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  • Netflix o la descarga de películas online

    Para ser sincero, yo tenía la costumbre de descargar películas para verlas. Tenía en mi computadora como más de 50 filmes descargados, no tanto por el hecho de que fueran gratis, sino porque no tenía que ir al Blockbuster a rentarlas, y no tenía que conformarme con un catálogo limitado como el Pay Per View del Sky o bien no tenía que esperar para que algún filme lo pasaran en el HBO. Creo que más que la gratuidad de las películas ilegales, lo que ha promovido su descarga es el mínimo esfuerzo que se tiene que hacer por adquirirlas. Por eso cuando entró Netflix al mercado pensé que podría ser una muy buena opción para poder ver películas en línea (tómese en cuenta que descubrí Cuevana ya demasiado tarde), el precio que cobran en realidad es bastante barato: $99 pesos.

    La decepción comenzó cuando empecé a ver el catálogo de películas, sinceramente es muy pobre porque tienen películas de «catálogo» (mainstream, comerciales o como les quieran decir) y nada más. Si quería ver no sé, La Naranja Mecánica de Stanley Kubrick, o es más para no irnos lejos, El Cisne Negro, no podía verlas porque no lo tenían en su catálogo. Yo esperaba que tuvieran una mejor oferta de películas y de esa manera me convenciaran de pagar por su servicio en vez de descargar películas. Netflix tiene la ventaja de dar una facilidad inmensa para poder ver películas en línea sin tener que esperar más de una hora para descargarlas y el streaming nunca falla (como si ocurre en Cuevana). Si aunado a esto tuvieran un extenso catálogo sin dudar renovaría la mensualidad con ellos, pero algo lamentable en su modelo de negocio es su poca oferta, que si, atraerán a quienes gustan de ver películas «muy comerciales» pero las demás personas, como yo, probablemente no queden satisfechas.

    Yo como muchas personas, si estaríamos dispuestos a pagar por un servicio como ese y si optaríamos por contratar Netflix en lugar de buscar una película en www.taringa.com o en www.peliculasyonkis.com, pero la oferta es tan pobre que he preferido dejar Netflix a un lado y volver a contratar el servicio cuando tengan un catálogo mejor. Lo lamento, porque el modelo de negocio de Netflix es un ejemplo de como se puede combatir a la piratería sin necesidad de promover leyes coercitivas y obsoletas como SOPA, Ley Doring, ACTA, etc. El problema está en los contenidos e ignoro si la pobre oferta de Netflix se debe a que no han logrado firmar contratos con todas las productoras , o bien, porque quieren llegar a cierto mercado ignorando al otro.

    Por ejemplo en el mes de enero que acaba de pasar, ví dos películas en Cuevana, descargué otras tres y solo vi una en Netflix. Y simplemente porque en su catálogo encontré realmente pocas películas que me llamaban la atención; de las series no emito una opinión porque sinceramente no tengo mucho gusto por ellas, pero en lo que concierne a las películas veo una oferta muy pobre. Pero por otro lado veo en Netflix (en su modelo de negocios mas no en el contenido) un buen ejemplo a seguir para aquellas empresas que se quejan de la piratería y están empecinados en regresar a modelos de negocios obsoletos. En la música se puede hacer lo mismo con el streaming, siempre y cuando se tenga una buena oferta y de seguro de esa forma lograrían contrarrestar la piratería sin necesidad de prohibirla y sin implementar medidas que a la larga puede terminar afectando la libertad de expresión.

    Por cierto, el CEO de Rovio, la empresa que desarrolló el famoso juego Angry Birds afirma que la piratería le ha beneficiado a su negocio, porque ha generado una mayor exposición y a la larga le ha traído más dividendos; así también el famoso escritor Paulo Coelho ha apoyado abiertamente a The Pirate Bay afirmando que la distribución de sus libros online por medio de la piratería ha hecho que más gente se anime a comprar sus obras en físico. La pregunta es ¿cuándo las corporaciones entenderan que su modelo de negocio es obsoleto y que el intercambio de archivos ha llegado para quedarse?.

  • Del plato a la boca, que se caiga SOPA

    ¿Qué es SOPA? (Stop Online Piracy Act por sus siglas), es una ley que quieren pasar en Estados Unidos, donde los «afectados» de las descargas ilegales podrán mandar cerrar sitios que contengan ya no solo contenido ilegal, sino enlaces a dichos contenidos. Así también podrán demandar a quienes compartan enlaces. Y es que ellos están molestos porque la transmisión de información por Internet les está afectando de una u otra forma a los bolsillos.

    No es difícil para las empresas demandar a quienes hospeden ilegalmente contenido con copyright (especialemente sitios que no tengan respaldo de un bufette de abogados para defenderse como si lo tienen empresas como Megaupload). Pero en Internet, muchos se han dedicado a colgar enlaces a estos sitios, un claro ejemplo es la famosa página de Taringa, donde ni siquiera sus dueños cuelgan enlaces, sino más bien los usuarios son los que lo hacen. Es difícil poder cerrar Taringa, porque en sus servidores no hay ni un rastro de material con copyright. Pero con SOPA, el gobierno de Estados Unidos (presionado claro, por algunas multinacionales), podría bloquear las páginas web que tengan contenido ilegal si los «afectados demandan».

    Curioso, es que la mayoría de las empresas de Internet como Yahoo, Google, Linkedin, Twitter, eBay, Wikipedia y eBay, están en contra de la ley SOPA y de hecho la comparan con las leyes de China o Irán. Y es que estas empresas podrían verse afectadas porque a través de ellas transitan muchos enlaces a contenido con Copyright. Jimmy Wales, el fundador de Wikipedia dijo que si esa ley se aprueba, tendrían que revisar todos los contenidos de su sitio web, lo cual sería una tarea titánica e imposible de cumplir, incluso fue mas allá y dijo que si esta ley se aprueba, como protesta, dejará el sitio de Wikipedia en blanco. Y no solo son los dueños de las compañías de internet, sino los mismos artistas que supuestamente se dice que son perjudicados por la piratería (eso dicen las disqueras) hace unos días subieron un video en apoyo a Megaupload, la empresa que se encarga de hospedar los contenidos que suben los usuarios. Cabe decir que Megaupload y similares se amparan en el hecho de que ellos no suben dichos contenidos a sus servidores, sino que lo hacen los usuarios, y también en el que una empresa puede solicitar a Megaupload que retire contenidos con derechos de autor, cosa que si hacen.

    La Ley SOPA no es arreglar un problema presente, más bien es regresar al pasado y no aceptar las nuevas reglas del mercado. Al igual que las empresas que siempre defendieron el libre mercado y pidieron la «intervención gubernamental» para ser rescatados de la quiebra, ahora solicitan leyes a su favor y en detrimento de los usuarios. Muchas de estas empresas no han sabido adaptarse a los cambios, no han creado nuevos esquemas de negocios y por el contrario, han mantenido las mismas políticas de los años 90 y anteriores que ahora no aplican.

    Uno de sus alegatos no es solo la pérdida de dinero de las empresas (que de cualquier forma siguen operando), sino la pérdida de empleos que se supone, las descargas ilegales generan. Puede ser cierto, pero es falso que esto implique un impacto en la economía, por el contrario es una riqueza que se transfiere, esto lo explica el «efecto de sustitución» si lo analizamos en términos microeconómicos. Si la gente no gasta dinero en comprar música por un ejemplo, porque la puede descargar, entonces ese dinero lo podría gastar en otra cosa, y si tuviera que comprar música no tendría ese excedente, lo cual nos explica un incremento en la capacidad de consumo. El dinero que ganaban mayormente las disqueras y minoritariamente los empleados, se transfiere a los usuarios, y de paso, se crea una especie muy curiosa de «redistribución de la riqueza» (sin que ningún gobierno o entidad intervenga) porque ese dinero que estaría concentrado en una empresa, se divide entre todos los usuarios que realizan las descargas.

    Muchas empresas de software han criticado duramente las descargas ilegales, pero aún así siguen funcionando y trabajan con números negros; esto a pesar de que desde hace más de 10 años el usuario podía descargar sus productos de manera gratuita. Las disqueras se dicen afectadas, pero no se han preocupado por cambiar el modelo de negocio. Problablemente este ya no estará en la venta de discos, porque la gente prefiere bajar las canciones de Internet y escucharla en su iPod o similares. Pero pueden pensar en encargarse de difundir a los artistas que representan (porque un artista para darse a conocer, necesita si o si de una estrategia de mercadotecnia) y cobrar a estos por la difusión, dado que sabemos que los artistas ganan ingresos por los conciertos y no por la venta de discos, donde reciben un porcentaje ínfimo.

    SOPA representa un peligro para Internet y los avances que este ha generado en la sociedad. Dicen que el ser humano que sobrevive es aquel que tiene una mayor capacidad de adaptación a las circunstancias, y lo que quieren hacer estos tipos es «modificar las circunstancias» de tal manera que salgan lo mejor parados. Eso no se puede ni se debe de hacer.

  • El fin de las disqueras.

    Imaginemos que estamos en 1950, y tienes un negocio que se dedica a hacer cartas y documentos con máquinas de escribir. En este negocio la gente redacta las cartas a mano y tu las escribes en la máquina, o también, tus clientes te las redactan y tu las transcribes. El negocio en esa década es muy rentable y te proporciona buenos ingresos. Pasan algunas décadas y el negocio pierde un poco de su rentabilidad porque las máquinas son mas accesibles, pero sigue siendo rentable; pero llegamos a los finales de los 80’s, y sorpresa, la gente empieza a comprar computadoras, impresoras, y entonces ya no necesita pagar al negocio que escribía cartas. Entonces el negocio quiebra y hechas la culpa a los fabricantes de equipo de cómputo.

    En la ley de la vida, el que no se sabe adaptar a la realidad termina perdiendo. Y así como le pasó a este hipotético negocio, parece que le puede estar ocurriendo a las disqueras:

    El modelo de negocios de las disqueras utilizado en el siglo pasado, se comienza a ver obsoleta por las siguientes razones:

    a) La facilidad con la que la gente puede descargar música por medio de Internet.

    Son mas de diez años, que los intentos de las disqueras por evitar las descargas «ilegales» de mp3 han sido infructuosas. Parecía que habían dado un paso con Napster, pero ocurrió lo que dijo una vez Lenin pero a la inversa: «dieron un paso adelante para luego dar dos pasos atras«. 

    Tardaron en proponer un modelo de negocio (el primer intento rentable ha sido iTunes), y perdieron demasiado tiempo en censurar aquellos recursos que tenían los usuarios para descargar música. Incluso han demandado a un cierto número de personas que han bajado música, pero no surtió efecto alguno en la gente que descarga música.

    a) Adiós a la comunicación unidireccional, bienvenidos al siglo XXI

    Algo que es muy claro, no solo en la música, sino en las formas de comunicación en general, es que el otrora receptor ya no lo es, aquel individuo pasivo que veía noticias en la TV o esperaba que las disqueras lanzaran un nuevo grupo ha desaparecido, para dar paso a un individuo proactivo, prosumidor que indaga, busca, quiere tener libertad para elegir; aquel que busca las noticias en Internet, y no espera pasivamente a que le resuelvan sus problemas.

    Esto creo que puede dar paso a una nueva forma de hacer negocios con la música. Donde el artista tendrá mas independencia (a la vez también mas responsabilidad) y donde será el consumidor en primer plano quien juzgue su trabajo, y su éxito no estará condicionado a las decisiones de las disqueras. Vemos como cada vez mas grupos salen del anonimato gracias a redes sociales como MySpace, (por ejemplo, Arctic Monkeys, los cuales se hicieron populares gracias a un sitio en esta red social que crearon sus fans). 

    c) Mayor accesibilidad económica para grabar un disco.

    Si, los estudios todavía son muy caros, pero hacer uno en casa cada vez es mas barato. Yo he sido testigo del cambio radical que se ha dado en la facilidad que actualmente tiene una persona común y corriente para componer música, sobre todo cuando hablamos de software (que en algunos casos sustituye parcialmente al hardware). Existen cada vez mas consolas e interfaces para hacer productos de calidad muy decente (que cada vez le pide menos a la calidad que se puede obtener en un estudio profesional) y muchas veces sin salir de casa

    Mientras el estudio casero se va acercando poco a poco a un nivel cercano al que ofrecen los estudios profesionales, estos primeros ya son utilizados como parteaguas para hacer un disco y empezarlo a dar a conocer, lo que propicia que cada vez mas nuevos grupos puedan grabar un demo y empezarse a autopromocionarse en la localidad, y si tienen suerte, ser contratados por una disquera (ahora que todavía existen), pero ya las facilidades hacen que no dependan de esta al menos en un principio.

    ¿Que deparará el futuro?

    Yo creo que la forma de hacer negocios será diferente. Y es algo que estamos empezando a ver, no solo en iTunes, sino en artistas que regalan sus discos en Internet, o en bandas de rock que dejan que el usuario ponga el precio (sin importar si pagan 0 centavos por el disco). No solo Radiohead y Nine Inch Nails quieren dejar de lado las disqueras y regalar su música. Otros artistas y grupos como Madonna, Oasis y Jamiroquai, ya no desean que las disqueras comercializen su música. Son cada vez mas artistas que prefieren proteger sus canciones bajo licencias Copyleft, que bajo licencias Copyright (la diferencia radica en que bajo la primera licencia, cualquier persona pueda hacer uso de las canciones sin costo, mientras no las utilice con algún fin de lucro).

    Otro modelo probable en un futuro sea el patrocinio. Algo parecido a lo que vemos con los anuncios Google; donde las canciones se puedan descargar gratis, pero los artistas (o las disqueras si llegaran a abrir un poco sus mentes) se beneficiarían de los ingresos que reportan los patrocinios. 

    En resumen, mientras la RIAA en Estados Unidos, la SGAE en España y la APCM en México y las disqueras buscan evitar que la gente siga descargando música, los artistas, y algunas empresas como Apple (en versión de pago) se adaptan a la nueva realidad que es el Siglo XXI.