Etiqueta: Ecología

  • Cómo quisiera poder vivir sin aire

    Cómo quisiera poder vivir sin aire

    Cómo quisiera poder vivir sin aire

    La ciencia es la manifestación suprema del hombre como individuo terrenal.

    Lo es porque la ciencia es el producto de sus más altas capacidades cognitivas. La ciencia no es perfecta en tanto el ser humano no es perfecto, pero tiene la capacidad de autolimitarse, regularse y de ponerse a prueba a sí misma a través del método empírico. Es decir, la ciencia no puede ser producto de arrebatos y arbitrariedades, ella misma funge como filtro ante las ocurrencias de nuestra especie. 

    La única forma en que se puede negar a la ciencia es con más ciencia. Si alguien duda de alguna teoría o hipótesis, debe plantear otra nueva que evidencie la hipótesis anterior y la sustituya. Quien pretenda negar a la ciencia fuera de esa dinámica es un charlatán.

    Pero esa negación, tomando en cuenta que el progreso humano y su autosustentabilidad tiene como base a la ciencia misma (y claramente a la filosofía que no contradice a la ciencia sino que le da sustancia), puede ser muy peligrosa. 

    Lo que acaba de hacer hoy Donald Trump es una rotunda negación de la ciencia. El cambio climático no es un concepto esotérico ni una arbitrariedad, es un hecho comprobable a través de la ciencia. Salirse del acuerdo climático de París es una de las decisiones más bárbaras que ha tomado Estados Unidos desde hace tiempo. 

    El pobre Donald Trump no entiende a la ciencia, básicamente porque su ignorancia y su desmedida ambición pesa más que la razón, porque el beneficio inmediato (si es que hay un beneficio tangible) importa más que la sustentabilidad a largo plazo. No entiende, el pobre Donald, que si no se toman medidas enérgicas (parte de la razón de ser del tratado) al planeta se lo va a cargar el payaso. Por ejemplo, se estima que en algunos años o décadas las principales ciudades del mundo tendrán un clima más cálido que cualquier otro año hasta 2005

    La ciencia es tan evidente que muchas empresas estadounidenses se opusieron a esta medida (porque recordemos que Trump busca, entre otras cosas, aumentar la productividad en su país al deshacerse de los «represivos protocolos ambientales»). Empresarios como Elon Musk y el CEO de Disney decidieron renunciar a los consejos consultivos de la Casa Blanca

    Nuestros antepasados creían que con el avance de la ciencia, la charlatanería terminaría siendo una anécdota histórica. Creían que bastaba con demostrar que algo era cierto o erróneo para que se estableciera de esa forma. Nos hemos dado cuenta que no es así, mucho de lo que ya puede ser afirmado o negado categóricamente por medio de la ciencia es ignorado (a veces de forma deliberada) para así crear una «interpretación alternativa» de la realidad, a pesar de que las evidencias son claras. El menosprecio por la ciencia que tienen algunos sectores de la sociedad estadounidense se ha traducido en políticas públicas tangibles. El dogma que puede ser fácilmente evidenciado ha logrado imponerse sobre la razón.

    La decisión de Trump hará mucho daño al planeta tierra (por el tamaño, importancia y el peso económico del país al que gobierna), un planeta cuyo ecosistema ha visto deteriorarse por la supremacía del ser humano sobre todas las demás especies. Justo cuando empezamos a tomar responsabilidad sobre ello, y justo cuando posiblemente lo hicimos tarde, la ambición de un líder, alimentado por la ignorancia y el dogma, pueden comprometer la sustentabilidad de nuestro planeta en un futuro que ya no es tan lejano.

    Y claro, la reacción de la comunidad internacional apareció al instante: 

  • Tajamar, los manglares y cómo estamos acabando con nuestro entorno por unos pesos

    Tajamar, los manglares y cómo estamos acabando con nuestro entorno por unos pesos

    Entiendo que los seres humanos tenemos la necesidad de desarrollarnos, tenemos que construir ciudades y satisfacer nuestras necesidades, es parte de nuestra naturaleza.

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    Pero para poder coexistir, necesitamos mantener el equilibrio de nuestro entorno, lo cual significa que se tienen que poner restricciones a muchas de nuestras ambiciones por las repercusiones que se pueden tener a largo plazo debido a éstas.

    ¿Te has preguntado el sinfín de casualidades que se tuvieron que dar para que estemos donde estamos, en un mundo de más de 6 billones de personas quienes habitan un planeta que les puede procurar recursos para sobrevivir (excepto cuando trata de nosotros mismos)?

    Que la tierra tuvo que estar a tal distancia frente al sol y que necesito tener ciertas características para desarrollar vida (desde su formación hasta la misma casualidad para que con dichas condiciones la vida surgiera). La tierra tiene una atmósfera de ciertas condiciones muy específicas, y se tuvo que dar una gran casualidad para que de la nada se formara vida, y ultimada-mente vida inteligente.

    Entonces nos damos cuenta de que nuestra existencia pende de un hilo muy delgado, y los seres humanos tenemos la capacidad de romperlo.

    La tierra nos está dando señales claras de que algo estamos haciendo mal. Fenómenos climáticos que no sólo son debido a causas exclusivamente naturales y que han cobrado la vida de muchas personas. Ahí está el derretimiento de los polos que está comprometiendo el futuro de grandes ciudades debido al nivel del mar.

    Basta ver la fotografía del manglar de Tajamar. Mírala y piensa si esa forma de convivir con la naturaleza es sana.

    Tajamar, los manglares y cómo estamos acabando con nuestro entorno por unos pesos

    Cierto, no es como que tengamos que regresar a las cavernas; el hombre debe modificar el estado de la naturaleza para poder satisfacer sus necesidades y hasta para sobrevivir. La cuestión es cómo se hace y es nuestra responsabilidad que el impacto sea el menor posible. No es lo mismo construir un conjunto de edificios de departamentos en una zona estéril, cuya vegetación no es tan abundante; que desarrollar un coto o un conjunto de condominios en un bosque para que sus habitantes se sientan artificialmente arropados por la naturaleza (la cual, en parte, ya fue destruida) porque el desarrollador decidió poner pasto en las casas con vista a lo que queda de bosque.

    Destruir manglares sin siquiera tener precaución por el ecosistema o los animales que ahí habitan, como si simplemente fueran un estorbo en una época donde tenemos muchas especies en peligro de extinción y las áreas verdes se están acabando.

    Todo «en pro del progreso».

    El Estado débil sucumbe ante la voracidad de los desarrolladores. Muchos provocan incendios para que cuando el área afectada quede sin vida, ya no pueda restringir ahí su construcción. El Estado, la academia, y la ciudadanía deberían de pensar en un modelo urbanístico que permita al ser humano desarrollarse de forma armoniosa con el medio ambiente. Lo que ocurrió en Cancún es muestra de la voracidad de algunos cuantos por ganar un buen fajo de billetes en un mundo donde según la Oxfam el 1% más rico ya tiene tanto como el otro 99%.

    Y ciertamente, Cancún es una ciudad que ha crecido sobre manglares que han sido destruidos con el tiempo, y no se trata regresar a este destino a su «Estado selvático», sino que las autoridades deberían de tener un mayor criterio sobre lo que se debería de construir ahí y menos debería permitir la forma en que el manglar de Tajamar fue destruido, sin siquiera molestarse por respetar a la fauna que ahí vivía.

    De igual forma, en Guadalajara, desarrolladores han intentado construir departamentos sobre el bosque de los Colomos, que es considerado después del bosque de la Primavera (también afectada por su voracidad) el pulmón más importante de la ciudad, y un lugar casi sagrado por la ciudadanía.

    Su intención es ganar dinero en el corto plazo sin importar como afectan a la ciudad y su entorno. La estrechez de miras donde lo único importante es el negocio, asumiendo que en todos los casos lo que es bueno para los negocios es bueno para la sociedad, no permite crear ciudades sostenibles donde los ciudadanos puedan desarrollarse en un ambiente sano. Dicha voracidad ha terminado por construir ciudades improvisadas llenas de tráfico, compuestas por cotos y edificios desparramados por todos lados sin orden ni propósito alguno, donde la calidad de vida disminuye por la mala calidad del aire, por las congestiones de tráfico y el deficiente transporte público. Y este, con pequeñas diferencias, es la constante en las ciudades de nuestro país.

    Con esto, podemos concluir que dichas decisiones no sólo afectan a nuestro planeta a largo plazo, sino que la ciudad ya lo reciente en un corto y mediano plazo.

    No importa que muchas instancias internacionales insistan en tener una mayor preocupación por el medio ambiente y sugieran ciertas políticas públicas para que los gobiernos hagan el papel que les toca. La corrupción, los estados débiles, una clase empresarial obsoleta sin preocupación por su entorno y una sociedad que todavía no termina de estar tan preocupada por el tema, son un obstáculo para que nuestro país se involucre y tome decisiones firmes que ayuden a preservar nuestro medio ambiente.

    Los temas de los manglares devastados y de los bosques amenazados por torres de departamentos «con vista a lo que queda del maravilloso bosque» nos deberían de preocupar, porque esto no sólo nos afecta a nosotros, sino que afectará sobre todo, a las nuevas generaciones quienes tendrán centros comerciales de sobra construidos sobre las otrora reservas ecológicas y espacios verdes a los que acudirán preguntándose por qué la ciudad está tan contaminada y por qué sus vías respiratorias enferman con frecuencia.

    Esto es un problema de todos.

  • Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Desde hace pocos años, al ir a cualquier centro comercial, o vaya, a un Starbucks, uno puede ver que hay dos tipos de botes de basura. Uno dice orgánico y generalmente está decorado con motivos verdes, y otro que dice inorgánico el cual tiene algún otro color, como el azul. Supongo que tú lector conoces la diferencia entre basura orgánica y basura inorgánica. Una cáscara de plátano, sobras de comida, madera, papel o cartón son basura orgánica (porque provienen de seres vivos). Las latas de aluminio, plástico, envolturas de dulces, vidrio y demás son inorgánicas porque son materiales que no provienen de seres vivos.

    Orgánico e inorgánico, civilizados e incivilizados

    Separar la basura de esta forma tiene muchos beneficios. Nuestro medio ambiente se contamina menos, se permite la renovación de la tierra (con la basura orgánica), evita la proliferación de enfermedades y un sin fin de beneficios más. Si se ha tratado de inculcar la cultura de la separación de la basura, es porque de esa forma se tiene un menor impacto al medio ambiente, tema muy repetido, pero cuya insistencia está justificada porque estamos condenando a las generaciones futuras al dejarles un planeta más contaminado.

    En realidad el cambio de conducta es mínimo. Sólo se trata de saber donde se tiene que poner cada basura y poner cada una en su bote, es decir, no implica un gran esfuerzo para quien debe de tirar la basura.

    Lo penoso, vergonzoso y humillante (porque habla muy mal de nuestra cultura) es que no tengamos la capacidad de tirar una mísera basura donde va. Ya sería demasiado pedir que se separara la basura en los hogares, pero me impresiona que no podamos hacer ese simple ejercicio. -Es que Pedro, maldito Peña Nieto, como se cuelga de los triunfos de la selección, es un mentiroso y corrupto que exprime el pueblo; espera, voy a tirar la basura, ahí donde sea, da lo mismo-.

    Vaya a una plaza y a un centro comercial. No importa si se encuentra en un barrio bajo o en Las Lomas. Se dará cuenta que no hay diferencia entre el tipo de basura que hay en uno y otro lado. No necesita análisis filosóficos profundos ni analizar a Octavio Paz desde una perspectiva positivista para conocer la cultura mexicana, vea los dos botes y ahí está reflejado todo. No estamos lo suficientemente civilizados para separar la basura. Algo tan sencillo, y eso es una vergüenza.

    Deje de hablar del progresismo europeo, del emprendimiento estadounidense. Primero ponga la basura donde va.

    Si usted tira la basura «donde sea» o peor aún, en la calle, no se sienta orgulloso de eso. Es más, merecería que los demás lo señalen y lo critiquen. Por querer ahorrarse un segundo de su tiempo o por no querer hacer un simple racionamiento en su cerebro (si es que poseé uno), está colaborando en la destrucción de este planeta.

    De este tamaño se la pongo, si separáramos la basura, produciríamos solamente el 17% de la basura que producimos, ya que al estar separada, ésta se puede reciclar más fácilmente. Es decir, por «hüeva» producimos 5 veces más basura. Y se puede empezar tirando la basura en el bote correcto. Tal vez ya que tengamos un nivel más decente de civilización podríamos hacer un esfuerzo por hacerlo en nuestras casas.

    Y luego entenderá por qué México está como está. Si nos flojera hacer eso, imagínese todo nuestro sistema, las instituciones, como están.

  • «Desarrollo» vs Arbolado

    «Desarrollo» vs Arbolado

    El hombre ha hecho históricamente varias atrocidades en nombre del «desarrollo», de la necesidad de progreso. Como especie buscamos prosperar, pero no todos los cambios son buenos, y cuando no lo son, se venden como buenos porque ¡es progreso!, ¡si te opones eres un retrógrada!. Luego pasa el tiempo, miramos atrás y nos damos cuenta que habían cosas que debían haber sido conservadas.

    "Desarrollo" vs Arbolado

    Esta fotografía es de la Av. López Mateos Norte en la ciudad de Guadalajara. La primera data de 1983 y fue tomada por un camarógrafo desde una torre que se encuentra en esta avenida. La segunda no tiene un año de haber sido tomada, y la obtuve de Google Maps (nótese los renders de los edificios colocados por aficionados, luego no vayan a pensar que se ha lanzado un Grand Theft versión Guadalajara). ¿Ves alguna diferencia? Sí, hay una muy clara. En la de la izquierda la avenida está llena de árboles, en la de la derecha no hay prácticamente nada.

    Yo recuerdo esa avenida en la década de los noventas, mucha más parecida a la de la primera fotografía. Esta avenida tenía un bello arbolado, con el tiempo, sí, empezaron a haber congestionamientos de tráfico y las autoridades (del PAN) decidieron ampliar el túnel vehicular por lo cual tuvieron que derribar todo ese bello arbolado. ¿Se solucionó el problema del tráfico? Por supuesto que no, pero le pusieron en la torre al arbolado urbano que embellecía esta avenida. La López Mateos (que en algún punto de la ciudad conecta con la Minerva) perdió su encanto y termino siendo una avenida del montón. El ecosistema cambió dramáticamente, de ser una avenida boscosa y acogedora, ahora se percibe una avenida más bien árida.

    Las áreas verdes no son prioritarias para las autoridades, esto en Guadalajara y en muchos lugares de México. En la Zona Metropolitana de Guadalajara se han construido muy pocos parques en tiempos recientes, quienes ya rebasamos la mayoría de edad constatamos que los parques que vemos son prácticamente los mismos, en los nuevos desarrollos prácticamente no existen, y si existen, son pequeños, están dentro de los cotos y han sido desarrollados por la iniciativa privada mas no por el estado. En cambio la tala de árboles es la constante en nuestra ciudad. A un terreno se le da un valor de uso basado en el dinero, en cuanto se puede vender, en lo que se puede desarrollar ahí, pero no se piensa en como este terreno podría abonar a la sociedad, un terreno que podría convertirse en áreas verdes que podrían servir como área de esparcimiento que en cierto punto coadyuvaría a mejorar el tejido social, dado que los niños y jóvenes tendrán espacios para su recreación.

    Lo mismo con las avenidas, se buscan «soluciones» a los problemas de tráfico, soluciones que ya no tienen cabida en otros países por su poca eficacia (véase como en Seúl, Corea del Sur, han demolido vías rápidas para construir parques urbanos). Buscan agilizar el tráfico (en muchos casos sin éxito) sacrificando la imagen visual de las avenidas, porque también es cierto, los árboles pueden tapar anuncios espectaculares.

    Debido a que se ha tomado mayor conciencia por parte de la ciudadanía en este tema, algunos desarrollos buscan que el impacto sobre el ecosistema sea menor. Un caso es el desarrollo llamado Central Park, en frente de Avenida México, que consistirá en varias torres residenciales y corporativas de más de 100 metros, en un terreno privado completamente arbolado. En lugar de acabar con el arbolado, se decidió solo talar en el área donde se van a levantar los edificios y dejar el resto de dicho arbolado intacto, por lo cual se conservará entre el 70% y 80% de este (a ojo de buen cubero). Qué mejor que este terreno  se hubiera convertido en un parque, tendría todo el potencial para serlo. Lamentablemente este terreno completamente arbolado siempre fue privado, por lo cual es difícil convertirlo en algo así.

    Sin embargo falta mucho trecho para lograr tener una sociedad que sepa desarrollarse procurando respetar y promover las áreas verdes. La naturaleza no tiene que estar peleada con el desarrollo, por lo contrario, es parte de este. Porque una ciudad no se puede desarrollar si no logra conservar sus virtudes.

     

  • Carlos Mota V. El bruto según Monsanto

    Carlos Mota V. El bruto según Monsanto

    Si en este blog hay una piñata, o algo así como la antítesis, como el Darth Vader de Luke Skywalker, el Hitler de los Judíos, el Guasón de Batman, eso sería Carlos Mota de Cerebro. Y es que a este «columnista» (que opaca a los tercergradistas) se le ocurre escribir cada barbaridad. Primero culpó a la UNAM de casi casi fomentar el terrorismo, luego se le fue a la yugular al «ex preciso» Felipe Calderón por no ser tan neoliberal, después lo critiqué por tenerles envidia a los empresarios, y al final le faltó al poco para afirmar que el Buen Fin nos iba a catapultar al desarrollo. Ahora voy con un artículo muy lamentable, creo que el peor de todos, donde Carlos Mota alaba a Monsanto.

    Carlos Mota V. El bruto según Monsanto

    Todos sabemos que es Monsanto. Es una de las empresas con peor reputación a nivel mundial. Si en cualquier lado preguntas a alguna persona de a pie que digamos le gusta estar algo informada, cuales son las peores empresas que existen, entre una de ellas se va a encontrar Monsanto sí o sí. Peor, cuando en Google buscas a Monsanto, te encontrarás con muchas notas críticas de esa empresa, que sus productos producen cáncer, que sus fábricas contaminaron a alguna pequeña población en Estados Unidos. En Youtube se pone peor (recomendado el video «El Mundo Según Monsanto». Esta empresa que produce entre muchas cosas, maíz transgénico, gusta mucho de hacer lobbying (cabildeo) para poder hacer negocios en diferentes países (mientras que otros cada vez prohiben con más fuerza sus productos).

    Con todo el cochinero que ha producido a la ecología esta empresa. A Carlos Mota se le ocurre halagar a esta empresa y desear que venga a México a sembrar maíz transgénico por todos lados. Cito lo que dice este «columnista»:

    Empresas como Monsanto, DuPont o Basf han luchado globalmente para que los países se pongan al día en la adopción de mayor tecnología para el campo. Pero el camino no es fácil. De hecho, ayer mismo el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, publicó nueva prohibiciones contra semillas de Monsanto (el maíz MON 810), luego de haber sido cabildeado por Greenpeace. Fatal.

    Resulta, sí, que Monsanto es toda una señora da la caridad que busca el progreso del mundo, mientras que el primer ministro de Polonia atenta contra el progreso de su país, y a la vez Greenpeace es poco menos que el demonio. Curioso que Carlos Mota reprueba a Greenpeace por cabildear, si los expertos en hacer eso son los de Monsanto, ¡por el amor de Dios!. Carlos Mota sigue diciendo barbaridades:

    Monsanto refrendó recientemente su compromiso a favor de una mejor tecnología para el campo: Dijo comprometerse a: “expandir la disponibilidad de híbridos de maíz con múltiples modos de acción para protegerlo contra el gusano alfilerillo”.

    A ver, este tipo, tan pro libre mercado (y ni tanto, porque apoya a los monopolios) debería haber leído algo de Milton Friedman y su frase donde dice que la responsabilidad social de las empresas es ganar utilidades, para dejarse de tonterías de que «Monsanto tiene un compromiso a favor del campo». Claro, hay empresas que bajo la premisa de Milton Friedman generan bienestar en la sociedad, y otras como Monsanto, todo lo contrario.

    Igual este artículo es pagado por la transnacional, porque parece burdamente un spot publicitario. Pero como escribe Carlos Mota si cabe la posibilidad de que se crea todas estas «cosas» que escribió.

    Espero que esta empresa no venga a invertir y a envenenar nuestro campo. Por algo cada vez más países europeos la sacan a patadas. Y Carlos Mota que tenga dignidad y se dedique a otra cosa ¡por favor!. Peor aún, este periodista hace menos de un mes afirmó que los consumidores quieren monopolios haciendo una burda comparación entre los monopolios voluntarios (que lo son porque el consumidor elige sus productos porque estos satisfacen sus necesidades, como el caso de Google por un ejemplo) y los coercitivos (que son monopolios con anuencia del gobierno, por sus privilegios y altas barreras de entrada como Telmex y Televisa). Díganle a este hombre que es absurdo comparar a empresas como Televisa con Google.

  • Colomos III, la importancia de la naturaleza en el ecosistema

    Colomos III, la importancia de la naturaleza en el ecosistema

    Colomos III, la importancia de la naturaleza en el ecosistemaQuienes vivan en la Zona Metropolitana de Guadalajara o quienes vengan a la capital jalisciense, seguramente sabrán que es Colomos. Este es un bosque inducido dentro de la ciudad, que sirve como pulmón y ayuda a mantener cierto equilibrio en el ecosistema, se divide en dos secciones conjuntas, Colomos I y Colomos II (es decir, un bosque seccionado en dos partes); estos espacios además sirven de esparcimiento para la ciudadanía, para tanto los que quieren ir de pic-nic o los que quieren ir a hacer ejercicio en un lugar donde lo que sobra es oxígeno. Esta zona es muy importante, no solo por la existencia del bosque, sino por los mantos acuíferos que pasan por debajo de esta zona y que abastecen de agua a varias colonias de la ciudad. ¿Entonces que es Colomos III?, este es otro predio donde se está contemplando hacer digamos un tercer bosque, aunque a diferencia de los primeros dos, no se encuentra exáctamente en el mismo lugar; se encuentra aproximadamente a un kilómetro de los primeros dos bosques hacia el norte.

    El fin de semana tuve la oportunidad de ir, dado que Colomos III es uno de los proyectos de la Organización Civil donde colaboro. No es la primera vez que voy, pero si la primera vez donde me percato del impresionante tamaño que tiene este predio propiedad del gobierno, pero que ha sido de interés para algunos desarrolladores que lo han querido contemplar para desarrollar edificios departamentales. Colomos III tiene 28 hectáreas y en parte de este terreno ya existen árboles medianos que fueron sembrados desde hace 10 años. En esta visita tuve la oportunidad de platicar con el maestro Jaime Eloy Ruiz Barajas quien ha estado también muy involucrado en el proyecto y es un especialista del tema. Me comentaba que bajo este terreno existen dos mantos acuíferos que alimentan a más de 10 colonias de la Zona Metropolitana, y también me hablaba sobre la importancia de hacer crecer un bosque en este terreno, que además de los beneficios mencionados anteriormente que un bosque (valga la redundancia) podría tener a la ciudad, también iba a ser muy benéfico para dichos mantos acuíferos.

    A pesar de la existencia de algunos árboles medianos, la mayor parte de Colomos III es un terreno donde se han sembrado nuevos árboles que no rebasan el medio metro de altura, los cuales tienen que estar siendo regados y mantenidos. Aquí es donde entra la labor de Movimiento Propuesta Ciudadana y del profesor Jaime Eloy, donde varios alumnos de instituciones como la Universidad Panamericana entre otras, hacen su servicio el sábado a las 8:00 de la mañana. El Ayuntamiento de Zapopan quien colabora con las pipas de agua, de las cuales se abastecen los voluntarios quienes por medio de baldes riegan los nuevos árboles que en unas décadas formarán parte del nuevo bosque.

    Les comentaba que este bosque ha estado en la mira de varios desarrolladores porque se encuentra en una de las zonas más opulentas de Guadalajara, colinda con una de las colonias con más poder adquisitivo como son Colinas de San Javier y Puerta de Hierro, y cerca de este predio se han construido clusters de rascacielos que oscilan entre los 20 y 40 pisos (algo así como lo que es Santa Fe en la Ciudad de México), de hecho es curiosa la sensación porque dentro de este terreno, se respira un aire campestre, pero a la vez está rodeado de estos modernos edificios que desde esa distancia parecerían formar parte de una ciudad de primer mundo, pero donde sabemos que al entrar dentro de estos «clusters», el segregacionismo que separa a los inquilinos de estas torres de la ciudad, delata el tercermundismo. Algunos de estos edificios fueron construidos en zonas por donde pasan mantos acuíferos y con una escasa planeación urbana, dado que no se encuentran cerca de una vía rápida y la «exclusividad» de estas zonas no ha permitido la construcción de vías que permitan un tráfico más fluído, claro, hablar de transporte público en esta zona es hablar de nada, menos donde solo pasan dos rutas de camiones.

    Es bueno saber que a pesar de esas modas por talar árboles para que «el letrero del negocio del dueño se vea» como ocurrió con un Burger King ubicado cerca del Expiatorio de la ciudad, o de quemar deliberadamente bosques para posteriormente desarrollar cotos y condominios con el slogan de «vive cerca de la naturaleza» como ocurrió con el Bosque de la Primavera, existe gente que se preocupa por preservar el entorno y promover desarrollos naturales que le podremos heredar a nuestros hijos. Ciertamente, tendrán que pasar años o incluso décadas para que este bosque tome forma como la que tienen las primeras dos secciones de Colomos, pero cualquiera en su sano juicio preferiría esperar un tiempo para tener un nuevo bosque a tener una ciudad llenos de edificios que en ese tiempo se verán viejos, y donde debido a la falta de áreas naturales, se tendría un ecosistema muy deteriorado.

    Mi visita a este bosque tuvo varias razones, empezando porque quería conocer más a fondo este proyecto (por lo cual tenía que estar ahí y presenciarlo en vivo) dado que donaré un sitio web para este proyecto, y claro además quería colaborar y poner mi granito de arena. Y para los que creen que solo me dedico a estar escribiendo tontería y media en este sitio, aquí les dejo la prueba de uno de los tantos arbolitos que regué en mi visita al bosque. Por cierto, quien quiera colaborar, me lo puede hacer saber por este medio y yo con todo gusto les informaré:

    Arbolito

     

  • El Bosque de la Primavera ¿Y cuándo vamos a aprender la lección?

    El Bosque de la Primavera ¿Y cuándo vamos a aprender la lección?Para los que no hayan venido a Guadalajara, o conozcan mi ciudad de paso, al oriente e la Zona Metropolitana, específicamente en el municipio de Zapopan, se encuentra un bosque de más de 30,000 hectareas llamado El Bosque de la Primavera. Este es tan grande que tiene prácticamente el mismo tamaño de la mancha urbana de la Zona Metropolitana. Naturalmente este bosque tiene una función en preservar un equilibrio natural en nuestra ciudad, no lo notaríamos si no experimentáramos su ausencia, al igual si les quitáramos el Bosque de Chapultepec o La Marquesa a los capitalinos. Este bosque tiene varias especies de flora, fauna y mantos acuíferos, y además sirve para el esparcimiento de quienes viven en Guadalajara y sus zonas aledañas.

    La mancha urbana de la Zona Metropolitana ya ha alcanzado el bosque, y lo natural es pensar que ahí debería de parar su avance y buscar extenderse por otros lados (tanto hacia el sur como en el norte, existen terrenos para que la ciudad siga creciendo). Pero parece ser que a algunas personas no les importa mucho la ecología y terminan prendiendo fuego al bosque premeditadamente, para que después, cuando ese terreno se ha vuelto infertil, digan que es propicio para construir cotos o departamentos. Desarrollos que cínicamente muchas veces venden con algún motivo ecológico dado que se encuentra al lado del bosque (que quemaron). No podemos asegurar cuantas veces La Primavera ha sufrido incendios premeditados y cuantas veces han sido accidentales (por falta de cuidado), pero con un poco de sentido común, es posible evitar cualquier daño (lo más mínimo que sea), como comenta Mario Silva del Colectivo Ecologista Jalisco: Si se descubre quienes fueron los causantes del incendio totalmente provocado, castigo ejemplar. Como igual de ejemplar debe ser nuestro comportamiento cuando visitemos La Primavera: no fumar, no producir ni tirar basura, no dañar al bosque, no llevar ruido, no matar ni molestar animales, no invadirlo con autos y motos… ¿Esto es tan difícil de entender?

    Se hablan de más de 1,400 hectareas consumidas por el fuego. El Bosque de la Primavera tiene 30,500. Si hacemos el cálculo, sería el 4% del bosque. Tal vez el número parece pequeño, pero en realidad es muchísimo. Es como si en Guadalajara se quemaran más de 20 cuadras, curiosamente esto sucedió en el 20 aniversario de la tragedia en el Sector Libertad por la explosión de ductos de Pemex que destruyó un porcentaje parecido al que vengo comentando, y también el mismo día que se celebra el «Día de la Madre Tierra».

    Esto es muy preocupante, porque México está poco a poco perdiendo la rica diversidad ecológica que tiene, un claro ejemplo es la Selva Lacandona o también el hecho de que cada vez existen menos especies de loros los cuales están en peligro de extinción. Esto a pesar de que dicen que el Gobierno Federal se ha comprometido con el medio ambiente. No podemos dejar a un lado a Wirikuta, que siempre ha estado en los ojos de las mineras transnacionales, si bien es un lugar más desértico, también implica la destrucción de nuestras tracidiones ancestrales.

    De verdad, debe de haber un cambio en nuestra relación con la ecología. Y todo este maltrato terminará cobrándonos la factura. Si piensan ir a un bosque a acampar o a divertirse, no está de más ser prudentes  y tomar sencillas precauciones como el no utilizar cualquier material inflamable que pudiera generar un incendio. Ya si estos incendios son premeditados, simplemente a los culpables se les debe aplicar la ley, dejarlos enrejados un buen tiempo, y a la vez que resarsan lo daños provocados.

    Si quieren ayudar, les dejo varias páginas que se han abierto en Facebook, donde les informarán sobre como pueden colaborar. No necesariamente llendo al bosque, pero si apoyando a los brigadistas que están tratando de controlar el incendio:

    Reforestacion de la Primavera 2012

    S.O.S. Nuestro bosque nos necesita

  • La Cuenca Hidrológica de los Colomos, amenazas y retos de un ecosistema vivo.

    “Guadalajara, Guadalajara, sabes a pura tierra mojada. ¡Ay! Colomitos lejanos, ¡ay!  ojitos de agua hermanos, ¡ay! Colomitos inolvidables”

    ¿Que jalisciense no ha entonado una de las canciones más populares de  la cultura mexicana? Mejor dicho, ¿qué Mexicano no lo ha hecho? Suposición pura, yo digo que todos la hemos cantado. Esta canción, himno de nuestra ciudad, que fue el mayor de los éxitos y que inmortalizo a Don Pepe Guizar, es sin lugar a duda una extraordinaria referencia de nuestro Colomitos. Ese Colomitos inolvidable, ese Colomitos tan amenazados hoy en día.

    La sub-cuenca de Atemajac, mejor conocida como Cuenca Hidrológica de Los Colomos, se encuentra ubicada al poniente de la Ciudad de Guadalajara, abarcando esta ciudad y Zapopan.

    En el año 1897, el Gobernador Luis del Carmen Curiel, adquirió por compraventa a particulares 248 hectáreas, con el fin de proteger y conservar los mantos acuíferos y cauces de agua que abastecen todavía a colonias de Guadaljara y por supuesto, la supervivencia del Bosque de los Colomos, bosque inducido, que representa una masa forestal apróximada de 30 mil árboles de diferente especie. Estas tierras forman parte del patrimonio público del Estado, es decir, son INTRANSFERIBLES, INEMBARGABLES E IMPRESCRIPTIBLES, por lo que están fuera del comercio y son patrimonio de todos los jaliscienses.

    En la cuenca hidrológica de Los Colomos, se ubican los manantiales: La campana, Chocolate, Barrenos, La culebra y Colomitos, que son fuentes naturales de agua.

    La base jurídica de las acciones de rescate ambiental y mantenimiento foresta de la Cuenca Hidrológica de los Colomos, es la Ley que aprueba el Plan Parcial de Urbanización y Control de la Edificación para la protección Ecológica de la Zona de los Colomos, del 21 de Agosto de 1984, en la cual, como su nombre lo dice tiene como objetivo principal, llevar acciones tendientes a la conservación y mejoramiento del sistema ecológico de la zona, la regeneración del medio ambiente y la protección de acuíferos para mejorar el aprovechamiento de los recursos naturales. Además contempla la implementación de un sistema de espacios abiertos, que aproveche y complemente la propiedad pública y que dote a la comunidad de lugares de diversión y esparcimiento. Esta ley fue extrañamente derogada.

    El plan Parcial de Urbanización y Control de la edificación para la Protección Ecológica de la Zona de los Colomos, está inscrito dentro del marco de la planeación nacional y estatal, de acuerdo al Plan Nacional de Desarrollo, en el cual se contemplan los siguientes criterios ecológicos y sociales:

    Ecológicos:

    La regeneración y preservación de los manantiales ubicados en la zona;

    La preservación del potencial de territorio para la infiltración hídrica y la recarga de los acuíferos de la zona y, la preservación y mejoramiento de los recursos forestales existentes.

    Sociales:

    El aprovechamiento bajo criterios de prioridad social, de los predios mediante su utilización y accesibilidad adecuada.

    Al transcurrir el tiempo, se inicia un proceso de cambio en el uso de suelo: especulación, corrupción y complicidad de diversas autoridades, han propiciado la disminución original de la propiedad pública.

    En total de las 248 hectáreas adquiridas, hoy quedan 197, es decir, ha perdido casi el 20 por ciento de su territorio original. De estas 197 hectáreas, 116 se encuentran en Guadalajara, de las cuales unicamente están protegidas 90, debido a que en el 2007, el Bosque de los Colomos sección I y II, fue declarado por el Congreso del Estado Área Natural Protegida con manejo Municipal de Protección Hidrológica. En Zapopan, se encuentran 81 hectáreas, de las cuales 41 están dadas en comodato al Municipio.

    Entre las múltiples afectaciones que ha sufrido la Cuenca de los Colomos, podemos destacar las siguientes:

    En el año 2007, en la sección I del Bosque de los Colomos, fueron despalmados y emparejados 15 mil metros cuadros, para la edificación de dos torres departamentales y diez casas. El material producto de esos trabajos fue arrojado a los mantos acuíferos del bosque, al arroyo Chocolate, esto con autorización del Patronato del Bosque y del Ayuntamiento de Guadalajara, siendo que los supuestos “propietarios”, ostentaban su propiedad con escrituras falsas.

    La propiedad que corresponde a Zapopan, ha sido invadida por varios desarrollos inmobiliarios, ubicados en Avenida Acueducto: Pontevedra, Real del Bosque, Zotogrande Residencial, una parte de Puerta de Hierro, La Reserva, la Iglesia San Juan Macías, el Colegio Green Land, la agencia de autos Mazda, etc…;

    Y lo más reciente, el caso del Bajio, con la construcción del Estadio de las Chivas y la Villa Panamericana

    ¿Qué se debe hacer para proteger a la Cuenca Hidrológica de los Colomos?

    A pesar de que la devastación ha sido tremendamente agresiva, las autoridades competentes tienen mecanismos legales y técnico ambientales que deben ejercitar, por citar algunos:

    En primer lugar, el Gobierno del Estado, debe instruir a su Secretaría de Medio Ambiente para el  Desarrollo Sustentable SEMADES, a que realice los estudios técnicos correspondientes, para que se declare Área Estatal Natural Protegida a la Cuenca de los Colomos, bajo la categoría de Hidrológica, según lo contempla la Ley Estatal de Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente.

    En segundo lugar, a través de una Comisión Especial Legislativa y en conjunto de la Secretaria de Desarrollo Urbano SEDEUR y Patrimonio del Estado, se investigue la situación jurídica que prevalece en el lugar, rescatando con precisión y definitivamente, la magnitud territorial del patrimonio público, realizando el deslinde y colocación de mojoneras. Que se finquen responsabilidades a invasonres y reparación de daños patrimoniales ocasionados por acciones de particulares y complicidades de funcionarios públicos.

    Y en cuarto lugar,  se debe volver a la legalidad y legitimidad, restituyendo con las modificaciones pertinentes la Ley de Plan Parcial de Urbanización y Control de la Edificación para la Protección Ecológica de la Zona de los Colomos.

    En el caso de lo que ya denominamos “Colomos III”, en Zapopan, podemos decir que a pesar de la múltiple problemática, sobre todo de especulación y muchas batallas legales por la propiedad de estos terrenos que son de una altísima plusvalía, un grupo de personas, en coordinación con la Dirección de Ecología del Municipio, vamos cada sábado a realizar actividades de mantenimiento forestal, donde participan estudiantes de la Preparatoria 7 y de la Universidad Panamericana, quienes somos comandados por el Maestro Jaime Eloy Ruiz Barajas, destacado académico de la Universidad de Guadalajara, ambientalista y ciudadano ejemplar, quien viene trabajando y luchando desde el año de 1998, para hacer realidad Colomos III, el único bosque urbano de Zapopan.

    Proteger, restaurar y conservar a la Cuenca Hidrológica de los Colomos es vital para mantener el equilibrio ecológico de la Zona, además de los muchos beneficios ambientales para la sociedad, puesto que al ser una zona de recarga de acuíferos, existen mantos friáticos y manantiales, lo que abona a mejorar el clima, ayuda a retener el suelo, es hábitat de fauna, consume dióxido de carbono y por citar un pequeño ejemplo, cada árbol produce oxígeno para 10 personas,  abastece de agua aproximadamente a 17 colonias, a través del rebombeo Colomos, es un ecosistema compartido entre dos municipios, Guadalajara y Zapopan, por lo que debe tener una política de protección Estatal, además de ser un espacio verde indispensable para la recreación. Esto por citar algunas de las bondades que la Cuenca nos proporciona a todos.

    Con la intención de que esta colaboración sea un llamado a las autoridades correspondientes, pero sobre todo que sea, una incitación ciudadana a emprender una cruzada cívica y de ética ambiental, por el bien de todos y por el compromiso y responsabilidad que tenemos con las generaciones venideras.