Etiqueta: Cruzada contra el hambre

  • Los programas sociales, entre el bienestar y el asistencialismo

    Los programas sociales, entre el bienestar y el asistencialismo

    Es completamente natural que en una sociedad de mercado, donde la búsqueda de acumulación de capitales sea la constante económica, se vean disparidades en la distribución de la riqueza. Por eso es que los gobiernos deben de impulsar políticas con el fin de que esta disparidad se reduzca al mínimo posible, siempre y cuando no desincentive la generación de riqueza y la iniciativa. Algunos gobiernos pugnarán por más programas sociales que otros, pero la gran mayoría de los políticos saben que estos son necesarios inclusive para que no se deteriore el tejido social. El problema es que cuando no se usan bien (ya sea por desconocimiento, dogma, o como un acto deliberado) más que ayudar a la población, la puede perjudicar.

    Los programas sociales, entre el bienestar y el asistencialismo

    Los programas sociales deben de tener el fin de proporcionar a los ciudadanos cierta protección social con el fin de que los vaivenes del mercado no provoquen un fuerte deterioro en su modo de vida, a su vez que se busca garantizar las necesidades más básicas. En ese sentido se entienden las pensiones, la salud, las liquidaciones laborales, y en varios países también el seguro de desempleo. Estos programas sociales mejoran el nivel de vida de la población y de alguna forma ayuda a paliar las grandes diferencias que hay en la distribución de la riqueza. El problema con los programas sociales es cuando se genera una relación de dependencia entre el ciudadano de gobierno , y se agrava cuando el gobierno aprovecha esa relación deliberadamente.

    El que el ciudadano tenga cierta protección social no implica que no deba de tener incentivos para buscar generar innovación y riqueza. Con los programas asistencialistas se desincentiva la cultura del esfuerzo, debido a que el gobierno más que otorgar protección al ciudadano, busca condicionar esta a cambio de favores que se transforman en poder. De esta forma se han entendido muchas veces los programas sociales en México, que son más pequeños que en naciones desarrolladas, pero generan una mayor dependencia, porque estos son condicionados a la lealtad con algún partido. -Gracias a nosotros, tú tienes bienestar en tu familia-. Pero las políticas de estos gobiernos no ayudan mucho a que estas personas busquen salir adelante por sí mismas.

    En tiempos del PAN, el programa Oportunidades tuvo varios defectos y era perfectible, pero tenía la cualidad de que varios de estos beneficios eran condicionados a cambios de un esfuerzo por parte del ciudadano que los recibiría. Por ejemplo, se pedía altas calificaciones de los hijos a cambio de un ayuda económica. La Cruzada contra el Hambre, tiene una visión mucho más asistencialista y ventajosa. Sobre todo porque parece estar orientada a la creación de una relación paternalista gobierno ciudadano, con el final de que el primero obtenga votos mientras que el segundo pueda cubrir sus necesidades básicas.

    Este tipo de relación termina perjudicando al ciudadano, porque su bienestar dependerá completamente de las dádivas del gobierno y no de su esfuerzo. Mientras que el gobierno tendrá menos incentivos para aplicar políticas públicas para incentivar dicho esfuerzo personal, debido a que si tiene una sociedad con más herramientas para progresar, entonces habrán menos personas sujetas a esa relación asistencialista, y por lo tanto, el partido en el gobierno no tendrá este útil recurso para mantenerse en el poder.

    Esta relación paternalista que incluso puede ser explicada por antecedentes históricos de siglos atrás, es una de las tantas respuestas que hay cuando cuestionamos el hecho de que no logremos ser un país desarrollado. Un sector de la ciudadanía sigue esperando «todo» del gobierno, porque así se le enseñó que funcionan las cosas, un gobierno proveedor a cambio de lealtades. No se trata de los programas sociales, se trata del enfoque que estos tienen. Si vemos a los programas sociales como una base de bienestar donde a partir de esta, el ciudadano decida innovar y esforzarse para incrementar su nivel de vida, tendremos buenas noticias. Si las vemos como una nociva relación donde las autoridades aparecerán como las encargadas de satisfacer sus necesidades, entonces estaremos en graves aprietos, y en realidad lo estamos.

  • La Cruzada Contra el Hambre ¿Solución, paliativo u… otra cosa?

    La Cruzada Contra el Hambre ¿Solución, paliativo u… otra cosa?

    Regala un pescado a un hombre y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida (Proverbio chino)

    La Cruzada Contra el Hambre ¿Solución, paliativo u... otra cosa?

    Es triste que en un país como México tengamos 50 millones de pobres. En muchos casos, ellos no son pobres porque quieren, sino porque la estructura social no les permite avanzar adelante, no tienen las herramientas para hacerlo. Los pobres son los que tienden a padecer más esa cultura paternal (por naturales razones) dado a que sus necesidades han sido botín de maquiavélicos políticos y han establecido una dinámica donde el pobre les debe lealtad a cambio de que este le provea recursos con el fin de que los políticos obtengan algún beneficio. La estructura del PRI es un claro ejemplo de ello, igualmente se ha criticado al PRD de establecer una dinámica parecida en el Distrito Federal aunque menos nociva dado que atiende a personas que ya no tienen capacidad de laborar (gente de la tercera edad), pero existe. De alguna manera todos los partidos han encontrado beneficios en la clientela, pero el partido tricolor ha sido el pionero y el que basa más parte de su poder.

    La Cruzada Contra el Hambre es un paliativo. no resuelve los problema de fondo. A veces puede ser necesario, sí, usar paliativos, sobre todo cuando las cosas se pueden salir de control, y se podría llegar a entender con la gente que se está muriendo de hambre. Sobre todo en aquellos que este busque tener al individuo con un nivel de nutrición aceptable. Pero también es importante que estén establecidos mecanismos donde se condicione la ayuda al individuo a cambio de un esfuerzo de su parte, esto para que vayan desarrollando por sí mismos un patrón conductual que les permita avanzar, algo así como sucede con el programa Oportunidades. El cual de una manera cínica fue calificada por quienes ahora entraron como populista, y aunque han dicho que mantendrán ese programa, ya se han escuchado casos donde esos apoyos han sido retirados (de lo cual hablaré más tarde).

    El problema de los paliativos es que pueden generar dependencia. La gente que no tiene satisfechas sus necesidades primarias hará lo posible por satisfacerlas, no importando si apoya a x o y político, es la condición humana. Lo peligroso es cuando esto también se vuelve un vicio para los gobernantes y se genera una dependencia mutua, debido a que la implementación de políticas que busquen desarrollar al individuo de escasos recursos y logren su autonomía, significará una pérdida de esos beneficios que les da la dependencia de los individuos hacia un político o hacia un partido. Por eso me preocupa sobremanera que apenas iniciada esta cruzada, se ponga énfasis en los estados y ciudades donde se aproximan elecciones, y no donde exista pobreza más extrema.

    La pregunta es si el gobierno de Peña Nieto estará dispuesto a romper algún momento con esa dependencia, en aras de promover el desarrollo del país. O bien su jugada será buscar mediante otras políticas procurar su desarrollo y cuando esto suceda dejar de usar las políticas clientelares debido a que esos votos vendrán por la convicción de los ciudadanos. O el otro escenario, el más pesimista, que simplemente busque preservar a los suyos en el poder, basándolo en la pobreza y la ignorancia de este país; este último escenario sería preocupante debido a que no existirán motivos para sacar a los individuos de la pobreza.

    Una de las cosas necesarias para que el país progrese, es el rompimiento de esa relación dependiente entre ciudadano y estado. Cierto que el estado tiene responsabilidades sobre el bienestar de los ciudadanos, pero tiene que ir orientado más a su desarrollo. Cierto, que en muchos países, sobre todos los desarrollados, hay mecanismos donde el gobierno otorga beneficios a los ciudadanos para procurar su bienestar, seguro de desempleo, pensiones. Aunque más bien proporciona una base a aquellos ciudadanos que ya tienen los mecanismos a su alcance para salir adelante (pero que por los vaivenes del mercado es sano proporcionarles un colchón), en este caso, hablamos de gente en pobreza extrema, personas a las cuales se les debe de dotar de herramientas que no tienen. Y lo peor que puedes hacer con ellos es establecer una política clientelar como fin último.