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  • Estamos lamentando la muerte de Nelson Mandela, maldito naco

    Estamos lamentando la muerte de Nelson Mandela, maldito naco

    Nelson Mandela se casó tres veces, se inspiró en Ghandi y sus métodos de resistencia no violentos, estuvo 27 años en prisión, y su lucha contra el apartheid le valió un Premio Nóbel en 1993, para un año después, erigirse como presidente de Sudáfrica. Ya convertido en un héroe nacional y en un ícono mundial en la lucha contra el racismo, convaleció durante sus últimos años, siendo su última aparición pública en el Mundial de Sudáfrica de 2010. Falleció el 5 de Diciembre de 2013. Un día antes de escribir este texto.

    Estamos lamentando la muerte de Mandela, maldito naco

    Hoy tuve una cita con una clienta en un Starbucks en Puerta de Hierro. La zona más rica y lujosa de Guadalajara, algo así como un Santa Fe, cruzado con Las Lomas en el Distrito Federal. Camino hacia Plaza Andares rodeado de torres de departamentos y oficinas que oscilan entre los 20 y 42 pisos. La única gente «morenita» o llamada peyorativamente «naquita» que pude ver en esta zona que compone dicha plaza y el cluster de torres de departamentos que no invitan a la convivencia a nivel calle (quitando ese detalle, uno pensaría que está en un país de primer mundo) era gente que realizaba trabajos físicos, de construcción. Porque en esa zona, en servicio al cliente no es tan fácil encontrar gente con rasgos mestizos y menos indígenas.

    Sólo pude ver saliendo de Plaza Andares a un joven moreno, con una vestimenta sucia y desgastada, lo que ocasionó que los policías lo vieran con atención. Entendiendo la historia de castas de nuestro país, donde «los blancos y criollos van arriba, los mestizos al medio y los indígenas abajo», lo cual explica de alguna manera que la mayoría de los delincuentes sean «morenitos», se explica por qué los policías pueden ver con «atención» a esta gente. Aunque paradójicamente la tez de los policías es más parecida a esos que miran con «atención» que aquella gente que anda por esa plaza.

    No se puede llegar a una generalización y pensar que todos los individuos «bien y de clase» son racistas. Me consta que algunos no lo son. Pero lo cierto es que la dinámica de estos lugares no invita a «los morenitos» a formar parte de la vida diaria de estos complejos. Y el fomentar su ingreso, implicaría una pérdida de valor o de plusvalía de dicho establecimiento. Algunos podrán afirmar que no es una actitud racista, sino que dicho establecimiento tiene negocios dirigidos a personas con un alto poder adquisitivo. Pero si uno va a Estados Unidos y entra a un lugar exclusivo, no dejará de ver negros, japoneses o incluso latinos.

    Muy posiblemente la intención del establecimiento no sea promocionar la discriminación racial. Más bien es que el racismo que existe en nuestro país incita a que dichos establecimientos tengan que seguir una dinámica. Un establecimiento desea obtener dinero, y para lograrlo tiene que entender la realidad sociocultural de donde quiere establecerse. Incluso muchas personas ni siquiera son conscientes de sus actitudes racistas, porque en el país de la simulación histórica, donde se nos enseñó a parecer y a no saber decir no, tenemos una gran capacidad como hacer parecer que no pasa nada.

    ¿Cual era el tema en boga? Ah sí, la muerte de Nelson Mandela que lamentamos todos los mexicanos. La mala noticia no es selectiva ni discriminatoria: Caucásicos, morenos, todos hablan del tema. Pero habrá que ver si como mexicanos comprendemos a fondo su legado, o más bien, lo lamentamos sólo porque todos lo lamentan. Y también habrá que ver si todos somos capaces de practicar la tolerancia que Mandela tanto buscó crear en su pueblo.

  • Cerebro vs Guillermo Dellamary. ¿Diferencias entre pobres y ricos?

    Cerebro vs Guillermo Dellamary. ¿Diferencias entre pobres y ricos?

    Guillermo Dellamary así de describe: Mi Curriculum se resume a 25 años de experiencia como psicoterapeuta de jóvenes y sus familias. Especialmente en asuntos escolares y las relaciones disfuncionales con la familia. Tengo licenciatura en psicología en la UAG, en filosofía en la UNIVA y estudios de bachillerato y doctorado en la Pontifica Gregoriana en Roma 20 años de experiencia en programas de radio y televisión sobre consultoria para padres de familia

    Cerebro vs Guillermo Dellamary. Sincera y ejemplar discriminación y clasismo

    Después de salir del curso de Mexworks y darme cuenta de lo que pasaba ahí, hice una especie de campaña por correo (tomaba todos los mails de las cadenas de correo y mandaba un texto alertando a la gente), uno de los cuales le llegó a Guillermo Dellamary, columnista en El Informador, quien sin conocerlo personalmente, me envió un libro que estaba escribiendo sobre este «curso de superación». Ese libro nunca se lanzó a la venta y yo me quedé con una de las pocas copias. Era un buen libro que evidenciaba de una forma moderaba los problemas que acarreaban este tipo de cursos. Me había quedado con un buen concepto de esta persona, posteriormente le dejé de seguir la pista, pero ahora he quedado asombrado por una columna tan clasista y discriminatoria, que hizo que mi opinión sobre de él cambiara radicalmente para mal. Una nota que no entiendo como fue publicada por El Informador.

    Como acostumbro hacer en los «versus». Pondré toda la nota, pero dentro de esta iré refutando todo lo que dice este personaje (las cursivas son del autor, lo demás son anotaciones mías):

    Algunas diferencias entre pobres y ricos

    Desde luego que no se pretende insinuar ofensa ni discriminación alguna, ni tampoco caer en necias generalizaciones. Es sólo atrapar algunas observaciones que recaen en los dos diferentes estilos de vida en nuestra muy particular cultura.

    Aquí usted alerta al lector de que no va a hacer, lo que quiere hacer. El texto es ofensivo, discriminatorio y cae en generalizaciones.

    Aún no acabo por comprenderlo, pero los ricos tienden a ser gente bonita, linda, bien parecida y atractiva. Y en cambio los pobres parecen recibir pocas bondades. Llegando a rayar en la fealdad. No sé si el dinero ayuda a mejorar la genética o si es que la gente bonita tiene más oportunidades de trabajo y negocios, pero basta observar el fenómeno y nos damos cuenta de que las personas de “éxito”, lo que esto pueda significar, tienden a ser gente atractiva y bien parecida. En cambio los pobres, especialmente los delincuentes, fácilmente son gente fea.

    No sé si en todos sus estudios le enseñaron la historia de México, las castas, españoles, mestizos, criollos, para que usted entienda por qué la gente caucásica ha estado arriba de la pirámide, los mestizos en el medio y los indígenas en la parte de abajo. Usted lo reduce todo a tratar de explicar el éxito o fracaso de una persona debido a su parecido físico. Disculpe, pero hay gente que no es parecida, ni blanquita que triunfa. No sólo en México sino en el mundo. Eso tiene que ver con un país con muy poca movilidad social donde unas razas han dominado a otras. Incluso hay que hablar de la subjetividad de la belleza, la cual de alguna manera está supeditada a la cultura de un país o región.

    También he observado que los ricos saben combinar sus prendas de vestir, tienen una mayor sensibilidad estética y no sólo porque tienen dinero para “estar a la moda”, sino tienen buen gusto hasta para hacer maravillas con poco dinero y lograr una buena imagen, de hecho muchos saben usar el lino, la lana, y el algodón, según el momento y el clima. En cambio, los pobres ni idea; se ponen lo que hay y punto.

    ¿No ha pensado que los pobres tienen otras prioridades antes que pensar como vestirse? Y disculpe, que ni siquiera todos los «ricos» tratan de tener una imagen impecable. Yo conozco gente que tiene dinero y no se está preocupando por saber como usar el lino, la lana o el algodón, gente que viste de jeans, una camisa a cuadros y nada más. ¿No ha pensado que la gente de clase media para arriba al estar en el sector servicios o representar la imagen de una compañía buscan verse bien, mientras que un pobre que trabaja en una fábrica no tiene la necesidad de vestirse así? Le pongo mi caso, yo tengo un negocio de páginas web. Naturalmente cuando voy con un cliente busco vestirme apropiadamente, estar rasurado. ¿Eso me preocuparía si tuviera que trabajar en un puesto de intendencia o en una fábrica? Por supuesto que no.

    Bueno el extremo es cuando los pobres van a la playa o a una alberca, las mujeres se meten con una playera, shorts y toda su ropa íntima, como si no supieran que existe un traje de baño. Puede ser por pudor o simplemente una cultura de no gastar dinero en la prenda idónea para nadar. Es más, he visto en albercas públicas los letreros que indican que está prohibido meterse con ropa o pantalones largos, porque de que son capaces, lo son.

    Vuelvo a lo mismo. La gente de escasos recursos tiene otras prioridades. Aquí insulta (como afirmó que no lo iba a hacer) a la gente pobre al decir que son capaces de vestirse con ropa. Cierto, es otra cultura, viven de otro modo. La gente de dinero se preocupa por seguir ciertas reglas de etiqueta que ellos en su ambiente no usan. ¿Cuál es el problema con eso? ¿Por qué le afecta tanto?

    Otra gran diferencia es en la higiene, los ricos son mucho más cuidadosos en su propio aliño personal, su salud y su cuidado bucal. En cambio los pobres parece que eso no es importante, igual los hombres no se rasuran como las mujeres no saben que existen desodorantes. Los ricos toman más precauciones en la limpieza, presentación y equilibrio de los alimentos, mientras que los pobres comen como viene. Lo que hay y punto, eso de lavarse las manos antes de comer o masticar  correctamente parece que son sólo modales para señoritos.

    Empiezo. Los pobres no reciben la misma educación que los ricos. Los pobres no tienen dinero para estar yendo con nutriólogos que les expliquen como comer. Si no tienes dinero que es prioridad ¿Un kilo de frijoles, o una pasta dental o desodorante? La gente pobre no tiene las mismas necesidades que la gente rica. Usted señor Guillermo Dellamary, como cristiano que es, agradézcale a Dios por la posición económica en la que está, y deje de denostar a quienes no tuvieron las mismas oportunidades que usted.

    Hay pobres que salen sin conocer las bondades de un peine o mujeres que creen que andar arregladas es sólo un tema para fiestas. Igual los ricos, pecan de aseados y no quieren ni usar una misma prenda por la tarde y se cambian, y hay pobres que usan el mismo pantalón toda la semana y nada importa.

    ¿Es igual de fácil para un pobre comprar una prenda de vestir que para una persona rica? El comentario es absurdo. ¿Cómo cree que pensará primero en llenar su closet de ropa de marca antes que tener comida, luz y alimentos? Lo reto a vivir en algún barrio marginal, con dos prendas de ropa, y un trabajo de $5,000 pesos mensuales para que me diga si se puede dar el lujo de cambiarse la ropa dos veces al día.

    El desorden de la casa de los pobres es muy característico, parece que no importa poner las cosas en un lugar adecuado, todo va en donde caiga. Y claro, los ricos todo lo quieren en un preciso y correcto lugar.

    Primero, los pobres no tienen sirvienta como seguramente usted tiene porque seguro ha agarrado un sólo trapeador en su vida. Segundo, sus casas no son tan espaciosas como la suya, como para darse el lujo de hacer «decoración de interiores». La estética del hogar NO ES PRIORIDAD para ellos, entiéndalo. Ellos necesitan satisfacer otras necesidades.

    Bueno, como son muchos los temas que hacen ver distinta la cultura, los hábitos y las costumbres de los ricos y los pobres, lo continuaremos la siguiente semana.

    Yo espero que no lo continúe. No entiendo el propósito de este tipo de artículos, ¿A qué es lo que trata de llegar? Yo no lo entiendo la verdad, sobre todo que ha abordado esto de una manera tan superficial e irresponsable. Porque aparte no tiene fundamento alguno más lo que «usted ha visto» y sin ninguna capacidad de la comprensión de los por qués, despreciando a aquellos que no son «de su condición» y juzgándolos de acuerdo a sus propios parámetros.

    Pésimo artículo.

    Aquí el artículo original: http://opinion.informador.com.mx/Columnas/2013/08/22/algunas-diferencias-entre-pobres-y-ricos/

  • Test para saber si eres un racista

    Test para saber si eres un racista

    Test para saber si eres un racistaResponde estas respuestas sinceramente:

    1.- Si en la calle ves un niño pobre de piel blanca, te indignas y te preguntas si no es un niño secuestrado, pero cuando son mestizos o indígenas, te despreocupa que niños estén pidiendo dinero.

    2.- Con tus amigos, te refieres a la muchacha del aseo, como chacha o criada.

    3.- Tienes problemas para invitar a gente de rasgos mestizos o indígenas a una fiesta por el «qué dirán» y/o te justificas con el argumento de que son personas de «ambientes diferentes».

    4.- No te sientes cómodo estando con gente morena en una aglomeración. En un estadio, en un elevador, caminando en la calle.

    5.- En el autobús le cedes sin problema el asiento a una mujer con rasgos caucásicos o moreno claros, pero rara vez lo haces con una indígena.

    6.- Estás indignado porque los maestros de la CNTE han bloqueado una avenida. Haz un ejercicio de imaginación y piensa que esos maestros son del ITAM y del ITESM que están en contra de una ley del gobierno. Van bien vestidos y tienen aspecto de gente bien. Lo imaginas y llegas a la conclusión de que la indignación no sería tanta que con los maestros de Oaxaca y Guerrero.

    7.- ¿La palabra «naco» suele estar en tu vocabulario?

    8.- Te dan un empleo, y te percatas que tu jefe, el cual creció desde la clase baja, es muy moreno e incluso tiene rasgos indígenas. Eso te genera algún cierto tipo de conflicto.

    9.- Te agradan más las películas donde aparece gente bien, blanca con rasgos europeos, que aquellas donde aparecen indígenas y mestizos.

    10.- Muy dentro de ti, no te desagradaría la idea de que todas las personas en México fueran blancas, o morenas claras, como en Europa o Estados Unidos.

    11.- No le das el mismo trato a una persona blanca que a una persona indígena o mestiza.

    12.- Le has gritado «naco» o «indio» a alguien.

    13.- Es más grato para ti que en servicio al cliente esté una mujer o un hombre blanco que una persona morena

    14.- El que un candidato sea «prietito» y no sea blanco, influye de alguna manera para elegir tu voto.

    15.- Exiges mano dura para los criminales que son morenos, pero te asombras y cuestionas todo el sistema cuando ves que uno de los criminales «es parecido».

    16.- Cuando ves a una persona de rasgos mestizos e indígenas tener éxito económico o de poder, piensas que llegó ahí gracias a la corrupción.

    17.- Te hubiera gustado que los españoles hubieran aniquilado a los indígenas como en Estados Unidos, y no que se mezclaran.

    18.- Leer las preguntas anteriores te ha confrontado, y crees que son una exageración pensar que esas actitudes tienen que ver con el racismo y que «México así siempre ha sido».

    Cómo calcular el resultado:

    Con dos o tres afirmaciones que creas ciertas eres un racista.

  • La obsesión con los «jotos»

    La obsesión con los «jotos»

    Una de las preguntas que siempre me he hecho, es ¿Por qué parte de la sociedad tiene severos conflictos con los homosexuales? ¿Por qué la obsesión con los jotos? (como aporte cultural, en Lecumberri, la prisión panóptica construida en tiempos de Porfirio Díaz, a los homosexuales los encerraban en la crujía con la letra «J»). Nunca he entendido porque tanto conflicto con el hecho de que una tercera persona tenga una preferencia sexual distinta a la mía.

    La obsesión con los "jotos"

    Alguna vez en mi vida, llegué a tener ese conflicto. Pero no con los homosexuales en sí, sino sólo con aquellos llamados «locas» por su excesivo amaneramiento. Con aquellos que eran más tranquilos nunca los tuve, ni con las lesbianas. Pero entendí que si ellos deciden ser así, o bien son así (no quiero entrar a debate sobre si nacen o se hacen) es problema suyo, decisión suya,  y yo no tengo por qué entrometerme en la vida de los demás. Y el hecho que sean así ni los hace menos seres humanos, ni malas personas, y menos deben de ser discriminados en los distintos ámbitos donde son discriminados.

    Hasta hace algunas décadas, la OMS estipulaba que la homosexualidad era un trastorno psicológico. Entonces si se tratara de un «supuesto» trastorno ¿Por qué la gente no discrimina a aquellos megalomaniacos, a quienes tienen trastornos de ansiedad, a los que padecen fobias? Entonces no es el que sea un supuesto trastorno psicológico. Posiblemente tendríamos que remitirnos a una cultura patriarcal establecida como la causa del conflicto.

    El presidente ruso, Vladimir Putin, en pleno siglo XXI, prácticamente le declara la guerra a los gays, en un país que asumiríamos como no suficientemente bananero para tomar ese tipo de posturas. ¡Vaya apellido! ¿Qué no Rusia debería tener otras prioridades en su agenda? ¿Qué no ese tipo de decisiones no hablan bien de un país otrora hegemónico y que todavía tiene peso a nivel mundial? ¿Qué no los gays deberían tener exactamente los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales?

    Por el otro lado vemos al Papa Francisco, sí, el Papa, sí, el representante de la Iglesia, dando un paso acertado donde invita a no juzgar a los homosexuales. Si bien la postura de la Iglesia no cambia en la cuestión de considerar pecaminosos los actos homosexuales y al rechazo del matrimonio homosexual, invita a no marginar a esta minoría de la sociedad, lo cual ya es un paso muy importante, porque muchos homofóbicos utilizan como pretexto la religión para rechazar, marginar, discriminar y agredir a quienes tienen una preferencia sexual diferente.

    Los invito a convivir con homosexuales, a platicar con ellos. Se darán cuenta que son personas igual de valiosas. Que sí, pueden encontrar tanto homosexuales buenos como malos, al igual que con los heterosexuales. Tanto homosexuales honestos como corruptos. Y al final te darás cuenta que la diferencia entre un heterosexual y un homosexual es eso, su preferencia sexual.

    Yo tengo conocidos homosexuales, personas muy talentosas. Y amigas lesbianas, personas brillantes y muy inteligentes. Y cuando uno convive con ellos, es cuando más se pregunta, ¿Y entonces por qué los discriminan y se indignan al punto en que serían capaces de meterlos a una cámara de gas? ¡Qué si tal personaje salió del closet! ¿Who cares? ¿Por qué tantos conflictos con la vida? Creo que el mundo tiene demasiados problemas como para conflictuarse con la preferencia sexual de otras personas.

  • Arquitectura discriminatoria y segregacionista

    Arquitectura discriminatoria y segregacionistaEn Latinoamérica y en México (de este último es del que hablaré porque es el que conozco) se hace un enorme esfuerzo para destacar la distinción entre ricos y pobres, entre privilegiados y jodidos. La forma de comportarse, los hábitos de vida, la ropa, los autos, la casa y todo funciona en torno a esto. Ciertamente en todo mundo sucede, pero en el caso de México es mucho más notorio por la desigualdad. Los ricos viven en un miniparaíso con un nivel de vida tipo finlandés y los pobres viven una realidad parecida a los somalíes. Al haber tantas diferencias, las clases «no se pueden mezclar» y eso hay que recalcarlo. Por eso mucha gente adinerada prefiere vivir en una especie de microuniverso, lejos de la sociedad común y corriente, y para eso inventaron los muros, los cotos y los fraccionamientos exclusivos que no tienen algún contacto con el exterior.

    En países como México se presume tener una pequeña tajada de primer mundo donde se crean cotos cerrados o bien torres departamentales bordeados por una valla. Algunos desarrolladores como Frava en Guadalajara alegan que esto es porque los clientes quieren exclusividad porque estos departamentos también tienen alberca, gimnasio entre otras amenidades. En el cluster vertical a las afueras de Puerta de Hierro en la ciudad de Zapopan compuesto por varios rascacielos entre 20 y 42 pisos, podemos ver esa oda a la arquitectura discriminatoria y segregacionista. Este desarrollo excluye al peatón (exceptuando la zona de Plaza Andares) y si existen banquetas es por reglamento, porque si fueran por ellos las suprimirían. A pesar de ver tantos rascacielos unidos, parece un universo desolado, se ven si, muchos autos estacionados en línea amarilla porque los estacionamientos son carísimos,  y se rumora que varias de las constructoras de las torres departamentales llegaron a un acuerdo con las autoridades para permitir esto dado que estas no tienen los suficientes cajones de estacionamiento para los invitados.

    Se habla que para la funcionalidad de uno de estos edificios requiere que este sea amurallado por lo mencionado antes. Pero por ejemplo, en Manhattan, New York, existen varios complejos habitacionales de altura que incluyen también alberca, y la entrada al edificio está al nivel de la calle, no hay muros y dichos complejos se integran con la ciudad. En Guadalajara también existen casos así (la excepción y no la regla) como el complejo Horizontes Chapultepec, compuesto por 4 edificios departamentales de 20 pisos de clase alta ubicados en una zona céntrica de la ciudad. Este complejo no está amurallado, y si, también tiene alberca y gimnasio. A pesar de tratarse también de departamentos caros, posiblemente el mercado es diferente, de gente que le gusta estar más en la ciudad y no aislada de ella, de gente que quiere tener un departamento de lujo sin privarse el lujo también de vivir su ciudad.

    Otro argumento podría ser la cuestión de la seguridad. Horizontes Chapultepec está enclavada en la Colonia Americana, una zona (vendría a ser lo que en el DF es la Zona Rosa o La Condesa) que en los últimos años ha registrado ciertos problemas de inseguridad. Pero a pesar de ello este complejo ha sido un éxito para los desarrolladores y los inquilinos no han tenido problemas relacionados con la inseguridad a pesar de que la puerta de acceso está a nivel de calle.

    Complejos como los de Puerta de Hierro de lejos parecería digno de un Skyline estadounidense, con varias torres juntas en tan poco espacio, pero al ver la situación a nivel calle, esa presunción primermundista se pierde. Los muros y las vallas delatan la realidad. Gente que prefiere aislarse de la ciudad, y que en realidad no están tan protegidos de la inseguridad porque basta con que salgan con sus autos lujosos de esa zona para que algún asaltante los siga y los despoje de sus pertenencias. Para los capos una zona lujosa apartada físicamente de la ciudadanía común es un botín de oro, saben que ahí están los ricos, en cambio en otros complejos como Horizontes Chapultepec esa presunción no se nota tanto, más que estos ultimos ricos se pierden entre toda la ciudad.

    Este tipo de complejos son un insulto para la ciudadanía, se les podría llamar «no ciudades», son islas dentro de un continente, son una muestra del desprecio de este tipo de gente adinerada para con la realidad de su ciudad. Esta arquitectura lo único que hace es segregar, separar, hacer más notorias las clases y hacer notar quienes valen más y quienes valen menos. Lo peor es que no estamos hablando del caso de una ciudad como Detroit que tiene niveles de delincuencia tales que a veces si lo más conveniente es alejarse de las areas céntricas. Los inquilinos «riquillos» de Zapopan se aislan de un sector de la sociedad que ni siquiera es delincuente, ni siquiera pobre, que es parte de la sociedad media alta. Es decir, se aislan de los que son «un poco menos privilegiados que ellos». Sinceramente este tipo de arquitectura segregacionista se debería de prohibir.

  • El peligro de la costumbre

    Hace poco más de un año, una profesora de género me pasó un artículo que hablaba sobre el “planchado” de senos, práctica que me pareció aberrante, más aún por las razones por las cuales se ha instaurado.

    En África, más específicamente en Camerún, las madres “planchan” los senos de sus hijas para evitar que éstos se vuelvan voluptuosos y alejar así las posibilidades de acoso sexual o violación. La práctica consiste en calentar al fuego una piedra lisa y después presionar con ella o masajear los incipientes senos de sus hijas, a quienes comienzan a «plancharlas» desde edades tan tiernas como los 8 años.

    Las consecuencias de este hábito van desde el dolor mismo que produce, hasta abscesos, infecciones, cáncer de mama, e incluso la desaparición de uno o ambos senos; pero a pesar de esto, se mantiene como una forma para proteger a las mujeres de la región.

    El “planchado” de senos es considerada una forma de mutilación genital, que al igual que la ablación es ejecutada a las mujeres por las mismas féminas de su familia, mas la persistencia de esta costumbre se origina en una mentalidad machista que sanciona al cuerpo femenino, la cual no se constriñe a un sexo en específico, sino a la creencia diseminada de que son ellas las culpables de su propia victimización.

    Quizás en México veamos este tipo de usos como una aberración fuera de toda lógica, sin embargo, en ciertos lugares, la falta de leyes y de sensibilidad de género ha provocado que se comiencen a instaurar prácticas destinadas a esconder al cuerpo femenino para protegerlo de los depredadores sexuales. En estados como Chihuahua o Tamaulipas, las jóvenes comienzan cada vez más a salir a las calles vestidas con ropas sueltas, sin maquillaje, y con el cabello desarreglado, para alejar así las posibilidades de ser acosadas o violadas, e incluso para evitar convertirse en un número más de las muertas de Juárez.

    El incremento de la violencia, en cualquier país, tiende a exaltar los valores masculinos negativos, consistentes en la agresividad y la discriminación a lo femenino, que fuerza a las mujeres a vivir una situación de agresividad que merma su calidad de vida, quienes, ante la indiferencia de las autoridades, se ven obligadas a negar su propia feminidad con tal de protegerse.

    La guerra siempre ha sido más cruel con el género femenino que con el masculino en todo el mundo, pues ante cualquier situación violenta las mujeres tienen más posibilidades de ser abusadas sexualmente que los hombres, y aun cuando México no está oficialmente en guerra, el estado de emergencia que vivimos se asemeja a uno, y las féminas viven con más temor a ser violentadas.

    El hecho de que ya existan jovencitas que, para poder sentirse a salvo al caminar por las calles de las ciudades en las que viven, tengan que ocultar su sexualidad crea en su subconsciente la idea de que hay algo malo con su género, al grado que debe de ser escondido, negado, porque temen que alguien pueda dañarlas sólo por ser mujeres.

    La Real Academia Española de la Lengua define al terrorismo, en una de sus acepciones, como «dominación por el terror». ¿Qué puede ser más terrorífico que el vivir con un eterno miedo a sufrir violencia tan sólo por existir? ¿Qué no es evidente que en ciertos lugares del país ya se ejerce un fuerte control sobre las mujeres, al grado que tienen que invisibilizarse para poder caminar por las calles en relativa calma?

    El “planchado” de senos y la ablación son costumbres naturalizadas en algunos países de África parar poder ejercer un control sobre la sexualidad de las mujeres, sin importar si la «protección» que esto implica resulta aun más perjudicial para el cuerpo y la psique de quienes la sufren; mas el fenómeno que comenzamos a vivir en México atiende a los mismos principios que esas prácticas, y corremos el riesgo de acostumbrarnos a ellas y por lo tanto, a preservarlas, culpando después a las que no acaten estas reglas no escritas por su propia victimización.

  • Entre fresas y nacos te verás.

    ¿Que es fresa? ¿Que es naco?. Cada rato lo mencionamos, es una forma de denigración, una forma de clasismo (y a veces de racismo) una forma de separar a la gente por su aspecto social, cultural, y hasta de raza o etnia. Es una distinción entre los afortunados y los que no lo son. Entre los que no tienen educación y quienes si la tienen (o aparentan tenerla), entre quienes tienen mucho y entre quienes tienen poco. Es una forma de diferenciar a los criollos, los mestizos y los indígenas. ¿Pero, qué es?.

    Un usuario da la definición sobre lo que es ser fresa: son aquellas niñas superficiales, con papas calientes en la boca, son elitistas, algunas son egocéntricas, o que menosprecian todo aquello que para ellas no está en una categoría fashion o de ciudad y otro da una definición sobre lo que es ser naco: Naco yo digo es una persona sin educación, sin valores, sin respeto por los demás, el que no hace fila, el que grita o platica en el cine, el que tranza, el que habla con palabras soeces, el que no se sabe comportar en una reunión, etc. puede ser gente humilde o con mucho dinero. ¿Es una virtud, o es un defecto? Para el presunto fresa, ser naco es un defecto, y para el presunto naco el fresa también lo es. Lo más curioso es que nunca se reconocen como tal. El fresa no admitirá que es fresa, y el naco tampoco aceptará que es naco.

    Las definiciones anteriores son insuficientes porque en realidad dicha definición es relativa. Es decir, a una persona muy fresa se le hará «naca» una persona que se encuentre en un término medio. A una persona catalogada como «muy naca» se le hará «muy fresa» esa misma persona. La definición aplica desde el punto de vista que se mire. A fin de cuentas es una distinción de clases, y en México al haber tanta desigualdad, las clases sociales se particionan en una gran diversidad y tienden a distinguirse entre ellas.

    Es cierto que México no es el único caso donde se da este tipo de discriminación. Pero la verdad es que es muy marcada y es tan sui géneris que es común escuchar a gente «muy fresa» quejarse de «lo fresa que está el lugar», o a gente que tiene malos gustos y malos modales que lo hacen definirse como «naco» el cual critica a cierto sector sociedad como naca. Existirán diversas definiciones de personas: nerds, geeks, hippies, emos, punks, hipsters, pero los términos fresa y naco los superan, se podrá ser todo lo demás, pero nunca podrás salir de la distinción naco-fresa, o tienes que ser una o tienes que ser la otra. Para unos serás un irreverendo naco, para otro serás un fresa creído hijo de papi.

    Muchos creen que lo fresa o lo naco tiene que ver con la posición social. Otros lo niegan categóricamente, dicen que esa etiqueta tiene que ver con el comportamiento en sociedad exclusivamente. Otros lo ven como un término híbrido donde las dos aseveraciones son correctas y se intercalan entre sí. ¿De donde se originaron dichos términos?, no lo se. Se que naco viene de una étnia indígena, «totonaco» parece ser. Lo que tal vez si podría responder es ¿por qué surgieron?, y tiene que ver con toda esta distinción entre criollos (hijos de españoles) mestizos (mezcla de españoles con indígenas) e indígenas que ha existido en México.

    Yo no sé si sea un naco o un fresa y la verdad no es como que me incomode que me etiqueten, la demás gente está en su libertad de hacerlo. Pero se me hace una de las formas de discriminación más absurdas porque tiende a ser muy relativa. No hay una definición exacta que nos diga quien es naco y quien es fresa, y yo prefiero no meterme en esos líos, por eso: Entre fresas y nacos te verás.

  • Día Internacional contra la Discriminación Racial, ¿qué festejamos en México?

    Hoy 21 de Marzo es día internacional contra la discriminación racial. Quería hablar sobre la expropiación petrolera que se celebraba el 18 de marzo, pero creo que para eso hay ya muchos analistas que hablarán sobre el tema, y la verdad es que no estoy de humor para hablar sobre petroleo, qué si privatizar, qué si no, eso lo veremos después en otra ocasión. Ahora a lo que nos «truje», y el tema de hoy es la discriminación racial. Y al hablar de discriminación racial se nos vienen muchos nombres heróicos que lucharon contra ella como Martin Luther King, Nelson Mandela o Malcolm X; o podemos hablar de los judíos víctimas del holocausto nazi como una aberración al respeto por las razas, con eso de que los alemanes eran la raza aria más pura y por lo tanto, la más fuerte.

    Pero ahora me voy a referir a la discriminación racial en México. Muchos lo primero que dirán es que en México no existe eso, que aquí no ha habido holocaustos ni apartheids ni nada de eso. En aquellos lugares la discriminación era palpable, y evidente para todos, lo cual ya daba el primer paso para la superación del problema: Aceptar que ya existía por esos lares un problema racial, el cual todos percibían. En México no, en nuestro país hacemos como que no existe la discriminación racial, más allá de que es algo totalmente evidente. Pero lo más curioso es que los que discriminamos, tenemos aunque sea «un poco» de esa raza a la cual estamos discriminando. Por más güeros que seamos (a menos que seamos descendientes directos de extranjeros), no estamos exentos de tener ciertos rasgos indígenas, que es cierto que no sobresalen tanto, a diferencia de los mestizos y valga la redundancia, indígenas, donde los rasgos son más palpables y notorios.

    Discriminamos nuestra propia sangre, y lo peor del caso es que no lo reconocemos. Hacemos como que no pasa nada en nuestro país, pero ya tenemos palabras despectivas para discriminar a aquella persona que es diferente. Al mestizo o indígena lo llamamos naco (término que probablemente es una contracción derivada de la cultura totonaca), y lo más peculiar es que aquellos a los que discriminamos son la mayoría de la gente que engrosa la población de este país, a diferencia de los otros países donde los discriminados son una minoría. Todo esto tiene una raíz cultural, y es que desde la Nueva España y la Independencia de México, los españoles y los criollos se batieron por el poder, mientras que los indígenas quedaron relegados a un tercer plano. La Independencia fue promovida por los criollos, quienes deseaban tener los mismos derechos que los españoles.

    Los indígenas solo han tenido unos cuantos momentos de gloria, como el ascenso de Benito Juárez al poder, o bajo el caudillismo de Emiliano Zapata quien combatió por los derechos de los indígenas. Pero de ahí en más, ellos solo han sido, como decirlo,  peones del poder, casi nunca han accedido a las altas esferas, y han quedado relegados a las clases bajas. Los predominantemente blancos han sido los que han estado arriba, en el medio los mestizos y los indígenas han sido relegados al fondo de los niveles socioculturales del país.

    Y así se sigue promoviendo. Basta con prender la televisión y ver la tez racial de los personajes que aparecen en la pantalla. ¡Todos son de raza predominantemente blanca!. Esto, a pesar de que la mayoría de los mexicanos no son blancos. Lo vemos en los noticieros, en las telenovelas, en los programas de comedia. Y es más, hasta las actrices que la hacen de sirvientas no pasan de ser mestizas, o no son «tan indígenas» como lo son en la vida real. Simplemente porque ellos tienen las puertas cerradas en las televisoras.

    El racismo en México debería ser más que evidente, creo que no estamos en posición de festejar el Día Internacional contra la Discriminación Racial porque no hemos hecho nada para combatirla. Estamos contentos con la inmovilización social que existe en nuestro país. A los «güeritos» se les educa para que vayan a los mejores colegios, tengan dinero, empresas; y a los indígenas se les repite el «mantra» de que así nacieron: Jodidos, y que de esa condición no podrán salir.

    Es triste, pero en México el racismo existe y es bastante fuerte. Es cierto, no matamos,  ni restringimos de los derechos más elementales (y lo pondría este último apartado entre comillas), pero si los hacemos un lado y no permitimos que tengan posibilidades para progresar y ser alguien en la vida. La pregunta aquí es: ¿Tu discriminas?.