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  • El Poder y el Delirio – Enrique Krauze

    Desde que supe de la existencia de este libro, me apresuré a buscarlo. En la FIL no lo tenían, pero ya unas semanas después lo pusieron a la venta en el Sanborns y por fín lo compré. El libro donde Enrique Krauze, un referente en México, habla sobre el fenómeno llamado  Hugo Chávez.

    Tomando en cuenta el punto de vista ideológico del autor (algo que siempre hago con todos los autores para no tragarme todo como viene), creo que este es un muy buen libro, puedo decir que de lo mejor que he visto y leído sobre el presidente de Venezuela (en otros libros como Cuentos Chinos lo abordan muy superficialmente), porque no solo es un análisis completo de este fenómeno, sino que aborda todo aquello que lo rodea (historia tanto de la vida de Chávez como de Venezuela, pensamientos ideológicos, entrevistas con chavistas y opositores) para una mejor comprensión del régimen chavista y de la personalidad de Chávez.

    Independientemente de las tendencias ideológicas del autor o de Chávez. Krauze logra contradecir de una manera excelsa al régimen bolivariano. Hace una comparación entre Chávez y Bolivar, Marx, y Plejánov con su libro: El papel del individuo en la historia, (que son los que han influenciado mayormente a Chávez, según sus palabras) y también entre estos últimos mismos, lo cual muestra las grandes contradicciones y el motor real de el Comandante, que es, básicamente, el poder por el poder.  Además muestra la influencia de Thomas Carlyle, el autor que motivaría el mesianismo de Hugo Chávez, el cual muestra aversión a la democracia y cree que para que son necesario los heroes carismáticos para el avance de un pueblo.

    A la vez este libro es un completo compendio de historia política del siglo XX y XXI de Venezuela. Sin dejar atrás también a Simon Bolivar y la época dictatorial de Venezuela, desde sus inicios, hasta su fín con Pérez Jiménez. Krauze habla y destaca esos pequeños lapsos democráticos donde Venezuela parecía despegar con Rómulo Betancourt, uno de los símbolos de la socialdemocracia latinoamericana; y el pacto de Punto Fijo . Después vino el declive, la corrupción saliente tanto de la derecha como de la izquierda, que se tradujeron en el ascenso de Hugo Chávez al poder.

    Naturalmente Krauze al ser mexicano, incluye algunos hechos históricos de nuestro país. Sobre todo al Lázaro Cárdenas que admiran algunos chavistas, pero el cual «si dejó el poder a los 6 años». También entran las comparaciones de los dictadores venezolanos con Porfirio Díaz y la historia política de México comparada con Venezuela y otros países latinoamericanos. En este libro, sorprendentemente nunca se menciona a Andrés Manuél López Obrador, el cual ha sido comparado con Chávez en algunos sectores.

    Tampoco falta las vivencias propias de Krauze en su visita a Venezuela, como el programa de «Aló Presidente» o las visitas a los «proyectos sociales de Chávez» como Tierra Adentro o Mercal. Así como el bombardeo propagandístico que se muestra en la calle o en la mayoría de los programas de televisión.

    Un apunte muy importante en el libro que hace Krauze, que no solo deslegitima a Chávez, sino que se lleva a Stalin, Mao y a Castro de cabeza; es la opinión de Marx sobre los líderes autoritarios.  Pero para eso, les recomiendo que lean el libro ustedes mismos.

    Este libro es recomendable tanto para gente que no tenga mucho contacto con la política y que quiera conocer a Chávez, como para la gente conocedora. Algo que tiene Krauze es que sabe escribir para todos los públicos; este libro puede ser perfectamente entendido por un adolescente preparatoriano (que de paso aprenderá muchos conceptos de política), y disfrutable por un adulto con un nivel cultural muy alto.

  • La libertad si tiene un precio.

    Benditos sean aquellos ingleses, y aquellos otros mas que defendieron los principios democráticos en Europa, aquellos que defendieron en Estados Unidos los principios democráticos en contra del comunismo (cuando esa lucha era creíble), y aquellos que en México lucharon por la democracia y por derrocar al PRI de Los Pinos.
    Pero saben, la libertad, si tiene precio, y no, no se puede pagar con Mastercard. En nuestro país, la democracia es tan joven que le tenemos miedo, y al igual que un joven que acaba de emanciparse, parece que añoramos las épocas autoritarias del PRI. Son muchas las señales que nos indican que tenemos miedo a la democracia. Creímos que la democracia era como poder tener la libertad de ir a salir a divertirse a un antro y llevarse a unas cuantas viejas a la cama, pero al ver nuestra billetera vacía dijimos -Oye papito lindo, ayúdame con mis gastos.

    Primer miedo. El miedo a salir adelante solos por nuestra cuenta.

    Es cierto que el neoliberalismo es un sistema injusto, y que el país necesita mas políticas para distribuir mejor la riqueza. Pero en México, todavía mucha gente quiere que el gobierno regale el dinero gratis, y las famosas despensitas que obsequiaba el PRI para que la gente vaya a votar. Por lo mismo el populismo es rentable en el país, y distribuír la riqueza no debería ser dar dinero gratis, mas bien lo que debería ser gratuito son las herramientas para que la gente salga adelante (educación de calidad, salud universal, derechos a empleados, entre otras cosas) y para que se pueda proteger ante las imperfecciones del mercado, pero no distribuirla para crear holgazanes.

    Segundo miedo. El miedo a opinar y actuar.

    Aquí las manifestaciones solo los hacen los perredistas, los pseudosindicatos y los globalifóbicos. Pero la verdad, a la clase media (a diferencia de muchos países desarrollados) no nos dá por manifestarnos y defender los derechos. Creemos que el gobierno tiene que hacer todo sin que nosotros movamos un dedo -al cabo los panistas son muy santos por que van a misa; pero cuando el gobierna se aprovecha, solo nos quejamos, nos quejamos, y no emprendemos ninguna acción.

    Tercer miedo. Miedo a la diversidad de ideologías.

    Carlos Mota es el mas claro ejemplo de la gente que padece de estos miedos. Miedo a la gente que tiene una postura politica diferente, o formas de pensar diferente. No me refiero a que se apruebe o desapruebe lo plateado, sino que se piense que tal ideología hay que exterminarla como sea (esto va para las izquierdas y las derechas). Añoramos el autoritarismo priista para acabar con esto porque nos cuesta dialogar. Si hay un profe de la UNAM marxista ¿cual es el problema?, yo se que el comunismo es una basura, pero el tiempo siempre pone a las ideologías en su lugar por medio de la razón, y no por medio de la represión. Por mí que existan muchos comunistas, neoliberales y punketos, así tengo mas gente con la cual debatir.

    Cuarto miedo. Miedo a la oposición.

    -Que mejor maten al peje, solo quiere desestabilizar el país. Igual es cierto, pero otra vez, se quiere que el autoritarismo de antaño resuelva los problemas. No hemos aprendido que la democracia es democracia gracias a el enfrentamiendo de varias oposiciones que ven por su bien personal, algo parecido a la teoría de Adam Smith. A mi no me gusta para nada el peje, ni tampoco me cae bien Calderón, pero es lo que hay. Si se quiere que AMLO pierda influencia se deberá hacer por medio de la razón y el debate y no por metodos retrógradas. ¡¡Dios mío, extraaño al PRI!!.

    Aquí también entra el miedo por parte del gobierno a la misma oposición, por eso buscan callar las voces disidentes que menos les convengan (como Aristegui, por un ejemplo), se necesitan las dos partes para que funcione una democracia.

    Quinto Miedo. El miedo a pensar por uno mismo.

    Es curioso que al tiempo que la gente desconfía del gobierno, defiende a capa y espada a su candidato favorito; esto lo vemos sobre todo en la izquierda mexicana. Los mesiánicos (tipo Fox o AMLO) son bien vistos, porque así la gente cree que no tiene que esforzarse mucho para que los demás les solucionen los problemas.

    Solo y cuando logremos vencer estos miedos, podremos tener una democracia plena y no un sistema que no deja de extrañar al PRI