Etiqueta: economía

  • La victoria de Trump, la desigualdad, y las clases medias

    La victoria de Trump, la desigualdad, y las clases medias

    La victoria de Trump, la desigualdad, y las clases medias

    Razones por las que Donald Trump es el Presidente Electo de los Estados Unidos son muchas. He visto a muchos «opinadores» y usuarios de Twitter, convertidos en politólogos de la noche a la mañana, arrinconar la discusión a un tema meramente ideológico. Los de derecha le echan culpa a las políticas progre, y los de izquierda al neoliberalismo. Tal vez ambas corrientes tengan algo de responsabilidad (no toda, ni en su conjunto). El problema, más bien, es uno muy complejo, y tiene muchas variables que van desde el nativismo hasta la creación de una narrativa tramposa de un país que dice Trump, está en el borde del desastre.

    Pero hoy quiero hablar de una variable que me preocupa mucho y que nos debería ocupar. Es el tema de la desigualdad y el estancamiento de las clases medias.

    Algunos economistas ortodoxos dicen que no nos debemos de preocupar por la desigualdad, que sólo importa el crecimiento. La realidad es que cuando esa desigualdad empequeñece a la clase media, la democracia corre el riesgo de deteriorarse.

    Desde una perspectiva política, una nación muy desigual, incapaz de crear una clase media, se verá imposibilitada de coexistir en un régimen democrático. De hecho, la historia ha demostrado cómo los países como Estados Unidos y Alemania se democratizaron en tanto sus clases medias empezaron a crecer.

    Entonces sabemos que la clase media es condición necesaria para la existencia de un régimen democrático. Las clases medias son las que suelen hacer los cambios en la sociedad, las élites no lo harán porque naturalmente desean mantener el status quo y sus privilegios, mientras que los pobres tienen que pensar como sobrevivir, además que por su escasa educación son fácilmente manipulables.

    Si ocurre lo contrario, cuando las clases medias se vuelven estrechas, el resultado es el opuesto. Las clases medias, amenazadas y sin un futuro promisorio, tienen más posibilidades de buscar refugio en un líder carismático que se enfrenta a un sistema que ya no funciona, o no les funciona; y entonces, la democracia se deteriora. Ésto es lo que pasó en Alemania del siglo pasado quien sufrió severamente los estragos de la crisis del 29 y que derivó en el ascenso de Hitler, y ésto es lo que pasó con Donald Trump -aclaro que no estoy sugiriendo que los rasgos fascistas de Trump tengan los alcances de Hitler-.

    Varios países desarrollados, entre ellos Estados Unidos, han visto sus clases medias estancadas, sin posibilidades de crecimiento, al tiempo que la distribución de la riqueza se acentúa. Las clases medias, frustradas, al ver que los partidos políticos cercanos al centro ya no funcionan, corren el riesgo de radicalizarse.

    Esto es lo que está pasando con las clases medias en Estados Unidos:

    Pew Research Center
    Pew Research Center

    El ingreso de las clases medias en Estados Unidos está disminuyendo, esta tendencia, como muestran las gráficas del estudio que llevó a cabo Pew Research Center, afecta tanto a la clase media alta como la media baja.

    ¿Y por quién votaron aquellos que afirman que antes les iba mejor? Sí, por Donald Trump.

    Votantes de Donald Trump
    The New York Times

    Según las encuestas de salida que The New York Times cabo el día de la elección, el 78% de las personas cuya situación financiera está peor que antes. En Estados Unidos los más pobres (y que siempre han sido pobres) suelen votar por los demócratas porque son quienes más promueven políticas asistencialistas. Pero aquellos, de clase media, que vieron como sus ingresos se reducían, votaron por Donald Trump.

    Y ésta no es una historia nueva. Una Alemania empobrecida por la crisis de 1929 llevó al poder a Adolfo Hitler.

    Éste es un tema que debe de ocupar a los líderes mundiales y todos los que están involucrados en el tema. Es una discusión que debe ir más allá de ideologías económicas y de pensamientos políticos.

    Y lo es porque el futuro amenaza con estrechar cada vez más a las clases medias.

    Como avances tecnológicos que sustituyen empleos, la concentración de la riqueza en las élites, e incluso la insostenibilidad de las pensiones.

    Muchos estadounidenses que han visto reducir sus ingresos – varios de los cuales viven en la zona denominada Rust Belt–  son empleados poco cualificados. Las empresas que les daban empleo se fueron a México o a otros países, y dada su poca cualificación no pudieron acomodarse en otro empleo, o al menos, no pudieron obtener el mismo ingreso. Pero esa es sólo una historia parcial, y es en la que ha hecho énfasis Donald Trump.

    La otra parte tiene que ver con la evolución natural del ser humano de la era industrial a la del conocimiento. Muchos empleos que requieren poca cualificación están siendo reemplazados por robots o por inteligencia artificial -muchos de estos votantes de Donald Trump no perdieron su trabajo por la culpa de un mexicano, sino de un microchip-. De hecho, en un futuro no tan lejano, la inteligencia artificial hará el trabajo que hasta ahora hace la mayoría de los seres humanos. Ante este oscuro panorama, Elon Musk sugiere que el gobierno pague a todos los individuos un ingreso porque habrán pocos empleos para los seres humanos, y considera que las alternativas son pocas.

    Culpar al neoliberalismo u optar por recetas económicas ortodoxas no servirá de mucho ante un panorama tan complejo al cual nos estamos enfrentando. Tampoco podemos dar por sentada nuestra estabilidad política. Ya hemos aprendido que ésta sí se puede romper, y este rompimiento puede ocurrir si no logramos ser autocríticos e ignoramos la señales que el deterioramiento de los sistemas que nosotros creamos emiten.

    Apenas ha empezado el siglo XXI. Se vienen transformaciones importantes. La pregunta es ¿estaremos a la altura de nosotros mismos?

  • Vivir sin capitalismo

    Vivir sin capitalismo

    Me despierto un lunes por la mañana para ir a una sesión del consejo de Mural (Grupo Reforma). Quienes somos parte de éste consejo, fuimos invitados por el Mural debido a que tenemos cierto perfil que les puede ayudar a mejorar la calidad de la información del periódico; es una relación de ganar ganar, porque ser parte del consejo de Mural es un prestigio (además del desayuno gratis) y tus sugerencias muchas veces se ven reflejadas en ese medio. Mural gana calidad y al mismo tiempo no tiene que invertir tanto dinero en hacer estudios de mercado, eso incide en las ventas del periódico.

    Vivir sin capitalismo

    Después tengo una cita con un amigo en Zapopan, el cual quiere crear un sitio en línea y para eso necesita un desarrollador web, o sea ¡yo! El me contrata y yo gano dinero (lo necesito para vivir decentemente), si le gusta mi proyecto me recomendará con otras personas, y si la calidad de mi trabajo es bueno, le ayudaré a satisfacer sus necesidades de una forma más óptima, lo cual a él también le genera dinero. Pero no sólo se trata del dinero porque la vida no es sólo dinero y no debería de serlo, yo al trabajar crezco profesionalmente lo cual me trae una satisfacción (lograr cosas, cumplir metas). Si el proyecto de mi amigo funciona, él se sentirá satisfecho consigo mismo. No es sólo cuestión de dinero, sino de autorrealización.

    La libertad económica (que en México es muy imperfecta) te permite realizar tu propio proyecto de vida mediante acuerdos que mantienes con terceras personas de tal forma que se teje una infinita red donde todos los puntos tienen cierta correlación. Somos un punto en un sistema que funciona de forma autónoma; si queremos satisfacer nuestras necesidades, tenemos que satisfacer las de los demás; si quiero un auto tengo que trabajar (satisfaciendo las necesidades de otros) para obtenerlo, al tiempo que el automóvil que deseo comprarme es fabricado por otras personas que tienen una motivación específica para ganar dinero y/o autorrealización personal.

    La dependencia del individuo con el Estado atrofia la capacidad de iniciativa del primero y le da más poder al segundo para que siga atrofiando más mentes.

    El sistema es imperfecto, pero es el que mejor funciona. El sistema en algunos casos puede necesitar algunas regulaciones (la ortodoxia económica muy posiblemente no sea el modelo óptimo), por ejemplo: yo pienso que el Estado debería de garantizar la salud, la educación, el agua y ciertos servicios básicos. También deberían existir mecanismos para evitar la creación de monopolios y fomentar la competitividad.  Pero el Estado sólo se debe de limitar a eso, a intervenir sólo en aquello en que el mercado no pudiera funcionar de forma óptima.

    Cuando el Estado interviene en lo que no debería de intervenir, las cosas se ponen mal. En Venezuela con el exceso de intervención estatal se ha lacerado el mecanismo que hace que las cosas funcionen. En ese país, quienes tienen trasplantes de órganos tienen que consumir medicamento para animales equivalentes porque hay escasez de medicinas. A pesar de que los Venezolanos han reducido sus niveles de desigualdad, lo han hecho empobreciendo a los ricos y no enriqueciendo a los pobres. Si un pobre tuviera educación, salud, y un mercado más abierto, tendría más posibilidades de escalar socialmente que si el Estado lo mantiene (con un beneficio e interés para éste último, porque los seres humanos nunca hacemos nada si no tenemos algún interés en ello) porque el Estado paternalista inhibe su capacidad para salir adelante.

    No, no estoy diciendo que los pobres son pobres porque quieren. México es un país desigual donde unos pocos ricos concentran casi todo y muchos tienen poco. Pero ¡adivina! La desigualdad no es producto del capitalismo, sino de la intervención del Estado en éste. Carlos Slim, Emilio Azcárraga y demás magnates no tendrían lo que tienen sin la complicidad del Estado. Televisa, por un ejemplo, fue creada por empresarios muy cercanos al Estado y como lo dijo Azcárraga Milmo, eran soldados del PRI. Gracias a esa complicidad se enriquecieron, tenían el monopolio de la información. Telmex de Carlos Slim, fue privatizada de una forma muy ineficiente, el monopolio público se convirtió en monopolio privado. Debido a las complicidades, quienes crecen en el mundo de dinero lo hacen por las «relaciones y palancas» y no por su capacidad de innovar. En México casi no hay empresas que hayan empezado en un garage y que se hayan beneficiado de la libertad económica para crecer y volverse pioneras en el país.

    Los taxis son otro claro ejemplo, el monopolio del taxi se mantuvo debido a que el mercado no tenía forma de ofrecer un servicio más eficiente. Pero gracias a los avances tecnológicos (las aplicaciones y smartphones), la iniciativa privada encontró una forma de satisfacer de una forma más eficiente las necesidades de un minoritario sector de éste mercado (quienes tienen tarjeta de débito o crédito, y un smartphone), y la resistencia del monopolio sólo ha logrado exhibir la pobredumbre (característica de los monopolios) en sus entrañas, sindicatos, mafias, grupos de interés.

    El capitalismo es dinámico y cambiante, nos obliga a adaptarnos y a actualizarnos. Si el Estado controlara la economía tendríamos que por principio, ser sumisos al Estado quien nos proveería de todos los recursos para sobrevivir, lo cual generaría un Estado autoritario gobernado por déspotas (casos en la actualidad hay muchos), el Estado controlaría nuestras vidas y nos diría como vivir (ahí está el caso de Corea del Norte, y de esas características fueron todos los gobiernos comunistas).

    Bien se le achaca al capitalismo su ineficiencia para crear un estado igualitario, y la acusación hasta cierta punto puede ser verdadera. Pero también es cierto que el mismo capitalismo puede también crear mecanismos para generar cierta justicia y ayudar a quienes se encuentran en situaciones más vulnerables. Las empresas sociales son un concepto relativamente nuevo, pero son una realidad y han estado creciendo en los últimos años; las empresas sociales son una forma en que las sociedades pueden autorregularse sin la necesidad de que un estado rector lo haga.

    Para contrarrestar la desigualdad en México no necesitamos más intervención estatal, por el contrario, necesitamos gente que crezca desde abajo, gente con ideas, que la moneda de cambio sea la innovación y no el compadrazgo con los gobernantes, que su objetivo sea someterse a las necesidades del mercado y no que sean «soldados del PRI, o de algún otro partido o gobierno, que la transferencia de conocimiento las impulse y no las licitaciones amañadas. El Estado puede colaborar por medio de una mejor educación y con un sistema de salud más sólido para tener una sociedad más sana, pero la iniciativa personal es la que debe de ser el motor para que una sociedad crezca.

  • 10 cosas que tienes que saber sobre la desigualdad social

    10 cosas que tienes que saber sobre la desigualdad social

    A veces es bueno escribir las cosas que me vienen a la cabeza en puntos, porque creo que con este tipo de artículos Google te posiciona mejor en su buscador uno logra ser más conciso con sus ideas, y pues en la mañana estaba haciendo un profundo análisis con mi cerebro sobre la desigualdad social, así que quise aprovechar:

    DSC02492

    1.- No, no es un secreto que los ricos sean más ricos y que la desigualdad esté aumentando. En 2016 el 1% más rico tendrá más que el resto de la población mundial. Las 80 personas más ricas del mundo tienen el mismo dinero que tres mil quinientos millones de pobres. Algunos consideran que es muy injusto, otros dicen que mientras los pobres sean cada vez menos pobres está bien.

    2.- El ser humano siempre tenderá a la desigualdad, es parte de su naturaleza. Hay que ser sinceros, a los seres humanos nos gusta destacar sobre los demás, nos gusta tener más y más (no necesariamente cosas materiales). En un mundo donde todos tuviéramos exactamente lo mismo nos aburriríamos. No sólo eso, ese concepto de justicia sería injusta, porque una persona fuerte tendría lo mismo que una débil, una persona trabajadora obtendría lo mismo que una persona floja. No habría incentivos para progresar y la sociedad se estancaría.

    3.- Pero a la vez, también es parte de la naturaleza que el ser humano repudie fuertes niveles de desigualdad cuando a éste le toca estar ya no en la base de la pirámide, sino fuera del primer decil cuyas riquezas aumentan constantemente mientras las suyas (escasas) aumentan raquíticamente. Esto se hace más notorio cuando los individuos son más conscientes de la existencia de dicho decil y por lo tanto de la desigualdad.

    4.- Creo yo que la desigualdad es buena cuando esta está dada por el mérito y no por los privilegios. Quien se esfuerza más y quien innova más, debería tener más, quien lo hace menos, quien es más débil de carácter debería de tener menos. Pero la realidad nos indica que no es tan así (a pesar de que así nos lo han querido vender). Muchos empresarios y políticos con base en el poder que obtienen con su crecimiento en la pirámide social, se enriquecen impunemente, más por actos corruptos que por inventiva. Podemos hablar de un dócil Bill Gates o Steve Jobs a quienes se les aplaude por su innovación, pero por otros lares hay otros (que tienden a ser muy vistos también en países emergentes) no necesariamente tan reconocidos y aplaudidos que no tienen con qué para ser presentados en la portada de una revista como ejemplo.

    5.- Los seres humanos no somos iguales, esa es una de las falacias más repetidas en la historia. Podemos procurar ser iguales ante la ley, procurar tener los mismo derechos y está bien. Pero en la práctica somos diferentes e irrepetibles. Por eso hay unos mejores que otros, unos son más carismáticos, otros más inteligentes que otros, otros más sociables que otros. Quienes destaquen en más variables (o cuyas variables sean más aptas en cierto entorno) destacarán más, y eso no es injusto, es algo completamente natural, es parte de la naturaleza.

    6.- Pero también es cierto que los seres humanos creamos instituciones y leyes para procurar que esas naturales diferencias no terminen lacerando el tejido social. Porque los individuos aunque seamos diferentes y unos seamos más capaces que otros, somos seres sociales y necesitamos vivir en comunidad para lograr satisfacer nuestras necesidades individuales. Entonces se procuran que los resultados obtenidos debido a esas naturales diferencias se hagan dentro de un marco legal y ético.

    7.- ¿Entonces eres mejor que la muchacha de tu casa y mereces más que ella? Naturalmente tienes más herramientas que ella, pero no necesariamente tienes más méritos que ella. Tu muy posiblemente creciste en un entorno más favorable, tuviste mejor educación (posiblemente pagada del bolsillo de tus padres) y eso tal vez podría ser calificado de injusto, aunque ya sé que piensas que tu vida ha sido muy injusta y tal vez tengas razón, nada más es cuestión de enfoques.

    8.- Acabar con la desigualdad es una utopía, cierta cantidad de desigualdad es necesaria para el progreso. El hombre inventa porque quiere destacar y quiere sobresalir, porque quiere ser alguien, porque quiere subir en la pirámide social. Pero a la vez cuando hay demasiada desigualdad, tenderán a ser más pocos los que se beneficien de dicho progreso, lo que implica encontrar un punto de equilibrio.

    9.- Propuestas para acabar (o reducir) la desigualdad han existido muchas, la mayoría de ellas han fracasado, otras incluso han sido inhumanas. Incluso, Thomas Piketty en su revolucionario libro «El Capital en el Siglo XXI» afirma que una de las más grandes razones por la cuales la desigualdad disminuyó en el siglo pasado, fue porque durante las guerras mundiales muchos perdieron sus grandes patrimonios, por lo cual muchos rentistas desaparecieron y la gente entendió que tendría que ganarse la vida trabajando y no heredando.

    10.- Porque ya lo decía George Orwell en su «Rebelión en la Granja», que todos somos iguales, pero unos somos más iguales que otros.

  • Recuerdos del error de diciembre

    Recuerdos del error de diciembre

    Dicen que ese término fue acuñado por el propio Carlos Salinas cuando quiso culpar de la crisis a Ernesto Zedillo, después este afirmó que su antecesor le había entregado un país en alfileres. A 20 años de este lamentable episodio, ambos ex mandatarios siguen tirándose la culpa, y no han aceptado su responsabilidad, aunque en realidad la historia los ha incluido a los dos (quizá se le da más autoría a Carlos Salinas, y posiblemente con justa razón).

    errordediciembre

    Tenía 12 años y no me cuestioné por qué el niño Dios me trajo menos regalos ese día. No es que todos los niños del país hayan conspirado en secreto para portarse mal ese año, más bien yo entendía lo que pasaba, porque a mi corta edad, palabras y términos como crisis, devaluación, peso, «no hay dinero» y demás fueron parte de mi vida cotidiana. Por fortuna en mi familia la crisis no tuvo un impacto tan profundo porque el puesto de mi padre en su compañía estaba asegurado, pero se tuvieron que hacer recortes, cancelar clases de Karate, empezar a medir el dinero y los gastos (cosa que nunca me había tocado ver); pero muchas otras personas, entre ellas cercanas hacia mí, sufrieron mucho. Algunos «amiguitos» de la escuela, tuvieron que mudarse a casas más chicas, algunos de sus papás cerraron sus negocios, alguno tuvo que salir de la escuela y terminar en alguna de gobierno.

    Y tuve la fortuna de crecer en una posición económica relativamente acomodada. Hasta ese año todos mis tíos me obsequiaban regalos de navidad, eso ya jamás ocurrió posteriormente, mis papás ya no me regalaron tantas cosas. Algunos hábitos cambiaron y se mantuvieron de esa forma los siguientes años. Esa crisis había cambiado nuestra forma de vivir. Porque a diferencia de la crisis de 2008 donde los ajustes y el apretón fue algo temporal, la de 1994 impactó incluso en nuestra cultura.

    No quiero imaginar como vivieron ese episodio la gente que tenía pocos recursos, o aquellos que fueron incluidos por primera vez en su vida en la categoría de pobres. No quiero imaginar el impacto de los sueños truncados, del anhelo de estudiar, de abrir el primer negocio, de ser alguien, de darles una casita propia a la familia. Fue impactante, y lo más triste es que nadie pagó por ello. No sólo eso, lo más doloroso es que tenemos la lastimosa capacidad de elegir en las urnas a quienes tienen la posibilidad de volver a hacer lo mismo.

    A 20 años después tenemos un dolar cotizado a 15 pesos (aunque la diferencia consiste en que ahora el tipo de cambio es flotante y no era controlado), tenemos factores exógenos como la caída del petróleo, y endógenos como el pésimo manejo de la economía por parte del gobierno. Algunos sugieren que vivimos una especie de déjà vu, y hasta los economistas más reconocidos hablan de que el 2015 será difícil en lo que toca a la economía. No sabemos con que profundidad, pero quienes éramos niños en 1994 y veíamos a nuestros padres como protectores, ahora tenemos un plan de vida, y ante la impotencia tendremos que ser más creativos para poder seguir soñando con nuestras metas y aspiraciones.

    Para terminar, quiero desearles a todos los lectores una muy feliz navidad y desearles (aunque posiblemente ya los asusté un poco) que todos sus sueños y anhelos se hagan realidad.

     

  • Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    A veces en este blog he planteado que los mexicanos tendemos a ser pesimistas y pensamos que vivimos en una crisis continua. Que no importa lo que digan las estadísticas, la gente siempre repite el mantra de -Ya ves como está la situación-. El problema es que ahora no hay que ser pesimistas para decirlo. México, con su Presidente galante, no puede presumir cifras. Su gobierno se le está cayendo a pedazos.

    Que ni pa los tacos, ni pa las chelas alcanza, Videgaray

    Todo el bombardeo mediático ha perdido eficacia. La realidad es que incluso después de las reformas con las cuales tantas esperanzas nos empezaron a inyectar, nada más no se palpa mejora alguna. ¿La Reforma Educativa? Un año después el Instituto Mexicano para la Competitividad evidencia la tragedia que es la educación en México donde varios maestros ganan incluso más que el Presidente. ¿La Reforma Hacendaria? El mismo IMCO evidencia al gobierno donde desde su llegada, la competitividad se ha desplomado, esto aunado a un Luis Videgaray que tiene que recortar proyecciones de crecimiento.

    La economía está mal, y gran parte tiene que ver con las pésimas decisiones que se han tomado. A base de tratar a los contribuyentes cautivos como criminales y de generar incertidumbre, han desincentivado la inversión. Es más, ni siquiera han hecho inversión pública para incentivar el crecimiento como recomendaba el señor John Maynard Keynes. ¿Qué carajos están haciendo con la economía? ¿Cuál es el juego?

    Peña Nieto se comprometió en campaña a hacer que el país creciera a tasas de entre 5% y 6%. La realidad es que las primeras proyecciones las tienen que hacer menos de 4% para irlas bajando cada vez más, que seguramente será menos de 3%.

    ¿A qué están jugando? ¿Qué es lo que le quieren hacer con la economía de los ciudadanos que los eligieron (por medio de su credencial de… Soriana) y los pusieron en el poder, aac.. Televisa aachuu! ?

    El país con Peña Nieto está totalmente estancado, y hasta ahora no puedo ver una luz al final del túnel, más que se han jugado ya la mayoría de las cartas con las reformas. Todo va para abajo, seguridad, economía, democracia. Un estado de las cosas así en otro país ya hubiera caldeado los ánimos de una forma mucho más fuerte. Mi pregunta es hasta cuando vamos a tolerar que las cosas sigan así. Luis Videgaray tendría que tener dignidad y renunciar. Y fíjense que cosas porque dentro del gabinete de Peña Nieto, a alguien que creía capaz era precisamente a él, porque logró sanear las finanzas del Estado de México después de todo el robadero que hizo Arturo Montiel, a quien Peña Nieto le dedicó su tesis. Pero no, conociendo su forma de ser, tal vez será bueno que lance un spot donde salga él en tono conciliador, diciéndonos que lo que importa no es el dinero, sino lo de adentro.

    ¿Tendrán un «as» bajo la manga? Ya viene el 2015, vienen elecciones, y dudo que de aquí a un año puedan cambiar diametralmente la dolorosa realidad.

    Pero ya viene el mundial, pueblo distraído, el PRI lo va a aprovechar. Todo lo que toca con la Reforma Energética y la Reforma de las Telecomunicaciones se discutirá en junio, mientras tú estás viendo el futbol. Y quizá Videgaray haga unos recortes más a su pronóstico, mientras Neymar se recorta al «Maza» Rodriguez para disparar por encima de Jesús Corona y meter ¡GOOOOOOOOOLLLL!!!

  • ¿Es la universidad para todos?

    ¿Es la universidad para todos?

    En una sociedad se necesitan científicos, pedagogos, doctores, pintores, albañiles, intelectuales, actrices, empresarios, economistas entre muchos otros. Los perfiles son diferentes, unos requieren título universitario, otros requieren una carrera técnica, y otros la preparatoria terminada e incluso menos. ¿Qué pasaría si garantizáramos la universidad a todos los ciudadanos del país? ¿Si todos estudiaran para ser doctores o empresarios, dónde quedarían los albañiles o los pintores? El garantizar la universidad a todos no garantiza de ninguna forma que tengamos millones de empresarios o millones de intelectuales. Simplemente los más capaces terminarán tomando este papel y los menos, con todo y título universitario, tendrán que buscar puestos de albañiles y pintores. ¿Es la universidad para todos?

    ¿Es la universidad para todos?

    Lamentablemente nuestra economía no da para garantizar la universidad para todos. Y creo que tampoco todos los ciudadanos están preparados para cursar la universidad, aunque sí, en parte, el gobierno tiene responsabilidad sobre esto último. De hecho, conforme se permite entrar a personas no aptas, la reputación de la carrera universitaria, e incluso la de la universidad, podrá deteriorarse. Las personas más preparadas serían las más afectadas en una clase donde el profesor está preocupado porque todos los alumnos aprendan.

    Es cierto, en países como Corea del Sur o Finlandia, la gran mayoría de los estudiantes tiene acceso a la universidad. Pero pasan dos cosas: La educación elemental de estos países es lo suficientemente buena como para que sus habitantes tengan la capacidad de estudiar una carrera universitaria adecuadamente, y la economía (tanto del país como de los habitantes) es también lo suficientemente buena. El caso de Cuba que aparece como el primer lugar es un poco diferente. Los cubanos tienen una buena calidad educativa (con su dosis de adoctrinamiento), entonces de alguna manera tienen aptitudes para entrar a la universidad. La economía de Cuba será muy diferente a la de Corea o Venezuela, pero al ser una economía controlada por el gobierno y totalmente planificada, entonces se invierten muchísimos recursos en los estudios en detrimento de otras áreas. Pero México ni tiene una economía sólida, ni tiene una economía planificada, y tampoco tiene a parte de su población lo suficientemente preparada.

    Entonces tenemos que la universidad no es para todos. La UNAM y la U de G, aplican exámenes para determinar quienes son los más aptos (de acuerdo a su capacidad de recibir alumnado) para ingresar a estudiar a sus instalaciones (que los mecanismos de admisión sean mejorables es otra cosa). Y en realidad las universidades son las menos culpables, y tendríamos que apuntar a la educación básica e intermedia que deja mal preparados a los alumnos.

    En México existen universidades como el ITAM que tiene una cuota de ingreso y mensualidades muy altas. Pero para entrar ahí no es suficiente, también se debe de pasar un examen y acceder a una entrevista con el director de la carrera. De esta forma garantizan que los que entren sean personas capaces de brillar en la carrera, así como personas que se comprometan con sus estudios. Esto también se ven en muchas universidades de países desarrollados como Estados Unidos, Reino Unido, y Alemania.

    De ninguna manera es una falta a los derechos humanos de las personas. Es como si habláramos de un equipo de fútbol profesional. Van a invitar a jugar a los más aptos y no a cualquier persona que quiera inscribirse. La responsabilidad que conlleva el número de alumnos rechazados no se encuentra en la universidad, se encuentra en la educación elemental que genera personas no suficientemente preparadas, y no se exenta de esta a los alumnos que no han querido esforzarse.

    La universidad será para todos cuando «todos» estemos preparados para cursar una carrera y por eso se debe de replantear la educación de México desde abajo: Les dejo un video sin ningún afán de discriminación de un candidato que se unió a la CCH porque fue constantemente rechazado en el proceso de admisión, y pregúntense si esta persona tiene las tablas para poder cursar una carrera eficientemente. Esta persona antes que criticar a la universidad, debió haber ido a las escuelas donde estudió y con sus maestros para recriminarle la educación de baja calidad que recibió:

     

  • No es la economía, estúpido

    No es la economía, estúpido

    Mucha gente se pregunta ¿Por qué México no sale adelante? o al menos como debería. Alguna vez comenté que los mexicanos somos un poco fatalistas en nuestra percepción sobre lo que ocurre en el país, donde en todo momento, la frase preferida del mexicano es: -La situación está difícil-, ya sea en momentos de crisis o prosperidad. Pero también es cierto que desde hace mucho tiempo el país no ha tenido un despegue importante e históricamente siempre nos hemos quedado «a medias», en un país que no puede ser comparado con Bolivia, Ecuador o Nicaragua; pero tampoco con Estados Unidos o Noruega.

    No es la economía, estúpido

    ¡No es la economía, estúpido!, México ha transitado por varios regímenes económicos a través de su historia, y siempre se busca aquí la respuesta a todos los males, que la intervención del estado echó todo a perder, que fue el neoliberalismo, el despilfarro, una macroeconomía sana que no se refleja en la microeconomía, dicen. El problema es que se sigue buscando la respuesta, tal cual tecnócrata, en términos puramente económicos, y dentro de este análisis a veces parecen quedar los factores sociales a un lado.

    El cómo se conforman las estructuras sociales en el país, me parece que tiene que ver con nuestros rasgos culturales e idiosincrasia heredada de nuestros ancestros. Curioso es, cómo en cualquier régimen económico, pareciera emularse ese sistema vertical, donde existía una nobleza y un monarca. Así lo fue en esa época cuando el gobierno creó todas esas instituciones para procurar el bienestar de la población, la relación gobierno-gobernado fue totalmente vertical, tal cual monarquía. El presidente típico del ese PRI parecía ser algo así como un rey, un monarca con algunos rasgos de déspota, los cotos de poder eran verticales y rígidos. Ahora en tiempos donde se promueve la propiedad privada y el libre mercado, esta idiosincrasia se adapta a esa realidad. Los líderes sindicales la hacen de monarcas, los gobernadores son unos pequeños déspotas, y algunas empresas privadas que más que acercarse al libre mercado se acercan a las prácticas monopólicas pareciendo emular la nobleza, o rey absoluto del mundo incluso.

    Los progresos que se han visto frente a este problema no sólo tienen que ver con lo económico, más bien tienen que ver con lo cultural. En un mundo globalizado donde el mexicano empieza asimilar otros sistemas de pensamiento, sobre todo aquellos que percibe que funcionan bien. Esta apertura es benéfica porque el mexicano podrá entender aquellos rasgos de otros pueblos que funcionan, tropicalizarlos, adaptarlos, y a la vez mantener aquellos rasgos propios que si funcionan. Más que cartillas morales como afirmaba algún candidato (porque un cambio cultural debería ser promovido y no impuesto), la comparación con otros tipos de cultura para hacer un análisis de lo que funciona y lo que no, nos podría ayudar a ir mejorando esos rasgos que en algún momento significaron un lastre.

    En este siglo XXI se habla mucho de reformas económicas, las cuales se pueden discutir, pero se sigue pensando en que la economía es la solución a todos los problemas, que una reforma fiscal por sí sola cambiará el destino de nuestra sociedad. Algo así como si le diéramos dinero a una persona que arrastra problemas fuertes de autoestima en toda su vida para que lo invierta y de esta forma se haga exitoso y querido por todos.

    Insisto yo en que el desapego de la cultura ancestral del tlatoani, del régimen rígido, paternalista, podrá traernos muchos beneficios, naturalmente el cambio solo puede ser gradual y este consiste en modificar la forma en que se educa a la gente, lo cual se puede hacer solo con las nuevas generaciones, y no con las viejas que ya tienen un patrón de comportamiento establecido.

  • ¿De la olimpiada a la decadencia?

    ¿De la olimpiada a la decadencia?

    Así se encuentra la alberca olímpica de Atenas a 8 años de haber organizado las olimpiadas

    ¿De la olimpiada a la decadencia?

    Muchas ciudades del mundo sueñan con hacer una olimpiada, acá en Guadalajara, cuando el «gober piadoso» Emilio González Márquez prometió unas olimpiadas para Guadalajara, el estadio Omnilife donde se llevaron a cabo los Juegos Panamericanos el año pasado, se vino literalmente abajo. Es que una olimpiada tiene un gran significado para la ciudad que la organiza, pero a veces, termina siendo contraproducente organizarlas, porque una olimpiada a veces no solo no ayuda a que una ciudad crezca, sino todo lo contrario.

    Las olimpiadas muchas veces son dadas, o bien a ciudades cuyos países están consolidados, o a países que van en camino al desarrollo o al progreso. En el primer caso podemos mencionar a Londres, a Sidney o a Atlanta (horribles aquellas olimpiadas), en el segundo caso  tenemos a Seul, Beijing, a Río de Janeiro y a la Ciudad de México. En el caso de Brasil y México, dada su economía prometedora, se les otorgó tanto las olimpiadas como el mundial a dos años de distancia. Tenemos un tercer caso donde las olimpiadas se le otorga a una ciudad por lo que aquella simboliza, como fue el caso de Atenas.

    En los tres casos tenemos ejemplos donde la debacle (económica o total) de una nación se gestó después de haber organizado unas olimpiadas. En el primer caso Londres es un ejemplo, y es que sucede que la economía estaba bien en Europa cuando ganaron la sede, pero al momento de organizar dicho evento se vivía una dura crisis económica, que ni siquiera los empleos temporales que genera el evento subsanaron el problema que viven. A pesar de que no tiraron la casa por la ventana y organizaron unos juegos austeros, la realidad es cruda. Gran Bretaña pagará las olimpiadas con ajustes y austeridad en los próximos 10 años.

    El segundo caso es más llamativo. No incluiría a Beijing, porque China, es China. Pero si podríamos incluir a México. El modelo de sustitución de importaciones que había sido todo un éxito en las últimas décadas al punto que los chinos, sí, los chinos, vinieron a ver «como le hacíamos»; empezó a mostrar signos de deterioro justo en la época en que México organizó ambos eventos. Ni que decir del asunto social donde la Masacre de Tlatelolco ordenada por Díaz Ordaz fue llevada a cabo solo 10 días antes de la inaguración de los Juegos Olímpicos. La razón por la cual a México le dieron los eventos, de diluyó; vinieron los gobiernos de Echeverría, López Portillo, y los contemporaneos que tumbaron literalmente la economía del país. De Brasil se hablan muchas cosas buenas, pero algunos ven con un poco de temor la organización de las olimpiadas y el mundial, por el impacto que pueda tener sobre la economía, y también por el ambiente económico mundial que se respira.

    El tercer caso, y el más doloroso, es Atenas. Las olimpiadas fueron un factor directo para que Grecia se viniera abajo en su economía. No estaban preparados económicamente para organizar unas olimpiadas, quisieron tomar el riesgo y se postularon con el argumento de que en esta ciudad se organizaron los primeros juegos. Ahora Grecia es el país que más sufre en Europa, cuya inclusión en la eurozona se tambalea, y donde han tenido que deponer presidentes y llamar a elecciones extraordinarias para buscar a personas que puedan con el difícil paquete.

    Para contender en unas olimpiadas no solo es necesario tener la capacidad en infraestructura de hacerlo, sino tener la capacidad económica. Porque muchos países sin dichas capacidades podrían endeudarse y tirar la casa por la ventana para hacer unas olimpiadas decentes, pero esto a costa de su economía. Muchas veces el endeudamiento termina siendo más grande que los ingresos generados por el posicionamiento de la ciudad, y es que muchos todavía ven la organización de unos juegos olímpicos como un orgullo y no como algo que pueda beneficiar a una entidad.