumbre leer.

    Si algunos dicen que no leer «no importa», están muy equivocados. A menos que tengan la firme intención de crear una sociedad de autómatas enajenados controlados por los medios de comunicación y los bombardeos publicitarios.

    Por último, para el que crea que no leo, aquí les muestro mi biblioteca personal. La foto tiene un año, por lo que pueden dar por sentado que ahora hay unos diez libros más ahí. Si quieren ver los títulos, den clic en la imagen para ampliarla.

  • Guía del desinformador 1: Sobre la educación, la pobreza y el desempleo

    Escrito por Alquedrez:

    Como Alquedrez anda de perezoso me encargó el changarro: Mi nombre es Money Coin, pero me pueden llamar Sir Coin, en fin, comencemos:

    Para la derecha mexicana los individuos que viven en pobreza y con ignorancia son tesoros que no puede permitirse perder, pues, a su juicio, más que personas son votos fáciles en potencia, es decir; ¿pa’ que convencer con diálogo y propuestas si cada taco de chicharrón puede ponerte un poco más cerca de “ganar” (o por lo menos de hacer menos visible un fraude) un puesto público. Es por lo anterior, y para darles una ayudadita a los pobres,  pero a los pobres empresarios que cada seis años ven en peligro sus intereses por algún malvado y desconsiderado rojillo, que Hervidero de Ideas propone gustosamente:

    Empecemos por el tema de la educación.

    Una nación adelante mediante la impartición de una buena educación: Los índices de pobreza, de desempleo, de violencia y de inseguridad pueden bajar cuando en los alumnos nace una conciencia social que los hace tener grandes aspiraciones y luchar por ellas, nosotros entendemos esto perfectamente y sabemos que sería un error quedarnos con los brazos cruzados, es por eso que para salvar nuestros intereses proponemos suprimir los jardines de niños, las primarias, las secundarias, el bachillerato, y las universidades para sustituirlos por telejardines de niños, teleprimarias, telesecundarias, telebachilleratos, teleuniversidades y, en general, todas las teles que se puedan poner, y como entendemos perfectamente lo que los niños quieren y necesitan,  sus materias curriculares (español, matemáticas, física, biología, etc.) serán sustituidas por la programación de Televisa;  HOY, EL CHAVO ANIMADO, LA ROSA DE GUADALUPE, PASÍÓN DE GAVILANES y demás programas de altísima calidad conformarán las nuevas asignaturas. Pero no nos detenemos ahí, también buscamos que la educación de nuestros niños sea completa, así que se les entregará, sin falta, la revista TVNOTA, la que les servirá para respaldar los conocimientos adquiridos.

    En cuanto a la evaluación; los profesores deberán realizar exámenes mensuales acerca de la vida y obra de las grandes personalidades de la farándula mexicana, tales como Adal Ramones, Vicente Fernández, Maribel Guardia  y Ninel Conde, o bien los alumnos podrán inventar 5 chistes largos sobre la última famosa mencionada.

    Nosotros sabemos mejor que nadie que sería un grave error negarles a los jóvenes materias tan fundamentales como lo es la Biología, pues es imperante que se enseñe sobre el funcionamiento de cuerpo humano, es por eso que  hemos decidido entregarles a todos los varones la revista H del mes, mientras que a las señoritas se les dará un dvd  con lo mejor de SÓLO PARA MUJERES (confiamos plenamente en que comprenderán la utilidad de dichos materiales rápidamente). Otro ámbito del conocimiento general que no les podemos negar a nuestro próximos sufragios con patas es la enseñanza básica de la economía; para no provocarles dolor de cabeza a los pobres los maestros NO hablarán de Marx, Engels, David Ricardo ni de Carlos Salinas de Gortari, sólo se limitarán a enseñar lo contenido en el aceptado libro del Dr. Ernesto Cordero, el cual explica, entre otras cosas, como sobrevivir en el México Contemporáneo con 6 mil pesos al mes (aunque la verdad, quién sabe si los consigan).

    Hablemos ahora sobre el problema del desempleo.

    Cada día trabajamos más intensamente para solucionar esta problemática, pero nunca faltan los tercos ignorantes del funcionamiento de la economía mundial que no comprenden que si todos tienen empleo los ricos nos quedamos sin dinero, cosa que es inaceptable. Sin embargo, y gracias a nuestro gran interés en solucionar este conflicto, proponemos el programa CHINGATE, (Chambas Increíblemente GAndallas y Temerarias) el cual consiste en desaparecer las corridas de toros (he aquí una pequeña muestra de nuestro amor a la vida animal) para sustituirlas por peleas a muerte entre desempleados; básicamente se trata de dejar salir a 10 desempleados por episodio al campo de batalla, todos llevaran una espada y un escudo, para que se enfrenten unos contra otros en una batalla en la que está en juego el empleo, y de paso la vida; el ganador del episodio será quien quede con vida (sólo puede ser uno); en total estaríamos hablando de 10 batallas por día y este espectáculo sólo se llevará a cabo los fines de semana: El público estará compuesto por los espectadores comunes y por dueños y altos funcionarios de las distintas empresas, los cuales al final de la tarde se repartirán a los 10 afortunados asalariados que hayan sobrevivido. De esta manera el número de desempleados bajará poco a poco. Hay que decir que los empleos que se otorgarán son exclusivamente para la producción de objetos, pues en lo que respecta a la investigación científica e innovación tecnológica…pues ya están los japoneses ¡qué no?

    Otra muestra de nuestra enorme bondad será el hecho de que a cada viuda se le entregará el 1% de la ganancia producida del espectáculo, como pueden observar no tenemos problema en renunciar al 90% de nuestras preciadas ganancia, sólo para consolar un poco a las pobres mujeres.

    Finalicemos con el tema de la pobreza

    Este es un problema que nos preocupa demasiado… ¡imagínense que un día toda esa gente salga de pobre y le tengamos que empezar a dar televisiones en lugar de tortas pa’ que voten por nuestro candidato!, sólo de pensar en lo caro que saldría me pongo a temblar; es por eso que decidimos crear el proyecto POBRES PARA SIEMPRE, que consiste en hacerle cambios a la ley actual para que, como en los buenos tiempo de La Colonia, sean los trabajadores los que tengan que pagarle a sus jefes, ya sea en efectivo o en cuerpomático, por el simple hecho de que gracias a ellos se están entreteniendo un rato.

    Bajo la nueva legislación el no querer pagarle al patrón o, peor aún, el pedir un sueldo se consideraría como un reto a la autoridad que sería sancionado con pasar una noche en cualquier calle de Cd. Juárez; el renunciar al empleo sería posible pero, gracias a los cambios en la ley, el ciudadano se vería obligado a participar en las corridas de desempleados antes mencionadas.

    Como es necesario para el sistema mantener a un cierto número de desempleados, los individuos en esta situación serán trasladados a una isla del caribe en donde sobrevivirán como puedan hasta que, cada tres o seis años, lleguen los candidatos a puestos públicos que les harán entrega de tortas, tamales, refrescos, carnitas, etc., además de que los entretendrán con historias maravillosas sobre un mundo con justicia social.

    Finalmente si se llega a aprobar nuestro gran proyecto la ley establecería que todos somos sospechosos de cualquier delito, a menos que nuestro bolsillo siga lo contrario.

  • México Feliz

    SI bien la felicidad como tal es difícil de clasificar, puesto que es un estado de ánimo y por lo tanto algo intangible, algunas asociaciones como Happy Planet lo han intentado para poder medir los niveles de satisfacción de y entre las naciones. Happy Planet toma como base una pregunta, donde la gente responde sobre su grado de satisfacción personal en los últimos días, en la cual los mexicanos han respondido positivamente, ubicando a México en el lugar 18 entre los países más felices del mundo, donde nuestra calificación baja por el escaso cuidado al medio ambiente.

    Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (sic) (OCDE), en su índice para una vida mejor, toma en cuenta 11 factores para hacer su evaluación, los cuales son: vivienda, ingresos, empleos, comunidad, educación, medio ambiente, gobierno, salud, satisfacción de vida, seguridad y equilibrio entre lo laboral y la vida.
Los resultados que arroja esta última institución, aunque se reconoce el progreso que México ha tenido en la última década, señalan la baja calificación que nuestro país tiene en comparación con la mayoría de los demás Estados miembros, aunque el nivel de satisfacción personal está cerca del promedio que manejan. En sí, el único factor en el cual México está por encima de la media en comparación al resto de los países miembros es en el de contaminantes en el aire que puedan entrar a los pulmones y dañarlos, siendo éste de 33 microgramos por centímetro cúbico, mucho más alto que el encontrado en la mayoría de las demás naciones evaluadas.

    Sin embargo, es curioso analizar que a pesar de que México está como reprobado en 10 de los 11 calificadores, el nivel de satisfacción (el único que se acerca al promedio manejado) de los mexicanos sea positivo.

    De los datos arrojados más alarmantes se encuentra el de gobierno, que revela que sólo el 38 por ciento de los mexicanos dijo confiar en las instituciones políticas, lo que constituye el indicador más bajo en los estándares de la OCDE. El otro apartado donde nuestro país rompe récord es en el de seguridad personal, donde se evalúa el riesgo de ser asaltado físicamente, o ser víctima de otro tipo de crímenes. En México, el 15 por ciento reporta haber sufrido un asalto en los últimos 12 meses, mucho más alto que el 4 por ciento que maneja como media la OCDE, y el más elevado en los niveles que registra la organización.

    En el balance entre el trabajo y la vida, se reveló que los mexicanos laboran mil 857 horas al año, 118 horas más que el promedio manejado de mil 739 horas, lo que indica que la gente tiene menos tiempo para convivir con su familia, relajarse, con lo que se incrementa el estrés y declina la salud personal.

    En educación, sólo el 40 por ciento de la gente comprendida entre los 25 a los 34 años ha terminado la preparatoria, lo que convierte a este país como uno de los peores para preparar a sus jóvenes adultos en nivel preparatoria. Por otro lado, en el Programa de Evaluación para Estudiantes Internacionales (PEEI o PISA, por sus siglas en inglés), que determina si los alumnos poseen las herramientas y conocimientos para participar en la sociedad moderna, reveló en 2009 que el estudiantado mexicano había obtenido 425 de 600 en habilidades de lectura, lo que constituye el grado más bajo del PISA. Otros resultados han demostrado que el 50 por ciento de los jóvenes de 15 años están por debajo del nivel básico de aptitudes y conocimiento.

    En todos los otros indicadores México no cumple con los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, sin embargo, el 78 por ciento de la ciudadanía dijo tener como promedio más experiencias positivas que negativas en un día, indicador mucho más alto de lo que se percibe en los demás países evaluados, lo que hace del país azteca uno de los más felices de los miembros de la OCDE.

    Siempre he creído que un país se distingue por su gente y lo que ésta produce: cultura, obras de arte, adelantos tecnológicos y científicos, etc., pero también por la calidad de vida que pueda proporcionarle a sus habitantes, y no por su nivel de sobrevivencia.

    No se trata de ser el más rico o el que más produce, sino contar con una menor pobreza y disparidad económica, lograr satisfacer los requerimientos de empleo a la mayor cantidad de personas, y tener un salario mínimo decoroso para llevar una vida digna. El dinero no lo es todo, es cierto, pero ayuda mucho.

    El no ser capaz de satisfacer las necesidades básicas provoca la desilusión de saber que el salario mínimo alcanza apenas para sobrevivir, y a veces ni siquiera para eso. La conciencia de que una vida ardua de trabajo será quizás suficiente sólo para mantener a las y los hijos hasta que éstos tengan la edad conveniente para buscarse el pan individualmente, mientras se observa desde el otro lado de la acera a las y los más privilegiados pasearse en los autos que jamás se llegarán a tener, no es un aliciente para ser felices.

    La razón por la que mucha de nuestra población ha migrado a los Estados Unidos es para buscar ese derecho a la felicidad que está escrita en la propia Constitución de ese país, y que el nuestro falló en darles, para poder satisfacer las necesidades mínimas personales y de sus familias, para huir de la violencia que atenaza nuestra sociedad, o para garantizar que su descendencia no la sufra.

    No es para mí clara entonces la relación felicidad-nivel de vida que se maneja en estos índices. No es congruente con los demás resultados, a menos que en realidad las y los mexicanos nos hayamos resignado a vivir por debajo de la mediocridad, pues ni siquiera cumplimos con el promedio de los demás países socios de la multicitada organización.

    En la víspera del regreso a clases, después de los números que tanto el índice para una vida mejor del OCDE y el PEEI arrojan, me preocupa que las y los mexicanos estemos siendo adoctrinados para no darnos cuenta de las diferentes enfermedades que acosan a nuestra nación, las cuales pueden ser enumeradas en los 11 indicadores descritos párrafos arriba, lo cual puede ser en beneficio de unos cuantos que han secuestrado nuestro sistema educativo y mantienen a México como un país productor de mano de obra barata.

    El engaño que sufrimos es tanto que un 81 por ciento de los mexicanos cree pertenecer a la clase media, cuando sólo el 32 por ciento lo hace, según el área de Estudios Sindicados de la firma especializada en estudios de mercado De la Riva Group, esto quiere decir que sus ingresos familiares son menores a 13 mil 500 pesos mensuales, lo que los coloca por debajo de esta categoría.

    Engañarnos para creer que no vivimos esta realidad, o que nuestro país (o estado, que por ahí se empieza) se encuentra en el camino correcto para llevarnos a un mejor nivel de vida podrá crear el espejismo de que todo está bien, y congraciarnos con quienes les conviene que esa mentira se mantenga, pero eso no cambia nuestra calidad de vida ni mejora el futuro de México en ningún sentido, sólo genera un panorama desolado y oscuro para los que seguirán después de nosotros.

  • Mantener a la sociedad ignorante y sumisa ante la autoridad

    Hace apenas un día hablaba sobre como la gente del poder buscaba homogeneizar a la sociedad para formar consumidores dóciles. Eso es algo que se ve en todo el mundo. Pero en nuestro país está sucediendo algo más grave, y es que los mecanismos de control social van desde más abajo. Mientras en los países desarrollados si bien buscan consumidores dóciles, buscan que estos sean productivos dentro del sistema. En cambio en México parece no ser así, nuestras autoridades buscan que la sociedad (sobre todo la que menos tiene) no tenga los elementos necesarios para desarrollarse, ya no digamos para tener pensamiento crítico.

    ¿Por qué digo esto?. Porque resulta que en el Distrito Federal (según fuentes de La Jornada), a partir de Agosto, 120 mil estudiantes del Colegio de Bachilleres dejarán de cursar materias como lógica, economía, sociología y antropología; mientras que materias como filosofía, física, química y biología se reducirán a 3 horas por semana. ¿Que lectura le puedo dar a esta decisión? No solo que estos alumnos tendrán menos capacidad de raciocinio crítico (que se inculca con las primeras materias mencionadas), sino que estarán menos capacitados para tratar de escalar en un mundo competitivo (véase el segundo listado de materias). Estos alumnos estarán menos capacitados al tratar de entrar a la universidad y estarán siendo condenados a ser empleados de supermercado o micronegocios, porque no tendrán la capacidad de competir.

    En detrimento de estas materias aumentarán las clases de educación física (a pesar de que muchas de las instalaciones no tienen la capacidad adecuada), computación e inglés. De esta forma se estaran generando más ciudadanos «operativos» y menos ciudadanos emprendedores o que puedan aspirar a un buen puesto de trabajo. Podríamos quejarnos de la formación de «niños neoliberales» (productivos pero sin pensamiento crítico), aquí hablamos de jóvenes más bien sin futuro, sin capacidad de razonar ni pensar. El objetivo de las autoridades es clara: Mantener a la sociedad ignorante y sumisa ante la autoridad.

    Pero este no es el único caso, a grandes rasgos, el Gobierno Federal quiere formar una sociedad «crítica pero sin criterio hacia el gobierno«. Yo creo que ya se asustaron al ver todas las manifestaciones como la de Javier Sicilia y las de algunos izquierdosos trasnochados que han decidido poner a las nuevas generaciones en regla. Dentro del programa de la SEP están buscando la creación de un programa de formación cívica. De acuerdo con el texto presentado, su intención es resaltar el respeto por las instituciones militares del país, así como denostar la violencia que produce el narcotráfico. No es se deba inculcar a los niños que formar parte de un cártel sea sano, pero eso esta totalmente alineado con las estrategias del gobierno (una guerra que ellos decidieron iniciar), y es ahí donde se cruza la delgada linea entre formación y adoctrinamiento.

    Me preocupa todo esto, porque mientras veo como países como Corea del Sur se desarrollaron de la noche a la mañana apostándole a la educación, en México sigamos empeñados en no permitir que la sociedad crezca y se mantenga indiferente a su lamentable condición. ¿Me preguntaban una vez si a México lo veo como un vaso medio lleno o medio vacío?. Yo diría que medio roto.

     

  • Los ninis en México.

    Primero se decía que los ninis eran chavos flojos o hasta criminales, pero a través de las investigaciones, se ha encontrado que la mayoría de los ninis son producto de una angustia o frustración generada por la falta de oportunidades y los bajos salarios, que les dan la idea de que nunca podrán conseguir, por lo menos, lo mismo que sus padres”.

    Que hay 7 millones de ninis en México, ¡ay caramba!. Pues, ¿si son muchos no?. Pero, ¿Que son los ninis?: Muchos ya lo saben, pero para quien no lo sepa, son aquellos que NI estudian NI trabajan. Y en el caso de México pues si es algo preocupante porque nos habla de una fuerte problemática en México de falta de oportunidades para muchos de los jóvenes que las buscan (aunque también habría que determinar cuantos son ninis por convicción, es decir, cuantos son güevones).

    No se que pensará Felipe Calderón, el otrora presidente del empleo, al ver que en México 7 millones, si, como 1 de cada 5 jóvenes, no se dedica a nada en su vida, no produce nada al país, no estudia ni trabaja. No se cual fué la metodología para llegar a ese resultado, pero de ser cierto, podríamos llenar una Guadalajara y media de puras personas que viven bajo esta condición.

    Muchos de los ninis afortunadamente tienen el cobijo de sus padres, viven bajo un techo que les da de comer, y muchas veces, hasta les subvenciona el vestido y el entretenimiento. Pero lo lamentable es que estos jóvenes podrían estar produciendo algo al desarrollo del país y no lo están haciendo, es más, ni siquiera se están preparando para ello. Por diversas razones, los ninis han dejado su vida en «stand by», unos están a la espera de poder entrar a estudiar, otros a la búsqueda de un empleo, y otros, ni siquiera lo contemplan.

    El problema es que los ninis son presa fácil para las organizaciones de violencia y narcotráfico, la desesperación de muchos de ellos hacen que puedan ser fácilmente captado por este tipo de redes de la delincuencia. El tener demasiado tiempo libre los hace propensos.

    El Maestro Sabino Bastidas Colinas relata: “Los Ninis viven en condición social de verdadera marginación, discriminación y exclusión social; son chicos que están obligados a mantener situación forzada de ocio frustrante, obligatorio, impuesto, incómodo, improductivo y, por supuesto, angustiante y doloroso. Son jóvenes desocupados que buscan acomodo, que tratan de encontrar un lugar en la sociedad, que luchan para conseguirlo pero, sencillamente, no lo logran. Asimismo, están en busca de trabajos y universidades, que hacen filas, llenan formularios, acuden a entrevistas y exámenes, pero sólo reciben negativas”.

    Yo recuerdo que hace dos años viví en esta condición hace 2 años. Duré 6 meses en búsqueda de empleo y fué de lo más frustrante que ocurrió en mi vida. Fué una de las etapas más difíciles de mi vida porque sentía que tenía talento que aportar, pero parecía que a nadie le importaba. Por eso me imagino lo que han de sentir muchas de estas personas que buscan las oportunidades pero no las encuentran.

    Las autoridades tendrán que hacer algo, yo creo que deberán apostarle más a mantener baja la tasa de desempleo y no estar tan preocupados por los niveles de inflación (lo cual suele ocurrir en economías neoliberales) y también buscar dar más oportunidades educativas a la gente, de lo contrario se estaría desperdiciando mucha materia prima en nuestro país.

    Tipos de “Ninis” en México

    • Los que por falta de una orientación vocacional no se deciden a estudiar alguna carrera universitaria.
    • Los rechazados de alguna institución educativa, que por la decepción deciden dejar el estudio a un lado.
    • Los jóvenes que estudian una carrera pero la abandonan por diversos factores, que pueden ser el económico, el bajo nivel de aprovechamiento académico o que el área de estudio que escogieron no cumplió con sus expectativas y se decepcionan de estudiar.
    • Los jóvenes que, al ser de una clase social alta, deciden no estudiar ni trabajar pues tienen su futuro asegurado.
    • Los egresados universitarios que, al no encontrar empleo en un lapso de tiempo determinado se resignan a no estudiar ni trabajar.

  • Los errores ortográficos

    La otra vez iba manejando en mi automovil, en eso en un bache se me ladea la llanta y se termina ponchando, y tengo que llamar a la grúa para que me recoja el automovil y lo lleve a mi casa donde lo iban a reparar. Como en mi casa la cochera está angosta como para que la grúa meta el automovil, entonces lo dejamos en pensión en un centro comercial cercano (de esta forma el automovil iba a estar en un lugar seguro mientras me lo arreglaban) y los de la pensión del centro comercial anotaron mi nombre a la hora de registrar el coche para que pasara por él y ya que veo el papel veo que está escrito «Serebro».

    La persona no tenía pinta de ser alguien que no tuviera una preparación académica aceptable. Pero todo el buen concepto que pude haber tenido del chavo de la pensión hizo que se viniera abajo. No soy alguien experto en gramática, y sinceramente a veces puedo no acomodar un acento donde va, pero hay errores imperdonables, que hacen que pierdas la reputación, la clase, y se vea que tu nivel de educación es deficiente. Me han dicho -no debes de juzgar a las personas por los errores ortográficos. Pero cuando muchos de ellos tuvieron una preparación mínimo de preparatoria, se debería de pensar que tienen un nivel ortográfico decente, porque es la verdad, la mala ortografía refleja ignorancia, y no una ignorancia por carencia de educación, sino por pocas ganas de salir de la mediocridad cultural.

    Una amiga me decía, -una vez escribieron mi nombre así «elisavet» (de Elizabeth). Y naturalmente me saqué de onda. ¿Como le hace este tipo de personas para cometer tantos errores ortográficos en una palabra?, pareciera que cometieran el error adrede. También es típico ver estos errores en los microbuses (peseros en el DF) donde ponen los lugares de destino, en calcomanías mandadas a hacer, donde uno ve aberraciones como «Gualmar» (Wal-Mart), Lopes Mateos, Ballarta y otro tipo de errores, donde uno se pone a pensar. ¿Que no hay nadie que les diga los graves errores ortográficos que están cometiendo?.

    También me toco ver gente de relaciones públicas, ¡Hazme el favor!, que en un pintarrón, escribía «bicitas». ¿No me digan que hay que comprender a una persona que tiene un título universitario cometer tal aberración?. Los errores ortográficos hablan muy mal de una persona, porque es un parámetro muy válido para conocer la educación de las personas. Habla sobre la cultura de la persona, que tan leída está, que tan preparada está, y que tanto se preocupa por alimentar su intelecto. Las faltas de ortografía se pueden perdonar a aquellos que no tuvieron una educación suficiente, pero no se deberían perdonar a aquellos que si la tuvieron, porque como yo ya lo dije, son ganas de quedarse en la mediocridad.

    Pero están también los errores ortográficos hablados. ¿Quien no ha escuchado decir a alguien con título universitario «eda que si», «dijistess» o «iraaa»?. La verdad para mí es vergonzoso:

    [sic] himajina un mundo donde las gentes pudieramos escribir y ablar  como quizieramos. Onde nadie nos estubiera disiendo si estamos escriviendo mal o cometiendo un herror hortográfico, porque estos que se cren cultos nos quieren aorcar como a sadam jusein [/sic] No, ya no puedo seguir, es vergonzoso.

    Si tienes faltas graves de ortografía, la receta es que te empeñes por leer un poco, agarres un diccionario para ver si estás escribiendo bien las palabras y dejes de ver tanta T.V. o de hacerte güey en la vida. La verdad los errores ortográficos, hablan mal, pero muy mal de uno, y si te critican por eso, ni modo, tienen muchas justificaciones para hacerlo.