Etiqueta: democracia

  • La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    La verdadera Revolución Mexicana, no mamadas

    Mi madre me preguntó cuando fui a comer con ella por qué no estaba vestido de negro (me sorprendía que se volviera activa políticamente). Mi padre llegaba con un encono tremendo a decirme barbaridades de Enrique Peña Nieto. Nunca los había visto tan molestos, era signo de algo, y no formaban parte de una estrategia para desestabilizar al país. De último momento decidí asistir a la marcha. Eso de las marchas no es lo mío, pero la indignación hizo que esta vez cambiara de decisión. Además prometía ser un día histórico, y así fue.

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    Creo que esta es la manifestación más importante desde 1968, porque se trató de una manifestación global, marchas en todo mundo pidiendo justicia por los normalistas de Ayotzinapa y pidiendo la renuncia de Peña Nieto. Yo asistí a la de Guadalajara, no tan multitudinaria como la de la Ciudad de México, pero muy concurrida siendo una ciudad no tan acostumbrada a salir a las calles. La marcha fue muy heterogenea, los socialistas son los que se hacen notar más, pero eramos de diversas ideologias, de diversas clases sociales con una misma preocupación en común. Éramos de izquierda o de derecha, éramos jóvenes, padres, estudiantes, orábamos, éramos diferentes pero estábamos ahí por una causa en común.

    Queda claro que no se trata de una «estrategia» bien planificada para desestabilizar al gobierno. El gobierno de Peña Nieto se ha desestabilizado solo, y por eso la gente está en las calles, por eso la gente quema al muñeco de Peña gigante en medio del Zócalo capitalino, porque está molesta, porque se siente muy frustrada. Porque la gente caray, quisiera un México más estable, más justo, y no esto que tenemos ahora. Ahora muchos de esos que antes gritaban -mejor ponte a trabajar- se solidarizaron, ahora no sólo le gritan a Peña Nieto y a su gobierno que se pongan a trabajar, ahora piden su renuncia.

    A diferencia de 1910 donde se tomaron las armas y donde los revolucionarios se comportaban como caciques, la gente salió a las calles pacíficamente a manifestar su inconformidad. En Guadalajara las reglas entre los manifestantes estaban claras, la violencia estaba estrictamente prohibida, nadie podía llevar cubierta la cara o se le separaba de la manifestación. La policía brilló por su ausencia, pero no se necesitó, quienes asistimos pudimos regularnos solos. No había algún indicio de que fuéramos a «desestabilizar el país».

    En México algunos cayeron en actos violentos, pero fueron muy pocos, algunos posiblemente infiltrados o inducidos por ese gobierno al cual le conviene mostrar que se trató de un acto violento cuando no fue así. Porque el gobierno ya no sabe que hacer, está acorralado. La hija de Angélica Rivera, Sofía Castro, es increpada en Las Vegas cuando fue a recibir un premio mientras en la misma ciudad, Calle 13 recuerda a Ayotzinapa en el Grammy Latino, y mientras el Chicharito Hernández se solidariza con las manifestaciones (seguramente el Chicharito quiere desestabilizar al gran proyecto de gobierno desde la banca).

    El gobierno inepto vive en una burbuja, no es sensible ante lo que ocurre en el país cuando ellos deberían de ser los primeros en sensibilizarse porque para eso se les paga. En vez de eso pretenden regañarnos e inventan «teorías del compló» (igual que su símil intelectual de las izquierdas) para desacreditar a la gran mayoría de mexicanos que estamos en contra de lo que representan, no por querer estarlo sin sentido, sino porque ellos representan la corrupción, la impunidad, y todo aquello que ya no queremos.

    Y no les importa, ellos siguen haciendo lo mismo. Todo parece indicar que los Vázquez Raña ganarán la licitación para las nuevas cadenas de televisión abierta, siguen haciendo negocios con sus amigos, no les importa, quieren seguir enriqueciendo a sus cercanos. Por eso los mexicanos estamos hasta el queque, por eso los mexicanos estamos encabronados, porque estamos hartos de que los gobernantes quieran saquear los recursos que nosotros creamos con el sudor de nuestra frente, porque para nosotros son poco menos que delincuentes en el poder, porque no se vale, porque están moviendo a Méxicco al precipicio.

    Pero los mexicanos estamos despertando… Y el Gobierno debe de saber que ya no se encuentran ante la sociedad sumisa y agachada de mediados del Siglo XX. Porque no se trata de una revolución violenta compuesta por revolucionarios que violaban a las mujeres que encontraban a su paso y después se «institucionalizaron», porque se trata de personas que buscan revolucionar conciencias. Esos somos los mexicanos.

    Por último les comparto fotografías que tomé de la manifestación en Guadalajara:

  • Cuándo los ciudadanos ya no quieren a su gobierno

    Cuándo los ciudadanos ya no quieren a su gobierno

    En lugar de irme de fiesta este viernes y conocer chicas bonitas, me quedaré aquí pensativo para compartirles mi reflexión. Bueno, la verdad es que saldré de fiesta mañana y hoy descansaré porque tuve una semana cargada de trabajo, y quiero aprovechar para hablar del ánimo del mexicano actual. Me pesa, me pesa muchísimo ver esto. Las opiniones de las personas me dejan un sabor agridulce porque por un lado parece que han tomado conciencia de lo que está pasando en nuestro país, pero por otro lado noto una frustración muy grande y una gran desesperanza en sus palabras.

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    Si el Chicharito y Fher de Maná muestran su profunda solidaridad con los jóvenes de Ayotzinapa (el primero es de llamar la atención porque no es común que un futbolista se manifieste abiertamiente sobre un tema que el gobierno quiere relativizar) es porque la indignación ha escalado a niveles inusitados. No sé si el gobierno sea consciente de eso, porque a pesar de que los reflectores apuntan al Gobierno Estatal y al de Iguala, al Gobierno Federal se le ve como parte del problema y no como parte de quienes buscarían una solución. Para la masa cada vez más creciente de ciudadanos indignados por la masacre de estado (tan heterogénea ya) el Gobierno es más bien visto como una suerte de enemigo, en el mejor de los casos como unos ineptos que no saben como resolver el problema.

    Muchas veces lo he comentado, para que un país funcione, la sociedad debe de tener cierto nivel de confianza en sus instituciones (aunque no simpatice con el partido de quien las preside). Para que exista un estado de derecho, esto es algo completamente necesario. Pero la gente no confía. Ver esa chocante pero necesaria leyenda en el Zócalo de la Ciudad de México que dice «fue el estado» refleja el nivel al que ha llegado el distanciamiento entre el estado y los ciudadanos. Los ciudadanos se consideran como un ente aparte del Estado y no como una suma que forma a éste país llamado México.

    Es un círculo vicioso, si el ciudadano siente que la autoridad no lo respeta, entonces el ciudadano no respetará a la autoridad y pasará por encima de ella para satisfacer sus necesidades.

    Cuando salgo a la calle, cuando toco el tema con mis clientes, cuando platico con amigos y familiares, siento en ellos eso mismo que yo siento, una muy fuerte desesperanza, una rabia ante lo que está sucediendo en México, un agudo sentimiento de desamparo porque percibimos que el gobierno no hace su papel. Ciertamente no podemos pensar en el gobierno como un ente paternal pero sí podríamos aspirar a crear una sinergia entre lo privado, lo público y lo ciudadano. Los políticos pareciera que viven en otro mundo, Peña Nieto se toma selfies con seguidoras suyas en Monterrey mientras la gente está en las calles, la gente está molesta, gente que supondría que el Presidente y su equipo estarían trabajando arduamente en solucionar el problema.

    Tiene razón lo que dice Diego Petersen en su columna, no se puede cambiar la narrativa si no se cambia la realidad. Los spots nos hablan de un México reformado y un México moderno mientras los ciudadanos vemos repetidas esas masacres que eran constante en los años sesenta y setenta. Eso más que esperanza causa que la gente se sienta insultada, percibe incluso cierto grado de cinismo lo que coadyuva en un alejamiento de la sociedad con el gobierno al cual ve muy lejano. Ya no importa si es PRI, PAN, PRD, MORENA o uno de esos tantos «partidos negocio» como el Partido Verde. El ciudadano se siente solo.

    Dicen que el pueblo tiene al gobierno que se merece. Es una premisa correcta pero sólo parcialmente. El hecho de que hayan cada vez más personas que se indignan, que piden ayuda, que tratan de hacer algo, nos habla de que no necesariamente es tan así. Incluso yo he hablado de una nueva generación en México que puede hacer las cosas diferente, el problema es que quienes están allá arriba (que aunque sean jóvenes, son parte de un clan rancio y ancestral como el mismo caso del Presidente) no están dispuestos a ceder poder.

    Y ciertamente los ciudadanos son quienes podrán enderezar esto. ¿Los políticos? No hay voluntad en ellos, y los que si la tienen son lo suficientemente menores en número como para que no puedan pesar lo suficiente. Dentro de todo lo malo, la buena noticia es que siempre habrá un punto en que nos podamos indignar lo suficiente como para tener el deseo de que las cosas cambien.

    Estamos solos, pero lo bueno es que cada vez somos más.

  • Reforma Telecom. No regresamos a 1968 pero tal vez a 1984

    Reforma Telecom. No regresamos a 1968 pero tal vez a 1984

    Quieran o no, los mundiales parecen ser efectivos para inhibir hasta cierto punto la postura de la oposición frente a un tema, no es que la gente «esté tonta» o esté «enajenada» como dicen los detractores. Tiene que ver más bien con que entre más temas ponga atención el individuo, menos capacidad tendrá de ponerle la misma atención que cuando los temas son pocos. Si a las Reformas, se le tiene que agregar el mundial, los asuntos familiares, el trabajo, entonces será más difícil prestarle la debida atención. Pongo un ejemplo, imaginen que su muro de Facebook va así:

    Reforma Telecom. No regresamos a 1968 pero tal vez a 1984

    Artículo sobre Reforma, selfie de una amiga, crítica sobre la reforma, foto una, foto dos.

    Ahora imaginemos el mismo muro dentro del contexto actual, dentro de un Mundial, que al final del día es un espectáculo.

    No era penal, Artículo sobre Reforma, Meme de Robben, selfie de una amiga, Pobres Brasileños crítica sobre la reforma, foto una, foto dos.

    ¿Qué pasa? La información tendrá más posibilidades de perderse a ojos de muchos. Si en un día normal, por un decir, 6 de cada 10 personas pudieron ponerle atención a dicha información, en este contexto lo harán 4, con lo cual será más difícil que se forme una masa crítica y esta información tenga impacto. Tal vez por eso se explique el ruido tan mediano de la sociedad ante una polémica Reforma de Telecomunicaciones, que sí, tiene algunos puntos positivos, pero tiene otros puntos preocupantes, porque cierto que se eliminaron algunos puntos relativos a la censura, pero otros ahí continúan.

    No hay que ser injustos y hay que aceptar que hay elementos positivos en la Reforma de Telecomunicaciones, como la eliminación de la larga distancia nacional (tanto en teléfonos fijos como celulares), el must carry y must offer, que el saldo de prepago tendrá vigencia de un año y no de tres meses, poder consultar saldo gratuitamente y demás, es decir, que sobre todo en telefonía sí veremos mejoras. Carlos Slim ya está vendiendo parte de sus activos para no ser declarado preponderante (y se está saliendo con la suya), las cosas se están moviendo.

    Pero hay dos cosas criticables en esta reforma, primero que no es que se esté combatiendo los monopolios, sino que más bien estamos viendo una reconfiguración del poder, Slim pierde, pero ganan los dueños del duopolio televisivo. En cuestión de televisión no habrán tantos avances como se pudieran haber dado, dado que el estado de las cosas permitirá a Televisa concentrar mercado en la televisión restringida. Sí, se abrirán dos canales de televisión abierta, pero vaya que la TV abierta no tiene un gran futuro.

    La segunda tiene que ver con el autoritarismo y es que nuestros legisladores aprobaron leyes que darán más poder al gobierno sobre la sociedad. Varios de los puntos planteados inicialmente se fueron, pero no todos, y entonces hay que preocuparnos porque las empresas de telecomunicaciones serán obligadas a conservar los datos e información de los usuarios durante 24 meses. También las autoridades podrán localizar geográficamente cualquier dispositivo móvil. El estado también podrá bloquear señales de comunicación, es decir, en manifestaciones y concentraciones, tal como se ha hecho en países «tan desarrollados, democráticos y primer mundo» como Egipto, Siria y Venezuela.

    Al final el gobierno quiere tener un mayor control sobre los ciudadanos. Y digo, no creo que un gobierno tan honesto que trata muy bien al honrado Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre y trata como criminal al Doctor Mireles, vaya a utilizar todo esto para su beneficio.

    Tal vez no se van a ensañar tanto como para regresar a un escenario como de 1968, pero esto tal vez sí parecerá más a 1984.

    Y México no logra dar el paso. Hay muchos poderes e intereses enquistados que se ve muy difícil poder rebatirlos.

     

  • Licencia para Votar

    Licencia para Votar

    La democracia, la democracia. La democracia es bonita, yo creo en ella, y creo que es el mejor sistema de gobierno (o el menos peor, al menos) pero no es perfecta, y no sólo eso, no se puede aplicar en todos los ámbitos. Que los países más desarrollados sean los más democráticos no implica que un padre de familia tenga que hacer una votación entre sus hijos para tomar decisiones con respecto a ellos. Ni significa que todos los procesos dentro de un gobierno se deban de someter a votación (democracia directa). En México se necesita una licencia para votar.

    Licencia para Votar

    Para que funcione una democracia, es importante que quienes la conforman, tengan capacidad de participar en ella. De la misma forma que un hijo grande tiene más capacidad para incidir en las decisiones que se toman en la familia que un hijo pequeño. En México el problema es que muchos no están preparados para participar en una democracia. No es lo mismo el jóven emprendedor o el estudiante universitario, que aquel que no sabe leer ni escribir. Quienes tienen la capacidad de decidir deberían de tener una mínima preparación para ello, sin importar su ideología o credo (o bien, es que muchos en nuestro país no tienen ideología alguna porque su información es escasa al punto que no les permite tenerla).

    En México el derecho a votar debería ganarse. Sí. Quienes elijan a sus gobernantes deberían tener una mínima preparación para hacerlo. Porque paradójicamente en México el darles derecho a que todos voten, termina perjudicando a… todos. Como mucha gente no está preparada, entonces es manipulada por quienes desean llegar al poder, sabiendo que por sus características, el voto ignorante se convertirá en la fuerza. Algunos arguirán, que Peña Nieto sí tuvo las decenas de millones de votos que tuvo, pero ¿Cuántos de esos votos fueron razonados? ¿Cuantos no votaron por él a cambio de una despensa, o porque «el partido» les regala comida o víveres cada cierto tiempo? ¿Se dieron ellos a la tarea de analizar las propuestas del candidato, su historial?

    Entonces este tipo de votos termina lacerando la democracia misma. Porque no gana el que es el mejor a consideración de los ciudadanos. Ganan quienes dan más dádivas a sus gobernados, sea Peña que fue el caso más extendido en las elecciones pasadas, López Obrador, algunos panistas. De esta forma se dan cuenta que si quieren ganar, tienen que comprar a estas personas que no votan por convicción, sino por un gobierno o mesías que lo mantenga o por una historia de telenovela.

    Así se forma un círculo vicioso, porque estas prácticas asistencialistas perjudican a la población, con lo cual uno concluye que hay que perjudicar a la población creando un lazo paternal, para poder llegar a gobernarlos. Entonces tenemos gente mal educada, sin capacidad de participar en la democracia.

    Por eso, creo que debería haber un mecanismo donde se permitiera votar a aquellos que tienen capacidad para hacerlo. Sería algo así como usar un automóvil. Todo el mundo tiene derecho a manejar, pero para poder hacerlo se debe tramitar una licencia que corrobore que el individuo tiene las capacidades requeridas para hacerlo.

    Igual que en ese caso, se podría aplicar un examen con preguntas relacionadas con temas políticos, económicos y sociales. Tal vez ese examen sea algo fácil para cualquier universitario, pero no lo será para aquel cuyos conocimientos son muy escasos. Se podría sí, crear un curso, donde quienes no están preparados puedan capacitarse. En este curso se podría enseñar a los ciudadanos conocimientos básicos sobre economía, política y organización social, pero no sólo eso, podría enseñarse a la gente a no ser engañados por políticos que prometen un poco a cambio de poder. El ahora INE podría hacer la tarea (aunque no sé que tan confiable termine siendo este órgano) pero por ejemplo, el examen y el contenido de los cursos podrían ser desarrollados por ciudadanos capacitados sin compromiso con algún partido, maestros, pedagogos, politólogos. Que se desarrollen debates, discusiones para determinar como quedarían diseñados estos instrumentos.

    Algunos me dirán que soy excluyente, elitista. Nada más falso, porque la intención es que los gobernantes sean mejor elegidos y que las fuerzas políticas tengan que enfrentarse a ciudadanos más preparados, para que las políticas públicas sean mejores, y en consecuencia, tengamos en un futuro ciudadanos más educados, y entonces, no necesitemos este tipo de mecanismos.

     

  • #ContraElSilencioMX Y México despierta contra la censura en Internet

    #ContraElSilencioMX Y México despierta contra la censura en Internet

    Yo creí que el mexicano estaba ya tan desanimado, que se había hecho la idea de que había que acostumbrarse, que estaba quemado, vencido, y que la frustración lo paralizaba. El tema de las leyes secundarias propuestas por Peña Nieto relativas a la Reforma de las Telecomunicaciones llevaba algo así como dos semanas tocándose y nada más la gente no se levantaba. Ciertamente la Semana Santa y demás coyunturas ¿a propósito? pudieron influir. Pero lo que sé es que cuando el individuo regresó de sus vacaciones, se dio cuenta que algunos de sus derechos están en riesgo.

    #ContraElSilencioMX Y mexico despierta contra la censura en Internet

    Gracias también a la campaña orquestada desde la semana pasada para posicionar trending topics como #EPNvsInternet y #ContraElSilencioMX el tema se hizo mainstream y la indignación se generalizó entre todos los ciudadanos que no estamos de acuerdo en la forma en que está gobernando Enrique Peña Nieto, entre la que se incluye la GRAN mayoría de la clase media y alta ilustrada. Enrique Peña Nieto y para los que él trabaja, creen vivir en un mundo paralelo donde los ciudadanos no existen.

    Peña Nieto no asiste a ningún evento con público que no sea controlado, su popularidad cae cada vez más y el escepticismo es cada vez mayor. Algunos pensamos en que lograrían crear expectativas en sus primeros años de Gobierno, pero tenemos un país inseguro, con un estado de derecho totalmente deteriorado, una economía que no avanza, y que para ponerle la cereza al pastel, se quiere censurar a quienes se oponen a él.

    He tratado de buscar argumentos a favor de las leyes propuestas por Peña Nieto y me he encontrado con muy pocas como un artículo de Federico Arreola. Pero la verdad este artículo, que es el más cercano a ser uno que se pueda tomar en cuenta, no convence, y al final pareciera estar escribiendo un spot para el gobierno. Los artículos propuestos son lo suficientemente explícitos y ambiguos a la vez para saber el riesgo que corremos los mexicanos que queremos una democracia y que tengamos peso en las decisiones que se toman en este país.

    Yo lo he dicho. Hasta hace poco (antes de que llegara el manotazo de Peña Nieto) reconocí que esta podría ser una reforma muy benéfica para el país, porque a pesar del ligero sesgo que veía a favor de Televisa, era muchísimo más lo que se avanzaba que lo que se dejaba de avanzar. Ciertamente no es toda la reforma la que está mal, hay puntos buenos en ella. El problema son esos artículos que invitan a la regresión, al autoritarismo, a la antidemocracia, a la dictadura de unos pocos.

    Esto es una muestra de que Peña Nieto y su grupo le tiene miedo a los ciudadanos. Si en realidad estuviera «Moviendo a México» y trabajando por el país, no habría esta animadversión. ¿Por que la censura, a qué le temen? No, no se me haría raro que en algún momento sucediera algo como en Venezuela. Ciertamente nuestra economía no ha llegado a ser la catástrofe que es la venezolana, pero la animadversión crece, nadie cree en el gobierno, las decisiones tomadas por los gobernantes actuales molestan a los ciudadanos, sean de derecha o de izquierda.

    Alguien me dirá que es un ataque ad hominem. Pero ¿Ustedes creen que un Presidente que llegó al poder comprando votos masivamente, cuyo partido solapó a un depravado sexual que utilizaba recursos públicos para sus cochinadas como Cuauhtémoc y lo hizo Presidente del PRI en el DF (cochinadas que seguramente conocieron las cúpulas del partido) va a aprobar esos artículos porque «les preocupa la seguridad de los ciudadanos? No lo creo.

    ¡Qué bueno que México esté despertando! Los ciudadanos podemos demostrar que podemos ser más rectos que los gobernantes, que podemos romper nosotros mismos con esas ataduras, con ese «el que no tranza no avanza», con ese «un político pobre es un pobre político», podemos demostrar que somos diferentes para poder aspirar a tener un gobierno diferente.

    ¡Queremos un México libre, plural, democrático y desarrollado! ¡No vamos a dejar que Peña Nieto y su grupo se salgan con la suya! Nosotros podemos, chingada madre (no me gusta usar mucho majaderías, pero esta vez vale la pena).

  • Quienes son demócratas de «a de veras» y quienes cuando les conviene

    Quienes son demócratas de «a de veras» y quienes cuando les conviene

    Es fácil hablar, es muy fácil usar cierta retórica para dar una imagen ante la sociedad de democracia, tolerancia y demás palabrería que son parte del supuesto progreso. Es todavía más fácil cuando las circunstancias externas te permiten utilizar dichos términos, sobre todo cuando los principios democráticos están del lado de la postura o de tus intereses propios.

    Quienes son demócratas de "a de veras" y a quienes cuando les conviene

    Desde antes del 2000 y hasta hace poco (quién sabe por qué) se empleó mucho el término «transición democrática» para hablar de los avances democráticos que se estaban llevando a cabo en en nuestro país. Aún en la actualidad hay agentes políticos y ciudadanos que van en el sentido de seguir con esta transición y acercar al país a una democracia cada vez más sólida, pero las tentaciones autoritarias son muy notables, y de los muchos que hablaban de «transición democrática» ahora sólo algunos hablan de este riesgo.

    Me refiero a las leyes secundarias propuestas por el Presidente relativas a la Reforma de Telecomunicaciones donde busca censurar el Internet con el pretexto de la seguridad. No son muchos los que hablan de este problema, en algunos medios alternativos como animalpolitico.com o sinembargo.mx sí han abordado el caso. También la periodista Carmen Aristegui lo ha hecho. Curiosamente (y lo digo porque muchos tratan de asociar todas las críticas hacia el gobierno con la izquierda) quien sacó este tema a la luz, fue el panista Javier Corral, al cual le llovieron críticas por aquellos que están contentos con la regresión o con los intereses de Televisa, diciendo que trabaja para Carlos Slim (aunque el historial del panista refleja lo contrario). Algunos otros a quien he visto alertar sobre esta situación es a Jesús Silva Herzog, Sergio Aguayo, Denisse Dresser, Jenaro Villamil entre algunos otros.  Algunas voces como la de Enrique Krauze han tocado el tema tal vez de una forma más discreta usando sus redes sociales.

    Otras personas, que pregonan la democracia, simplemente han callado. El principal caso es el de Sergio Sarmiento, libertario (es decir, apoya el libre mercado y las libertades sociales). El día de hoy toca el tema del autoritarismo y la censura debido a que Graco Ramírez, el gobernador de Morelos, canceló el concierto de Komander por razones «de seguridad». Pero Sergio Sarmiento jamás ha hablado del tema de las leyes secundarias ni hecho crítica alguna.

    Esta doble cara no exenta a ninguna posición política. Mientras el panista Javier Corral legisla para que esto no suceda, otro panista, Javier Lozano, Senador y Presidente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones defiende esta ley y descalifica de una manera burlona a los críticos o escépticos. Algunos personajes que han estado muy «preocupados» por el gobierno dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela y la represión a los manifestantes, callan ante esta reforma y piden que se regulen las manifestaciones en México. Pero esto depende de la postura política y el ambiente. En San Luis Potosí un panista puede pedir su regulación y en Quintana Roo, al mismo tiempo, un panista defiende el derecho a manifestarse, porque la propuesta de regulación por parte del PRI, argumenta, es represiva.

    Y hablando de las mismas incongruencias vamos con los manifestantes y el tema de Venezuela, para ahora enfocarme a la izquierda mexicana. Muchos de los personajes que hablan de la «represión de Peña Nieto» y presumen como tatuaje la bandera de la izquierda, o apoyan a López Obrador, callan ante lo que sucede en Venezuela y no expresan solidaridad alguna, sobre todo los más radicales, quienes incluso se muestran del lado de Maduro contra «el imperialismo», justificando la represión hacia quienes se oponen (muertes incluidas).

    Igualmente, si gobernara López Obrador y al igual que lo vemos con Peña Nieto, buscara pasar leyes con fines de regresión, habría que ver, quienes de los que ahora gritan, terminarían callando y defenderían.

    Es más fácil defender los «principios democráticos» cuando estos satisfacen a uno y a sus intereses. Pero entonces el planteamiento se vuelve una falacia porque en realidad no se defendería principio democrático alguno, sino sólo los conductos para que «mis intereses y mi forma de pensar» puedan ser satisfechos.

    Para ser tolerante y aceptar el derecho de la libre expresión, sobre todo cuando se trata de posturas diferentes a la nuestra, falta madurez, tanto individual y colectiva. No basta con pronunciar la palabra «democracia» y defender el término, porque entonces nos habremos dado cuenta que de mil demócratas, ya sólo nos quedaron cien.

     

  • Lamento venezolano

    Lamento venezolano

    El comunismo no sirve, no funciona, es inhumano, y cuando la Venezuela de Maduro trata de ir un paso más hacia allá, más se complican las cosas, y la naturaleza se encarga de inestabilizar la sociedad. Para mantener un régimen comunista se debe de tener al pueblo adoctrinado, como en Corea del Norte o la URSS. Si la propaganda y las estrategias de reingeniería social no funcionan, entonces el régimen está condenado a la muerte.

    Lamento venezolano

    Corea del Norte «funciona» porque se ha aislado del mundo occidental. Venezuela no, la transición a lo que ellos llaman comunismo, se da en medio de una sociedad inmersa y de cierta forma abierta a una realidad global. Los venezolanos conocen tanto de iPads, de ropa de marca, de comparar precios para comprar el mejor producto, y difícilmente estarán dispuestos a vivir en un mundo donde tienen que racionar todo. También fracasa porque ya no tiene a un líder carismático, Hugo Chávez, que con su carisma lograba atenuar los grandes problemas causados por su gobierno, la inflación, la inseguridad (Venezuela rompe con esa creencia que dice que entre más igualitario es un país, menos violento es). Nicolás Maduro no es carismático, y trató de sostener su gobierno en base al recuerdo de Chávez y a la nostalgia, pero el impulso se ha agotado.

    Algunos dirán que las protestas son armadas, que es una estrategia del imperialismo, que hay alguien detrás. Posiblemente pueda haber alguna influencia o injerencia, pero es totalmente natural que la gente se manifieste de la forma que lo ha hecho debido a la situación actual de Venezuela, donde los productos escasean y la inseguridad crece. Naturalmente el gobierno venezolano trata de deslegitimar las protestas asegurando que hay intereses detrás ¿les suena?, también envían porros pagados para el mismo efecto ¿les suena?. Los venezolanos se manifiestan legítimamente ante un gobierno que ha destruido a su país.

    Muchos pro gobierno bolivariano e izquierdistas «vintage» dirán que el «neoliberalismo» quiere imponerse en Venezuela. No es que sea defensor de la doctrina neoliberal, pero casi cualquier cosa es mejor que lo que se vive en ese país estancado en el pasado, donde sí, hay más igualdad, pero con tendencia a la pobreza y no a la riqueza. El bolivarianismo ha fracasado, el gobierno de Maduro improvisa, trata de acallar a los medios de comunicación y llamar fascistas a toda la oposición (técnicamente el significado literal de fascismo se parece más bien a.. . Maduro).

    El líder opositor Leopoldo López se entrega al gobierno no sin antes dar un mensaje de aliento a todos sus seguidores que han abarrotado las principales ciudades de Venezuela. En las manifestaciones ya han habido muertos, Maduro asegura que para manifestarse se necesitará un permiso, contrariando incluso lo que dijo su antecesor que ahora se le aparece en forma de pajarito, quien afirmaba que los venezolanos eran libres de manifestarse. Parece que Maduro no sabe que hacer, la presión es cada vez más fuerte y no parece que haya solución o política que pueda acabar con el descontento generalizado.

    Esto podría ser el inicio del fin de un régimen que llegó tras los fracasados y corruptos regímenes de Caldera y Pérez, pero que trajo otro bastante peor. El problema en Venezuela es que la oposición tampoco tiene mucha legitimidad, y también le ha hecho daño mucho al país. Pero lo que es real es que este régimen «bolivariano» debe de terminar, este régimen bolivariano que está conduciendo a Venezuela al precipicio.

    El derecho a manifestarse es universal y no debe de estar supeditado a cualquier ideología o creencia.

    No sé que tanta difusión le estén dando en los medios mexicanos como Televisa, pero parece que los mexicanos nos estamos enterando lo que pasa más bien por las redes sociales. No vaya a ser que nos contagiemos de la enjundia de los venezolanos y…

  • La tolerancia en las diferencias políticas e ideológicas en México

    La tolerancia en las diferencias políticas e ideológicas en México

    Escrito para México desde México.

    Una amiga mía que vivió un tiempo en Argentina, me relató que presenció una discusión política que se llevó a cabo entre diversas personas. La discusión había sido muy dura, al punto en que llegaron a los gritos. -Que si el peronismo, que si Menem, que si no se qué-. Hasta aquí todo normal, lo que llamó la atención fue que al terminar la discusión, los debatientes dejaron el tema político dentro de ese salón, y salieron todos como amigos que son. Es decir, demostraron cierta madurez donde pudieron separar las diferencias políticas e ideológicas, de la amistad, de la relación con las demás personas.

    La tolerancia en las diferencias políticas e ideológicas en México

    Dicen que en la mesa no hay que discutir de política, religión o futbol. Pero más bien habrá que decir que el individuo debe procurar tener la tolerancia para debatir sobre esos temas. Una posición intolerante no sólo puede deteriorar una relación interpersonal, sino que priva a la persona de la oportunidad de compartir información y nutrir su postura.

    En un país como el nuestro, se ha usado mucho la discusión política para atacar y degradar a la otra persona, símbolo inequívoco de un país que no ha podido consolidar una democracia no sólo a nivel gobierno, sino a nivel sociedad. Y en este ataque se ha supeditado la integridad de la persona a una preferencia política. -Este señor votó por Peña Nieto, entonces debe de ser corrupto, le dieron su despensa, quiere un puesto en el gobierno, su empresa tiene relaciones con el PRI-, -Este otro votó por Andrés Manuel, seguro quiere que lo mantenga, es un radical que tiene problemas personales-. Trasladamos una indignación que A Priori sería sana, sea objetiva o subjetiva, hacia otro individuo al cual de forma tácita e incluso explícita, termina culpando de la desgracia política en turno, tan sólo por emitir un voto o expresar una preferencia.

    El problema también viene cuando el individuo se toma de manera personal una crítica hacia el político, partido o ideología de su preferencia. El individuo tiene la entera libertad de expresión de emitir una crítica, indignarse, o aplaudir cualquier acto político. Algunos podrán arguir que quien critica, no sale de la crítica, o no propone, o no participa. Debate en cierta forma válido, pero el cual no cancela de ninguna forma, el derecho que tiene el individuo de expresar su postura ante cualquier expresión política. Claro, mientras esta no tenga una intención deliberada de causar un daño a alguien relacionado con esa postura a la que se quiere criticar -¡Ojalá estuviera Díaz Ordaz para matar a los maestros de la CNTE!- -¡Ojalá fusilen a Peña Nieto y a toda su familia!-.

    En la gran mayoría de los casos, estos ataques no son personales hacia quienes concuerdan con la ideología, preferencia, político al cual emito la crítica. Pensar que Peña Nieto es una persona corrupta, frívola, marioneta, no implica de ninguna manera, que quienes hayan votado por él, lo sean. Y la indignación frente a un personaje o acto no implica tampoco que esta vaya en contra de las personas que lo apoyan, o que al emitirla, busque atacar a las personas que respaldan al político o a la decisión tomada.

    Creo que la mayoría de las personas concordamos en que queremos que éste sea un país mejor. La cuestión es que, los seres humanos, animales políticos, cuya ideología y forma de pensar está formada por muchos factores, como la educación, el entorno, la experiencia, la información adquirida, e incluso el temperamento, tienen diferentes concepciones sobre cómo es que podría o debería mejorar el país. Al punto en que dos concepciones pueden ser diametralmente opuestas una de la otra, lo que puede generar un conflicto. Esta heterogeneidad de opiniones fue lo que hizo surgir las diferentes ramas políticas como derecha, izquierda, conservadurismo, liberalismo etcétera.

    Por eso es que la intolerancia no abona para construir democracia en nuestra sociedad. Porque si algo puede consolidar nuestra forma de pensar, ponerla a prueba, hacerla más objetiva, es el debate. Y para esto se tiene que partir de que se debe asumir que muchas personas pensarán de una forma diferente a nosotros. Y que eso no tiene que ver con la integridad de las personas, y que una persona critique lo que yo creo no significa que me esté atacando, que más bien podría ser una oportunidad para crear un debate, una discusión donde cada uno se quede con lo mejor.

    En este tema falta mucho avanzar. La intolerancia forma un círculo vicioso, porque la poca información, o la información sesgada propicia el dogmatismo, lo cual cancela el debate, y la falta de debate cancela la posibilidad de adquirir más información. Las discusiones se convierten en peleas e insultos, desde el bloquear contactos en las redes sociales porque «no tengo la capacidad de ver que otras personas critiquen a algo con lo que yo sí concuerdo» hasta a los golpes. Discusiones que podrían formar una sociedad más preparada y políticamente más madura, terminan en el encono y la agresión.