Etiqueta: democracia

  • El IFE y las elecciones estadounidenses

    El IFE y las elecciones estadounidenses

    Querer reafirmar algo (la democracia electoral) haciendo una comparativa con un país desarrollado es algo tonto, porque las circunstancias en las dos entidades son totalmente diferentes. Triste es que dentro de las «instituciones mexicanas» no haya sentido de crítica alguna, porque así a lo mejor que podemos aspirar es a lo que ya tenemos.

    El IFE y las elecciones estadounidenses

    Valdés Zurita, el denostado Presidente del IFE, viajó a los Estados Unidos como observador del proceso electoral donde ganó Obama y se reeligió (y con mayor facilidad de la que se pensaba). Valdés afirmó que la nota de las elecciones fue que Romney reconoció su derrota. Y yo me quedo sorprendido con esa afirmación porque a casi ningún estadounidense le importa eso, y le importan más otras cosas. Valdés Zurita afirma que hay un déficit de cultura cívica a pesar del fortalecimiento del sistema electoral. Una afirmación que se puede esperar de cualquier persona menos del Presidente del IFE.

    El proceso electoral dentro de las urnas (PREP y escrutinio) en México funciona (y es lo único que funciona bien) porque gran parte de quienes hacen funcionar esto son los ciudadanos, ¿Qué eso no es cultura cívica?. Donde veo el déficit es en las instituciones porque su postura ante todas las irregularidades que se vieron fue penosa, y no hubo al menos un sentido de crítica sobre todo lo que pasó. El IFE lo negó todo, la compra de votos, la influencia de las televisoras, las encuestas manipuladas (que de Gallup a GEA-ISA hay un abismo) los rebases de tope de campaña.

    Si Valdés Zurita afirma que Estados Unidos es un ejemplo para México, debería de ser más justo, y mostrarnos que el partido demócrata les entrego iPads y tarjetas de prepago de Saks Fifth Avenue a los votantes para que votaran por Barack Obama. Quiero que Valdés Zurita me demuestre que en Estados Unidos hay un monopolio televisivo que por 6 años impulsó a Barack Obama, al cual casaron con Britney Spears. Quiero que Valdés Zurita me demuestre que las encuestas de Gallup estuvieron «Barackeadas«, quiero que nos lo compruebe. Y ya que lo logre hacer, entonces sí, poder poner a los procesos electorales tú por tú.

    Valdés tácitamente culpa a un sector de la ciudadanía de que la duda exista en México con un proceso electoral más robusto. Pero me pregunto si las instituciones han trabajado tan bien como para que tengan la autoridad moral de reclamarle a la ciudadanía. Un López Obrador no cabría en Estados Unidos porque allá la gente tiene más confianza en las instituciones, porque estas han trabajado mejor que aquí. Aquí cabe bien porque a veces hasta parecieran estar empecinadas en darles la razón, y en ese sentido AMLO muy inteligente sabe captar ese capital político para usarlo a su favor.

    Más bien Valdés debería decir, que si en Estados Unidos pasó lo que pasó en el 2000 con la «victoria» de Bush gracias a su hermano Gobernador de Florida, acá puede ocurrir cualquier cosa. Cierto que en varios puntos discrepo con la postura de López Obrador (no con el diagnóstico, si no con sus formas que no abonan en nada y más que ayudar perjudican), pero creo que esta vez, algunos se mandaron al diablo solitos y el peje no los tuvo que mandar. La comparación es simplemente absurda. Quien más que yo y muchos quisiéramos tener instituciones confiables que no nos hicieran dudar, instituciones que sabemos que están cumpliendo con su papel. Pero lamentablemente estamos en un círculo vicioso donde tanto las instituciones no hacen bien su trabajo, y los ciudadanos las desobedecen.

    Y por cierto. No todos aceptaron el resultado en Estados Unidos. El magnate Donald Trump no aceptó la victoria de Barack Obama, quiere organizar una marcha a Washington y dice que en Estados Unidos no existe democracia. Lo único que faltaría es que lleve águilas calvas como pruebas del fraude y funde su movimiento/partido. Le pondría LATINA, aunque ya sabemos como son los republicanos con los latinos.

  • ¡Uh Ah, Chávez no se va!

    ¡Uh Ah, Chávez no se va!

    Penoso es saber que las elecciones venezolanas que hasta pareciera que fueron más limpias que las mexicanas (corrijo porque no lo puedo asegurar y quisiera esperar tiempo para ver si sale información, pero eso me parece hasta ahora). Habrían razones fuertes para pensar en irregularidades mayores allá en Venezuela. Un monigote que controla la mayor parte del poder, o bien, una oposición que podría ser respaldada por organizaciones internacionales. Pero no fue así, ganó el que ganó. Yo en lo personal esperaba que ganara Capriles, pero por alguna razón volvieron a elegir a Chávez.

    ¡Uh Ah, Chávez no se va!

    ¡Uh, Ah, Chávez no se va!.  Estas elecciones han sido las más cerradas que ha vivido Hugo Chávez. La oposición nunca había podido ganarle porque siempre fue débil, desorganizada, y porque habían gobernado muy mal antes de que llegara Chávez. Me llama la atención que a pesar de vivir en un sistema híbrido (que tiene algunos rasgos de democracia pero también de autoritarismo), hayan podido organizar unas elecciones decentes, esto a pesar de que Chávez sin problemas pudo haber intervenido en el proceso electoral.

    Hugo Chávez ganó con el 54%, pero lo cierto es que cada vez gana con un margen más estrecho. Capriles, quien hizo una muy buena campaña (y quien debería considerar volver a contender en un futuro) se quedó con el 44%. A excepción de Zulia, Hugo Chávez obtuvo menos porcentaje de votos en todas las regiones de Venezuela a comparación del 2007, con lo cual creo que en un futuro la oposición podrá llegar a Venezuela. Lo cierto es que con Chávez, Venezuela no avanza. La ciudad de Caracas parece haberse estacionado en los años ochenta. Aunque también ex presidentes como Rafael Caldera no hicieron mucho en los años noventa.

    Naturalmente entre los opositores hay tristeza porque por primera vez tantearon la posibilidad de que Chávez se fuera. Capriles hizo un muy buen esfuerzo desde la plataforma de una izquierda moderada. Esa posición era estratégica porque para los antichavistas significaba una moderación de la política, pero para los chavistas no significaba entonces la pérdida de los programas sociales, a los cuales, Capriles se comprometió a continuar.

    Lo cierto es que por alguna razón los venezolanos lo reeligieron. Su carácter populista, su incitación al odio, su retórica antiimperialista, en conjunto con algunos de sus aciertos (que son menos frente a sus errores) posiblemente es lo que lo tiene ahí. Chávez ha sabido moverse dentro de las circunstancias, incluso aprovechar coyunturas a su favor como su enfermedad del cáncer. Esa enfermedad es lo único que podría poner en riesgo sus próximos 6 años de gobierno. Él dice que ya lo superó. yo francamente lo dudo.

    Para nosotros los mexicanos, debería ser preocupante que un país con serios problemas como Venezuela tiene elecciones mejor hechas, y con una gran participación ciudadana que rebasó el 80%. Un país donde el presidente si quiere, puede meter mano en las elecciones. Aún así hubo una gran participación y los venezolanos pensaron que podrían respetar el resultado. No son muchos los que dudan de la victoria de Chávez (así lo he visto en los sitios web donde opinan los opositores), pero más que una derrota, creo que deberían pensar que en un futuro puede haber una posibilidad.

    Una muestra más de que la democracia es mucho más que emitir un voto.

  • #YoSoyDemocraciaEnPañales

    #YoSoyDemocraciaEnPañales

    No se trata de decirle a la gente que se ponga a trabajar, se trata de decirle que siga luchando e involucrándose, pero que se debe de hacer un replanteamiento y que se debe de aprender de los errores.

    #YoSoyDemocraciaEnPañales

    Hoy en Animal Político apareció un texto, una crítica al movimiento #YoSoy132 escrito por Gisela Pérez (quien fue parte de este). Esta vez no se trató de una crítica destructiva ni de la intención de un partido de acabar con este movimiento (como llegó a suceder con el PRI). Me parece un texto de lo más honesto que nos deja entrever lo que ha sucedido con este movimiento, y que ahora sí me concuerda. Pero lo interesante de esta nota es el trasfondo social y cultural que se mueve detrás de la sociedad mexicana. La intención no es descalificar de ninguna manera las expresiones sociales que se dan en el país, por el contrario, las aplaudo, y en este espacio las aplaudí. Más bien esto nos debe de servir de experiencia para ver donde estamos parados, y tal vez me preocupa un poco porque me pregunto si podemos aspirar a ser una nación democrática cuando pareciera ser que el grueso de la población no comulgan con sus principios.

    Lo que dice la carta en resumen (la pueden ver completa en el enlace anterior) nos habla de que #YoSoy132 fue un movimiento genuino por universitarios inconformes con unos medios de comunicación que desde su posición monopólica tenían la capacidad de impulsar presidentes (y vaya que lo lograron). Este movimiento fue creado por organizaciones privadas como la Ibero (que vaya que el corte socialista que imprimen los jesuita en el alumnado tuvo mucha influencia), la ITAM, el ITESM y otras universidades. Naturalmente al tratar de hacer crecer el movimiento, admitieron a alumnos de universidades públicas como la UNAM de donde se creó el ala radical de este movimiento. Dicho bloque liderado por una izquierda dura, dogmática y reaccionaria, encabezado por los llamados «Los Ultras» literalmente se comieron al ala de los moderados, dado que estos primeros tenían mucho más experiencia en realizar asambleas y reventar movimientos estudiantiles, con lo cual buscaron apropiarse del movimiento. Estos naturalmente vieron a los alumnos de las escuelas privadas como «fresitas burgueses neoliberales».

    Gisela Pérez en su carta profundiza como ocurrió todo esto. Pero a mí me deja algo claro, y es la falta de madurez social que permea todavía nuestro país, donde se cree que el autoritarismo debe de ser combatido con autoritarismo, como lo hacen estos sectores, quienes también en su mayoría son aficionados al futbol y son artífices de muchos altercados en los partidos de los Pumas de la UNAM. Las formas de estos grupos son parecidas a las de los partidos, con un alto tufo burocrático y verticalidad. Ese «modus operandi» no es muy diferente al del PRI que tanto critican. Donde pueden diferir en la política económica, pero donde sin darse cuenta, se parecen más en las cuestiones sociales. Tan efectivas son estas formas que tanto el PAN y el PRD han echado mano de ellas para hacer política, y tanto para que de alguna manera, los sectores más duros del estudiantes de universidades como la UNAM las usen.

    Es de hacer un verdadero análisis ver como un movimiento pudo sortear los embates del partido de Enrique Peña Nieto con gran eficacia, pero que pasado el tiempo, no pudo soportar sus propios embates y su autosaboteo. Esta semana, el movimiento trabajó en una propuesta para la democratización de los medios de comunicación. Algo que necesitaba el movimiento. El problema es que la propuesta más que enfocarse en la pluralidad, pareciera que buscan que el estado intervenga en dicha democratización con subsidios. Parece ser ya una batalla contra el duopolio y no a favor de la democratización. En esta propuesta fue notoria una mayor presencia del ala radical que del ala moderada quien pugnó por la apertura de más medios. Hace tiempo ya había señalado mi desacuerdo en la concepción de lo que debería ser la democratización de los medios.

    Este deterioro del movimiento es preocupante, porque en nuestro país se necesitan bloques opositores que tengan la capacidad de tolerar el disenso. Un movimiento así hubiera podido ser una mejor oposición ante el PRI (y ante cualquier partido que gobierne). Un movimiento que ataque ya no el efecto, sino las causas; que luchen por una mayor pluralidad en los medios, acabar la condición duopólica de lo dos medios principales, una reforma electoral (que hoy en día se ve sumamente necesaria) entre otros temas. Este deterioro y absorción por parte de los grupos radicales condenarían al movimiento al ostracismo, porque nadie querrá dialogar con ellos. Se vale disentir del resultado de las elecciones, del fallo del TEPJF, es totalmente válido. Pero ante una postura donde se desconoce la figura del nuevo presidente no se podrá hacer mucho y ya la historia lo ha mostrado. Si un Presidente electo tiene un grado de ilegitimidad tan alta que llega a la mitad de la población (como lo presumen algunos estudios) tendrá la necesidad de ceder, y es aquí donde los ciudadanos de a pie agrupados tendrían una gran oportunidad. Pero al caer en el dogmatismo, la pierden completamente. Si la llegada de Peña Nieto les significa una regresión su postura terminará siendo una mala noticia para ellos mismos.

    No sería malo en lo absoluto que el ala moderada se desprendiera del movimiento y formaran uno nuevo. Aquellos del «masde131», aquellos que fueron los que organizaron el tercer debate, y que sin la carrera terminada en su mayoría organizaron uno mejor que los realizados por el IFE. De todos modos no se como se sentirían los «Ultras» al usar el hashtag de #YoSoy132 que sería relativo a aquellos que decidieron separarse. Claro que se lamentaría que fueran menos, y también que hubiera una férrea oposición entre los moderados y los radicales. Y curiosamente, este conflicto entre moderados y radicales no sería nuevo. En la misma UNAM, en la famosa huelga, existieron estas dos facciones.

  • Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    Entiendo la parte en que muchos estamos enojados por la resolución del TEPJF. Yo en lo particular no estoy enojado por el fallo en sí, sino por la forma en que se dio dicho fallo, donde si bien, como he mencionado, varias de las pruebas de AMLO no tenían el suficiente sustento para acreditarse, usaron el mismo criterio para aquellas que fueron demasiado obvias. Creo que hoy más que nunca, estamos en un momento coyuntural, y eso implica que nosotros como ciudadanos razonemos con «la cabezota» y no nos dejemos llevar por las emociones.

    Ya tenemos presidente ¿Qué sigue para los ciudadanos?

    ¿Las elecciones fueron un cochinero y estuvieron llenas de actos fraudulentos? Sí, y que no nos vengan a decir que no. También es cierto que todas estas acciones posiblemente no llegarían a dar la vuelta a la elección. Es decir que si las elecciones hubieran sido limpias, tal vez ganaría Peña Nieto de todos modos, pero no por eso podemos decir que Peña Nieto ganó limpiamente de ninguna manera. Porque si la distancia entre Peña y López Obrador fuera de un millón de votos o menos, bajo el mismo escenario, entonces las prácticas fraudulentas si hubieran dado la vuelta al resultado.

    López Obrador no aceptó el fallo del TEPJF. Está en su derecho de no aceptarlo. López Obrador rompió con el pacto de civilidad que firmaron los candidatos un mes antes de la elección ciertamente, pero este pacto implica que las instituciones hagan bien su trabajo y que los partidos procuren elecciones limpias. Ni lo primero sucedió ni tampoco lo segundo. Ahora el tema aquí es que sigue, y es donde creo que es necesario tener la cabeza fría. Si López Obrador toma la misma posición que en el 2006, será algo suicida, porque si alguien puede servir como contrapeso en un régimen autoritario, es la izquierda.

    No sé cuales serán las acciones a las cuales llamará López Obrador. Es un misterio, y espero que la posición no sea la misma que en el 2006, lamentaría que así fuera, y lo peor es que probablemente así va a ser. Pero los ciudadanos debemos pensar en lo que sigue, en lo que se va a hacer, en proponer, en incidir. Creo que una ciudadanía fuerte será un muy fuerte contrapeso. Un gobierno autoritario al estilo del PRI se alimenta del aletargamiento de la gente. Hay que pensar en propuestas, propuestas como una reforma educativa, de medios de comunicación, reformas a la ley electoral, reforma política. Y tenemos que luchar hasta que estas se hagan realidad. Ciertamente con Peña Nieto se prevee el advenimiento de un gobierno autoritario; pero al estar tan necesitado de legitimidad, posiblemente tendrá que ceder y es ahí donde los ciudadanos podemos incidir. Tenemos que transitar poco a poco de las marchas a las propuestas (aunque en algunos casos será necesario lo primero para lo segundo).

    Créanme, no solo estoy molesto, sino asustado por lo que pudiera pasar con el régimen de Peña Nieto. Pero también sé que los ciudadanos tenemos la fuerza para hacer que este régimen no sea tan sufrible, y como lo dije alguna vez, se pueda avanzar a pesar de Peña Nieto. No se nos tiene que olvidar lo que sucedió, la mayoría de los mexicanos lo sabemos. Pero tenemos que ser fríos, para que esta situación no se salga de control, no termine en actos violentos por parte de unos, y/o actos represivos por parte de otros. Es natural que la sociedad esté polarizada, en un bando los priístas y algunos panistas, y en el otro lo perredistas, y los otros panistas. Pero tenemos que procurar que esa polarización (que es inevitable) termine traduciéndose en algo nocivo.

    Ahora más que nunca llegó la hora de construir, tanto la radicalización como la indiferencia y el aletargamiento, fortalecerán al priísmo autoritario. Ciudadanos conscientes, activos, participantes y despiertos, serán una piedra en el zapato, o más bien, un virus en el teleprompter de Peña Nieto.

  • El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    Por cierto, varias personas afines a Peña Nieto me han dicho que es inaudito pensar en que se compraron millones de votos, porque hablaríamos de miles de millones de pesos, cierto, es mucho. Pero la deuda de Moreira en Coahuila fue de 30 mil millones (como 20 veces más), luego fue presidente del PRI y así… entonces no es tan inaudito.

    El fallo de la TEPJF, la confirmación de ausencia de democracia

    De verdad pensé que el tribunal iba a tener un comportamiento más decente. Yo creí que el TEPJF iba a dictaminar que hubieron «irregularidades», pero no las suficientes para anular la elección. Irregularidades que iban a implicar una multa para el PRI. De esta forma podía pensar que aunque las elecciones fueron tramposas, debido a los pericuetos legales y las inconsistencias de algunas de las pruebas del Movimiento Progresista, y así decir que aunque las elecciones fueron fraudulentas, no hay recurso legal para poder anular la elección. Ahora vemos que no es así, el tribunal fue cómplice de un fraude electoral. No sé si la compra de votos alcance esa cifra de tres millones como dice AMLO, pero si sé que la posición del tribunal nos deja ver que encubrió un cochinero.

    Yo creí que iba a terminar reclamando en mi mente a AMLO y al PRD el hecho de que no hayan sustentado bien algunas pruebas (que no significa que no hayan existido esas «irregularidades»), que hayan sido descuidados y que hayan hecho el circo de los animalitos que llevaron al Zócalo. Pero no, al ver el comportamiento del TEPJF a quien debería reclamarle es, precisamente a ese tribunal. Es inverosímil que afirmen que no hubo ninguna irregularidad cuando en estas elecciones los actos fraudulentos fueron bastante más evidentes que en el 2006 (ahí si hablaron de irregularidades en el proceso). Muchos fuimos testigos de la compra de votos, de la manipulación de las encuestas, de publicidad encubierta. ¡Esto último lo sabíamos desde hace 5 años!.

    Esto que está pasando es triste para muchos que creímos en la alternancia en el año 2000, que en ese año creíamos que gobiernos como los de Salinas ya no iban a pasar. Parece que hemos regresado a lo mismo. Llamaba la atención que la alternancia a la democracia en México había sido pacífica cuando en otros países dicha alternancia había costado sangre. Ahora ya nos preguntamos si la hubo, y dentro de esto me preocupa el ambiente de odio y encono que se está generando y que no sería extraño que se traduzca en un estallido social. La violencia es injustificable, pero si sucede algo así no deberíamos de sorprendernos más haciendo la relación «causa=efecto», porque bajo las leyes de la naturaleza, una causa como la que vivimos se podría traducir en un efecto sí, violento.

    El asunto aquí no es López Obrador. Evaluar un proceso electoral en base a la simpatía o antipatía de un personaje es un error. El asunto es la democracia. El asunto es que queremos un país donde haya elecciones limpias, que la gente vote libremente e informada. Gente que tenga acceso a diferentes opiniones en los medios para hacer un juicio propio (parte de la población no lo puede hacer). Y está muy bien dudar de si por ejemplo, López Obrador podría otorgar eso, o también entraría en el mismo  juego. Pero el asunto no son los personajes, sino que queremos elecciones libres y limpias, y no a una élite que busca controlar lo que pasa en la nación. Queremos libertad, justicia social, que yo pueda emprender mi negocio y que aquel pobre pueda recibir apoyos para subsistir y para que pueda salir adelante.

    El repudio a Peña Nieto no es moda. Es una valida respuesta ante lo que esto representa. Es causa y efecto también. Recuerdo cuando le comentaba a un terapeuta familiar que no es que se odie a Peña Nieto sino a lo que representa, el me decía. No, es que si es contra Peña Nieto, ¿y sabes? se lo tiene bien merecido. Tampoco se puede juzgar este repudio desde un punto de vista psicológico, el repudio es genuino y no solo eso, es sano siempre y cuando se sepan canalizar las emociones. Preocupante sería que la sociedad fuera indiferente ante este tipo de personajes. Pero debido a esto, las instituciones deberían haber generado certeza en la población, al no ser así, y donde la gente se siente timada, traicionada, profundamente ofendida, existe el riesgo de que las cosas se salgan de control.

    Es triste la resolución de la TEPJF. Y es más triste pensar que debemos regresar atrás y volver a ver como le vamos a hacer para arreglar esto.

  • #YoSoy132 ¿Pues donde están?

    #YoSoy132 ¿Pues donde están?

    La democracia mexicana tiene un serio problema con los Juegos Olímpicos, las manifestaciones terminan donde los juegos comienzan.

    #YoSoy132 ¿Pues donde están?

    No ha muerto, pero empieza a dar signos de moribundez; hace dos meses eran tan fuertes que ni las técnicas disuasivas más agresivas del PRI pudieron afectar al movimiento. Ahora con el «triunfo» de Peña Nieto, el PRI para cuidar a su candidato decidió guardarlo, y solo salió para defenderse de las acusaciones (tanto las sustentadas como las que no tanto, como el presunto zoológico del voto) de López Obrador, cosa que la verdad hicieron mal. Es decir, las intenciones de disuadir a #YoSoy132 bajaron, y curiosamente en ese instante, el movimiento vino a menos. Se decía que no iban a pasar del 1 de Julio, pero al menos duraron un mes más fuertes. Es curioso que la inflexión que separa a un movimiento fuerte con presencia internacional, a un movimiento que se ve cada vez más de capa caída hayan sido las olimpiadas. Es curioso, porque ellos criticaron la influencia de los medios de comunicación monopólicos, pero los Juegos Olímpicos hicieron en parte lo que nunca pudo hacer el PRI.

    ¿A que se debe esto? Se podrán inventar muchas teorías de la conspiración. Pero en gran parte creo que nuestro hábito de no pensar a largo plazo muy común de los mexicanos fue una de las variables que debilitó al movimiento creado por los estudiantes. Cierto que cuando el movimiento no tenía ni un mes, los detractores les criticaron de no tener todo un programa armado, exigiendo a unos estudiantes como si su movimiento llevara varios meses. Ahora si se podría hacer este reclamo con justa razón, porque no hay propuestas concretas sobre las demandas que hacen.

    #YoSoy132 se ha concentrado tanto en Peña Nieto que se han olvidado de atacar el problema de raíz que permite que una televisora pueda decidir quien será el próximo Presidente de la República. Ciertamente no se puede olvidar el cochinero que fueron las elecciones, y es prudente realizar acciones que al menos dejen en evidencia a aquellos que participaron en él. Pero también es cierto que ante el inminente fallo a favor de Enrique Peña Nieto, será muy difícil cambiar las cosas en esta cuestión, pero aún así se podrá ir construyendo ciudadanía. Yo estoy convencido de que Peña Nieto puede ser un peligro para México, pero esto también va en función del papel que juegue la oposición. Si la oposición es fuerte, se puede generar un equilibrio e incluso se pueden generar avances «a pesar de Peña Nieto», de lo contrario se les dejará hacer lo que quieran a sus anchas.

    La marcha contra la imposición de Peña de este fin de semana (que no solo está compuesto por el movimiento #YoSoy132) solo tuvo 5000 asistentes, cuando antes se hablaban de entre 40,000 y 100,000 personas en el Distrito Federal; esto se le puede atribuir al cansancio. Pero lo que me llamó mucho la atención, es que este movimiento no tuvo ningún posicionamiento ante el conflicto de MVS que atañe directamente a la democratización de los medios; no termino de entender la displicencia ante la decisión de retirarle la concesión de los 2.5 Ghz que muy posiblemente le serán entregados a Televisa. Esto porque esta decisión podría concentrar más el poder del duopolio, y porque a todas luces, esto es un favor de Felipe Calderón a Peña Nieto, con lo cual este último podrá tener más control sobre las telecomunicaciones (y viceversa, sabiendo que Peña Nieto llegó allá gracias a ellas). #YoSoy132 ¿Dónde están?

    Si habría que tomar un punto de inflexión fueron, como dije, los Juegos Olímpicos. Hasta el día de la inauguración, el movimiento que decidió hacer un cerco fuera de Televisa, se veía fuerte. Pasaron las dos semanas de las olimpiadas y todo cambió. Y creo que parte también viene porque ya era tiempo de ver propuestas. Más que hacer un contrainforme del gobierno de Calderón, debieron aprovechar el tiempo para realizar propuestas dado que en septiembre entrará la nueva legislatura al congreso. Y la coyuntura haría que fuera más fácil incidir. Un PRI totalmente necesitado de legitimidad, un PAN que está en el fondo y que necesita resurgir, y una izquierda (cuyas propuestas son más parecidas a la del movimiento) que está esperando a que AMLO no meta la pata para llegar fuerte e ir construyendo para buscar la presidencia en el 2018. En este escenario a ningún partido le conviene la cerrazón y habría más posibilidades de incidencia.

    Cierto que hay una gran desconfianza en todos los partidos políticos, pero el buscar reformas donde se le de más fuerza a la ciudadanía hará que los partidos tengan que cambiar de posición. Deberían haber ya propuestas para una reforma en cuestión de medios de comunicación. Otra que urge y que es una reforma que «México Necesita» es la educativa. Y por último, una reforma política y electoral de fondo. Incluso en el PRI con Manlio Fabio Beltrones como líder de su bancada en la Cámara de Diputados, podrían haber esperanzas, porque si algún priísta dentro de todas las «sátrapas» que hay dentro de ese partido, se ha molestado en presentar reformas que coadyuven en el mejoramiento de la democracia, es él; y así lo buscó como semador. El no hacer nada en cuanto a buscar la incidencia en la toma de decisiones, provocará lo que tanto se critica, que los partidos terminen trabajando para sus propios intereses.

    El movimiento todavía tiene posibilidades de sobrevivir, y por tanto tiene que replantearse. Después del fallo que se emitirá en menos de dos semanas para calificar la elección, deberán buscar reformar el sistema de fondo. Si la linea después de eso es seguir pensando en que se puede dar marcha atrás al «triunfo» de Peña Nieto, será suicida.   Incluso esa postura es la que ha desanimado ya a muchas personas, porque saben que si solo viven de ella, al terminar el proceso electoral, los condenará a su desaparición. El movimiento parece vivir algo similar a lo que vive Felipe Calderón con la «guerra contra el marco», se enfocan en las acciones correctivas, pero no en las preventivas. Y solo enfocándose en estas últimas se podrá evitar que se pueda a repetir este proceso vergonzoso, de lo contrario el PRI en el 2018 podría pensar en… Eduardo Verástegui, o Justin Bieber… o Lady Gaga.

    El movimiento tiene la opción, pasar a la historia o ser una mera anécdota. Para lo primero hay que construir y crear ideas. Aún así a veces es difícil. En España el 15M propuso, creó pliegos petitorios, y aún así les ha costado mucho trabajo. Si en México no se hace, creo que ya sabremos cual será el resultado.

  • Perdimos a Felipe Calderón ¿Alguna vez lo tuvimos?

    Perdimos a Felipe Calderón ¿Alguna vez lo tuvimos?

    Perdimos a Felipe Calderón ¿Alguna vez lo tuvimos?Posiblemente el 2012 explica el 2006. No quiero naturalmente caer en maniqueísmos donde por consecuencia crea que López Obrador es un mártir ni por el estilo; al igual que sus contrapartes no veo una convicción democrática en él (esto merece otro artículo), pero al parecer no se equivocó en lo que demandaba (aunque aclaro, que bloquear Reforma en mi punto de vista fue una decisión muy imprudente y equivocada). Calderón me ha confirmado lo que pasó en el 2006, y es que un poco antes de las elecciones, ya con las denuncias de Soriana (hecha por el PRD) y Monex (hecha por el PAN), deducía que la posición del presidente frente a lo que pasara podría explicar algo. Si dicho fraude del 2006 hubiera sido un invento de López Obrador, seguramente veríamos a todo el PAN buscando, cuando menos, limpiar esta elección pasada si no es que buscando su nulidad (esto de acuerdo a sus principios doctrinarios democráticos); el problema es que solo una facción del partido lo ha hecho (Madero, y Javier Corral, uno de los pocos muy buenos elementos que quedan y opositor de la Ley Televisa). En Cambio Calderón y sus huestes no solo se han dedicado a legitimar a Peña Nieto (véase cuando Calderón se apresuró a anunciar al nuevo presidente cuando ni siquiera había comenzado el PREP) sino también a dejarle la mesa servida.

    Una muestra de lo que está sucediendo lo vemos en una entrevista que se hizo a dos cercanos a la campaña de Josefina Vázquez Mota, Juan Ignacio Zavala, el cuñado de Felipe Calderón, y Octavio Aguilar, ex coordinador adjunto de la campaña. Si bien las entrevistas se hicieron por separado (si los hubieran confrontado más grave sería el asunto) se nota una total discrepancia. Mientras Felipe Calderón, el cuñado de Zavala, dice que Josefina fue la culpable de la derrota, Octavio Aguilar afirma que Josefina fue traicionada; mientras Juan Ignacio Zavala afirma que con el PRI no va a haber ninguna regresión y que eso solo fue un lema de campaña, Octavio Aguilar afirma que el PRI compró la Presidencia de la República y Josefina en una posición más suave, anuncia un movimiento para evitar el regreso del autoritarismo del PRI (tendríamos que ver su opinión después de lo sucedido en estos días, dado que después de las elecciones se ha mantenido prácticamente desaparecida).

    No solo eso, Felipe Calderón parece buscar acomodarle la presidencia a Enrique Peña Nieto. Durante el sexenio, Calderón favoreció a Televisa en detrimento de otros participantes en las telecomunicaciones (como Carlos Slim); y de paso, pareciera que le dejó todo el carro completo a Enrique Peña Nieto, como ocurrió con el retiro de las frecuencias de 2.5 Ghz a MVS con lo cual el duopolio televisivo se verá beneficiado, ¿O, qué decir del ACTA? esa infame ley que restringiría la libertad de expresión en Internet alegando frenar la piratería que le iba a venir como anillo al dedo al régimen de Peña Nieto. Afortunadamente la Comisión Permanente que sustituye al senado en tiempos electorales la echó abajo.

    La detención de un capo en España, integrante del Cártel de Sinaloa del «Chapo» Guzmán y quienes buscaban hacer «negocios» en esa entidad es muy preocupante; porque Rafael Humberto Celaya Valenzuela es miembro del PRI y ex candidato a Diputado Federal, sino que en su Facebook publicó muchas fotografías con la eminencia priísta, con Joaquín Gamboa, y por supuesto, Enrique Peña Nieto. Extraña que Calderón, el de la «guerra contra el narcotráfico» no haya hecho pronunciamiento alguno ante este hecho, sobre todo porque el combate al narcotráfico fue su bandera presidencial. Curiosas estas discrepancias dentro de un partido dentro de un conflicto post electoral. Uno no hace más que preguntarse si Felipe Calderón le debe algo al PRI. Como a Fox, parece que perdimos a Felipe Calderón, pero me pregunto si alguna vez lo tuvimos.

    Lamentablemente estos hechos no solo minan al PAN al distanciarlo de sus principios doctrinarios hoy tan pisoteados, sino que ya algunos hablan de su desaparición en un futuro no tan lejano, y es que es difícil pensar en un partido fuerte, cuando su diferendo, su ventaja competitiva, que era su ideología humanista y su convicción democrática, se difumina más hasta el punto de dejar de existir.

  • En México no existe la democracia

    En México no existe la democracia

    Debate político promedio del mexicano (que puede ser visto en Twitter) entre un seguidor de Peña Nieto y otro de López Obrador: -hey, tu eres un resentido social, ustedes no saben aceptar las derrotas, eres un pejezombie y vete a chingar a tu madre-, -¿Yo, pejezombie?, pues ustedes zombienpendejos, jajja imbécil, vete a ver la programación de Televisa-.

    En México no existe la democracia

    Disculpen el uso de malas palabras, pero creo que es necesario hacerlo para describir lo que quiero dar a entender:

    ¿México es un país democrático?, la verdad yo no lo creo. No creo en un México con un gobierno democrático en tanto los ciudadanos no hemos logrado adquirir una cultura democrática. Si los mexicanos estamos tan acostumbrados a vivir por encima de las normas jurídicas, éticas y morales, entonces no debemos sorprendernos que un partido se haya robado las elecciones colocando a lo que es la antítesis de un político, que su adversario esté enfermo de poder, y que esos azulitos traten de acomodarse donde más les conviene (tan es así que no se ponen de acuerdo que unos hablan de elecciones compradas y el regreso del autoritarismo de lo peor otros luchan por ponerle a nuestro próximo querido líder Kopetin-Jung-il el gobierno en bandeja de plata con el ACTA). El sistema de partidos es una broma, desde la derecha hasta la izquierda, son parte de una masa única separada totalmente de la ciudadanía, el poder el poder, el pragmatismo sin sentido por encima de la ideología. Yo no sé si un estado democrático votaría por un candidato tan oscuro y tan… como lo es Enrique Peña Nieto, no lo concibo.

    A mi juicio estas elecciones estuvieron compradas, posiblemente las del 2006 también (cada una de distinta forma). Y de ninguna manera quiero caer en una actitud maniquea muy propia de una sociedad poca acostumbrada a la tolerancia y al debate como es la mexicana; no por pensar que esto es negro, pienso que AMLO es blanco, más bien es gris, pero un gris muy oscuro. No porque López Obrador sea el perjudicado lo hace bueno, ni el salvador; al igual que todos, no tiene una convicción democrática. Y hablando de maniqueísmo, eso es una de las pruebas contundentes para afirmar que México no es un país democrático. Una sociedad que no puede dejar de pensar en blanco y negro y por lo tanto tiende a etiquetar a las personas como algo, como si todos tuviéramos que estar casados con alguna posición política o X o Y candidato. Es lamentable ver por ejemplo Twitter, donde el que no piensa «como tú» es un pendejo, enajenado de Televisa, pejezombie, mocho conservador. Debido a la poca capacidad de crítica y análisis, hay una generalización, donde si voté por el PRI, o soy ignorante, o soy pendejo o veo telenovelas; si voté por AMLO, entonces soy resentido social, admirador de Hugo Chávez. Como si votar por un partido equivaliera a ser eso que critican de los candidatos, es un absurdo.

    Ya se me hacía raro que la «transición democrática del 2000» fuera tan tranquilita; y es que una transición a la democracia debería de doler, y no dolió. Cierto, no se puede negar que hubo algunos avances (más institucionales que otra cosa) con una mayor libertad de expresión y una cierta mayor transparencia heredadas del PAN, pero la clase política sigue igual, se comporta igual, se mueve igual. Por eso es que movimientos como el #YoSoy132 con todos sus defectos y sus riesgos (que yo prefiero que los jóvenes se equivoquen a que no hagan nada), me traen una pequeña brisa de esperanza dentro de este infierno político, de jóvenes que se empiezan a dar cuenta (sobre todo con un candidato que es un insulto para nuestro país) de esta pobredumbre. Poco a poco empiezan a detectar los problemas, y sí, les hará falta profundidad, y sí, alguna de sus soluciones pareciera no ser de las más adecuadas, pero ahí está un primer paso. El #YoSoy132 debe buscar lo que el 68 no fue. 1968 debió ser el año donde comenzara la transición, donde un régimen autoritario pero que hasta antes de ese año había dado resultados en términos económicos (en esas épocas los chinitos nos visitaban para ver como le hacíamos) empezaba a caer y era necesario hacer el cambio (esto equiparándolo con Corea del Sur, que si lo logró hacer).

    México es un motín para unos cuantos. El problema no es el estatismo, el socialismo, el neoliberalismo, el liberalismo social; el problema es que bajo todos esos regímenes el problema continúa. En tiempos de Echeverría, los políticos se hacían rico con todas esas «empresas del pueblo»; llegaron los tecnócratas neoliberales, privatizaron, y los monopolios públicos se hicieron privados. Esa «famiglia política» sigue presente y se adapta al entorno, y así seguirá, aún cuando se aprueben «las reformas estructurales que México necesita».

    ¿Pueden cambiar las cosas? Yo soy positivo y creo que sí, pero va a costar, va a doler, y tendrá que haber sacrificio (no estoy hablando de una revolución con armas). Todo ese historial corruptil, autoritario y paternalista no es genético, es aprendido; hay ejemplos de países que han superado sus propios defectos colectivos. Creo que el primer paso es conciencia, ser conscientes de la situación en la que se está. Falta un cambio de actitud, si queremos democracia, tenemos que ser demócratas todos los días, respetar a aquel que piense diferente, saber que lo natural es que los demás no van a pensar como yo, y en lugar de juzgarlos, podemos intercambiar ideas, debatir. ¡Bienvenida la tolerancia! Tenemos gente que vale la pena, y mucha gente en su vida diaria nos muestra que si se puede. Pero hay que reconocer nuestros defectos como sociedad para lograr salir adelante.

    ¡Cuidado! tolerar no significa tolerar la corrupción, el autoritarismo, la antidemocracia, o a los políticos que ya anteriormente con sus acciones nos han insultado a todos los mexicanos; porque estos ya perdieron la autoridad moral para sentirse agredidos por millones de mexicanos.