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  • ¿Los humanos nos estamos haciendo débiles?

    ¿Los humanos nos estamos haciendo débiles?

    Lanzo esa pregunta. Paradójicamente podría ser parte de la evolución humana. En realidad no sé hasta que punto sea bueno o malo, posiblemente es necesario, posiblemente la evolución ha dictado que la fuerza férrea ya no es tan útil.  Pero esa debilidad creciente en los seres humanos no solo es física, pareciera que también es psicológica, además de que el hombre se ha vuelto cada vez más sensible.

    ¿Los humanos nos estamos haciendo débiles?

    Coloqué en mi Fan Page de Facebook un cartel donde trato el tema del bullying, el cual dejé abierto a interpretaciones. Algunos podrán interpretar el «hágase hombrecito» como parte de un machismo que ahora está venido a menos, y otros el trato de preocupación ante un tema que siempre ha existido y de alguna forma seguirá existiendo.

    Cuando iba en primaria en algún momento yo fui «víctima» de lo que ahora llaman bullying. Yo recuerdo que me metieron a clases de Tae Kwon Do, y mi papá me compró un saco para aprender a boxear. No es que no se preocuparan por el tema, mi madre iba a hablar con el director para que tomara cartas en el asunto, pero también entendían que había una parte donde yo me tenía que defender. Claro que no fue agradable para mí, pero no era el único que sufría eso (ni en mi mismo salón). Ahora se ha mostrado una gran preocupación por este tema, por lo que me pudieron haber hecho a mí, muchos acuden a la CNDH, difunden en redes sociales, y muestran algo que termina indignando a toda la sociedad, pero que siempre ha existido. Y de ninguna manera voy a defender al bullying, pero también es cierto que debido a eso muchas personas se han enseñado a defenderse y valorarse.

    También los seres humanos nos hemos vuelto sensibles ante el sufrimiento. Algunos dicen que ante la exposición de violencia  ha ocurrido lo contrario. Pero en la sociedad cada vez se reprueban más los actos violentos. La indignación cuando escuchamos temas de violencia familiar, niños maltratados, e incluso de animales, asociaciones que van en contra de actividades donde se lastimen a los animales como la tauromaquia. Creciente número de personas vegetarianas que no toleran como lastiman a los animales en los  rastros, que apoyan las causas de PETA. Incluso los veganos que cada vez están más de moda.

    De las guerras: Era la forma más común de solucionar diferencias entre naciones (ahora se utilizan formas más sutiles y menos violentas, al menos en apariencia, sobre todo entre países desarrollados). Ahora el repudio hacia la guerra se ha vuelto creciente. Incluso los países que las declaran tienen problemas para convencer a la población de la «necesidad» de hacerla aunque esta guerra no afecte de alguna forma la seguridad de la población (como la guerra en Irak). Toda violencia es mala, no se justifica. Si antes se admiraba la fortaleza en las guerras, ahora se habla de Amnistía Internacional y los derechos humanos. La esclavitud ya no es algo repudiable, sino inconcebible.

    Parece que nos hemos vuelto más sensibles ante la vulnerabilidad. Hay una tendencia donde se quiere pasar del humano depredador, al humano respetuoso de su entorno. Un humano que quiere adoptar animales, abrazar árboles. Y dentro de esa vorágine depredadora del mercado, una ola que va a contracorriente parece tomar forma. Una ola que no se asume como depredadora, sino que busca ser empática con el medio que le rodea.

    El héroe admirado de antaño era un personaje musculoso, guerrero, bélico. Ahora es un empresario con una camisa de polo, cuerpo medianamente atlético y nada más, inteligente, con dinero y comodidades. Posiblemente hemos llegado a la conclusión de que podemos solucionar nuestras diferencias por medio del diálogo y no de la violencia, y debido a esto, hay una menor necesidad de adaptarnos a un mundo naturalmente violento, por lo tanto no hay necesidad de tanta fuerza y las ventajas evolutivas estarán en otros lados. De esta forma nos hemos hecho progresivamente débiles. El entorno parece justificarlo.

  • Síntomas de debilidad

    Me acuerdo que unos parientes habían decidido dejar la Iglesia Católica y habían decidido formar parte de una de esas iglesias cristianas donde todo el mundo canta, baila y alaba al Señor. Como me habían invitado a León (porque eran de allá), acepté asistir a una de sus ceremonias que duraban más de 2 horas. Decidí analizar a los integrantes de tal congregación y me dí cuenta de una cosa. No daba ni un peso por algunos de los fieles que decidían adorar a Jesús de ese modo.

    En la entrada de la puerta, había un tipo regordete que portaba una cangurera para recaudar las limosnas de los que asistían a tal evento. El tipo tenía toda la pinta de ser un perdedor; era amable, pero tenía una sonrisa que denotaba mucha inseguridad (parecía ser el arquetipo de el adolescente loser de la escuela). Pero ahí no acababa todo. En esa congregación ví una señora que derrochaba mucha pasión a la hora de cantar y alabar, eran muy intensos. Pero su fealdad era mucho más intensa, y me atrevo a decir que es la mujer más fea que he visto en mi vida. Hace 10 años de eso,  y recuerdo todavía su cara, como cantaba, como bailaba, como tenía mal aliento. Habían otras personas que se veían más normales, incluídos mis tíos, pero esas dos personas en específico me llamaron la atención.

    No pretendo decir que los religiosos son débiles (porque hay muchos muy fuertes y me consta). Pero si me he dado cuenta que muchas de las personas que no tienen el caracter necesario para afrontar la vida, o que desafortunadamente no tuvieron los dotes necesarios para poder sobresalir en ciertas áreas de la vida, son las que terminan más «clavadas» en las religiones . Otra vez, no quiero generalizar, pero una vez que fuí a misa, fué un grupo grande de monjas (por ahí de unas 30), y me di cuenta de una cosa. ¡Ninguna estaba cerca de estar bonita!, es cierto, tenían el pelo corto, no tenían maquillaje, pero no había alguna que pudiera tener facciones interesantes. Cuando ví eso me pregunté, ¿algunas de ellas, más que por creer devotamente en Dios, no estarán decidiendo tomar los hábitos porque no tienen suerte con los hombres?.

    Estoy de acuerdo con que la gente busque un lado espiritual en su vida, de hecho creo que es muy sano. Unos alimentan su espíritu con Dios, otros con la cultura, o con alguna práctica budista, por decirlo. Pero a mi me desespera ver como existe mucha gente que se escuda en las religiones (ya no digamos en las drogas o en el suicidio), para tratar de llenar ese vacío que ya no es espiritual a mi punto de vista, sino que es un vacio generado por su propia debilidad. Gente que tiene poca autoestima, que no cree en si misma, y que necesita agarrarse de la fé para poder sobrellevar una vida en la cual creen que no tienen posibilidades de competir y de ser alguien. Es decir, me agarro de Dios, de lo que hay más allá, porque no puedo con el «más acá».

    Es cierto que hay otras personas que vivieron momentos difíciles, lo cual hizo que se arroparan con la religión. Gente que tuvo cambios drásticos en su vida, gente que cayó en las drogas y buscan recuperarse, gente que vivió momentos traumáticos. A esa gente si la justifico, porque utilizan la religión como un medio para salir adelante. Que es muy distinto de lo que hacen el primer tipo de personas que mencioné, que utilizan a la religión para hacer de su mediocridad, un modo de vida más soportable. ¿Si captan, no?. Unos usan la religión para avanzar, y otros para no sufrir tanto en una vida que por su naturaleza (más bien la naturaleza que le han dado), merecen sufrir.

    Hay otra cosa que también me causa cierto conflicto. Y es cuando algunas personas dicen: ¡Yo me humillo ante el señor, yo no soy nada ante tí!. Entiendo que Dios es  un ente más grande que nosotros, los seres humanos. Pero ¿no sería más sano mirar a Dios como algo más grande, más que vernos como algo insignificante ante Él?. Es como si por la sola existencia de Dios nosotros no valiéramos nada. Que no sería mejor salir a la calle y decir. ¿¡Dios, tu eres más grande que yo, pero dame fuerzas porque se que como ser humano valgo un chingo y quiero salir adelante!?. El que haya algo más grande que nosotros (para los que creemos en un Dios), no quiere decir que por ese hecho ya no tengamos ningún valor como humanos.

    Para concluír con esta reflexión. Creo que cada uno es responsable del destino de su vida. Algunos tendrán más facilidades para unas cosas y otros para otras, pero yo creo que la felicidad es posible en cada uno de todos los seres humanos. Que desgracia que algunos decidan renunciar a la lucha diaria de la vida y decidan esconderse cobardemente en grupos religiosos, o en otras actividades que si son nocivas como el alcohol o las drogas.