Etiqueta: Desarrollo

  • «Desarrollo» vs Arbolado

    «Desarrollo» vs Arbolado

    El hombre ha hecho históricamente varias atrocidades en nombre del «desarrollo», de la necesidad de progreso. Como especie buscamos prosperar, pero no todos los cambios son buenos, y cuando no lo son, se venden como buenos porque ¡es progreso!, ¡si te opones eres un retrógrada!. Luego pasa el tiempo, miramos atrás y nos damos cuenta que habían cosas que debían haber sido conservadas.

    "Desarrollo" vs Arbolado

    Esta fotografía es de la Av. López Mateos Norte en la ciudad de Guadalajara. La primera data de 1983 y fue tomada por un camarógrafo desde una torre que se encuentra en esta avenida. La segunda no tiene un año de haber sido tomada, y la obtuve de Google Maps (nótese los renders de los edificios colocados por aficionados, luego no vayan a pensar que se ha lanzado un Grand Theft versión Guadalajara). ¿Ves alguna diferencia? Sí, hay una muy clara. En la de la izquierda la avenida está llena de árboles, en la de la derecha no hay prácticamente nada.

    Yo recuerdo esa avenida en la década de los noventas, mucha más parecida a la de la primera fotografía. Esta avenida tenía un bello arbolado, con el tiempo, sí, empezaron a haber congestionamientos de tráfico y las autoridades (del PAN) decidieron ampliar el túnel vehicular por lo cual tuvieron que derribar todo ese bello arbolado. ¿Se solucionó el problema del tráfico? Por supuesto que no, pero le pusieron en la torre al arbolado urbano que embellecía esta avenida. La López Mateos (que en algún punto de la ciudad conecta con la Minerva) perdió su encanto y termino siendo una avenida del montón. El ecosistema cambió dramáticamente, de ser una avenida boscosa y acogedora, ahora se percibe una avenida más bien árida.

    Las áreas verdes no son prioritarias para las autoridades, esto en Guadalajara y en muchos lugares de México. En la Zona Metropolitana de Guadalajara se han construido muy pocos parques en tiempos recientes, quienes ya rebasamos la mayoría de edad constatamos que los parques que vemos son prácticamente los mismos, en los nuevos desarrollos prácticamente no existen, y si existen, son pequeños, están dentro de los cotos y han sido desarrollados por la iniciativa privada mas no por el estado. En cambio la tala de árboles es la constante en nuestra ciudad. A un terreno se le da un valor de uso basado en el dinero, en cuanto se puede vender, en lo que se puede desarrollar ahí, pero no se piensa en como este terreno podría abonar a la sociedad, un terreno que podría convertirse en áreas verdes que podrían servir como área de esparcimiento que en cierto punto coadyuvaría a mejorar el tejido social, dado que los niños y jóvenes tendrán espacios para su recreación.

    Lo mismo con las avenidas, se buscan «soluciones» a los problemas de tráfico, soluciones que ya no tienen cabida en otros países por su poca eficacia (véase como en Seúl, Corea del Sur, han demolido vías rápidas para construir parques urbanos). Buscan agilizar el tráfico (en muchos casos sin éxito) sacrificando la imagen visual de las avenidas, porque también es cierto, los árboles pueden tapar anuncios espectaculares.

    Debido a que se ha tomado mayor conciencia por parte de la ciudadanía en este tema, algunos desarrollos buscan que el impacto sobre el ecosistema sea menor. Un caso es el desarrollo llamado Central Park, en frente de Avenida México, que consistirá en varias torres residenciales y corporativas de más de 100 metros, en un terreno privado completamente arbolado. En lugar de acabar con el arbolado, se decidió solo talar en el área donde se van a levantar los edificios y dejar el resto de dicho arbolado intacto, por lo cual se conservará entre el 70% y 80% de este (a ojo de buen cubero). Qué mejor que este terreno  se hubiera convertido en un parque, tendría todo el potencial para serlo. Lamentablemente este terreno completamente arbolado siempre fue privado, por lo cual es difícil convertirlo en algo así.

    Sin embargo falta mucho trecho para lograr tener una sociedad que sepa desarrollarse procurando respetar y promover las áreas verdes. La naturaleza no tiene que estar peleada con el desarrollo, por lo contrario, es parte de este. Porque una ciudad no se puede desarrollar si no logra conservar sus virtudes.

     

  • Más frío hace ¿Más desarrollo humano?

    Más frío hace ¿Más desarrollo humano?

    Para explicar por qué ciertos países o ciertos estados son más desarrollados que otros, tendríamos que hacer un gran análisis que abarca historia mundial, cultura, antropología, y muchas otras cosas más. Pero siempre me ha picado la curiosidad de que tanto influye el clima en este sentido, y al leer el Espíritu de las Leyes de Montesquieu me acordé de esta curiosidad mía.

    Mas frío hace ¿Más desarrollo humano?

    A ver, veo un mapa como el que les puse abajo, el cual en específico habla del PIB per cápita (una de tantas variables para medir el desarrollo de una nación, y aunque este no es infalible en tanto no toma en cuenta la concentración de la riqueza si sirve bastante) y podemos ver que casi todos los países desarrollados son fríos. Incluso, con sus excepciones, parece que por más frío sea un país, más desarrollado es. La cuestión es que si más frío hace ¿existe más desarrollo humano?

    Montesquieu afirmaba que sí era así, consideraba que el humano en países fríos adquiría más vigor debido a la circulación de la sangre, que se mantenía más activo y por lo tanto era más trabajador. En cambio en los países cálidos, donde el ser humano tiende a desfallecer, las personas tendían a la flojera y a la pasividad. También comentaba que las personas que viven en lugares fríos son menos pasionales que los que viven en lugares cálidos, con lo cual tácitamente sugiere que los primeros pueden tener un mejor control de las emociones, por eso las leyes con respecto de los hombres y las mujeres variaban en función del clima en que vivían.

    Es curioso, porque ya hace algunos siglos que Montesquieu escribió su obra pletórica, y desde el siglo XVI a la fecha, el ordenamiento geográfico ha cambiado bastante y se percibe la misma constante. Algunos pueden argumentar que hace varios siglos, aquellas naciones o imperios consideradas potencias se encontraban en regiones más cálidas, es cierto, aunque también es cierto que la raza humana todavía no se terminaba de extender a los lugares más fríos del planeta y las mayores concentraciones se encontraban en las primeras, sobre todo en las ahora regiones árabes.

    En la actualidad si vemos el mapa mundial, observaremos que por más calor haya, menos desarrollo existe. Dentro de estas áreas geográficas hay algunas excepciones, como Arabia, los Emiratos Árabes Unidos, Qatar y Libia. Pero estos países no han logrado cierto desarrollo gracias al vigor de su población, o a la innovación; sino por el petroleo. Igualmente vemos un caso paradójico como Rusia, donde hace frío (y mucho) hay petroleo, y su nivel de desarrollo es más bajo que el de varios países europeos.

    ¿Qué tanto influye el clima? No lo sé a ciencia cierta, pero el patrón es claro. Los países cálidos son mas fiesteros y emocionales (pregúntenle a los jamaicanos) los desarrollados son más fríos, pero son más «vigorosos».

    Y por cierto, Montesquieu dijo otra cosa que también cuadra. Dice que los países con muchos recursos naturales tienden a esforzarse menos y a ser más decidiosos debido a que tienen la riqueza al alcance de su mano, mientras que aquellos países que no tienen muchos recursos naturales terminan siendo más fuertes debido a su necesidad de ir a buscar los recursos. ¿Les suena? ¿El petroleo es de todos los mexicanos? ¿Por qué dicen que México debería ser potencia mundial con todos los recursos que tenemos?

    Queda para la reflexión. Por cierto, me gusta mucho el frío

    frijol

  • El mito de la religión, la inteligencia y el desarrollo

    El mito de la religión, la inteligencia y el desarrolloExisten personas que afirman que por más religiosa sea una persona, menos inteligente es, y también que por ende los países desarrollados es donde se practican menos las religiones. Es cierto, existen estudios donde llegaron a la conclusión de que los agnósticos y los ateos tienen un mayor cociente intelectual que los religiosos, y es cierto viendo incluso la información desglosada en un mapa, que en los países más desarrollados la gente es menos apegada a la religión. Pero estos datos podrían prestarse para malas interpretaciones, y como lo hacen los «antirreligiosos» mostrar estas estadísticas como un absoluto cuando no lo es así. Por ejemplo, la diferencia en el cociente intelectual es algo relativo. Mucha gente apegada a la religión (no toda) que suele ser conservadora y de derecha, dicen, que cuando eran niños mostraban una menor capacidad intelectual lo cual hizo que cuando crecieran buscaran el sentido de seguridad y de conservar las tradiciones, ante su dificultad para poder ver «más allá». Por este instinto de seguridad y de la preservación que es subsanado por corrientes derechistas esta gente suele apegarse más a una religión. Tal vez ahí encontramos por qué entre los religiosos existe un menor cociente intelectual (leve diferencia) que entre los no practicantes.

    Pero eso no quiere decir de ninguna forma que la gente que practique una religión sea ignorante, por el contrario, mucha de la gente destacada en diferentes ámbitos profesa una religión. Incluso muchas de las personas que construyeron el mundo sobre los que estamos parados profesaban una religión como Nicolás Copérnico, Gregor Mendel, Francesco Maria Grimaldi, Galileo Galilei (que a pesar de ser condenado por la Iglesia era cristiano católico), René Descartes, Lavoisier, Louis Pasteur entre muchos otros. Incluso muchos Premios Nobel han sido católicos o protestantes. Incluso yo he conocido muchas personas religiosas bastante inteligentes y destacadas. Simplemente lo que pasa es que la gente menos inteligente busca algo que le proporcione más seguridad, y arroparse en una religión es una de ellas. Pero muchas personas no buscan las religiones por esas razones, sino para safistacer una trascendencia espiritual.

    También es cierto, que en los países más desarrollados se practican menos las religiones. Pero no es que las religiones en si estén generando «atraso» en los países. Si bien es cierto que en siglos pasados si lo hicieron en las épocas de la Inquisición o en el México donde el alto clero dominaba, en la actualidad esto prácticamente no sucede. Josue Ferrer explica este fenómeno, y no es que el despojarse de las religiones provoque el desarrollo de un país, más bien es lo contrario, en un país desarrollado existen menos motivos por los cuales adherirse a una religión. En un país donde se viven condiciones de pobreza, injusticia social, o donde la economía no garantiza una seguridad personal la gente busca a las religiones como un mecanismo de supervivencia; en cambio en un país donde está garantizada la seguridad económica la gente tiene menos motivos por buscar una religión y por lo tanto existe un mayor grado de agnosticismo y ateísmo.

    El hecho de que las religiones ya no influyan directamente en el desarrollo de una nación (para mal), es porque los fieles se han alejado a cierto grado del dogmatismo que las instituciones religiosas han querido implementar. E incluso la propia Iglesia se presenta como «menos dogmática y anacrónica» que en decadas o siglos pasados. Ahora ese conservadurismo rancio y retrógrada, ese compuesto por señoras que queman libros de texto gratuito o hacen marchas en contra de los homosexuales o del condón, se ha convertido en un sector marginal. La mayoría de los mexicanos son católicos, pero estoy seguro que la mayoría no eligirán su voto en el 2012 porque la Iglesia les dijo por quien votar. La sociedad de hoy ha empezado a hacer la distinción entre religión e Iglesia. Y no es que quiera condenar directamente a la Iglesia, pero esta es una institución conformada por humanos, que al ser representante de una religión a nivel global ostenta poder, y en cualquier institución, el poder es el poder y sabemos para que lo utilizamos los seres humanos. Por lo tanto la Iglesia es una institución perfectible, no libre de corrupción e intereses ajenos a los principios que dicen defender.

    Pero el que alguien practique una religión no lo hace más tonto, estúpido, ni mucho menos se convierte en un agente para que su nación retroceda o se estanque. Las religiones no son malas, por el contrario, a muchas personas les sirve como una forma de trascendencia espiritual y es un aliciente para mantener una psique sana (aunque a mi juicio no es la única opción). El problema más bien son las instituciones, pero si desaparecemos a la Iglesia, surgirán otras instituciones que suplan esa función, dada la necesidad de cierta gente de arroparse a un sistema dogmático rígido. Pero lo digo, estas personas, que centran su vida en un dogma, que no requiere de racionalización, forman parte de un sector cada vez más marginal, pero religiosos siguen habiendo muchos, y a mi parecer, la religiosidad siempre existirá.

  • Los mexicanos trabajamos más y recibimos menos

    La imagen del mexicano dormido bajo su sombrero en un nopal es la que prevalece en el extranjero. Varios de los foraneos todavía tienen en su cabeza la idea de que los mexicanos no trabajamos y que somos, disculpen la expresión «unos güevones». Pero esto no necesariamente tiene que ser así, por el contrario, los mexicanos trabajamos más que en otros países, y lo peor de todo, es que ganamos menos. La OCDE publicó un artículo donde compara a los países miembros de esta organización donde por supuesto está incluído México (herencia de Salinas) y donde demuestra que en nuestro amado y querido país se trabajan 10 horas diarias (incluyendo empleos remunerados y empleos no remunerados como las actividades domésticas). En cambio un belga solo trabaja 7 horas diarias haciendo lo mismo. ¿Quien gana más?. Por supuesto, el belga.

    Pero no solo eso, México es lider tanto en horas diarias remuneradas y horas diarias no remuneradas, según la encuesta de la OCDE. En horarios remunerados trabajamos igual que los chinos y en no remunerados somos los líderes solitarios. Nadie nos gana. Así queda demostrado que México es uno de los países más chambeadores del planeta. Hagamos cuentas: En nuestro país según la ley lo máximo permitido para trabajar son 48 horas diarias, es decir, se trabajan 6 días 8 horas y se descansa solamente uno. Lo podemos ver en los empleos eventuales, como los que trabajan en cadenas de autoservicio, puestos de comida rápida o tiendas de conveniencia. Luego están los que trabajan 45 horas, que viene siendo el grueso de la población empleada en el país, son aquellos que trabajan 8 horas de Lunes a Viernes y 5 horas los Sábados. Y para finalizar están aquellos privilegiados que tienen lo que le llaman la semana inglesa, es decir, trabajan 8 horas de Lunes a Viernes. En los países desarrollados la gran mayoría de los empleos maneja esta última configuración, por lo cual trabajan menos que nosotros. De hecho los franceses (con todo y sus sindicatos que cada vez quieren menos horas de trabajo con más prestaciones) trabajan 7 horas de Lunes a Viernes. ¿Entonces hablamos de que México es un país flojo?. No lo creo.

    ¿Entonces que pasa?. Esa es una de las preguntas que creo que nos deberíamos hacer. Es cierto que México no alcanza los niveles de productividad que alcanzan los países desarrollados. Primero, esto se puede deber a que la gran mayoría de los empleos son de bajo valor agregado. Hay mucho trabajo de servicios, de maquila, pero no hay empleos de alto valor agregado que permita generar mayores niveles de productividad. Segundo, puede ser que los mexicanos no seamos tan productivos en nuestros puestos de trabajo y por lo tanto no alcancemos a justificar el número de horas que trabajan los países desarrollados o los niveles de sueldo que ellos gozan, pero eso estaría por verse, porque dicen al menos los estadounidenses que la mano de obra mexicana es muy trabajadora y eficiente, como dijo alguna vez nuestro querido Vicente Fox: Ellos hacen el trabajo que los norteamericanos no quieren hacer.

    Todavía no logramos llegar a una conclusión que nos diga el porqué está la situación así en México. La respuesta podría estar en el subdesarrollo y en la poca preparación de la fuerza laboral que existe en México. Mmmm, digamos que es una verdad a medias. Si nos ponemos a analizar como está la educación básica en México con el infame sindicato de maestros (SNTE) si podríamos encontrar una razón de peso, alumnos mal preparados que salen de las escuelas públicas que al final tienen grandes problemas para poder adaptarse a las universidades. Pero también es cierto que tenemos universidades tanto públicas como privadas con cierto nivel de prestigio que egresan a estudiantes altamente capacitados para poder obtener empleos con un alto nivel agregado. Los que egresan de las escuelas públicas y no logran colocarse en las universidades son aquellos que toman aquellos empleos de 48 horas (o también aquellos que están buscando costearse su universidad), y los que egresan de las universidades son los que toman los trabajos de 45 y 40 horas. Claro, es una generalidad.

    Mas bien el problema es un todo. Sería poco objetivo achacarle el fenómeno de «trabajar más y recibir menos» a un solo factor. Existen diversos factores que provocan que el mexicano tenga que estar dispuesto a trabajar más para recibir un salario (o sueldo) decente. Pero básicamente esto está relacionado con el desarrollo del país. Por más desarrollado esté un país, es mayor el ingreso y menor el esfuerzo que tiene que hacer por conseguirlo, por el contrario, por más subdesarrollado sea, es menor el ingreso y mayor el esfuerzo que se tiene que emplear, así de fácil. Los factores son muchos, son los mismos que determinan que tan desarrollado es un país, no hay vuelta de hoja.

    Muchos dirán que es injusto. Pero es la ley de la naturaleza, no nos tocó nacer en Inglaterra, Irlanda o Corea, pero también tuvimos la fortuna de no haber nacido en el Congo, en Burundi o Burkina Faso. Existen ricos y pobres, países desarrollados y países subdesarrollados y esas diferencias son inherentes a la naturaleza del ser humano. Obvio, se ve mal, porque México (como decía, gracias a Salinas) se logró colar en el club de los ricos de la OCDE y las comparaciones son odiosas, siempre son con países más desarrollados que el nuestro.