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  • Vicente Fox se nos fue

    Miguel de la Madrid hace no mucho tiempo fue entrevistado por Carmen Aristegui en una entrevista por la cual la periodista recibió reconocimientos. El ex-presidente hablaba de la «partida secreta de Carlos Salinas de Gortari» y de que efectivamente en 1988 se había cometido un fraude electoral. Sus aseveraciones estaban lejos de ser una falacia, pero también se notaba que que el ex-mandatario colimense mostraba signos de senilidad a sus 77 años. Esa fue la excusa para que el PRI y en especial Carlos Salinas lo obligara a retractarse y se mostrara al público que dichas declaraciones estaban severamente influídas por su padecimiento.

    No sabemos realmente que es lo que está pasando con Vicente Fox, no es tan grande -de edad- como Miguel de la Madrid,  y sus declaraciones la verdad que, al menos a mí, me provocan un sentimiento de lástima. Primero afirmó que inevitablemente el PRI llegaría a Los Pinos vía Enrique Peña Nieto, cosa que puede ser cierta, pero que no se espera de un mandatario que debería de apoya a su partido, y más cuando él mismo metió las manos de más, en la elección del 2006 a favor del ahora Presidente de la República Felipe Calderón. Pero lo que más llama la atención es que el exmandatario pida una amnistía y negociar con los cárteles de la droga en un momento que ya no se puede hacer eso, dado que estos han emprendido una guerra entre ellos para ganar plazas.

    Podemos criticar muchas de las formas en que Felipe Calderón ha emprendido esta «guerra contra el narcotráfico«, pero en estos momentos pensar en una amnistía parecería algo suicida, más cuando la guerra ya se emprendió. Por eso me brincan las declaraciones de Vicente Fox, y que no solo le hacen daño a su imagen y de paso a la de Felipe Calderón, sino que muchos con estas declaraciones se atreven a afirmar que Fox sí pactó con el narco en su gestión, teoría que agarra más sustento dado que en su mandato salió el Chapo Guzmán de Puente Grande.

    No sabemos a que quiera llegar Fox con estas declaraciones, no sabemos si Vicente Fox se nos fue, o bien, busca ponerle piedras en el camino a Felipe Calderón, dado que en los últimos años, han habido roces entre los dos políticos. Además de esto, Vicente Fox comentó que la censura a la periodista Carmen Aristegui había sido un atentado contra la libertad de expresión (periodista presuntamente censurada bajo presiones de la Presidencia, después de que preguntara al aire al gobierno si Felipe Calderón tenía un problema de alcohol).

    Es triste como un político en el que muchos habíamos confiado, como agente de cambio en el país, termine siendo un hazmerreir, alguien que da pena ajena, cuya imagen se fue deteriorando al tomar la silla presidencial, y terminó por lapidarse al dejar este puesto.

  • Baños de Pureza

    Gran controversia generó la entrevista que concedió Felipe Calderón al The New York Times, donde hizo comentarios duros cuestionando la pasividad de Estados Unidos en la guerra contra las drogas, y aseguró que El Chapo Guzmán está o estuvo en dicho país para el nacimiento de sus gemelos.

    Pero por más incendiarias que pudieran parecer estas declaraciones, fue la opinión de que había “…mucha gente en el PRI que piensa que los arreglos de antes (pactar con el crimen organizado) funcionarían ahora…”, lo que le valió una queja del mencionado partido político ante el IFE.

    Lo que a mí me llama la atención es que Calderón Hinojosa también dijo que “hay mucha gente en el PRI que coincide con la política que yo tengo… aunque públicamente digan otra cosa…”. La declaración del Presidente fue tan amplia que se podría aplicar a cualquier partido político, a México entero, donde un porcentaje apoya sus decisiones, mientras otro considera que debería pactar con el narcotráfico. Se podría aplicar incluso al PAN, donde se podrían citar las declaraciones de Vicente Fox recomendando esta práctica.

    Sin embargo, el simple hecho de que Felipe Calderón dijera esto, aun cuando dio un ejemplo para sustentar su argumento, hizo que la moral de algunos tricolores se inflamara al grado de responder con una indignación tal que resulta sospechosa.

    Las declaraciones del exmandatario Fox Quesada le dan un indicio a la ciudadanía de que él sí hizo o permitió tratos con el narcotráfico a cambio de una paz relativa, pero el poder acumulado por estos grupos se aprecia tan grande que resulta imposible creer que en los tiempos en que el PRI gobernaba no se hubiera gestado ninguna complicidad, o de que actualmente no existan gobernadores que prefieran hacerse de la vista gorda para evitar conflictos.

    Los y las mexicanas no creemos en las vestiduras rasgadas del priismo que se ofende como si en sus filas jamás se hubiera dado un acto de corrupción, como si estuvieran hechos de una moral indestructible. El mismo presidente de la República cita a Sócrates Rizzo, exgobernador de Nuevo León: “Tiene unas declaraciones maravillosas. ‘Que nosotros nos arreglábamos con los criminales y no pasaba nada’”.

    La realidad de la denuncia presentada ante el IFE en contra de Calderón es la de pretender darse un baño de pureza que no les va ni se les cree, así como mostrarse como víctimas de una guerra sucia emprendida por el gobierno oficial, para ganarse la simpatía de la sociedad, la cual suele identificarse con los grupos oprimidos.

    No se trata de estar de acuerdo con la política del Presidente, con ser panista o gobiernista; no se trata ni siquiera de coincidir con su estrategia en la guerra antidrogas, sino la de poner las cosas en su debido contexto, sin emprender una persecución derivada por la opinión de un hombre que ante todo está protegido por su derecho constitucional a la libertad de expresión.

    Más aún, el tiro les podría salir por la culata a los priistas, pues algo que cada vez lastima más a la gente es que los partidos se vean a sí mismos como un bloque infalible que defiende a sus integrantes sin poner a la ley y a México por delante, contribuyendo a la impunidad y a la corrupción que es el verdadero cáncer que padece este país.

    En lo personal, yo no creo en la invulnerabilidad de los partidos, pues me queda claro que éstos están conformados por personas susceptibles de cometer errores. Podrá haber en ellos, en todos, integrantes dignos, honestos, que crean en ayudar a su nación por medio de su gestión política; pero la experiencia enseña que también hay quienes ponen sus intereses personales por encima de los ideales partidistas, y que prefieran hacerle creer a sus gobernados que vivimos un sueño de paz haciendo pactos con criminales.

    La mejor forma en como el PRI podría hacer que Felipe Calderón se tragara sus palabras no es mediante la censura, ni intentando lucrar políticamente sacando sus declaraciones de contexto, sino aprobando la Ley de Seguridad que está atorada en el Congreso y asumiendo su responsabilidad en los estados que dirige, sumándose a la guerra contra el narcotráfico sin esperar que la Federación haga todo el trabajo, mientras le apuesta a su derrota con la intención de recuperar así el poder federal. Paradójicamente, esta conducta sí podría traducirse en un acuerdo indirecto con la delincuencia organizada.